miércoles, 27 de junio de 2012

AP Cap10

Aquí les traigo el décimo capi de la historia. Espero que les guste.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…

¿AMOR PLATONICO?
By Tsukisaku
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AHORA Ó NUNCA
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Definitivamente no estaba sintiendo lo que esperaba. Se imaginó que al besar a Sakura corroboraría sus sentimientos por ella, pero nada pasaba.
¿Qué es exactamente lo que debo sentir? Se preguntaba una y otra vez, por más que trataba de recordar todo lo que Naruto le había contado que sentía, ¡nada pasaba!, ¿Dónde estaban las mariposas en el estomago?, ¿Cuándo vería las luces de colores?, ¿En qué momento su corazón comenzaría a latir desbocado?
Mientras que Sakura estaba aún más sorprendida, pero por diferentes motivos. De los motivos que se le ocurrieron para la visita de Sasuke, jamás imaginó que sería para algo así. ¿Qué está pasando?, ¿Por qué me hace esto?… estaba a punto de empujarlo, cuando alguien los sorprendió.

—Siento interrumpir —pronunció la persona sin moverse de su sitio.
La dueña de la melena rosada se sobresaltó al instante, Esa voz… ¡No puede ser! Se separaron rápidamente y giraron sus rostros hacía donde provenía la inconfundible voz.
—Creo que no debí venir, sin llamar antes —comentó el chico sin expresión alguna, aunque en el fondo estaba desilusionado, definitivamente no se esperaba algo como lo que acababa de ver.
—I… Itachi… esto no… —Sakura no sabía que decir. Sentía como su corazón latía rápidamente, además de que sus manos le sudaban de manera abundante debido a los nervios.
—Hmph… no importa, te veré luego —y sin más salió de la estancia. Sakura sintió una opresión en el corazón, por unos segundos le pareció observar un atisbo de tristeza en los ojos de Itachi.
—¡Itachi! —pero fue inútil. El Uchiha mayor ya había salido de la casa, ¡No puede ser!... se giró y clavó sus ojos en el otro Uchiha, el cual aparentemente estaba muy tranquilo—. ¡Tú! —gritó tomándolo por el cuello de la camisa—. ¡Como te atreviste a besarme!, ¿Qué pasa contigo?
—Cálmate —le dijo sin intentar soltarse del agarre.
—¡No me calmes! —gritó zarandeándolo un poco. Todos sabían que cuando la joven Haruno se enojaba, tendía a sacar a relucir su súper fuerza—. ¿Por qué lo hiciste?
—Fue una estupidez —contestó con tranquilidad. Sakura lo empujó y soltó un suspiro tratando de calmarse un poco.
—Eres un idiota… —se encaminó a la escalera—. Te advierto algo, si Itachi no me perdona esto… yo no te lo perdonaré —y sin más subió corriendo las escaleras rumbo a su habitación. Debía arreglarse para poder ir en busca del Uchiha mayor.
Sasuke se quedó estático, y de nuevo los celos aparecieron. Con su visita había comprobado dos cosas muy importantes.
Primera, él no siente amor por Sakura, únicamente amistad.
Segunda, sus celos se deben a que se siente un poco desplazado, le parece que Sakura se preocupa más por su hermano mayor que por él mismo.
-o-
¡Se sentía total y completamente estúpido!
¡A buena hora se le ocurrió ir a hablar con Sakura por la mañana!
Pero después de la corta conversación que habían sostenido la noche anterior, deseaba poder aclarar las cosas de una buena vez con ella. Tenía muy en claro que la chica le gustaba, tanto que quizá le interesaba más de lo que podía admitir. Tanto que había estado a punto de decirle que su noviazgo no tenía porque seguir siendo una mentira —claro si es que ella quería— y ahora… todo se había desvanecido.
Así como llegó, se fue.
Después de la escenita que presenció, todos sus planes se esfumaron. Con eso sólo se confirmaba la duda que se había mantenido en sus pensamientos desde el momento en el que entabló una amistad con la joven Haruno.
Sakura aún está enamorada de Sasuke.
Eso es lo único que se repetía una y otra vez en su mente, acompañado de la imagen vivida del beso.
Condujo de regreso a su casa y se encerró en su habitación a tocar un poco la guitarra, en esos momentos la música era su mejor y gran compañía.
Cuando el Uchiha menor arribó a su casa, se encerró en su cuarto. Tenía un mar de pensamientos que no lo dejaban tranquilo, aún recordaba la expresión de Sakura cuando Itachi los interrumpió por la mañana. ¿Será posible…?,  no hace falta ser un genio para deducir lo que él supo desde el primer instante.
Salió de su habitación y se adentró en la de su hermano sin llamar primero. Cerró la puerta tras de sí y se recargó en la misma.
Al ver la invasión, Itachi dejó de tocar y clavó sus ojos sobre los de su hermano, ninguno de los dos decía nada, tan sólo se sostenían la mirada.
—¿No te han enseñado que se llama antes de entrar? —preguntó luego de un rato el Uchiha mayor.
—Hmph, exactamente igual que a ti —contestó Sasuke sin expresión alguna. Itachi permaneció en silencio, en espera de que su hermano menor se decidiera hablar.
—Esto es una mierda —susurró Sasuke más para si, que para su hermano, aunque este si logró escucharlo—. Lo que viste esta mañana fue idea mía… ella no tuvo nada que ver —esas palabras sorprendieron a Itachi ¿Qué estaba tratando de decirle?
—¿Y eso me importa, porqué…? —preguntó fingiendo indiferencia.
—Hmph —levantó ligeramente los hombros—. Sólo digo que no es lo que parece —lo observó un poco más, para después salir de la habitación.
Sasuke había hecho lo más que su orgullo le permitía, lo cual ya era mucho decir, pues no le interesaba en lo más mínimo lo que pudiera pasarle a su hermano, pero su amiga era otra historia. Esperaba que hubiera captado el mensaje, si no, ya no era su problema.
-o-
La joven de cabellos rosados se detuvo frente a la puerta y tocó el timbre de la casa, segundos después apareció el mayordomo dejándola entrar a la casa. Una vez que preguntó por Itachi, recibió permiso para subir al dormitorio del chico.
Durante el trayecto de su casa a la de su —aún— amigo. Pensó en lo que le diría al Uchiha mayor, no sabía exactamente si él estaba enfadado, pero por lo que logró distinguir en su mirada esa mañana, le parecía que así era.
Subió las escaleras lentamente, ya que de repente su corazón había decidido golpetear tan fuerte que pensó que se le saldría por la boca. Sus manos sudaban nuevamente, Respira, Sakura, Respira.
Se detuvo frente a su destino y tomó una fuerte bocanada de aire. Levantó la mano y llamó a la puerta. Esperó y nada, así que golpeó una vez más… "adelante" se escuchó luego de unos segundos. Así que tomó otra bocanada de aire y giró el picaporte.
Al instante, sus ojos se toparon con los pozos oscuros del Uchiha. Entró y cerró la puerta tras de sí… ¿Y ahora qué? Todas las palabras que había pensado, parecían haberse borrado de su mente.
—Itachi —murmuró un poco nerviosa—. Yo…
—No hace falta —la interrumpió al instante—. No tienes porque darme explicaciones —le dijo al tiempo en que apartaba la mirada de la chica.
—Si tengo, no quiero que pienses cosas que no son —contestó un poco más segura—. Lo que viste en la mañana no es lo que tú crees, Sasuke me tomó por sorpresa y yo…
—Ya te dije que no hace falta —la interrumpió nuevamente aún sin verla.
—Pero…
—Sasuke ya me lo dijo —le dijo con tranquilidad, Oh al menos lo intentó… agregó en su mente.
—¿Lo hizo? —preguntó confundida. Sakura no lograba imaginar a Sasuke dando explicaciones de sus actos, y mucho menos a su hermano.
—Hmph —Sakura lo observaba fijamente lucía un poco más tranquilo. Lo cual la alivió a ella, pues el hecho de imaginar que Itachi no volviera a hablarle la angustiaba en demasía.
Se acercó a él lentamente y extendió su mano—. ¿Puedo? —le preguntó refiriéndose a la guitarra que el chico sostenía en sus manos.
—Claro —se la extendió y la chica la tomó entre sus manos. Se sentó en la orilla de la cama, acomodó el instrumento correctamente, y comenzó a tocar.
El ambiente se relajó bastante, sólo se escuchaban las notas musicales en perfecta sintonía. Ambos estaban más a gusto, no hacía falta decir algo, la música hablaba por ellos.
Cuando ella terminó una canción, fue el turno de Itachi de tocar algo. Pensó en una y comenzó a mover sus dedos sobre las cuerdas, Sakura lo observaba maravillada, se sentía tan bien estando ahí con él.
Así estuvieron cerca de una hora, sumergidos en la música. Entonces la joven Haruno recordó la conversación que habían sostenido la noche anterior, aquella que su oportuno amigo interrumpió deliberadamente.
—Itachi, ¿Puedo preguntarte algo? —le dijo sin verlo a los ojos.
—Dime —contestó colocando la guitarra en su estuche.
—Ayer por la noche, cuando te dije que le diría a mis amigos que nuestro noviazgo había terminado debido a mi "infidelidad". —hizo una pequeña pausa para tomar una bocanada de aire—. ¿Por qué dijiste que no tenía porque hacerlo? —Itachi se quedó quieto por unos instantes ¿Qué debía decirle?, levantó la cabeza y la observó con detenimiento. Sakura tenía la cara roja como un farolillo.
—Pues, porque no creo que les interese lo que sucede entre nosotros, ó ¿si? —se maldijo mentalmente, eso no era lo que tenía planeado decirle.
Sakura se sentía desilusionada, eso no era lo que se había imaginado que Itachi le diría—. Pues, son mis amigos, y aunque no les debo explicaciones, creo que merecen saberlo —le dijo al tiempo en que se ponía de pie.
—Yo…
—No te preocupes, no pasa nada —caminó a la puerta—. Es hora de que me vaya —colocó la mano en la perilla y abrió la puerta, más no logró moverla más pues la fuerza de otra mano la cerró de nuevo.
No necesitó girarse para saber que tenía a Itachi a escasos centímetros de ella, podía ver el brazo del Uchiha rozando su cabeza y la mano recargada en la puerta. Eso la dejaba acorralada entre la superficie de madera y el cuerpo del chico.
No sabía exactamente porque hacía lo que hacía. De lo único que estaba seguro es que al ver la expresión de tristeza y desilusión de Sakura, no podía dejar que ella se marchara con ese estado de ánimo. En cuanto puso la mano en el picaporte, se puso de pie y evitó que saliera de la habitación.
No dijo nada, pero tampoco hacía mucha falta. Estaba de pie, justo detrás de la chica, inclinó un poco su cabeza y la acercó a los cabellos rosados… el aroma a fresa y cereza lo invadió fuertemente. Cerró los ojos para disfrutar mejor de la sensación que le producía el estar así con Sakura.
Ella también tenía los ojos cerrados, sentía como miles de mariposas revoloteaban en su estomago haciendo que su corazón latiera rápidamente. Su cuerpo temblaba ligeramente debido a la cercanía del azabache, quizá hasta juraba que una corriente eléctrica la estaba invadiendo.
Lentamente la mano izquierda de Itachi se fue posicionando en su cintura, el tacto para ambos era como tocar una braza ardiente. La giró lentamente para lograr que sus rostros quedaran de frente, ambos abrieron los ojos y se miraron por una milésima de segundo, la cual por cierto les pareció eterna.
Lo siguiente que supieron era que sus labios estaban unidos en un beso y de nuevo esa descarga eléctrica.
Sus labios se movían lentamente, saboreando los labios del otro, era un roce suave, sin presiones, ni exigencias. Diferente al primero y en definitiva también al segundo, aunque para Sakura ese era el segundo.
Dos segundos después de haberse separado por la falta de aire, se volvieron a unir una vez más, pero en esta ocasión en un beso un poco más demandante. Itachi aferró la mano que se encontraba en su cintura, para acércala un poco más a él, mientras que Sakura enredaba sus brazos alrededor del cuello logrando intensificar un poco más el roce.
-o-
—¡Sakura! —la llamó por décima vez Ino. Hacía quince minutos que había iniciado la hora del almuerzo y todos se encontraban sentados en la mesa de costumbre en la cafetería, se encontraban conversando sobre las nuevas canciones que interpretarían el Rakuen… y la dueña de los ojos jade parecía no prestarles la más mínima intención.
—¿Qué? —preguntó saliendo de sus pensamientos.
—¡No nos estás prestando atención! —se quejó la rubia haciendo una mueca.
—Eso no es verdad, si los estoy escuchando —mintió descaradamente.
—¿Qué es lo que acabo de decir? —le preguntó sabiendo perfectamente que no contestaría.
—Que tenemos que ensayar —murmuró no muy segura de lo que decía. Todos en la mesa rieron por lo bajo.
—¡Sakura Haruno! —protestó nuevamente la rubia—. ¿Quieres bajar de tú nube de una buena vez y prestarnos atención?
—Perdón —murmuró sonrojada. Pero es que le era difícil concentrarse en algo más que no fuera Itachi. Aún recordaba el día anterior, y se le erizaba la piel.
La conversación siguió avanzando, entre bromas y sugerencias para la banda de las chicas. Sakura se mantenía más atenta aunque aún no lo lograba del todo… ya que en ratos sonreía como boba y los demás la miraban extrañados, en especial Sasuke.
Él estaba conciente de que ella había estado en su casa el día anterior, pero no sabía que había pasado, como para que ella actuara de esa manera.
Del otro lado de la escuela las cosas estaban más ó menos igual, bueno, quizá no exactamente. Los integrantes de Akatsuki se encontraban reunidos en el lugar de siempre y por primera vez en mucho tiempo, lo único que hacían era observar atónitos a Itachi.
No es que estuviera sonriendo ó cantando ó conversando amenamente, más bien era el hecho de que se encontraba comiendo el contenido de una caja, que por la parte de afuera tenía en letras grandes Dangos.
Lo miraban a él y luego se miraban entre si, trataban de identificar ¿Qué tenía de raro?
No lo sabían, pero podían apostar a que había algo. No lucía feliz, pero lucía… ¿tranquilo?
¿A caso se habían perdido de algún suceso importante?
Todos parecían realizarse la misma interrogante, más no le daban respuesta.
¡El mundo se ha vuelto loco! Pensaron al unísono.
Continuará…
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