jueves, 7 de junio de 2012

Haruno Sensei Cap5

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
En este capi utilizaré una parte traducida de una canción llamada: Have You Ever de S Club 7, por si alguien desea conseguirla para hacer mejor su lectura.
Haruno Sensei
By Tsukisaku
.
¿EL TIEMPO LO CURA TODO?
Cuando Sakura me dejo sólo en aquel callejón me quede en estado de shock. La única pregunta que golpeaba mi mente era: ¿Cómo lo supo? En ese momento no me importo que ella estuviera dolida ó que ya no estaría conmigo, incluso olvide que ella estaba en una cita con mi hermano mayor.
Deseaba saber ¿Cómo fue que se enteró? ¿Acaso alguien nos había escuchado y se lo dijo? Por que una cosa era cierta, se había enterado ese día y yo se que ninguno de mis amigos pudo haber sido.
Me alejé del lugar sumido en mis pensamientos. Llegue a mi casa y me encerré en mi habitación, dejándome caer en mi colchón. La cabeza me daba vueltas, no sabía que pensar ni que sentir.
Me descubrió ¿Y ahora qué? Pensaba una y otra vez… significa: no más sexo, no más besos, no más caricias, no… nada.
Experimentaba varios sentimientos; pero realmente no podía definir a que se debía cada uno.
Yo jamás estuve enamorado de nadie; nunca tuve una novia por el simple hecho de que jamás conocí a una mujer que me hiciera sentir algo diferente. Siempre me divertía con ellas y luego las botaba; nisi quiera el verlas llorar por mí me conmovía, al contrarío, se me hacia sumamente fastidioso. Por lo tanto, no sabía como se sentía estar enamorado.

Los días pasaban y no crucé palabra alguna con mi sensei. La veía y algo se revolvía dentro de mí ¿Qué era? ¡¿Cómo saberlo? Simplemente lo ignoraba y ya.
Lo único que se mantenía vigente; eran los malditos e insoportable celos. Cuando estaba con ella, lo atribuía al hecho de que estaba conmigo y yo siempre he sido muy posesivo con lo que me pertenece.
Cuando todo acabo, me repetía mentalmente, que era debido a que ya no la tenía y el hecho de imaginar que otros tendrían lo que yo ya no, me enfurecía.
Un me después; Itachi anunció que él y Sakura eran novios… entonces una ira se apodero de mí ¿Cómo podía ser su novia? Ahí fue cuando descubrí que mis celos eran por algo más.
Traté de hablar con ella muchas veces… en realidad sólo fueron dos. Pero la intención era lo que contaba ¿no? En ni una sola de las ocasiones quiso escucharme, así que opte por olvidar el asunto.
Durante los siguientes meses me dedique a salir con mis amigos, a meterme con muchas chicas, simplemente a divertirme. Los estudios no eran problema; siempre obtenía las mejores notas y sin necesidad de esforzarme mucho. Incluso en clases de biología, y eso que siempre me distraía observando a la sexy mujer de cabellos rosados.
Recordaba como se estremecía en mis brazos, su forma de gemir mi nombre, el tacto con su piel, sus labios… todo. Eso si que lo extraño; ella logra en mi lo que ninguna otra… Sakura es mi amante perfecta.
A veces me preguntaba ¿Qué sentía ella al estar con Itachi? ¿Él la enloquecería como yo?
Al estar en mi último semestre; comencé a ver las universidades. Fugaku deseaba que yo me hiciera cargo de una de las dos sucursales de la empresa familiar. Así que tras pensarlo mucho, opté por mandar mis solicitudes para la carrera de: Administración de empresas Internacionales. Mis amigos vivían una situación parecida a la mía; así que decidieron estudiar lo mismo. A Neji y a Gaara me era fácil imaginarlos en esa carrera; pero al dobe de Naruto, no. Recuerdo que cuando nos dio la noticia, nos reímos como locos y para nosotros ya es mucho decir… al final dijo que sería mejor que nosotros, Hmp ¡Nadie es mejor que yo!
Cuando faltaba una semana para que el curso concluyera. El estúpido de Itachi organizó una cena para comunicar algo importante. Menuda perdida de tiempo; era sábado por la noche y ya faltaban como dos horas para el "informe" ¿De qué querrá hablarnos? Tenía un poco de curiosidad, Pero jamás lo admitiría; así que para olvidarme de mis tontas ideas decidí escuchar algo de música.
Saque mi cd favorito y lo coloque en el reproductor, puse la caja vacía sobre la cima de una pila de discos… creo que se sobre paso y todos fueron a dar al piso.
¡Kuso! Moví el mueble y comencé a juntar todas las cajas… entonces algo llamo mi atención. Una vieja portada de un disco que me gustaba mucho cuando era niño. Lo tomé y lo abrí… me extrañé un poco, ahí no sólo había un cd, si no también una foto muy vieja.
Era la foto de la que habló mi madre. Se veía a una niña de cabello rosado muy sonriente; pero en el lugar donde se suponía debía estar Itachi, estaba yo.
- Ahora lo recuerdo – murmuré. El día en que le dije a Mikoto que Sakura sería mi esposa. Tomé una foto mía, la recorté y la pegué en el lugar de mi hermano; para después guardarla dentro de mi disco favorito, el cual debió caer sin que me diera cuenta. Por eso lo había olvidado.
Decidí darme una ducha y arreglarme, ya que si no lo hacía Fugaku se encargaría de sermonearme y es lo que menos necesito.
Cuando estuve listo; me encaminé a la planta baja y me deje caer en un sofá. No se cuanto tiempo transcurrió exactamente; pero pronto escuché que la puerta principal era abierta. Imagine que era el estúpido de mi hermano; así que cerré mis ojos y recargué mi cabeza en el respaldo del sillón. Unos segundos después… un aroma a cerezos inundo el ambiente. No necesitaba abrir los ojos para saber quien acababa de entrar.
- Ahora vengo, iré a ver donde esta mi madre – escuché decir a Itachi seguido de unos pasos que me indicaron que había salido de la estancia.
Entonces lentamente abrí mis ojos y la vi… se encontraba de pie a un costado del sofá que estaba cerca de la entrada. Lucía hermosa; llevaba un vestido verde oscuro escotado y de tirantes que le llegaba un poco más arriba de la rodilla. Por la manera en que evitaba mi mirada, supuse que estaba inquieta de estar a solas conmigo.
- Toma asiento – le dije tratando de ser amable. Sakura tan sólo me miró por una fracción de segundo y enseguida volvió a girar su rostro. Las pocas miradas que me brindaba, siempre estaban llenas de odio y rencor.
No dije nada más. Unos instantes después apareció mi madre, seguida de Itachi y Fugaku. Luego de los aburridos saludos, todos nos sentamos para cenar.
Estaba más que furioso; mi apetito se había esfumado en cuanto vi a mi hermano ser "amoroso" con la dueña de los ojos jade. Me enfermaba el hecho de verlos juntos, tenía unas profundas ganas de moler a golpes al bastardo que tenía por hermano.
Durante la mayor parte de la cena me la pase sumido en mis pensamientos homicidas. No preste la más minima atención a las idioteces que decían. Hasta que de pronto, escuché que Itachi decía que había algo importante que anunciar. Fingí el total desinterés aun que mi oído estaba muy atento.
- Verán – comenzó – Hay algo que he querido hacer hace unos días, sólo que no había hallado el momento indicado - ¡No puede saltarse el discursito! – Luego de casi cinco meses de noviazgo con Sakura… me gustaría pedirle algo – se quedo callado. No me digan que piensa hacer lo que creo.
- Sakura – le dijo viéndola fijamente - ¿Te casarías conmigo? – preguntó mostrándole un pequeño anillo.
¿Qué? ¡Eso no podía estar pasando! Una fuerte ira se apoderó de mí.
- Hmp… ¿Por esta estupidez tanto alboroto? – Bufé poniéndome de pie – Yo me largo – logré ver que la oji-jade me miraba sorprendida. Escuche a mis padres decir algo, pero lo ignoré. Tomé mi chamarra y salí azotando la puerta.
Ahora si la había perdido… se casaría con él.
Si alguien me pregunta ¿Cuál es la mayor estupidez que has hecho en tú vida? No necesitaría pensarlo mucho.
Le respuesta sería: El conocer a la mujer de mi vida y dejarla escapar; ó mejor dicho, Haber apostado dinero a que me acostaba con mi nueva sensei, haber sido descubierto, y aparte de todo… haberme enamorado.
¡Debía ser fuerte! No podía dejar que mi mundo se derrumbara delante de mí… aun que más, no se podía.
Trataba de autoconvencerme, que lo que había escuchado había sido una mala broma… pero luego regresaba a la realidad. Estaba muy triste ¿Cómo había pasado? ¿En que momento me enamoré de un estúpido adolescente?
¡Me odiaba por haber sido tan débil! ¿Por qué no pude mantener mi palabra? Debí haberme negado desde el principio. El principal motivo por el cual yo decidí no volver a amar; era precisamente para evitar sufrir de nuevo y así no tener que sentir el dolor que ahora padezco.
Los días pasaban de manera lenta; no volví a cruzar palabra con el Uchiha, ni si quiera en clase. Mi disfraz de chica fría y ruda volvieron al máximo, no dejaba que nadie se acercara a mi más de lo necesario.
En las pocas ocasiones en las que me crucé con el Uchiha menor… una tonta esperanza de que quisiera hablar conmigo me invadía, pero desechaba la idea al instante, cuando veía que él pasaba olímpicamente de mí.
Así que decidí olvidarlo… no podía seguir sumida en mi autocompasión. La oportunidad de salir más con Itachi apareció, y pensé que eso me ayudaría.
Itachi es guapo, culto, educado, caballeroso; algo frío y orgulloso. Pero me agradaba, en cierta forma me recordaba a Sasuke.
Al mes de salir con él; nos hicimos novios. Y justo hasta entonces… Sasuke se digno a intentar hablar conmigo. Pero ahora ya no servía de nada; en sus dos intentos lo ignore totalmente, no iba a permitir que interviniera en mi vida una vez más.
Yo tenía planeado enamorarme de Itachi y lo tenía que lograr ó al menos eso era lo que pensaba. Ya que siempre que estaba con él, no podía evitar compararlo con su hermano.
Ya me había acostumbrado a él, a su compañía, sus bromas, sus estúpidos monosílabos… sus besos, sus caricias, su cuerpo, todo.
Cada vez que Itachi me besaba, no sentía lo mismo. Sus besos eran buenos, pero no lograban que mi corazón se acelerara, ni tampoco dejarme sin aliento.
Los meses pasaban y yo lo único que había logrado era no pensar tanto en él. Fijaba toda mi atención en Itachi y en mis futuras investigaciones.
Cada que lo veía en la escuela, ya no sentía nada. Ni si quiera cuando lo veía con otras chicas, sólo esperaba que pudiera ser feliz.
El semestre llegaba a su fin; eso significaba que debía volver a Tokio a trabajar en el laboratorio. Itachi siempre me repetía que deseaba vivir conmigo; él quería avanzar un poco más en nuestra relación. Yo realmente no estaba segura; el Uchiha mayor se había convertido en un gran amigo, alguien muy importante para mí… pero vivir con él, no era parte de mis planes.
Por estúpido que parezca; ni si quiera había tenido relaciones con él. Llevábamos un poco más de cuatro meses de noviazgo y nada ¡No podía!
Cada que intentaba algo más… yo me congelaba; aun que quisiera negarlo, era por el simple hecho de que no causaba un solo efecto en mí, no como Sasuke. Al principio se molestó un poco; así que me vi en la necesidad de contarle la verdad a medias. Le dije que había vivido una mala experiencia con alguien que me había usado para ganar una apuesta. Desde entonces, él se portaba tan comprensible que sentía que no lo merecía.
Una semana antes de que el curso finalizara. Recibí una llamada de Ino; diciéndome que nuestra propuesta había sido aceptada y podríamos trabajar en ella. Eso significaba que uno de mis sueños se estaba cumpliendo. Era muy feliz.
Justo por esos días; Itachi me avisó que daría una cena el sábado para anunciar algo importante. No pude negarme así que acepte.
Durante todo el sábado me la pasé pensando en como decirle a Itachi que debía trasladarme nuevamente a Tokio.
No tendría tiempo de nada; el trabajo me absorbería totalmente. Lo que era genial ya que así mi mente se mantendría ocupada en cosas productivas.
Ya en la tarde me di una ducha muy larga para relajarme. Una vez que salí del baño me arreglé para la cena. Me pusé un vestido verde oscuro de tirantes, un poco de maquillaje y un broche en mi cabello.
Unos minutos después, Itachi llego por mí y nos encaminamos a la mansión Uchiha.
- Luces hermosa – me dijo con una pequeña sonrisa en el rostro.
- Gracias – me limité a responder. Los nervios se apoderaban de mí; la última vez que estuve en esa casa fue cuando todo comenzó. Estar cerca del Uchiha menor fuera de la escuela me producía escalofríos.
- ¿Estas bien? – Me preguntó – Luces más callada de lo usual –
- Estoy perfectamente; es sólo que me encuentro algo distraída – una mentira no era. No dijimos nada más y en un abrir y cerrar de ojos ya estábamos frente a su casa.
Detuvo el auto, se bajo primero y luego me ayudo a bajar. Me tomó de la mano y caminamos hacia la casa. Itachi abrió la puerta y entramos directamente hacia la sala.
Entonces lo vi… Sasuke se encontraba sentado en el sofá con los ojos cerrados y la cabeza recargada en el respaldo. Llevaba un pantalón negro y una camisa del mismo color ¡Demonios! ¿Por qué tenía que lucir tan endemoniadamente atractivo?
- Ahora vengo, iré a ver donde esta mi madre – me dijo Itachi, para después depositar un corto beso en mi mejilla y salir de la estancia.
¡No quería quedarme sola con él! No moví ni un solo músculo, parecía una estatua parada aun costado del sillón. Mantuve mi mirada sobre un punto fijo de la pared… unos segundos después, pude sentir una penetrante mirada sobre mí. No había que ser un experto para saber que era Sasuke.
- Toma asiento – me dijo con su perfecta y fría voz. Entonces me giré y le mande una de mis clásicas miradas de rencor, para después voltear nuevamente mi cabeza.
Cada que lo veía a los ojos; una furia me invadía. Deseaba golpearlo, abofetearlo por el engaño, quería que sufriera. Aún tenía toda esa ira dentro de mi… debía sacarla ó explotaría.
Justo en ese momento regresó Itachi con sus padres.
- ¡Sakura! Me alegra verte nuevamente – exclamó Mikoto mientras me abrazaba - ¿Por qué nos abandonaste por tanto tiempo? –
- Buenas noches – saludé – Pues yo… he estado ocupada –
- Nos alegra tenerte aquí – dijo Fugaku.
Luego del pequeño interrogatorio al que fui sometida, nos acomodamos en el comedor. Era un alivio poder sentarme ya que las piernas me temblaban. Durante la cena no comí mucho, y por lo que pude observar, Sasuke tampoco. Podía notar que algo le molestaba… la pregunta era ¿Por qué estaba molesto? ¿Acaso le molestaba mi presencia? Ó ¿Estaría celoso? ¡No Lo último no podía ser!… no puedes sentir celos de alguien si no sientes algo por la persona. Y en definitiva él no sentía nada por mí.
Tan sumida estaba en mis pensamientos que ni siquiera noté cuando Itachi se puso de pie.
- Verán – comenzó – Hay algo que he querido hacer hace unos días, sólo que no había hallado el momento indicado – Sonaba muy importante – Luego de casi cinco meses de noviazgo con Sakura… me gustaría pedirle algo – se quedo callado. ¡Oh por Kami, que no sea eso! - Sakura – me dijo viéndome fijamente - ¿Te casarías conmigo? – preguntó mostrándome un hermoso anillo. ¿Por qué a mi? Pero antes de que dijera algo, cierto azabache me interrumpió.
- Hmp… ¿Por esta estupidez tanto alboroto? – Dijo poniéndose de pie – Yo me largo – abrí los ojos como platos ¿Por qué se comportaba así? Era claro que estaba enojado, pero… ¿Podría ser?
Escuché a Mikoto y Fugaku decirle algo, pero estaba tan ocupada viendo como se alejaba Sasuke, que no presté atención a nada más. El sonido de la puerta me indicó que ya se había ido.
Me sentía sumamente mal, sólo me quedaba hacer lo correcto. No podía hacer sufrir a Itachi.
Por mucho que me doliera… al estar ahí cerca de él; hizo que todo se aclarará.
Yo seguía enamorada de Sasuke Uchiha… ¿Se puede amar y odiar a la vez a una persona?
Increíblemente la semana se había ido en un abrir y cerrar de ojos. Era viernes por la noche; todos los jóvenes de Konoha se encontraban en su fiesta de graduación.
Por única vez en la vida, se podía ver a los adolescentes vestidos de manera elegante y decente. El gran evento se estaba llevando a cabo en el gimnasio de la escuela. El alumnado bailaba y otros tantos conversaban. Los profesores disfrutaban con igual emoción.
Sakura había invitado a Itachi, deseaba que no quedara ni un solo rencor entre ellos. Del otro lado de la estancia los observaba con sumo coraje el Uchiha menor, el cual estaba en compañía de sus amigos. Cada que Sasuke los veía sentía más y más rabia, así que para calmar sus instintos homicidas se llenaba de alcohol.
De repente comenzó una canción que hizo que tanto Sakura como Sasuke se observarán fijamente durante esta. La canción es una llamada Have you ever en su versión al español.
A veces estas equivocado al caminar lejos,
Aunque tu pienses que todo acabo,
Debes saber que falta mucho más por decir,
De repente el momento se va,
Y todos tus sueños se van hacia abajo
Y tú precisamente cambias el curso del mundo
Dime,
¿Alguna vez has tenido a alguien a quien amar y perder?
¿Desear tener una oportunidad para decir lo siento?
¿No puedes verlo?
Así es como me siento
Acerca de ti y de mí
¿Alguna vez has sentido que tu corazón se rompe?
Bajo mi mirada para que tu puedas hablar
Y yo lo se
Porque amé y perdí el día que te vi partir
No te puedo ayudar porque piensas que está mal
El que estemos juntos
Dentro de tus brazos es en donde quiero estar
Ahora finalmente realicé
Lo que siempre buscaba
Tener todo para cambiar el curso del mundo
En realidad escucho lo que dices
¿Tú sabes como se siente?
El tenerte cuando te vas
¿No puedes verlo?
Sin embargo todos los momentos se fueron
Y sigo aferrada por alguna razón
Deseando tener una oportunidad para cambiar el curso del mundo
Dime,
¿Alguna vez has tenido a alguien a quien amar y perder?
¿Desear tener una oportunidad para decir lo siento?
¿No puedes verlo?
Así es como me siento
Acerca de ti y de mí
¿Alguna vez has sentido que tu corazón se rompe?
Bajo mi mirada para que tu puedas hablar
Y yo lo se
Porque amé y perdí el día que te vi partir
Sí yo amé y perdí
El día que yo…
Sí yo amé y perdí
El día que te vi partir…
Un par de lágrimas rebeldes escaparon de los ojos de la mujer de cabellos rosados… un fuerte sentimiento la invadió al igual que a Sasuke.
Cerca de la media noche; Itachi acompaño a su casa a Sakura y se despidió de ella. La oji-jade se dio una ducha rápida y se colocó su ropa de dormir. Apagó la luz y se acostó en su cama; debía descansar ya que él sábado sería un día ajetreado. Cuando a penas sintió que se quedaba dormida escuchó que alguien tocaba su puerta.
Se levantó pesadamente y vio la hora ¿Quién será a la una de la mañana? Atravesó la sala y abrió la puerta de golpe, sus ojos se abrieron como platos.
- ¿Qué… qué haces aquí y a esta hora? – preguntó con el ceño fruncido.
- Hablaremos quieras ó no - musitó él chico de ojos negros que estaba parado frente a ella.
- No tenemos nada de que hablar – dijo la chica fríamente.
- Hmp… claro que si – contestó, empujando a la chica hacia el interior de la casa y cerrando la puerta tras de sí.
- ¡¿Pero qué crees que haces? ¡¿Quién te crees que eres? – gritó furiosa.
- Así que te casarás con el bastardo de Itachi – aseguró mordazmente sin moverse de su posición.
- ¡Eso no te importa! – comenzaba a perder su poca paciencia.
- Hmp… ¿Y él sabe que ya fuiste mía? – de contestación lo único que recibió fue una fuerte bofetada.
¡Por fin lo había hecho!
- ¡¿Con que cara vienes a decirme eso? ¡Estoy harta! ¡Aquí el único bastardo eres tú, por usarme para ganar una estúpida apuesta! – estaba más que furiosa. Todo el coraje contenido en cinco meses estaba saliendo de golpe.
Al ver que el azabache no decía nada, volvió a golpearlo.
- ¡No sabes cuanto te odio! – las lágrimas comenzaban a juntarse en sus ojos.
- No fue mi intención herirte – murmuró el oji-negro mirando hacia un lado.
- ¿Crees que eso es suficiente? –
- Hmp… yo no soy del tipo de persona que pide perdón. Pero reconozco que contigo me porte mal – esta vez se lo dijo viéndola a los ojos.
- ¡Vaya, gracias por reconocerlo! – dijo sarcásticamente, en tanto unas pequeñas gotas saladas resbalaban por sus mejillas.
- Lo de la apuesta surgió antes de conocerte… yo no deseaba que pasara a más – sonaba muy enserio – Pero todo se salió de control y yo… - no podía decirlo ¿Por qué le resultaba tan difícil?
- Ya lo dijiste… ahora vete – pidió limpiando las lágrimas de su rostro.
- ¿Te casarás con Itachi? –
- No – contestó cortantemente – Yo no lo amo – el Uchiha menor no pudo evitar alegrarse al escuchar eso.
- Hmp… era lo mejor – dijo – Sakura… perdóname –
¿Acaso Sasuke estaba pidiendo perdón? ¿Era un sueño?
- ¿Por qué? – Preguntó con tristeza - ¿Por qué seguiste conmigo por todo el mes, si ya habías conseguido lo que querías? – esa era una de sus grandes dudas. El azabache se mantuvo callado… debía decirlo, pero ¿Cómo?
- Porque tú eres una mujer hermosa, inteligente, interesante, divertida, comprensible. Cada que estaba contigo me sentía diferente… durante todo el tiempo que pasamos juntos, jamás pensé en la apuesta – explicó pausadamente – Y aunque en ese momento no lo supe bien... yo… -
- ¿Tú? –
Las palabras se negaban a salir de su boca ¿Qué tan difícil era decir dos palabras? Al parecer al Uchiha menor le costaba más que cualquier otra cosa. El hecho de que jamás estuvo enamorado, le afecto a la hora de expresar sus sentimientos, para él era mejor demostrarlo que decirlo.
El silencio llevaba unos cuantos minutos; Sakura comenzaba a desesperarse y al ver que el azabache no decía nada… ella hablo nuevamente.
- Vete – dijo fríamente al tiempo en el que abría la puerta. EL chico no se movió de su lugar ¿Cuánto más podía ser dañado su orgullo por la misma mujer? - ¡¿Qué esperas? ¡Lárgate! – gritó al ver que el chico no se movía.
Sin decir una sola palabra; se dio la vuelta y salió de la casa. Una vez que estuvo fuera, Sakura cerró la puerta de golpe y se recargo en ella. Dejo salir libremente las lágrimas… ¿Qué había sido todo eso? Una pequeña parte de su corazón deseaba que Sasuke le confesará que estaba enamorado… pero de nuevo había sido ilusa.
A las dos de la tarde del Sábado; Sakura se encontraba en el aeropuerto central de Konoha… su avión saldría en veinte minutos. Por fin regresaba a Tokio, una vez que subiera el avión esperaba que todo lo malo se quedará en Konoha.
Se encontraba sentada en la sala de espera… leía una revista para distraerse. De repente alguien se paro delante de ella.
- Disculpe – le dijo una voz masculina, la oji-jade alzo la vista y se topo con un niño.
- ¿Y tú quien eres? – preguntó confundida.
- Le mandan esto – dijo entregándole un pequeño sobre, una vez que lo tomo el niño se hecho a correr, sin que ella pudiera preguntar algo más.
¿Y esto? Se preguntó viendo el sobre… lo abrió lentamente y abrió los ojos como platos. Ahí había una foto de ella y… ¿Sasuke? En ese momento le vino un flash de cuando Mikoto le contó lo de la foto, aquella que el Uchiha menor se había quedado cuando era un niño.
Sonrió levemente y la volteó… atrás había una inscripción, por lo que se veía era igual de vieja que la imagen. "Esta es la niña más bonita que he visto en toda mi vida. Y algún día será mi esposa… será: Sakura Uchiha"
La oji-jade no pudo evitar sonreír ante eso… Pero ¿Cómo llegó la foto a sus manos? Levantó la mirada en busca de alguien… y no vio a nadie.
- ¿Cómo es que ese niño tenía esto en su poder? – murmuró para si, aun que la persona que estaba detrás de ella, logro escucharla.
- Será por que yo se la di – comentó el chico. Al instante Sakura giró el rostro y se topo con esos ojos negros que tanto amaba.
- ¿Pero que haces aquí? ¿Cómo…? –
- Itachi me lo dijo esta mañana – le dijo poniéndose de pie, al igual que ella - ¿Así que planeabas irte sin despedirte de mí? – preguntó acercándose a la chica.
- Era lo mejor – murmuró - ¿Para que me diste esto? – preguntó mostrando la foto.
- Para que sepas que desde que era un niño… tú me enamoraste – la joven Haruno sintió como su corazón latía rápidamente ¿Escucho bien?
- ¿Podrías repetirlo? – le dijo dudosa.
- Hmp, que molesta eres… dije que yo… estoy enamorado de ti –
- ¿Eso es verdad? – unas pequeñas lagrimas se juntaban en sus ojos, no deseaba llorar así que se mordió el labio.
- Pude no haberme dado cuenta antes… pero es verdad – Sakura sonrió, se sentía muy feliz… y sin pensarlo dos veces se lanzó a besar al Uchiha.
Sasuke la rodeó de la cintura y ella hizo lo propio en el cuello del chico… sus labios se movían lentamente, era un roce dulce y lleno de amor. Ambos lo habían extrañado más que nada… era como si una parte de su alma que había estado apagada se encendiera de nuevo.
- ¿Eso significa que me perdonas? – preguntó el chico una vez que se separaron por la falta de aire.
- Significa que yo también Te amo – entonces ahora fue el turno del chico de atrapar los labios de la chica, en otro beso. Aun que esta vez fue uno más apasionado… sus lenguas se rozaban de una manera magistral, era perfecto.
Antes de que se separaran… el altavoz del aeropuerto anuncio el vuelo de la chica. Eso significaba que era hora de irse, lentamente se separaron y se miraron fijamente.
- Debo irme – murmuró la chica con tristeza.
- Lo sé –
- Te voy a extrañar mucho – murmuró mientras algunas lagrimas resbalaban por sus mejillas.
- También yo – le dijo limpiando las gotas saladas de su rostro – Pero no te preocupes, yo cumpliré lo que escribí en la foto – la chica sonrió levemente.
- Te creo –
- Prometo que nos veremos nuevamente – y la beso por última vez… para después, muy a su pesar, dejar que se fuera.
Sakura se encontraba sentada en su asiento en el avión y recordó una de sus frases favoritas.
"Me gustan más los sueños del futuro que la historia del pasado"
Thomas Jefferson.
*Fin*
-
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