jueves, 7 de junio de 2012

Haruno Sensei Chap2

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…

Haruno Sensei
By Tsukisaku
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ALGO ES ALGO
Tan sólo habían transcurrido tres días desde el "incidente" en el lago; del cual el azabache no contó nada a sus amigos por… orgullo, además de que no había tenido la oportunidad de volver a acercarse a su sensei. Pues todas las clases del chico, eran en un piso diferente, de donde se hallaba el aula de Biología.
Justamente por esa razón; Sasuke se hallaba de un humor de los mil demonios. Por su mente cruzaban millones de formas en las que tendría sexo con la mujer de los ojos jade… Realmente la haría pagar, por haberlo humillado de esa forma.
Primero; tubo que andar con la ropa húmeda hasta su casa, soportando las miradas de toda la gente que se cruzaba en su camino. Hasta algunas mujeres que, de sólo verlo, babeaban como tontas; ya que a ropa se le pegaba a su perfecto cuerpo. Eso sin contar que, justo cuando estaba por llegar a su casa, se topo con el rubio… el cual sólo de verlo, comenzó a reír frenéticamente.

Luego; al llegar a su casa, su padre lo había sermoneado, por las fachas en las que se encontraba.
Todo eso logro que su ira creciera y creciera.
Esperaba con ansias a que el viernes llegara… pues tendría clase con la mujer de cabellos rosados.
Justamente estaban a minutos de que la asignatura diera comienzo.
- Oye… ¿Y ya lograste domar a la fierecilla? – le preguntó el pelirrojo antes de que diera inició la clase.
- Hmp –
- Eso significa que no… - susurró el hiperactivo rubio, con una hermosa sonrisa en el rostro.
- Yo creo que ya esta perdiendo sus dotes de conquistador – afirmó el Hyuga, con un intento de sonrisa en los labios. El Uchiha tan sólo le brindo una mirada cargada de furia.
Justo en ese momento… hizo acto de presencia, la hermosa mujer de cabellos rosados. Llevaba puesto un vestido de color rosa claro ajustado, sin mangas, corto y que tenía una serie de botones al frente. Su cabello lo llevaba atado en una coleta… lucía deslumbrante.
En cuanto Sasuke la vio… se imaginó arrancándole el vestido y haciéndola suya sobre el escritorio.
- Buenas Tardes – Saludó mientras dejaba sus cosas sobre el escritorio – Espero que todos hayan realizado sus resúmenes… si no; tendrán doble tarea por el resto del semestre – sus ojos jade se movían lentamente analizando a sus alumnos, Hasta que de pronto se detuvieron a observar a cierto azabache, que la desnudaba con la mirada.
¿Por qué me mira de esa manera?... Este niño esta jugando con fuego…
Se giró, tomo un libro y comenzó a explicar algunos conceptos.
El azabache no prestaba mucha atención; pues toda su concentración estaba en ella. Tienes un cuerpo perfecto… y te haré gemir tanto que te volverás adicta a mí.
La clase transcurrió rápidamente… todos salieron en silencio; en tanto la Haruno, tomaba su bolsa y los trabajos que debía revisar. Subió al tercer piso y se introdujo al aula dedicada a los castigados. Pues los viernes le tocaría vigilarlos… hasta las cinco de la tarde. Tan sólo había dos chicos y dos chicas. Tomó las hojas con los reportes y los revisó velozmente.
Luego de asignarles un trabajo diferente a cada uno. Se sentó a revisar los trabajos de la última clase.
Algunos eran pésimos, otros regulares; otros eran legibles. Pero uno en específico llamo su atención.
Uchiha Sasuke… Desde la vez pasada, me quede muy intrigada con el apellido… creó que mi padre conoce a una familia Uchiha… pensaba mientras pasaba las hojas. Interesante, ¡Vaya, realmente es un trabajo excelente! Tras ponerle la calificación; un pequeño papel doblado le dio curiosidad. Lo desdoblo y lo leyó… "Las cosas no terminan hasta que yo lo diga"
¿Qué significa eso?
Mientras tanto… los sex symbol. Se encontraban comiendo en un local llamado Ichiraku; donde vendían únicamente Ramen.
Al único que le fascinaba esa comida era a Naruto; lo otros tres lo acompañaban, por que no tenían remedio. Ya que en cada ocasión que comían fuera… lo dejaban a la suerte, y en este día, el rubio había ganado.
Y ahí estaban; en una mesa alejada, para poder comer tranquilos. Ya que las mujeres los asediaban a toda hora.
- Entonces ya nos dirás ¿Qué tal es la "fierecilla" en la cama? – preguntó a modo de burla el pelirrojo.
- Pronto te lo diré – musitó de manera fría.
- Pero no vale, si sólo lo sueñas – agregó Neji tratando de contener las ganas de reír.
- Teme – le dijo Naruto con la boca llena de comida – Recuerda que el tiempo se te agota –
- Todo está bajo control –
- Claro – se burló el Hyuga – Oye… y cambiando de tema, ¿Por qué andabas mojado el martes en la tarde? – el rubio soltó una carcajada, al recordar como se veía el azabache.
- Hmp… tuve un accidente – murmuró de mala gana, deseaba que diciendo eso lo dejaran de molestar.
- Para terminar todo mojado, tuviste que haberte caído en el lago… pero ¿Qué hacías ahí? – Le dijo el pelirrojo - ¿No se suponía que estabas en la cafetería con…? – no termino lo que decía; ya que todos captaron muy bien la situación.
- ¿Estaban los dos en el lago? – preguntó Neji.
- ¡De seguro el Teme trato de propasarse y ella lo tiró al agua, dattebayo! – exclamó entre risas.
- Hmp –
- Definitivamente, perderás la apuesta – le dijo Gaara con una risa en los labios.
- No lo creo – bufó mientras le daba una mirada fugaz, al reloj que estaba frente a el. Ya casi es hora – Me voy – anunció.
- ¿A dónde vas? – le dijo Naruto, en tanto le servían su décimo tazón de Ramen.
- Tengo una cita importante – y sin más salió del lugar.
Eran cerca de las cinco de la tarde y la hora de castigo, estaba a punto de finalizar.
- Bien… Todos pueden retirarse – exclamó sin expresión alguna. Los chicos abandonaron a una velocidad impresionante el aula. Así que pronto el silencio se hizo presente.
A esa hora, todo el instituto estaba vació en su totalidad. A ella sólo le tocaba activar la alarma antes de salir y listo.
Sakura tomo sus cosas y bajo a su aula para acomodarlas. Y antes de que tomara su bolso, la luz se apago. Dejando todo a medio alumbrar… pues la luz del pasillo se colaba por las ventanas.
- ¿Pero qué? – dijo girando su cabeza y topándose con el azabache cruzado de brazos y recargado en la puerta, que había cerrado tras de sí - ¿Qué crees que haces Uchiha? – le preguntó fríamente.
- Tenemos un asunto pendiente – contestó mordazmente.
- Pensé que había quedado claro – comentó frunciendo el ceño.
- Las cosas no terminan hasta que yo lo diga… además lo del agua no me gustó – le dijo comenzando a acercarse a ella a paso lento. En tanto a Sakura la invadía un nerviosismo que no deseaba demostrar. Las manos comenzaban a sudarle e instintivamente se alejó unos pasos, hasta topar con su escritorio - ¿Qué pasa? ¿Me tienes miedo "sensei"? – preguntó de una manera tan seductora que a la oji-jade se le erizó la piel.
- No te acerques más – advirtió. Pero ya era demasiado tarde; pues el azabache ya la había acorralado entre el escritorio y sus fuertes brazos. Los cuales estaban a cada lado de ella.
- Ó ¿Qué? – dijo con arrogancia, haciendo que su aliento rozará su cuello. La mujer de cabellos rosados se sonrojó levemente. Sus piernas y sus manos, se negaban a moverse. Una parte de ella, le decía que lo alejara. Pero otra le gritaba que aprovechara la situación.
¿Pero qué me pasa?... ¿Por qué no puedo alejarlo de mi?... ¡Por Kami! ¡No soy ninguna niña, como para ponerme así!
Antes de que pudiera decir algo. Un frío y húmedo beso, fue depositado en su cuello… seguido de otro y otro. ¡Se sentía tan bien! Pero su parte cuerda se hizo presente y haciendo uso de su súper fuerza; alejo al chico de si, de un empujón.
- No te acerques a mi – le advirtió – Soy tu sensei… no tu compañera de juegos – frunció el ceño. En cambio el oji-negro sonrió de medio lado.
- Se que me deseas – aseguró arrogantemente - Y te aseguró que no hay mejor amante que yo –
La chica comenzó a reír… ¡Jamás había conocido a alguien tan arrogante como él, siendo sólo un adolescente! Trato de salir de ahí… pero el chico se lo impidió nuevamente. Aprisionándola fuertemente de la cintura y pegándola a la pared. Y antes de que ella reaccionara, el Uchiha capturó sus rosados labios en un fogoso beso. Que al contacto le brindo una descarga eléctrica, que la hipnotizó.
Y aun que trató de resistirse… su necesidad era más fuerte. Tanto tiempo sin ser tocada, ni besada… ¡La estaba haciendo flaquear en esos momentos!...Así que se dejo llevar, cosa que el chico agradeció.
La lengua de Sasuke, se introdujo en su pequeña cavidad… pronto el feroz juego de lenguas se hizo presente. Sakura mordió levemente el labio inferior del chico, haciendo que el se aferrara más a su pequeña cintura. En tanto ella enredaba sus manos en el azabache y rebelde cabello del joven.
Sin tardanza alguna; el Uchiha levanto a la oji-jade y la poso sobre el escritorio. Para después acomodarse entre sus piernas. En tanto sus manos iniciaban a acariciarle los muslos… comenzando a subir, introduciéndose bajo el corto vestido.
La joven de cabellos rosados; sentía como un creciente fuego le quemaba la piel. Pronto sintió como el azabache acariciaba su intimidad, sobre las bragas. En tanto la otra mano del chico le desabotonaba el vestido y su boca, abandonaba sus labios para atender su cuello.
Nunca había vivido una situación igual. Jamás hubiera pensado en involucrarse con alguno de sus alumnos.
Al no poder desabotonar el vestido… optó por utilizar ambas manos, para abrirlo de un solo tirón. Provocando que todos los botones dieran de lleno en el suelo. Acto que no le agrado a la joven… pero la excitó.
Sasuke posó su mirada, descaradamente sobre el cuerpo casi desnudo de la mujer… pues sólo llevaba un sostén negro con encajes y sus bragas del mismo color.
Realmente perfecto… Mejor de lo que imagine. Pensó el azabache; para después estrujar con fuerza uno de los senos de la Haruno, arrancándole un pequeño gemido… el cual se vio ahogado por otro beso apasionado.
Sakura llevo sus manos a la camisa del Uchiha y dio inició a desabrochar los botones de la misma. Cuando sólo llevaba cerca de tres botones; un ligero sonido se hizo presente… un móvil sonaba.
¡Kuso olvide apagarlo! El chico metió su mano derecha a su bolsillo y saco el aparato, para después atender la llamada.
- ¡¿Qué? – gruñó en tanto mordisqueaba el cuello de sus sensei.
En tanto la oji-jade al escuchar el teléfono… regreso de golpe a la realidad. ¿Por qué se estaba dejando llevar por sus más bajos instintos?... Ni ella lo sabía. Jamás le había ocurrido algo igual… era como si al estar cerca de ese chico en particular, ella se convirtiera en una pequeña hoja y él fuera el viento que la mueve a su voluntad.
¡Eso no era posible! ¿Por qué precisamente a ella? Toda una bióloga de veinticinco años… ¡Se estaba dejando llevar por las sensaciones que le provocaba un niño de dieciocho años!
Esto no es correcto… pensó mientras soltaba la camisa del chico. En tanto el besaba su cuello y le masajeaba con su mano libre uno de sus senos… ¡Al tiempo en el que hablaba por teléfono!
Por más que intentara separarse de él, ¡Su cuerpo se negaba a obedecer! Definitivamente las caricias que el joven Uchiha le proporcionaba, eran exquisitas.
De pronto sintió como Sasuke se separaba de ella, mientras la miraba de manera descarada.
- Debo irme; pero no te preocupes, terminaremos después – le dijo con arrogancia; para después volver a besarla de manera apasionada dejando a la mujer sin aire – Nos veremos mañana – concluyó dándose la vuelta y saliendo del lugar.
La Haruno se quedo atónita… bajo su mirada y se vio a si misma. Estaba sentada sobre su escritorio, con las piernas abiertas ¡Y con el vestido roto!
- ¡Maldita sea! – Bufó frunciendo el ceño, al tiempo en que se ponía de pie - ¿Por qué permití esto? – Se miró de nuevo - ¡¿Cómo saldré de aquí con la ropa rota? – trató de cerrar la prenda, pero no servia de mucho… así que tras analizar sus opciones; no le quedó más remedio que tomar su pequeña engrapadora y engraparlo.
El azabache caminaba rumbo a su casa; de verdad había sido una buena tarde… aun que no durará mucho, pero él se encargaría de reponer la molesta interrupción y cumplir su cometido.
- ¿Cuál es la urgencia? – le preguntó fríamente a su hermano mayor. El cual era muy parecido a él… cabello azabache, sólo que largo y atado en una coleta baja; ojos negros, más alto que él y buen cuerpo. El Uchiha mayor estaba sentado en el sofá leyendo un libro. Al escuchar a su hermano menor, levantó la mirada y lo observó… lucía molesto.
- ¿Dónde estabas? – cuestionó con cierta curiosidad; al notar un poco desaliñada la camisa del chico. Pensó que posiblemente había estado con alguna chica "Divirtiéndose".
- ¡No te importa! – bufó acercándose a Itachi.
- Mis padres te esperan para poder cenar – comentó regresando a su lectura.
- Hmp – Que estupidez.
Un rato más tarde; toda la familia Uchiha se encontraba cenando de manera tranquila…
- Mañana por la noche, tendremos una invitada a cenar – anunció Fugaku con suma seriedad.
- ¿Quién será? – preguntó Itachi.
- Es la hija de un viejo amigo. Se encuentra haciendo unas investigaciones muy importantes – hizo una pausa – Mañana quiero que vayas a su casa a invitarla formalmente – le dijo viéndolo fijamente.
- Bien – gruñó frunciendo el ceño.
Unos rayos de luz se colaban traviesamente por su ventana, dándole de lleno en su rostro. La chica estiró sus manos y luego talló sus ojos, en tanto un gran bostezo se hacia presente. Sakura no había podido dormir mucho; ya que durante toda la noche, la azotaban las imágenes de los momentos vividos con el Uchiha.
Sus besos, sus caricias… ¡Por Kami! Es tan bueno besando y tan magnifico con sus manos… Jamás había conocido a un hombre así.
Ese accidente había logrado nublar su juicio en cuestión de segundos. Ella trataba de creer, que era debido a su falta de sexo en dos años. Pero otra parte de sí, le decía que el motivo era porque el azabache le gustaba ¡Pero NO podía ser cierto!
Se levantó pesadamente y se arrastro hasta el baño… se miró en el espejo detenidamente.
- Luzco terrible – se dijo a sí misma. Tomo su cepillo de dientes, le puso un poco de pasta y comenzó a tallarlos. Luego de eso, abrió el grifo de la ducha y dejo que el agua cayera hasta templarse; entre tanto se quitaba la ropa. Una vez que el agua estaba lista; se metió a la ducha, dejando que el agua tibia recorriera su cuerpo destensándola. Lo que más deseaba era que el recuerdo del Uchiha se evaporará. Aún podía sentir los besos del chico y sus fuertes manos recorriéndola.
¡Deja de pensar en eso! Se reprendió a sí misma. ¡Lo de ayer JAMÁS sucederá de nuevo!
Unos minutos después, cerró el grifo y se envolvió con su toalla. Salió del baño y se encaminó a su armario; como hacía un poco de calor, optó por una blusa muy escotada de tirantes azul cielo y una falda corta blanca.
Después de vestirse, se dirigió a la cocina, tomó un plato y lo llenó de cereal. Pero antes de poder tomar la leche… el timbre de su casa se hizo presente. Así que se encaminó a la puerta.
- ¡No entiendo porque tengo que acompañarte! – bufó molesto el Uchiha menor. EL cual iba sentado en el asiento del copiloto, del automóvil que manejaba su hermano.
- Pues porque me dio la gana – contestó Itachi, mientras aparcaba frente a una casa color blanco.
Sasuke miró la casa y supo que ahí era donde vivía su "sensei" No puede ser.
- ¿Cuál es la casa? – preguntó para estar seguro.
- ¿Acaso no la vez? – dijo mientras se disponía a salir del auto. Acto que imitó el azabache menor, conocía a su hermano y sabía que en cuanto viera a la chica, trataría de conquistarla.
Una vez frente a la puerta; tocaron el timbre y esperaron. Unos segundos después, una joven de cabellos rosados abrió la puerta… Estaba muy impresionada. Y no era para menos, tenía a dos hombres que desbordaban belleza.
Y ellos estaban aún más impresionados. Sus ojos estaban observando a una mujer muy hermosa. Sasuke sonrió de manera provocativa, al recordar como había logrado estremecerla un día antes. Itachi tan sólo la observaba fijamente.
- Buenos días – saludó el Uchiha menor.
- Hola- contestó la joven tratando de mostrarse seria.
- Mi nombre es Itachi Uchiha – informó – Y este es mi hermano menor Sasuke –
- Lo sé – dijo la oji-jade preguntándose ¿Cuál sería el motivo de su visita? – Soy la nueva profesora del joven Uchiha –
- Hmp – el azabache de cabellos rebeldes no dejaba de desnudarla con la mirada. Se imaginaba colando una de sus manos debajo de la diminuta falda que llevaba la chica.
- ¡Vaya, no lo sabía! – Comentó mirando de soslayo a su hermano, notando de que forma miraba a la Haruno – El motivo de nuestra visita, es para invitarte a cenar a la casa. Al parecer, nuestro padre: Fugaku Uchiha, es amigo del tuyo –
¡Sabía que el apellido me era familiar! – Claro… y me puedes decir Sakura – le dijo esbozando una sonrisa.
- De acuerdo Sakura; te esperamos a la seis… ¿Necesitas que venga por ti? – ante esto el Uchiha menor frunció el ceño.
- No gracias, se donde es tú casa –
- Bien… entonces hasta luego Sakura –
- Adiós Itachi – y acto seguido el Uchiha mayor se encaminó al auto dejando sólo a su hermano.
- Hasta pronto Sa-ku-ra – murmuró Sasuke provocativamente.
- Para ti soy Haruno sensei… Uchiha – musitó mordazmente, para después cerrar la puerta.
EL sólo hecho de verlo, logro que un escalofrío recorriera mí cuerpo… pensó mientras se recargaba en la puerta. Su corazón latía con fuerza. ¿Qué es lo que tenía ese adolescente, para lograr provocar un mar de sensaciones en ella?
Durante el transcurso del día, reconsideró su decisión de acudir a la dichosa cena. La verdad, quería evitar cualquier tipo de situación, que la hiciera perder su sano juicio. Cerca de las cuatro de la tarde su móvil comenzó a sonar.
- ¿Diga? – preguntó en tanto se dejaba caer en su cama.
- ¡Frentona! – exclamó una voz femenina.
- Cerda – murmuró la Haruno - ¿Qué sucede? –
- ¿Quiero saber cómo va todo? – preguntó con curiosidad.
- La investigación va bien… sólo me faltan algunos detalles; pero me tomará como un mes – explicó cerrando los ojos.
- ¿Te sucede algo? Te escuchas muy seria – su amiga la conocía bien.
- No pasa nada Ino – mintió y su amiga lo notó. Ella eran amigas desde niñas. Se conocían mejor que a nadie en el mundo.
- Definitivamente, mentir no es lo tuyo. Sabes que puedes decirme lo que sea – insistió.
- Es la verdad, lo que pasa es que estoy agotada. Eso de dar clases es muy agotador – aseguró. La verdad no tenía ánimos de hablar del tema.
- ¿Acaso estás así por algún hombre? - ¿Cómo adivino?
- No – contestó rápidamente.
- Así que es eso… ¡Ya era hora! Pensé que te quedarías sola por el resto de tu vida. ¿Y cómo es?
- Ino… ¡No hay ningún hombre! – bufó exasperada.
- ¡No me digas que es uno de tus estudiantes! – dijo a modo de burla. Más el silencio sepulcral, en el que la oji-jade se hundió, contestaba por si mismo - ¡No es cierto! – se detuvo un momento - ¡Sakura ¿Te gusta uno de tus alumnos? – gritó dejándola sorda.
- ¡No digas tonterías Ino! – mintió de nuevo.
- Esto no me lo pierdo… ¡Voy para allá! Llego mañana – por más que Sakura, tratará de evitarlo, la Yamanaka ya había colgado.
- Esto no podía ir peor – murmuró la chica soltando un gran suspiro. Miró el reloj… las cinco con quince. Lo mejor era que se preparará; después de todo, no podía ser descortés con uno de los mejores amigos de su padre.
Se dio una ducha rápida y comenzó a buscar entre su ropa, algo informal y decente. Tras buscar un poco, encontró un vestido corto de tirantes negro… no era muy escotado, así que estaba bien, además con el calor que hacía era justificable.
Se colocó su ropa, se maquilló levemente y se acomodó su cabello en una coleta alta. Y tras tomar sus cosas, se encaminó a la residencia Uchiha.
AL estar frente a la puerta, un escalofrió la recorrió totalmente… el sólo hecho de saber que vería a Sasuke, le provocaba un cosquilleo en el estomago.
Antes de que tocara el timbre, la puerta se abrió, dejando ver precisamente al dueño de sus recientes pensamientos. Llevaba una camisa azul, con algunos botones abiertos, un pantalón negro, su cabellos tan rebeldes… ¡Lucía simplemente perfecto!... Sakura no pudo evitar sonrojarse ligeramente.
- Bienvenida – murmuró el Uchiha devorándola con la mirada.
¡Kuso! Creo que si me hubiera quedado en casa.
Continuara…
-
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