miércoles, 27 de junio de 2012

AP Cap8

Aquí les traigo el octavo capi de la historia. Espero que les guste.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: Sólo que utilizaré la canción de Reik, llamada: Que vida la mía.
¿AMOR PLATONICO?
By Tsukisaku
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GRANDES OPORTUNIDADES
Eran exactamente las once de la mañana y la joven de cabellos rosados continuaba acostada en su cama. No tenía nada de ánimos de levantarse de ahí, tenía la vista posada sobre algún punto del techo… veía sin mirar. Se sentía extraña, durante toda la noche no había podido si quiera dormitar, su cabeza le daba vueltas y le impedía descansar.
Muchas preguntas la invadían una y otra vez, eso sin mencionar el sonrojo que parecía haberse instalado en sus mejillas y los latidos precipitados de su corazón. No sabía como sentirse luego de haber besado a Itachi… ¿Debía estar feliz?, ¿Preocupada?, ¿Asustada?, ¿Triste?... ¿Qué?
Una parte de ella estaba indiscutiblemente feliz porque su primer beso enserio había sido con un chico que le gustaba montones y que además era sumamente atractivo. Estaba preocupada porque no sabía que significaba ese beso en sí; ¿Acaso Itachi sentía algo por ella ó sólo se había dejado llevar por el momento?.  En tal caso estaba asustada, ya que enamorarse de alguien como Uchiha Itachi implicaba un pase gratis al mundo del sufrimiento, ya que él jamás se fijaría en una chiquilla de diecisiete años ¿ó si?, y el hecho de no saber lo que pasaría la ponía un poco triste.

De lo único que estaba segura es que estaba muy confundida y que ese beso había sido el mejor que jamás podría recibir.
Estaba tan sumida en sus pensamientos, que al momento de escuchar su móvil sonar, pegó un brinco debido al susto. Estiró su mano y lo tomó para contestar.
—¿Si? —preguntó sin mucho ánimo.
—¿Haruno Sakura? —se escuchó la voz de un hombre muy amable. La chica se acomodó mejor sobre la cama.
—Si… ¿Quién habla?
—Mi nombre es Haku y soy el asistente del dueño del lugar llamado Rakuen, Zabuza Momochi —explicó de manera tranquila. La joven Haruno frunció el ceño ¿Qué es lo que deseaba el dueño de ese local con ella? ¿Y cómo consiguió su número?
-o-
—¿Seguro que estás bien? —le preguntó por quinta vez el chico de cabello rojizo al joven Uchiha, el cual parecía estar perdido en sus pensamientos.
—Hmph.
Sasori decidió dejarlo tranquilo en tanto llegaban a su destino. La verdad es que Itachi tampoco había logrado conciliar el sueño y debido a eso, sus ojeras eran un poco más pronunciadas, ese era el principal motivo por el cual le preguntaban si se encontraba bien.
El Uchiha también estaba muy ocupado en sus pensamientos, luego de que se dejara llevar por sus deseos y se atreviera a besar a Sakura, no supo que hacer. Por suerte una llamada lo libró del incomodo momento que estaba por enfrentar. Realmente no sabía que decirle, miles de cosas le venían a la mente, pero ninguna le parecía la correcta ó la indicada.
Al menos había logrado ganar un poco de tiempo, antes de tener que enfrentarla nuevamente. Porque una cosa era segura, no podía escapar de lo inevitable y menos ahora que se supone que eran "novios".
—Llegamos —anunció el líder, al tiempo en que detenía su auto frente al gran edificio. Todos bajaron y se encaminaron al interior del mismo, estaban muy ansiosos por su cita. Caminaron hasta la recepcionista y le informaron el motivo de su visita. Luego de un par de indicaciones, los chicos subieron al décimo noveno piso y esperaron a ser atendidos.
Unos minutos después la puerta de la gran oficina se abrió y dejó ver a tres hombres. Los chicos se pusieron de pie y observaron a las personas que salían de la oficina.
—¡Vaya, veo que ya están aquí muchachos! —los saludó Jiraiya, al tiempo en que se acercaban a ellos—. Quiero que conozcan a mis socios: Minato y Fujitaka —dijo señalando a un sujeto rubio de ojos azules y a otro de cabellos castaños y ojos de igual color.
El Uchiha mayor se sorprendió bastante, jamás imaginó encontrarse a los padres de los mejores amigos de su hermano ahí. Sabía que eran socios y que trabajaban en una casa productora, pero jamás imaginó que sería precisamente en esa. Pero lo peor no era eso, el problema era que ambos eran grandes amigos de su padre, peor aún… uno de ellos era el padre de Sakura.
—Un gusto conocerlos chicos —saludó amablemente Minato con una sonrisa.
—Igualmente —dijeron todos casi al unísono.
—Itachi, no sabía que tú formarás parte de la banda —comentó Fujitaka viéndolo fijamente. El Uchiha se mantuvo en silencio—. Bien, vamos al estudio —y acto seguido los guiaron al estudio de grabación donde realizarían un par de pruebas, antes de firmar el contrato.
-o-
Mientras tanto al otro lado de la ciudad, un grupo de chicas se encontraba en cierto local, esperando a ser atendidas. Tras la llamada que recibió Sakura un par de horas antes, se dedicó a reunir a sus amigas y citarlas para ir a Rakuen. Según el asistente del dueño, Zabuza deseba ofrecerles un negocio.
Así que ahí estaban, esperando nerviosas a que aquel sujeto las atendiera. En tanto observaban con detenimiento la oficina en la que se encontraban. Un lugar bastante amplio, con un gran escritorio, un par de sofás, varios cuadros y otro tipo de adornos extraños.
—¿Qué será lo que tiene que decirnos? —preguntó Tenten mientras observaba uno de los cuadros detenidamente.
—No sé… pero Haku dijo que era un negocio importante —comentó Sakura mirando el piso.
—¿Haku? —preguntó Ino con el ceño fruncido.
—Si, es el que nos guió hasta aquí —comentó Hinata tranquilamente.
—¡Ah, ya!
—Buenas tardes señoritas, siento haberlas hecho esperar —comentó de repente el hombre que entraba a la oficina y caminaba con rapidez hasta su escritorio y se dejaba caer en su gran silla.
—No se preocupe —contestó la joven de cabellos rosados—. Y dígame… ¿Para qué nos citó aquí?
—Verán, el motivo es simple. Su actuación de ayer por la noche fue magnifica, de hecho es una pena que no ganarán. Pero por lo mismo, me gustaría que… —guardo silencio un momento—, ustedes toquen aquí.
—¿Qué? —exclamaron todas con gran sorpresa.
—¿Eso es cierto? —preguntó incrédula Sakumi.
—Así es, les ofrezco un contrato para que se encarguen del área musical los viernes y sábados… ¿Qué dicen? —afirmó el sujeto con seriedad.
—¿Y Akatsuki? —preguntó Sakura arqueando una ceja.
—A partir de hoy, ellos ya no se presentaran aquí, ésta noche será su "última presentación".
—¿Y eso porqué?
—Les ofrecieron un contrato en una disquera —las chicas se miraron entre sí. Definitivamente era una excelente oportunidad—. ¿Qué dicen?, ¿Aceptan?
—¡Claro!
Luego de una conversación bastante amplia, llegaron a un acuerdo. Zabuza les entregó un contrato a cada una de ellas, para que sus padres los revisaran, ya que al ser menores de edad necesitaban un tutor ó representante.
También las citó para esa misma tarde para que ensayaran la canción que interpretarían en la noche. Ya que a pesar de que era rápido, deseaba que ellas se presentaran al público luego de Akatsuki.
Las chicas se la pasaron de un lado a otro, cada una habló con sus padres y luego de leerlo con detenimiento, firmaron el contrato. Por la tarde, Sakura se la pasó conversando con su padre sobre el ofrecimiento. A pesar de que él era uno de los dueños de Kyubi, no le daba preferencia a un grupo ó cantante sin experiencia. Así que esa era una gran oportunidad.
—Espero que sean todo un éxito —le dijo Fujitaka—. Estoy muy orgulloso de que consiguieran presentarse en un lugar así, al parecer ese lugar aloja a buenas bandas.
—Si… ¿Te refieres a Akatsuki? —preguntó con entusiasmo. Con un poco de suerte y la empresa de su padre sería la que lanzaría a Akatsuki a la fama.
—Si, esta tarde firmamos contrato con ellos.
—¡Que bien! —gritó emocionada—. No sabes lo feliz que me hace escuchar eso.
—¿Los conoces?
—Si, soy su fan número uno —quizá y ahora si podría conocer a su amor platónico.
—Oye, ¿Tú sabías que Uchiha Itachi, es músico? —esa pregunta desencajó totalmente a la chica.
—¿Itachi?, ¿Qué tiene que ver con Akatsuki? —cuestionó confundida, ¿A qué venía Itachi en ese momento?
—Nada, es sólo que como estuvo esta tarde en la empresa… —al ver el rostro de sorpresa de su hija, optó por no decir nada más. Ya que justo en ese momento recordó que el Uchiha mayor le había comentado que nadie los conocía, debido a los antifaces que siempre usaban y que esperaban poder conservar—. Olvídalo, es una tontería, será mejor que te apures ó no llegarás a tiempo.
La chica se despidió y se dedicó a afinar los últimos detalles de todo. Deseaba que todo estuviera perfecto, tomó su guitarra favorita y luego de una hora todas las chicas se encaminaron de nueva cuenta hacía el bar.
-o-
—¿Cuál es la urgencia Teme? —preguntó el rubio haciendo una mueca—. Por tú culpa vamos a llegar tarde a la presentación de las chicas dattebayo.
—Hmph, no seas escandaloso dobe —clavó su mirada en el chico—. Ellas no se presentarán al inicio.
—Bueno, dime ¿Qué pasa? —ambos se encontraban saliendo de la mansión Uchiha. El motivo era que el Uchiha menor lo había citado en su casa para irse juntos, pues deseaba conversar sobre algo con él. Naruto era su mejor amigo, y el único con el que conversaba en situaciones desesperadas.
—Creo que me gusta Sakura —soltó de golpe y sin siquiera mirar a su amigo. Naruto se detuvo de golpe al escuchar eso.
—¿Te gusta Sakura-Chan? —gritó histérico y con los ojos abiertos como platos.
—¿Quieres un micrófono? —gruñó el Uchiha con los ojos entrecerrados—. Esto es un secreto.
—¡Pero es que…!, ¡Te gusta Sakura-Chan! —volvió a exclamar de manera exagerada, a lo que el azabache le dio un puñetazo en el hombro para que guardara silencio.
—¡Te dije que no grites! —bufó molesto. Comenzaba a pensar que quizá no había sido buena idea decírselo a él—. Además no estoy seguro de si me gusta.
—¿A qué te refieres? —preguntó al tiempo en que llevaba una mano a la zona golpeada.
—Sólo se que no me gusta ver al idiota de mi hermano cerca de Sakura, me molesta y… —¿Cómo decirlo? Realmente expresar sus sentimientos nunca había sido su fuerte.
—¡Tienes celos! —aseguró el rubio al tiempo en que se subían al auto del Uchiha.
—Hmph.
—¡El teme esta celoso! —exclamó divertido—. ¡Celoso, celoso, celoso! —y otro golpe más por parte de su amigo, logró que guardara silencio.
—Usuratonkachi —musitó con el ceño fruncido, al tiempo en que ponía en marcha su coche—. Esto es un secreto, si se lo dices a alguien… —amenazó de la manera más fría posible.
—Esta bien, pero yo creo que sólo estás así porque piensas que te esta cambiando por Itachi… —comentó con tranquilidad.
—Hmph —lo que el rubio le dijo no sonaba tan tonto. De hecho, en ocasiones Naruto decía cosas muy ciertas y acertadas, que Sasuke no admitiría en voz alta. Quizá por eso, era su mejor amigo.
Aunque por ahora, la única verdad es que le molestaba ver a la dueña de los ojos jade, cerca de su hermano. No le agradaba en lo más mínimo el hecho de que estuviesen fingiendo un noviazgo y mucho menos que la chica estuviera tan entusiasmada con él, esa situación lo hacía sentirse un poco… desplazado.
-o-
Itachi se observaba con detenimiento en el espejo que colgaba en la pared del baño. Abrió el grifo y se agachó un poco para poder echarse agua fría en el rostro, se encontraba un poco inquieto.
Las cosas estaban pasando de manera extraña y rápida. Hace un mes era tan sólo Uchiha Itachi, el chico que cursaba el segundo año de Administración Empresarial y con una vida que pasaba desapercibida para muchos. Y ahora era Uchiha Itachi, el joven que estaba a punto de grabar un disco con su banda y además a escondidas de todo el mundo, en especial de sus padres, y por si fuera poco… además finge tener una relación con una chica que no le es del todo indiferente y que le hace sentir cosas que jamás había sentido.
¿Qué pasaba con su vida?
Cerró el grifo y volvió a observarse en el espejo. Soltó un pequeño suspiro y se apresuró a salir del baño. Era una noche bastante importante, esa sería su última presentación en Rakuen y además era la hora de enfrentar a Sakura. Aún no sabía que decirle, pero esperaba que las cosas fluyeran de manera tranquila.
—Bueno chicos —comenzó Zabuza—. Esta es su última noche en este lugar… espero que den el ciento por ciento en su presentación.
—Como siempre —aseguró el pelirrojo.
—¿Y quién será nuestro reemplazo? —preguntó Kisame con un poco de curiosidad.
—Es una sorpresa, lo único que les puedo decir es que se presentaran esta noche después de ustedes.
—¿Y son buenos? —preguntó el pelirrojo.
—Excelentes.
Ninguno dijo nada más, la verdad es que ya era hora de salir al escenario. Todos se colocaron sus capas, sus antifaces y salieron a escena. Itachi posó su mirada sobre el palco donde acostumbraban sentarse su hermano y sus amigos y no vio ninguna cabellera rosada por el lugar. Tan sólo estaban un pelirrojo y un pelinegro. Quizá venga más tarde… ó quizá no.
—¿No podemos salir a ver el show? —preguntó la rubia con desesperación.
—No —le contestó Haku con tranquilidad—. Zabuza-san no quiere que las vean, antes de hora.
—Pero es que es la última presentación de Akatsuki —rogó la dueña de los ojos jade—. Por favor… —insistió.
—Déjenme ver que puedo hacer, ahora vuelvo —y salió de la oficina donde se encontraban.
—Espero que logre que nos dejen salir —comentó la castaña.
Unos minutos después el chico de finas facciones regresó a la habitación y les entrego unas capas negras, muy parecidas a las que utiliza Akatsuki, sólo que estás llevan capuchas que les cubren una parte del rostro.
—Pueden salir al balcón principal que está de arriba de esta oficina —les informó firmemente.
—¿Y tenemos que usar esto? —preguntó Sakumi, observando detenidamente la capa negra que le acababan de entregar. Haku sólo se limitó a asentir.
—Bueno, al menos… podemos salir —murmuró la tímida Hinata. Las cinco chicas se pusieron la prenda y se encaminaron hacía donde el chico les había indicado.
La verdad es que les quedaba muy grande, pero al menos así, nadie las reconocería y podrían observar la última presentación de la banda en Rakuen.
Una vez en el pequeño balcón, observaron de lejos a sus amigos, ellos se encontraban casi frente a ellas, sólo que del lado contrario. La joven de cabellos rosados observó a su "amor platónico" con detenimiento, lucía tan perfecto como siempre… quizá ahora que su padre estará a cargo del disco de Akatsuki, podría conocerlo.
—¡Ya comenzaron a tocar dattebayo! —gritó el rubio de manera exagerada, al tiempo en que se acercaban al lugar donde se encontraban sus amigos.
—¿Por qué tardaron tanto? —preguntó Neji con seriedad, una vez que sus amigos estuvieron más cerca.
—Debieron llegar hace casi una hora —añadió el pelirrojo seriamente.
—¡Ah! ¡Todo es culpa del teme, maneja como mi abuelita! —se quejó Naruto a modo de burla.
—Dobe… eso es mentira, si no me hubieras hecho detenerme en aquel puesto de ramen, no estaríamos llegando tarde —bufó el Uchiha con el ceño fruncido.
—Eso no importa… ¿Y falta mucho para que salgan las chicas…? —preguntó el chico de ojos azules cambiando de tema rápidamente, al tiempo en que buscaba a sus amigas—. Por cierto, ¿Dónde están? —llevó su mano a su cabeza y frunció el ceño.
—No sabemos —contestó el chico de ojos perlados—. Quizá las tengan en un camerino.
—No sé, no creo que accedieran a perderse la última presentación, en especial Sakura —comentó Gaara.
—Vean enfrente —les dijo el azabache. Estaba seguro de que las cinco personas cubiertas de negro eran sus amigas, después de todo era lo más lógico.
—¡Vaya!
La presentación llegaba a su fin y todo el público parecía estar muy animado. La banda tocaba como nunca, se notaba que era su mejor noche. Por fin la penúltima canción llegó a su fin y las luces se movieron por unos instantes. El líder del grupo se acercó al micrófono y anunció que había llegado la hora de interpretar la última melodía.
Los gritos no se hicieron esperar y tomaron posiciones nuevamente.
—Esta canción es especial, porque es una nueva y tendrán el honor de escucharla antes que nadie —comentó el chico de cabello naranja. El pelirrojo cambió su guitarra eléctrica por una acústica y regresó a su lugar.

Las luces se apagaron unos instantes y la guitarra acústica comenzó a escucharse, lentamente las luces fueron tomando tonalidades diversas y el escenario se llenó de luz al tiempo en que el pelirrojo comenzaba a cantar.
Me despierto en la mañana, para verte pasar,
Y tenerte en mi mente por el resto del día...
Que vida, la mía...
Aún no se tu nombre y ya eres dueña de mi,
Y me paso todo el día imaginando tu risa...
Que vida, la mía...
No sé que hacer, para ser el aire que va a tu alrededor,
Y acaricia tu piel...
Sólo quiero conversar, sólo quiero conocerte,
Dame un poco de tu tiempo para convencerte,
Yo sólo quiero ser tu amigo, y me muero por salir contigo,
Dame una señal, sólo dame una mirada,
Si estas a mi lado, a mi no me importa nada,
Ya quiero estar entre tus brazos, y me muero por
Probar tus labios, rojos, llenos de ti...
Sólo dime que si...
La música continuó; pero esta vez, el azabache prosiguió cantando…
Me desvelo en las noches para pensar en ti,
Y si duermo sólo sueño con tener tus caricias,
Que vida, la mía...
Tengo todo este amor y sólo es para ti,
Y yo sólo me conformo con mirarte otro día,
Que vida, la mía...
No se que hacer para ser el aire que va a tu alrededor,
Y acaricia tu piel...
Sólo quiero conversar, sólo quiero conocerte,
Dame un poco de tu tiempo para convencerte,
Yo sólo quiero ser tu amigo, y me muero por salir contigo,
Dame una señal, sólo dame una mirada,
Si estas a mi lado, a mi no me importa nada,
Ya quiero estar entre tus brazos, y me muero por
Probar tus labios, rojos, llenos de ti...
Sólo dime que si...
Durante toda la canción sólo una imagen pasaba por la cabeza del azabache… y una diminuta sonrisa surcaba sus labios.
Mientras que a Sakura le sucedía algo parecido, a la mitad de la canción, las chicas se movieron de su lugar y fueron guiadas al escenario, la hora de su presentación se acercaba. Para cuando llegaron al lugar, la melodía estaba llegando a su fin. La joven de ojos jade, observaba con detenimiento al azabache, su corazón latía rápidamente y su estomago parecía ser presa de miles de mariposas.
Mordió su labio y una idea cruzó su mente, en tanto el pelirrojo y el azabache cantaban a la vez…
Sólo quiero conversar, sólo quiero conocerte,
Dame un poco de tu tiempo para convencerte,
Yo sólo quiero ser tu amigo, y me muero por salir contigo,
Dame una señal, sólo dame una mirada,
Si estas a mi lado, a mi no me importa nada,
Ya quiero estar entre tus brazos, y me muero por
Probar tus labios, rojos, llenos de ti...
Sólo dime que si...
La canción finalizó y el público comenzó a gritar eufóricamente. Y sin que nadie lo previera ó si quiera lo imaginara… uno de los integrantes, para ser más exactos, el chico de cabellos azabaches estaba siendo besado por una persona con capa negra.
—¿Pero qué? —se preguntó casi todo el mundo. Incluido el propio chico. El cual no podía alejarse de la chica, ya que los labios se le hacían sumamente familiares…
¿Sakura?
Continuará…

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