viernes, 29 de junio de 2012

IJ Cap5

¡Hola! Aquí les traigo el quinto capitulo.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
En este capitulo, tanto Sakura como Sasuke narrarán, espero y no sea confuso.
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IRREMEDIABLEMENTE JUNTOS
By Tsukisaku
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ACCIDENTES Y CARRERAS
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—¿Qué hacías con ese sujeto?
Arqueé una ceja incrédula, ¿Y este quién se cree para exigirme explicaciones?
—Responde —rugió.
—Primero que nada, ¡suéltame! —le dije soltándome de su agarre—. Y segundo, eso no te importa.
—Hmph. No creas que esto es por ti, estás mal —me dijo fríamente—. Solo quiero saber lo que él hacía aquí.
—No lo sé, y la verdad no me interesa —le dije antes de girarme y salir de ahí. ¿Por qué le interesa tanto saber eso?, ¿Acaso conoce a ese chico?
Me adentré a mi edificio y caminé rumbo a la biblioteca, aún necesitaba esos libros y casi no tenía tiempo para buscarlos. Fruncí el ceño y traté de adivinar el porque de la actitud de ese Uchiha, pero nada lógico me venía a la mente, solo de algo estaba segura y era que lo conocía, sino, ¿Por qué tanto interés en él?

Una vez que recogí los libros que necesitaba, corrí hacia mi aula, la campana estaba por sonar y lo que menos deseaba era llegar tarde. Pasé a mi casillero y tomé un par de cosas, para después continuar con mi carrera hacia mi salón. Estaba tan concentrada en no retrasarme, que no me fijé que había personas en el pasillo, e irremediablemente, terminé cayendo sobre uno de ellos.
—Lo siento —murmuré mientras abría los ojos, coloqué mis manos en el suelo y elevé mi cabeza para ver a quien había derribado. ¡Oh, no!
—Dos y contando —bufó de mala forma.
—Permíteme ayudarte —dijo otra persona, giré la cabeza y me topé con el chico de hacía un rato. Me tomó del brazo y me elevó para que quedara de pie.
—Gracias —murmuré avergonzada.
—Hmph —rodé los ojos y entonces comprendí que ellos se parecían más de lo que era debido—. Veo que las chicas lindas aún se te tiran encima —le dijo al cubo de hielo, una vez que se levantó del piso.
—¿Qué chica linda? —preguntó el con desdén. Lo fulminé con la mirada y traté de no lanzarlo al piso nuevamente.
—No seas maleducado con la señorita —le dijo el sujeto—. Perdónalo, tiende a ser grosero y…
—¿Patán? —completé con una sonrisa.
—Algo así.
—Como sea —bufó el Uchiha—. Debo ir a clase.
—Y yo —agregué.
—Nos veremos luego…
—Sakura —le dije.
—Itachi —respondió—. Hermano de este niño —dijo removiendo el cabello del aludido, quien le aventó la mano y soltó un gruñido.
—Bueno, un gusto, pero llegamos tarde a clase —le dije antes de jalar del brazo al Uchiha—cubo de hielo y encaminarnos hacía el salón.
—Sé caminar solo —bufó soltándose de mi agarre.
Le hice una mueca y lo ignoré, debería agradecer que me ocupo de que no llegue tarde a clase. Espero que esto de la tutoría pase pronto, y no tenga que preocuparme de ayudarlo nunca más. En cuanto llegamos al aula, el profesor nos regañó por el retraso y nos dijo que nos encargaría un resumen extra. Sencillamente genial.
—o—o—o—
Mi mañana no era precisamente la mejor del mundo, de hecho, después del "accidente" en el baño, empeoró. Cuando llegué a la universidad, me topé con que Itachi estaba con Sakura. ¿Qué mierda hacía con Sakura?, ¿Y porqué esta él aquí?
Cuando le pregunté a la molestia, no me quiso decir nada y se largó. Eso no podía ser bueno. Mientras caminaba por los pasillos de mi edificio, varias de las chicas me sonrieron tratando de ser coquetas, rodé los ojos y las ignoré. Odiaba que las chicas se me insinuaran tanto, era mucho mejor cuando no me acosaban. Aunque tomando en cuenta que necesito un poco de acción, quizá considere jugar un rato con alguna de ellas.
Llegué a mi casillero y tomé un libro, para después subir a la segunda planta y encaminarme a mi primera clase. Estaba como a medio pasillo, cuando la voz de mi irritante hermano me interceptó.
—Al fin te encuentro —comentó sin ninguna expresión.
—¿Qué quieres?
—Pero que mal humor, deberías considerar sonreír alguna vez.
—Hmph.
—Solo vine a hablar —me dijo—. ¿Me dirás donde trabajas?
—¿Por qué mierda te importa?, confórmate con saber que trabajo y ya.
—¿Tan malo es? —preguntó con un ligero toque de sorna.
Estaba por contestarle que se metiera en sus asuntos, cuando el ruido de unos pasos llamaron mi atención, ambos nos giramos para ver quien corría y antes de si quiera poder parpadear, alguien me derribó cayendo sobre mí.
Un aroma a cereza y lavanda, llegó a mis fosas nasales. Rodé los ojos y maldije, ¿Por qué siempre ella tenía que caer sobre mí?, al menos, debería estar yo arriba y no ella.
¡Mierda!, y de nuevo ya estoy pensando cosas que no debo.
Ella levantó un poco la cabeza y abrió los ojos de más, al ver que de nuevo, estaba sobre mí. Pensé en hacer una broma, pero tomando en cuenta que mi hermano está aquí, preferí no hacerlo.
Él la ayudó a levantarse y se lo agradecí internamente, ya que cierta parte de mi anatomía, comenzaba a removerse inquieto. ¡Diablos!, de verdad necesito algo de acción.
Después de una charla de mierda, caminamos al salón y nos ganamos un trabajo extra por llegar tarde. Genial, más tarea. Toda esta situación comenzaba a fastidiarme demasiado: hacer tareas, humillarme en ese bar, desvelarme, y todo, con esa molestia al lado.
Durante el descanso, fui en busca del dobe, aún tenía un par de asuntos que resolver con él. Por suerte, lo hallé formado en la fila de comida, así que lo jalé del brazo y lo arrastré hacia uno de los jardines.
—¡Teme, debo comer algo dattebayo! —se quejó haciendo un mohín—. Ya sé que me amas, pero esto comienza a asustarme.
—Idiota —bufé—. Ahora dime, ¿Por qué estás aquí?
—Porque tú me acabas de arrastras hasta aquí —contestó con esa estúpida y exasperante sonrisa en el rostro.
—Déjate de estupideces.
—Vale —aceptó—. Lo que pasa es que en mi viaje a china, conocía a Hinata-Chan y pues después de pasar las vacaciones juntos, me enamoré de ella dattebayo, así que decidí venir a estudiar con ella. Cuando regresé a Hong Kong te busqué para contarte, pero Mikoto-san me contó que estabas castigado y… bueno, dijo que te hallaría aquí. Aunque eso, ya te lo había dicho.
—Hmph. Y no les dijiste a ellas nada de mí, ¿verdad?
—No, aunque al parecer están muy interesadas en saber de ti, ya que no me dejaron tranquilo hasta que mi Hinata-Chan se los pidió.
Mierda.
—Nadie puede saber que estoy aquí por un castigo y mucho menos que tengo dinero, ¿te quedó claro?
—¡Eso es una tontería bakasuke! —exclamó alborotándose el cabello—. Además, esas cosas se saben.
—Espero que no sea por ti —lo amenacé—. O te mataré y no podrás disfrutar de tú amor.
—Mensaje captado 'ttebayo —bufó—. Y cambiando de tema… ¿no hay nada de acción por aquí?
—No sé, no he tenido tiempo de investigar.
—Te ayudaré con eso teme, después de todo, también amo esa acción.
—Hmph.
Creo que es lo único bueno que trae la llegada del dobe, y si tiene éxito, quizá logre hacer dinero con facilidad sin tener que matarme en ese bar. Sencillamente, genial.
—o—o—o—
Luego de que las clases finalizaran, regresé los libros a la biblioteca y me encaminé a Rakuen. Solo que esta vez, iba en compañía de mis amigas, las cuales parecían no desear dejar de hablar. Preguntaban de todo, y yo sinceramente no deseaba contarles gran cosa, a menos que deseara verme inmiscuida en chismes amorosos inexistentes.
—Por favor Sakura —insistió Ino—. No te creo que no tengas nada para contar de él.
—Ya se los dije —repetí casada—. No sé nada y no me interesa. Es el tipo de chico que prefiero no conocer.
—Porque te enamorarías de él —aseguró Tenten. ¡¿Qué?
—Estás equivocada —repliqué—. Simplemente no deseo conocer a un chico tan arrogante como él, y además, creo que ese cubo de hielo es demasiado hermético como para desear que alguien sepa más de él.
—En eso concuerdo un poco —murmuró Hinata—. Si no fuese así, Naruto—Kun nos habría dicho algo.
—¿Lo ven? —pregunté con la esperanza de que con eso, me dejaran de molestar.
—Vale —murmuró la rubia—. ¿Y qué hay con el otro dios griego?
—Se llama: Itachi —respondí—. Y… al parecer, son hermanos.
—¿De verdad? —preguntó Tenten—. Creo que eso de ser dios griego, es de familia.
—Me preguntó, ¿Qué diría Neji si te escuchara hablar así?
—No he dicho mentiras, no me malinterpretes, pero están demasiado buenos.
—Tenten tiene razón —continuó Ino—. Y creo que por eso, deberías tirarte a Sasuke.
—¡Cerda!
—¿Qué? —preguntó haciéndose la inocente. Su comentario logró que toda mi cara se tornara roja como un farolillo, el solo hecho de recordar lo de esta mañana, me ponía los nervios de punta.
—¡Oh por Kamisama! —gritó la cerda—. ¿Por qué te has puesto roja?, ¿Qué es lo que no nos dices?
—Nada —mentí apresurando el paso.
—No me digas que ustedes ya…
—¡No! —repliqué aún más roja—. Solo fue un accidente.
—¿El qué? —preguntó la castaña.
Me mordí el labio y busqué alguna excusa creíble, pero nada llegó a mi cerebro. Así que desvié la vista y hablé.
—Lo que pasa es que esta mañana, se hacía tarde para llegar a clases y no me fije por donde iba y terminé derribándolo y cayendo sobre él.
Ellas comenzaron a reír y yo apresuré el paso.
—Eso si que es tirársele encima —comentó la cerda entre risas—. ¡Bien hecho frentona!
Ignoré su comentario y me alivié de no contarles lo que pasó en el baño, o no me dejarían tranquila. En cuanto llegamos a Rakuen, me despedí de ellas y me dirigí a cambiarme de ropa; me coloqué el pantalón de mezclilla y la camiseta negra, para después salir a la barra.
Sasuke salió casi al mismo tiempo que yo, así que me dispuse a explicarle lo que le faltaba saber sobre las bebidas. Conforme el tiempo pasaba, más avanzábamos. Le expliqué como preparar bebidas con alcohol y sin alcohol, shots, tragos simples y otras mezclas que cambiaban de sabor, dependiendo del tipo de alcohol con el que estuviesen hechas. Las frutas y verduras que se utilizaban, las cantidades de hielo, la correcta forma de usar el Boston shaker, la coctelera, la batidora, y todos los utensilios que estará ocupando.
Por suerte aprendía rápido, así que cada que nos pedían un trago, él tenía la oportunidad de servirlo. Lo cual fue muy seguido, ya que muchas chicas se acercaban solo para estar más "cerca" de él.
Estoy segura que cualquiera de ellas, terminará volviéndose alcohólica con tal de estar cerca de él. Yo también lo haría, si en cambio eso me alejase de él.
—o—o—o—
La semana pasó volando y por fin era viernes, tenía demasiadas ganas de liberarme un poco del estrés, así que decidí buscar un poco de diversión. Luego de que las clases terminaran, me topé con una chica que no estaba nada mal y se veía interesada en pasar un buen rato, así que aproveché la oportunidad. La invité a ir a Rakuen por la noche, mi turno no duraba mucho porque era nuevo, así que al salir, podría aprovechar mi tiempo de manera más productiva.
Y lo que era mejor, ahora que ya sabía la manera en la que se preparan todos los tragos, Asuma me dejó ahí en compañía de Kiba. En tanto la molestia se encargaba de la parrilla junto con el regordete de la otra vez. Creo que es la primera vez que no nos ponen juntos y eso me alegro, y al parecer a ella también.
La tarde avanzó con rapidez, el lugar estaba más lleno que de costumbre y todos parecían ansiosos por diversión. La música sonaba alto, lo cual no me molestaba del todo, al menos era algo soportable. Un montón de chicas se acercaban para que las atendiera yo, mientras que los hombres eran atendidos por Kiba. El cual pareció odiarme por eso, pero lo ignoré, ¿Qué culpa tengo de atraer a tantas mujeres?
Cerca de las nueve de la noche, el dobe se acercó y dijo que tenía algo interesante que decirme. Supuse que se trataría de algo bueno, así que le pedí a Sakura que me supliera un rato, mientras hablaba con el dobe. Ella accedió sin reprochar nada, supongo que estaba un poco harta de la parrilla, y no la culpo.
—¿Qué pasó?
—Hallé algo —comentó emocionado—. Cerca de la medianoche, a unas calles de la torre.
—¿Seguro?
—Si 'ttebayo —contestó—. Hablé con un chico de mi clase, y él me dijo que conocía a alguien… así que podemos ir.
—¿Te animas?
—Hmph. ¿Tú que crees?
El dobe casi se pone a brincar de la alegría, admito que también era algo bueno para mí. Amo: la adrenalina y la diversión. Le dije que me esperara y que en cuanto mi turno terminara, iríamos. No importa que ese sea el motivo de que esté aquí, ni que a mis padres no les guste. Yo no dejaré de correr, solo porque ellos piensan que es malo para mí. Y no dejaré que nadie se interponga en eso.
Un par de horas después, terminé y salí. El lugar estaba aún repleto de personas, pero Asuma admitió que fue un descuido y que no me obligaba a quedarme. Pero me aseguró que la semana siguiente, me programaría horarios más grandes. Lo ignoré y me apresuré a salir.
—Ya era hora —bufó el dobe en cuanto me vio. Nos subimos a los autos y conducimos hasta el centro. Estaba tan impaciente por llegar, que justo hasta ese momento recordé que había citado a una chica en el bar. Supongo que ya tendrá más suerte para la próxima.
Cuando por fin llegamos, estacionamos los autos entre la multitud. Había muchísima gente reunida y varios autos diferentes, nos bajamos y nos adentramos, esperaba poder hallar al organizador para que me permitiera correr. Una sonrisa se instaló en mi rostro sin siquiera pensarlo, este era mi mundo, algo que yo era y que amaba hacer. Correr.
Naruto me señaló a un tipo que estaba con otros dos cerca de ahí, en las manos tenía varios fajos de billetes y parecía ser el que buscábamos. Su aspecto no daba miedo, pero parecía ser intimidante. Era un tipo alto, de cabellos naranjas y tenía algunas perforaciones en el rostro.
—Hola —lo saludó el dobe con el rostro serio—. Deidara dijo que aquí podíamos correr.
—¿Correr?, ¿Ustedes? —nos preguntó con sorna y observándonos de una manera que no me agradó.
—¿Eres el líder o pierdo mi tiempo? —le dije fríamente.
—Tienes agallas, porque no sabes con quien hablas.
—Hmph.
—¿Hay lugar? —preguntó el dobe.
—¿Tienen dinero? —preguntó. Asentimos y el esbozó una pequeña sonrisa.
—Mil por cabeza.
—Hecho —aceptó Naruto.
—Bien, niños bonitos… entran en la segunda, el ganador se lleva todo.
—Hmph.
El dobe sacó un fajo de billetes y le pagó lo de ambos. Se lo agradecí con la mirada y regresamos a los autos. Me recargué en el mío y observamos como se formaban cuatro autos, para la primera carrera. Toda la gente alrededor, bebía y fumaba, parecían estar impacientes por ver algo de acción.
Un par de chicas me sonrieron y las analicé con la mirada, una de ellas me parecía vagamente familiar. Quizá la haya visto en alguna de mis clases.
Unos minutos después, una chica de cabello azul, se colocó al frente para dar la señal de salida. Entrecerré los ojos y observé atento, podía sentir la adrenalina correr por mis venas, y eso que aún no estaba en el punto de salida. La chica dio la señal y las llantas rechinaron, una ligera nube de humo se levantó y todos los autos ya corrían lejos. El lugar donde estábamos, era algo así como una zona industrial desierta, y varias de las calles estaban bloqueadas por otros autos. El punto era correr en línea recta, girar un par de calles, cruzar el puente y regresar aquí.
Sencillo.
Observé como un par de los autos se derrapaban en la vuelta y luchaban por no estrellarse contra un muro. El coche que venía a la cabeza era uno negro que tenía dibujadas unas nubes rojas. Ridículo. Era bueno, pero no mejor que yo. Pasé mi lengua por mis labios, y me divisé ganándole.
Esa carrera finalizó y varios se juntaron a felicitarlo. Se bajó del auto y lo observé, era un chico alto, pelirrojo, de ojos cafés… muy parecido al que es novio de aquella chica, amiga de la molestia.
—Es bueno —murmuró el dobe.
—No tanto.
Cinco minutos después, llegó nuestro turno. Nos acomodamos en la línea de salida y para mi gran suerte, aquel auto corría de nuevo, No podía estar más feliz. La chica de cabellos azules dio la señal y pisé el acelerador; justo esto es lo único que le agradezco a Fugaku, el haberme mandado mi precioso auto. La señal se dio y todos aceleramos.
Cambié las velocidades y aceleré, mi auto rápidamente alcanzó al del pelirrojo, por el retrovisor vi que el dobe corría muy cerca de mí. Hmph. No me sorprende, es casi tan bueno como yo. Cambié nuevamente las velocidades y me dispuse a girar, en la curva que se acercaba. El pelirrojo me miró de reojo y sonrió como si ya me hubiese ganado.
Bastardo, no sabe con quien se está metiendo.
Atravesamos el puente y aceleré nuevamente, estábamos en la última parte de la carrera, así que di un nuevo cambio y rebasé al auto negro. Un par de metros más y había ganado, justo como supuse.
Todos comenzaron a gritar eufóricos, sonreí y bajé del auto. El dobe había llegado empatando al pelirrojo. El tipo de cabellos naranjas se acercó y me tendió el dinero.
—Parece que te subestimé.
—Hmph.
—No está mal —bufó el pelirrojo, que ya estaba cerca de nosotros—. Espero que lo disfrutes, porque será la última vez que me ganes.
—Como digas.
—Desearas no haberte metido conmigo.
—Basta Sasori —lo calló el otro tipo—. Te veremos en la próxima carrera —dijo antes de que ambos se alejaran de mí.
—¡Bien hecho teme! —exclamó el rubio golpeando mi espalda.
Le di la mitad del dinero y nos encaminamos a los autos. Estaba por subirme, cuando la chica de antes se me acercó y se recargó en el auto.
—Felicidades —me dijo mordiendo su labio—. ¿Te interesa otro tipo de acción?
—Hmph.
¿Qué más podía pedir?
Gané la carrera y conseguí sexo.

Continuará…

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