martes, 12 de junio de 2012

Inevitable Atracción Cap10

Aquí les traigo el décimo capi, el cual espero que sea de su agrado.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
.
INEVITABLE ATRACCIÓN
By Tsukisaku
.
UNA GRAN DECISIÓN
.
El siguiente par de meses las cosas transcurrieron de manera rápida. Luego de su conversación con Naruto, Sakura logró obtener una última esperanza para olvidar al Uchiha.
A pesar de que Sasuke le había dicho que estaba tramitando su divorcio; ella no terminaba de creerle.
¿Cómo confiar en un mujeriego?
Y para su mayor suerte, una semana después, Sasuke tuvo que salir de viaje a Kyoto a arreglar los preparativos para la inauguración de un nuevo complejo. Estaría fuera dos meses así que no se verían en todo ese tiempo, aunque eso no la salvó de recibir llamadas del azabache todos los días.
Durante el último mes y medio, Sakura había estado faltando a sus dos primeras clases en la universidad, para quedarse un poco más en el cine capacitándose en una nueva área. Al principio le asustaba la sola idea, pero ahora se sentía demasiado interesada.
Sobre todo ahora, que por fin le habían dado la oportunidad de demostrar todo lo que había aprendido con mucho esfuerzo.
Era el primer viernes del mes de diciembre, el viento soplaba bastante frío especialmente a esa hora de la mañana. Sakura estaba por llegar al cine, su turno iniciaba a las nueve de la mañana pero llegaba con treinta minutos de anticipación, pues deseaba tener un buen comienzo en su primer día en su nueva área.
Se encontraba realmente feliz puesto que estaría en el área más importante del cine. Entró al cine y se encaminó a los vestidores para colocarse su uniforme; una vez que estuvo lista, Shikamaru le entregó su lista con los horarios de arranque de las películas y su radio; ya que al ser el área más importante alejada, necesita estar en constante comunicación. Así que los únicos que portan radio a parte de ellos son los gerentes y los encargados de los accesos a las salas.
Le agradeció con una sonrisa y se encaminó a las escaleras que la llevarían al segundo piso, las cuales se localizaban justo detrás de la puerta que se encontraba a un costado del pequeño comedor.

Mientras subía, recordó la conversación que había tenido con Naruto casi dos meses atrás…
Naruto —le dijo un poco más seria—. Necesito que me ayudes con algo… —el rubio se puso un poco más serio y asintió.
¡Claro!, ¿Qué sucede? —los ojos azules se clavaron sobre los de ella. La joven Haruno respiró profundamente antes de contestar.
Me gustaría que me dijeras… ¿Qué necesito para cambiar de área? —le preguntó con tranquilidad.
¿Te quieres cambiar?, ¿Por qué dattebayo? —preguntó arqueando una ceja.
Bueno… creo que necesito aprender cosas nuevas —no era del todo la verdadera razón por la cual deseaba el cambio, pero no planeaba exponerle sus verdaderos motivos.
¡Bien dicho 'ttebayo! —exclamó con una gran sonrisa—. ¿Y a dónde te quieres cambiar?
A proyección —respondió con seguridad.
¡Vaya!, Pues… mira; para que alguien logre subir a esa área, necesita estar bien capacitado. Tú sabes que es el área más importante del cine, así que no puedo subir a cualquiera… —una expresión de tristeza recorrió el rostro de la chica—. Por eso, debes capacitarte… si deseas subir, necesito estar seguro de que puedo confiar en ti.
¡Me capacitaré! —exclamó con júbilo—. Sólo dime cuando…
Tú lo decides, sólo que debe ser fuera de tu horario laboral… puedes quedarte después de tu turno —sugirió el rubio. Sakura sopesó las posibilidades de faltar a clases, y luego de un minuto, aceptó.
¿Cuánto tiempo?
Hasta que estés lista para estar a cargo —le dijo con un poco de seriedad—. Apuesto a que aprenderás rápido Sakura-Chan.
Gracias —sonrió—, sólo una cosa… necesito que esta conversación quede en secreto, ¿Se puede?
¡Claro!... el teme no se enterará de nada.
Sakura sonrió ampliamente. Quería alejarse de Sasuke lo más posible, mínimo hasta que se asegurara que el Uchiha no planeaba burlarse de ella.
Y por fin ahora su petición se estaba cumpliendo. Llegó al segundo piso y observó a su alrededor, todo estaba totalmente en silencio, los proyectores de pronto le parecieron intimidantes… respiró con profundidad para infundirse un poco de valor.
—Vamos Sakura, tú puedes —se dijo mientras caminaba hacia la pequeña mesa que estaba al fondo. Dejó las hojas con los horarios impresos del día y tomó sólo una.
El área de proyección es algo así como un pequeño laberinto. Existe un proyector por cada una de las salas; y al estar las mismas posicionadas de manera diferente en la parte inferior, los proyectores también se encuentran en lugares diferentes, por eso es que el lugar parece un laberinto.
La dueña de la melena rosada se encaminó al primer aparato para comenzar; le quitó la funda y sonrió al recordar su primer día en capacitación.
Había sido el primer jueves, luego de su conversación con Naruto. Shino, que era uno de los que estaba a cargo, le explicó cada una de las funciones que ahí se realizan. Luego la llevó a uno de los proyectores y le dijo el nombre de cada una de las partes del proyector. Los cuales por cierto, no son pequeños como las personas imaginan, si no todo lo contrario. Son grandes y estorbosos. Está el cañón, el cual tiene todo un camino lleno de piezas con diferentes funciones, por las cuales debe pasar la cinta de película, el cual posee el tamaño de un refrigerador. A un lado se halla otro aparato igual de grande, que es el encargado de manipular el sonido de la sala. Y por último se encuentran los tres "platos" que son grandes círculos de un fino metal; que se encargan de sostener la película en su totalidad. Un círculo sostiene la película que se proyecta, otro se encarga de enrollarla de nuevo, y el último está de reserva por si alguno de los otros dos falla.
¿Y debo aprenderme todos los nombres? —preguntó Sakura con incredulidad.
Si —le contestó Shino inexpresivamente.
Esto me llevará bastante tiempo —murmuró para si la chica.
El trabajo de Sakura era fácil, puesto que por las mañanas sólo tenía que colocar de forma correcta la película correspondiente en el proyector asignado de las doce salas y luego comenzar a proyectarlas a la hora indicada. Lo mejor de todo es que no estaría sola, pues al ser el lugar de mayor importancia, siempre hay dos personas a cargo en todos los turnos. Lo que quería decir, que a las diez de la mañana llegaba otro proyeccionista para auxiliar a la joven Haruno en lo que hiciera falta.
Terminó justo a las diez de la mañana y comenzó a proyectar una a una las películas a la hora indicada, luego de poner en marcha la última de esa hora, se encaminó de vuelta a la mesa donde había dejado los horarios.
Todo estaba prácticamente oscuro, lo único que alumbraba tenuemente, era el escaso reflejo de provocaban los proyectores al estar en funcionamiento. De lejos divisó la figura de cierto pelirrojo y sonrió, Gaara se estaba convirtiendo en un gran amigo para ella, así que le agradaba el hecho de saber que no estaría totalmente sola ahí arriba.
—¡Hola Gaara! —saludó con una sonrisa, al tiempo en que se acercaba a él.
—¿Qué haces aquí? —preguntó evadiendo su saludo. Sakura se situó frente a él y arqueó una ceja.
—Trabajando —contestó cortantemente. El hecho de que no le contestara el saludo, le resultaba algo habitual—. ¿No te alegra?
—Pues… —Sakura le agradaba, pero no pensaba gritar a los cuatro vientos, que si le agradaba la idea de tener a una amiga con él.
—No importa —murmuró para después girarse y alejarse de ahí. Al instante el pelirrojo se sintió sumamente culpable, estaba siendo demasiado grosero, y ahora ella necesitaba de su apoyo.
Luego de un par de minutos decidió seguirla, giró por el siguiente pasillo y la encontró frente al proyector dos, sentada en el piso. Se acercó y se sentó a un lado de ella.
—No debí ser descortés — murmuró con la vista fija en el piso.
—Ya te dije que no importa, no estoy molesta —contestó Sakura observando una y otra vez, los horarios del día.
—¿Cómo es que estás aquí?
—Pedí que me subieran y me capacité —el pelirrojo arqueó una ceja, ¿Cómo es que él no se había enterado de eso?
—Bien por ti —comentó—, supongo que me tocará ayudarte en todo lo que aún no sabes, así que, cuando quieras.
—Gracias —respondió con una sonrisa. A pesar de la actitud fría y reservada del chico, le parecía una gran persona.
El resto de su turno, Gaara le estuvo explicando todos los procedimientos importantes que ella debía saber y memorizar. Sakura estuvo poniendo en práctica -a la fuerza- lo que el pelirrojo le decía. A pesar de que la presionaba… la chica lograba hacerlo mucho mejor de lo que Gaara esperaba.
Estuvieron tan ensimismados en su trabajo, que el tiempo pasó volando para ambos.
A las tres de la tarde, el turno de Sakura llegó a su fin, así que se despidió del pelirrojo, para después bajar a registrar su salida y cambiarse de ropa. Ahora saldría una hora más temprano de lo habitual, así que decidió esperar a Sai para comer algo.
Por suerte el turno de Sai terminó justo a la misma hora, así que en cuanto estuvo listo, se dieron una vuelta por la plaza para comer algo.
—¿Y qué tal tu primer día? —le preguntó mientras observaban el menú de un pequeño local de comida rápida.
—Bien, Gaara me ayudó bastante —contestó con una sonrisa. Ambos pidieron una hamburguesa y se sentaron en una de las mesas cercanas.
—Me alegro mucho, lo único malo es que ya no te veré tan seguido —comentó el chico haciendo un mohín.
—Exageras, Sigo trabajando aquí…
—Si pero escondida —ambos soltaron una carcajada y se dispusieron a comer.
—o—o—o—
¡Maldita sea!
La ansiedad que sentía en esos momentos no se asemejaba a nada que hubiera sentido antes. Sasuke estaba demasiado enfadado como para esperar más.
Llevaba una hora esperando poder abordar el avión que lo llevaría de regreso a Tokio y nada, el vuelo venía atrasado ¡Por casi dos horas!
¡Maldita sea!, ¡Maldito avión!, ¡Maldito Itachi!... soltó un gruñido y se dejó caer en la uno de los sofás de la sala de espera del aeropuerto.
Justo cuando Itachi dio la orden del cambio de Naruto por Temari, también le indicó a Sasuke que debía viajar a Kyoto a supervisar la apertura de un nuevo complejo. Era trabajo, así que no le afectaba; lo que lo enloquecía era la idea de no estar cerca de Sakura por dos meses.
Era cierto que había procurado hablar con ella casi todos los días, pero eso no lo satisfacía, especialmente porque Sakura siempre parecía rehacía a contestar sus preguntas.
Diez minutos después, por fin logró subir al avión. Durante el vuelo, se mantuvo pensando en lo que haría cuando viera a Sakura, se le ocurrían un par de ideas bastante interesantes y productivas.
Una vez que llegó al aeropuerto, se encontró con Karin, quien ya lo esperaba desde hacía un buen rato.
—Nunca más volveré a venir por ti —masculló la pelirroja mientras caminaban hacía el estacionamiento.
—Hmph —llegaron al auto rápidamente, así que Sasuke guardó sus maletas y ambos se subieron para ponerse en marcha.
—¡Dos horas esperando! —bufó la chica con el ceño fruncido—. ¿Tienes alguna idea de lo que tuve que cancelar?
—¿Y crees que yo estoy feliz?, ¡Si el bastardo de Itachi no se hubiera negado a prestarme el jet, esto no habría pasado! —musitó con enfado—. Además no te quejes, que yo también perdí mi tiempo.
—Si, si, como digas —murmuró Karin molesta.
Luego de un rato de silencio, el Uchiha volvió a hablar: —¿Y cómo van los tramites?
—Todo está casi listo, la semana que viene tenemos una cita con el abogado.
—Perfecto —murmuró con una pequeña sonrisa.
—¿Ahora si me dirás la verdad? —preguntó viéndolo de soslayo—. ¡Y no te atrevas a decirme que no es mi asunto, porque soy capaz de no firmar!... y sabes que hablo enserio —el azabache respiró profundamente antes de contestar. Sabía que Karin lo decía de broma, pero aún así, decidió contarle la verdad puesto que de cualquier manera se enteraría.
—¿Estás enamorado de ella? —le preguntó luego de escuchar la enredada historia. Aquella cuestión, desencajó totalmente al azabache, ¿lo estaba?
—No — contestó—; es decir, ¿Qué es estar enamorado?... sabes muy bien que nunca lo he estado, así que no lo sé.
—Sólo espero que no lo descubras demasiado tarde —le dijo al tiempo en que él aparcaba el auto en su edificio.
—o—o—o—
Al día siguiente, tuvo un día bastante agitado puesto que tuvo que madrugar para ir al corporativo a una junta con Itachi, donde estuvo la mayor parte de la mañana.
Por la tarde se encaminó al cine, ardía de ganas de ver a Sakura, de besarla, de tocarla, y de muchas cosas más. A las dos de la tarde llegó al cine; sabía que la chica llegaría cerca de las cinco, así que se puso a revisar los pendientes y los avances de los últimos días.
A las cinco de la tarde, se reunió con todos los gerentes para discutir un par de temas importantes, por lo tanto no vio llegar a Sakura. Casi dos horas más tarde, todos salieron, Neji se retiró puesto que él había estado desde la mañana, Naruto y Shikamaru serían los encargados de cerrar, así que Sasuke salía a las diez de la noche. Los tres gerentes pidieron comida y se sentaron juntos a comer.
Cuando por fin tuvo la oportunidad de salir al lobby, no divisó a Sakura por ningún lado.
—¿Buscas algo teme? —le preguntó Naruto poniendo su mano en su hombro.
—No —mintió. El rubio esbozó una gran sonrisa.
—Ella no está aquí —comentó con tranquilidad. El azabache lo miró de soslayo, ¿Cómo es que siempre lograba adivinar lo que pensaba?
—Hmph —quizá no vino… ó quizá salió temprano y yo no la vi… ¡Mierda!
—¿Qué te parece si me invitas un café? —le dijo entre risas.
—Dobe —murmuró fríamente.
—o—o—o—
Durante el lunes, se sintió sumamente tentado a ir a buscarla a la universidad, pero para su mala suerte, no pudo. Tenía varios compromisos a los que no podía faltar, así que se resignó a que la vería hasta el martes por la mañana.
Mientras tanto, a pesar de que Sakura ignoraba que Sasuke había regresado, se sentía igual de ansiosa que el Uchiha. Pensó que cambiando de área, a una en la cual los gerentes rara vez suelen aparecer, podría distraerse y no sentirse tan atraída a Sasuke… pero no era así.
Claro que le encantaba proyección, sobre todo porque Gaara le estaba enseñando muchísimas cosas que eran de gran ayuda. Pero en los momentos en los que estaba sola, su traicionera mente le traía el recuerdo de su jefe una y otra vez.
Su cuerpo anhelaba las caricias de Sasuke más que cualquier otra cosa. Deseba verlo.
El martes por la mañana, llegó al cine temprano como de costumbre, se encaminó a la gerencia y tocó el pequeño botón del intercomunicador, lo siguiente que escuchó fue el ruido que indicaba que la puerta estaba abierta. Eso la extrañó un poco, puesto que siempre preguntaban quien era antes de abrir. Cerró la puerta tras de sí, y su corazón comenzó a latir rápidamente, ignoró eso y se encaminó a los vestidores.
Abrió su locker y tomó un par de cosas para cambiarse… en ese momento se sintió observada y su corazón dio un vuelco. Levantó la mirada y se topó con una figura bastante conocida para ella.
Ninguno dijo nada; Sasuke estaba recargado en la puerta de su oficina, mientras que Sakura estaba al otro extremo, frente a los vestidores. La joven Haruno mordió su labio, las ganas de saltarle al cuello la invadían de nuevo.
—¿Cuándo regresaste? —preguntó la chica sin moverse de su lugar.
—El sábado —su rostro no mostraba expresión alguna, pero a pesar de que su voz había sonado fría, parecía tranquilo.
—Bien por ti —murmuró al tiempo en que cerraba su casillero—. Me voy a cambiar —abrió la puerta del vestidor de mujeres.
—¿Necesitas ayuda? —la pregunta congeló a Sakura en su lugar. ¿Había escuchado bien?... Debe ser una broma.
—Claro —contestó siguiéndole el juego, se metió al vestidor y dejó que la puerta se cerrara por si sola, mientras ella dejaba su ropa sobre la pequeña banca del estrecho lugar. Se giró para colocar el seguro a la puerta, y se topó con la imponente figura del Uchiha—. ¿Pero qué…? —¿En qué momento llegó ahí?, Sasuke cerró la puerta y se cruzó de brazos.
—¿Qué haces? —preguntó alarmada la chica.
—Lo que me pediste, ayudarte —un fuerte sonrojo cubrió las mejillas de Sakura, logrando que una pequeña sonrisa apareciera en los labios de Sasuke.
Con tan sólo un paso logró cubrir la distancia entre sus cuerpos, colocó sus manos en el borde de la polera de Sakura y se deshizo de ella lentamente, dejándola únicamente con su sostén. El sonrojo en ella se incrementó, no podía decir nada, su cuerpo parecía haberse paralizado.
Al verla así, Sasuke no logró contenerse y se lanzó a besar sus labios, tenía tantas ganas de hacerla suya que nada más le importaba. La recargó contra la pared, mientras sus manos luchaban por deshacerse del estorboso pantalón.
Sakura enredó sus manos en el cabello azabache para profundizar aún más el roce, mordió su labio inferior y un pequeño gruñido escapó de la boca de Sasuke, quien acababa de deslizar el pantalón de la chica hacia el piso.
Se separaron por la falta de aire, pero al instante el azabache comenzó a mordisquear y a lamerle el cuello, en tanto una de sus manos se encargaba de quitarle el sostén.
Mientras tanto, Sakura ya había logrado desabotonar la camisa de Sasuke y ahora pasaba sus manos por el perfecto torso; sintió como la lengua de su compañero comenzó a bajar más y más, hasta atrapar uno de sus pezones con los dientes… un gemido escapó de su boca. Las caricias que estaba recibiendo la estaban volviendo totalmente loca, por más que una pequeña parte de su cerebro le gritara que no era el momento ni el lugar, no lograba detenerse, si no todo lo contrario.
Aferró sus manos nuevamente en el cabello del chico para unirlo más a ella, su corazón latía tan aprisa, que por un momento pensó que se le saldría por la boca.
El lejano sonido del timbre, llegó a los oídos de la joven Haruno, ¡Alguien toca la puerta!
—Sasuke —lo llamó jalándolo con fuerza del cabello, para separarlo de sí.
—¿Hmph?
—La puerta… alguien acaba de llegar —los nervios comenzaban a invadirla.
—Bien —farfulló molesto. ¿Es qué acaso nunca podría terminar lo que comienza?
Salió del vestidor y se acomodó la ropa, para después abrir la puerta. Sakura se cambió rápidamente sin darse tiempo para analizar lo que había estado a punto de pasar.
¿Qué pasa conmigo?... guardó sus cosas en su locker y se metió a la oficina para imprimir los horarios del día. El Uchiha la observó, preguntándose ¿Qué hacía ella en la computadora?
—¿Cuándo continuaremos con…? —antes de que Sasuke lograra terminar su pregunta, Sakura lo interrumpió.
—Nunca.
—¿Qué?
—Yo no soy tú juguete… —Sasuke estuvo apunto de decirle algo, pero ella se adelantó—. Ya sé que dices que te vas a divorciar y no sé que más… pero aún así, no voy a acostarme contigo. Si quieres una relación conmigo, tendrás que comenzar por lo básico.
—¿Qué quieres decir? —preguntó con el ceño fruncido.
—Ya sé que estás acostumbrado a nunca tener que hacer ningún esfuerzo para enrollarte con cualquiera, pero yo no soy cualquiera. Yo quiero un hombre que me quiera de verdad, y no sólo para jugar, busco algo más —Sasuke no dijo nada, así que Sakura terminó de imprimir sus hojas, tomó un radio de la repisa y se dispuso a salir.
—¿Para qué el radio?
—Porque ahora estoy en proyección —contestó desilusionada por la actitud de Sasuke. Por una fracción de segundo, pensó que el azabache le diría algo diferente.
Abrió la puerta y desapareció rápidamente de ahí, dejando a Sasuke sumido en sus pensamientos.
¿Algo más…?, ¿Qué es lo básico?... "Yo quiero a un hombre que me quiera de verdad", las palabras de Sakura resonaron en su cabeza una vez más… ¿Qué siento por ella?, ¿Puedo quererla… ó ya la quiero?
Continuará…
<-- CAPITULO 9                    CAPITULO 11 -->

No hay comentarios:

Publicar un comentario