jueves, 7 de junio de 2012

Hot Gift

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
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Advertencia: Esta historia es totalmente erótica, así que si a alguien le desagrada el lemon, le informo que mejor se abstenga de leer. Sobre advertencia, no hay engaño.
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HOT GIFT
By Tsukisaku
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Miré atenta el documento en blanco y solté un gran suspiro por enésima vez, estaba completamente frustrada, tenía más de dos horas frente al ordenador y nada, no se me ocurría ni una sola frase coherente. Miles de ideas se aglomeraban en mi mente, pero no lograba ponerlas en algún orden que tuviese sentido para mí. Me recosté sobre la almohada que estaba en mi espalda y deslicé mi cuerpo por el colchón hasta quedar completamente acostada, con la laptop sobre mi estomago.
Solté un gran suspiro y cerré los ojos.
¡Enfócate! Me grité.

Entonces volví a traer la idea central de mi historia a mi mente y comencé a reproducirla lentamente, varias posibilidades pasaban como pequeños flashes y sonreí, la inspiración regresaba nuevamente a mí. Abrí los ojos y comencé a teclear las palabras; si corría con un poco de suerte, podía terminar el oneshot justo para su cumpleaños. Bueno, no es que él fuese a leerlo ni nada parecido, antes creo que me daría un infarto, pero me importaba porque en el fondo sabía que le estaba haciendo un gran regalo por demás original. Le subí el volumen a la música y continué escribiendo, cada que ponía el nombre de aquel famoso y sexy ninja que atrapó mi atención años atrás, me imaginaba a Sasuke Uchiha, mi compañero de clase. Un sexy y rebelde bastardo, que era como una especie de dios griego a su manera.
Era alto, tanto que me sobrepasaba como por dos cabezas. Poseía un cuerpo de infarto, supongo que es el resultado de hacer tanto ejercicio y coger con media comunidad femenina. Cuando leí que tener relaciones era el mejor ejercicio del mundo, comprendí porque ese Uchiha poseía el cuerpo que tanto me hacía babear. Su piel es tan pálida y perfecta, que parece que nunca en la vida le ha salido un estúpido y molesto grano. Su cabello es de un color azabache profundo y siempre va despeinado de manera sexy. Y su ojos, ¡sus hermosos y malditos ojos!, son de un color negro profundo, algo así como dos perfectas y raras piedras que si te miran por más de un segundo directamente, sientes que puedes tener un orgasmo al instante.
Suspiré y continué escribiendo. Faltaban escasos días para su cumpleaños, toda la escuela lo sabía, ya que él siempre ofrecía una estúpida y gran fiesta, que más que eso era como una invitación a una orgía. Por supuesto no estaba invitada, y aunque lo estuviese, no iría. ¿A quién le importaría si Sakura Haruno se aparece por ahí?... a nadie. Uchiha y yo somos como dos polos opuestos; mientras que él es el señor "popularidad de mierda", yo soy la señorita invisible. Bueno, quizá no como tal, pero no destaco en nada, mis calificaciones tampoco son las mejores así que no puedo ser la "señorita inteligencia". En el único lugar donde creo que soy valorada, es en el mundo de los fics, y eso que tampoco soy la número uno. Simple y sencillamente es que poseo una de las mentes más pervertidas de éste planeta, y eso –por su puesto– me ayuda mucho con mis historias. Supongo que en parte se debe a que he leído ese tipo de historias por años, y en parte a que me encanta imaginar que es Sasuke-Sexy-Uchiha, quien está conmigo protagonizando esas escenas.
Para cuando logré terminar el bendito oneshot, ya pasaban de las tres de la mañana, ahogué un bostezo y coloqué mi acostumbrada nota de autor, no presté mucha atención a lo que escribía pero como casi siempre ponía lo mismo, no la revisé. Abrí la página donde acostumbraba a subir mis historias, inicié mi sesión, guardé el documento y la publiqué. Cuando por fin quedó lista, apagué la lap y la dejé sobre mi mesa de noche, apagué la lámpara y cerré los ojos casi de inmediato.

El ruido infernal del despertador inundó mis sentidos, me retorcí sobre la cama y tapé mi cabeza con la almohada. Mi corazón latía como si acabara de correr el maratón, esa estúpida alarma siempre me da un susto de muerte, debo recordar destruir el maldito aparato. El ruido dejó de escucharse y no me moví, sabía que volvería a sonar en diez minutos. Mi respiración se tranquilizó y todo mi cuerpo volvió a relajarse.
A penas son las seis con quince… cinco minutos más…
—¡Sakura! —otro ruido llegó a mis oídos—. ¡Llegarás tarde a la escuela!
Volví a removerme y gruñí. ¿Por qué no me deja dormir más?
Quité la almohada de mi cabeza, bostecé y me removí para tallar mis ojos. La luz del día ya entraba por mi habitación, demasiado, desde mi punto de vista. Tallé mis ojos nuevamente y ahogué otro bostezo,
—¡Sakura! ¿Ya estás despierta?
—¡Ya voy, mamá!
Mi madre y su estúpida manía de madrugar. Miré la hora en el despertador y mi corazón se detuvo. ¡Casi eran las ocho de la mañana!, me levanté corriendo, tomé mis cosas y salí de mi cuarto para encerrarme en el baño. Estúpida alarma de mierda, ¿Cómo es que me permitió quedarme dormida?
Me bañé y vestí a una velocidad impresionante, de milagro no me maté en el proceso, que si no…
Cuando salí, mi madre ya no estaba, así que debe haber salido hace poco. Me monté en mi vieja bicicleta y conduje lo más rápido que pude a la escuela. Y como mi suerte es pésima, llegué cuando las clases ya habían iniciado, caminé a toda velocidad al aula de algebra y golpeé la puerta antes de entrar.
—Vaya, me alegra que haya decidido a acompañarnos, joven Haruno.
—Lo siento —murmuré mientras me encaminaba a mi asiento. Los murmullos no se hicieron esperar y evité la mirada de todos. Me acomodé donde siempre y dos segundos bastaron para que Ino me pasara una pequeña nota, negué con la cabeza, parecíamos niñas pequeñas. Me preguntó el porque de mi tardanza, así que le conté a grandes rasgos el motivo. Tampoco podía decirle que me había desvelado escribiendo una historia erótica, nadie lo sabía y era mejor que mi secreto continuara siendo eso: un secreto.
—No se olviden que la recepción de trabajos es el lunes, así que si planean divertirse éste fin de semana, les recomiendo que hagan la tarea hoy.
—¿Qué trabajo? —le pregunté a Ino en un susurro.
—Repartió temas que ya hemos visto y debemos recopilar los apuntes de la libreta para pasarlos a la computadora, es por parejas.
El timbre sonó y nos levantamos de los asientos.
—¿Te parece bien después de clases, en mi casa? —le pregunté mientras caminábamos a la salida.
—¿Qué haremos?
—La tarea.
Ella detuvo su paso, así que me detuve y me giré para verla.
—¿Qué pasa?
—Lo que pasa, es que no estamos juntas, el profesor formó las parejas… —dijo al tiempo en que me entregaba un pequeño pedazo de papel.
—Ya, ¿Entonces quién es mí…?
La pregunta se quedó en el aire, ya que en seguida sentí la imponente presencia de alguien detrás de mí, y solo podía pertenecerle a cierto sujeto. Todo mi cuerpo se tensó de golpe y el corazón me dio un vuelco.
—En la biblioteca, después de clases —escuché que dijo a mis espaldas. Contuve la respiración por un par de segundos, pero en cuanto me giré para asentir o algo, él ya no estaba.
—Pobre de ti —murmuró Ino. Clavé mis ojos en ella y solté un pequeño suspiro—. Ya sabes que Sasuke no es exactamente el chico más trabajador de la clase, puede ser guapo e inteligente, pero cuando se trata de trabajar en proyectos escolares…
—Lo sé —la corté mientras reiniciábamos nuestro camino—. Es el tipo menos cooperativo del mundo, siempre cree que es mejor dar órdenes que ensuciarse un poco las manos.
Solté otro pequeño suspiro y no dije nada más. Todos conocíamos a Uchiha Sasuke. Chico popular, atractivo, inteligente, frío, calculador, ególatra, conquistador y millones de cosas más, todo, menos estudioso. Los rumores dicen que él siempre paga para que le hagan los trabajos, o simplemente se dedica a dar órdenes, o sencillamente se queda observando en silencio… eso si bien les va, porque hay otros que dicen, que ni siquiera se toma la molestia de acudir a las reuniones de trabajo. No sé exactamente que esperar de él, pero al menos espero que esté ahí para que yo pueda deleitarme con su presencia.

Las horas realmente fueron una gran tortura, a cada segundo me preguntaba como sería trabajar con ese Uchiha, o al menos, pasar tiempo con él. Para cuando las clases llegaron a su fin, las manos me sudaban y mi corazón latía tan aprisa como si hubiese corrido un maratón.
Caminé a mi locker para sacar un par de cosas, y después me encaminé a la biblioteca. Iba tan lento, que era como si quisiese retrasar más lo inevitable. Apreté mi mochila con fuerza y tomé una gran bocanada de aire antes de arribar al gran edificio; jalé con fuerza la enorme puerta de cristal y me adentré al silencioso lugar. Caminé por el pasillo principal para ver si veía a Sasuke por algún sitio, pero nada. Observé el reloj que se hallaba en la pared más cercana, a penas eran las dos de la tarde con diez minutos, bien. Me encaminé a la mesa más alejada y tomé asiento; saqué mi libreta de algebra, mi laptop y me dispuse a revisar que tuviese completos los temas que me correspondían. Tenía casi todos a excepción de unas formulas, me parece que ese día no asistí a clases por estar enferma. Quizá Sasuke los tenga… o al menos, eso espero.
Volví a mirar el reloj y ya eran más de las dos treinta, bufé y decidí comenzar con el trabajo yo sola, probablemente si me quedaba esperando más, no haría nada en lo absoluto. Coloqué mi libreta a mi izquierda y abrí un nuevo documento en la lap para comenzar a transcribir los apuntes. Para cuando observé nuevamente el reloj, ya eran más de las tres de la tarde.
Ese cretino. ¿Quién se cree para dejarme plantada?
Maldito Uchiha.
Tomé una gran bocanada de aire para tranquilizarme y fijé la vista en la entrada de la biblioteca. Nada. Ni una sola señal.
Bufé con frustración y regresé mi atención a la computadora. Minimicé el documento y abrí una página de Internet para poder revisar mi correo, aún no tenía oportunidad de revisarlo y estaba ansiosa por ver cuantos reviews llevaba mi oneshot. En cuanto tecleé mi contraseña, observé la cantidad de correos y esbocé una gran sonrisa, ¡llevaba cien!... pasé a mi bandeja de entrada y le di una mirada rápida. Tenía varios mensajes de alerta y de favoritos, los cuales son muy preciados para mí, pero que no me causan tanto placer como los comentarios de mis lectoras. Siempre es divertido leer lo que piensan de mis creaciones.
Volví a mirar con rapidez el lugar y al no ver a Sasuke por ningún lado, comencé a leer reviews. Estaba de lo más divertida, cuando sentí como alguien tomaba asiento junto a mí, levanté la mirada y mi corazón dio un vuelco al ver a Sasuke sentado a mi derecha. Minimicé la página de Internet e intenté poner una mueca de molestia, pero mis nervios podían más y sentí que de nuevo todo me sudaba, y que un ligero sonrojo cubría mis mejillas.
—Ya era hora —murmuré intentando sonar enfadada. Sus orbes ónice estaban sobre mí y su rostro no mostraba ni una sola mueca, estaba completamente inexpresivo y eso logró que un escalofrío me recorriese.
—Hmph.
No podía soportar su mirada, así que terminé rompiendo el contacto visual, tomé mi libreta y la hojeé de manera despistada. Necesitaba tranquilizarme antes de volver a hablar.
—Ya avancé algo, pero me… —comencé a hablar, pero su fría voz me interrumpió.
—¿Algo?, pensé que ya estaría terminado.
Me congelé y los nervios dieron paso a la furia. ¿Qué acaba de decir?, lo miré y bufé.
—¿Disculpa? —pregunté con cautela, estaba muy molesta—. El trabajo es de ambos y yo no soy tu esclava para hacer todo por ti, no me importa que no te guste hacer tareas, yo no haré que obtengas una nota por mi esfuerzo.
En cuanto terminé de hablar, me arrepentí un poco. Digo, después de todo es Uchiha Sasuke, aquel que es dueño de mis más oscuras fantasías y el más sexy e irresistible hombre en la faz de la tierra. ¿Cómo se me ocurre hablarle de ese modo?
Lo miré sin borrar mi expresión de enfado y apreté los dientes con fuerza, no sabía cual sería su reacción pero debía estar un tanto prevenida para lo peor. Entrecerró los ojos y su expresión se volvió sombría, un escalofrío me recorrió, pero mantuve mi postura. Unos treinta segundos después, sus labios se curvaron en una pequeña y casi invisible mueca… ¿acaso estaba sonriendo?, porque si era así, era la más perfecta y sexy sonrisa del mundo.
—¿Quién dijo que no pensaba ayudar? —preguntó secamente. Tragué saliva y él sacó su libreta, para después aventarla a mis manos—. Tengo que revisar que todo esté perfecto, no me gustan las cosas mal hechas.
—Si quieres que las cosas se hagan bien, hazlas tú mismo.
Tomé su libreta y casi me caigo de la silla al ver que todo estaba escrito en perfecto orden, era demasiado ordenado con sus apuntes, quizá más que yo. Pasé las hojas con sumo cuidado y abrí los ojos como platos, su caligrafía era hermosa y las notas del profesor eran las mejores.
—Veamos que tanto llevas —murmuró al tiempo en que jalaba la laptop a su lugar.
Continué deleitándome con su libreta y me olvidé de todo. No me puedo creer que el mismísimo Uchiha Sasuke, sea tan ordenado. Simplemente no lo creo.
¿Cerezo de la luna?
—¿Si?
—¿Review Alert? —enfoqué mis mente y me di cuenta de lo que estaba leyendo. Sasuke me acaba de decir: ¿cerezo de la luna?
Oh, no.
Levanté la cabeza rápidamente y le arrebaté mi laptop.
—¿Por qué estabas revisando mis cosas? —pregunté con horror.
—Si no querías que la viera, la hubieses cerrado —dijo—. Así que eres escritora…
—Eso no te interesa —mascullé mientras guardaba mis cosas en la mochila. Necesitaba salir corriendo de ahí, y pronto.
—Interesante —murmuró. Me puse de pie y coloqué mi mochila en mi hombro.
—Terminaré el trabajo yo sola, no te preocupes por tu libreta, te le regreso el lunes.
Me giré y salí corriendo del lugar, ¡pero que estúpida! ¿Cómo se me ocurrió dejar abierto mi correo?, ni si quiera sé cuanto es lo que leyó o lo que vio. ¡Shannaro!
Ya sé que no es tan grave, como si hubiese leído el fic mismo, pero igual es preocupante.

En cuanto llegué a mi casa, aventé mis cosas en el sofá y corrí a encender el reproductor de música. Mis padres no llegarían hasta muy tarde, así que tenía tiempo para gritar por la vergüenza que acabo de pasar y relajarme. Conecté mi ipod al reproductor y le subí al volumen. Regresé al sofá y saqué mi lap, necesitaba continuar leyendo mis reviews.
Una hora más tarde, terminé de leer y contestar los que me habían llegado. Estaba por cerrar la sesión, cuando uno nuevo llegó, esbocé una sonrisa y lo abrí para leerlo. Todo estaba bien, hasta que leí una frase que me dejó helada:
"Ese chico Sasuke, debe ser todo un dios griego si te inspira de ésta manera… ojala yo pudiese conocerlo".
¿Cómo es que…?
Releí la frase y no comprendí. ¿Cómo es que sabía que Sasuke me inspiraba?... a menos que… ¡Maldición!
Cerré la sesión y corrí a la página a donde subía mis historias, rápidamente entré a mí perfil y a esa historia en particular. Busqué la nota de autor y mis ojos saltaron de su orbita al instante; casi al final había escrito lo mucho que me gustaba Uchiha Sasuke y hasta se lo dediqué. ¡Mierda!
Hice los cambios necesarios y sustituí el documento. Más valía prevenir que lamentar. ¿Cómo me permití cometer ese error tan grande?, volví a entrar al oneshot para revisarlo, cuando el timbre resonó por toda la casa. Bufé y bajé el volumen de la música, para después ir a atender a la persona que acababa de llegar.
—¿Tú? —pregunté sorprendida al ver a Sasuke frente a mi puerta—. ¿Qué haces aquí?
—Normalmente las mujeres se mueren por tenerme en su casa —comentó con una sonrisa en el rostro. Lo que logró que mi ceño se frunciera más.
—Siento no ser una de ellas —contesté evitando su mirada.
—¿Segura?
Estaba por responder, cuando el sonido del teléfono llegó a mis oídos. Gruñí y pensé en no atender, pero seguramente sería mi madre y se ponía algo histérica si no sabía de mí.
—Ahora vuelvo —murmuré dejándolo ahí. No era lo más correcto, pero no podía hacerlo pasar.
Caminé al teléfono que estaba cerca de la entrada y lo tomé, al instante mi mamá comenzó a bombardearme con preguntas. Traté por todos los medios de no tardarme mucho, pero mi madre es de las personas que les encanta hablar demasiado de todo.
—Si, mamá —repetí con cansancio—. No se me olvidará cenar…
Rodé los ojos y solté un pequeño suspiro. Levanté la mirada y observé mi reflejo en el enorme espejo que estaba frente a mí, mi expresión era de hastío total. Comencé a ver el reflejo de todo el lugar para distraerme y mis ojos se abrieron como platos al ver a Sasuke. Estaba sentado en mi sofá, ¡con mi laptop en sus piernas!
¡Kamisama!
¡Dejé la historia abierta!
—Mamá, iré a comer, así que nos vemos en la noche —le dije rápidamente. Ella murmuró un "está bien" y corté la llamada.
En cuanto llegué a la sala, me congelé al ver la sonrisa que tenía en el rostro.
—Que interesante —murmuró—. Jamás pensé que leyeras cosas como ésta.
Sentí arder las mejillas y mi corazón acelerar su ritmo. Deseaba que la tierra se abriese y me tragase completamente.
—Eres una pervertida —prosiguió con la vista fija en la pantalla.
Abrí la boca para decir algo, pero él me ganó.
—Y eso me gusta.
Sus orbes oscuros se posaron en mí y me sentí desnuda delante de él. Dejó la computadora sobre el sofá y se puso de pie. Todo mi cuerpo comenzó a temblar y a sudar, mordí mi labio en tanto trataba de buscar las palabras adecuadas.
Sasuke se acercó a mí con esa mirada tan sexy y tan arrasadora, que todo mi cuerpo se estremeció. Sin que lo deseara, mi mente regresó a la escena de una de mis historias y me excité. ¡Shannaro! ¿Cómo podía excitarme en estos momentos?
—¿Sabes qué? —preguntó Sasuke rompiendo el silencio—. Quiero averiguar que tanto has aprendido con esas historias.
Contuve la respiración y mi corazón golpeteó con tanta fuerza que pensé que se saldría de mi pecho.
Esto no podía ser verdad. Debo haberme quedado dormida porque… ¡Uchiha Sasuke no puede estar diciéndome lo que creo que escuché!
Se detuvo a un paso de mí y me miró a los ojos.
—Es la oportunidad que has estado esperando —murmuró de la manera más sexy que jamás pensé escuchar.
¡Demonios, si tengo que estar soñando!
¿Qué harás Sakura? ¿Te quedarás congelada como idiota, o irás a por todo lo que siempre has soñado?
La voz de mi cabeza se hizo presente. ¡Diablos, tenía razón!, sueño o no, tengo que arriesgarme y desinhibirme un poco. Tomé una gran bocanada de aire y decidí arriesgarme. ¿Qué importa lo que el mundo piense?, oportunidades como estas no se dan todos los días.
Sin si quiera darle tiempo a decir algo más, eliminé la distancia que nos separaba y atrapé sus labios en un delicioso y demandante beso. Enrosqué mis manos en su cabello y pegué mi cuerpo al de él. Su lengua me dio la bienvenida y sus manos se aferraron a mi trasero.
¡Shannaro, para ser un sueño se siente demasiado bien!
Sus labios rozaban los míos de una manera tan perfecta, que me hacían querer no soltarlos jamás. Eran fríos, suaves y con un toque de explosión ardiente. Acaricié su cabello y sentí mis piernas flaquear, era la cosa más sedosa que jamás tuve la fortuna de tocar. Sus manos acariciaron mi trasero y pegó mi cintura más a él, me paré de puntitas y logré rozar su sexo, estaba ansiosa, muy ansiosa.
Cuando nos separamos por la falta de aire, inmediatamente atacó mi cuello. Comenzó a dejar besos, a morder y a pasar su fina lengua. Solté un pequeño suspiro y bajé mis manos para introducirlas por debajo de su camiseta; en cuanto logré tocar su piel, mi corazón dio un vuelco. Aún no podía verlo, pero por lo que estaba sintiendo, era exactamente como siempre imaginé: un torso perfectamente bien formado. Sin esperar más, subí su camiseta y lo empujé un poco para sacársela. Él me miró con esos ojos negros como la noche y me pareció ver un punto rojo en el centro, estaba completamente excitado y yo no podía estar más feliz por ello. Inmediatamente después me despojé de mi polera y dejé expuesto mi sostén, el cual por suerte era negro. Pasó su lengua por sus labios y volvió a atrapar mi trasero, para después elevarme del piso y llevarme hacia algún lugar en específico. Enrollé las piernas en su cintura y volvimos a unirnos en un exquisito beso.
Exquisito… una gran palabra para describir a Uchiha Sasuke.
Me dejó sobre la mesa del comedor y gemí al ver como se deshacía de su pantalón quedando únicamente en boxer. Mi pecho subía y bajaba con tal velocidad, que dudé en estar realmente respirando. Me empujó con un poco de violencia sobre la mesa y desabrochó mi pantalón, para retirarlo sin ningún tipo de paciencia. Esos pequeños detalles me parecieron de lo más excitante que jamás he podido experimentar en mi vida. En seguida se trepó sobre mí y comenzó a dejar besos sobre mi cuello, hasta llegar al nacimiento de mis senos. Una de sus manos se deslizó por mi estomago, con tanta lentitud que creí que moriría por algún tipo de combustión espontánea. Se infiltró dentro de mis bragas y acarició mi centro, logrando que soltara un gemido. Su otra mano estaba a un costado de mí para evitar que su cuerpo me aplastara, pensé en desabrochar yo misma mi sostén, pero antes de si quiera pensarlo, Sasuke ya estaba haciéndolo, ¡y con su boca!... por suerte el broche estaba por delante. En cuanto mis pechos se vieron expuestos ante él, tomó uno con sus dientes y lo mordió.
—Shannaro —mascullé completamente excitada. Llevé mis manos a su cabello y lo incité a que continuara.
—¿Te gusta? —preguntó antes de enroscar su lengua en mi pezón. Estaba por contestar, cuando uno de sus dedos se introdujo en mi interior.
—Mierda, si —gemí tan fuerte que me sonrojé furiosamente. Mordí mi labio y luché para no cerrar los ojos, la visión que estaba teniendo era la mejor de todo el mundo.
—Malas palabras, ¿eh?
Se separó de mí y lo jalé para besarlo. Sus labios me encantaban, y su lengua. ¡Kami, su lengua!... la más hábil del mundo. Deslicé mis manos por su espalda, deleitándome con todo lo que estaba a mi paso y una vez que me topé con su boxer, metí una de mis manos en el interior. Ambos gemimos en cuanto logré rozar su erección con mis dedos.
¡Es… mejor de lo que imaginé!
Sasuke mordió mi labio fuertemente y continuó penetrándome con sus dedos, mis gemidos iban en aumento y no podía contener todo lo que estaba sintiendo. Moví mi cuerpo buscando más contacto y él lo notó, lo que lo hizo reír.
—Sé exactamente lo que te gustará —murmuró al tiempo en que se bajaba de la mesa. Gruñí llena de frustración. ¿Cómo se le ocurría dejarme así, justo ahora?
Me incorporé y vi como arrastraba una silla, después me bajó de la mesa con un movimiento muy hábil y arrancó mis bragas. Se deshizo de su boxer y lamí mis labios. Era un pene hermoso… grande, grueso y estaba completamente erecto esperando por mí. Sasuke se sentó en la silla y me jaló para que quedara sentada a horcadas sobre él, lo miré a los ojos y comprendí el punto.
Mierda.
La felicidad que sentía era demasiada.
—Móntame —ordenó fríamente. Coloqué mis manos en sus hombros y lo besé, con más pasión de la que había venido usando. Él envolvió sus manos en mi cintura y –sin romper el beso–, me levantó levemente, para después dejarme caer sobre su erección. Ambos gemimos y ahora fue mi turno de morder su labio. Su miembro me llenaba por completo y tan bien, que pensé que me rompería.
Nos separamos por la falta de aire y abrí la boca para tratar de recuperar el oxigeno que necesitaba. Le sonreí y comencé a brincar. Comenzaba a sentirme en el séptimo cielo. Montar a Sasuke siempre había sido una de mis más oscuras fantasías, ¡y ahora la estaba cumpliendo!
Él tenía sus manos en mi trasero y con eso me ayudaba un poco a mantener el ritmo. Sentía tantas ganas de gritar miles de cosas, que mordí mi labio. Sasuke en cambio, besaba todo lo que podía y murmuraba cosas… halagos hacía mis pechos y mi estrechez. Sencillamente sexy. Continué brincando un poco más, hasta que decidí cambiar un poco y comenzar a moverme en círculos.
—Mierda —masculló y sonreí. Podía sentir como si una corriente eléctrica atravesara nuestros cuerpos, casi llegábamos y no podía estar más feliz. Nunca había tenido un orgasmo. ¡Nunca!
Si bien ya no era virgen, jamás había logrado que el chico en cuestión me hiciese sentir ni la más mínima parte que siento tan solo al ver a Sasuke.
Sentí su boca en uno de mis senos y acaricié su cabello. Eso estaba tan malditamente bien, que no podía pensar con claridad. Podía sentir su lengua, sus dientes y sus labios, acariciar, morder y succionar con fuerza. Bajé mis manos hasta su espalda y mantuve la vista fija en lo que Sasuke hacía con mi seno, era la cosa más… ¿acaso existían palabras para describirlo?
Lo único que sé, es que después de esto, la inspiración para escribir estará al cien.
Me moví un poco más y sentí como sus dientes se enterraban con fuerza en mi piel, así como una explosión caliente dentro de mí. Una nueva descarga eléctrica me golpeó y mi orgasmo también llegó.
¡Shannaro!
Dejé caer mi cuerpo completamente sobre él y recargué mi cabeza en su hombro. Juro que casi podía escuchar mi sangre recorrer mis venas, mi pecho subía y bajaba, así como el de él. Me sentía agotada y eso que realmente no me parecía que hubiese hecho mucho. Ahora comprendo porque dicen que es el mejor ejercicio del mundo.
—¿Cansada? —preguntó con arrogancia. Lo medité y en respuesta mordí su hombro. ¡Diablos, no podía estar agotada! Y menos ahora que tengo a éste perfecto hombre, desnudo, en mi casa, y completamente dispuesto a hacerme tocar el cielo.
—Eso pensé —murmuró antes de salir de mí y volver a atrapar mis labios entre sus dientes.
—o—
Habían pasado ya exactamente veintiocho horas desde mi encuentro sexual con Sasuke, y aún podía sentir su palpitante pene dentro de mí. Esbocé una estúpida sonrisa y dejé que mi mente recreara las escenas del día anterior en mi mente. Me encantó experimentar un par de posiciones más con él. Aunque… ahora que lo pienso, ¿Cómo sabía él, que yo conocía esas posiciones?, el único lugar donde las he plasmado en mis historias y…
No. Imposible.
Sasuke Uchiha no pudo haber leído mis fics… ¿o si?
Jamás.
Solté un gran y fuerte suspiro. Observé el reloj y bufé. Él debe estar en su estúpida fiesta de cumpleaños, en un principio pensé en ir, pero después de lo sucedido, no creo tener la fuerza suficiente como para verlo revolcarse con otra. Eran casi las diez de la noche y mis padres no estaban, como de costumbre, así que hice lo de siempre. Encendí mi lap y comencé a buscar una buena historia para leer, de preferencia, con lemon. Puede sonar bastante pervertido, pero realmente es inspirador leer cosas como esas, claro, siempre y cuando estén bien escritas. Inicié mi sesión en el msn y puse algo de música. Un par de minutos más tarde, hallé la actualización de una de mis autoras favoritas, así que sonreí y me moví emocionada. Aún no leía ni una línea, cuando la alerta de que tenía un nuevo correo, apareció. Quise ignorarlo por un rato, pero la curiosidad pudo más, así que entré a mi bandeja de entrada para leer… quizá era un review. Cuando la hoja por fin se abrió, me emocioné al ver que si era uno, lo abrí rápidamente y vi que era uno de alguien anónimo.
From: El hombre de tus sueños.

No sé exactamente que mierda poner aquí.
Hmph.
Me encantó entrar en tú pervertida mente… y en tú perfecto y estrecho… ya sabes. Sin duda una gran amante.
Bueno. ¿Qué mierda haces en tú casa? ¿No deberías estar en mi fiesta?
Hay un par de fantasías que me encantaría llevar acabo contigo, justo hoy y justo ahora. ¿No te encantaría sentir mi lengua dentro de tu centro… otra vez?
No tardes… cerezo.
Hmph. Y gracias por el hot gift. Como en todo, disfruté más la parte práctica, que la teórica.
Creo que es el inicio de algo grande.
Atte.
S. U.

Ok. Estoy excitada y toda mojada. Si hay algún punto en mi vida en el que puedo reconsiderar mis decisiones, es ahora.
Me levanté y corrí a cambiarme de ropa. De acuerdo. Quizá oportunidades como ésta, si se den más de una vez.
.
* Fin *
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El amor es una amistad con momentos eróticos.
(Antonio Gala)
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o—o—o—

8 comentarios:

  1. ufff me dejaste sin palabras! estubo de muerte! muy caliente!

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  2. No sé si estoy mal pero... ¿Esta historia no tenía una segunda parte? Creo haberla leído cuando aún estabas en FF. Si es así, me gustaría leerla de nuevo, sino perdona las molestias. Me encantan de sobremanera tus fics.

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    1. Hola, pues claro que la tiene y de hecho, abajito de donde dice "Fin", está el link al capitulo dos.
      Saludos.

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  3. Hola, me súper encanto tú one-shot, se me hizo muy original.
    Además de... tú sabes... lo acepto; soy relamente pervertida, más no he escrito lemon más que una vez (me gustaría volver a escribirlo, pero son muy sencibles con el tema y no te dejan publicarlo).
    En fin, voy a seguir leyendo tus obras.
    Te invito a leer algún Fic mío (http://www.fanfiction.net/~akatsaki).
    Nos vemos, suerte.

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  4. Que te puedo decir... Te tengo agregada en Facebook desde hace algun tiempo y me encanta todo lo que subes y obviamente solia leerte mucho en FF y como veras te estoy leyendo ahora, sin duda alguna este es un one shotr que me encanta es la segunda vez que lo leo y lo disfrute igual o mas que la primera vez que lo lei ¡¡¡ Dios soy de una mente tan pero tan pervertida¡¡¡ jajajajajaja. La forma en que planteaste todo... La forma de pensar de uno como escritora... lo que siente cuando recibe comentarios de sus seguidores y en fin todo todo este capi me encanto¡¡¡ Felicitaciones voy por la segunda parte

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  5. ¡Hola!
    Bueno, no sé si te acuerdes de mí pero yo sí que me acuerdo de tus historias jajaja.. Hace unos días estaba releyendo mis historias favoritas en Fanfiction.net (verás, ya las buenas historias están escaseando y tengo que recurrir a mis favoritos para poder entretenerme) y me topé con una tuya, justamente esta. Me entristeció y confundió no encontrarla completa por lo tanto decidí leer las notas de autor (para ser más específica y denotar la importancia del asunto: NUNCA leo las notas de autor) y bueno.. eme aquí. Obviamente planeo seguir tu blog de cerquita, ¡Por las santas tetas de la Mujer Maravilla! Fuiste, eres y serás una de mis autoras favoritas! Me alegra haberme topado con tu fic de nuevo, y me alegra haber encontrado tu blog. Algo me dice que este verano será muy interesante a la hora de prender mi laptop jajaja...
    Bueno, extraño hablar contigo por el difunto msn y espero que estés preparada para ver más de mis comentarios por aquí!.
    Con mucho cariño,
    Neko-chan (:
    meow~

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  6. sin duda una de mis historias favoritas, la he leído 3 veces, eres una gran autora *-*
    amo tu trabajo ^_^

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