jueves, 28 de junio de 2012

IJ Cap4

Aquí les traigo el cuarto capitulo.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
En este capitulo, tanto Sakura como Sasuke narrarán, espero y no sea confuso.
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IRREMEDIABLEMENTE JUNTOS
By Tsukisaku
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¿UN MAL DÍA?
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En cuanto salí de la oficina de Asuma, supe que las cosas serían sumamente complicadas y horribles para mí. ¿Cómo enseñarle a cocinar a un tipo, que apenas si sabe ordenar un par de hojas? ¡Pff! Lo único bueno de todo este asunto, es que podré desquitarme de él… oh, si, la venganza es muy dulce.
Y eso lo supe, en cuanto vi su expresión de terror, cuando le dije que tendría que usar una red en el cabello. ¡Kamisama!, yo hubiese pagado lo que fuese por tomarle una fotografía. Y lo mejor de todo es que aunque lo intentó, no pudo negarse a usarla. Sé a la perfección que Asuma lo querrá poner en el bar, pero en definitiva primero tendrá que aprender a manejar la parrilla, si desea que eso suceda.
Luego de reírme un rato de su apariencia, le expliqué la manera en la que se preparaban los emparedados. Le indiqué las porciones exactas que debía usar y la manera de usar el horno y la fermentadora. Él me escuchaba atento y no preguntaba nada, lo que me llevó a pensar que debía aprender con facilidad ó era muy idiota como para preguntar.
Estaba a punto de pedirle que preparara uno de muestra, cuando las chicas aparecieron, en compañía de Gaara y otro tipo que no conozco, aunque a juzgar por la cara roja de Hinata, asumo a que es su chico.

— ¡Teme!, ¡¿Qué haces vestido así dattebayo? —gritó el rubio con los ojos abiertos como platos. Todos posamos nuestras miradas en él, y un segundo después, me di cuenta de que le hablaba al "cubo de hielo".
—Hmph.
Y segundos después, el rubio estalló en carcajadas. Pasé mis ojos de uno a otro y no comprendí la situación, ¿a caso se conocen?
—No comprendo —murmuró la cerda.
Mi compañero apretó los puños y lo observé fulminar con la mirada al otro chico.
—¡Por Kamisama! —volvió a exclamar entre risas—. ¡Lo veo y no lo creo!
—¡¿Quieres guardar silencio? —gritó furioso Sasuke. El rubio se calmó un poco y lo miró con diversión.
—Ahora comprendo lo del… —comenzó a decir sonriente, pero se vio interrumpido.
—Si hablas de más, te mato dobe —gruñó fríamente.
Al instante el aludido guardó silencio, pero no borró la sonrisa de sus labios.
—¿Quién eres tú? —le pregunté al chico extraño.
—Él es el novio de Hinata —contestó Ino pícaramente.
—Me llamo Naruto Uzumaki —dijo él—. Y a partir de hoy estudiaré en la Todai dattebayo; y ese de ahí, es mi mejor amigo —explicó entre risas.
—Un placer conocerte, yo soy Sakura Haruno, una de las mejores amigas de Hinata.
—¡Un gusto Sakura-Chan!
Sonreí. El novio de Hinata parece ser tan alegre como ella nos contó, lo cual me agrada. Lo único que no comprendo es como dos chicos tan diferentes, pueden ser amigos, o mejores amigos, como él dijo. Sobre todo cuando "el señor perfecto", parece querer matarlo.
—Bueno, ¿Qué les serviré de comer? —les pregunté. Todos pidieron un emparedado y unas sodas, les indiqué que en unos minutos estarían listos y que se los llevaría. Entonces asintieron y se fueron a una de las mesas, pero antes de que se retiraran, Sasuke jaló a Naruto del brazo y lo llevó a uno de los rincones para hablar con él.
Bufé.
Ni si quiera intenté pedirle que me ayudara, así que comencé a preparar las cosas sola.
—o—o—o—
¡Maldito bocaza!
La ira que sentía en estos momentos, era incomparable. Estaba furioso y no solo con el idiota de Naruto, si no además con mi padre. Gracias a Fugaku, estoy sufriendo la mayor de las humillaciones, definitivamente esto no es algo que yo deba soportar.
Antes de que ellos se fueran a buscar una mesa, tomé del brazo al dobe y lo alejé de todos. Necesitaba dejarle en claro algunas cosas, para que no hablara de más y arruinara -aún más- mi reputación.
—¿Qué pasa teme? —preguntó—. Sé que me extrañaste, pero secuestrarme es excesivo dattebayo —se burló el muy idiota.
—Cállate idiota —le dije seriamente—. Quiero dejarte en claro un par de cosas. Primero, te prohíbo terminantemente, que le digas a alguien que tengo dinero y que estoy aquí castigado.
—¿Y entonces qué diré?
—Que no puedes hablar de mí, y si llego a enterarme de que abriste la boca. Te mataré.
—Exageras teme.
—Segundo. No le puedes decir a nadie donde estoy trabajando, ¿escuchaste?, a nadie.
—Bien —contestó sonriente. El muy idiota se burla de mí.
Lo solté y me giré para regresar a la parrilla. No soportaría esto por mucho más tiempo, así que hoy mismo hablaría con Asuma para que me cambiara de lugar, o renunciaría.
En cuanto llegué con la molestia, me di cuanta de que llevaba la mitad de las cosas listas. No dije nada y observé como preparaba los emparedados, no era tan difícil, así que terminó rápido y se los llevó a sus amigos.
Me quedé sin hacer nada y en cuanto ella regresó, retomó su explicación y me pidió que preparara uno. Rodé los ojos y lo hice. Saqué un pan de la fermentadora y lo coloqué sobre la repisa, donde se preparan los emparedados. Partí el pan a la mitad y coloqué en una de las tapas un par de rebanadas de queso para derretir y en la otra, la porción exacta de mostaza, mayonesa y el jamón de pavo, para después meterlos al horno por un minuto. Mientras eso se hacía, tomé un trozo de lechuga, tres rebanadas de tomate, un poco de cebolla y picante. Todo lo partí y lo acomodé sobre la lechuga, en ese momento, sonó el horno y saqué el pan, le coloqué la verdura, le puse un poco de pimienta, de sal y de aderezo, le coloqué la tapa de pan que tenía el queso y lo partí a la mitad, para después envolverlo con un trozo de papel especial.
La molestia me observó sorprendida, al parecer pensó que no podría lograrlo. Sonreí levemente y esperé a que dijese algo.
—No estuvo nada mal.
Guardó el emparedado en la fermentadora y continuó explicándome otras cosas. Varias personas pidieron emparedados y me tocó ayudar a prepararlos, lo cual me molestaba, pero trataba de no pensar mucho en ello. Simplemente lo hacía y ya.
Una hora más tarde, los chicos pasaron a despedirse y se fueron. El dobe aprovechó para burlarse nuevamente y quise golpearlo, aunque si cree que podrá salir ileso de esto, está muy mal.
Un rato más tarde, llegó un chico regordete de cabellos castaños y dijo que se ocuparía de la parrilla. La molestia le agradeció y me indicó que la siguiera a la cocina. Era un lugar mucho más amplio, y que en realidad no parecía una cocina, tenía el tipo de una bodega.
Había estantes con cosas, neveras diferentes, una tarja grande, y otras cosas así. Ella me explicó, donde se almacenaba cada cosa y porque motivo se ordenaban así. Un rato después, me dijo que era hora de comer algo, así que tomó de la fermentadora el emparedado que hice y me lo entregó.
—Ve a comer al cuarto de empleados, ahí hay una nevera y podrás tomar una soda o agua. Tienes quince minutos.
Caminé con mi comida en mano y en cuanto estuve solo, me dejé caer en una de las sillas que se hallaban junto a una mesa. Esto de trabajar como cocinero es demasiado para mi, cerré los ojos y solté un pequeño suspiro. Tomé el emparedado y lo desenvolví para probarlo, de haber sabido que sería para mí, le hubiese puesto más tomate y nada de cebolla. Le di la primera mordida y lo saboreé, realmente no estaba nada mal.
—o—o—o—
Solté un gran suspiro y me metí al baño. Quité la red de mi cabello y la tiré al bote de basura, lavé mis manos y enjuagué mi rostro.
No estaba cansada, si no irritada y agobiada. Pensé que sería divertido hacer sufrir a ese idiota, pero el muy maldito es bueno en lo que hace. Logró hacer bien un emparedado en su primer intento, y eso de cierta manera me frustra, ya que todos siempre fallaban y él viene e infla más su estúpido ego.
Sequé mi rostro y salí del baño. Debía atender estar un rato sola, antes de que él volviera de comer; aún quedaban unas horas antes de salir y tenía mucho más que explicarle.
—¿Cómo va el chico nuevo? —me preguntó Kiba, el cual estaba encargado de la barra.
—Bien.
—¿Demasiado serio? —preguntó con diversión.
—Yo utilizaría la palabra: Irritante —bufé.
Kiba soltó una risita y cambiamos de tema, era bueno conversar de otra cosa. Y unos minutos más tarde, el cubo de hielo regresó. Le dije que podía quitarse la red del cabello y de inmediato obedeció, parecía feliz de no tener que usarla mucho más. Lo peor de todo, fue ver como su cabello adoptaba la misma forma rebelde y perfecta de siempre, suspiré frustrada y continué explicándole cosas, pero esta vez, relacionadas con el bar.
Le indiqué para que servía cada uno de los aparatos que ahí se hallaban. Como la cafetera, el Boston shaker, la coctelera, la batidora, la licuadora, la moledora de café y cosas por el estilo. Le expliqué los tipos de bebidas que se usaban y las que se preparaban; desde un café expreso, un capuchino, un frape, un smoothie, hasta los shots, y los tragos más comunes y simples.
Debido a que el bar es un tanto más, extenso que la parrilla. Le dije que estaríamos ahí, hasta que manejara todos y cada uno de los tragos. Por lo que comenzamos por lo básico, es decir, por el café.
—Si tienes alguna duda, puedes preguntar —le indiqué antes de comenzar, el asintió y nos acercamos a la cafetera.
Tomé uno de los vasos y comencé a explicarle. Le dije la manera de preparar un café expreso, un café tipo americano, un capuchino caliente, le indiqué la cantidad exacta de leche que debía usar y la forma en la que debía espumear la leche sin hervirla, para lograr que subiera.
Eso si que fue divertido, ya que a la primera, se le hirvió la leche y se quemó. Pero después de mostrarle como debía hacerlo, le salió.
Estuvimos un buen rato con lo del café, y como no preguntó nada, he de suponer que todo le quedó bastante claro. Después le expliqué la forma de preparar los frapes de café, los de fruta y los smoothies. Analizamos cantidades de concentrado, de hielo, y de agua o leche, según el caso.
—Ya es hora de cerrar —le dije, después de ver el reloj. Asuma siempre cerraba a las diez, los días de clases; mientras que los viernes y fines de semana, dejaba abierto hasta las dos de la mañana.
Kiba terminó de despedir a los últimos clientes del día, y después cerró la puerta. Chouji puso un poco de música en la rockola, y todos nos pusimos e limpiar.
Tomé un par de atomizadores, unos trapos limpios y le entregué uno de cada uno a Sasuke.
—Limpia las mesas y después sube las sillas en ellas.
—Hmph.
Frunció el ceño y caminó de mala gana. Sonreí. Quizá si era algo divertido, y la ventaja de todo esto es que cuando aprenda todo, no tendré que ser su niñera.
—o—o—o—
Una vez que terminé de limpiar todas las mesas, dejé en la cocina el trapo y el atomizador, y me encaminé a cambiarme de ropa. Estaba realmente harto de estar en ese lugar, odiaba con todo mí ser tener que servirles a otros, cuando yo estaba acostumbrado a que me sirvieran.
Me cambié de ropa y guardé el uniforme en mi locker, para después salir de ahí. Admito que quizá fue un tanto interesante aprender sobre las bebidas y aún hay mucho que no sé de ello. Creo que a pesar de todo, esa molestia sabe muchas cosas y no explica nada mal. Me parece que cuando no esta insultándome, no es tan odiosa como parece.
Salí del establecimiento y abrí la puerta del automóvil, me acomodé en el asiento del conductor, cerré la puerta y encendí el motor. Estaba por poner salir del aparcamiento, cuando Sakura salió de Rakuen. ¿debería llevarla conmigo?
Tsk.
Lo medité un par de segundos y cedí, supongo que no me quita nada. Abrí la puerta de otro lado y la llamé.
—Sube.
Ella posó sus ojos en mí y pareció sopesarlo, rodé los ojos y me sentí tentado a retirar mi oferta, pero finalmente caminó al auto y se acomodó en el lugar del copiloto.
—Gracias —murmuró sin verme realmente.
—Hmph.
Me puse en marcha al campus de la universidad y no dije nada más, realmente no había nada que decir, solo estaba realizando una acción buena.
—Lindo auto —dijo un rato después.
—Es un regalo.
—¿Por qué si tienes un auto como este, trabajas en un sitio como Rakuen?
—Tener un auto como este, no me hace millonario —bufé. Era una mentira de cierta manera, pero no del todo.
Puede ser que mi familia tenga dinero, pero justo ahora, no tengo ni un solo centavo.
—Cierto.
No dijimos nada más durante el resto del camino y un par de minutos más tarde, aparqué a un costado de nuestro edificio. Salimos del auto y caminamos en silencio hasta el último piso, otra cosa que odio, ¿a caso no podían terminar de arreglar el ascensor?
Una vez que entramos al dormitorio, ella tomó una soda de la pequeña nevera y se encerró en su habitación. Observé el reloj y ya pasaban de las once, apagué la luz y me metí a mi cuarto, aún debía hacer un trabajo para una de las clases y tenía bastante sueño.
Bufé.
Esto de trabajar y estudiar no es tan sencillo, pero le demostraré a mi padre que no necesito de su ayuda, para salir adelante.
A la mañana siguiente, me levanté temprano y tomé mis cosas para ducharme. Me metí al baño y me despojé de la ropa, estaba por quitarme el boxer, cuando la puerta se abrió de golpe y lo siguiente que supe, fue que la molestia estaba en el piso.
—Auch —se quejó—. El piso está demasiado resbaloso.
Estaba por burlarme, cuando me di cuenta que ella solo vestía su ropa interior. Un sostén negro con encaje rosa, que se le ajustaba a la perfección. Sus senos parecían más pronunciados de lo que alguna vez noté. Sus piernas largas y bien torneadas, me invitaban a acariciarlas. Y su abdomen, demasiado suave y perfecto.
Sacudí la cabeza y me acerqué a ayudarle.
—¿Necesitas ayuda? —pregunté, al ver que ella aún no notaba mi presencia. Sus ojos se abrieron como platos y me miró con terror.
—¡Oh por Kami, no sabía que estabas aquí!
Un fuerte sonrojo cubrió sus mejillas y sonreí.
—¿Te ayudo ó no?
—No gracias, puedo sola —contestó al tiempo en que se ponía de pie. Pero lo hizo tan rápido que se resbaló nuevamente, la agarré de la cintura, y lo único que logré fue caer con ella.
Sentí el frío y húmedo piso chocar contra mi espalda, abrí los ojos y me topé con los orbes jades de Sakura. Su cuerpo estaba sobre el mío, sus senos chocaban contra mi torso y sus piernas acariciaban las mías.
—Lo... siento —murmuró. Seguí los movimientos de sus labios y sentí un fuerte impulso de probarlos, al instante me reprendí mentalmente y me enfoqué.
¿Cómo podía sentirme atraído por ella?
—¿Podrías quitarte de encima?, no eres tan liviana.
Quité mis manos de su cintura y dejé que ella se pusiera de pie, para después levantarme yo. Tomó una pequeña bolsa del lavamanos y salió del baño cerrando la puerta con fuerza.
¿Qué mierda fue todo eso?, ¿Cómo es que me sentí tentado a besarla?
¡Hmph!, definitivamente necesito algo de acción y pronto.
—o—o—o—
Ahogué un grito en mi almohada y maldije, ¿Cómo no se me ocurrió llamar a la puerta, antes de entrar?, o mejor aún, ¿Por qué no me vestí antes? ¡Shannaro, que tonta soy!
¡Pero no solo eso!, si no que además, tuve que hacer el espectáculo de mi vida delante del señor "soy perfecto".
—Mierda.
Me vestí con rapidez, tomé mis cosas y salí de ahí. Necesitaba pensar con claridad y despejar mis ideas; el hecho de haber caído sobre él, no ayudaba en mi tarea de ignorarlo.
El solo hecho de recordar mi cuerpo sobre el suyo, hace que mi corazón acelere su paso. Puede ser todo un arrogante cubo de hielo, pero eso no lo hace menos atractivo, y si no me cuido, terminaré sintiéndome atraída por él, ¡y no lo puedo permitir!
En cuanto llegué a la universidad, caminé directo a la biblioteca ya que necesitaba un par de libros para una de las clases. Pero antes de llegar a mi destino, las chicas me interceptaron, así que me fue imposible avanzar más allá. Ino y Tenten comenzaron a bombardearme con preguntas sobre mi primer día de trabajo con el señor arrogancia, en tanto Hinata se mantenía en absoluto silencio.
Me arrastraron hacía el jardín frontal y no me dejaron moverme, hasta que aceptara contarles los hechos con lujo de detalle. ¿Por qué les interesaba tanto ese chico?
—De verdad —insistí con cansancio—, prefiero no hablar de eso. Me estresa de sobre manera.
—Sakura—Chan tiene razón, ¿Por qué no mejor la dejan de agobiar? —intervino Hinata con tranquilidad, cosa que yo agradecí.
—Ustedes siempre tan aguafiestas —se quejó la cerda—. ¡Nosotras queremos saber un poco más de ese dios griego!
—Pero ustedes tienen novio —les recordé de manera acusadora.
Ambas bufaron y yo sonreí.
—Entonces no te contaremos lo que Naruto dijo de él —comentó la cerda. Rodé los ojos y fingí que no me importaba, aunque en realidad no fuese del todo cierto, ya que si tenía ganas de saber un poco más de ese chico.
Por ejemplo, él dijo que su automóvil de lujo, era un regalo. Y que tenerlo, no lo hacía millonario, pero entonces… ¿de dónde salió?, ¿Quién le pudo haber regalado algo tan costoso?
Sé que es algo que no debería importarme, pero no puedo evitarlo, después de todo es mi compañero de dormitorio… y de clases, y de trabajo, y soy su tutora.
En ese instante levanté la vista y observé a un sujeto que caminaba hacía nosotras, y parecía estar buscando a alguien. Afiné mi vista y me quedé con la boca abierta, era un hombre sumamente atractivo, quizá tanto como Sasuke.
Era un tipo alto de cabellos negros y ojos de igual color, piel blanca, y apariencia de modelo.
—Buenos días —nos saludó. Las cuatro posamos los ojos sobre él, y juro que escuché a la cerda murmurar algo como: "otro dios griego".
—Buenos… días —saludamos con un poco de torpeza.
No sé porque presiento que se parece mucho a Sasuke, o quizá como todo el tiempo está cerca de mí, lo quiero ver en otros chicos, lo cual no es buena señal.
—Estoy buscando el edificio número cinco, ¿alguna de ustedes podría indicarme dónde está? —preguntó con esa voz tan fría y sexy.
—Ella te acompañará, porque es su edifico —dijo Tenten rápidamente, al tiempo en que me empujaba hacia adelante.
La fulminé con los ojos de manera discreta y accedí.
—Vamos, no está muy lejos —le dije a aquel sujeto, quien solo atinó a asentir con la cabeza a manera de agradecimiento.
Caminamos varios metros, hasta que llegamos al edificio. Durante el camino, noté como varias chicas nos observaban ó -mejor dicho-, lo observaban, de manera intensa. Y no las culpo.
—Aquí es.
—Gracias —me dijo esbozando una pequeña sonrisa.
Le sonreí de vuelta y me quedé quieta en mi lugar, mientras él se adentraba al edificio. No sé exactamente cuanto tiempo estuve ahí de pie, pero lo siguiente que supe, fue que alguien me jalaba del brazo para hacer que me girara.
—¿Qué hacías con ese sujeto?
Arqueé una ceja incrédula, ¿Y este quién se cree para exigirme explicaciones?
—Responde —rugió.
Continuará…

<-- CAPITULO3                    CAPITULO 5 -->

2 comentarios:

  1. Hola! Soy sabi-chan, te seguia en FF. Me alegra mucho que tengas este blog para poder leer tus historias, me encantan tus SasuSaku y Ed&Be.

    Me encanta esta historia! espero el siguiente capitulo!.
    Que ester bien! Saludos.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias por leer y por ahora estar aquí :)
      Es un gusto y un confort, saber que mis lectoras
      me apoyan.
      Cuidate mucho y sin duda nos estamos leyendo.

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