martes, 12 de junio de 2012

Inevitable Atracción Cap2

Aquí les traigo el segundo capi, la cual espero que sea de su agrado.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
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INEVITABLE ATRACCIÓN
By Tsukisaku
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¡TRÁGAME TIERRA!
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¡No puede ser!... él es… mi ¿Jefe? Sentía que su corazón latía a toda prisa, tanto que en algún momento se le saldría del pecho… ¿Hay algo peor que enrollarte con un extraño? ¡Claro que si! ¡Que ese desconocido sea tú nuevo jefe! Se gritó mentalmente.
Aún no podía creer lo que sus ojos estaban viendo ¿No era una treta de su vista? Sentía que todo su cuerpo temblaba de sólo verlo.
Trató de prestar atención a lo que aquel sujeto estaba diciendo, pero no podía. Su mente estaba más concentrada recordando la noche del sábado… lo mucho que le gustó desde que lo vio… las miradas intensas que él le brindaba.
—Ahora procederemos a entregarles sus uniformes y a hacer la asignación de áreas —anunció el azabache, con la vista fija en las hojas que sostenía… en ese momento su móvil comenzó a sonar, así que le entregó las hojas a Neji y salió de la sala.
—Conforme vaya diciendo sus nombres, quiero que pasen al frente por su uniforme —les dijo el chico Hyuga.
Mientras los uniformes eran entregados; Sakura trataba de respirar lentamente para tranquilizarse.
—Oye Sakura —le susurró su amiga—. ¿Verdad que Sasuke es todo un bombón?
—¡Pero que dices cerda! —exclamó sin llegar a gritar—. ¿Cómo hablas así de tú nuevo jefe?
—Eso que importa… ¿Acaso no sabes que los hermanos Uchiha son los solteros más codiciados?
—Eso no importa… —estaba apunto de decirle un par de cosas más, cuando escuchó que la llamaban. Así que se puso de pie y bajo las escaleras para llegar a donde estaba su gerente.
Sólo que con lo distraída que estaba, no había notado que Sasuke ya estaba nuevamente en la estancia, y no sólo eso… ¡Estaba justo con Neji!... trató de aminorar el paso, pero su mala suerte no se hizo esperar y se tropezó con el penúltimo escalón y sin poder evitar la inminente caída… sintió como su cuerpo caía sobre una superficie un tanto extraña.
Todo el mundo se quedó en profundo silencio ante la escena que estaban observando, Sakura abrió los ojos lentamente y se topó con la sorpresa de que su caída había sido amortiguada por el cuerpo de alguien más.
¡Oh por Kami! ¡Esto no puede pasarme a mí! Se gritó mentalmente, al tiempo en que abría sus ojos desmesuradamente.

Debajo de ella se encontraba justamente… Sasuke Uchiha; él cual al verla se sorprendió en demasía, aunque no lo demostrara. Esos ojos… jamás los olvidaría…
—Perdón —atinó a decir la joven Haruno más roja que un tomate.
—Hmph —ella se levantó lo más rápido que pudo del hombre.
—¿Tú eres Sakura Haruno? —le preguntó Hyuga, la chica asintió—. Bien… tú estarás en la cafetería —le dijo mientras le entregaba dos uniformes.
—Gracias —murmuró y se regresó a su lugar. Una vez que se sentó en su butaca, su amiga se volvió a acercar a ella.
—¡Bien hecho frentona! —dijo con una sonrisa—, eso si que es lanzársele al jefe —Sakura la fulminó con la mirada.
—¡Cállate cerda! —bufó molesta—. ¿No vez que fue un accidente?… es una de las peores vergüenzas de mí vida.
—Claro —ironizó la rubia. En tanto la dueña de la melena rosada se hundía en su asiento.
Una vez que terminaron con la repartición de áreas y de uniformes. Los chicos se dividieron y se encaminaron a sus respectivas áreas en compañía de sus nuevos gerentes.
Todos observaban maravillados el lugar… aún no podían creer que serían parte de algo nuevo, por decirlo de alguna manera. El hecho de poder trabajar en un cine desde su inauguración, era algo genial. No tenías que tratar de acoplarte a algo que ya esta establecido, ni a un ambiente de trabajo predefinido. En este caso, cada uno de ellos iría formando su ritmo de trabajo y se acoplarían juntos, eran un gran equipo a pesar de que trabajarían en diferentes áreas.
Cada parte del cine es esencial para el perfecto funcionamiento; así que todos debían poner todo su esfuerzo y entusiasmo para lograr su objetivo en común.
El Uchiha se encontraba en la gerencia. Él, como todos los demás, debía trabajar en acomodar su nuevo espacio de trabajo. La oficina de los gerentes no era muy grande; de hecho sólo cabían dos escritorios, y el rack de sonido. Donde se manejaba el sonido general de las salas y las cámaras de vigilancia.
Mientras acomodaba los artículos de papelería… pensaba en lo que había pasado hacia un rato. Jamás imaginó que la siguiente vez que vería a la chica de cabellos rosados sería en uno de sus cines, y mucho menos que ella trabajaría para él.
Sonrió de medio lado, la verdad la idea no le desagradaba en lo más mínimo. Lo único que lo inquietaba un poco; era el hecho de una de las normas… aquella que decía que la relación gerente - empleado; no puede darse en el mismo cine. Es decir; en el caso en el que se diera una relación de este tipo, el gerente ó el empleado sería transferido de cine. Ya que ese tipo de relaciones son mal vistas entre el circulo de empleados, por aquello del favoritismo.
Algo como eso jamás le había pasado… Sasuke Uchiha nunca mezcla los negocios con el placer. Aunque en esta ocasión era totalmente diferente, a ella la había conocido antes de saber donde trabajaba.
Caminó hacia el rack y lo encendió… programó las cámaras de vigilancia y las dejó correr. Comenzó a cambiarle, para cerciorase que todas funcionaran… taquilla, dulcería, acceso uno, acceso dos, cafetería, genrencia… ¡Un momento! Apretó el botón de regresó y se quedó observando la cafetería; ó más bien, a quien estaba en esa área.
La chica de cabellos rosados se encontraba limpiando el vitral donde irían los pasteles, en tanto sus otros dos compañeros acomodaban unas cosas en los muebles.
Necesito hablar con ella pensó con la mirada fija sobre la chica. Salió de la gerencia y se encaminó por el pasillo que llevaba al lobby. Todas las áreas de comida estaba interconectadas entre si; a pesar de que se enfocarían en cosas diferentes, el pasillo y la barra era la misma. Así como compartirían su pequeña bodega, la cual estaba detrás de la dulcería… donde habían refrigeradores, fregaderos y estantes con las cosas más necesarias.
—¿Qué más hace falta? le preguntó Sakura a uno de sus compañeros.
—Creo que lavar este pedazo de piso… necesitamos agua —el chico tomó una cubeta y la llenó de agua, en su lavatrastos personal—. Iré a buscar un poco de jabón.
—Y yo por un par de escobas —comentó la otra chica. Sakura asintió y se acercó a la cubeta de agua, cerró el grifo y la tomó entre sus manos para ponerla en el piso.
—Necesito hablar contigo — escuchó que de repente alguien le dijo, se giró de manera brusca, tanto que la cubeta que estaba en sus manos, se balanceó y fue a caer de lleno sobre el azabache, mojándolo por completo.
—¡Oh no! —exclamó Sakura con una expresión digna de un cuadro.
Todos los que estaban cerca de ellos, se quedaron atónitos al ver la escena… algunos comenzaron a reír por lo bajo.
¡No puede ser! ¡Trágame tierra… Por favor! Se gritó mentalmente ¿Por qué tenía tan mala suerte?
—Perdóname —le dijo mientras le pasaba un trapo limpio para que se secará un poco los restos de agua.
—Hmph —en ese momento una fuerte risa inundo todo el lugar.
—¡Teme!, ¡Pareces una sopa! —exclamó el recién llegado entre risas al ver a su amigo.
—¿Qué haces aquí? —gruñó más que molesto, esa chica si que era un peligro.
—Vine atraerle a Neji unos documentos que necesita… y… —trató de explicar, pero la risa no lo dejaba. Posó su mirada sobre la joven de cabellos rosados y la saludó—. Tú debes ser la que ha dejado como sopa al teme… un gusto, mi nombre es Naruto Uzumaki y soy gerente de un cine del norte.
—Hola —titubeó un poco—. Mi nombre es Sakura… Haruno —el rubio la saludó efusivamente.
—¡Es un gusto Sakura-Chan! —exclamó esbozando una gran sonrisa.
—Iré a buscar algo con que secarme —bufó el Uchiha, para después caminar a la gerencia.
—Bueno… yo iré a buscar a Neji —comentó el rubio y también se fue.
Sakura observó la sombra del azabache irse… y se sintió muy apenada. Tomó un par de trapos más y se fue en busca de su "gerente". Entró a la gerencia pero no se veía nadie, en la primera estancia había un pequeño comedor y del otro lado unos lockers, los vestidores, los baños… la puerta de la gerencia estaba abierta, pero no había nadie.
Talvez este en el baño pensó; así que se acercó a la puerta y tocó levemente.
—¿Quién? —preguntó de mala gana el azabache.
—Yo… vine a traerle unas toallas secas para… —en ese momento; la puerta se abrió y dejo ver a un enojado, pero atractivo hombre. ¿Cómo es que logra verse tan atractivo mojado? Pensaba la chica, al tiempo en que se sonrojaba levemente.
Justo cuando estaba por entregarle las toallas; Sasuke la jaló del brazo y la metió al baño con él, cerrando la puerta tras de sí.
—¿Pero qué…? —pero antes de poder preguntar algo. Unos fríos y suaves labios se encontraban devorando los suyos.
El contacto era exquisito, no se comparaba con él que había sentido un par de días antes. Este era único y perfecto; el azabache le mordió el labio para poder tener más acceso, Sakura ahogo un gemido al tiempo en que entreabría sus labios. La lengua de Sasuke invadió velozmente su cavidad, regalándole una sensación sumamente placentera acompañado de pequeñas corrientes eléctricas.
No sabía porque no podía alejarlo de ella, después de haberla dejado abandonada, ella no podía estar correspondiendo ese beso con la misma intensidad que él ofrecía.
De un momento a otro; el Uchiha la levantó por los aires y le recargó sobre el lavamanos. Sakura enredó sus piernas alrededor de la cintura del chico, en tanto sus manos se deslizaban por debajo de la húmeda camisa.
Sasuke no se quiso quedar atrás; así que coló una de sus manos por debajo de la polera de la chica, hasta llegar a atrapar uno de sus senos en su mano para estrujarlo con delicadeza.
Abandonó los labios de la chica, para dirigirlos a su cuello, comenzó a darle pequeñas mordidas que a Sakura le fascinaban, las cosas comenzaban a salirse de control; ambos lo sabían, pero ninguno hacia nada por detener al otro.
—¡Teme!, ¡¿Estás ahí dentro? —gritó el rubio dándole golpes a la puerta del baño. Al instante se separaron y se observaron fijamente; Sasuke le indicó que guardara silencio.
—¡Kuso!, ¡¿Qué quieres dobe? —gritó con enojo—. ¡¿Acaso no puedo estar tranquilo en el baño? —Sakura se sonrojó fuertemente.
—¡Lo siento teme!... ¡Sólo te venía a avisar que ya me voy, te veré en la noche dattebayo!
—Usuratonkachi —musitó con el ceño fruncido. Debido al silencio; lograron escuchar los pasos del rubio alejándose.
—Esto no… —murmuró Sakura al tiempo en que empujaba al chico y ponía los pies en el suelo—. No debió pasar.
—¿Por qué no?
—¡Eres mi jefe, y eso es suficiente para mí!... además —estaba a punto de reclamarle por haberla dejado… pero lo mejor era olvidar el tema y apresurarse a volver a sus labores.
—¿Además? —preguntó con el ceño fruncido.
—Me voy… deben estar buscándome —y sin más salió del baño dejando sólo al chico.
Las horas pasaron de manera rápida; todos estaban acomodando y limpiando lo que serían sus nuevas áreas de trabajo. La joven Haruno trató de olvidar el tema del baño, la verdad es que ya tenía suficiente con todo lo que había pasado antes, como para ahora tener que estar soportando esa situación.
A la hora de la salida, tomó sus cosas y salió junto con sus amigas. Aun faltaban unos días para la gran inauguración y esperaba que, una vez que el cine abriera, Sasuke la dejara tranquila para así evitarse problemas.
—Hay Sakura… ¿Qué te hizo el pobre Sasuke para que lo trates así? —le preguntó Tenten mientras caminaban a su auto.
—Ya ni me recuerdes… ¡¿Por qué la tierra no me tragó en ese instante? —exclamó con nerviosismo, al recordar como lo había mojado. Sus amigas comenzaron a reír.
—La verdad es que primero te le tiraste encima y luego lo bañas con agua fría… el pobre va a pensar que eres un peligro para su persona —comentó entre risas la rubia.
—¡Bueno ya!... nos vemos mañana —se despidió, para luego subir a su auto. En tanto sus amigas hacían lo mismo en el de la rubia.
Se subió a su pequeño vehiculo y trató de encenderlo… ¿Por qué no enciende?... ¡Hoy no es mi día! Pensó. Soltó un gran suspiro y volvió a intentarlo, una y otra vez, justo en la sexta vez, tuvo éxito. Movió las velocidades; pero con tan mala suerte que no se fijo que otro auto detrás de ella también se movía y antes de poder evitarlo, le dio un leve golpe al otro auto.
—¡Hay no! —murmuró. Luego de hacer un pequeño berrinche, se bajó de su auto y se acercó al otro conductor—. ¡No es verdad!
¡Trágame tierra… pero hazlo ya!
—Ya decía yo que esa chatarra se me hacía muy familiar —exclamó el azabache fríamente. La joven Haruno soltó un gran suspiro, ¿Por qué el universo conspiraba en su contra?
—¡Lo siento mucho! —exclamó muy apenada. La vergüenza que sentía en esos momentos, definitivamente no se comparaba con ninguna otra.
—Hmph… ya he escuchado eso antes —musitó mientra observaba su automóvil—. Es una suerte que no fuese un gran golpe —murmuró volviendo a posar sus orbes negros sobre la chica.
—De verdad lo siento mucho, si quieres que yo te pagué…
—No. Me conformo con otra cosa —dijo de manera insinuante, logrando que Sakura se sonrojara fuertemente.
—Si no quieres que te pagué por el golpe… entonces será mejor que me vaya —dijo rápidamente mientras se encaminaba a su auto. El Uchiha sólo se limitó a observarla con una sonrisa de autosuficiencia en los labios.
Sakura puso en marcha en viejo vehículo y salió del estacionamiento; una vez que perdió de vista a la chica, Sasuke hizo lo mismo y se esfumó del lugar.
Verdaderamente el haber conocido a la joven de cabellos rosados, le había dado un giro inesperado a su vida. Jamás se imaginó que una joven que es seis años menor que él, causaría un extraño efecto en sus acciones.
No era nuevo en el negocio; y de sobra sabía que si su hermano se llega a enterar de que mezcla el placer con el trabajo, sería capaz de mantenerlo mucho más tiempo en ese puesto de gerente, que el consideraba algo estúpido para su nivel.
Pero por algún extraño motivo, cada que estaba cerca de Sakura, simplemente no podía controlar lo que hacía. Era como si algo en su interior lo obligase a tenerla cerca de él; lo impulsaba a besarla, a tocarla y a querer más de ella, simplemente era algo inexplicable.
Y como buen Uchiha, no deseaba sentirse así, por lo tanto haría lo que estuviese en sus manos para descubrir ¿Qué pasaba con él?... y claro que disfrutaría averiguarlo, Como que se llamaba: Uchiha Sasuke.
Continuará…
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