jueves, 28 de junio de 2012

AP Cap20

Aquí les traigo el capitulo veinte. Espero que les guste.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: Utilizaré el fragmento de dos canciones. I hate myself for loving you, de Joan Jet. Y la otra es: When im whit you de Simple Plan.

¿AMOR PLATONICO?
By Tsukisaku
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LOS CAMBIOS SIEMPRE SON PARA BIEN
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Sentía que su cabeza le daba vueltas ligeramente, habían pasado demasiadas cosas en un solo día y no sabía como asimilarlas de golpe. Se dejó caer en su cama y cerró los ojos, trató de relajar todos y cada uno de sus músculos, mientras respiraba con profundidad.
No terminaba de creer que a su hermano le gustase Sakura, ¿Por qué se trataba de esa Haruno, no?, ¿Y qué pasa si a ella aún siente algo por Sasuke?... soltó un pequeño suspiro y trató de dejar su mente en blanco. No tenía la más mínima de las ganas de ponerse a pensar en ese tema, en lugar de eso, dejó que sus pensamientos regresaran a lo que había pasado en Kyubi.
—Chicos —comenzó Kakashi—. Ya saben como es esto...
—Algunas veces se logran las cosas —continuó Jiraiya—, y otras no.
—Y en esta ocasión —prosiguió Minato—, es todo un honor para nosotros, informarles que el contrato con Tokubetsu, es un hecho.

—Felicidades —finalizó Fujitaka.
Todos los chicos se quedaron en un estado de shock, sentían como sus corazones se aceleraban y sus estómagos daban un gran vuelco.
—¿Esto es… verdad? —logró preguntar de manera incrédula Pain.
—Efectivamente —contestó Kakashi—. El contrato con Tokubetsu ya está firmado; Akatsuki se presentará con ellos en sus diez fechas aquí en Japón, comenzando este miércoles en el centro principal.
—¡No puedo creerlo! —exclamó Kisame.
—Increíble —murmuró Itachi.
Los demás chicos continuaban tan sorprendidos, que era difícil que articularan alguna palabra coherente. Ese contrato significaba tanto para ellos, era como el inicio real de su vida, algo con lo que siempre soñaron y por lo que lucharon con tanto esmero.
Minato continuó explicándoles la manera en la que se organizarían y todo lo que realizarían a partir de ese día. Ahora que ya estaban enfilados en su carrera, necesitaban poner más empeño del normal, trabajar diez veces más. También les informó, que luego de que el contrato con Tokubetsu terminara, permanecerían fuera por cinco meses, en un curso intensivo musical en la ciudad de Londres. Y una vez que todo quedara listo, regresarían al lanzamiento oficial de su disco. Esa noticia los sorprendió aún más, pero a esas alturas del juego, les era imposible negarse o retractarse, a fin de cuentas es lo que siempre desearon.
—Los necesito concentrados solo en la música, no hay cabida para nada más, al menos no hasta que el lanzamiento quede completado —les dijo Jiraiya seriamente—. No nos decepcionen.
—Así será —aseguró Pain fríamente.
Itachi abrió los ojos y observó el techo de su habitación, las cosas en su vida estaban relativamente bien. Había ayudado a su hermano a enfrentar a su padre, logrando en el proceso, liberarse a sí mismo. Estaba grabando un disco y apunto de comenzar una pequeña gira —que, a pesar de que no era de Akatsuki como tal—, les serviría para darse a conocer. Y además, estudiaría música en el extranjero…
Entonces, ¿Por qué no se sentía tan bien?
Sakura.
En cuanto Jiraiya les dijo que nada de distracciones, el nombre de Sakura, viajó a su mente. No sabía si contaba como una distracción, pero era todo un hecho que no podría verla, ni hablar con ella, hasta que su viaje finalizara. En un principio pensó que eso no representaría tanto problema, hasta que llegó a su departamento y escuchó la conversación de su hermano menor. ¿Y si al estar lejos, Sakura se daba cuenta de que amaba a Sasuke?
Sus pensamientos continuaron formándose con avidez en su cerebro, cada posible suceso, palabra y acto, se registraban torturándolo deliberadamente. No importaba que la joven Haruno le hubiese dicho cuanto lo quería, las inseguridades afloraron en su interior, sin querer dejarlo respirar.
Volvió a cerrar los ojos y trató de volver a dejar su mente en blanco, si continuaba pensando, probablemente terminaría con una fuerte migraña.
-o-
La mañana del martes, estaba tan fría como la anterior, todo el mundo salía a la calle enfundada en ropa abrigadora, para así poder evitar congelarse. Sakura tomó su mochila y una vez que Sakumi estuvo lista, se encaminaron al Instituto, era la última semana de clases y a pesar de que no hacían gran cosa, debían terminar de preparar la fiesta de fin de semestre.
Prácticamente corrieron hasta que llegaron a su destino, justo estaban por entrar, cuando vislumbraron al Uchiha menor salir del interior de un taxi. Al verlo, Sakura sintió como su corazón se aceleraba y se sintió mal por ello.
¡Shannaro, ahora no traidor!, se reprendió mentalmente.
—¿Por qué el taxi? —le preguntó Sakumi a Sasuke, en cuanto estuvo cerca de ellas.
—Porque aún no tengo un auto para conducir —respondió secamente. Los tres continuaron con su camino al interior del edificio, y Sakura se animó a preguntar.
—¿Sabes algo de Itachi? —preguntó buscando alejar los pensamientos tormentosos de sí—. Lo he llamado esta mañana, pero no me contestó.
—No vendrá toda la semana, estará encerrado en Kyubi —contestó el Uchiha fríamente.
—Oh —murmuró—. Mi padre me dijo que firmaron el contrato con Tokubetsu… quizá sea por eso.
Al decir eso, su tristeza se incrementó, le parecía increíble que Itachi no la hubiese llamado para contarle algo tan importante. Deseaba haber escuchado tan excelente noticia de él y no de su padre, pero seguramente algo se atravesó y no le dio la oportunidad… o al menos eso se decía, para no sentirse tan mal.
Cuando llegaron a su aula, muchos de sus amigos ya estaban ahí, así que rápidamente se pusieron a conversar sobre lo que realizarían esa semana. Para fortuna de Sasuke, Naruto no dijo nada acerca del tema de la emancipación, lo cual agradecía profundamente, ya que deseaba esperar hasta estar fuera de la escuela.
Durante la primera mitad de las clases, los profesores se dedicaron a entregarles sus calificaciones y algunos trabajos que tenían atrasados; algunos otros, los pusieron a realizar trabajos pequeños para terminar las evaluaciones, o para subirles el puntaje. A la hora del descanso, Sasuke arrastró a Sakura lejos de ahí, ya que era a la única persona a la que deseaba contarle las cosas justo como estaban sucediendo.
—¿Qué es tan urgente que debo estar en el frío? —preguntó la dueña de la melena rosada, mientras se abrazaba a sí misma con la chamarra que llevaba puesta.
—Hmph —continuó caminando, hasta que llegaron al gran árbol del patio trasero. Él se recargó en el gran tronco y ella se situó a su lado sin dejar de abrazarse.
—Me congelo —le dijo para apresurarlo. No le agradaba mucho estar ahí con él, no tanto por el clima, si no porque esos nervios que hacía mucho no experimentaba, la invadían cada vez con más intensidad. Y eso, no le gustaba.
—Ya no estoy viviendo en mí casa —soltó secamente.
Al escuchar eso, Sakura se olvidó hasta del frío que tenía.
—¿Qué?, ¿Por qué?
—Estoy emancipado —explicó—. Itachi me ayudó y ahora es mi tutor, hasta que cumpla la mayoría de edad.
—¿Por eso no asististe ayer?
—Tuvimos que hacer la mudanza y enfrentar a mi padre —respondió sin cambiar su tono de voz.
—¿Mudanza?, ¿Es decir que ahora viven juntos? —preguntó más que sorprendida, a lo que el chico asintió—. Ya veo…
Bajó la mirada al piso y se encerró en sus pensamientos, ahora estaba más confundida, no comprendía porque Itachi no le había contado nada de sus planes, se suponía que le tenía confianza ¿no?
Bueno, tampoco es que me tenga que contar hasta el más pequeño de sus secretos, pero no puedo evitar sentirme triste.
Por lo demás, no le sorprendía tanto el hecho de que Sasuke tomara esa decisión, después de todo, era su amiga y sabía a la perfección su situación con Fugaku. La única que le causaba un poco de remordimiento, era Mikoto, pero decidió no preguntar nada más, para no incomodar al azabache.
—Supongo que los cambios siempre son para bien —le dijo fijando sus orbes jades en él. El hecho de que Sasuke le contara eso, antes que a los demás, la hacía sentir especial—. Seguro que todo irá de maravilla y si llegas a necesitar algo, no dudes en decirme.
—Hmph.
El resto de la semana transcurrió en un abrir y cerrar de ojos, por fin era viernes, el día en el que darían inicio las vacaciones y que se vería finalizado un semestre más. Durante esos días, Sakura no tuvo ningún tipo de contacto con Itachi, y es que el Uchiha se la pasaba todo el día metido en Kyubi para terminar la grabación de su disco, o a menos, eso era lo que Fujitaka le contó a su hija. Mientras tanto, la joven Haruno aprovechaba para tratar de aclarar sus sentimientos, y es que ahora que pasaba más tiempo con Sasuke, por aquello de los ensayos, su confusión se incrementaba. No comprendía porque su corazón se aceleraba tanto al escucharlo cantar, al oler su característico aroma, al oírlo quejarse y lanzar maldiciones, o al sentirlo cerca de ella. Todo era tan complicado, que le daba dolor de cabeza.
Sobre todo, por las canciones que interpretaban juntos. Anteriormente no le provocaba nada, pero ahora, pareciese como si estuviesen diseñadas para ellos dos. Cuando escuchaba a Sasuke cantar: "Me odio a mi mismo por amarte", no podía evitar imaginar que él realmente sentía eso por ella.
Ese día muy temprano, todos se dieron cita en el gimnasio de la escuela, el cual estaba acondicionado para el evento de esa noche. Las chicas debían probar el sonido, así que en compañía de Sasuke, se montaron en el escenario y —aprovechando que estaban solos—, se dispusieron a cantar uno de sus temas.
Tenten comenzó a hacer sonar su batería de manera suave, y unos segundos después, se le unieron la guitarra, el bajo y el teclado. Sakura había decidido no tocar en esa canción, así que solo se ocuparía de cantar junto con Sasuke.
Y pronto, la voz del Uchiha comenzó a oírse:
Midnight gettin' uptight Where are you… (Es medianoche y yo buscándote por todas partes)
You said you'd meet me now it's quarter to two… (dijiste que te ibas a encontrar conmigo, pero son cuarto para las dos)
I know I'm hanging' but I'm still wanting' you…
(sé que me dejaste plantado, pero aún te estoy esperando)
Entonces Sakura unió su voz a la de él, mientras se miraban a los ojos…
I think of you every night and day… (Pienso en tí todo el día y toda la noche)
You took my heart then you took my pride away…
(robaste mi corazón y también mi orgullo)
I hate myself for loving you…
(Me odio a mí mismo por amarte)
Can't break free from the things that you do… (no me puedo liberar de las cosas que tú me haces)
I wanna walk but I run back to you that's why…
(me quiero ir pero regreso a ti, y es por eso que)
I hate myself for loving you… (me odio a mí mismo por amarte)
Su corazón martillaba con fuerza su pecho, especialmente, cuando Sasuke esbozó una sonrisa de medio lado, y continuó cantando solo:
Hey bet you can treat me right… (Oye, mejor que me trates bien)
You just don't know what you was missing' last night…
(tú no sabes de lo que te perdiste la noche pasada)
I wanna walk but I run back to you that's why… (me quiero ir pero regreso a ti, y es por eso que)
I hate myself for loving you… (me odio a mí mismo por amarte)
Una vez que la canción finalizó, soltó un pequeño suspiro. ¡Enfócate Sakura!
Las chicas les aplaudieron y volvieron a dejar los instrumentos, ahora mismo debían apresurarse para llegar al evento de clausura. A excepción de Sakura, que primero tenía que apagar los aparatos, antes de salir de ahí.
—No estuvo tan mal —comentó Sasuke, mientras observaba como Sakura apretaba varios botones del gran panel.
—Me parece que en el fondo te gusta cantar… solo que te haces el interesante —murmuró la chica sin verlo directamente.
—Hmph.
Una vez que terminó de apagar todo, le regaló una sonrisa a su amigo y se dispuso a caminar a la salida del gimnasio. Pero no había dado ni dos pasos, cuando se tropezó con uno de los grandes cables, cerró los ojos para esperar el golpe, pero lo único que sintió, fue como unos fuertes brazos la sostenían con fuerza. Abrió los ojos y se topó con los orbes negros de Sasuke, mirándola fijamente. Un fuerte sonrojo apareció en sus mejillas y —nuevamente— su corazón aceleró su paso.
—Gracias —murmuró.
—Hmph.
Sakura desvió levemente la vista a los labios de su amigo y tragó saliva, ¿Por qué de repente le llamaban la atención?, al instante se removió inquieta y se soltó del agarre.
—Te preguntaré algo, y quiero que me contestes con la verdad —comenzó diciéndole—. ¿Por qué me besaste aquella vez?
—Hmph —Sasuke esbozó una pequeña sonrisa y se acercó a ella—. Necesitaba comprobar lo que sentía por ti.
—¿Y qué sientes por mí? —preguntó mordiendo su labio con fuerza.
—¿Qué esperas que sienta? —le contestó con otra pregunta, al tiempo en que la acorralaba entre el tablero de sonido y sus brazos.
—Sasuke —murmuró con la cara más roja que un farolillo—. Déjate de juegos.
—¿Quién está jugando?
Por algún motivo, el Uchiha menor no podía alejarse de ella. Lo cual no comprendía, ya que cuando la besó, llegó a la conclusión de que no le interesaba de esa manera, pero entonces… ¿Por qué se sentía tan bien al estar así?
Sus rostros se acercaron tanto, que sus respiraciones se entremezclaban. Sakura estaba por cerrar los ojos, cuando la puerta del gimnasio volvió a abrirse, logrando que ambos se separaran de golpe.
—¿Por qué tardan tanto?—les preguntó Ino—. La asesora está como loca allá.
—Ya estábamos en camino —dijo Sakura mientras caminaba a la salida rápidamente, seguida de Sasuke.
¡Genial Sakura, ahora estás más confundida!
-o-
Esa mañana, se levantó tan temprano como lo había venido haciendo, solo que a diferencia de las otras, su rostro mostraba más dolor y dureza. Ese era un día sumamente clave para su vida, en el cual, debía poner en marcha la decisión que acababa de tomar definitivamente.
Después de que se duchara y se arreglara, se encaminó a Kyubi. Akatsuki tenía una cita importante con los dueños y su manager, para afinar los últimos detalles de su viaje; y luego de eso, debía asistir al Instituto para que recogiese sus documentos y las calificaciones de su hermano.
Cerca de las nueve de la mañana, la junta había terminado y tenía el resto del día libre, para realizar otro tipo de pendientes. Así que en cuanto llegó a la universidad, se encaminó a la oficina del director, para liquidar su estadía en el Instituto. No tardó mucho, ya que en la semana, había telefoneado para avisar de su decisión.
—Le deseo mucha suerte, joven Uchiha —le dijo el director, después de que le estrechara su mano a manera de despedida.
¿Suerte?, vaya que la necesitaría.
Mientras caminaba por uno de los pasillos de la preparatoria, observó de lejos como las chicas salían del gimnasio, y se ponían en marcha a su edificio. Al no ver a Sakura con ellas, supuso que quizá se había quedado haciendo algo más ahí. Y después de sopesarlo un par de segundos, terminó dirigiéndose ahí. Se adentró por una de las puertas laterales y se dio cuenta de que todo estaba en penumbras, estaba por marcharse, cuando el ruido de algo alertó sus sentidos, así que se acercó al escenario.
Ahí observó a su hermano con Sakura, y desde su punto de vista, demasiado juntos. Una leve opresión en su corazón se hizo presente y decidió no moverse de su lugar, continuó observando como Sasuke acorralaba a Sakura y entonces esperó lo peor. Tragó saliva y apretó los dientes y justo cuando parecía que ellos se besarían, apareció Ino desde otra de las puertas, llamándolos a gritos.
¿Acaso necesitaba más confirmación para sus sospechas?
Se quedó ahí, por dos largos minutos, sin moverse y sin nada claro en su mente. Para después encaminarse al aula de su hermano, ahora más que nunca estaba seguro de lo que debía hacer.
La hora que duró la junta, le pareció de lo más tortuosa, porque a pesar de que fingía no prestarle atención a nada más, cada uno de sus sentidos estaban pendientes de Sakura. Y eso… lo mataba.
Era cierto que aún era su novia y que la quería, quizá mucho más de lo que debería… pero, ¿Ella de verdad lo quería?, eso era algo que aún debía resolver.
En cuanto todo terminó se puso de pie y se encaminó a la salida, pero antes de si quiera avanzar un metro, la joven Haruno lo interceptó.
—Hola extraño —lo saludó con una sonrisa—, ¿Te irás sin despedirte de mí?
—Lo siento, ahora mismo estoy bastante atareado… —contestó fríamente—. Te veré más tarde.
Se acercó y depositó un corto beso en su mejilla. Uno que desde el punto de vista de Sakura, parecía más a la fuerza y sin ningún tipo de sentimiento, que otra cosa.
—Vale.
Itachi salió rápidamente y con un solo objetivo en mente…
-o-
El sol comenzaba a ocultarse en el horizonte, y el cielo comenzaba a tornarse de un color rojizo. La joven Haruno observó su reloj y soltó un suspiro, eran casi las seis de la tarde con treinta minutos, y no estaba segura de si Itachi iría por ella o debía irse sola.
—¿Quieres dejar de dar vueltas?, comenzarás a marearme —le dijo un tanto harta de verla pasearse de un lado a otro.
—Perdón —murmuró, para después soltar un pequeño suspiro—. Será mejor que nos vayamos ya, después de todo, no está tan lejos y podemos ir en mi coche.
—Bien.
Tomaron sus pequeñas maletas, donde llevaban un cambio de ropa, para cuando les tocara actuar en el escenario, y se dirigieron a la entrada principal. Se colocaron sus abrigos y salieron de la casa, donde justo acababa de aparcar un automóvil negro. Sakura esbozó una gran sonrisa, al ver que se trataba de su novio y su mejor amigo. Itachi salió del auto, para ayudarlas a subir en la parte trasera, para después salir de ahí.
Nadie dijo ni una sola palabra, ya que al parecer, todos tenían una pequeña batalla mental. Dos minutos después, aparcaron en el estacionamiento del Instituto y se bajaron del auto. Por primera vez en mucho tiempo, Itachi tomó de la mano a Sakura y caminó con ella al interior. Lo que dejó a Sakumi caminar con Sasuke, y con una mueca de desagrado evidente, por parte de ambos.
El gimnasio estaba completamente adornado de manera elegante y discreta. Pequeñas luces blancas y azules alumbraban en lugar, la música sonaba con el volumen adecuado y en el escenario ya se hallaba todo preparado para la presentación de esa noche. Sakura y Sakumi se alejaron de los chicos un momento, para ir a guardar sus cosas en los vestidores, en tanto ellos se detenían en un lugar no muy concurrido para hablar.
Itachi tomó una gran bocanada de aire, y comenzó a explicarle a Sasuke lo que haría, o al menos, una parte. Le contó que estaría fuera hasta el fin del siguiente semestre, y que no podría estar muy al pendiente de él, pero que confiaba con que las cosas salieran bien y pudiese mantenerse alejado de los problemas. Le pidió que estuviese al pendiente de su madre y de Sakura, le entregó las llaves de su auto y por último le dejó en claro, que si necesitaba algo, podía localizarlo en un nuevo teléfono que le dejó anotado en el departamento.
El Uchiha menor no dijo nada y asintió a todo lo que dijo, por algún motivo, le parecía que Itachi se traía algo más entre manos, y no estaba seguro de que fuese algo bueno.
Una vez que volvió Sakura, jaló del brazo a su novio y lo llevó al centro de la pista para bailar un poco. Itachi enredó sus manos en la cintura de Sakura, en tanto ella hacía lo mismo, pero en su cuello. El Uchiha colocó la cabeza a la altura del cuello de su novia y aspiró el dulce aroma que emanaba. Cerró los ojos y trató de no pensar en nada.
—Estás hermosa —murmuró en su oído.
—Gracias.
El corazón de Sakura palpitaba frenéticamente y podía apostar a que sus mejillas estaban rojas, porque ardían. Soltó un pequeño suspiro y se regañó a sí misma por dudar de sus sentimientos.
Se separó ligeramente y junto sus labios con los de Itachi. El roce le provocaba millones de descargas eléctricas, y una frenética necesidad de no soltarlo nunca más. El Uchiha acarició cada parte de esos labios que tanto le encantaban, como si fuese la última vez, no estaba seguro de lo que pasaría, pero sabía que el distanciamiento era inevitable. Una vez que el aire comenzó a faltarles, se separaron, dejando juntas sus frentes, y continuaron moviendo sus cuerpos al ritmo de la música.
—¿Nervioso teme? —le preguntó Naruto a Sasuke con sorna.
—No.
Le dio un gran sorbo a su bebida y fijó su vista en el escenario, no podía creer que estaba a punto de cantar frente a todo el Instituto. ¿En qué había estado pensando?
—Hmph, aún no creo que lo harás —comentó Neji.
—Espero que no te equivoques, o tú reputación, ser irá al suelo —agregó Gaara, bastante alegre de no ser él, el que estuviese en el lugar del Uchiha.
—Hmph.
Y un par de minutos después, Ino le hizo una seña a Sasuke, y le indicó que era hora de subir al escenario. Bufó un par de maldiciones y se encaminó al vestidor para cambiar su traje por algo menos… formal.
Una vez que todos se cambiaron de ropa, se montaron en el escenario y se colocaron en sus posiciones. El encargado del micrófono, se subió para presentarlos. Los reflectores del escenario permanecían apagados, en tanto el chico anunciaba que las Kunoichis, las cuales formaban parte del instituto, los deleitarían con un poco de música en vivo. Y que, como sorpresa adicional, Uchiha Sasuke, cantaría con ellas.
Los gritos no se hicieron esperar y las luces se encendieron. Tenten levantó las baquetas y dio el aviso de que comenzarían a tocar. La primera canción, fue la misma que interpretaron en Rakuen, por suerte para el Uchiha menor, todo el mundo estaba quedando fascinado. Muchas de las chicas ya se habían arremolinado frente al escenario, con tal de poder ver mejor al azabache.
La canción finalizó y enseguida inició la canción que habían ensayado esa mañana. Todos parecían más relajados y el ambiente era mucho mejor. Luego de esa interpretación, Sasuke bajó del escenario y las dejó continuar solas. Sakura miraba a Itachi y cantaba con emoción, era algo diferente a lo que sentía al ver a Sasuke.
Mientras las canciones avanzaban, la joven Haruno dejaba volar su mente al día en el que escuchó cantar a Itachi por primera vez. Aún le parecía increíble que su amor platónico, resultase ser Itachi, y que ahora fuese su novio.
La última canción de la noche llegó, así que Sasuke regresó al escenario y se dispuso a cantar una última vez en su vida.
Tenten dio la señal nuevamente y a los dos segundos, la música ya sonaba. El azabache se acercó al micrófono y dejó escuchar su voz…
I'm taking my time… (Estoy tomando mi tiempo)
I'm trying to leave the memories of you behind…
(Estoy intentando dejar los recuerdos de ti atrás)
I'm gonna be fine…
(Voy a estar bien)
As soon as I get your picture right out of my mind…
(Tan pronto como saque tú imagen directamente fuera de mi mente)
Y después se le unió Sakura…
I wanna feel the way you make me feel when I'm with you… (Quiero sentir como tú me haces sentir cuando estoy contigo)
I wanna be the only hand you need to hold on to…
(Quiero ser la única mano en la que tú necesites apoyarte)
But everytime I call you don't have time… (Pero todas las veces que te llamo no tienes tiempo)
I guess I'll never get to call you mine… (Supongo que nunca conseguiré llamarte mío)
You're my obsession… (eres mi obsesión)
I got no where to turn… (No tengo a ninguna parte donde volver)
La canción avanzaba y un par de sentimientos se aclaraban. Por algún motivo, solo había una imagen que se proyectaba en la mente de Sasuke al cantar esa canción, y para su sorpresa, no era precisamente de Sakura. No sabía si estar alegre por eso, o enfadado, pero ya hallaría la manera de saberlo.
Mientras que a Itachi le parecía que ellos se compenetraban bastante bien al cantar, y por más que tratase de no pensar en ello, sentía que el lugar de Sakura, era con su hermano y no con él.
I wanna be the only hand you need to hold on to… (Quiero ser la única mano en la que tú necesites apoyarte)
But I guess I'll never get to call you mine… (Supongo que nunca conseguiré llamarte mía)
La canción terminó y todo el mundo aplaudió eufóricamente. Las chicas sonrieron complacidas, y se despidieron, para después bajar del escenario. Sakura corrió con Itachi y lo abrazó con fuerza.
—Felicitaciones —le dijo el azabache.
—Gracias —contestó separándose de él—. Felicitaciones a ti también.
—¿Por?
—Por tú contrato con Tokubetsu —respondió—. Mi padre me contó.
—Siento no habértelo dicho antes, yo…
—No importa —lo interrumpió—. Estoy muy feliz por ti, aunque… no te veré un par de meses.
—Sobre eso… —inició el Uchiha—. Creo que será más que eso.
—¿Qué?
—Iremos a estudiar un semestre de música a Londres.
Sakura se quedó de piedra. La sola idea logró que le diese un vuelco el corazón.
—Regresaremos hasta que sea hora del lanzamiento del disco —agregó Itachi, al ver que la joven de cabellos rosados no decía nada.
Un nudo se instaló en su garganta y sintió que no lograba respirar, llevó su mano derecha a su pecho y abrió la boca para dejar entrar más aire, pero nada pasaba.
¿Por qué no podía respirar?
—¿Sakura?
—Necesito aire —murmuró antes de caminar fuera del gimnasio. Itachi la siguió al exterior y dejó que se tranquilizara.
—¿Mejor? —le preguntó luego de un rato.
—Si, yo… lo siento —le dijo encarándolo—. Pero es que…
—No lo digas —la cortó—. Hay algo más que debo decirte.
—¿Qué es?
—Creo que debemos tomarnos un tiempo —soltó fríamente. Y por segunda vez, Sakura sintió que se quedaba sin aire.
—¿Qué?
—Te servirá para que aclares tus sentimientos por mí —explicó sin cambiar su tono de voz—. Sé que me quieres, pero también me he dado cuenta, que tus sentimientos por Sasuke aún están presentes en tú corazón.
—Yo, no…
—Es mejor así —la interrumpió—. Cuando regrese, hablaremos.
¿Demasiado precipitado?, quizá.
Pero ya no había vuelta atrás, y en el fondo sabía que era lo mejor. Se acercó a Sakura y depositó un corto beso en sus labios, para después desaparecer del sitio. Era casi hora de que su avión saliera, y seguramente todos se estarían preguntando por su paradero.
Lo siento mucho Sakura, es mejor así… ya lo verás.
La joven Haruno no supo exactamente cuando, ni en que momento comenzó a llorar, solo sabía que pequeñas gotas saladas se resbalaban por sus mejillas. Las rodillas comenzaron a temblarle al tiempo en que sentía como su corazón ya no latía, quiso gritar, pero el nudo en la garganta se lo impedía.
Itachi…
¡Que tonta soy!, ¿Cómo negar lo evidente?
¿Amor platónico?... nunca.
¿Amor verdadero?... siempre.
* Fin *
La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión… la música es el alimento del amor.
(Kurt D. Cobain)

<-- CAPITULO19                    EPÍLOGO -->

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