martes, 12 de junio de 2012

Inevitable Atracción Cap17

Aquí les traigo el capi diecisiete, el cual espero que sea de su agrado.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
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INEVITABLE ATRACCIÓN
By Tsukisaku
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UN… ¿RIVAL?
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Durante la siguiente hora, Sakura se la pasó conversando con Suigetsu animadamente, realmente estaba emocionada de volver a su viejo amigo. Tenía años sin verlo y sentía que tenía millones de cosas que decirle. El chico de los ojos púrpuras, le contó en lo que trabajaba, y todo lo que le había pasado en esos años. Claro que sin muchos detalles. Sakura le contó que trabajaba en un cine y que estudiaba en la Todai.
—Por cierto, me enteré de que conoces a Uchiha Sasuke —comentó Sakura con una sonrisa.
—Si, es un viejo amigo… no lo veo desde que salimos de la universidad —comentó—. No sabía que lo conocieras.
—Si, es el gerente general del cine en el que estoy.
—¡Vaya!, yo pensé que ya estaría de vicepresidente o algo así —se burló antes de darle un gran trago a su bebida—. ¿Y sigue casado con Karin?
—No, ya se divorciaron —contestó un tanto incómoda por la pregunta.
—¿De verdad? —preguntó atónito—. No sabía… Aunque tiene mucho que no sé nada de ellos, de hecho le avisé a Karin que estaría por aquí unos días, pero creo que iría de viaje con Sasuke ó algo así… —se detuvo un momento y luego agregó—: Bueno, si es que me quedo más tiempo, quizá pueda saludarlos.
—Si, quizá…
Suigetsu le contó que estaba ahí por negocios; como trabajaba en una importadora de artículos deportivos y todo eso, pues estaba tratando de cerrar un negocio bastante importante en Tokio, ya que actualmente residía en China.
—¿Y tus padres como están? —preguntó cambiando de tema.
—Bien, ya sabes, igual de locos que siempre —contestó sonriendo.
—También los míos —agregó con diversión—. De hecho, les mandan saludos.
—Es bueno saber de ellos comentó. Al estar así, sintió un poco de nostalgia. Ella y Suigetsu se conocieron cuando eran niños, gracias a que sus padres eran amigos y vivían en la misma calle.
A pesar de que Suigetsu era más grande que ella por unos años, era muy lindo con Sakura. Precisamente eso era lo que había enamorado a la pequeña Haruno hacía unos años; el hecho de estar con un niño unos años más grande que ella y que la trataba con dulzura y delicadeza, conquistó su corazón.

Solían pasar mucho tiempo juntos, en el parque ó en la casa del otro jugando. Hasta que la familia Hozuki se vio en la necesidad de mudarse de barrio, ya que el empleo del padre del niño, así lo requería.
La separación les dolió a ambos, pero no pudieron hacer nada. Al principio se hablaban por teléfono seguido, pero después, Suigetsu fue creciendo y fue teniendo muchas más responsabilidades e inquietudes, dignas de su edad.
Sakura también se hizo a la idea y se fue olvidando poco a poco de él. únicamente le quedó el lindo recuerdo de su primer amor.
Y ahora que estaban nuevamente frente a frente, sentían algo muy especial en su interior. Aunque Suigetsu lo tenía mucho más claro que Sakura; el desde hacía unos meses venía pensando en ella, en lo bien que la pasaban juntos y en lo mucho que le agradaba su presencia. Sentía que con ella podía ser él sin tener que fingir alguna postura, o alguna cara.
—¿Tienes algo que hacer mañana? —le preguntó abruptamente.
—No, ¿Por qué?
—¿Te gustaría ir al parque de diversiones? —preguntó, sintiéndose un poco tonto por invitarla a un lugar así.
—¿Bromeas?... ¡Claro que si! —aceptó gustosa. Puesto que cuando eran niños, habían planeado ir juntos algún día, y el hecho de que él pareciera recordarlo, la puso sumamente feliz.
—Genial, entonces pasaré por ti a las diez de la mañana… ¿aún vives en el mismo lugar, cierto?
—Si.
Continuaron conversando y dejaron que los minutos transcurrieran velozmente. La media noche se acercaba, así como un nuevo año para todo el mundo. La música resonaba un poco fuerte y todo el mundo parecía estar disfrutando de la velada, Ino y Tenten observaban desde el otro lado a su amiga, y no sabían exactamente lo que pasaba.
Sabían que ella era novia de Sasuke, y lo mucho que la chica lo amaba. Pero les parecía que Sakura estaba un poco más entusiasmada de lo normal con Suigetsu. Ambas conocían a la perfección la historia entre ellos dos, y eran concientes de lo mucho que la dueña de los ojos jade lo estimaba, pero ¿debería actuar tan… emocionada?
Decidieron dejarlo pasar y continuaron festejando, después de todo, estaban a unos minutos de pasar a un nuevo año.
—o—o—o—
—Sasuke, ¿Quieres dejar de beber tanto? —pidió Karin al tiempo en que le quitaba la sexta copa de la mano.
—No —dijo mientras trataba de recuperar su bebida.
—No es normal que bebas tanto, en casa de tus padres. Sobre todo cuando las cosas están marchando bien, me puedes explicar ¿Qué pasa contigo? —preguntó observándolo fijamente. El Uchiha bufó y apretó los puños con fuerza. Esa le parecía una excelente pregunta, ¿Qué pasaba con él?
Se sentía muy molesto e inquieto. Exactamente desde que Karin le dijo que Suigetsu estaría en Tokio, para visitar a un viejo amor. Eso era lo que lo tenía mal. El solo hecho de imaginarse a su novia con… otro, lo ponía de pésimo humor.
Pero más que eso, se sentía frustrado de saber que no podía correr y ahuyentar al joven Hozuki del lado de su novia. Aún le quedaban once días en Osaka y no podía zafarse de ese compromiso, no si deseaba asumir su cargo de vicepresidente y hacer pública y formal su relación con Sakura.
—Tranquilo, Uchiha —le dijo la pelirroja al tiempo en que le daba un leve pellizco en el brazo, logrando que el azabache la fulminara con la mirada.
—¿Por qué mierda me pellizcas?
—Para ver si así te calmas un poco, y dejas de golpear el piso con el pie. Todo el mundo notará que no estás cómodo aquí y ya falta poco para irnos.
—Hmph.
Pasó su mirada por el lugar nuevamente, y halló a sus padres conversando animadamente con sus amistades. Bufó nuevamente, realmente odiaba esas fiestas y todo lo que tuviera que ver con la "alta sociedad".
—¿Ansioso por escapar de aquí? —le preguntó Itachi de repente. Clavó sus ojos en él y no cambió su expresión de hastío.
—Mañana tengo que trabajar temprano.
—Hmph. Que responsable —le dijo con un ligero toque de sorna—. Me parece que mi padre está feliz de que por fin estén divorciados…
—Y yo de ya no tener que verlo más —puntualizó Karin seriamente.
—Supongo que no te ha tocado su lado bueno —comentó el Uchiha mayor, antes de darle un sorbo a su bebida.
—¿Acaso tiene uno?
Touché —dijo esbozando una pequeña sonrisa—. Por cierto hermanito, ya no es necesario que regreses a Osaka, puse a cargo a Temari. Así que mañana podrás regresar a tú cine… y en un par de semanas, quizá logres ingresar al corporativo.
Al escuchar eso, Sasuke sintió como un toque de alivio lo inundaba. Estaba ansioso por regresar y volver a ver a su novia.
—Perfecto.
Unos segundos más tarde, el ruido de los fuegos artificiales inundó el lugar. Un nuevo año acababa de comenzar y todos esperaban, que fuese uno que les brindara lo mejor de lo mejor.
Sasuke y Karin se despidieron de todos y salieron del lugar, mientras se encaminaban al hotel donde se estaban quedando, el Uchiha aprovechó para llamar a Sakura y comunicarle su regreso.
El teléfono sonó y sonó, hasta que entró al buzón de voz. ¿Por qué no contestas Sakura?
Lo intentó una vez más y nada. Se preguntó si ya estaría dormida, pero recordó que estaba en aquella fiesta con sus amigas, así que lo intentó nuevamente, sin embargo el resultado fue el mismo.
Bufó y soltó una maldición.
¿Qué es más importante, que hablar conmigo?... se preguntó frustrado.
—o—o—o—
A la mañana siguiente, Sakura se despertó sumamente cansada. Sentía que casi no había dormido, y en efecto, así era. Llegó a su casa cerca de las cuatro de la mañana, todo por estar conversando con su viejo amigo.
Se levantó con pereza y observó el reloj, faltaba una hora para que Suigetsu pasara por ella, así que se metió a la ducha y se bañó rápidamente. Una vez que salió, se vistió y bajó a la cocina a desayunar un poco.
Cuando vio a sus padres, les contó que su amigo estaba de vuelta y lo bien que lo habían pasado juntos. En cuanto Suigetsu llegó, saludó a los padres de la chica y un rato después, partieron camino al parque de diversiones, el cual estaba como a dos horas.
Su día fue transcurriendo bastante bien, ambos estaban muy a gustos conversando, tanto que Sakura ni si quiera había recordado llevar su móvil consigo. Lo único que si deseaba, a cada momento, era poder pasar un momento de diversión con Sasuke.
El chico de ojos púrpuras, se sentía más y más atraído a Sakura, tanto que en uno de los juegos se aventuró a tomarla de la mano, y ella ni si quiera notó las dobles intenciones del chico. Lo vio como algo normal y sin importancia. Aunque para Suigetsu significaba, que ella quizá también sentía algo por él.
—¿Qué tal si me invitas un helado? —propuso la chica después de que se bajaron de una de las atracciones.
—¿Fresa con queso?
—Fresa con queso —asintió sonriente. Le alegraba mucho que su amigo, aún recordara su sabor de helado favorito. Caminaron al local de helados y el chico pagó dos conos, y después se sentaron en una de las bancas.
—Está delicioso —murmuró Sakura mientras pasaba la lengua por el helado. El chico se quedó embelesado observándola, y antes de ser pillado, se giró y probó su helado.
—Aún no me has contado, ¿Hay alguna chica que te robe el sueño? —preguntó Sakura inocentemente.
—Quizá.
—Pues es muy afortunada.
—No lo sé, aún no le digo nada —murmuró viéndola nuevamente.
— Pues deberías — lo animó ella. Tomó una gran bocanada de aire y se dispuso a hablar, pero antes de que lograra algo, Sakura soltó un gran suspiro.
—¿Y ese suspiro?, ¿Extrañas a alguien?
—Si —admitió ella clavando sus ojos en él. Suigetsu pensó que quizá ella se refería a él y no a otra persona.
—Tienes un poco de helado… aquí —le dijo mientras acercaba su boca a la comisura de sus labios. El corazón de Sakura comenzó a martillar su pecho con fuerza, en tanto un sonrojo se hacía presente en sus mejillas.
Todo su mundo pareció congelarse, ¿Qué es lo que pasaba?
Suigetsu succionó los restos de helado y se separó ligeramente para observar a Sakura a los ojos. Y un segundo después, no soportó más, y la besó.
—o—o—o—
Sasuke terminó de guardar sus cosas en la maleta y soltó el aire de golpe. Había llegado la hora de mudarse por completo de ese departamento, salió y se topó con Karin en la cocina.
—Así que… ¿esto es todo? —preguntó la pelirroja con un deje de tristeza.
—Hmph —el azabache sonrió ligeramente—. Karin. Solo me mudo de casa, no me estoy muriendo… además, eres mi mejor amiga, lo sabes.
—Lo sé, Uchiha. No estoy triste, si no orgullosa de que por fin tendrás una vida —le dijo seguido de una risita.
—Graciosa.
—Siempre —comentó sonriente—. Además, seguro que te estaré visitando seguido… ya sabes, me encanta el cine gratis.
—Hmph.
El Uchiha tomó su maleta y se despidió de su amiga, para después, salir del departamento. Aún tenía que llegar a su casa, acomodar sus cosas, ducharse, y alistarse, antes de ir al cine a cerrar.
Había intentado hablar con Sakura, pero no contestaba, cosa que estaba desesperando al Uchiha. El único consuelo que le quedaba era que la vería en el cine, ya que le tocaba cerrar también.
Se apresuró a terminar todo lo que debía hacer, y una vez que estuvo listo, se subió a su auto y se encaminó al cine. Manejó a toda velocidad, pues estaba un tanto ansioso por llegar y ver a su novia, observo el reloj del radio, y se dio cuenta de que ya eran casi las seis de la tarde.
En cuanto llegó al cine, aparcó el auto, tomó unos documentos, salió del auto y colocó la alarma. Caminó con tranquilidad, hasta que llegó al lobby, donde se hallaba Naruto en compañía de Neji.
—¿Cómo va todo? —preguntó.
—¡Teme! —gritó el rubio.
—No grites —lo reprendió el joven Hyuga.
—Feliz año nuevo teme —le dijo al tiempo en que le daba un abrazo.
—Si, si, gracias dobe —murmuró soltándose del agarre.
—Pensé que llegarías en diez días — omentó Neji.
—Temari se quedó a cargo —contestó—. ¿Qué tal va el día?
—Bien, hay mucha asistencia — le dijo el rubio—. Y todos están trabajando bastante bien, excepto… —de repente se quedó callado.
—¿Qué? —exigió saber.
—Haruno —comenzó Neji—, no ha llegado, y se supone que entraba hace como una hora.
Sasuke entrecerró los ojos y sintió que algo no estaba bien. —¿Y no ha hablado? —ambos negaron con la cabeza.
—Hmph.
Se giró y se adentró a la gerencia, necesitaba localizar a Sakura y saber que era lo que estaba pasando. Entró y dejó sus cosas en el escritorio, tecleó en la computadora la contraseña que lo dejaría ver la base de datos de los empleados y esperó a que se abriera el archivo, una vez que apareció el documento, buscó el nombre de su novia.
Una vez que el número telefónico de la casa apareció, tomó el auricular y marcó el número. A las dos tonadas, la voz de una mujer le respondió.
—Buenas tardes —saludó la mujer.
—Buenas tardes, ¿se encontrará Sakura? —preguntó lo más amable que pudo.
—No. Ella salió, ¿Quién la busca?
—Le hablo del cine, lo que pasa es que ella ya debería haber llegado a trabajar —explicó con la sangre hirviéndole.
—Oh, cuanto lo siento —se disculpó la mujer—, lo que pasa es que ella salió muy temprano con un amigo y… no sé a que hora llegará.
—Hmph. Gracias —y sin más cortó la llamada. Cerró el archivo y se puso de pie. Ese asunto no le estaba gustando nada, y estaba dispuesto a averiguar lo que estaba pasando. Solo esperaba que Suigetsu no estuviese implicado.
—o—o—o—
Al sentir los labios del chico sobre los de ella, un fuerte miedo la invadió, así que rápidamente cortó el contacto. El chico no comprendió el porque los ojos de Sakura reflejaban miedo.
—Suigetsu, yo no… —trató de decir, pero el chico la interrumpió.
—Siento haber sido tan efusivo, pero… tú dijiste que debía hacerle saber a esa chica mis sentimientos y…
—¡No! —lo interrumpió ella—. Yo tengo novio, y estoy muy enamorada de él —aseguró seriamente.
—¿Qué? —el chico parecía más que sorprendido—. Claro, que idiota soy, como esperé que una chica como tú… siguiera sin novio.
—Lo siento mucho. Pero únicamente te veo como un buen amigo y ya… siento que pensaras otra cosa —le dijo apenada.
—No es tú culpa, el tonto soy yo —contestó bajando la mirada—. Será mejor que nos vayamos…
—Si… ¡¿Qué hora es? —preguntó de repente. El chico observó su reloj y le dijo que pasaban de las cuatro—. ¡¿Qué?, ¡Tenemos que irnos, mi turno en el cine empieza a las cinco y no llegaré!
Se pusieron de pie y caminaron a toda prisa a la salida. La joven Haruno se sentía terriblemente mal; no solo por lo que acababa de pasar con su amigo, si no que además, era la primera vez que llegaría tarde al trabajo y lo que era peor, no tenía como avisar que iba retrasada.
Durante el camino, ambos permanecieron en total silencio. Suigetsu se la pasó pensando en lo que acababa de pasar, y se sintió mal, Sakura le gustaba mucho y deseaba poder conquistarla. Pero al recordar la reacción que tuvo cuando la besó, le quedó muy claro que ella estaba bastante enamorada.
Cuando llegaron a la casa de la chica, se despidió del chico y le agradeció la salida.
—Espera —le dijo antes de que lograra entrar a la casa.
—¿Qué pasa?
—Quiero disculparme por lo del beso… —murmuró—. Tú eres mi amiga, y… no quiero que nuestra amistad se pierda por eso.
—Yo… siento mucho no poder corresponderte. De verdad eres un gran chico, pero llegaste demasiado tarde a mi vida —le dijo viéndolo fijamente a los ojos.
—Lo sé —le dijo al tiempo en que ponía una mano en su mejilla—, ¿Me perdonas?
—Por su puesto —contestó esbozando una sonrisa.
Justo en ese momento, el automóvil negro de Sasuke se estacionó frente a la casa y se bajó de golpe. Estaba más que furioso, porque no solo Sakura estaba con Suigetsu, si no que además, debido a eso no había llegado al trabajo.
—¿Interrumpo? —preguntó con una voz que helaría a cualquiera.
Al escuchar esa voz, todo el cuerpo de Sakura se tensó por completo. Se separó de golpe de su amigo y clavó sus ojos sobre los de su novio. El cual parecía querer matar a alguien con la mirada.
Sasuke…
Continuará…
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