jueves, 28 de junio de 2012

IJ Cap2

Aquí les traigo el segundo capitulo.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
En este capitulo, tanto Sakura como Sasuke narrarán, espero y no sea confuso.
IRREMEDIABLEMENTE JUNTOS
By Tsukisaku
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EL INICIO DEL INFIERNO

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En cuanto llegué, entré a mi habitación y me dispuse a darme un baño. Abrí la puerta y me topé con una chica envuelta en una toalla; me quedé estático observándola. Debo admitir que no estaba nada mal… estatura media, piel blanca, buen cuerpo, ojos color jade y una cabellera rosada bastante exótica.

¿Cabellera rosada?, ¿Dónde la he visto antes?

—¡Tú! —gritó de repente señalándome con el dedo índice de la mano derecha—. ¡Eres el idiota que casi me atropella! así que era ella.
—Hmph… no es mi culpa que no te fijes al cruzar —le dije con indiferencia.
—Eres un…
—Será mejor que te salgas del baño, porque deseo darme una ducha —le dije interrumpiéndola. Su cara se tornó roja debido a la ira y se giró para salir por su puerta, azotándola con fuerza.

De todas las cosas que imaginé pasar aquí, el compartir habitación con una chica no estaba en mi lista; pero creo que esto será bastante interesante… ó estresante, según se vea.

Regresé a mi cuarto por una toalla, me quité la ropa y me metí a la ducha. El agua caliente siempre lograba relajarme, y esta no era la excepción.

Aún no comprendo porque mis padres decidieron mandarme a este lugar; el que a mi me gustara divertirme, no era motivo suficiente para enviarme lejos de la casa. Y en cima de todo, debo buscar un empleo y compartir habitación con una molesta histérica.

Cerré el grifo de la ducha, tomé la toalla y la envolví en la cintura. Me metí en mi habitación y solté el aire de golpe… lo mejor es acostumbrarme a esto, y demostrarle a todo el mundo que puedo sobrevivir sin la ayuda de nadie.

Observé el reloj y vi que apenas eran las ocho de la noche. Tomé una camisa y un pantalón para vestirme; mi estomago reclamaba por comida y deseaba poder comer algo.

Salí y atravesé la sala para abrir la entrada principal. En ese momento se abrió y dejó ver a la molestia, a una chica rubia y un pelirrojo. Los tres me observaron fijamente y la rubia sonrió.

—o—o—o—

¡No, no, no, no, no!

¡Me niego rotundamente a aceptar a ese chico en mi dormitorio!

Me vestí rápidamente, tomé mis cosas y salí corriendo hacía la rectoría principal. Estaba dispuesta a implorar si era necesario, no podía compartir mi espacio vital con ese azabache que trató de matarme.

Abrí la puerta y me acerqué al mostrador.

—¿Se le ofrece algo señorita Haruno? —me preguntó la señora Terada.
—Señora Terada, hubo un gran error en mi dormitorio, me asignaron a un chico en lugar de una chica y… —expliqué rápidamente hasta que me interrumpió.
—Lo siento mucho señorita Haruno, pero esta tarde le advertí que no habría más cambios —me dijo seriamente.
—Pero no puede dejarme con ese loco —me quejé con un poco de desesperación.
—No hay cambios, así que le sugiero que se acostumbre —finalizó tajantemente. Solté un suspiro y salí de ahí casi arrastrándome; llevaba caminando unos metros cuando mi móvil comenzó a sonar.
—Ahora no, cerda —le dije después de ver su nombre en la pantalla.
¡Huy, pero que genio! —exclamó—. ¿Pasó algo malo?
—¡Si, y todo por tú culpa! —le dije haciendo un mohín.
¿Yo que hice?
—Decidiste cambiarte al dormitorio de tú noviecito, y me dejaste sola con…
¡Ya llegó, ¿Cómo es la chica? —me interrumpió gritando.
—No es ninguna chica, es un él, un hombre —le dije malhumorada.
¿Hombre? —preguntó atónita—. ¿Estás de broma?
—No —bufé.
Ahora vamos para allá —me dijo y luego cortó la llamada. Solté un gran suspiro y me apresuré a llegar a mi edificio.
En la entrada me encontré con la cerda y con Gaara; subimos al último piso en tanto Ino me bombardeaba con miles de preguntas absurdas. Nos detuvimos frente a mi puerta y cuando estábamos a punto de abrirla, esta se abrió de golpe dejando ver al chico nuevo

—Así que tú eres el nuevo compañero de mi amiga —comentó la cerda pícaramente, rodé los ojos y pude adivinar lo que le cruzaba por la mente—. Mi nombre es Ino Yamanaka y este es mi novio Sabaku No Gaara — e dijo sonriente.

El azabache soltó un "Hmph" y -casi- me empujó para salir del dormitorio. Abrí la boca dispuesta para decir un par de improperios, pero Ino me detuvo.

—Pues vaya que es muy borde… pero no importa, con su atractivo se le perdona lo que sea —comentó como si nada. Rodé los ojos y la fulminé con la mirada.
—Ino —murmuró el pelirrojo no muy feliz por el comentario que acababa de hacer mi amiga.
—Lo siento cariño, pero así es... —se detuvo un momento y agregó. —Piénsalo detenidamente; tú eres algo hosco y antes no nos soportábamos… pero tu atractivo logró conquistarme ¡y ahora somos novios! —exclamó sonriente. Me quedé atónita ante lo que ella decía, ¿Exactamente qué significaba eso?, ¿Qué yo voy a terminar enamorada de ese… cubo de hielo?

—Hmph.
—Me duele la cabeza —bufé llevando una mano a mi frente y entrando al dormitorio—. Esto será un infierno para mí.
—¡Hay frentona, no te quejes tanto! —me dijo la cerda—. Mírale el lado positivo.
—¿Qué es…? —pregunté al tiempo en que me dejaba caer en el sofá.
—Tendrás a un atractivo hombre todo el tiempo cerca de ti —rodé los ojos.
—¡Eso no me interesa! —mascullé molesta.

Admito que es muy atractivo… ó más que eso. Pero no es nada agradable, ¿Quién se puede enamorar de alguien como él?... seguro que es de esos tipos que se creen la gran cosa y les gusta tener a muchas mujeres detrás de ellos.
¡Puff!
Menudo asco.
Yo busco a un hombre que me quiera solo a mí; que sea lindo, tierno, romántico, amable, cortés, educado, y muchas otras cosas más que -aparentemente- ese engreído no tiene.
Definitivamente esto será un infierno.

—o—o—o—
Luego de las "presentaciones" no necesarias, salí del edificio. Me parece que esa rubia es igual de fastidiosa que su amiguita y el solo hecho de imaginar que la voy a tener que ver muy seguido, me irrita de sobremanera.

Me subí a mi coche y salí del campus, necesitaba buscar un local donde comer algo. Casi un kilómetro después encontré un local que parece ser un bar donde también sirven comida; no parece ser de mi estilo, pero ahora ya no puedo darme los lujos de antes, no sin dinero.

Aparqué el auto en el pequeño estacionamiento y caminé hacia el acceso principal. En la entrada había una gran marquesina con letras fluorescentes azules que tenía escrito el nombre de "Rakuen". Entré al lugar y caminé hacia la barra; observé todo el sitio con detenimiento: no es muy grande pero tampoco muy chico. Tiene una gran barra, algunas mesas, una vieja rockola, un pequeño escenario en el fondo y un par de mesas de billar.

Le dí un vistazo rápido al menú y pedí una hamburguesa con una cerveza. Mientras esperaba solté un gran suspiro; si hace una semana me hubiesen dicho que terminaría cenando solo en un lugar de estos me hubiese reído, lo que ya es mucho decir ya que normalmente nunca me río.

El mesero me sirvió mi cerveza y le dí un gran trago, siempre me ayudaba a despejarme.

—Aquí tienes —me dijo un señor al tiempo en que me entregaba mi comida. Levanté la mirada y lo observé por un par de segundos—. Parece que has encantado a unas cuantas chicas —comentó señalando con la cabeza hacia mi derecha. Moví la vista y observé a un grupo de mujeres que me veían y sonreían con mucha insistencia.

—Hmph.

—¿Te gustaría trabajar aquí? —me preguntó luego de un minuto. ¿Trabajar?—. Necesito un ayudante más y la verdad es que tú atractivo atrae a muchas mujeres, y si aceptas, tendré más clientela… ¿Qué dices? —sopesé sus palabras detenidamente. La verdad es que no me había planteado el trabajar en un bar, yo más bien me imagino laborando en una empresa grande como jefe de algo, y no sirviendo mesas y lavando platos.

—Gracias, pero no —le dije fría y cortantemente.

—Bueno, si cambias de parecer ya sabes donde encontrarme. Soy Asuma Sarutobi, el dueño del lugar —y sin más me dejó solo.

Terminé de comer, pagué y salí rápidamente. Deseaba llegar a mi cuarto y descansar, mañana no solo debo asistir a clases, si no además buscar un empleo. Menuda estupidez.

Cuando entré al dormitorio, todo estaba completamente oscuro… bien, al menos eso me dice que no habrá más molestias esta noche.

Entré a mi habitación y luego de quitarme la ropa, me dejé caer sobre el colchón y casi al instante me quedé dormido.

El ruido de una puerta azotándose logró que pegara un brinco. Abrí los ojos pesadamente y me removí sobre las cobijas, busqué con la mano el móvil que dejé sobre el buró y observé la hora.

¡Cinco minutos para las ocho!

¡Mierda!, mis clases inician a las ocho. Me levanté, me duché y me vestí rápidamente.

Veinte minutos después ya me encontraba en el edificio número dos buscando el aula de inglés, en la hoja que me dieron en Informes, decía mi horario de clases y en que edificio se localizaba cada una.

Llegué al cuarto piso y localicé el aula de inglés. Llamé a la puerta y un sujeto de cabellos castaños la abrió y me dejó pasar.

—¿Eres el chico nuevo? —preguntó seriamente. Yo me limité a asentir para después observar de soslayo el lugar. Absolutamente todos los que estaban ahí me miraron, menos la dueña de una peculiar melena rosada, la cual parecía anotar algo en su libreta—. Llegas tarde —me dijo el ¿profesor?

—La alarma no sonó —mascullé.

—Ya he oído eso antes —me dijo—. Te puedes sentar detrás de Haruno —me dijo señalando el único lugar disponible en el aula, el cual se hallaba en la última fila del lado izquierdo al final.

La aludida levantó el rostro al escuchar su nombre y abrió los ojos desmesuradamente al verme para después volver a fijarlos en su libreta. Sonreí de lado y me encaminé a mi asiento.

La clase transcurrió lenta y aburridamente, la única ventaja de todo esto es que yo hablaba el inglés a la perfección y no solo eso, si no también francés; así que no tendría que esforzarme mucho para aprobar esta materia. El timbre sonó y me dispuse a salir cuando la voz del profesor me detuvo al igual que a mi molesta compañera.

—Haruno —inició el sujeto—. La dirección me ha pedido que te entregue esto — le dijo dándole una hoja—. Como el joven es nuevo en la Todai, se ha decidido que usted al ser la mejor alumna de esta carrera, sea su tutora hasta que el joven esté al corriente.

¡¿Qué ella será mi qué?

—o—o—o—

¡¿Qué yo seré su qué?

¡Esto debe ser una broma de mal gusto!

¡No solo es mi compañero de dormitorio, si no además de todo debo ser su tutora!

—Pero yo… —traté de justificarme.

—Lo siento mucho, pero ya está decidido, además esto le redituará puntos extras — me dijo Iruka sensei. ¡Shannaro!, sabía que sería todo un infierno.

—Bien —farfullé para después salir del aula murmurando maldiciones. ¡Maldita sea!, al estar becada no puedo oponerme a nada. Llegué a mi casillero y golpeé mi cabeza contra la fría superficie.

—Esto tampoco me hace feliz, por si deseas saberlo —me dijo su fría y fina voz a mi lado, me incorporé y observé a mi izquierda. ¡Oh, no!, ¡¿Su casillero está a mi lado?

¡Mierda!, ¿Qué sigue?, ¿compartir comida, mis tareas, mis libros, qué?

Lo fulminé con la mirada y me alejé de ahí. ¡¿Por qué a mi Kamisama?

Y tal y como si lo hubiese invocado, todo fue peor. Ese chico de ojos negros no solo estaba en mi clase de inglés, si no además en… ¡todas las demás!

No sé como es que esto me sorprende, es obvio que si seré su tutora por un tiempo, él tendría que asistir a las mismas clases que yo.

¡Maldita sea mi suerte!

Y lo peor de todo es que toda la comunidad femenina "disponible" está detrás de él, y creo que las que no lo están, también. Aunque eso tampoco debería sorprenderme; odio admitirlo pero es físicamente perfecto, ¿Quién en su sano juicio no estaría atontada por él?... precisamente por eso traté de alejarme de él, pero parece imposible.

Luego de mi tortuoso día de escuela, tomé mis cosas y salí hacía mi canta-bar favorito. Durante el primer año de la universidad, todas las tardes la cerda y yo nos veíamos ahí para comer y pasar un buen rato. En la salida del edificio seis me topé con Gaara, así que caminamos juntos al edificio diez para pasar por Ino, para después ir a Rakuen.

Quince minutos después llegamos y nos sentamos en una de las mesas. El lugar estaba medio concurrido, así que no era sorpresa ver a Asuma sirviendo y atendiendo a los clientes.

—Hola chicos —nos saludó.

—Hola Asuma —lo saludamos casi a coro.

—¿Lo de siempre? —preguntó, asentimos y se retiró para traer nuestros acostumbrados emparedados con mucho queso y una soda. Asuma es genial, es algo así como el tío que nos cuida y nos ayuda, ó al menos, para la cerda y para mí lo es… ya que Gaara tiene seis meses menos que nosotras de conocerlo.

—¿Y viste a Hinata hoy? —le pregunté a Ino. Hinata Hyuga es de nuestras mejores amigas, así como su primo Neji y la novia de él, Tenten.

—Si, pero no vendrá a comer hoy con nosotros; me dijo que tenía una comida especial en su casa con su padre y Neji —explicó—. Y Tenten está organizando su dormitorio porque dice que si no lo hace hoy, no lo hará nunca y Hinata querrá matarla —dijo entre risas—. Pero quedamos de vernos en su dormitorio esta noche, porque al parecer, Hinata tiene algo que contarnos sobre sus vacaciones.

—¡Genial! —exclamé. La verdad es que la idea de retrazar mi llegada al dormitorio que ahora comparto con ese pedazo de hombre, me encanta.

—Aquí tienen —nos interrumpió Asuma. Nos entregó nuestro pedido y sonrió ligeramente—. Hoy la casa invita.

—¡Fantástico! —dijo Ino emocionada.

—¿Cuento este año contigo Sakura? —me preguntó Asuma.

—Como siempre —aseguré sonriente.

—Bien, entonces te veré mañana —asentí y nos dejó solos. Desde el primer momento en el que llegué a la universidad, tuve muy claro que necesitaba conseguir un empleo para poder sobrevivir aquí. Por suerte Asuma me deja trabajar con el en Rakuen todos los días después de clases; es poco tiempo y buena paga.

Luego de que termináramos de comer, nos encaminamos a los dormitorios, debíamos hacer un poco de tarea antes de hacer la visita nocturna al cuarto de Hinata y Tenten. Me despedí de Ino y Gaara y caminé a mi habitación.

Abrí la puerta y entré rápidamente, todo esta oscuro y callado, así que deduzco que el "cubo de hielo" no está cerca. Solté un gran suspiro y encendí la luz de la estancia… una multitud de papeles adornaban la mesa.

—¿Pero qué…? —observé el sofá y también estaba cubierto de sobres y periódicos—. ¿Qué es esta lluvia de hojas?—pregunté en voz alta para mi. ¡No solo es un cubo de hielo, si no además uno muy desordenado!

Pero que ni piense que yo limpiaré esto, ya verá cuando lo vea.

Definitivamente me matara de un disgusto.

—o—o—o—

¡Puff!

Eso de conseguir empleo es más complicado de lo que pensé. Todas las ofertas de trabajo que estaban "potencialmente aceptables" -monetariamente hablando- pedían demasiados requisitos, conocimientos que desafortunadamente aún no poseo.

Bufé un millar de maldiciones y me dispuse a regresar al campus. Definitivamente mi padre me odia.

Me deslicé por las calles de Tokio con gran velocidad y frené en seco ante un semáforo en rojo. Confieso que en cualquier otra ocasión me lo hubiese pasado, pero ahora no tengo dinero como para pagar estúpidas multas, así que esperé impaciente a que cambiara de color. Unos segundos después un porche guinda se detuvo a mi lado, miré de soslayo al conductor y sonreí al ver como me retaba a una carrera con la mirada. Casi podía sentir la adrenalina recorriendo mis venas, estaba por aceptar, cuando una luz muy llamativa llamó mi atención… el letrero de Rakuen resplandecía una calle más adelante.

—Tsk —y tras analizarlo un poco, decidí ignorar la carrera. En cuanto la luz del semáforo cambió a verde, aceleré y unos segundos más tarde ya estaba frente al bar.

Bajé del auto y entré buscando con la mirada al tal "Asuma"… casi enseguida lo localicé cerca de la barra sirviendo unas cervezas. Me acerqué a él y me preparé para hablar.

—Acepto —le dije secamente. Levantó la vista y arqueó una ceja.

—¿Disculpa? —Hmph, al parecer no me lo pondrá fácil.

—El empleo —mascullé.

—Es una gran decisión —me dijo—. ¿Estudias en la Todai? —preguntó y yo asentí—. Bien, te espero después de tus clases… y sé puntual.

—¿Es todo? —y el asintió. ¡Vaya! Eso fue fácil.

Regresé al dormitorio y una muy molesta chica me esperaba de pie a la mitad de la estancia.

—Me puedes explicar… ¡¿Qué demonios significa este desastre? —gritó señalando la mesa con una mano y el sofá con la otra.

—Son hojas —le dije restándole importancia al asunto.

—¡Pero que listo eres! —soltó con sarcasmo—. Quiero que limpies este lugar y lo dejes totalmente ordenado, no sé como estás acostumbrado a vivir, pero aquí tienes que limpiar y ordenar lo que ensucies. No soy tú sirvienta para hacerlo todo yo —sonreí de lado. La imagen de ella con un traje de sirvienta color negro, me divirtió bastante.

—Hmph —la observé mascullar un par de cosas más al tiempo en que apretaba sus pequeños puños con fuerza.

—Te lo advierto, no me busques porque me encuentras —amenazó—. Ah, y dejé las copias del ejercicio de inglés entre tu desastre —y sin más se giró y se encerró en su habitación.

Suspiré frustrado, esto será más complicado y difícil de lo que pensé.

Continuará…

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