lunes, 11 de junio de 2012

Amigos, Novios o Amantes Cap2

Aquí les dejo el segundo capi, que espero les guste.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.

¿AMIGOS, NOVIOS O AMANTES?
By Tsukisaku

EL INICIO DE UNA ¿AMISTAD?
.
Ya ha pasado una semana desde que Naruto se fué y como supuse, ¡Lo extraño un montón! Después de que se eso, los días se hacen interminables. Estaba muy acostumbrada a su risa, a sus malos chistes, a platicar con él, y ahora, sólo hablo con la fotografía que está en mi habitación y me siento completamente patética.

Ahora me encuentro mirándome al espejo; es lunes y tengo que ir a el primer día de clases, supongo que no será tan malo, tal vez pueda hacer algún nuevo amigo. Claro, Sakura.

—¡Sakura, apúrate que llegamos tarde! —el grito de mi hermana, me sacó de mis pensamientos y sólo hasta ese me di cuenta que ya es tarde, son las siete con quince. Aunque como la escuela está en el pueblo, nos tomará como cuarenta minutos llegar. Salí corriendo con mí mochila en mano, para después subirme a la camioneta y emprender el camino.

Durante el trayecto, me preparé mentalmente para poder soportar lo que se venía. Ya estaba decidido, me enfocaría solo en los estudios y no le prestaría atención a nada más. Cuando por fin llegamos al instituto, miré a mí alrededor y solté un pequeño suspiro. Tú puedes, me dije. Me despedí de mi hermana y bajé de la vieja camioneta, aseguré mi mochila en mi brazo y comencé a caminar hacia una de las entradas principales. La escuela es grande, tiene varias entradas que dan a los diferentes pasillos, tiene un edificio aparte para el comedor y otro para la biblioteca; una súper cancha de futbol, un gimnasio y un gran jardín. Debo admitir que fea no es, pero si la única. Por lo tanto todo el pueblo asiste aquí.


Me adentré a la rectoría para pedir mi hoja de materias, y en cuanto la tuve en mis manos, me encaminé al segundo piso. Mi nuevo casillero estaría ahí. Cuando lo hallé, lo abrí y comencé a acomodar mis cosas, no tenía mucho, pero tampoco andaría cargando todo. Observé por el rabillo del ojo a mi alrededor y solté otro pequeño suspiro, si que extrañaba a ese pedazo de idiota. El ruido del casillero de mi derecha llamó mi atención, alguien parecía molesto y aventaba sus cosas dentro. Entrecerré la puerta del mío y miré de soslayo…

¡No puede ser!, ¿Esto es una broma, no?

—¡No puede ser! —murmuré con el ceño fruncido.

—Hmph.

De todos los alumnos de ésta escuela, ¿Tenía que estar a mi lado el Uchiha?, apreté los dientes con fuerza y cerré la puerta de mi locker, para después girarme e intentar desaparecer de ahí. Tan solo había dado dos pasos, cuando su estúpida y arrogante voz, llegó a mis oídos.

—Espera, Haruno —su mano sujetó mi brazo.

—¡Suéltame!, ¿Qué quieres Uchiha? —quité bruscamente su mano de mí ¿Cómo se atrevía a tocarme?

—Ten —me extendió un pequeño sobre—. Naruto me dijo que te lo diera —y sin más se fue.

¡Vaya! Miré el sobre y mientras caminaba hacia mi primera clase, comencé a leer:

"Sakura: Ésta carta se la di al teme antes de irme, le dije que te la diera hoy. Sólo quiero que recuerdes que debes portarte bien y hacer amistad con él."

¡Pero no quiero!

"¡Y no digas que no quieres! Hazlo por mí, recuerda que lo prometiste. Cuídate mucho, Te quiere tú hermano: Naruto Uzumaki"

Entré a mi aula y tomé asiento en uno de los lugares del frente, guardé la hoja y bufé. Yo y mis tontas promesas.

Observé el reloj y rodé los ojos, el profesor ya llegaba tarde y a mí que me costó tanto llegar temprano. Saqué mi hoja de materias y miré el nombre del profesor: Hatake Kakashi. Debe ser nuevo, porque no lo conozco. Diez minutos después, apareció un hombre muy extraño; de unos treinta años, cabello gris y peinado de una forma muy extraña, y con una máscara que le cubría parte del rostro. Raro, muy raro.

Luego de las presentaciones y esas cosas; nos indicó que debíamos hacer un trabajo de investigación sobre la reproducción de las tortugas, pero en equipo. Mientras esperaba a que me asignara a mi "compañero", miré alrededor, casi los mismos rostros del año pasado. ¡Aburrido!

—La siguiente pareja estará formada por: Haruno y Uchiha.

¿Qué? ¡No, eso sí que no!

—¿Por qué tengo que estar con él? —protesté molesta. La verdad prefería hacer pareja con un perro que con él.

—¿No está conforme? —me preguntó entrecerrando su único ojo visible.

—No —contesté rápidamente.

—Que pena, pero aquí el profesor soy yo, así que se aguanta ó reprueba —luego de eso pude escuchar como bufaba el Uchiha, al parecer esto le desagrada tanto como a mí, también escuché los murmullos de las locas que andan tras de él. ¡Esto será insoportable!

Kakashi nos dijo que debíamos conseguir dos tortugas y hacernos cargo de ellas durante todo el año, para vigilar su reproducción, ¡Pero que tipo más loco!

Luego de eso siguieron otras clases más, a la hora del descanso, me dirigí a la cafetería. Compré mi almuerzo y me senté en una mesa alejada de todo el bullicio. Suspiré.

—Disculpa, ¿Puedo sentarme aquí? —escuché una voz, levanté la mirada y me topé con un chico, de tez blanca en extremo, cabello y ojos negros y una sonrisa un tanto falsa.

—Si, adelante —intenté sonreírle, pero él es muy raro.

—Mi nombre es Sai y soy nuevo aquí —se presentó; la verdad no quería conocerlo, pero hay que ser amables supongo.

—Yo soy Sakura, mucho gusto —justo después de eso, otra persona hizo acto de presencia.

¿Es que acaso no podían dejarme sola?

—Haruno, debemos hablar —dijo la voz más insoportable del mundo, mientras se sentaba en mi mesa.

—Pues habla —le dije de mala gana.

—A solas —dijo mordazmente, prácticamente corriendo al chico nuevo, al cual miró con odio.

—No, Sai se queda, después de todo el puede oír lo que sea —la verdad no iba a permitir que "el señor perfecto" comenzara con sus estúpidos desplantes de niño mimado.

—Hmph, entonces te busco en la salida, para ver lo del trabajo —y sin más se levantó y se fué.

—Creo que tú amigo se molestó —dijo el chico a mi lado.

—¿Amigo?, ¡Ja! Ese no es nada mío —bufé molesta.

—Se nota que lo odias.

—Algo así —¿Qué si lo odiaba?, ¡Claro que lo odiaba! Pero eso no se lo iba a decir a un tipo que no conozco.

La última hora de clases era taller, así que me dirigí muy entusiasmada al salón. Amaba ese taller; a mi madre le encantaba pintar, así que de cierta manera al estar ahí me sentía más cerca de ella. Había otras cosas que me gustaban como leer y escribir historias. Pero yo prefería sentir que estaba en contacto con mamá.

Cuando entré, tuve una sorpresa muy grande.

—¿Qué haces aquí? —pregunté.

—También estoy en este taller, me encanta pintar —me dijo con una sonrisa en el rostro.

—Que bien.

Luego de eso el profesor llegó, todos nos sentamos y comenzó a explicar. Después de un rato nos puso a dibuja un frutero que había enfrente, pensé que sería sencillo, pero se estaba tornando más complicado de lo normal. Cuando llevábamos como quince minutos, me sorprendí al notar que Sai ya había terminado. Así que curiosamente me acerque a él y lo que vi, me dejó totalmente impactada. No sólo había terminado, era perfecto, parecía una foto, era el mejor dibujo.

Luego de la clase, caminé junto a Sai mientras charlábamos de pintura. Era sumamente interesante sabia un montón. Me contó que tomó clases de arte desde los diez años y que le gustaba mucho. Se ofreció a ayudarme los fines de semana a mejorar. Y acepté encantada, la verdad me emocionaba mucho.

Al salir del instituto, divisé a un grupo de chicas que rodeaban a algo ó alguien. Parecían locas. No le di importancia y continuamos caminando. Hasta que escuché como me gritaban.

—¡Haruno! —giré mi rostro y divisé al Uchiha saliendo de entre la multitud, al parecer eran sus fans, ¡descerebradas!

Se acercó a mí y de nuevo miró a Sai con cara de pocos amigos, así que hice lo propio.

—Sai, te presento a, Sasuke —ambos se miraron y como en coro bufaron un: “Hmph”, lo cual me causo gracia, pues el idiota arrogante puso una mueca de desagrado mayor.

—Nos veremos luego Sakura —se despidió Sai dándome un corto beso en la mejilla. Nunca nadie había hecho algo parecido, a excepción de Naruto, y creo que por eso me sonrojé levemente.

—¡Baja de tú nube Haruno! —me dijo tronándome los dedos.

¿Pero quién demonios se cree este?

—¿Qué quieres?

—Necesitamos conseguir esas tortugas —me dijo aun molesto.

—Pues vamos rápido, que tengo turno en Ichiraku.

Nos dirigimos a una tienda de animales y compramos dos tortugas, yo pagué una y el cubo de hielo, otra. Después de discutir que hacer, decidimos que yo las tendría en mi casa y entre los dos las cuidaríamos. No me agradaba en lo absoluto, pero el Uchiha se negó rotundamente a tenerlas, alegando no se que, así que dijo que iría todos los días a echarles un vistazo.

¡Genial, ahora no sólo lo vería en la escuela, sino también en mí casa!

—o—

Al pasar de los días, mi amistad con Sai crecía y crecía, la verdad me caía muy bien; era el primer chico, además de Naruto, en agradarme. Al cabo de dos meses ya éramos inseparables. Almorzábamos juntos y los fines de semana nos veíamos para platicar y pintar, había mejorado bastante, y todo gracias a él. Creo que comenzaba a gustarme, él era tan lindo, amable, comprensible y gracioso. Nunca me habían interesado los chicos, pero él tiene un no sé que. Todo lo contrario al Uchiha, mi "relación" con él era tan insoportable como siempre, todos los días en las tardes, iba a mi casa a ver a las pequeñas mascotas, estaba como cinco minutos y se iba, cosa que yo agradecía. Pero cada vez que me veía con Sai, se portaba más grosero de lo normal, por no decir más huraño, parecía que le enfadaba verme cerca de él.

Aún no comprendo cómo es que Naruto me dijo que él no era como yo pensaba, ¡Claro que lo era! Y ahora lo comprobaba una vez más.

Un sábado en la tarde; al "genio" del Uchiha, se le ocurrió dejar sueltas a las tortugas en el jardín, para ver si así interactuaban mejor. Yo estaba con Sai en la mesa de la cocina dibujando y él, en un banco del patio, "supuestamente vigilándolas", pero al cabo de unos minutos, entró a la casa y me dijo que las había extraviado. ¿Cómo es que perdió a nuestra tarea de dos meses y medio? ¡Más aún cerca del lago!

Sai se tuvo que ir porque el Idiota engreído, prácticamente lo corrió. Comenzamos a buscar a las pequeñas mascotas, con sumo cuidado de no pisarlas. Luego de un rato encontré a una cerca de una gran roca, la tomé entre mis manos y la llevé de vuelta al contenedor que habíamos comprado; era uno grande de cristal, ambientado para su reproducción.

Cuando me dirigía a avisarle a mi compañero; escuché un ruido, así que corrí al patio delantero y lo vi, había caído al río. Me acerqué a él y me tendió a la otra tortuga, mientras él salía de ahí. Se veía tan gracioso todo mojado y lleno de tierra, no pude contener la risa.

Entré a la casa y dejé a la tortuga con su amiga. Tomé una toalla y se la tendí al Uchiha. La verdad me dio un poco de pena verlo así. Por lo tanto recordé las palabras de mi hermano, e hice algo que jamás pensé hacer.

—Puedes darte un baño si quieres, tengo algo de ropa que es de Naruto y puedo prestártela —le dije lo más amable que pude. Él sólo me miró confundido y luego de un corto silencio aceptó. Así que le di la muda de ropa y le mostré el baño.

Luego de diez minutos, salió ya cambiado. Se veía realmente bien, Un momento dije ¿Bien?... Debo estar loca.

—Gracias —murmuró.

—De nada, la verdad aunque te merecías lo que te paso, me diste pena —fui muy honesta y él lo sabe.

—Hmph, ¿Cómo es que tienes ropa de Naruto aquí? —me preguntó sentándose en el pequeño sofá al lado mío.

—Pues lo que pasa es que, eso que te paso a ti, le paso a él una vez y como se enfermó terriblemente, por no poder cambiarse. Me dejó una muda de ropa, por si acaso.

—Si, creo que lo recuerdo.

—¿Quieres un poco de café? —ofrecí.

—No gracias; será mejor que me vaya, si no mi padre se pondrá insoportable —vaya, eso me sorprendió mucho.

—No pensé que te regañaran tanto.

—Pues eso demuestra que no me conoces —me veía con el ceño fruncido. Y la verdad tiene razón, nunca me interesó conocerlo.

Desde que llego al pueblo, siempre lo traté muy mal. Tal vez Naruto tenía razón y lo juzgué mal,

—Ni tú a mí —contesté fríamente.

—Me voy, nos veremos mañana —sentenció y sin más salió y se fue.

Luego de ese gracioso y raro acontecimiento, comenzamos a llevarnos mejor, ya no discutíamos tanto y conversábamos un poco más. En todo este tiempo me comunicaba con Naruto por medio de cartas, las cuales eran muy divertidas. Me contaba de todo un poco, siempre recordándome que debía ser más amable.

Unos días después, Sai se me declaró y nos hicimos novios, él me gustaba muchísimo. Al parecer al Uchiha no le agrado la idea pero no me dijo nada. Yo era muy feliz; irradiaba una bella sonrisa que hace mucho no se veía surcar mis labios. Y es que a pesar de no ser tan femenina, él estaba conmigo porque me quería, yo le gustaba tal y como era,

Así pasamos las siguientes semanas; pero cuando las vacaciones de Diciembre llegaron, mi querido novio me dio la más terrible de las noticias. Me dijo que su familia se mudaría de nuevo, ¡Se iba! Me dejaba sola, se mudaba a China. En ese momento creí morir, de nuevo me quedaba sola. Tal vez yo no estaba hecha para sentir amor por nadie.

¿Por qué siempre me pasaba esto a mí?

Faltaban dos semanas para navidad; Naruto llegaría pronto, y yo no quería que me viera así triste, decepcionada y llorando. Pero simplemente no podía evitarlo, mi ánimo se había ido por la borda el día que Sai se fue.

Una semana antes de que navidad. Estaba sentada en el borde del río llorando, como siempre, entonces pasó algo que me sorprendió muchísimo. Uchiha se sentó a mi lado. Y ahí estábamos en un silencio sepulcral.

—No llores más —me dijo con un toque de ternura. ¡Ahora si que el mundo se había vuelto loco! Sasuke Uchiha ¿Tierno?

—¿Y a ti que más te da? —le contesté limpiando los rastros de lagrimas de mis mejillas.

—No me gusta ver llorar a una mujer. Además, ese idiota no está muerto, sólo se mudo a otro lugar —hizo un corto silencio y agregó—. Además, aquí estoy yo.

¿Escuche bien? Sasuke "cubo de hielo" Uchiha ¿Me está ofreciendo su amistad enserio?

Eso si que me dejo en shock. Y por muy tonto que parezca, sus palabras me hicieron sentir mejor. Una parte de mi corazón se alegraba.

—Gracias —murmuré por lo bajo.

Esa semana hasta el día de la llegada de mi mejor amigo, fue rara. El Uchiha y yo ya no peleábamos; ahora si parecía que éramos amigos. Después de todo no era tan malo, como pensé. Aún seguía con su frío carácter y sus estúpidas arrogancias, pero así era él y yo no podía cambiarlo.

Cuando llego nuestro hiperactivo amigo, todo fue como antes. Me sentí completa de nuevo. ¡Cuánto lo extrañaba!

La fiesta de navidad fue en el restaurante de mi familia. Pues los padres de Naruto decidieron organizarla ahí, invitaron a la familia Uchiha y juntos la celebramos. No estuvo tan mal, aunque mi hermana me hizo usar un vestido. Sabe cuánto los odio y aún así, me obligó. Y ahí estaba yo, llevaba un vestido color rosa claro de tirantes que me llegaba hasta la rodilla, simple pero ¿lindo? y a juego unas zapatillas del mismo color. Un abrigo blanco muy lindo y mi cabello suelto, ¡ah! Y algo de maquillaje que me también me obligó a usar. No me veía mal, pero así no era yo, me sentía muy extraña. Cuando llegamos al lugar, todos lucían muy bien. Naruto llevaba un traje negro muy lindo y Sasuke un traje azul marino. Ambos se veían apuestos.

La cena pasó amenamente. Luego de un rato, mi querido hermanito se ofreció a tocar algo de música, a lo que todos accedieron. Y sin previo aviso, el rubio me pidió cantar con él, me negué rotundamente, pero como siempre hizo uso de ese poder de convencimiento que posee sobre mí.

Y ahí estaba yo aún lado de él; cuando me dijo cual cantaría, casi me desmayo. Esa canción la escribimos entre los dos luego de la muerte de mis padres. Así que accedí. Acomodó su teclado donde traía una pista con más instrumentos. Tomé el micrófono bastante nerviosa y me preparé para cantar.

—Esta canción es muy importante para mí, así que se la dedico a mis padres, que me observan desde el cielo —la música comenzó a sonar.

Found myself today
Oh I found myself and ran away

Something pulled me back
The voice of reason I forgot I had
All I know is just you're not here to say
What you always used to say
But it's written in the sky tonight


Miré a todos los presentes con tristeza en mis ojos,

So I won't give up
No I won't break down
Sooner than it seems life turns around
And I will be strong
Even if it all goes wrong
When I'm standing in the dark I'll still believe
Someone's watching over me


Mis ojos se llenaron de lágrimas y no pude contenerlas,

And I will be strong
Even when it all goes wrong
When I'm standing in the dark I'll still believe
That someone's watching over
Someone's watching over
Someone's watching over me


Someone's watching over me

Naruto dejó de tocar, mientras yo me limpiaba los rastros de las lágrimas que había derramado, esa canción me movía muchos sentimientos tristes. Miré a mí alrededor y todos los presentes parecían muy conmovidos por lo que acababan de escuchar. Fijé mi mirada en mi hermana, y pude ver rastros de lágrimas en sus ojos. Me encaminé hacia ella y la abracé fuertemente. Creo que tenía mucho que no hacia algo parecido.

Luego de mi emotivo espectáculo, la velada continuó normal.

—Linda interpretación —me dijo el azabache que recién se paraba frente a mí.

—Pues gracias, pero todo el merito es de Naruto, yo sólo presté mi voz —honestamente no me gustaba mucho cantar en público. Y mucho menos que me elogiaran.

De repente alguien dijo :—¿Ya vieron donde están parados? —Justo en ese momento miramos alrededor y pude observar a que se referían. Estábamos parados bajo un muérdago. Según la tradición tengo que besarlo pero eso ¡Nunca!

—¡Eso que están pensando nunca pasara! —les aseguré frunciendo el ceño.

—Lo siento hermanita, pero es la tradición —Mi hermana parecía divertida.

¿Qué hacer? ¿Besar a Sasuke ó no?

—Será mejor hacerlo ó no nos dejaran en paz, después de todo sólo es un beso.

¿Sólo es un beso?

Lo miré confundida, luego a todos los presentes, hasta Naruto parecía estar ansioso por vernos cumplir esa tradición. Así que asentí con mi cabeza, di un gran suspiro y comencé a acercarme a Sasuke, no sé porque pero una parte de mi se moría de los nervios.

Pronto sentí sus labios sobre los míos; tan fríos y tan suaves, eran perfectos.

Ese fue nuestro primer beso juntos, un roce inocente y tierno.


Continuará…
.
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