lunes, 11 de junio de 2012

Amigos, Novios o Amantes Cap4

Aquí les dejo el cuarto capi, que espero les guste.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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¿AMIGOS, NOVIOS O AMANTES?
By Tsukisaku
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APRENDIENDO A VIVIR SIN TI
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Luego de la triste ruptura, Sasuke se fue durante las vacaciones a Yokohama, así que durante dos meses, no supe más de él. Yo me la pasé trabajando de tiempo completo, para poder ahorrar para la universidad. Aunque entré becada al cien por ciento y viviría en los dormitorios de ahí mismo, necesitaba para mis gastos, como: libros, ropa, comida, etc. Naruto vino de vacaciones a casa, y cuando le conté lo de Sasuke y yo, ¡Casi me deja sorda de tanto grito!; primero, porque decía que el siempre pensó que nosotros terminaríamos juntos. Y después por regañarme por terminar con el Uchiha.
Un día antes de que me fuera a Tokio, recibí la llamada de Sasuke, fue muy extraño, pues la verdad no me lo esperaba. Sólo me deseo buena suerte y me dijo que podía contar con él cuando quisiera. Me dolió tanto la frialdad, pero eso era lo mejor. De eso ya hace mucho tiempo, me he acostumbrado a sentir el dolor que me causa su ausencia y me concentro en otras cosas. De nuevo es diciembre y para mi fortuna, el primer semestre ya ha terminado. Cabe mencionar que aprobé todas mis materias y es magnífico.

Estudio: Diseño y comunicación visual, simplemente es algo en lo que ya me veo trabajando. Mi vida no ha sido tan mala, hasta he hecho una amiga, ¿Pueden creerlo?... la verdad; yo se que nunca me agradaron las niñas como para entablar una amistad, pero ella es diferente. Su nombre es Ino Yamanaka, una rubia de ojos azules, que es mi compañera de habitación. Es extrovertida, algo loca, le encanta divertirse y me cae súper bien. De hecho, creo que gracias a ella, he cambiado un poco mi forma de ser. Ella estudia lo mismo que yo, así que pasamos casi todo el tiempo juntas.
Ahora que ya comenzaron las vacaciones, no tengo ánimos de volver a casa, pero debo trabajar. Hace una semana que finalizó el curso, hoy es viernes y le prometí a Ino, pasar este día juntas antes de volver a casa. Como ella vive en Tomoeda, tendremos que separarnos hasta que inicie el nuevo semestre.
—¡Cerda ya levántate! —le grité pegándole con una almohada. Eran las doce del día y ella ahí como muerta.
Nuestra habitación, tiene dos camas, una frente a la otra, tenemos para cada quien un pequeño escritorio, un mueble con un espejo y un armario. El baño es lo único que compartimos.
—Ya voy, aún es temprano frentona —murmuró tapándose de nuevo con las cobijas.
—¡Aún tienes mucho que empacar! Y si no te apuras, ¡No saldré contigo hoy en la noche! —Nunca la vi levantarse tan rápido de la cama. Ella con tal de salir de fiesta es capaz de todo.
Luego de unas horas, ya estaba todo listo, así que nos disponíamos a salir a comer, cuando alguien llamó a nuestra puerta. Ino se adelantó a abrir la puerta, en tanto yo buscaba mi cartera.
—¿Qué desean? —le escuché decir sin abrir del todo la puerta.
—¿Se encentra Sakura-Chan? —esa voz, se me hace familiar, ¿Es de Naruto?
—¿Quién la busca?
—Naruto Uzumaki —¡Es él! ¿Qué hace aquí?
Caminé instantáneamente a la puerta—. Está bien, Ino —le dije abriendo la puerta, pero algo estaba mal. Ahí no solo estaba Naruto, si no también Sasuke y otras dos chicas, que en mi vida había visto.
¿Quiénes son ellas?
—¡Sakura-Chan! ¡Cuánto tiempo sin vernos! —gritó mi rubio amigo mientras me abrazaba.
—No la agobies dobe —esa voz, como extrañaba su hermosa voz.
—¿Quiénes son estos, Sakura? —me preguntó la Yamanaka.
—Son: Naruto y Sasuke, unos amigos —sonreí lo mejor que pude.
—Yo soy Ino Yamanaka, la mejor amiga de Sakura —más sonriente no podía estar.
—¿Mejor Amiga? ¡Eso es nuevo! —gritó Naruto—. ¡Por cierto! Ella es Hinata-Chan —nos dijo pasándole un brazo por el hombro a una chica que estaba sonrojada. Una mujer de tez blanca, cabellos azulados largos y ojos de un extraño color perla.
—Mucho, gusto —dijo como muy tímida.
—Es mi novia.
¿Su novia? ¿Naruto tiene novia?
—Es un gusto conocer a la chica que conquistó el corazón de mi amigo —le dije esbozando una sonrisa. Luego miré a la otra chica; la cual tenía un semblante de no querer estar ahí. No sé porque me causaba disgusto de sólo verla. Es una tipa: alta, de cabellos rojos con gafas.
Como Sasuke notó que la miraba con desagrado,
—Ella es Karin, mí… —justo antes de que terminara de hablar, la tipa lo interrumpió.
—Soy, su Novia.
¿Novia?
Mi corazón detuvo su paso por unos segundos y mi estomago dio un gran vuelco.
—¿No dices nada? —inquirió el Uchiha mirándome fríamente.
—Los… felicito —contesté con el mismo tono de voz de él.
El silencio inundo el lugar, yo no sabía que decir. Mi corazón dolía mucho, pero no tenia porque, después de todo, yo terminé con él y le dije que siguiera con su vida.
—Bueno, ¿Qué les parece si vamos a tomar algo?... nosotras ya íbamos de salida —sugirió la rubia, al ver que nadie decía nada. Todos asentimos con la cabeza.
Nos encaminamos a un canta-bar que frecuentábamos mucho Ino y yo, llamado Rakuen, el cual queda muy cerca de la universidad. Entramos al lugar, el cual es bastante amplio, ya que hay: una barra, un área de billar, un pequeño escenario, una rockola y muchas mesas.
—¡Hola chicas! —nos saludó una chica que trabajaba en el lugar, con la cual comenzábamos una amistad. Es una chica alta, de cabellos castaños y ojos del mismo color. Es muy alegre y bastante sociable.
—¡Hola Tenten! —contestamos la rubia y yo.
—¿Mesa para dos?
—No, hoy somos seis —le dije intentando sonreír.
—Bien, síganme —nos llevó a una mesa que estaba cerca del escenario. Todos tomamos asiento, yo me situé lo más lejos que pude de Sasuke y su estúpida noviecita. Sabía que no debía, pero estaba enfureciéndome a pasos agigantados.
—¿Qué desean de tomar?
—Lo de siempre —le dijo la Yamanaka.
—Bien —y se fue a la barra.
—¿Qué es lo de siempre? —preguntó Sasuke. Me abstuve de mirarlo, pero por el tono de voz que acababa de usar, adivino a que no estaba nada contento.
—Una mezcla especial, les gustara —aseguró la rubia. Naruto hizo bromas sobre mi repentino interés hacia el alcohol y me limité a ignorarlo. Deseaba poder desaparecer de ahí y no saber nada de nada. Cuando Tenten llegó con las bebidas, le entregó a cada uno su vaso y justo antes de irse, me llamó un momento a la barra.
—¿Qué pasa? —pregunté curiosa.
—¿Te gustaría trabajar aquí?
—¿De verdad? —estaba atónita. Ese lugar me encantaba.
—Claro; lo que pasa es que una de las meseras se irá a vivir a otro lugar y quedara una plaza libre —esbocé una gran sonrisa y asentí.
—¡Me fascinaría! ¿Cuándo empiezo? —grité emocionada. Tenten me sonrió y me indicó que sería en la primera semana del mes de Enero—. ¡Claro, es perfecto! —ahora sí tendría un trabajo para cuando regresara a la escuela—. Muchas gracias Tenten —le di un abrazo.
—De nada.
Regresé a la mesa, con una expresión, un tanto más feliz. Todos me miraban con curiosidad, pero no me importo y tampoco sentí ganas de contarles nada. Una buena noticia, en el mar del horror.
—No sabía que te gustara beber alcohol —me comentó el Uchiha, como si me estuviera regañando.
—Ya no soy la misma que conociste —no podía evitar estar un poco agresiva. Pero me dolía mucho verlo con otra.
—Hmph — ¡Cómo extrañaba sus estúpidos monosílabos!
—Oye Sakura, ¿Por qué no cantamos algo? —¿Cantar? Está loca.
—Ahora no… —estaba a punto de enlistarle las razones por las cuales, esa era una mala idea, pero Naruto me interrumpió.
—¿Cantar?... ¡Si canta algo Sakura-Chan! —gritó eufórico.
—Yo no… —y de nuevo me interrumpieron, ¿Es que no pensaban dejarme hablar?
—¡Bien! Iré a buscar a Kiba —anuncio Ino, y sin más desapareció. Rodé los ojos y suspiré derrotada.
Kiba es un chico alto, de cabellos castaños cortos, ojos marrones y en extremo alegre, que también trabaja en el lugar. Solo que él, aparte de ser mesero, es músico y a veces, se junta con unos amigos y toca en el lugar.
Luego de cinco minutos en los que mi hiperactivo "hermanito" no paró de hablar; regresó mi amiga un poco desilusionada.
—Dice Kiba que no se puede, porque no hay guitarrista ni bajista —explicó sentándose en su asiento.
—¡No hay problema por eso! ¡Hinata-Chan y yo tocaremos dattebayo! —gritó nuevamente.
—¿Ustedes tocan? —preguntó sorprendida mi amiga.
—¡Si! Eso estudiamos, ¿Verdad que si Hinata?
—Si —respondió algo sonrojada.
—Pues entonces vamos, le avisaré a Kiba —añadió Ino corriendo a la barra.
Acto seguido ya me hallaba sobre el escenario. No tenía nada de ganas de cantar. Me sentía de un humor de perros.
En tanto todos tomaban posiciones luego de las presentaciones, jalé a mi amiga al rincón del lugar.
—Ino, yo no quiero cantar —gruñí con la peor de mis miradas.
—Pero frentona, yo sé que estás así por Sasuke, pero ya olvídalo, tú quisiste que la cosas fueran así, ahora no te quejes y sigue con tú vida como él lo hizo —cuanta razón tenía, suspiré pesadamente y regresamos al escenario.
—Ahora que si quieres hacer molestar a esa tipa que está con él, tengo la canción indicada —me guiñó el ojo y se fue a indicar que canción cantaríamos.
—¡Buenas noches a todos! —gritó por el micrófono—. Los deleitaremos un rato con música en vivo —como a veces cantábamos, había quien si nos conocía. Así que se escucharon aplausos y gritos del público.
Me puse sumamente nerviosa, porque el Uchiha no dejaba de mirarme, además de que no sabía que canción cantaríamos.
Pronto comenzó a sonar la música, ¡Al menos la conocía!
Ino comenzó a cantar:
Today was the worst day, I went through hell
I wish I could remove it from my mind
Continue yo:
Two months away from you but I couldn't tell
I thought that everything was gonna be just fine
Luego, ella miró al público y yo, a cierto azabache:
I wish you were her
You left out the "E"
You left without me
And now you're somewhere out there with a
bitch slut psycho babe
I hate you why are guys so lame
Everything I gave you I want
everything back but you
La música pronto dejó de sonar y dio paso a muchísimos aplausos, algunos gritaban pidiendo otra, miré a Naruto quien sonreía ampliamente y a los demás chicos: Hinata, Kiba y Shikamaru, Ino me abrazó y luego de agradecerle al público, consulto con todos y estuvieron de acuerdo en tocar otra canción.
Posé mi mirada en el Uchiha, quien me miraba descaradamente, pero tenía a su pelirroja colgada de un brazo y diciéndole algo al oído, ¡Agh la odio!
Al bajar del escenario, esa zorra, digo la "novia" del Uchiha me miró como queriendo matarme.
—¿Qué tanto me ves? —le dije mordazmente.
—Nada, es que me llama la atención el hecho de que tu cabello parece un chicle —ahora si la mato.
—Pues el tuyo, no es precisamente lo más hermoso del mundo, zanahoria.
—Eres una…
—¿Qué? —grité interrumpiéndola.
—¡Ya basta Karin! —gritó Sasuke dejándola callada. Yo mientras tanto me puse a conversar con Naruto y Hinata, pues la cerda estaba con Shikamaru en la barra, sólo escuché como la tipa esa, se quejaba con el Uchiha y decía cosas como: "No es justo, no me dejaste ponerla en su lugar" ó "Porque la defiendes tanto Sasukito" ó mi favorita "¿Te gusta ella, es eso?" Me reía internamente sólo de verla.
Luego de un par de horas, salimos del lugar. Ino y yo acompañamos a los chicos a su hotel; para después caminar a los dormitorios de la escuela. Esperaba caer pronto en los brazos de Morfeo, o terminaría por volverme loca.
—o—
A la mañana siguiente, me despedí de Ino y me fui con Naruto y compañía de regreso a Konoha.
Dos horas más tarde, ¡Por fin estaba en mi casa!... y no es tanto que la extrañara, pero ya no soportaba a esa tipa, todo el camino se la paso diciendo: "Sasuke-Kun" esto y lo otro, no paraba de acosarlo, ¡No sé como la soporta!
¡La odio Shannaro, La odio!
El resto de las vacaciones, paso relativamente normal. Me la pase en el restaurante con mi hermana, la cual por cierto, ¡Se va a casar! En tres meses ó algo así, su casi marido se llama Iruka Umino y es profesor del instituto, les enseña principalmente a los niños pequeños. Es un buen tipo y hace linda pareja con mi hermana.
Evité por todos los modos posibles toparme con el Uchiha, más por no tener que ver a su "novia" que por él. Aun que, un día antes de volver a la Todai, decidió hacer acto de presencia en mi casa. Me encontraba arreglando mis cosas; Kasumi estaba en Ichiraku, así es que estaba sola. Cuando el timbre resonó por el lugar, me encaminé a la puerta y me topé con un par de orbes negros que me miraban con intensidad.
—¿Puedo pasar? —me dijo sin dejar de verme.
—Claro —y me hice a un lado para permitirle la entrada—. Sólo que tendrás que sentarte en mi cuarto, porque estoy haciendo mis maletas —le dije guiándolo a mi habitación, la cual ya estaba medio vacía.
Él tomó asiento en la cama, mientras yo seguía guardado cosas.
—¿Y bien? ¿Qué te trae por aquí? —le pregunté mientras buscaba en un cajón una blusa que no encontraba.
—Vine a hablar contigo —no lo miraba, pero podía sentir su penetrante mirada seguirme a todos lados.
—¿Y tú novia no se molestara? —le pregunté burlonamente aún sin verlo.
—Hmph —sus malditos "soniditos —, Karin ya se fue a su casa —¡Vaya al menos una buena noticia!
—¿Por eso estas aquí?
—Hmph.
—¿De qué quieres hablar? —pregunté mientras guardaba unos jeans.
—¿Te pusiste celosa de Karin? —al escuchar eso me detuve. ¿Celosa yo? Me giré a mirarlo, tenía esa sonrisa de medio lado que a veces tanto odiaba.
—¿Es un chiste no? —le pregunté my seria.
—Te conozco y sé que en cuanto te presente a Karin, te enojaste, eso sin mencionar el porqué de la primera canción que cantaste ese día, ó el que hayas evitado verme durante las vacaciones —¡Vaya! Directo siempre ha sido.
—El porque de la canción, te diré que Ino la eligió. Y yo no evité verte a ti, si no a la zanahoria que tienes por novia —contesté sin dejar de verlo. Me ponía algo nerviosa, pero lo disimulaba muy bien.
—Hmph —suspiré y volví a lo que hacía.
De repente sentí como unas fuertes manos me rodeaban por la cintura, pegándome a un escultural cuerpo que yo conocía bastante bien. Podía sentir la respiración de Sasuke sobre mi cuello, era tan excitante, mi piel se erizaba al contacto.
—¿Qué… qué haces? —le dije casi en un suspiro, tratando de mantener la calma.
—Abrazarte —y al instante deposito un húmedo beso en mi cuello—, y besarte.
¡Por Kami!, Pero él tiene novia.
En un inesperado giro, posó sus labios sobre los míos, eran tan deliciosos y adictivos. No pude evitar corresponderle, enredé mis manos en su cuello, atrayéndolo más a mí. Unos segundos después sentí su lengua invadir mi cavidad, ¡Como extrañaba sus besos!
Y ahí estábamos, parados en mi habitación, besándonos apasionadamente, mordí su labio inferior, logrando que soltara un pequeño gemido. Lentamente una de sus manos comenzó a introducirse lentamente bajo mi blusa, logrando que al contacto sintiera una descarga eléctrica recorrer mi ser, su mano llegó hasta uno de mis pechos, apretándolo por encima del sujetador, ahora fue mi turno de soltar un pequeño gemido.
Pronto mi mente comenzó a trabajar un poco, regresando así la cordura a mí. Esto no estaba bien, él y yo somos amigos; además el tiene "novia"... yo vivo en Tokio y él en China, esto no está bien.
Luego de pensarlo mejor; lo separé de mi de un empujón. Él me miraba demasiado confundido y serio a la vez.
—Esto no está bien —dije tratando de ponerme lo más seria posible.
—¿Por qué no? —trató de acercarse nuevamente a mí, pero yo me alejé.
—Tú tienes a tu zanahoria, y yo no soy plato de segunda mesa.
—Karin no me importa.
—¿No? Y entonces ¿Por qué estas con ella? —fruncí el ceño. ¿Qué se pensaba?
—Por diversión —¿Diversión?
—¿Te gusta divertirte con las mujeres? —no lo podía creer, Sasuke no era así.
—Contigo es diferente —se puso serio de repente.
—¿Así? ¿Y pretendías acostarte conmigo, teniendo "novia"? ¿Quién te crees que soy? ¿Tú amante ocasional? —Ahora si que estaba furiosa.
—No, ya sabes lo que significas para mí, Sakura —me dijo sin cambiar su expresión. ¿Lo sé? Yo lo amo, pero no voy a ser su juguete.
—Lo mejor será que hagamos de cuenta que esto no pasó, seremos amigos como siempre, tú volverás a tu mundo y yo al mío —le dije viéndolo fijamente a los ojos.
—Hmph, ¿Eso deseas realmente? —parecía sumamente molesto.
—Si, tú has tu vida y yo haré la mía —esto de lo dije mirando hacia otro lado.
La verdad no estaba segura, pero nunca lo estoy.
—Bien —bufó comenzando a salir de mi habitación—. Pero esto no terminará aquí —me advirtió mientras desaparecía de mi vista.
¿Qué significaban esas palabras?
Suspiré pesadamente, y volví a mi anterior labor. Deseaba salir de ahí cuanto antes.
—o—
—¡Levántate cerda! —le grité a la rubia que dormía como piedra envuelta en sus cobijas. La cual sólo atinó a gruñirme. Únicamente llevamos dos días en la escuela, y ya está de floja—. ¡Vas a llegar tarde a la primer clase!
—Ya voy —contestó dejando ver su cabeza y abriendo pesadamente los ojos.
—Ya me voy a clase, nos veremos después —le dije saliendo rápidamente del lugar.
Éste semestre únicamente nos tocó compartir dos clases. Y como extra, hoy iniciaba una clase de Lectura y Redacción, a la cual me había inscrito. Después de todo, aun que la lectura no tuviera que ver con mi carrera, ¡Me fascinaba leer! Y pues, la redacción si me ayudaría en futuras publicidades. Llegué justo a tiempo y pensar que por tratar de despertar a la cerda, casi llego tarde. La clase transcurría bastante interesante; de hecho me gustaba mucho, se hablaba de la poesía en todos sus términos. Hasta que el profesor me hizo una pregunta que me puso en aprietos.
—Haruno, dígame que me puede decir del trabajo de Garcilaso de la Vega.
¿Quién? ¡Olvidé leer el material, que se debía analizar antes de la primera clase!
—Pues, yo… —me puse sumamente nerviosa. ¿Qué debía decir?, no podía inventar algo, porque obviamente me pillaría en la mentira. Estaba por decirle que no sabía, cuando alguien más contestó.
—Garcilaso de la Vega, —intervino un chico pelirrojo que estaba sentado del otro lado del aula, pero frente a mí—. Es un maestro reconocido durante toda su época. Escribió casi exclusivamente poemas de amor, adaptando a su personalidad castellana el estilo del Italiano Petrarca. Su poesía se caracteriza por una gran hondura de sentimiento y una gran musicalidad —concluyó su explicación, dejando a varios impresionados, entre ellos, a mí. Durante todo su "discursito" no dejó de mirarme de manera arrogante. Sus ojos verde aguamarina son bastante intimidantes.
—Bien, parece que al menos, alguien si hizo su tarea —comentó el profesor con sarcasmo, básicamente refiriéndose a mí. En ese instante la clase se dio por terminada.
Después de mi última clase, me dirigí al Rakuen, en el cual comenzaría a trabajar. Al llegar, Tenten me recibió con una gran sonrisa.
—Hola Sakura —se acercó a mí—. ¿Cómo estás?
—Bien, ¿Y tú? —le pregunté sonriente.
—Bien, ¿Lista para trabajar? —asentí con la cabeza. La verdad estaba muy emocionada.
—Déjame llamar al Gerente, espérame en la barra —asentí mientras le daba una mirada rápida al lugar; casi todo estaba vacío, luego me dirigí a la barra y me senté en un banco a esperar.
—¿Vas a pedir algo ó solo te quedaras observando el lugar? —esa voz me era extrañamente familiar, cuando giré mi rostro para ver a el dueño de la misma, me topé con los mismos ojos aguamarina intimidantes de mi clase de literatura.
—¿Tú? ¿Trabajas aquí? —realmente no es que me importara mucho, pero ese chico tenía algo que llamaba mi atención.
—Así es princesita —el tonito de voz que utilizo al llamarme princesita, no me gusto nada, acaso ¿Le caigo mal?
—¡Que bien que ya se conocen! —intervino Tenten bastante alegre.
—En realidad, no la conozco —comentó el pelirrojo fríamente.
—Pues, desde ahora lo harás, porque ella comienza a trabajar aquí hoy —acto seguido me abrazó con mucho entusiasmo. Ante la mirada atónita del chico.
—Bien por ti —me dijo inexpresivamente—. Me llamo Gaara.
—Y yo soy Sakura.
¿Cómo es que nunca había visto a ese chico? No es el tipo de chico que yo olvidaría. Tiene una mirada muy penetrante y fría, muy parecida a la del Uchiha.
En ese momento, supe que él se volvería alguien muy importante en mi vida.
Continuará…
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