martes, 12 de junio de 2012

Inevitable Atracción Cap18

Aquí les traigo el capi dieciocho, el cual espero que sea de su agrado.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
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INEVITABLE ATRACCIÓN
By Tsukisaku
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EXPERIMENTANDO EL DOLOR
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—¿Sasuke? —preguntó Suigetsu un tanto confundido. Claro que le alegraba mucho ver a su antiguo amigo, pero… ¿Por qué estaba él en casa de Sakura?

—Sasuke… esto no es... —trató de explicar la joven Haruno con los nervios a flor de piel. Conocía de sobra al Uchiha, como para saber de sobra lo molesto que debía hallarse.
—Hmph.
Sasuke observaba a Suigetsu con el ceño fruncido, estaba realmente furioso, y deseaba poder molerlo a golpes, ¿Cómo es que se atrevía a poner un solo dedo encima de su novia?, ó mejor aún, ¿Por qué ella permitía ser tocada por él?... Lo único de lo que realmente estaba conciente, era de la furia que sentía.
—Lárgate —le gruñó al chico de ojos púrpura, el cual aún no comprendía totalmente la situación.
—No compren…
—Esto es… —trató de decir Sakura interrumpiendo a su amigo, con la vista fija en Sasuke.
—¡Ya sé lo que es! —le dijo elevando el tono de su voz.
—¡¿Qué es lo que está pasando? —preguntó Suigetsu elevando la voz. Comenzaba a desesperarse, y realmente no comprendía nada de lo que estaba sucediendo.
—¡Nada que te importe! —Gritó el Uchiha fulminándolo con la mirada—. Ahora lárgate, antes de que…
—Por favor Suigetsu —intervino Sakura—, estaré bien, solo déjanos solos ¿si?
El chico al ver la mirada suplicante de su amiga, asintió y se retiró, no sin antes decirle que esperaba una explicación de lo que pasaba.
Una vez que se quedaron solos, la joven Haruno posó sus orbes jades en los oscuros pozos del Uchiha, los cuales ahora se veían rojizos debido a la furia. Sintió un escalofrío recorrerla y a su corazón golpetear con fuerza su pecho. Los segundos transcurrían, y Sasuke aún no le decía nada, únicamente la observaba con el ceño fruncido y eso solo la ponía más nerviosa.
Se mordió el labio y puso su mente a trabajar. ¿Qué debía hacer?, ¿acercarse a él y abrazarlo ó esperar a que dijese algo?... el silencio comenzaba a matarla y no hallaba las palabras correctas. Respiró con profundidad y se decidió a romper el silencio.
—Sasuke —inició—, sé que estás molesto porque estaba con Suigetsu, pero déjame decirte que no estábamos haciendo nada malo. Él es solo un viejo amigo.
—Hmph. Claro —bufó con sarcasmo—, ¿acaso crees que no vi como deseba besarte?
—¡Mentira!
—Además faltaste al trabajo por estar con él —gruñó tratando de no estallar y comenzar a gritarle.
—Yo…
—Y pasaste la velada con él, ¿o me equivoco? —la atacó nuevamente, y la chica únicamente atinó a guardar silencio. Porque sabía que si decía que si, su respuesta solo empeoraría las cosas—. Por eso no contestaste cuando te llamé.
—Lo siento mucho, de verdad.
Sasuke apretó los puños con fuerza y trató de respirar para disipar la furia, pero no lo lograba. ¡Diablos, estaba más que molesto!
—¿Tanto es tú interés en ese idiota? —preguntó con la voz más helada que Sakura pudo haber escuchado jamás.
—No lo insultes, es mi amigo —apuntó a decir rápidamente.
—¿Y encima lo defiendes?
—Él es mi amigo y no estábamos haciendo nada malo, ya deberías saber que sería incapaz de engañarte —le dijo un tanto más seria—. Suigetsu únicamente vino a saludarme y ya.
—¿Puedes jurarme que nada pasó entre ustedes? —le preguntó. Sakura abrió la boca para replicar lo ofendida que se sentía ante tal cuestionamiento, pero la escena del beso regresó a su mente, y se vio incapaz de decir algo. Se mordió el labio y agilizó su cerebro en busca de la respuesta correcta, pero no hallaba las palabras correctas.
Sasuke, ante el silencio de Sakura, sacó sus propias conclusiones y su furia incrementó. Sentía como la sangre le hervía como si se tratase de lava.
—¡Maldita sea Sakura! —gritó de repente, logrando que la chica pegara un brinco—. ¡No puedo creerlo!
Se giró y le pegó con el pie a una de las llantas, logrando que el automóvil se moviera ligeramente. La dueña de la melena rosada lo observó asustada y no dijo nada, ni uno solo de sus músculos se movía, parecía una estatua siendo espectadora de la ira de un hombre celoso.
—Pensé que eras diferente —murmuró el Uchiha dándole la espalda—. La primera vez que arriesgo todo por una mujer… y mira la estupidez con la que salió.
—Yo…
—¡Cállate! —gritó sin verla—. Eres tan traidora, como todas las demás.
Caminó a la portezuela del conductor y la abrió, volvió a mirar a Sakura por una fracción de segundo y sintió como su corazón se estrujaba. Quiso decir algo más, pero su furia se lo impidió, así que se metió al auto y lo puso en marcha para alejarse de ahí.
—Sasuke…
Murmuró al ver como el coche negro se alejaba con gran velocidad. No supo exactamente cuando, ni en que momento comenzó a llorar, solo sabía que pequeñas gotas saladas se resbalaban por sus mejillas. Las rodillas comenzaron a temblarle al tiempo en que sentía como su corazón ya no latía, quiso gritar, pero el nudo en la garganta se lo impedía. Se dejó caer en el piso y mordió su labio con fuerza, tanto que unos segundos después, comenzó a sangrar.
Sasuke…
—o—o—o—
Observó su reloj y se dio cuenta de que ya pasaban de las dos de la mañana. En ese instante, el taxi en el que viajaba se detuvo frente a la casa, en aquella zona residencial que tanto conocía. Le pagó al taxista y se bajó del auto, para caminar a la entrada de la casa.
El interior estaba completamente oscuro, pero aún así, apretó el pequeño botón del timbre un par de veces. Una fría brisa le causó un escalofrío, por lo tanto se abrazó con fuerza y se aferró a su abrigo. Un minuto después volvió a tocar el timbre y nada pasaba.
—Tsk —volvió a tocar y nada pasaba—. ¡Sasuke, abre la puerta! —gritó al tiempo en que golpeaba la puerta fuertemente.
Esperó un momento y el resultado fue el mismo. Soltó un suspiro y metió la mano derecha a uno de sus bolsillos para sacar la llave de repuesto que tenía. Mientras la sacaba, pensó en lo fastidioso de la situación. Ella estaba tan tranquila en su casa, dormida, y Naruto la llama para decirle que estaba preocupado por Sasuke y que él no podía salir del cine para buscarlo. Así que ahí estaba, en la casa del Uchiha, averiguando el porque de tanto lío.
Abrió la puerta y se adentró, cerrando tras de sí. Todo el lugar estaba completamente oscuro, pero aun así podía ver ligeramente, gracias a la luz que se filtraba del exterior.
—¿Qué mierda pasó aquí?
Encendió la luz y observó con claridad, como todos los muebles estaban totalmente hechos un desastre. La mesa de cristal estaba rota, había cojines deshechos y tirados por todo el lugar, el sillón estaba de cabeza… era como si un pequeño tornado hubiese pasado.
Su corazón aceleró su paso y caminó directo a las escaleras. Mientras caminaba, notó en el piso pequeñas gotas rojas, lo que logró ponerla aún más nerviosa. Apresuró su paso y se adentró a la habitación del Uchiha, encendió la luz y vio como todo estaba hecho un desastre, exactamente como en la sala. Las cobijas de la cama estaban echas bolas en el piso, el colchón estaba salido de la cama, las lámparas se hallaban rotas.
—Apaga la maldita luz.
Al escuchar la voz de su amigo, se giró y lo halló sentado en el piso, cerca de la puerta del baño y con un par de botellas de whisky: una medio vacía y la otra totalmente sin nada.
—Sasuke —inició acercándose a él—. ¡¿Qué pasó?
Se arrodilló delante de él y se dio cuenta de que su mano derecha tenía rastros de haber estado sangrando.
—¡Tienes una herida!
—Hmph. No es nada.
Karin se puso de pie y se metió al baño para tomar un poco de alcohol, del botiquín y algodón. Una vez que los encontró, regresó a un lado del azabache. Tomó la mano y comenzó a curarlo.
—¿Puedo saber porqué mierda estás así? —preguntó, pero no obtuvo respuesta de ningún tipo. Levantó la mirada y observó a Sasuke, el cual parecía como fuera de sí, estaba por decirle algo, pero notó algo peculiar en las mejillas del Uchiha. ¿Era su imaginación, o Sasuke había estado llorando?
El corazón se le oprimió al ver a su amigo así. Nunca pensó en verlo de esa manera, era como si ese hombre que estaba delante de ella, no fuera su amigo de toda la vida. Terminó de curar su mano y le colocó una pequeña venda. Soltó su mano y se quedó callada, simplemente observándolo.
—Ella me engañó —murmuró después de darle un gran trago a la bebida—. Y con el imbécil de tu ex novio.
—¿Suigetsu? —repitió sorprendida—. Haber… explícame lo que pasó exactamente, ¿Cómo es que sabes eso?
El Uchiha menor le dio otro gran sorbo a su whisky, y guardó silencio. Lo que menos deseaba en ese momento era repetir lo que le estaba causando tanto dolor y furia. A pesar de que intentó desquitarse y golpear todo a su paso, no logró disipar ni un poco lo que estaba sintiendo. Aún no podía creer que Sakura lo hubiese traicionado en la primera oportunidad. Sentía que su corazón se rompía, y no podía hacer nada para impedirlo.
Volvió a beber de la botella, como si de agua se tratase, Karin lo observaba en silencio y completamente preocupada. No terminaba de comprender el porque Sasuke estaba de esa manera, jamás lo había así, ni si quiera cuando Fugaku amenazó con desheredarlo por haberse casado con ella. Claro que lo llegó a ver molesto, furioso y muy, pero muy ebrio. Pero la escena que tenía frente a ella, era algo totalmente irreal.
¿De verdad Sasuke había pillado a Sakura con Suigetsu?
Frunció el ceño y apretó los puños con fuerza. Sabía que su amigo había sido siempre un mujeriego y un maldito con todas las mujeres, pero eso era porque no había conocido a la chica que realmente lo enamorara, eso sin contar con que le costaba mucho trabajo confiar en alguien más, que no fuese él mismo. Recordó cuanto se mofaba, de toda persona que parecía dejar su felicidad a cargo de otra persona.
—¡Ya basta Sasuke! —gritó al tiempo en que le quitaba la botella de la mano—. ¿Qué mierda pasa contigo?, tú no eres así.
—Y una mierda Karin, déjame solo.
Le regresó la mirada envenenada a Sasuke y le dio una fuerte bofetada. El rostro del azabache se ladeó un poco, debido al golpe e instantáneamente volvió a fulminarla con la mirada.
—Lo siento mucho, pero no voy a permitir que te hundas de esta manera —se puso de pie y lo jaló del brazo con fuerza, el Uchiha hizo el ademán de zafarse, pero terminó incorporándose—. Te irás conmigo a casa, donde yo pueda vigilarte.
—No soy un maldito niño —se quejó Sasuke soltándose del agarre—, puedo cuidarme solo.
—Claro.
Karin lo volvió a tomar de la mano y lo jaló a la salida, apagó la luz y lo sujetó con fuerza para que no fuesen a resbalar por las escaleras. Con mucho esfuerzo, con bastantes palabras impropias y con varias amenazas, logró sacarlo de la casa. No sin antes tomar las llaves del coche, que estaban tiradas en el piso de la sala.
Escuchó que Sasuke se quejó por el frío, en tanto ella abría la puerta del copiloto, lo empujó al asiento y jaló la chamarra que el azabache guardaba siempre en el asiento trasero, para después sobre ponérsela. Cerró la portezuela y corrió al asiento del conductor, encendió la calefacción, el motor y desapareció del lugar.
No sabía exactamente que haría con su amigo, pero estaba segura de que no lo dejaría solo para que cometiera una estupidez por culpa del alcohol. Mientras conducía, se dio cuenta de que Sasuke ya se había quedado dormido, soltó un pequeño suspiro y sacó su móvil para llamar a Naruto. Necesitaba algo de ayuda para meter a su amigo al edificio y esperaba que el rubio ya estuviese fuera del cine.
Después me encargaré de averiguar lo que pasó…
—o—o—o—
Los rayos del sol dieron de lleno en su rostro, logrando que se removiera sobre la cama. Buscó a tientas las cobijas para taparse el rostro, y notó que estaba completamente vestida. Se talló los ojos y se giró para que el sol no le diera en el rostro.
—¿Qué pasó?
Trató de abrir los ojos y sintió los parpados pesados. Logró entreabrirlos y observó el reloj, ya pasaban de las doce del día, se incorporó de golpe y un leve mareo la obligó a recostarse nuevamente. Trató de recordar porque seguía con ropa y todos los sucesos de la tarde anterior, volvieron a ella. Al instante sus ojos se llenaron de lágrimas y el vació el su pecho se hizo presente.
Ya recuerdo… Sasuke me… dejó.
Las pequeñas gotas saladas comenzaron a resbalar por sus mejillas, aún no terminaba de comprender el porque de la reacción de Sasuke. Se mordió levemente el labio, y soltó un pequeño gemido de dolor, se puso de pie y caminó al baño para observar su reflejo en el espejo. Su rostro lucía unas grandes ojeras, sus ojos estaban completamente rojos e hinchados y en su labio tenía una cortada, como si alguien la hubiese golpeado.
—¿Sakura?
Escuchó que alguien la llamaba. Ni si quiera se inmutó, solo se quedó ahí, observando su reflejo. Un par de segundos más tarde, apareció por la puerta del baño su mejor amiga, Sakura la miró por el espejo y se dio cuenta del rostro de preocupación que tenía Ino.
—Ven —le dijo la rubia jalándola ligeramente del brazo, para guiarla a la habitación—. Te traje un poco de té.
La joven Haruno se dejó llevar, hasta que se sentó en el borde de la cama. Observó a su amiga e Ino comprendió lo que ella deseaba preguntarle.
—Estoy aquí desde ayer —explicó—. Cuando llegué te hallé tirada frente a tú casa, estabas llorando y no parecías estar en tus cinco sentidos. Me asusté muchísimo, pero te ayudé a levantarte y a entrar a la casa, es una suerte que solo estaba tú madre, y entre las dos, te acostamos en la cama.
—Siento haberte… preocupado —murmuró con voz ronca—.
—¿Qué pasó?
El nudo en la garganta de Sakura, reapareció y volvieron a brotar lágrimas de sus ojos. Ella amaba a Sasuke con todo su corazón, y el hecho de imaginar que lo acababa de perder, le partía el alma. Ino la abrazó con fuerza y la dejó llorar un rato más.
—Sasuke —sollozó la joven Haruno—. Él me… dejó.
—Pero, ¿Por qué?
—Porque… —trató de calmar los sollozos y respiró con profundidad—. Piensa que lo engañé con Suigetsu.
La joven Yamanaka no supo que decir, puesto que ella misma los había visto la noche anterior, y también llegó a pensar que su amiga estaba demasiado interesada en Suigetsu. Y si Sasuke llegó a verlos juntos, pues comprendía porque pensó algo como eso.
Luego de un rato más, la rubia se separó de su amiga y le entregó la taza de té para que se tranquilizara. Mientras Sakura bebía, la rubia meditaba muy bien sus palabras, deseaba poder ayudar a su amiga, sin ponerse tan imprudente. Jamás había visto a Sakura así, aunque talvez el motivo principal de eso, era porque la joven Haruno nunca había tenido una relación tan… profunda, como la que tenía con Sasuke.
—Sakura —comenzó secamente, al tiempo de que le quitaba la taza de las manos—. ¡Debes dejar de llorar! —gritó logrando que la aludida pegara un pequeño brinco—. Sé que amas a Sasuke, y que te dejó por un estúpido mal entendido, pero no puedes pasarte los días llorando. ¿Acaso crees que con eso resolverás algo?
—Yo…
—¡No se resolverá nada! —volvió a gritarle—. Lo que debes hacer, es hablar con él para explicarle todo; porque si tú crees que él vendrá a implorar tú perdón o tú explicación, estás más que loca —se detuvo un momento y se puso de pie—. Así que mueve tú trasero y dúchate, para que vayas a buscarlo.
Sakura observó a su amiga atónita y sopesó las palabras que escuchó. Era conciente de que llorando no arreglaría nada, pero no podía evitar recordar lo sucedido, y ponerse triste. Pero una cosa era cierta, ella debía hacer todo para explicarle a Sasuke, y así recuperarlo. Ella no podía dejar que el Uchiha creyera que entre Suigetsu y Sakura pasó algo.
Casi una hora después, ya estaba duchada y arreglada. Aún se notaban las ojeras, pero no le importaban mucho. Antes de salir, Ino le aconsejó llamar al cine para saber si Sasuke se hallaba ahí o en su casa; así que tomó e teléfono y tecleó los números rápidamente. Por suerte, el que contestó su llamada fue Naruto, así que le preguntó lo que deseaba saber.
Sakura-Chan —murmuró el rubio—. El teme no está aquí, y tampoco en su casa.
—¿Dónde está?
No creo que deba decírtelo —respondió seriamente—. Mira, yo no tengo nada contra ti, pero lo mejor será que dejes a Sasuke tranquilo un rato, mientras piensa las cosas.
Los ojos de Sakura se llenaron de lágrimas, pero se obligó a mantener la calma.
—Yo debo hablar con él —suplicó—. Las cosas no son como él cree.
Lo siento mucho Sakura—Chan —y antes de decir algo más, cortó la llamada.
Sakura mordió su labio y no le quedó de otra, más que marcar al móvil del Uchiha. Pensaba que con un poco de suerte, podía hablar con él y explicarle. Aunque después de cinco intentos seguidos, al no obtener respuesta, desechó la idea.
¿Qué más debía hacer?
—o—o—o—
La pelirroja se sirvió una gran taza de café y ahogó un bostezo. Estaba realmente cansada, casi no había podido dormir, puesto que tuvo que velar el sueño de su amigo.
Naruto la había ayudado a subir a Sasuke al departamento, y a recostarlo en su antigua habitación. Luego de eso, le contó lo que había pasado. El rubio tampoco podía creer que Sakura fuese capaz de engañar a su amigo, sobre todo cuando parecía amarlo con intensidad. Y tras pensarlo bien, ambos llegaron al acuerdo de investigar lo que había pasado.
Karin sacó su móvil y marcó el número de su viejo amigo, esperaba poder hablar con Suigetsu y aclarar un poco las cosas con él. Pero antes de que atendieran a su llamada, el Uchiha apareció en la cocina, por lo tanto cortó la comunicación.
—¿Por qué mierda estoy aquí? —masculló el Uchiha dejándose caer sobre una de las sillas.
—¿No lo recuerdas? —preguntó Karin, mientras le servía una taza de café amargo.
—No.
—Te traje aquí, porque tú casa era zona de desastre —respondió entregándole el café caliente. Sasuke observó el líquido con los ojos entrecerrados y le dio un sorbo.
—¿Qué hora es? —preguntó dejando la taza sobre la mesa. Se llevó ambas manos a sus sienes y las masajeó lentamente, sentía que la cabeza le explotaría de dolor, aunque pensó que si lo comparaba con el que sentía su pecho, no era ni el uno por ciento.
—Las tres de la tarde —contestó antes de darle otro sorbo a su café—, dormiste bastante.
—Hmph. Tengo que arreglar unos asuntos en el cine.
—¡Eso si que no! —le dijo la pelirroja tajantemente, logrando que Sasuke arqueara una ceja—. No saldrás de la casa, hasta que no descanses bien.
—¿Te crees mi madre? —farfulló molesto—. No es la primera vez que trabajo así, y lo sabes.
—¿Me dirás lo que pasó ayer?
Sasuke ignoró la pregunta y se dedicó a tomar su café. Sabía que si hablaba de ello, lo primero que haría, sería salir corriendo a buscar a Suigetsu, y lo mataría a golpes. Debía mantener la mente fría, y pensar con detenimiento lo que haría.
De Sasuke Uchiha nadie se burla… y mucho menos, una mujer.
Se terminó el café y se encaminó de regreso a su habitación. Necesitaba dormir y relajarse, ya después se encargaría de tomar su decisión.
Continuará…
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