jueves, 7 de junio de 2012

Haruno Sensei Cap3

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Advertencia: ¡Lemon!

Haruno Sensei
By Tsukisaku
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NUNCA DIGAS NUNCA
- Bienvenida – murmuró el Uchiha devorándola con la mirada.
¡Kuso! Creo que si me hubiera quedado en casa.
El Uchiha menor la miraba de una manera un tanto lujuriosa y es que su sensei lucía bastante provocativa con ese vestido ajustado negro. Sakura comenzaba a sentirse un poco intimidada.
- ¿Me tendrás parada aquí toda la noche? – preguntó arqueando una ceja y tratando de disimular su nerviosismo.
- Pues… te podría tener en mi cama si lo prefieres – murmuró con una sonrisa cargada de arrogancia en sus labios.
¡Que estupidez! Pensó mientras rodaba los ojos – Será mejor que me vaya – murmuró fríamente girándose para irse.
- No puedes – dijo fríamente – Mis padres te esperan… - la chica se detuvo y se giró de nuevo lanzándole una mirada fulminante – Adelante – musitó haciéndose a un lado para permitirle el acceso.

Sakura caminó hacia el interior de la casa y observó el lugar detenidamente. Era un lugar realmente hermoso. Estaba decorada con un gusto exquisito. Sasuke la guió a la sala y le ofreció asiento.
Había cuadros de paisajes muy hermosos; algunas fotografías de la familia… los sofás eran de piel color negro. La Haruno tomó asiento en uno de ellos y mantuvo su mirada en la pintura de una cascada.
El azabache se situó en el sillón que estaba frente a la chica observándola fijamente; pero antes de decir algo, su hermano mayor irrumpió en el lugar.
- ¡No sabía que ya habías llegado! – Dijo sin mostrar sorpresa alguna mientras se acercaba a ella – Es un gusto volver a verte Sakura – murmuró tomando su mano derecha y depositando un corto beso en ella, logrando que el Uchiha menor frunciera el ceño.
- Igualmente Itachi – contestó esbozando una sonrisa.
- ¿Te ofrezco algo de beber? – preguntó cortésmente.
- No, gracias –
- Te ves muy hermosa – murmuró sonriendo de medio lado.
- Gracias – contestó amablemente. En tanto sentía una intensa mirada por parte de su alumno. Lo miró de soslayo y pudo comprobar que el chico lucía molesto, y eso la hacia sentir muy intimidada… ¿Cómo lograba un adolescente hacerla sentir así?
- Ahora vuelvo; le avisaré a mis padres que ya estás aquí – le dijo, para después desaparecer del lugar.
Nuevamente un profundo silencio se instaló en la sala. Sasuke se veía bastante más serio de lo normal; pues no le agradaba la forma en la que Itachi trataba y miraba a la joven de cabellos rosados.
Se preguntaba el porque… ¿Acaso son celos? ¡Imposible! Lo único que me interesa es ganar la apuesta… se repetía mentalmente, que lo único que le atraía de Sakura era su cuerpo y nada más; después de todo, el sentía que en cuanto la tuviera, la desecharía como a cualquier otra. Y se convertiría en otro más de sus trofeos… ¿Por qué cada vez que la veía se sentía confundido? Y sentía como si la conociera de antes.
- Hola, Buenas noches – saludó Mikoto con una sonrisa en el rostro – Es un gusto volver a verte Sakura – dijo mientras la chica se ponía de pie, para después darle un abrazo.
- Igualmente señora Uchiha – contestó amablemente.
- ¡Oh por favor! Dime Mikoto – exclamó alegremente.
- Buenas noches – saludó Fugaku Uchiha sin expresión alguna.
- Buenas noches señor Uchiha – contestó cortésmente.
- Me alegra tener a la hija de uno de mis mejores amigos en mi casa – comentó - ¿Y cómo esta tú padre? Hace mucho que no lo veo –
- Bien, gracias –
- Me alegra; hace más de dos años que no lo veo… pero a ti, tenía cerca de veinte años sin verte –
- Pues si; normalmente mi padre viaja solo ó con mi madre y yo siempre me quedaba en la escuela – añadió dando un gran suspiro.
- Bueno; pues pasemos a la mesa – intervino Mikoto. Y acto seguido, todos la siguieron al comedor. Y tomaron asiento.
Un rato después; la cena transcurría bastante tranquila. Entre preguntas y respuestas sobre la familia Haruno… y uno que otro recuerdo que compartían Fugaku ó Mikoto.
- Y dime Sakura ¿Cómo es que decidiste ser Bióloga, en lugar de administrar la empresa de tú padre? – le preguntó el señor Uchiha.
- Pues… los negocios no son lo mío; se muy bien todo el manejo de la empresa y eso. Pero a mí me gusta más la naturaleza… realizar investigaciones, viajar y conocer lugares hermosos – explicó maravillada.
Su mirada es realmente hermosa pensó Sasuke sin dejar de verla.
- ¡Vaya! ¿Y tú novio no se enoja de que viajes mucho? – preguntó la mujer de cabellos negros. Inconcientemente, el par de hermanos presto una especial atención.
- No tengo novio; ya que mi trabajo resulta un impedimento – murmuró con un deje de tristeza.
- Que pena… eres realmente hermosa – le dijo con una pequeña sonrisa – Tú e Itachi serían la pareja perfecta – la instante los tres jóvenes se atragantaron con la comida.
- Mamá no incomodes a Sakura – musitó el Uchiha mayor seriamente.
- Sólo digo lo que pienso… Ella es muy hermosa. Hasta Sasuke dijo que se casaría con ella – añadió. Inmediatamente después; el aludido escupió el agua que bebía.
- ¡Yo nunca he dicho tal cosa! – gruñó con el ceño fruncido. La oji-jade lo miraba atónita.
- ¡Si lo hiciste cariño! Sólo que no lo recuerdas – le dijo su madre – Verás – dijo viendo a la chica, mientras recordaba.
- ¿Quién es ella mami? – preguntó un pequeño niño de siete años, mientras sostenía una foto en su pequeña manita, donde aparecía su hermano mayor con una niña de cabellos rosados y ojos jade muy sonriente.
Su madre miró la foto y sonrió – Ella es la hija de un amigo de la familia –
- ¿Y cómo se llama? –
- Sakura –
- Es muy linda – murmuró - ¡Quiero casarme con ella! – exclamó muy decidido, Mikoto sólo atino a reír.
- Pero hijo… ella es mucho mayor que tú; además aún eres muy pequeño para decir algo así – le dijo depositando un beso en la cabecita de su hijo.
- ¡No me importa! – Gritó - ¡Ella será mi novia! – Mikoto soltó un gran suspiro.
- Bien Sasuke… como digas cariño –
Al escuchar eso; el azabache de cabellos rebeldes, recordó vagamente lo que su madre había narrado y recordó que aún guardaba la foto en algún lugar ¿Cómo pude olvidarlo?
- Hmp – bufó cerrando los ojos.
- Eso fue muy tierno – murmuró Sakura.
- ¡Creo que es hora del postre! – exclamó Mikoto.
- Yo iré, si me lo permite – se adelanto la oji-jade poniéndose de pie.
- Yo le ayudo – se ofreció Sasuke imitándola.
- Bien; pero aún hay que servirlo, esta en la nevera – comentó acomodándose en su asiento. Ambos asintieron y el azabache la guió hacia el pasillo que daba a la cocina.
Una vez ahí… abrió la nevera y saco un pastel helado de limón.
- ¿Y los platos? – le preguntó.
- En aquel estante – le señaló con su mano. La joven de cabellos rosados se encaminó y saco cinco platos y los acomodó sobre una charola.
El oji-negro se colocó aún lado de la tarta, y le entregó un cuchillo a la joven.
La Haruno lo tomó y procedió a cortar pequeñas rebanadas del helado… de pronto sintió como dos fuertes manos rodeaban su cintura y una cabeza reposaba en su hombro.
- ¿Qué crees que haces? – cuestionó quedándose quieta.
- Nada – murmuró en su oído erizándole la piel.
- Te recuerdo que tus padres están a unos metros – le dijo sin alzar la voz.
- Mejor aún… es más excitante – dijo para después depositar un beso en el cuello de la chica. En tanto una de sus manos viajaba a su muslo para comenzar a subir por debajo del vestido. La oji-jade cerró los ojos y se mordió el labio.
¡Eso no debía suceder! Pero su cuerpo se negaba a moverse. Lo único que sentía eran los besos que eran depositados en su cuello y la mano del chico que subía lentamente por su muslo… más y más hasta posarse en su sexo acariciándolo lentamente. Su corazón latía aprisa; pensaba que en cualquier momento se le saldría por la boca.
- Sa… Sasuke – susurró pegándose instintivamente a él. Acto que excitó más al azabache. Y sin perder un sólo segundo, atrapó los labios de la chica en un demandante beso, que sin pensarlo dos veces, Sakura correspondía de igual manera. Sus lenguas rozaban fogosamente… ambos se sentían tan bien; que nada existía para ellos. Unos minutos más tarde se separaron por la falta de aire.
- Esto no… debe pasar – murmuró la oji-jade entrecortadamente, separándose del azabache – Debemos apurarnos; tus padres esperan – dijo apresurándose a servir la tarta, par después llevarla al comedor.
Al llegar al comedor; Itachi los miró de manera inquisitiva, pues para su gusto se habían tardado demasiado. Poso su mirada sobre su hermano… lucía molesto; luego miró a Sakura… ella parecía un poco agitada. Notó un ligero rubor en sus mejillas. Me pregunto ¿Qué habrá pasado?
El resto de la velada transcurrió entre miradas intensas y conversaciones cortas. Cerca de las nueve con treinta, la Haruno decidió retirarse, así que se despidió amablemente.
- Espero que nos visites de nuevo – le dijo Mikoto esbozando una sonrisa.
- Haré lo posible – contestó amablemente.
- Será mejor que uno de los chicos te acompañe… ya es tarde para que andes sola – sugirió Fugaku; al instante la joven de cabellos rosados palideció ante la posibilidad de que el Uchiha menor la llevara a su casa.
- ¡Yo la acompañaré! – exclamaron ambos azabaches al unísono. Al escuchar que hablaron al mismo tiempo; se dedicaron una mirada fulminante.
- Pero que acomedidos están esta noche – comentó la señora Uchiha con sorpresa.
- No es necesario, de verdad yo puedo irme sola – intervino la oji-jade tratando de ocultar su nerviosismo.
- De eso nada – añadió nuevamente Fugaku – Itachi te llevará a casa – al instante la joven soltó un pequeño suspiro aliviada. En tanto el Uchiha mayor sonreía de medio lado y Sasuke sólo le lanzó una mirada asesina a su hermano.
¡Esto no termina aquí! – Hmp, me voy – bufó tomando su chamarra y saliendo rápidamente, ante la mirada atónita de todos.
A la mañana siguiente; se levantó pesadamente, ya que nuevamente no había podido dormir bien. Pero en esta ocasión no fue por la falta de sueño; si no todo lo contrario… sus sueños fueron meramente relacionados con su "alumno" y todos iban acompañados de alguna perversión.
Luego de una larga ducha, se vistió y se dispuso a desayunar. Estaba por terminar; cuando el sonido del timbre la sobresalto. Se encaminó y abrió.
- ¡Frentona! – gritó su rubia amiga lanzándose a abrazarla.
- Cerda… me asfixias – se quejó la oji-jade.
- ¡No seas exagerada! – le dijo mientras se separaba de ella; para después tomar su maleta y entrar.
Ino Yamanaka era su mejor amiga desde que tenían uso de razón. Siempre asistieron a los mismos colegios y se contaban todo. Sólo que ella era algo más alocada que Sakura.
- Por lo que veo, no perdiste el tiempo para venir – comentó la joven de cabellos rosados cerrando la puerta tras de si.
- Te lo dije… - se dejo caer en uno de los sofás – Ahora si ¡Cuéntame los sucios detalles! –
- ¿Qué sucios detalles? – preguntó arqueando una ceja, al tiempo en el que se sentaba junto a su amiga.
- ¡Sabes a que me refiero! – Se quejó – Dime ¿Cómo es él? –
- ¡¿Por qué te dejo venir Sai? –se quejó ante la molesta insistencia de la Yamanaka.
- ¡Hay! – Suspiró – Sai es mi novio, más no mi jefe ó mi dueño – aseguró – Sólo le dije que pasaría unos días contigo ¡Y ya!... ¡Ahora cuéntame todo! –
- No hay nada que contar – trató de convencerla.
- ¡Te gusta uno de tus alumnos… ¿y no hay nada que contar? – gritó histéricamente la última frase. Sakura rodó los ojos.
- Ino… ¡No me gusta nadie! –
- ¡Ya! Y yo soy una cantante famosa – soltó con sarcasmo. La Haruno dejó escapar un gran suspiro; sabía que Ino no la dejaría tranquila hasta que no le dijera lo que deseaba saber.
- ¡Bien! – exclamó – Esta este chico... que tiene una obsesión conmigo y me acosa a todo momento –
- ¿Y es guapo? –
- ¡Cerda! ¡Es un niño! –replicó frunciendo el ceño.
- Creo que exageras… si ya tiene dieciocho años ya no es un niño – contestó con mucha naturalidad.
- ¡Peor yo tengo veinticinco! –
- ¿Y? no te casarás con él… sólo será una aventurilla – la oji-jade abrió los ojos como platos. No creía lo que escuchaba.
- ¡Definitivamente estás loca! –
- Y yo creo que tú, estás a nada de ser una amargada… si no es que ya lo eres –
- Mejor dejemos el tema ¿Quieres? – sugiriendo tratando de calmarse.
Después de que la Yamanaka se instalará en el cuarto de huéspedes y se cambiará de ropa. Salió junto con Sakura a dar un paseo por las tiendas.
Mientras tanto; el Uchiha menor caminaba en compañía de su rubio amigo, por el centro comercial. Ya que había quedado con sus amigos para pasarse un rato por la tienda de discos.
- ¿Así que eso pasó en la cena? – preguntó el rubio con algo de sorpresa. Luego de que el Uchiha le "contará" lo sucedido.
- Hmp –
- ¿Y besa bien? –
- Bastante – murmuró el azabache con una sonrisa ladina plasmada en sus labios.
- ¡Eres un maldito afortunado, teme! – exclamó Naruto dándole un golpe en el brazo a su amigo.
Poco después; se toparon con Neji y Gaara y continuaron con su camino. Se encaminaron al segundo piso; pero antes de llegar a su destino, se entretuvieron viendo un aparador que tenía artículos deportivos.
- ¡Puedes escoger algo de una vez, para que podamos irnos! – bufó con molestia la Haruno. Ya que llevaban en esa tienda de lencería cerca de treinta minutos y su amiga no se decidía por nada.
- ¡Hay frentona! No me presiones, estás cosas toman su tiempo – se quejó la Yamanaka, mientras observaba dos modelitos que le encantaban. Sakura suspiró con cansancio y se recargo en el mostrador… alzó su mirada y pudo distinguir a un grupo de amigos que estaban parados en la tienda de enfrente.
- ¡Hay no! – exclamó sin darse cuenta. Ino levanto la vista y vio como su amiga miraba con detenimiento hacia fuera.
- ¿Qué pasa? – preguntó tratando de fijar su vista en lo que sea que estuviese viendo Sakura. Observo a las personas que pasaban, pero no notó nada raro. Hasta que reparó en la presencia de cuatro chicos MUY apuestos frente a un aparador… entonces lo supo.
- No me digas que entre esos cuatro esta "tú chico" – murmuró cerca del oído de la oji-jade, la cual se sonrojo levemente.
- Si – contestó en un susurro.
- ¡Wow! Están como quieren… Ahora entiendo porque te pones nerviosa – dijo viéndolos fijamente.
- ¡Cerda! ¿Quieres dejar de decir esas cosas? – le dijo girándose para verla; pero Ino parecía no prestarle atención - ¡Y también, deja de devorarlos con la mirada! –
- Es que míralos… yo con gusto me enrollaría con alguno de ellos –
- ¡Ino Yamanaka! ¿Qué diría Sai si se entera de esto? –
- Nada, por que no va a enterarse – contestó mientras pagaba la ropa – Además sólo se es joven una vez – la joven de cabellos rosados soltó un suspiro más.
- A veces me pregunto ¿Por qué somos amigas? –
- Porque sin mí, tú vida sería a un más aburrida de lo que ya es – contestó la rubia mientras caminaba a la salida.
- Pero miren a quien tenemos aquí – murmuró el Hyuga viendo hacia donde estaban Ino y Sakura. Las cuales salían de la tienda de enfrente.
Al instante todos se giraron y observaron como se alejaban las mujeres.
- ¡Vaya! ¿Quién será esa rubia? Está buenísima – comentó el pelirrojo siguiéndolas con la mirada.
- Hmp –
- Mira teme, el destino te da otra oportunidad – le dijo Naruto con una sonrisa.
- Hmp –Puede ser - ¿Quién se viene conmigo? –
- ¡Yo! – dijeron los tres chicos al unísono. Para después mirarse con furia.
- Iré yo – afirmó Gaara – Ya que ustedes ya tienen un prospecto –
- ¡No es justo! – se quejó el rubio.
- Hmp… bien – bufó Neji.
- Nos veremos – se despidió el Uchiha, para después irse en la misma dirección que su "sensei", seguido del pelirrojo.
- ¡Mejor vámonos! – insistió la Haruno.
- No… yo quiero comer aquí – volvió a contestar la rubia - ¡Mejor deja de comportarte como una niña! –
- Bien – bufó la dueña de la melena rosada, en tanto se dejaba caer en una de las sillas.
No habían pasado ni diez minutos; cuando su tormento se materializo frente a ella.
- ¿Qué quieren? – les preguntó fríamente y fulminándolos con la mirada. Ino sólo se limito a observar a los recién llegados… ¡Vaya! De cerca se ven mucho mejor… ¿Cuál será el de Sakura?
- Hmp… pero que maleducada "sensei" – contestó Sasuke de manera burlona – Sólo venimos a saludar –
- Pues ya lo hicieron, ¡Ahora váyanse! –
- No le hagan caso a la amargada esta – intervino la rubia – Mejor siéntense a tomar algo con nosotras – sugirió con una sonrisa.
- ¡Cerda! – exclamó Sakura matando a su amiga con la mirada. Los chicos sólo atinaron a sonreír de medio lado, para después sentarse. El Uchiha a un lado de la Haruno y el pelirrojo a un costado de la Yamanaka.
La mujer de cabellos rosados se llevó una mano a sus ojos, mientras maldecía a Ino mentalmente. Inmediatamente Gaara se puso a conversar con Ino; ó mejor dicho, a conquistar. En tanto Sasuke hacía lo propio con Sakura.
- ¿Cuándo dejarás de acosarme? – le preguntó la oji-jade al azabache, tratando de no levantar mucho la voz.
- Cuando dejes de reprimirte… ¿Por qué no admites que me deseas? – le dijo de manera seductora.
- No te deseo – mintió.
- No me parece lo mismo cuando estamos solos – La Haruno se sonrojó fuertemente.
Y por primera vez, no supo que decir… el azabache tenía mucha razón.
- Touché nena – le susurró en el oído. Con sólo eso tubo para que los impulsos de querer comérselo a besos la asaltarán por completo.
Respira, Sakura, Respira… No quieres ir a prisión por pervertir a un menor ó ¿Si?... ¡Pero que estoy pensando!
El resto del día pasó rápidamente, afortunadamente, ya que los chicos no las habían dejado solas ni un sólo segundo. Luego de la comida; en la que Sakura tuvo que quitar varias veces la mano del Uchiha de sus piernas. Fueron prácticamente arrastradas al cine. Donde la Haruno pudo ver como su amiga coqueteaba descaradamente con el pelirrojo. Mientras ella le rehuía al azabache. Y finalmente a la salida del cine… Ino misteriosamente despareció con Gaara.
¡Simplemente Genial!
Sasuke se ofreció a acompañarla a su casa; siendo que eran cerca de las seis de la tarde. Mientras tanto; se forzó a entablar una conversación con el chico… para así tratar de alejar de su mente los pensamientos "pervertidos" que la asaltaban a cada segundo.
Debía reconocer que el chico parecía mayor a la hora de hablar enserio. Realmente disfruto de su conversación, lastima que con eso sólo consiguió sentirse más atraía a él.
Cuando por fin llegaron a su casa… el Uchiha le pidió pasar alegando que tanto caminar le había dado sed.
¡Menudo pretexto! Pensó Sakura… sabía que si accedía, era como dejar que el depredador tuviera libre acceso a su presa. Y tras meditarlo un poco, no tuvo más opción que aceptar.
Una vez dentro; le dio un vaso con agua, el cual bebió por completo. Una vez que le entrego el vaso… una sonrisa ladina surcó su rostro.
Se acercó a ella lentamente… - ¿Qué crees qué haces? –le preguntó temerosa mientras se alejaba a cada paso que el chico daba.
- Nada malo… Sa-ku-ra – le dijo de una manera muy sexy, que haría derretir a cualquiera.
Siguió caminando y ella retrocediendo hasta que la acorraló en la pared de la cocina… para después poner un brazo a cada lado de ella…
Y de un momento a otro, la beso, tomándola por sorpresa, Sakura abrió los ojos como platos… sabía que una vez sintiendo sus labios hacer presión sobre los suyos su juicio se esfumaría. Trato de alejarlo de sí; pero Sasuke la tenía bien sujeta de la cintura… a los pocos segundos sintió la lengua del chico rozar sus labios, y entonces lo supo ¡Estaba perdida! Así que sólo se limito a corresponder; cosa que alegro al azabache. Por lo tanto, aumentó la intensidad del beso.
Mientras se besaban, los dedos de Sasuke formaron un camino por el cuerpo de ella, bajando lentamente hasta posicionarse en su trasero haciendo una leve presión pegándola más a él e inevitablemente arrancándole un gemido a su "sensei" que se ahogo dentro de sus bocas.
Sentir esos dedos recorriéndola la volvía loca, era una sensación inexplicable una necesidad de tenerlo lo más cerca la invadía… ¡¿Cómo es posible que logre hacerme sentir de esta forma?... ¡Al diablo con mi buen juicio!
De una manera magistral; el azabache se deshizo de la blusa de la chica, dejándola únicamente con su sostén… la observó con una sonrisa muy seductora; para después ocuparse de besar ese cuello que le pedía agritos un poco de atención. Lo lamía y mordisqueaba de una forma divina… en tanto una de sus manos estrujaba uno de los pechos, arrancando un gemido más de la oji-jade.
Conforme pasaban los minutos la necesidad por lamer y succionar ese espacio de piel eran más intensas. Dejó el cuello para volver a besarla en la boca, desesperados se besaban con más lujuria. Ahora fue el turno de la mujer de cabellos rosados de comenzar a tomar parte del "juego"; lentamente bajo sus manos hasta ponerlas en el borde de la camisa del chico, para después comenzar a subirla lentamente, regalándole una dulce caricia a cada avance hasta quitársela por completo.
Al observar el torso desnudo del chico; no pudo evitar sonrojarse ¡Es perfecto! Y a continuación llevo ambas manos al perfecto cuerpo que tenia enfrente, para acariciarlo y deleitarse con una piel suave y firme. El azabache podía sentir como un ardiente calor lo invadía por dentro; así como la fuerte necesidad de hacerla suya lo más pronto posible. Una vez más volvió a besarla con desesperación mientra ponía sus manos nuevamente en su trasero; para levantarla haciendo que automáticamente ella enredara sus piernas en la cintura del chico… sin saber muy bien hacia donde caminar. Logro llegar a la habitación de la Haruno y lentamente la dejo caer sobre la cama.
Unos segundos después; quedaron únicamente en ropa interior. El Uchiha llevó sus manos a el sostén y se lo quitó fácilmente… parecía poseer bastante experiencia. Al instante su torso desnudo hizo contacto con las suaves redondeces, pudo notar como los pezones de la chica estaban endurecidos, el roce con ellos era magnifico, el calor de tener su cuerpo contra el suyo, la forma en que ambos gemían entre besos, todo creaba una necesidad que en sus cuerpos que no podían explicar. Era como si estuviesen hechos el uno para el otro.
Sin perder tiempo alguno… Lamió lentamente alrededor de ellos con su lengua, para después introducir en su boca un pezón, succionó con cuidado mientras su lengua jugaba con él. Sakura empezó a jadear sonoramente al sentir las nuevas caricias, se sentía descontrolada, su intimidad palpitaba, podía sentir como su cuerpo le pedía gritos que él la hiciera suya, no estaba segura durante cuanto tiempo más iba a soportar sin tenerlo dentro de sí.
Mordió, lamió y succionó hasta el cansancio el seno de la chica. Para después repetir la misma acción con el otro. De manera escurridiza; una de sus manos comenzó a bajar hasta su intimidad haciendo que Sakura se le erizara la piel… quería sentir más. Sasuke bajó lentamente las bragas hasta deshacerse de ellas, para rápidamente invadir la zona introduciendo dos de sus dedos en la cavidad, arrancándole unos gemidos a la muchacha excitándolo considerablemente, así que introdujo otro dedo… entrando y saliendo… proporcionándole placer, mientras seguía con su labor, volvió a capturar esos labios a los que ya era adicto, mordiéndolos y saboreándolos hasta el cansancio. Pronto la chica sintió una descarga eléctrica invadir su ser… indicándole que había tenido su primer orgasmo de la noche. El azabache saco sus dedos y los lamió para después murmurar un "Eres deliciosa".
La oji-jade no quería quedarse atrás y en un inesperado giro, quedo arriba del joven pegándose más a él y, mientras le besaba, deslizó una de sus manos hacia el borde del bóxer, tirando de ella con delicadeza y deslizándolo hacia abajo, retirando así la prenda. Un sonoro gemido fue esbozado por los dos al sentir como sus intimidades se rozaban por primera vez.
El azabache perdió el control al sentir la humedad y el calor que desprendía la intimidad de la joven, ella por su lado arqueó su cuerpo y movió su cadera en busca de un mayor contacto con aquel miembro que la hacía sentir en el cielo y el infierno a la vez. Y como buena mujer con experiencia… bajo lentamente hasta dejar su boca a la altura del miembro del chico; y sin que él lo previera, introdujo a su boca la mayor parte. Haciendo que Sasuke se viera en la necesidad de morderse el labio para ahogar un gemido… lo deleitó con la mejor de las sensaciones del mundo, hasta que el también alcanzo su primer orgasmo de la noche.
El chico no podría resistir mucho más sin penetrarla, ella lo torturaba y lo sabía. Así que en otro rápido movimiento, la chica volvió a quedar debajo de ese escultural cuerpo. Y se fundieron en otro pasional beso.
- Sasuke… - gimió la dueña de la melena rosada – Hazme… tuya – las palabras salieron inconcientemente de su boca… pero después de todo era lo que sentía. Lo deseaba, su sexo húmedo lo anhelaba, ¡Toda ella lo necesitaba!
Así que sin pensarlo dos veces. El Uchiha empujó su cuerpo contra el de ella logrando que su miembro se hundiera dentro de la estrecha cavidad, la oji-jade sólo jadeaba con fuerza al sentir como su intimidad se amoldaba al nuevo intruso… ¡La sensación era más que magnifica! Así que enrolló sus piernas alrededor de la cintura del chico, para lograr una mejor penetración. Sasuke pudo sentir como la cálida intimidad se acoplaba a la perfección a su miembro, empezó a moverse sobre ella, se deleitaba al notar como ella se aferraba con más fuerza enterrándole sus uñas en su espalda… cosa que no le importo; al contrario lo excitó aún más.
¡Nadie había logrado hacerme sentir nada parecido!... Realmente no me importaría que me llevaran a prisión por estar con uno de mis alumnos…
Las embestidas eran cada vez más rápidas, la exquisita fricción estaba haciendo que ambos llegaran a un punto que jamás habrían experimentado. Jadeos y palabras al aire salían de sus bocas para expresar el placer que sentían.
¡Ninguna chica de mi edad, podría lograr si quiera hacerme experimentar lo que ella provoca dentro de mí! Es magnifica.
Unas cuantas embestidas más fueron suficientes para que el éxtasis los invadiera a ambos… Sasuke se derramó dentro de ella, se salió por completo para después dejarse caer a un costado de ella. La abrazó por la cintura atrayéndola hacia él. Sakura recargó su cabeza en el pecho del chico y se relajo… ¡Esa había sido la mejor sesión de sexo de su vida!
Definitivamente… ella es única y es toda mía. Pensó el azabache al tiempo en que depositaba un corto beso en la frente de su "sensei"
Continuará…
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