miércoles, 27 de junio de 2012

AP Cap15

Aquí les traigo el capitulo quince. Espero que les guste.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: Sólo que utilizaré la canción: My heart de Paramore.

¿AMOR PLATONICO?
By Tsukisaku
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MI CORAZÓN ES TUYO
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Todo el mundo observaba fijamente a la pareja sobre el escenario, Sakura rompió el beso, le regaló una sonrisa débil y tomó el micrófono para anunciar que estarían de regreso en sesenta minutos.
Las luces del escenario se apagaron y las chicas comenzaron a dejar sus instrumentos de lado, Itachi permanecía de pie en el mismo lugar, tan solo observando a Sakura caminar de un lado a otro. Un par de minutos después, ella le hizo una seña indicándole que la siguiera al camerino, en tanto sus amigas se reunían con los chicos.
Una vez que ambos estuvieron dentro de la vieja habitación, Itachi permaneció inmóvil con las manos en los bolsillos cerca de la puerta, mientras que Sakura se situaba a un costado del sofá más grande. Se miraban a los ojos sin realmente observarse, el silencio comenzaba a volverse incomodo, hasta que la joven Haruno se animó a hablar.

—¿Sabes? —hizo una pausa—. Trato de comprender los motivos que tuviste para no decirme tú… secreto. Pero no logro entender del todo, ahora siento que… no te conozco —le dijo tranquilamente. Itachi permaneció en silencio, ¿Qué debía decirle?, comprendía lo que sentía, a veces el mismo se desconocía—. Sólo sé que estoy… enamorada —tomó una gran bocanada de aire—. Y me asusta… —murmuró bajando la vista al tiempo en que apretaba el sofá con fuerza—. No quiero sufrir por un Uchiha nuevamente —el azabache sintió una gran punzada en el corazón al verla así, deseaba poder decir algo sensato.
—Sé que debí decirte la verdad, pero no sabia como —inició con un toque de frialdad en la voz—, no pretendía que nada de esto pasara, pero lo hecho, hecho está… y no puedo hacer nada para volver al pasado —el pequeño nerviosismo que sentía, no se reflejaba como tal, parecía más molesto que nervioso.
—Entonces… ¿Sólo te estabas burlando de mí?, ¿Por eso tantas mentiras? —las palabras del Uchiha sólo estaban logrando irritarla.
¡Genial Itachi, bien hecho! Se gritó mentalmente.
—Sabes que no es así —musitó rápidamente—. Es sólo que… no quería que te decepcionaras. Tenías tan idealizado a… —¿mi otro yo?, ¿mi yo cantante?, ¿el cantante misterioso?... las cosas le estaban resultando bastante difíciles. ¿Y ahora qué?
—¿… ti? —completó Sakura clavando sus ojos nuevamente en él, aunque esta vez tenían cierto brillo que reflejaba coraje. Podía ser tonto, pero aún se sentía utilizada.
—No quería que te sintieras mal ó apenada por haberme confesado tus sentimientos… —continuó.
—¡Oh, gracias!, Ahora me siento mucho mejor —dijo con sarcasmo, cruzó los brazos a la altura del pecho y apretó los puños—. ¡Pero si la culpa es mía, por no haber querido ver lo evidente! —soltó de repente al tiempo en que lanzaba los brazos al aire. Se sentía frustrada y tonta.
—Hmph —las cosas no estaban nada bien. La frustración comenzaba a acompañarlo también—. No deseaba nada de esto, ¡jamás busqué esto! y sin embargo, no me arrepiento… —antes de que continuara, se vio interrumpido.
—¡Debe ser tan bonito burlarse de la estúpida e ilusa de Sakura Haruno! —exclamó con rabia, sus ojos comenzaban a picarle debido a las lágrimas que ya estaban acumuladas.
—¿Sabes porqué no me arrepiento? —preguntó evadiendo el comentario de la chica—. Porque toda esta confusión, me llevó a enamorarme de ti —¡listo!, ¡lo había dicho!... nunca en su vida había hecho una confesión como esa, pero ahora… era momento de dejar de mentir, al menos en ese aspecto ó al menos, a Sakura.
Al escuchar eso, la primera lágrima brotó y bajó lentamente por la mejilla derecha. ¿Itachi dijo…?... ¿él está… enamorado?, ¿de mí?
Clavó sus cristalinos orbes jade sobre él, deseaba poder encontrar algún rastro de mentira, ó burla, pero nada. Sabía que no mentía, porque ella sentía lo mismo.
Si en el fondo no estaba tan molesta con él.
La furia que sentía estaba totalmente destinada a sí misma, no podía creer que en todo ese tiempo, jamás se dio cuenta de lo que pasaba, se sentía tonta por haber pasado por alto todas las pistas que pasaron frente a sus ojos.
¡Pero que ciega he sido!...
Y ahora sentía que Itachi pensaba que ella era una tonta ó algo parecido… la vergüenza se la comía viva.
La segunda lágrima brotó, se llevó ambas manos al rostro y respiró con profundidad. ¡No llores, por favor, no llores! Se gritaba mentalmente.
El Uchiha mayor la observaba en total silencio. Tenía ganas de acercarse y abrazarla, decirle que no tenía porque llorar, que todo estaría bien… pero por algún motivo, no podía.
Sakura levantó el rostro y limpió los restos de lágrimas con sus dedos.
—Perdón —sollozó—. Debes pensar que soy una tonta infantil por llorar —tomó una gran bocanada de aire y trató de mirarlo nuevamente.
—Nada de eso —movió las piernas y se acercó lentamente. No quería apresurar las cosas—. No creo que seas tonta, ni infantil —Sakura sonrió débilmente.
—Yo si lo pienso —murmuró—. ¿Qué clase de persona no se da cuenta de lo que pasa a su alrededor? —cerró los ojos por un par de segundos y soltó un gran suspiro.
—No pretendía mentirte —su tono de voz denotaba seguridad y firmeza.
—Lo sé —sonrió—, quizá yo hubiese hecho lo mismo —hizo una corta pausa. —Es sólo que… me siento tonta, es todo —completó. Itachi levantó su mano y acarició una de sus mejillas, se acercó y recargó su frente en la suya.
—Hmph —continuó acariciando su mejilla en tanto colocaba su mano libre en la otra mejilla—. ¿Y entonces? —Sakura abrió los ojos y mantuvo la vista fija en los orbes oscuros de Itachi.
—No más mentiras —murmuró justo antes de ponerse de puntitas y rozar sus labios con los del chico.
Sakura esperaba poder iniciar nuevamente su relación, pero sin mentiras. Anhelaba que Itachi le tuviese la suficiente confianza, como para contarle sus secretos.
Llegaron al firme acuerdo de tratar de seguir adelante sin mentiras, sinceridad ante todo.
Luego de un rato más, ambos salieron del camerino puesto que la hora había pasado y las Kunoichis debían volver al escenario.
Las cinco chicas tomaron sus respectivas posiciones, sus instrumentos e iniciaron nuevamente. La melodía se hizo sonar y segundos después, la voz de Sakura la siguió.
Stay with me, this is what I need, please?... (Quédate con migo, es lo que necesito, ¿por favor?)
Sing us a song and we'll sing it back to you... (Cántanos una canción y nosotros la cantaremos para ti)
We could sing our own but what would it be without you? ... (Nosotros podemos cantar solos, pero ¿qué seria sin ti?)
I am nothing now and it's been so long... (No soy nada ahora y ha sido muy largo)
Since I've heard the sound, the sound of my only hope... (Ya he oído el sonido, el sonido de mi única esperanza)
This time I will be listening... (Esta vez estaré escuchando)
Sing us a song and we'll sing it back to you... (Cántanos una canción y nosotros la cantaremos para ti)
We could sing our own but what would it be without you? ... (Nosotros podemos cantar solos, pero ¿qué seria sin ti?)
This heart, it beats, beats for only you... (Este corazón, late, late solo por ti)
This heart, it beats, beats for only you... (Este corazón, late, late solo por ti)
This heart, it beats, beats for only you... (Este corazón, late, late solo por ti)
My heart is your's... (Mi corazón es tuyo)
Itachi la escuchaba y sentía un nivel de felicidad que jamás creyó llegar a experimentar, su corazón latía ligeramente acelerado debido a la euforia que tenía. Y aunque su rostro se mantuviera inexpresivo, sus ojos poseían un brillo bastante peculiar, que denotaba felicidad.
-o-
El sábado al medio día, el sol brillaba con bastante intensidad a pesar de que la fría brisa recorría cada parte de la transitada ciudad, el mes de noviembre estaba por terminar y con ello el invierno daría inicio.
Fugaku Uchiha caminaba furioso por los pasillos de la casa productora Kyubi, acababa de finalizar una visita de aspecto urgente con los tres dueños de la misma.
¿El objetivo?
Simple. Terminar con aquel estúpido contrato que su primogénito había firmado con ellos. No estaba dispuesto a permitir que, aquel a quien solía llamar "prodigio Uchiha", malgastara su tiempo y su vida en una tontería como la música.
Desde que Itachi nació, supo que él estaría a cargo de la importante empresa familiar. Su hijo era inteligente, serio, y decidido a lograr todos sus objetivos, por eso era perfecto para el puesto. Y haría lo que hiciera falta, para lograrlo.
Llegó a Kyubi, dispuesto a pagar la indemnización por falta de cumplimiento de contrato, ó la cantidad de dinero que le pidieran, con tal de que sacaran a su hijo del proyecto.
Si dinero era lo que Minato, Jiraiya y Fujitaka buscaban, él se los proporcionaría.
Pero en cuanto planteó la idea, los tres dueños de Kyubi se negaron rotundamente. Le explicaron que no era tanto el dinero que pudiesen ganar con el disco, siempre ante todo, estaba el amor a la música. Y trataron de hacerle ver, que si lo que Itachi quería era vivir de ello, nunca lograría hacerlo desistir.
Salió del edificio y se subió a su automóvil negro. No podía terminar de creer todas las cosas —estúpidas— a su forma de ver, que esos tres se atrevieron a decirle. ¿Cómo se atrevían a llamarlo ciego egoísta?, pero sobre todo, mal padre.
¡Él no era mal padre!, no señor. Estaba totalmente seguro que siempre hacía lo correcto, todo era por el bien de su hijo y ¿Por qué no?, de su empresa.
De repente, las palabras de Itachi llegaron a su mente:
"¿Sabes? Yo no soy tú único hijo, y estoy harto de que menosprecies las habilidades de Sasuke. Él es mucho mejor para los negocios que yo"… "Las únicas manos en las que tú empresa estará en perfecto estado, será en las de Sasuke".
¡Hmph!, tonterías.
Aceleró la velocidad y se encaminó de regreso a su casa. Situaciones desesperadas, medidas desesperadas, si lo que su hijo mayor deseaba era la música, le enseñaría que no es tan fácil como él cree.
Entró a la casa dando un portazo; Mikoto que estaba en la cocina, apareció de inmediato en el salón principal para ver lo que sucedía. Se sorprendió en demasía al ver que se trataba de su esposo.
—¿Dónde está Itachi? —preguntó gélidamente. La mujer de cabellos negros dudó por unos segundos y le indicó que había salido con Sasuke.
—¿Qué pasa? —preguntó seriamente.
—Pasa — comenzó fríamente—, que si lo que tú hijo quiere, es dedicarse a esa estupidez de la música... ¡hoy mismo se larga de esta casa! —gritó destellando furia en cada palabra.
Mikoto abrió los ojos como platos al escuchar a su esposo, no podía creer que siguiera con el mismo tema. ¿Qué pretendía?, ¿separar a su familia?
¡No!... ¡No lo voy a permitir!
-o-
El reloj marcaba las tres de la tarde y Haruno Sakura se encontraba en compañía de la mayoría de sus amigos en su sala de música, las kunoichis ensayaban para su tocada de la noche. Aunque ahora mismo se encontraban en busca de una voz masculina.
Ino y Sakura habían escrito una canción a dueto y deseaban poder convencer a uno de sus amigos para que las ayudara.
—No —repitió por décima vez el pelirrojo—. Y nada de lo que digas me hará cambiar de opinión —completó tajantemente.
—Por favor —repitió Sakura, en vista de que la rubia no lograba ni un solo avance—. Nada te cuesta.
—Hmph —cerró los ojos y negó con la cabeza.
—¿Y qué tal tú Neji? —le preguntó Tenten.
—No —contestó fríamente.
—¡Pero que cobardes son! —exclamó la Yamanaka—. No les va a pasar nada por cantar una canción —le dijo cruzando los brazos a la altura del pecho.
—No es cobardía —le dijo Gaara viéndola fijamente—. Simplemente no me gusta cantar.
—¡Yo puedo hacerlo dattebayo! —dijo el rubio de manera eufórica.
—Naruto —comenzó Sakura—. ¿Desde cuándo cantas? —preguntó. Desde que conocía al chico, sabía perfectamente que cantar no era lo suyo.
—Si, no te ofendas pero, ¡tú no cantas! —agregó Ino. Los demás soltaron una risita a excepción de Hinata.
—¡Ah!, ¡Son crueles 'ttebayo! —les dijo haciendo un mohín. Su novia solo atinó a abrazarlo.
Las chicas continuaron tratando de convencer al pelirrojo, diez minutos y un par de amenazas después —por parte de la Yamanaka— Gaara estaba a punto de ceder, cuando los hermanos Uchiha hicieron acto de presencia en el lugar.
—¡Que bueno es verte Sasuke! —exclamaron Sakura, Ino, Tenten y Sakumi al unísono. El Uchiha menor arqueó una ceja preguntándose el porque de su comportamiento.
Itachi saludó a todos, se acercó a donde estaba Sakura y se sentó en el borde del pequeño escenario. La Haruno le regaló una sonrisa, antes de regresar su atención a Sasuke.
—Necesito que nos ayudes con algo —le dijo con un tono de voz dulce. El azabache miró de soslayo a sus amigos y al notar su expresión de burla, supo que algo no estaba bien.
—Lo que sea, no —contestó rápidamente, sin darles la más mínima oportunidad.
—Pero si aún no te digo nada —se quejó la dueña de los ojos jade frunciendo el ceño.
—No me interesa. Dije que no —volvió a repetir.
—Sólo queremos que cantes una canción con nosotras —le dijo Sakumi.
—Me niego rotundamente a hacer el ridículo —contestó fríamente. Las chicas comenzaron a quejarse por lo que acababa de decir, la joven de cabellos rosados se acercó a él y lo tomó por el cuello de la camisa.
—¿Insinúas que nosotras hacemos el ridículo? —gruñó fulminándolo con la mirada. Sasuke no dijo nada. Si decía que si, Sakura lo golpearía y si decía que no, lo obligarían a cantar.
—No. Lo. Haré —dijo acentuando cada palabra.
—Lo diré de nuevo —dijo Ino—. ¡Son todos unos cobardes!, ¿Qué clase de novios y amigos son? —gritó molesta.
—Cobarde —murmuró Sakura antes de soltar a su amigo.
Itachi sonrió de medio lado al ver la cara de su hermano, por la expresión en su rostro podía apostar a que estaba apunto de ceder. Sabía que no permitiría que nadie pusiera en duda su valentía, e hiriera su orgullo llamándolo cobarde.
—Conoces muy bien a Sasuke —le dijo Itachi.
—Algo así —contestó esbozando una pequeña sonrisa.
Ambos continuaban en la misma habitación con el resto de sus amigos, sólo que un poco más alejados, para poder conversar mejor. No tenían mucho tiempo ese día para estar juntos, así que aprovechaban todo lo que podían.
—¿Y ya elegiste alguna canción? —preguntó la chica recordando el dueto que tenían con Akatsuki. El Uchiha mayor negó con la cabeza—. Yo si —le dijo mostrándole una de las hojas que estaba sobre el piano.
Itachi la estudió minuciosamente y esbozó una pequeña sonrisa.
—Es perfecta —Sakura sonrió.
—Tanto ustedes como nosotras, podremos tocar la música —explicó—. Arreglé los acordes para que así fuera, y tú y yo cantaremos.
—Bien —guardó la hoja en su bolsillo y miró de soslayo a su hermano. Sasuke parecía estar farfullando maldiciones—. Parece que necesita ayuda —la chica asintió y soltó un suspiro.
-o-
La ira burbujeaba por cada poro de su piel, ¿Cómo se atrevía su mujer a oponerse a una de sus decisiones?
Primero, pierde un valioso día de trabajo. Segundo, los dueños de Kyubi se niegan a aceptar su proposición y lo insultan —desde su punto de vista—. Y ahora su mujer se ponía en su contra.
¿En qué clase de mundo vivo?
—Nunca te he contradicho, siempre acepto todas tus decisiones por más duras que estás sean… —hizo una pausa—. Pero ahora no. No permitiré que termines de separar a mi familia —le dijo seriamente.
—Eso díselo a tu hijo —escupió con furia.
—También es tuyo —contraatacó—. Y se supone que debes apoyarlo, no darle la espalda y botarlo de la casa —le dolía mucho lo que hacía, pero tenía que hacerle comprender a Fugaku cuan equivocado estaba.
—Hmph —rodó los ojos.
—No dejaré que lo hagas —advirtió—. Tanto Itachi como Sasuke, son libres de irse cuando ellos lo decidan. Pero bajo ningún concepto dejaré que tú los eches de la casa —su tono de voz estaba repletó de determinación.
Fugaku la observó en silencio. ¡No podía ser así!, él jamás se equivocaba, ni tomaba las decisiones equivocadas.
Todo el mundo estaba en un error y él no… ¿verdad?
Continuará…  
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