miércoles, 27 de junio de 2012

AP Cap4

Aquí les traigo el cuarto capi de la historia. Espero que les guste.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…

¿AMOR PLATONICO?
By Tsukisaku
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¿NECESITAS AYUDA?

Luego de la "escenita" que habían presenciado en la mañana. Sakura se sentía de mal humor y no sabía muy bien el porque.
Por lo que Sasuke les dijo de esa tal Katherine, ella era hija de la mujer con la que uno de sus tíos contrajo matrimonio hacía como diez años. Ellos radicaban en California, pero las pocas veces que habían estado de visita en Tokio, la chica siempre frecuentaba mucho a Itachi.
El hecho de que fueran sólo primos por apellido, ponía a la joven de cabellos rosados un poco histérica.
Lo que nadie de ellos sabía, era que al Uchiha mayor le molestaba esa situación en demasía. Nunca en su vida le había gustado que las chicas lo persiguieran, por un tiempo estuvo a salvo de la situación, pues desde que se formo la banda y pasaba más tiempo con sus amigos, toda la comunidad los creía una especie de rufianes.
Pero cada vez que su "prima" tenía la oportunidad de visitarlos, se encargaba de lanzarse —literalmente— sobre él. Además de insinuársele a cada momento, cosa que enfurecía al Uchiha. En varias ocasiones le había dejado las cosas en claro, pero al parecer ella no comprendía.

Esperaba que las dos semanas se pasaran volando y así no tendría que soportarla.
—¿Así que de nuevo te sientes acosado? —preguntó a modo de burla Deidara, mientras le daba un sorbo a su soda.
Uno de sus profesores había faltado, así que podían disfrutar de dos horas libres, por lo tanto ellos habían salido a jugar una partida de basquetbol y ahora se encontraban hidratándose en la cafetería.
—Hmph —su humor no era del todo bueno. Tener que aguantar a esa chica durante el desayuno y el transcurso al Instituto fue terrible. Deseaba descargar su coraje con alguien ¡Y pronto!
—Creo que el Uchiha extraña a su fan —continuó burlándose. Todos los observaban en silencio, conocían de sobra a Itachi, y sabían que estaba a punto de explotar.
—Deidara —le dijo Kisame, tratando de que el rubio guardara silencio.
—¿Qué? —preguntó incrédulo. Inesperadamente, el azabache se puso de pie y se retiro de la cafetería.
Había muchas cosas que lo preocupaban. En primer lugar estaba el hecho de que Fugaku le había comunicado que a partir de la siguiente semana, él debía comenzar a laborar en la empresa durante las tardes. Sabía que una orden de su padre era difícil de ignorar, deseaba hallar una forma de liberarse de eso. En segundo lugar, lo preocupaba que la joven Haruno ganara el concurso ¿Qué pasaba si lo descubría?, ¿Y si se decepcionaba?, Muchas preguntas rondaban su mente. Y por último; llegaba su "prima".
-o-
La joven de cabellos rosados decidió no entrar a su última clase, antes del descanso. Se sentía un poco perturbada y deseaba saber el porque… así que se encaminó al jardín que esta atrás de la escuela y se tumbo debajo de uno de los grandes árboles para que nadie la pillara.
Una montaña de sentimientos la invadía. Se sentía nerviosa y ansiosa por saber si sería una de las seleccionadas en el concurso. Tenía muchas ganas de ganar y así poder conocer a su "hombre misterioso". También se sentía un poco perturbada por los exámenes que pronto iniciarían, ella era muy mala en Física y Química, y no podía darse el lujo de reprobar ó su padre la castigaría fuertemente. Y por último, lo que vio esa mañana la ¿molestó? Si bien era cierto que a penas estaba tratando al Uchiha mayor y no lo conocía muy bien… también era cierto que Itachi despertaba en ella un tipo de sentimiento, el cual no podía asegurar: confianza ó tal vez sólo se sentía a gusto con él, por que compartían el amor por la música.
¿Cómo saberlo?
Para relajarse, cerró los ojos y comenzó a tararear una de sus melodías favoritas… un rato después estaba más tranquila y despejada. La música tenía un efecto muy especial en su cuerpo, la relajaba, la estremecía, la excitaba, la emocionaba… ¡todo!
—Interesante melodía —escuchó que alguien le decía de repente, logrando que ella pegara un brinco. Se sentó por completo y comenzó a buscar a la persona que le había dicho eso, más no lograba ver a nadie—. Estoy aquí —ella conocía esa voz… era ¿Itachi?
—¿Dónde estás? —preguntó dudosa.
—Hmph… arriba —la joven de cabellos rosados levanto la cabeza y divisó una sombra… ¿Acaso estaba en una de las ramas?... bien, no podía verlo pero le alegraba que el chico estuviera ahí, así que se volvió a tumbar sobre el pasto.
—¿Qué haces ahí? —le preguntó luego de un corto silencio—. Claro, si es que se puede saber —agregó rápidamente, suponiendo que así el azabache no se vería incomodado.
—Descansando… ¿Y tú? —le dijo de manera tranquila.
—Igual —después de todo no era una mentira. El silencio volvió a instalarse… únicamente se escuchaba el sonido que el viento provocaba al mover las hojas de los árboles y uno que otro murmullo del bullicio causado por los estudiantes.
—¿Estas faltando a clases? —preguntó el Uchiha mayor, no era muy su estilo, pero le agradaba conversar con la chica.
—Si, pero después de todo, no es algo que tú no estés haciendo —contestó con diversión.
—Hmph, lamento desilusionarte, pero yo tengo clase libre —dijo con ese tono de voz tan característico.
—¡Eso es injusto! —exclamó la chica—. Pero bueno, son los privilegios de ser mayor —el azabache sonrió de medio lado, la chica le parecía muy rara, pero divertida—. ¡Por cierto!... Ya me enteré de que tienes visita en tú casa —comentó, un poco sería.
—Hmph —¿Acaso se lo recordarían todo el tiempo?, Sakura aunque no lo viera, podía captar que el chico se había sentido un poco incomodo con el comentario.
—Creo que no debí haber dicho eso —murmuró con un deje de tristeza. Suponía que Itachi no deseaba platicar de sus temas personales con ella.
—No es eso… —musitó el oji-negro fríamente—. Es sólo que… prefiero que no me recuerden ese tema.
—¿Acaso ella te cae mal? —preguntó con sumo cuidado.
—No, sólo me molesta que me acose a cada instante —murmuró con un poco de enfado. La joven Haruno no pudo evitar sonreír al escuchar eso.
—Entonces… ¡mejor te cuento que entre a un concurso para conocer a Akatsuki! —exclamó con emoción—. ¿No es fantástico?
Itachi guardo silencio por unos momentos, realmente ese era otro tema que no le llamaba mucho la atención, ¿Qué debo decirle? Se preguntó.
—Supongo —bufó con desinterés.
—¿Crees que soy obsesiva? —preguntó, al notar claramente la reacción del azabache.
—¿Cuál es la principal razón por la cual entraste al concurso? —la cuestionó ignorando su anterior pregunta.
La oji-jade se sorprendió un poco al escuchar esa pregunta, era una muy buena. La primera respuesta era que ella deseaba conocer a su "amor platónico"… aunque también estaba el hecho, de que deseaba darse a conocer junto con su banda. La pregunta era ¿Cuál es la más importante para ella?
—Pues, tengo varias razones —comenzó a explicar—. Pero la única y la más importante, es el amor a la música —esa respuesta sorprendió al Uchiha mayor.
Después de un rato de estar conversando, el sonido del timbre anunció que ya era hora del descanso. Así que aunque no lo desearan, debían ir a comer algo, ó al menos Sakura, ya que el azabache siempre comía cerca del área, así que no dudaba que sus amigos le llevaran algo para alimentarse.
Itachi bajó del árbol y cayó justo del otro lado de la cerca, Sakura lo observó y le sonrió.
—¡Vaya! Me gustaría poder hacer eso —exclamó maravillada al ver la agilidad que el chico poseía—. Oye… ¿Qué tal se te dan Física y Química? —preguntó con un ligero rubor en sus mejillas.
—Supongo que bien —contestó levantando ligeramente los hombros.
—Bueno… es que… necesito un poco de ayuda… y… —pedir ayuda es difícil, pero mucho más cuando debes pedirla ante la atenta y penetrante mirada de un Uchiha.
—¿Quieres que te ayude? —preguntó arqueando una ceja, la chica asintió con la cabeza—. ¿Por qué no le pides ayuda a Sasuke? —eso si que le dolió a Sakura. Técnicamente le estaba diciendo que le pidiera ayuda a alguien de su edad.
—Es que… —no sabía que decir—. Será mejor que me vaya, me deben estar esperando —dijo rápidamente, para después irse de manera veloz hacia el edificio de la cafetería.
Itachi se quedó desencajado por un par de segundos, realmente no era su intención que lo que le dijo sonará mal, sólo lo decía por saber, no porque realmente se negará a brindarle su ayuda.
—¡Sakura-Chan! ¿Dónde estabas? —le preguntó en cuanto la vio acercarse a su mesa, donde siempre acostumbraban almorzar.
—Por ahí —murmuró con una sonrisa algo fingida.
—¡Iruka-sensei preguntó mucho por ti, dattebayo!
—¡No grites! —lo reprendió la rubia, haciendo que el rubio hiciera un mohín.
—Te compré un emparedado y una soda —le dijo Sakumi entregándole sus cosas.
—Gracias —contestó mientras tomaba asiento a un lado de su prima.
—¿Te pasa algo malo? —le preguntó el Uchiha menor con los ojos entrecerrados.
—Es sólo que estoy nerviosa por el inicio de los exámenes, debo estudiar mucho —bufó haciendo una mueca, en tanto desenvolvía su emparedado.
—Hmph, Y necesitas ayuda —aseguró fríamente. El conocía a la oji-jade, y sabía de su dificultad en ciertas materias, de hecho lo sabía más de lo que desearía. Durante los semestres pasados intentó ayudarla a estudiar, pero ella en verdad era mala, y él no era muy paciente que digamos, así que siempre terminaban enojados y con mucha frustración.
—Si… pero no te preocupes, que esta vez no pediré tú ayuda —le dijo Sakura, adivinando lo que pasaba por su mente—. Lo haré sola.
—Claro —ironizó—. Tal vez le diga a mi hermano que te ayude, quizá el tenga más paciencia que yo.
—¡No! —exclamó rápidamente. Todos la observaron con una ceja arqueada—. Quiero decir… yo podré sola, así que no es necesario que molestes a Itachi.
Nadie dijo nada más, lo que resultó un gran alivio para la joven de melena rosada, ya que no quería hablar más del tema. Ya había pasado suficientes vergüenzas por un día, como para seguir agregando más a la lista.
-o-
Al salir de la universidad, nuevamente el grupo amigos se encaminó al Rakuen, para leer las canciones. Y por mucho que los fastidiara la idea, era algo con lo que ya se habían comprometido.
Justo como el día anterior, Haku los recibió, los guió a su camerino y les entregó los sobres del día, los cuales eran más que el día anterior.
—Esto es un fastidio —bufó el rubio con cansancio. Llevaban un poco más de una hora leyendo hojas y más hojas, en esta ocasión sólo habían hallado a uno que valía la pena, todas las demás eran: aburridas ó sentimentales, ó algo que simplemente no llamaba su atención.
—Tengo hambre… ¿Y si pedimos algo de comer? —comentó el sujeto de cabellos azules.
—Yo quiero pizza —sugirió el rubio recuperando su ánimo.
—A mi se me antoja más una hamburguesa —intervino el pelirrojo.
—Podemos pedir ambos —dijo nuevamente Kisame.
—Hmph… yo no puedo quedarme, tengo cosas que hacer —musitó el Uchiha, en tanto se ponía de pie—. Ni se te ocurra decirlo ó te parto la cara —le dijo mordazmente al rubio, y fulminándolo con la mirada. Sabía que estaba por hacer uno de sus muy molestos comentarios, mientras que todos reían por lo bajo.
Salió del bar y se puso en marcha a la biblioteca de la zona, debía sacar un par de libros.
Una vez que estuvo en dicho lugar. Caminó por los pasillos en busca de su objetivo, entonces una voz muy conocida por él, llamó su atención.
—¿De verdad crees que este libro me ayude? —le preguntaba a su acompañante.
—Si, es muy bueno, yo tenía uno, pero lo deje olvidado en mi antigua casa —le respondió la chica.
—¡Malditas asignaturas! —se quejó—. Las odio.
—Pues… es el libro ó pedirle ayuda al profesor Terada, aunque si ya sabe tú historial…
—¿A quién se le ocurre hacer exámenes de prueba? —preguntó cansada la chica de cabellos rosados.
—No te quejes primita, todos ya intentamos ayudarte y no das una —comentó la joven de ojos esmeralda con una sonrisa.
—Si, si… pobre Sasuke, todo lo que sufrió conmigo —comentó para después soltar un suspiro—. ¡Lo encontré!
—¡Bien! Bájalo.
El Uchiha mayor dio la vuelta al pasillo y observó a la dueña de los ojos jade arriba de una escalera, tratando de alcanzar un libro de la última repisa, mientras que su prima sostenía la escalera.
Pudo notar como la chica batallaba con el libro, así que se acercó para ofrecerle su ayuda, justo cuando se puso al pie de la escalera, Sakumi se distrajo, haciendo que la escalera se moviera de forma brusca, logrando que Sakura perdiera el equilibrio y se cayera.
Sakura estaba lista para recibir el golpe, pero este no llego. Abrió los ojos lentamente y se topó con dos preciosos orbes color negro.
¿Itachi? Pensó, sin dejar de observar esos hermosos ojos.
—¿Estás bien? —le preguntó al ver que no decía nada.
—Si —contestó sonriendo levemente, justo en ese momento cayó en la cuenta de que ¡Itachi la sostenía en brazos! Por lo tanto, un fuerte rubor surcó sus mejillas—. Gracias… ya puedes… bajarme —el Uchiha la dejo en el piso lentamente.
—Debes tener más cuidado.
—Eso intento, bueno… nosotras nos vamos —le dijo tratando de ocultar su nerviosismo—. Nos veremos luego y gracias —tomó a su prima del brazo y la arrastró hacia la mesa donde habían dejado sus cosas.
—Pero que vergüenza —murmuró sin poder alejar el rubor de sus mejillas.
—Pues vele el lado bueno, obtuvimos el libro y un hombre sumamente apuesto te salvo de caer directo en el suelo —comentó entre risas.
—Eso es tú culpa, ¿Por qué no detuviste bien la escalera? —musitó con el ceño fruncido.
—Pues es que me distraje al ver a ese Uchiha aún lado de mí, la culpa no es mía, en todo caso es de él —explicó mientras caminaban a la salida.
—Sakura —escuchó que la llamaban. Giró su rostro y se topó nuevamente con el azabache.
—¿Sucede algo? —le preguntó sonrojándose nuevamente.
—Creo que fui un poco grosero está mañana… ¿Aún necesitas ayuda? —la chica comprendió a que se refería, pero ahora le daba más pena con él.
—No te preocupes… yo…
—¡Esta encantada en recibir tú ayuda! —intervino Sakumi con una sonrisa.
—Bien, entonces iré a registrar este libro y ahora las alcanzo —murmuró el azabache.
—Te esperamos afuera —le dijo la joven de cabello castaño.
Una vez que estuvieron afuera, Sakura se giró y encaró a su prima.
—¿Se puede saber porque le dijiste eso? —le reclamó.
—Pues necesitas ayuda y… él es ideal para eso.
—¿Y tú como lo sabes?
—Sasuke lo dijo en el almuerzo, además lo más importante es aprobar ¿no? —comentó la chica con una sonrisa.
—Si —murmuró mientras un suspiro escapaba.
Lo que menos deseaba era parecer una odiosa ó una molestia para Itachi, sabía que ella era algo… desesperante. Siempre que intentaban explicarle esas materias, ella lograba sacarlos de quicio, incluso su profesor se desesperaba.
No sabía exactamente el porque de eso, ya que era muy lista y aplicada en las demás asignaturas, por lo tanto no se explicaba que había en la Química ó en la Física de difícil.
Unos segundos después, Itachi salió con un par de libros en sus manos y las guió hasta su auto. Ambas subieron y se pusieron en marcha a la mansión Haruno.
Esta será una larga sesión de estudio… pensó la oji-jade.
Continuará…
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