martes, 12 de junio de 2012

Inevitable Atracción Cap11

Aquí les traigo el capi once, el cual espero que sea de su agrado.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
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INEVITABLE ATRACCIÓN
By Tsukisaku
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LO BÁSICO
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Los días transcurrían rápidamente. Durante tres semanas, Sasuke no se acercó a Sakura para nada, se sentía sumamente confundido y necesitaba tiempo para pensar las cosas.
Lo que le dijo Sakura la última vez que hablaron lo inquietó en demasía; ¿Qué significa ella para mí?... se preguntaba. Sabía que sentía una atracción inexplicable por ella, que odiaba que otro hombre se le acercara más de lo necesario, y que era diferente a cualquier otra chica que hubiese conocido… tanto que hasta logró hacer que se divorciara.
Pero… ¿es amor lo que siente por ella?
Sakura, por otro lado, estaba un tanto ansiosa y decepcionada, por no decir de mal humor. Le molestaba que en tres semanas, Sasuke no le hubiese dirigido la palabra, ni si quiera para regañarla por algo. Quizá no debí exigirle tanto... se repetía cada que lo veía. Y es que las ganas de lanzarse a sus brazos y besar sus labios, no la dejaban ni a sol ni a sombra.
Por lo menos, en ratos se distraía y lograba disipar esos pensamientos que la hacían flaquear. ¡No!, ¡Ya basta de pensar en él!... lo mejor será olvidarlo. Pero como siempre, todo eso se iba por la borda en cuanto lo veía, y es que comenzaba a pensar que lo que sentía por él, era algo más que una simple atracción.

Al término de esas tres semanas, el domingo, Sasuke se encontraba con Naruto en el lobby escuchando lo que el rubio le contaba, cuando una melena rosada entró en su campo de visión.
La joven Haruno acababa de entrar a la plaza, pero no venía sola… llegaba en compañía de un pelirrojo bastante atractivo. En cuanto el azabache lo reconoció, la sangre comenzó a hervirle.
—¿Qué tanto miras? —le preguntó el rubio observando en la misma dirección que el Uchiha, dos segundos después divisó su objetivo—. ¡Vaya! —exclamó para después soltar una pequeña carcajada—. ¿Así que regresó? —la parejita se acercó un poco más y en cuanto el pelirrojo los identificó, se acercó a saludarlos.
—Pero miren a quien tenemos aquí —comentó—. Uchiha y Uzumaki.
—Hmph.
—¡Hey, Sasori!, ¿Cuándo regresaste? —le dijo el rubio estrechando su mano con fuerza.
—Ayer por la tarde, la comadreja por fin me dejó volver —contestó con indiferencia.
—Hola Sakura-Chan —saludó Naruto con una gran sonrisa. Hasta el momento la chica estaba un poco alejada de la conversación.
—Hola Naruto —contestó evitando mirar a Sasuke, el cual únicamente se ocupaba de fulminar con la mirada a Sasori.
—¿Entras?
—Si… nos veremos luego —les dijo—. Hasta luego Sasori —murmuró con un poco de timidez.
—Gracias por la agradable compañía, Sakura —le dijo el pelirrojo con una pequeña sonrisa, logrando que un ligero sonrojo acudiera a sus mejillas.
—El placer fue mío —contestó antes de girarse y desaparecer del lugar. Un gruñido escapó de la boca del azabache, la ira burbujeaba en su interior, deseaba saber como es que Sakura y Sasori se habían conocido.
—¿Cómo conociste a Sakura-Chan? —preguntó Naruto con curiosidad.
—Pues… la conocí ayer por la noche en casa de Temari. Me parece que ella y Gaara son amigos —explicó—. Y bueno… ya me conocen.
—No te atrevas a acercarte de nuevo a ella —gruñó Sasuke con una mirada gélida—. O me aseguraré que no vuelvas a poner un pie en esta ciudad nunca más —amenazó.
—¡Que genio Uchiha! —fue lo único que dijo, porque a pesar de que también tiene su carácter fuerte, lo último que deseaba era iniciar un pleito con el hermano menor de su mejor amigo.
—o—o—o—
El lunes por la mañana, Sakura se levantó a las diez, pues tenía varias actividades que realizar ese día. Luego que se duchara y arreglara, bajó a desayunar, mientras comía el timbre de su casa se escuchó… pero antes de que si quiera pensara en moverse, su madre ya se encontraba en el recibidor.
—Te buscan —le dijo su madre con una sonrisa.
—¿Quién? —preguntó mientras mordía una galleta.
—Un sujeto muy apuesto — contestó—, que te espera en la sala —y sin más desapareció de la cocina. Sakura frunció el ceño y trató de imaginar quien la buscaría a esa hora de la mañana, le dio un sorbo a su leche y se encaminó a la sala.
En cuanto entró a la estancia, se topó con un par de hermosos ojos negros.
—¿Qué haces… aquí? —preguntó con el corazón latiéndole a toda velocidad.
— ¿Así recibes siempre a tus visitas? —preguntó con sarcasmo. Sakura tragó saliva y se mordió su labio, Sasuke lucía sumamente atractivo. Casi nunca tenía la oportunidad de verlo con otra ropa que no fuese un traje, y ahora que vestía de manera informal, lograba dejarla sin aliento.
—Sólo a las no deseadas —respondió luego que recuperó la compostura.
—Hmph.
—¿Qué quieres… Uchiha? —preguntó cruzando sus brazos.
—Hablar contigo —al escuchar eso, las miles de mariposas que parecían habitar en su estomago, se removieron inquietas.
—¡Que pena! —exclamó fingiendo indiferencia—. Ahora estoy terminando de desayunar, y luego tengo muchas cosas que hacer… así que ya será en otra ocasión.
—No me iré sin hablar contigo —musitó sin dejar de verla. La joven Haruno soltó un suspiro ante la inminente derrota, ya debería haber imaginado que Sasuke siempre logra sus objetivos.
—Bien —farfulló—. Ahora regreso —se giró y desapareció escaleras arriba. Necesitaba tomar sus cosas para salir de la casa, después de todo, no podía hablar con él estando su madre a unos metros.
Sasuke sonrió para sus adentros en cuanto la vio bajar con su chamarra, hoy por fin arreglarían las cosas, si ella quería empezar por lo básico, así sería.
Se subieron al auto del Uchiha y se encaminaron al centro comercial, pues Sakura le dijo que tenía que hacer las compras navideñas. Sólo en ese instante, el azabache recordó que faltaba menos de una semana para navidad.
Durante el trayecto al centro comercial, ambos se mantuvieron en silencio… ya que Sasuke deseaba esperar un poco para hablar con ella.
Una vez ahí, comenzaron a visitar cada una de las tiendas… Sakura buscaba el regalo perfecto para sus amigos y sus padres.
—¿Cuántos regalos comprarás? —le preguntó el azabache con un poco de fastidio, pues llevaban caminando treinta minutos, y la chica aún no compraba nada.
—Pues… —lo meditó unos segundos—. Unos siete u ocho —contestó mientras observaba fijamente un aparador.
—¿Tantos? —preguntó con el ceño fruncido.
—Si, para mis padres y mis amigos: Ino, Tenten, Gaara, Sai, la pequeña Amy y quizá… uno extra —respondió entrando a una tienda. El Uchiha tomó una gran bocanada de aire para disipar la furia que comenzaba a crecer en él, ¿Por qué tiene que comprarle a ese par de perdedores?
—Dijiste ¿Amy? —preguntó—, ¿Te refieres a la hija de…?
—Si, es una niña muy linda —contestó observando algo que podría ser el regalo perfecto para su madre.
Unas horas después, la joven de cabellos rosados terminó de comprar todo lo que necesitaba; y luego de que Sasuke guardara las bolsas en su auto, se adentraron a una cafetería para tomar algo y conversar tranquilamente.
—Te escucho —comenzó Sakura, para después darle un pequeño sorbo a su café.
—¿Qué sientes por mí? —preguntó el azabache directamente, logrando que la chica se atragantara con su bebida. ¡¿Qué?
—¿Para qué… quieres saber eso? —preguntó luego de un rato de silencio.
—Estoy empezando por lo básico —contestó fríamente—. Quiero saber si la chica por la cual me divorcié, me quiere —Sakura abrió los ojos como platos.
—¿Tú… te… divorciaste? —el azabache asintió—. ¿Por mí?
—Eso me pediste, ¿cierto? —Sakura no podía creer lo que escuchaba. ¡Sasuke se había divorciado!... ¡Por ella! —Te lo dije antes… contigo es diferente.
—Yo… no puedo creerlo —murmuró asombrada—. ¿Esto es verdad? —el azabache asintió de nuevo.
—No te lo dije antes porque necesitaba aclarar mi mente, pero descubrí que necesito que me digas, si sientes algo por mí —explicó viéndola fijamente.
—Ya sabes la respuesta a eso, ¿o acaso crees que yo beso a todo el que se me acerca?
—No vivirían para contarlo —una pequeña sonrisa adornó sus labios. Sin que lo notaran, sus rostros ya se encontraban demasiado juntos… y en un rápido movimiento por parte del Uchiha, sus labios terminaron sellándose en un beso.
El roce era lento y dulce, algo sencillo, pero tierno. Sakura sentía como su corazón latía agitadamente, había extrañado tanto sus besos, que de pronto la necesidad de no dejarlo ir la inundó por completo.
—Ahora serás toda mía —murmuró rozando sus labios.
El resto de la tarde se la pasaron juntos, por lo tanto, Sakura faltó a sus clases en la universidad. Estuvieron conversando sobre varias cosas para conocerse mejor; familia, amigos, pasatiempos, y cosas por el estilo.
También acordaron que su relación se mantendría en secreto para evitar todo tipo de comentarios y murmuraciones de mal gusto, sobre todo porque así, podrían permanecer ambos en el mismo cine.
—o—o—o—
El martes por la mañana, se levantó temprano pues tenía una serie de pendientes que atender, antes de que su turno en el cine iniciara. Se duchó rápidamente y se arregló… cuando salió de su habitación, el desayuno ya lo esperaba sobre la mesa.
Se tomó su taza de café y se encaminó a la salida.
—¿No piensas comer nada? —le preguntó la pelirroja.
—No —tomó sus llaves y abrió la puerta.
—¿Y para eso me levanté temprano? —se quejó haciendo una mueca.
—Hmph… ya sabes que yo casi nunca desayuno —y sin más salió.
—¡No volveré a cocinar nada para ti Uchiha! —gritó sabiendo que no era del todo verdad.
Cerca de las dos de la tarde, llegó al cine. Tenía muchas ganas de hacerle una pequeña visita a su nueva novia; en cuanto entró a la oficina, dejó sus cosas y tomó el extremo del radio, que se encontraba en la pared para llamarla.
Mientras esperaba a que Sakura bajara, Naruto ingresó a la gerencia con una sonrisa.
—¿Cuál es la urgencia teme? —le preguntó palmeando su hombro.
—Ninguna que te importe usuratonkachi —bufó.
—¡Vamos teme! —exclamó—. Soy tú mejor amigo dattebayo —el azabache rodó los ojos.
—Hmph —en ese instante Sakura abrió la puerta y los observó confundida.
—Hola —saludó con un poco de nerviosismo—, ¿Para qué me necesitan? —ninguno dijo nada, el rubio esperaba con una gran sonrisa a que su amigo dijera algo, mientras que el azabache esperaba que Naruto se esfumara.
—¿Puedes dejarnos solos? —le dijo al rubio con fingida tranquilidad.
—No si no me dices —contestó sin borrar su sonrisa.
—Bien —farfulló. Después de todo, ¿Qué sentido tenía ocultárselo si de cualquier forma terminaría diciéndoselo?—. Sakura es mi novia, ¿contento?
—¡Sasuke! —se quejó la chica.
—¡Vaya! —exclamó—, No te preocupes Sakura-Chan, yo jamás diría algo que afectara el trabajo del teme, y menos el tuyo 'ttebayo —le dijo con una sonrisa.
—Gracias Naruto.
—Ahora si me voy… —dijo abriendo la puerta—. ¡Ah!, Y no hagan cosas malas —les dijo pícaramente antes de cerrar la puerta haciendo sonrojar a Sakura.
—Ignóralo —le dijo acorralándola entre la pared y sus brazos, para después atacar sus labios.
—o—o—o—
—¿Así que tú novia? —le preguntó el rubio.
—No molestes —bufó mientras revisaba unos documentos.
—Estoy impresionado, creo que es tu primer novia dattebayo —comentó tranquilamente—. Espero que no la hagas sufrir.
—Hmph.
—¿Cómo convenciste a Sakura-Chan…?
—El divorcio —respondió antes de que el rubio terminara de formular su pregunta.
—Ah… ¿Y cómo están las cosas con Karin? —preguntó.
—Bien, igual que siempre —murmuró sin despegar los ojos de las hojas que sostenía.
—Es bueno saberlo 'ttebayo —en ese momento su móvil comenzó a sonar, así que decidió dejar su interrogatorio para después.
—o—o—o—
Durante el resto de su turno, Sakura se la pasó pensando en Sasuke, ¿Para qué negarlo?... ¡Si estaba loca por él!
A la hora de la salida, se despidió y se encaminó a la universidad. Necesitaba ponerse al corriente en las asignaturas que había perdido el día anterior, ya que últimamente estaba faltando a varias de sus clases por estar más tiempo en el cine.
Las horas transcurrían en relativa normalidad, se forzaba a sí misma a comprender lo que los profesores explicaban y tomaba muchas notas, pues no podía darse el lujo de mandar por la borda todos los esfuerzos que había realizado para estar estudiando ahí.
En cuanto las clases finalizaron, se encaminó a la biblioteca por un par de libros que necesitaría para una investigación; en instantes como esos extrañaba a sus amigas, era una pena que ellas estudiasen en otra universidad. Por suerte sólo le quedaban tres días más de clases, y las vacaciones de invierno darían inicio.
Se adentró al gran edificio y luego de pedirle a la encargada informes sobre los libros, se dispuso a buscar en el segundo piso en uno de los estantes.
—Malditos libros… —masculló—, ¿Por qué tienen que estar ahí? —murmuró viendo hacía la parte superior de uno de los estantes. Observó la escalera y los respectivos libros alternadamente. ¡Mierda! Las escaleras nunca habían sido sus mejores aliadas, odiaba con todas sus fuerzas usarlas… pero no tenía remedio, necesitaba esos libros.
—Pórtate bien, no te vayas a mover —murmuró mientras subía lentamente. Una vez que llegó a la parte más alta, estiró su mano y tomó uno de los libros, estaba por tomar el otro, cuando una voz le pegó un susto de muerte.
—Linda vista —dijo el sujeto que se encontraba al pie de la escalera. Sakura llevó su mano libre a su falda para cubrirse lo más posible, pero al hacer eso se soltó de la escalera e inevitablemente perdió el equilibrio.
Cerró los ojos con fuerza, pero antes de llegar a tocar el suelo, unos fuertes brazos detuvieron su caída. Abrió los ojos lentamente y se topó con unos orbes del color de la noche.
—¿Estás bien? —le preguntó.
—Afortunadamente si… ¿Era necesario que me asustaras de esa manera? —se quejó con el ceño fruncido.
—Hmph —Sakura rodó los ojos.
—¡Bájame ya! —Sasuke sonrió de medio lado, y en lugar de bajarla… acercó sus labios a los de ella y le dio un corto beso—, no creas que con eso te he perdonado —se quejó un poco ruborizada.
—¿No?
—No… — e de tuvo un momento—, bueno, te perdono si te subes a tomar el libro que me falta —el Uchiha soltó un pequeño suspiro, dejó a Sakura en el piso y se subió a tomar el libro.
Una vez que lo tomó, bajó y se lo entregó.
—Molesta —le dijo, pero antes de que ella tuviese la más mínima oportunidad de quejarse, volvió a besarla.
—¿Y qué haces aquí? —preguntó Sakura mientras caminaban al auto del azabache—. No me dijiste que vendrías.
—Hago lo básico —contestó al tiempo en que le abría la puerta del copiloto.
—¿Podrías ser más especifico? —preguntó con una pequeña sonrisa.
—Llevo a mi novia a cenar algo y luego a su casa —contestó luego que se acomodó en su lugar.
—Es una pena que casi siempre te toque cerrar en el cine —murmuró Sakura haciendo una mueca.
—Siempre puedo escaparme —le dijo poniendo en marcha el auto.
—Y me encantará que lo hagas.
Mientras más tiempo pasaban juntos, más trabajo les costaba separarse. La atracción crecía con cada segundo que compartían; no les importaba que aún no terminaban de conocerse, ó que fueran jefe y empleada, ni nada más, únicamente sentían que la necesidad de estar juntos, era cada vez más fuerte.
Algo inevitable… y nuevo para ambos.
Continuará…

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