jueves, 7 de junio de 2012

Haruno Sensei Cap4

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Advertencia: ¡Lemon!

Haruno Sensei
By Tsukisaku
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LA CURIOSIDAD ES MALA… MUY MALA
- ¡Ah! ¡Sasuke! – gimió por milésima vez. De pronto parecía, como si fueran las únicas palabras, en su extenso vocabulario. El azabache la había hecho experimentar los mejores orgasmos de toda su vida… ¡Era más que un experto en la cama!
Se sentía como en el cielo. Ya eran cerca de las dos de la mañana y pareciera que la noche apenas comenzaba.
Cada roce, cada caricia, cada embestida… todo la enloquecía. Por alguna extraña razón, el Uchiha menor poseía la virtud de envolverla y cegarla de placer.
Él por su parte, se sentía completo…realmente Sakura lo volvía loco. Simplemente perfecta para él. Le fascinaba el aroma a cerezos que desprendía, su cuerpo, su piel, sus labios… ¡todo!
Podría pasarse toda la vida así con ella; y no le importaría. Curiosamente, el tema de la apuesta no cruzaba por su mente.

Una embestida, otra y otra más… y con eso ambos alcanzaron un orgasmo más. Sasuke se derramo dentro de ella, para después salir y dejarse caer a un costado.
Sus cuerpos desnudos, eran cubiertos por una ligera capa de sudor. Sakura posó su cabeza sobre el pecho del chico y cerró los ojos. El agotamiento era dueño total de su cuerpo; así que en cuestión de minutos, cayó profundamente perdida en los brazos de Morfeo.
El Uchiha menor; aun que no quisiera admitirlo, también se encontraba exhausto. Así que también opto por dormir, después de todo, debía reponer sus fuerzas.
Tres horas más tarde. Los ojos de la joven de cabellos rosados se abrieron perezosamente, y lo primero que se topó, fue el bello rostro de su alumno. Le parecía el chico más tierno y hermoso del mundo. Lucía tan tranquilo y apacible… soltó un pequeño suspiro. Después de todo lo que había experimentado con él… no le importaba en lo absoluto, que la corrieran de su empleo por involucrarse más de lo debido con uno de sus estudiantes.
Miró el reloj de la pared. Las cinco de la mañana, con cuatro minutos. Será mejor que me de una ducha… se libró con mucho esfuerzo del agarre del azabache; se puso de pie y se metió al baño.
Se observó en el espejo fijamente. Tenía el cabello revuelto, sus labios estaban hinchados y rojos, tenía unas ligera ojeras. Soltó un suspiro y se dispuso a llenar la tina… un baño le sería sumamente relajante. Una vez que la tina estuvo lista; cerró el grifo y virtió sobre el agua, unas gotas de esencia de fresa y cereza.
Se metió lentamente a la bañera; al instante el agua caliente comenzó a relajar sus músculos… una vez que se mojo totalmente, recargo su cabeza en la base y cerró los ojos.
¿Habré hecho lo correcto?... ¿Con qué cara veré a Mikoto y a Fugaku ahora?... Yo… No me arrepiento de lo que pasó; pero entonces ¿Por qué siento que algo no esta bien? Soltó un suspiro más. Aún podía sentir sus besos, sus manos sobre su cuerpo desnudo, las fuertes embestidas. Las yemas de sus dedos recorriendo su vientre, subiendo y subiendo, más y más hasta rozar levemente uno de sus senos y… ¡Un momento!
Sakura abrió los ojos y se encontró con dos orbes oscuros como la noche, mirándola fijamente.
Antes de que dijera algo; Sasuke le puso un dedo en los labios para evitar que hablara. Y sin romper el contacto visual; se introdujo al agua con ella… e inmediatamente atrapo sus labios. Esos que tan sólo hacia tres horas, había devorado una y otra vez. Y que ahora le pedían ser saboreados de nuevo… era un beso bastante demandante y posesivo. Sus lenguas se entrelazaban, jugando ferozmente entre si.
En un veloz movimiento; el azabache logro acomodarse debajo de la oji-jade, quedando esta a horcadas sobre él.
Sus sexos entraron nuevamente en contacto, y una corriente eléctrica los recorrió por completo, e inmediatamente las manos del chico cobraron vida propia… regalándole las más abrasadoras caricias del mundo.
Nuevamente los gemidos por parte de ambos inundaron el lugar… besos, caricias, mordidas, embestidas, una y otra vez. Y una vez más, ambos alcanzaron el clímax.
La mujer de cabellos rosados; se dejo caer totalmente sobre el perfecto cuerpo del oji-negro. Los dos permanecían con los ojos cerrados… el silencio se instalo, dejando escuchar únicamente las respiraciones de ambos.
El sexo en el agua… es de lo mejor pensó el azabache; mientras con una de sus manos acariciaba los húmedos cabellos rosados de su sensei. Jamás en su vida había sentido algo igual; siempre que se relacionaba con alguna chica, sólo era cosa de unas horas y listo. Nunca volvía a estar con la misma dos veces… le parecía una total pérdida de tiempo.
Pero ahora al estar así con la oji-jade… algo dentro de él le decía que ahora que era suya, no sería de nadie más. Era como una droga a la que ya era adicto.
Se siente tan bien estar así con él… ¿Por qué tiene que ser prohibido para mí? Pensó mientras intentaba separarse del Uchiha; cosa que no logró del todo, ya que la tenía bien sujeta de la cintura.
Lo miró a los ojos y se perdió totalmente en ellos… ¡Concéntrate Sakura!
- Será mejor que salgas… para que pueda darme una ducha – le dijo con un ligero rubor en sus mejillas.
- Hmp… ¿Y no puedo hacerte compañía? – preguntó con un toque muy seductor.
- No – contestó logrando zafarse del agarre. Ya que si no lo hacia, sus sentidos se nublarían una vez más y caería rendida a sus encantos nuevamente.
- Hmp – el Uchiha menor hizo una mueca; para después salir de la tina. Sakura se sonrojó aún más ¡Por Kami! El chico poseía un cuerpo de infarto… todo en él era dolorosamente perfecto. Sasuke giró y notó como la mujer lo observaba fijamente; sonrió de medio lado y se acercó a besarla, para después salir del baño.
Una hora después; ambos ya estaban duchados y vestidos… así que Sakura optó por encender la televisión de la sala. Aún era muy temprano; pero prefería alejar al chico del dormitorio; ó si no, nunca lograrían salir de ahí ¡Y era día de clases!
Ambos tomaron asiento en el sofá. La oji-jade recargó su cabeza sobre el hombro del Sasuke, mientras este la rodeaba por la cintura. Pronto el cansancio se fue apoderando de ellos, hasta que se quedaron profundamente dormidos.
Pasadas las siete de la mañana. Una rubia llegaba a la pequeña casa de color blanco, en compañía de cierto pelirrojo.
- Gracias por acompañarme – le dijo al chico; el cual sólo sonrió de medio lado. Ino le había parecido una mujer muy divertida y extrovertida; realmente interesante. Desde que estuvieron conversando en el restaurante, le pareció una mujer fascinante.
Así que en cuanto ella le dijo, que la ayudara a fingir que estaban coqueteando para poder tener una excusa creíble, para dejar a Sakura con Sasuke. Le pareció divertido; no es que él hubiera querido ayudar a su amigo a ganar su apuesta. Más bien era, que no deseaba desaprovechar la oportunidad de conocer mejor a la rubia.
En cuanto se separaron de la otra parejita; estuvieron paseando por el pueblo. Pasada la media noche; Ino se quedo en un hotel y Gaara volvió a su casa. El lunes muy temprano; el pelirrojo salió de su casa, para poder pasar a la casa del Uchiha por las cosas del chico y así llevárselas. De camino a la casa de su sensei; se topo con Ino, así que decidió acompañarla.
Una vez que entraron a la casa con sumo cuidado; se toparon con la parejita que dormía placidamente en el sofá… escena que la rubia no desaprovecho para tomarles una fotografía con su móvil.
- ¿Cómo los despertaremos? – le susurró a su joven acompañante.
- Tengo una idea – contestó el pelirrojo. Se acerco al reproductor; lo encendió, le subió todo el volumen, y lo pusó a sonar. Al instante; un ruido infernal inundo la habitación, logrando que Sasuke y Sakura pegaran un brinco del susto. Cuando Gaara vio que ya se habían despertado, apago el reproductor, para sólo dejar escuchar su risa y la de la rubia. En tanto los otros dos los fulminaban con la mirada.
- ¡No encontraron otra manera de despertarnos…! – gritó alterada la dueña de la melena rosada - ¡Que no implicara un paro cardiaco! –
- Perdón – dijo Ino un poco más calmada – Pero no fue mi idea –
- Lo imaginé – bufó el Uchiha, queriendo matar a su amigo con la mirada.
- No fue para tanto – comentó el pelirrojo.
Los días pasaron de manera veloz. Sakura se vio obligada, casi de manera violenta, a contarle lo sucedido a su amiga. Lógicamente omitiendo la mayoría de los detalles. Ino no podía estar más feliz por su amiga; creía que al menos por un tiempo, se le quitaría lo amargada.
La Haruno en cambio; pensaba que estaba cavando su propia tumba. Ella no buscaba algo pasajero… ella, como la mayoría de las mujeres, buscaba una relación estable. Quería a un tipo, atractivo, que le quitara el aliento, que fuera romántico, comprensible, caballeroso; pero sobre todo, que la amara como a nadie.
¡Sueñas! Se decía a sí misma, siempre que pensaba en el tema.
¿Y que tenía?
A un adolescente, cinco años menor que ella. Que desbordaba belleza, con un cuerpo de infarto, que le quitaba algo más que el aliento, en extremo apasionado; además de: frío, arrogante y orgulloso. Y que sólo la deseaba, para pasar un fogoso momento, en pocas palabras… por sexo.
Al igual que la dueña de los ojos jade. Sasuke fue sometido a un interrogatorio exhaustivo por parte de sus amigos. Aúnque realmente no respondió gran cosa; algo dentro de él le decía que aún no debía decir nada. Después de todo, le quedaban un par de semanas para que el plazo de la apuesta se venciera.
Sus encuentros eran muy discretos, pero continuos y desbordantes de pasión. Podían encontrarse en los descansos, después de clases… y en algún instante fugaz. La adrenalina aumentaba a cada momento.
Pronto el día en que la Yamanaka debía partir, llego. Se despidió de su amiga, deseándole lo mejor en su "aventura". Las siguientes dos semanas pasaron de la misma manera.
El instituto por las mañanas y por las tardes se la vivían encerrados en la casa de la Haruno.
Sasuke siempre ponía una excusa para llegar tarde a casa ó para no ver a sus amigos. Pero ellos no eran tontos; lo conocían bastante bien, y sabían que ya habían perdido su apuesta… sólo faltaba que el Uchiha menor lo confesara.
El último domingo, antes de que venciera el plazo. La parejita se encontraba teniendo relaciones, una vez más. Pero en esta ocasión, se hallaban en la cocina.
¡Era increíble! Ya no les faltaba ni un sólo lugar de la casa. El baño, las habitaciones, el pequeño estudio, la sala, el pasillo y la cocina. Es todo un alivio que las paredes no hablen… que si no.
Aun que ninguno de los dos lo admitiera; ya estaban muy acostumbrados a la presencia del otro y más que eso. Comenzaban a sentir cosas.
Sakura se sentía celosa, de ver que cualquier chica se le acercara al azabache. En especial, una pelirroja que lo rondaba mucho… siempre se repetía mentalmente que no tenía porque encelarse. El chico no era su novio… sólo era su… ¿Amante ocasional?
Sasuke, peor aún. Odiaba con todo su ser que algún hombre se le acercara a la oji-jade. No le agradaba que hablaran más de lo estrictamente necesario. Especialmente con su hermano mayor ó su profesor de física Hatake Kakashi. La sangre le hervía de manera estrepitosa, al pensar que ellos la deseaban. Se decía una y otra vez, que ella era sólo de él.
- Sa… Sasuke – gimió exhausta, cuando alcanzó su orgasmo. Jamás se cansaría de eso. Lo beso una vez más, antes de acomodarse la ropa, para volver a poner su atención en la cena.
Después de todo; debían comer algo. No podían sobrevivir sólo con sexo ¿ó si?
- ¿Necesitas que te ayude en algo? – preguntó el oji-negro, mientras depositaba un corto beso en el cuello de la mujer.
- Necesito que te vayas a la sala y me dejes continuar sola – pidió alejándolo de si. El chico bufó unas cuantas cosas y la dejo tranquila.
A la mañana siguiente; el Uchiha menor tenía un gran dilema. Pagarle cien dólares a cada uno de sus amigos… ó recibir trecientos.
En cuanto los chicos lo divisaron, lo abordaron una vez más. Pero en esta ocasión se aseguraron de no darle escapatoria. Lo arrastraron hasta la solitaria biblioteca; aún era temprano, así que nadie los molestaría.
- ¿Y bien? – preguntó el Hyuga, mientras lo acorralaban en el rincón de un pasillo de viejos libros.
- ¿Qué? – cuestionó de manera fría. Aun que sabía perfectamente, que es lo que deseaba saber su amigo.
- ¡No te hagas el tonto, teme! ¡Responde! ¿Nos pagarás ó te pagamos? – le dijo Naruto con una sonrisa muy picara.
- Hmp –
- Ya sé… El señor "todas caen rendidas ante mí" no logró su cometido – comentó el pelirrojo con sarcasmo.
- Eso ó se acobardo – añadió Neji. Sabía como hacer hablar al Uchiha.
El azabache lo miró con los ojos entrecerrados, detestaba que pusieran en duda lo que decía ¡El siempre cumplía sus promesas!... pero sobre todo, le molestaba que creyeran que era un cobarde. Y entonces su orgullo salió a flote, en compañía de su amigo ego.
- Hmp – sonrió de medio – Lamento informarles, que me deben cien de los grandes cada uno. Porque no sólo me acosté con ella una vez, sino muchísimas más – dijo cargado de arrogancia. Total, Sakura no tiene porque enterarse… pensó de manera estúpida.
Sus amigos sonrieron… después de todo, sus sospechas habían sido ciertas.
- ¡Eres un maldito afortunado, Teme! – Exclamó el rubio, dándole una palmada en el brazo - ¡No sabes como te envidio! –
- Es verdad; después de todo. No todos los días, tienes la oportunidad de llevarte a la cama a una mujer de la calidad de Sakura – agregó el Hyuga, mientras sacaba su dinero.
Lo que ninguno de ellos sabía. Era que en el pasillo de enfrente, una sombra los escuchaba… antes de ser descubierta, la persona optó por salir mi más rápido posible. Así que lo último que escucho, fué algo que dijo el Uchiha menor.
- Son los trecientos dólares, más fáciles de toda mi vida –
Las clases pasaron de manera usual y aburrida. A la hora de la salida; Sasuke se apresuro al aula de biología a buscar a Sakura. Pero cuando llego, no había rastros de ella. Cosa que se le hizo extraña, pues siempre se iban juntos. Decidió buscarla, pero no la encontró.
Salió del colegio hecho una furia ¿Acaso ella lo había plantado?
De camino a casa de la Haruno; decidió pasar a comprar un poco de comida. Así ella no tendría que distraerse en cocinar. Una vez que compró los alimentos; divisó el automóvil de su hermano en el estacionamiento de al lado.
Por curiosidad… decidió echar un vistazo… ¡Grave error! Dentro del restaurante se hallaba, además de Itachi, Sakura… y lucían bastante alegres. Una enorme ira se apoderó de él ¿Qué hace con él? Se preguntó.
Mientras tanto; la pareja ignoraba que cierto azabache los observaba.
- Me alegra mucho, que aceptarás comer conmigo – comentó Itachi.
- Bueno… ya era hora de que me distrajera un poco con gente de mi edad – contestó con un intento de sonrisa.
Tras unos minutos más de conversación, la visita no invitada, interrumpió.
- Sakura, necesitamos hablar – gruñó con el ceño fruncido.
- Tendrás que esperar a que estemos en clase… Uchiha – dijo fríamente la oji-jade – Y recuerda que para ti soy… Haruno sensei –
Ambos hermanos, lucían sorprendidos por la contestación, pero en especial Sasuke ¿Acaso había escuchado bien?
- Ya oíste hermanito… Así que no interrumpas más nuestra cita y vete a casa – añadió el Uchiha mayor.
- ¡Tú no te metas Itachi! – bufó más que molesto, sin despegar la mirada de su sensei.
La Haruno, al ver que no se libraría de él tan fácilmente. Decidió salir un momento con Sasuke, mientras que a Itachi no le quedo más que esperarla.
La pareja salió en silencio y camino hacia un pequeño callejón a un costado del local.
- ¡¿Quieres explicarme, porque estas en una cita con Itachi? – preguntó furioso, mientras acorralaba en la pared a Sakura.
- ¡No tienes derecho a reclamarme nada! – Exclamó fríamente empujándolo - ¡Tú y yo no somos nada! –
- ¿Qué se supone que significa eso? – la oji-jade guardo silencio mientras sacaba algo de su saco.
- Que la próxima vez que necesites ganarte dinero fácil… te busques a otra estúpida – musitó de manera despectiva, en tanto le arrojaba tres billetes. Para después dejarlo sólo.
¡Eso no podía ser cierto! ¡Ella no podía saberlo! ¿Cómo paso?
Una traicionera lágrima bajo por su mejilla nuevamente… ¡Estúpida, estúpida y mil veces estúpida!... haber si así aprendes a no enrollarte con uno de tus estudiantes… se reprendió mentalmente, limpiando la gota salada que había escapado de sus ojos.
Ella sólo quería un día normal y tranquilo… pero de pronto recordó que necesitaba un libro para su clase. Así que llego a la biblioteca del instituto temprano… y justo cuando localizó lo que buscaba, escucho ruido seguido de unas voces, que se le hicieron conocidas.
La curiosidad pudo más que ella… y se acerco sigilosamente y guardo silencio. Unos segundos después; escuchó lo que jamás en su vida creyó oír.
¡Sasuke sólo la había utilizado para ganar una apuesta!... las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos… salió sin ser vista y se encerró en el baño.
Si bien en un principio; no pensó en tener nada serio con él. Jamás le hubiera cruzado por la mente… ¡Tener sexo con él, por dinero!
Ella estaba convencida que era algo que ambos deseaban. Sentía que la atracción era mutua y no una maldita apuesta.
Y ahora estaba ahí, sola. Llorando como una idiota; por un adolescente que la utilizó… por un chico que la hacia gemir como ningún otro… por un joven que era dolorosamente atractivo. Y que la había usado.
Entonces lo supo… ¡No puede ser!... Sólo a la estúpida de Sakura Haruno, se le ocurre meterse con uno de sus alumnos… y encima de todo… ¡Enamorarse como una tonta!
Continuará…
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