jueves, 7 de junio de 2012

Give me everything

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
.
Advertencia: Esta historia tiene escenas eróticas, así que si a alguien le desagrada el lemon, le informo que mejor se abstenga de leer.
.
GIVE ME EVERYTHING
By Tsukisaku
.
¡Mierda!
Solté un gruñido y me tapé la cabeza con la almohada, ¿A caso ese ruido infernal no se detendría nunca?... Tomé una gran bocanada de aire y sentí como la sangre golpeaba con fuerza en mi cerebro. Estaba demasiado furioso.
¿Qué tengo que hacer para conseguir un poco de tranquilidad?
Levanté ligeramente la cabeza para echarle un vistazo al reloj y gruñí, faltaban quince minutos para las tres de la tarde, ¡Magnifico! Mis preciadas horas de sueño se habían ido al carajo, y todo gracias a la estúpida de la casa de enfrente. Hmph; como ella no tiene que trabajar hasta tarde todos los días y puede dormir todo lo que se le dé su jodida gana, cree que puede venir y perturbar la paz de toda la manzana con su música de infierno. Aventé la almohada lejos y me incorporé. Ya no hay tiempo de estar lamentándose, mi turno comenzará en una hora y tengo que alistarme.

Caminé al baño, en tanto ahogaba un bostezo, necesitaría una ducha con agua fría y una buena dosis de café, si esperaba mantenerme despierto durante el resto del día. Abrí el grifo del agua, me despojé del bóxer y me adentré al chorro helado. Maldije al mundo entero y me aguanté las ganas de gritar. Odiaba todo esto, ¡y quería que alguien pagara! Cerré los ojos y solté todo el aire que había estado conteniendo; en realidad lo único que odiaba, era que no había podido dormir y que tenía como vecina a la estúpida molestia más ruidosa de todo el jodido mundo.
Me bañé lo más rápido que pude y salí de la ducha, enrosqué una toalla alrededor de mi cintura y caminé de regreso a mi habitación. El silencio me recibió y sentí que mis oídos por fin lograban escuchar algo. Me coloqué lo primero que encontré, sacudí mi cabello y salí de ahí.
—Nuevamente no lograste dormir, eh —comentó Itachi, en cuanto ingresé a la cocina.
—Hmph —Tomé una taza y me serví el líquido que me llamaba a gritos desde la cafetera—. ¿Y mamá?
—Estará todo el fin de semana en casa de los abuelos, ¿recuerdas? —le mandé una miraba envenenada, ante su estúpido tonito de burla y me recargué en la barra.
Había olvidado que era el cumpleaños del abuelo o algo parecido, y que mis padres irían de visita por todo el fin se semana, por suerte yo tenía que trabajar y no me podían obligar a asistir. Me tomé el delicioso líquido amargo y dejé que mi mente volara. Estaría todo el fin de semana solo, ya que Itachi –como buen nieto que es–, si irá a la casa de los abuelos, pero se irá hasta mañana por la tarde… aunque seguramente, saldrá con sus amigos, por lo tanto cuando llegue a casa, estaré solo. Me serví otra taza de líquido amargo y cerré mis ojos, amaba tomar café.
—Me voy, tengo una junta en un par de horas… —murmuró al tiempo en que dejaba su tasa en el lava platos, lo ignoré y él no dijo nada más. Mi hermano era el vicepresidente de la compañía familiar, así que se podía dar el lujo de no estar todo el día allí, al igual que mi padre.
Me terminé el café y dejé la taza vacía, para después encaminarme a la salida; tomé mi casco de la mesilla que está a un lado de la puerta, mis llaves y salí. Observé el cielo y esbocé media sonrisa, el clima era perfecto, estaba nublado y parecía que llovería en cualquier momento. Amaba los días así, porque eran tranquilos; en cambio cuando hay sol, toda la gente parece tener una manía por querer estar en la calle haciendo ruido. Me subí a la motocicleta, aseguré el casco a la parte trasera y la puse en marcha. El lugar donde trabajo no está tan lejos y con un clima como éste, prefiero disfrutar del aire contra mi rostro. Aumenté la velocidad y respiré profundamente, el aroma a tierra mojada ya se podía percibir. El cielo a lo lejos se veía más oscuro y gris, eso me agradaba, la lluvia se estaba aproximando.
Rápidamente llegué a la zona más turística de todo Tokio, los edificios y las grandes construcciones, quedaban atrás, conforme yo avanzaba. Divisé el enorme edificio de color azul e ingresé al estacionamiento. Éste es el segundo verano que trabajo aquí. Desde que ingresé a la universidad, Fugaku me hace trabajar todos los veranos en éste lugar, según él, para que aprenda a valorar el empleo que rechacé en su empresa. Debo admitir que al principio odié el estúpido empleo, ya que representa muchas de las cosas que odio, pero era esto ó trabajar archivando documentos. Apagué la moto y caminé hacia la entrada de empleados, toqué el pequeño timbre y segundos después se escuchó el zumbido que indicaba que podía abrirla. Caminé por el pasillo que me llevaría al cuarto de empleados y tomé una gran bocanada de aire intentando ahogar un bostezo, estaba cansado y necesitaba dormir, por suerte mi turno de hoy es hasta las once, por lo tanto llegaría a casa temprano a descansar. Atravesé la estancia hasta llegar a mi locker y tomé la ropa que debía usar, la cual consistía en una playera negra y pantalón del mismo color. En cuanto estuve listo, guardé mis cosas, pasé mi tarjeta por la pequeña máquina para registrar mi hora de entrada y me preparé para entrar al área principal.
El lugar estaba casi vacío y lo agradecí en demasía. Caminé hasta la barra principal y me topé con Gaara, me miró a modo de saludo y observé lo que hacía falta, para ponerme a trabajar. Siempre era lo mismo, llegar, acomodar las botellas que necesitaríamos, asegurarnos de que los expendedores estuviesen llenos; tener todas las copas, tarros y vasos limpios, y cosas por el estilo. Detestaba toda ésta mierda de trabajar en un "centro nocturno", la única ventaja que le descubrí, es que puedes ver chicas lindas por todos lados. Rakuen es el local más famoso en todo Tokio, por lo tanto, siempre está repleto por las noches, especialmente hoy viernes y los fines de semana. Por las tardes era tranquilo, ya que sólo asistían personas a tomar un par de copas y listo, no había música escandalosa y era completamente tolerable. Por las noches ya cambiaba por completo, se volvía un completo caos ruidoso, por eso Fugaku lo ofreció, porque sabe que odio el ruido. Él pensaba que después de estar un día aquí, le rogaría para que me dejase aceptar su estúpida oferta como archivista, pero estaba equivocado. Sasuke Uchiha nunca se da por vencido y siempre logra lo que se le da su gana lograr.
.
Las horas transcurrieron de la misma manera aburrida de siempre. Conforme avanzaba el tiempo, el lugar comenzaba a llenarse de gente y eso logró que mi cansancio se convirtiera en estrés. Servir bebidas alcohólicas no era aburrido, pero se convertía en algo tedioso, sobre todo cuando venía una que otra persona exigente y extravagante, con gustos de lo más extraños. Observé el reloj y estaban por dar las ocho de la noche, gruñí e intenté no fruncir más el ceño. Lo que mucha gente suele llamar: música, estaba por comenzar. En realidad no la odio toda, pero después de escuchar casi lo mismo todos los días, logro desesperarme y me provoca querer matar al dj del lugar. Cada que me surge ese instinto asesino; tomo una bocanada de aire, cierro los ojos por un segundo y me repito que alguna chica sexy está contoneando su cuerpo en algún sitio cerca de mí, abro los ojos y me distraigo intentando localizar a alguien interesante para mirar. No disipa mi furia, pero ayuda.
—¡Eh, idiota! —apreté los puños al reconocer esa irritante voz. Entregué el whisky que me pedían y miré de soslayo a la derecha, mi peor dolor de cabeza estaba materializado justo ahí, acompañado de la bola de perdedores. Todos ellos eran mejor conocidos como mis… amigos.
—¿Acaso no existe algún otro pub en ésta ciudad? —bufé al tiempo en que me acercaba a ellos.
—¡Tan amargado como siempre! —se burló el idiota de cabellos rubios—. Todavía de que venimos aquí, para darte apoyo moral, nos desprecias.
—Hmph.
Rodé los ojos y comencé a servirles un tarro de cerveza. Era algo así como entretenido, tener allí a: Neji, Kiba, Shino y al idiota de Naruto. Pero no hoy, hoy quería dormir temprano, no desvelarme con ellos tomando cervezas. Gaara se acercó a saludarlos y me alejé para atender a un grupo de chicas que se acercaba a la barra. Serví dos rondas completas de margaritas y regresé con los idiotas, me serví un shot de tequila y me lo bebí de golpe.
—¡Naruto tendrá acción hoy! —gritó él mismo. Bufé y me serví otro shot.
—¿Jugarás nuevamente con ese nuevo videojuego tuyo? —se burló Kiba, logrando que todos rieran por lo bajo. La última vez que Naruto gritó esa frase, nos confesó –de una manera muy tonta– que jugaría carreras en su estúpido videojuego.
—Muy gracioso —se quejó—. Quiero decir que Hinata-chan y yo…
Lo miré con duda y bufé. No quiero ni imaginarlos, aún no están juntos y ya está rojo hasta las orejas. Ella tímida y él idiota… hmph.
—Cuidado con mi prima, imbécil —le advirtió el Hyuga—. La lastimas, te mueres.
Siguieron parloteando y yo seguí trabajando. Si Hinata está por llegar, seguramente vendrá con sus amigas, lo que significa que mi mayor dolor de cabeza estará aquí también.
Perfecto.
Apreté los puños e intenté no romper la copa que sostenía. Sólo porque es una chica, no la he puesto en su lugar. Ella es el motivo por el cual no he dormido casi nada. Maldita molestia de cabello rosado.
—Un shot de sake —pidió alguien delante de mí. La furia regresó, en cuanto reconocí su voz. Levanté la vista y me topé con la chiquilla de ojos color jade—. Para hoy, por favor.
Apreté los puños y me imaginé lo que se sentiría apretar su pequeño cuello. Le serví su trago, guardé el billete que colocó en la barra y me alejé de ella. Si permanecía cerca, seguramente terminaría callándole la boca.
No hay mujer en el mundo que me desespere más, que Sakura Haruno. Toda la vida lo único que ha hecho, es desesperarme y darme dolores de cabeza. Es dos años más chica que yo, lo que significa que recién cumplió los dieciocho, por lo tanto ya puede venir a torturarme a mi lugar de trabajo. Cuando era una pequeña niña, se la pasaba siguiéndome a todos lados y profesando su amor por mí, a diestra y siniestra. Solía mandarme cartas de amor y estupideces por el estilo, supongo que imaginaba que con toda esa basura lograría ganar mi atención, pero lo único que ganaba era hacerme enfadar. Cuando por fin logré ingresar a la universidad, me libré de ella, pero cada que regreso en vacaciones, se encarga de ser un completo dolor en el hígado. Recuerdo que la primera vez que regresé para navidad, ella ya no me miraba, pero se encargaba de provocar algo que me enfureciera.
Como dije, toda una molestia.
—¡Sasuke! —gritó Kiba. Me acerqué a ellos y vi como murmuraban entre ellos— . Estamos haciendo una apuesta y nos preguntamos, si quieres entrarle.
Entrecerré los ojos y algo de todo eso no me gustó.
—No —respondí tajantemente. No me arriesgaría a cualquiera de sus idioteces.
—¡Hay por favor! —se quejó Naruto—. Será divertido, además te conviene.
Miré a Neji y levantó los hombros.
—¿Cuál es la apuesta? —pregunté.
—Queremos ver quién es más rápido, conquistando a alguna de las chicas… ya sabes, para tener algo de acción —explicó Kiba, con una pervertida sonrisa en el rostro.
—Hmph. Yo puedo tener a la mujer que quiera, no tengo porque apostar.
—Ese es el punto, idiota. Nosotros elegiremos a la chica en cuestión y tú tendrás que lograr el objetivo, si lo logras te llevas una noche de acción y el dinero —explicó el rubio—. Gaara ya aceptó, sólo faltas tú. Cien dólares por cabeza, ¿Qué dices?
—¿Qué ganan ustedes? —pregunté.
—¡Duuh! —gritó el idiota de Naruto—. ¡Diversión, dattebayo!
—De que sirve tener dinero, si no puedo pagar por divertirme —completó Kiba—. Creo que será entretenido verlos a ustedes intentar ligarse a una chica y ver como los abofetean. Además si pierden ambos, el dinero será nuestro. Seremos cien dólares más ricos.
—Idiotas sin vida —bufé. Me serví otro trago y medité mi respuesta. ¿Qué tan malo puede ser?, observé el reloj y faltaban treinta minutos para que mi turno finalizara —. Acepto.
El idiota de Kiba eligió la chica de Gaara y éste gruño a ver que se trataba de la chica que tanto odiaba. Ino Yamanaka. Una rubia con genio de mierda y aspiraciones de diva.
—Bien, a ti te tocará… —Naruto paseó sus ojos por el lugar y esbozó una de sus maliciosas sonrisas, en cuanto eligió a su víctima—. ¡Sakura-chan!
¿Qué mierda?
—No —gruñí tajantemente.
—Lo siento Sasuke, ya aceptaste, así que obviamente no te lo pondríamos fácil —argumentó Neji.
—Malditos.
Clavé los ojos en la molestia y gruñí. ¿Por qué ella?
La analicé lentamente e intenté hacerme a la idea. Sakura bailaba con alguna de sus amigas y sonreía. Bueno, mal cuerpo no tiene, así que al menos intentaré motivarme por ese lado. Ella vestía una falda negra bastante corta y una blusa de tirantes rosa bastante ajustada.
No será fácil, pero imposible tampoco. Continué trabajando y a momentos la miraba de soslayo, hasta ese momento me di cuenta de que muchos chicos la miraban y no me gustó. Ella es mi presa, así que no tienen derecho a mirarla. Una nueva canción inició y rodé los ojos, era la misma canción que ella había repetido en su casa como cincuenta veces. Miré como pegó un brinco, se soltó el cabello que llevaba atado en una coleta y lo agitó con fuerza. Mi cuerpo vibró, por alguna razón encontré ese movimiento… sexy.
¿Qué mierda estoy pensando?
El alcohol ya debe estarme afectando, porque no hay manera en que yo…
Dejé de pensar en el momento en el que vi como Sakura jalaba de la mano a un pelirrojo y pegaba su cuerpo al de él. La sangre comenzó a hervirme, ¿De dónde salió ese tipejo? Ella comenzó a mover su cuerpo al ritmo de la música, en tanto él acariciaba su espalda. Apreté los dientes con tal fuerza, que creí que se romperían.
—¿Qué pasa Uchiha, tienes competencia? —preguntó Gaara cerca de mí. Gruñí y golpeé la barra.
¿Competencia?, ¡Hmph!, nadie se compara conmigo. Soy Sasuke Uchiha. Todas las mujeres matarían por poder compartir una sola noche conmigo. Y la molestia no será la excepción.
—Me largo —le dije a Shikamaru y sin esperar su respuesta, salí de allí. Necesitaba cambiarme de ropa con urgencia, para poder enseñarle algunas cosas a esa chiquilla.
.
Cuando regresé a la pista, Sakura aún bailaba con el pelirrojo ese. Le robé su trago a Naruto y me lo tomé de golpe. Me acerqué a ellos lentamente sin despegar mi vista de ella, en cuanto notó mi presencia, su sonrisa se borró de su rostro y me miró con rencor. La canción volvió a cambiar y empujé al tipo, para después jalar a Sakura del brazo y alejarla un poco de él.
—¿Qué crees que haces, Uchiha? —bufó intentando soltarse de mi agarre.
—No hagas preguntas estúpidas.
—¡No me digas que bailarás conmigo! —se burló—. Mejor suéltame.
Intentó soltarse, pero la jalé con más fuerza, logrando que su pequeño cuerpo se estampara con el mío.
—Es lo que más has deseado, así que mejor... disfrútalo —susurré en su oído. Sentí como su cuerpo se tensaba, me miró con rabia unos segundos, antes de esbozar una sonrisa.
—Tú lo pediste —murmuró al tiempo en que comenzaba a contonear su cuerpo. Me quedé estático, ¿Ahora qué se supone que debía hacer?, yo no bailo. Coloqué mis manos en su cintura y ella puso las suyas en mi pecho. Observé cómo se mordía el labio y por unos segundos, deseé que fuese mi boca la que hacía eso. Desabotonó los primeros tres botones de mi camisa y pegó su cuerpo más al mío. Miré a mí alrededor y me fijé como se burlaban de mí la bola de idiotas. Gruñí. Las manos de Sakura se deslizaron por mi pecho y mi sangre comenzó a hervir. Deslicé las mías por su espalda y las posé en su trasero, mordió su labio con más fuerza y se giró. Cierta parte de mi cuerpo comenzó a despertar y pareció brincar de felicidad, cuando sintió como el trasero de Sakura se restregaba contra él.
¡Mierda!
Durante todo el tiempo que llevo trabajando aquí, me había tocado ver situaciones parecidas, y siempre pensé que es estúpido que realmente se exciten bailando porquerías como ésta. Que equivocado estaba. Y supongo que es mejor, cuando la canción en cuestión, hace insinuaciones sexosas.
Ella tomó mis manos y las llevó por su cuerpo, hasta que rozaron sus senos. Volví a gruñir y mordí su cuello en respuesta, Sakura giró un poco su cuerpo y mordió el lóbulo de mi oreja.
—¿Qué pasa Uchiha, esto es todo lo que puedes ofrecerme?
Hice que volviera a quedar frente a mí y le mostré lo excitado que ya estaba, ella pasó su lengua por sus labios y yo me acerqué a morder su labio inferior. Cerró sus ojos y rápidamente enredó una de sus manos en mi cabello, para después jalarlo con fuerza. Por algún motivo, encontré eso demasiado excitante. Así que metí mi lengua en su boca y la besé con rudeza. Volví a colocar mis manos en su trasero y ambos gemimos.
¡Demonios!
O el alcohol me está haciendo perder la cordura, o ya estoy completamente desquiciado.
El aire nos hizo falta, así que nos separamos. El brillo en sus ojos era único y yo estaba a nada de ganar una apuesta. La tomé de la mano y la jalé hacia una de las salidas de emergencia que estaba cerca, ya no podía esperar más, necesitaba probarla por completo. Empujé la puerta y salimos justo a uno de los callejones, estaba lloviendo a cantaros, así que todo se veía completamente vacío.
—¿Estás loco?, ¡Está cayendo una tormenta!
—Es perfecto.
La lluvia le dará un toque de exquisita perfección.
Sin darle tiempo a rechistar, la jalé y atrapé sus labios con los míos. Las gotas de agua chocaban por todo nuestro cuerpo y algunas cuantas, se colaban a nuestras bocas. Enredé una de mis manos en su cabello y profundicé más el roce. Sus labios son tan suaves, que me producen la necesidad de probarlos una y otra vez. Colé mi mano libre por debajo de su blusa y mi cuerpo vibro, estaba demasiado caliente. Ella imitó mi acción y comencé a empujarla a la pared más cercana. Quizá no era el mejor lugar, pero tampoco era el más sucio, sólo era el callejón donde se depositaban las cajas vacías.
Bajé mi mano de su cabello hasta su cintura y la levanté, haciendo que enredara sus piernas en mi cadera. Nos separamos por la falta de aire y comencé a deleitarme con la exquisita piel de su cuello, en tanto ella luchaba contra los demás botones de mi camisa. Sus manos se deslizaron por mí pecho y gruñí, la combinación del agua fría y su piel caliente, era la más deliciosa. Con la mano derecha, luché por bajar su blusa, logrando que se rompiera uno de los tirantes. Sakura jaló mi cabello y lo que vi, me dejó sin respiración. Ella no llevaba sostén. Besé los alrededores de su delicioso pecho y pasé mi lengua por su pezón, un gemido escapó de su boca y sentí como enterraba sus uñas en mi piel. Entretuve mi boca ahí, en tanto mi mano buscaba a su objetivo principal, una vez que lo halló ambos gemimos con fuerza. Estaba muy caliente, hice a un lado sus bragas e introduje uno de mis dedos.
—Joder —murmuró. Succioné su pezón e introduje un dedo más, se sentía bastante estrecha y lista para recibirme. Sus manos desabrocharon mi pantalón y lo bajaron lo suficiente, como para dejar libre mi erección. El agua lo golpeó y sentí como se me erizaba todo el cuerpo.
Nunca había experimentado algo parecido y por la santa mierda, que era lo mejor del mundo.
Volví a atrapar sus labios y la acomodé para hundirme en ella. Enredó sus manos en mi cabello y la penetré de golpe.
—Mierda —gruñí. Sentí como mis pulmones se quedaron sin oxigeno y mi sangre golpeaba mis venas con fuerza—. Eres tan estrecha —susurré contra sus labios.
Yo podría tener sexo con ella toda la vida, y sería lo más malditamente mejor del mundo.
—Sasuke —gimió antes de volver a atacar mi boca con su lengua.
Sus gemidos, mezclados con el sonido de la lluvia, se estaba convirtiendo en mi música favorita. ¿Quién habría pensado que ella lograría provocar todo esto en mí?
El sabor de su piel, mezclada con ligeras capas de sudor y la lluvia, era el mejor del mundo. Nunca había tenido la fortuna de probar algo parecido; todas las mujeres con las que había estado eran iguales, mismos sonidos, idéntico sabor e igual de predecibles. Besé cada parte de su deliciosa piel expuesta, lamí y mordí, sus labios, así como sus pechos y su cuello. Ella acariciaba y arañaba mi pecho sin ninguna contemplación.
¡Todo era malditamente perfecto!
Mi corazón aceleró sus latidos y sentí como cada ínfima parte de mi cuerpo comenzaba a contraerse, estaba por llegar, ambos lo estábamos. Sakura mordió mi cuello y susurró mi nombre justo en el momento en el que ambos explotamos. Abrí la boca para dejar que el oxigeno ingresara a mis pulmones, levanté el rostro y dejé que las gotas de lluvia me refrescaran. De repente me parecía que acababa de salir de un sauna. Salí de Sakura y la bajé al piso. Acomodamos nuestra ropa en silencio, únicamente con el sonido de la lluvia como acompañante. Clavé mis ojos en ella y tenía las mejillas sonrojadas, definitivamente la lluvia la hacía lucir mucho más apetecible. Retiré el cabello de su frente y volví a besarla, pero ésta vez, de una manera suave.
—Vamos —le dije una vez que nos separamos, la noche era joven aún y tenía bastante que disfrutar.
-o-o-o-o-o-
El dio de lleno en mi rostro y me removí inquieta, tallé mis ojos con una de mis manos y bostecé. Intenté acostumbrarme a la brillante luz y gemí. ¡Ésta no es mi casa! Miré alrededor y casi me da un infarto, en cuanto mis ojos se toparon con el perfecto ser que tenía a un lado y el cual por cierto, dormía plácidamente. Todos los recuerdos llegaron a mí de golpe y sonreí como una idiota. ¿Quién diría que por fin lograría compartir una noche con Sasuke?
Observé detenidamente al chico que dormía y me quedé maravillada. Estaba dormido con el pecho hacia abajo, por lo tanto, su espalda estaba hacia arriba y los rayos del sol calentaban su perfecta -y pálida piel-. Su cabello azabache estaba tan perfectamente despeinado como siempre, los rayos del sol jugaban con su cabello y le hacían reflejos azulados. Era perfecto, todo él lo era. Cerré los ojos e intenté no llorar de felicidad. ¡Basta ya, Sakura!, me levanté con sumo cuidado de la cama y busqué con la mirada mi ropa, toda estaba hecha bola y mojada. Gemí. Miré la hora y apenas eran las ocho de la mañana, mis padres seguramente siguen dormidos, así que podré escabullirme a mi casa sin que me vean. Tomé una sudadera de Sasuke de su armario y un pantalón, seguramente no le importará que los tome prestados… espero.
Salí de la casa sin hacer ni un solo ruido y corrí a la mía, por suerte mis padres tenían el sueño pesado, si no, tendría el sermón del siglo. En cuanto llegué a mi habitación solté un gran suspiro, necesitaba bañarme y quitarme el aspecto de "chica callejera que luchó en el lodo". Me despojé de la ropa y me metí al baño, abrí el grifo y esperé unos segundos a que el agua caliente le diera la bienvenida a mi cuerpo. Las gotas de agua estaban deliciosas, aunque honestamente, no tanto como las de anoche. Nunca había hecho el amor bajo la lluvia, y debo decir, que es lo mejor del mundo… o quizá sólo sea que estaba con la persona indicada. Sasuke.
Toda mi vida había estado enamorada de él y jamás logré que me mirara si quiera. Sufrí decepción tras decepción, al principio pensaba que era porque yo estaba más pequeña, pero después atiné que era porque sencillamente yo no era de su agrado. Cuando se fue a la universidad sufrí demasiado, a pesar de –prácticamente– ni lo conocía, sentía que una parte importante de mi vida se había ido con él. Gracias a mis amigas no me derrumbé por completo, especialmente gracias a Ino, ella siempre se encargó de que si seguía así, jamás lograría estar con ningún chico. Por lo tanto emprendí el camino, odiemos a Sasuke Uchiha. Comencé a salir con chicos y a interesarme más por otras cosas. La primera navidad que él regresó a su casa, evité si quiera mirarlo, tenía miedo de que todo por lo que había luchado, se fuese al traste en cuanto lo viese. Por lo tanto, me la pasaba escuchando música a todo volumen en mi habitación, necesitaba no escuchar ni mis pensamientos. Después de la primera semana, fue fácil. Comencé a evitarlo y las pocas veces que llegué a topármelo, ni lo miré o le hablé de la forma más seca que pude. Claro que todo era una mentira, jamás podría odiarlo, pero estaba convencida de que si lo trataba mal, podría dejar de quererlo.
Los meses pasaron y claro que salí con otros chicos, pero nunca nadie se comparó con él. Así que en mi cumpleaños número dieciocho, me juré a mi misma no descansar, hasta que Sasuke no me hiciese suya. Si tenía que dejar de ser yo misma para lograrlo, no me importaba, lo único que deseaba era ser suya. Y lo cumplí, no hay nadie más feliz que yo, ésta mañana.
Terminé de ducharme y me vestí rápidamente, el clima estaba delicioso y me apetecía salir a caminar un rato. Bajé corriendo las escaleras, tomé una galleta de la cocina y salí de la casa.
—Necesitarás más que una galleta, para poder reponer tus energías.
En cuanto vi al dueño de esa voz, me paralicé por completo. Sasuke estaba parado a mitad de mi jardín; ligeras gotas de agua caían de su cabello, imagino que se acababa de bañar y vestía tan perfecto como siempre.
—Uchiha —murmuré a manera de saludo, al tiempo en que me acercaba a él. Mi corazón latía tan aprisa, como si acabara de terminar de correr un maratón y sentía que mis piernas temblaban como una gelatina.
—Me parece que esto es tuyo —dijo sin dejar de mirarme a los ojos. Miré lo que me estaba entregando y tragué saliva—. Naruto acaba de irse —completó.
¡Naruto idiota!
¿Acaso no podía quedarse callado?
No me moví ni un centímetro y sentí terror de lo que Sasuke podía hacerme, miré sus ojos y parecía enfadado… aunque pensándolo bien, él siempre parece molesto.
—¿No tomarás tu dinero? —dijo secamente.
—Yo…
—Hmph. No soy un maldito gigoló, Sakura —rebatió con un tono de voz que helaría a cualquiera.
Una ola de culpabilidad me inundó. Si ese Naruto bocaza no hubiese hablado de más, no tendría que estar pasando estas vergüenzas. Cerré los ojos por un par de segundos e intenté tranquilizarme. Está bien, la idea de la apuesta era mía, pero ¿Quién me culpa?... necesitaba cumplir lo que me había jurado y ese fue el mejor modo de lograrlo. Tenía fé en que Sasuke no rechazaría dinero gratis y menos la apuesta de poder pasar una noche con una mujer.
—Jamás pensé eso —le dije al tiempo en que tomaba el dinero.
—Prácticamente les dijiste a los idiotas de mis amigos que me pagaran para tener sexo contigo.
—Y tú te acostaste conmigo por una maldita apuesta —rebatí molesta—. Estamos iguales, Uchiha.
—Hmph.
Temblé ante su mirada y esperé a que diese el golpe final, pero nada pasaba, los segundos transcurrían y él solo estaba ahí, sin decir nada.
—¿Algo más? —pregunté lo más tranquila que pude. Sin previo aviso se acercó y me echó a su hombro, como si fuese un costal—. ¿Qué demonios haces?
—Sabía que seguías perdidamente enamorada de mi, Sakura… pero, ¿Pagarme por sexo? —me dijo mientras caminaba a su casa—. Sólo lo hubieses pedido.
—¡Estás loco, bájame! —me quejé mientras le pegaba en su espalda, una vez que estuvimos dentro de su casa, me bajó y me acorraló contra la puerta.
—Eres tan malditamente impredecible —murmuró—. Nunca sé que es lo que esa cabeza tuya está planeando… me enfada, me vuelve loco y me encanta.
¿Qué?
—No comprendo —acepté desconcertada.
—Siempre has sido el peor dolor de cabeza del mundo, incluso ayer a ésta hora deseaba ahorcarte —explicó fríamente—; pero me parece que tu bipolaridad y la mía, pueden ser compatibles…
Mordí mi labio con fuerza e intenté comprender lo que decía. ¿Dijo que le gusto?
—Me encanta que hagas eso —susurró cerca de mis labios—, pero prefiero hacerlo yo mismo.
Sus dientes atraparon mi labio y gemí.
No es una declaración de amor y puede no ser el perfecto final de cuento de hadas… pero ¡Ey!, es mi perfecto inicio de algo que puede ser grandioso. Quién sabe, quizá en unos años logre ser la Sr. Sakura Uchiha.
.
La lluvia atrapa los recuerdos, los hace nuestros hasta el fin. Por eso es inevitable observarla, al verla caer no ves agua solo momentos que viviste o que quieres que sean…
(D.R.)
.
-o-o-
¡Hola!
Bueno, espero que me regalen un comentario, ya saben, para saber lo que piensan del fic.
Nos estamos leyendo.
¡Sayo!
Tsukisaku

6 comentarios:

  1. Lluvia *-* mi favorita!!Hahaha me imaginé todo esto con GD mientras iba leyendo,está demasiado buena, me encantó

    ResponderEliminar
  2. simplemente perfecto....ame esto!!...tienes una imaginacion increible...y lo que hiciste con la lluvia...^w^

    ResponderEliminar
  3. Simplemente perfectoo *^*

    ResponderEliminar