martes, 12 de junio de 2012

Inevitable Atracción Cap4

Aquí les traigo el cuarto capi, el cual espero que sea de su agrado.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
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INEVITABLE ATRACCIÓN
By Tsukisaku
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CONFESIONES
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Una luz se encendió en el piso superior de la casa de la familia Haruno; algunos destellos de aquella luz se reflejaron en el cristal del automóvil donde se hallaba cierta parejita, la joven de cabellos rosados sintió la luz iluminar su rostro, abrió los ojos y observó por el reflejo que sus padres se habían despertado, así que instantáneamente empujó al Uchiha de sí y se incorporó velozmente.
—¿Pero qué…? —bufó el azabache con una cara de pocos amigos, justo cuando se estaba poniendo interesante, la chica lo interrumpe.
—Debo irme, gracias por traerme… adiós —y sin más se bajó del auto y se adentró a su casa. El azabache la observó en silencio ¿Qué había sido todo eso?... levantó la mirada y logró ver la silueta de un sujeto que se asomaba por la ventana de una de las habitaciones. Comprendo… encendió su auto y se esfumó de ahí.
Durante el camino a su departamento, se mantuvo pensando en la chica de ojos color jade ¿Cómo era posible que ella lograra que él perdiera el control? Lo peor de todo es que ella ni siquiera hacia algo para que eso pasara. No se le insinuaba, no le hablaba de manera especial… ¡nada!... todo lo contrario; siempre se alejaba de él por todos los medios. Sasuke al igual que ella, trataba de no acercarse más de lo debido, cosa que le era prácticamente imposible en cuanto la veía, ya que algo dentro de él se despertaba y lo atraía a la joven de melena rosada, al estar cerca de ella, la necesidad de besarla y tocarla era insoportable. Y una vez que sus labios se unían, todos los intentos de ambos por no estar juntos se iban a la basura.
Sacudió su cabeza y centró su atención en el camino; un rato después aparcó en el estacionamiento de un lujoso edificio. Apresuró su paso hasta que llego a su departamento; el cual se encontraba en el décimo piso. Estaba realmente rendido.
—Y de nuevo, no me dejo hablar —murmuró al tiempo en que se quitaba la corbata—. Ya será luego.

—o—o—o—
Al día siguiente; la joven Haruno se encontraba desayunando placidamente, ó quizá comiendo; la verdad es que era cerca de la una de la tarde y tenía escasos diez minutos que acababa de despertar.
Entró a su casa casi a las tres de la mañana e inmediatamente se escurrió hasta su habitación sin hacer el menor ruido posible. Y prácticamente enseguida se quedó profundamente dormida.
—Hola hija —la saludó Amy Haruno que recién llegaba de hacer unas compras—. ¿Te acabas de levantar? —la pregunta era algo tonta; ya que Sakura llevaba puesta su pijama y su cabello algo revuelto.
—Si —dijo luego de tomar un trago de jugo—, lo que pasa es que ayer llegue algo tarde y estaba muy cansada.
—¿Tú fuiste la que llegó a las tres? —preguntó al tiempo en que comenzaba a vaciar las bolsas de la compra sobre la mesa del comedor.
—Si —murmuró.
—¿Venías con el del auto negro? —al instante, comenzó a toser debido a que se atraganto con el bocado de comida ¿Eran necesarias tantas preguntas?
—Si, mamá —murmuró tratando de ocultar sus nervios—. Lo que pasa es que mi coche no quiso arrancar… y él se ofreció a traerme —mintió, odiaba mentir, pero dadas las circunstancias era lo mejor.
—Ya veo… me sorprende que conserves esa chatarra.
—¡Mamá!... ese auto es mi tesoro, debió ser que estaba muy frío el motor y ya, pero verás que al rato ya esta bien —terminó de comer y se puso de pie—. Ahora me voy a dar una ducha y a arreglarme para ir por mi auto —y sin más salió del comedor. Le urgía ir por su adorado vehículo, ya que lo había dejado frente a aquel local de comida y bueno, no quería que una grúa se lo llevara.
Luego de que se duchara y se vistiera, tomó sus llaves y salió de su casa. En cuanto cerró la puerta; algunos recuerdos de la velada anterior golpearon su mente ¿En qué estaba pensando al enrollarse con su jefe frente a su casa? ¡Definitivamente estaba perdiendo la razón!
—o—o—o—
—¡Estás de broma! —gritó histérica la rubia—. ¡Dime que estás de broma!
—No… y no grites cerda —la reprendió su amiga con cara de pocos amigos.
—¡¿Cómo es qué no me lo contaste antes? —volvió a gritar, al tiempo en que se sentaba bien sobre su cama. Hacía cerca de veinte minutos que Sakura había llegado a su casa, luego de que recogiera su auto. Necesitaba contarle a alguien lo que le estaba sucediendo… y aunque a veces no le gustara, Ino Yamanaka era su mejor amiga desde que eran niñas, siempre la había ayudado cuando más la necesitaba y ahora necesitaba un consejo.
—¡No grites cerda! —gritó ella para hacer que su amiga bajara un poco el tono de su voz.
—Es que Sakura… ¿Te acostaste con Sasuke Uchiha?, ¡Nuestro jefe! —repitió aún sin creérselo del todo.
—Si… pero eso fue antes de saber que era nuestro jefe ó que sería nuestro jefe —contestó un poco ruborizada.
—Pero… ¿Cuándo fue?, ¿Cómo?, ¿Dónde? —la rubia parecía ansiosa por saber todos los detalles.
—Fue el día que estuvimos festejando en el bar el sábado pasado… —murmuró—. Esa noche, mientras Tenten y tú parloteaban sobre no se que cosas… lo vi, él estaba en la barra y al instante sentí una conexión, la verdad me encantó.
—¿Y luego?
—Cuando iba camino a mi coche me lo topé… no recuerdo bien todos los detalles, pero me ayudo a subir al auto porque estaba un poco pasada de copas, y lo siguiente que supe… fue…
—¡Oh por Kami!, ¿Fue en el auto?, ¡Oh por Kami! —exclamó con los ojos abiertos como platos.
—Yo sólo recuerdo que nos besábamos con gran intensidad... y luego… lo siguiente que supe es que estaba sola en el auto por la mañana —comentó con un deje de tristeza.
—¿Sola?, ¿Quieres decir que te dejo sola en el auto?... ¿Se fue? —cuestionó rápidamente con una ceja arqueada.
—Si —murmuró.
—¡Es un hijo de…!
—Ino —la interrumpió Sakura—. Si la culpa es mía, pero da igual, eso no es lo peor —dijo mientras observaba la alfombra del cuarto.
—¿Qué?, ¿Hay más?
—Ese día no supe ni su nombre… por eso cuando lo conocimos en el cine me sorprendí demasiado…
—Por eso te le lanzaste encima —agregó la rubia.
—¡Ya dije que fue un accidente!... y no, la verdad es que desde entonces he tratado de alejarme de él, pero… parece que es imposible.
—¿Imposible?
—Si; cada que estamos cerca, tengo la necesidad de besarlo y… tú sabes… —se sonrojó al recordar sus "encuentros".
—¡Oh por Kami!, Eso significa que se han vuelto a besar, ¡Vaya!, ¡Que suerte tienes frentona! —exclamó Ino con una sonrisa en el rostro—. Y luego te quejas de que a mí me gusta Shikamaru… ¿Y ya te explicó lo que pasó ese día?
—Algo así… me dijo que tuvo una junta muy temprano y que yo no quise despertar y no sé que cosas más, pero…
—¿Qué?
—Da igual, no podemos estar juntos, lo más seguro es que yo sea un juego para él y…
—No pienses eso, yo creo que le gustas ¿Sabes cuantas chicas matarían por estar en tú lugar?... Los hermanos Uchiha son los solteros más codiciados de Tokio. Son guapos, tienen dinero, son sumamente atractivos, son empresarios reconocidos, y son muy, muy guapos.
—Cerda… ya me quedó claro —bufó la joven de cabellos rosados al tiempo en que rodaba los ojos.
—Quizá debas darte una oportunidad con él.
—Es una relación prohibida.
—¡Que mejor! ¡Vamos eres joven y debes disfrutar! —aseguró firmemente. La Haruno no dijo nada más. Analizaba todo lo que su amiga le había dicho… ¿Sería posible que el Uchiha no estuviera jugando con ella?... ¿Qué era lo mejor?, ¿Dejarse llevar ó cortar por lo sano?
—o—o—o—
¡Que estupidez!
¿Cómo se le ocurrió contarle su situación al dobe de Naruto?
Eso de las relaciones entre gerentes y empleadas ó empleados; era algo muy común en esa empresa. Sobre todo entre gerentes hombres y empleadas mujeres, sólo solían ser aventuras ó encuentros ocasionales, sin mayor trascendencia. Aunque claro que había sus excepciones, pero esas relaciones ya implicaban algo diferente.
Y como siempre; cada que un hombre lograba llegar a algo más con alguna de sus empleadas, lo presumía con sus amigos, en este caso, otros gerentes que hacían lo mismo.
Y ahí estaba Sasuke… con su mejor amigo en su departamento, el motivo por el cual decidió contarle lo sucedido fue… ¿Por qué fue? ¡Ni siquiera lo recordaba! En un momento Naruto le contaba sobre las conquistas de otro colega suyo, y acto seguido el Uchiha estaba siendo bombardeado con miles de preguntas por parte del rubio.
—¡¿No puedo creer que Sakura-Chan y tú…? —gritó por enésima vez histérico—. ¡Definitivamente eres un desgraciado!
—¡Quieres callarte! —le dijo fríamente seguido de una mirada que helaría a cualquiera.
—Se ve que es una chica muy dulce, además es muy linda y tú… ¿Cómo es que juegas así con ella?
—Usuratonkachi.
—¿Sabe que tú ya…?
—Ya no me lo recuerdes… no sé porque te conté esto —bufó el Uchiha con el ceño fruncido.
—Porque soy tú mejor amigo, y el único, debo añadir.
—Hmph.
La verdad es que trabajando en el cine, toda su vida social desaparece. Y es por el simple hecho de que pasan más del cincuenta por ciento de su vida en ese lugar. Al principio puede no parecer gran cosa… y quizá haya personas que sólo estén lo necesario. Pero en su mayoría; los jóvenes que entran a trabajar al cine, se sienten tan cautivados por el ambiente, que poco a poco comienzan a pasar todo su día ahí, y sin que puedan evitarlo, el cine se vuelve su mundo. Y como pasan más tiempo en su lugar de trabajo que fuera de él, van formando nuevas amistades con las que pasan más tiempo.
—Será mejor que no juegues más con ella teme, porque si ya sabes quien se entera… te mata —Sasuke sabía que eso era cierto, pero era algo que simplemente no podía evitar. Sakura le gustaba mucho, la atracción era inevitable.
Definitivamente podía decir que su trabajo le encantaba; era simplemente entretenido. Quizá era el hecho de que era su primer empleo, ó quizá era porque trabajaba en un cine, ó tal vez era debido a que tenía al jefe más atractivo del mundo ¿Qué importaba la razón? Lo único que le interesaba era que le gustaba lo que hacía.
No era nada difícil; si no todo lo contrario. Servir varios tipos de café y pasteles, era algo muy sencillo. Se la pasaba muy bien conociendo personas; ni si quiera le interesaba desvelarse ó tener que limpiar todo al termino de su turno, todo le parecía nuevo y fresco.
A la mitad de su turno se quedó sin chocolate kahlua; ese chocolate es famoso por su delicado sabor a licor y se vende muy bien, así que dejó a su compañero sólo y se encaminó a la bodega, la cual se encontraba cerca de una de las salas más lejanas del cine. Abrió con la llave que le habían prestado y cerró la puerta tras de sí… ¿Dónde está el chocolate?... habían varios estantes repletos de cosas, pasó tres estantes y por fin encontró el que buscaba. Se estiró para tomar la botella y justo cuando estaba por tomarla, sintió un escalofrío recorrerla, seguido de unos fuertes brazos que envolvieron su cintura y un húmedo beso en su cuello.
—¿Qué demonios? —preguntó al tiempo en que trataba de liberarse. Un peculiar aroma la inundó por completo, aroma que identifico al instante—. ¿Qué… qué crees que haces?
—Nada.
—¿Podrías…? —soltó un pequeño suspiro, pues el azabache continuaba besando su cuello de una manera muy…—. ¿Podrías soltarme?
—No.
—Sa… Sasuke… estoy en… horas de trabajo —su respiración comenzó a volverse entrecortada, su corazón latía rápidamente… ¡Eso no podía ser!
—¿Y? —¡¿Cómo que "y"? Se preguntó la chica. Pero no tuvo tiempo de replicar, pues el Uchiha la giró y atrapó sus labios en un apasionado beso, de esos que te dejan sin aire… Sakura soltó la botella y rápidamente enredó sus manos en el cabello del azabache.
Unos segundos después se separaron por la falta de oxigeno, Sasuke tomó la botella y se la entregó a la joven Haruno.
—Se destapó —murmuró al ver un poco de chocolate en el piso y en la botella. Lo limpió son su dedo y lo untó en los rosados labios de Sakura, la cual al contacto cerró los ojos, y segundos después pasó su lengua por sus labios para saborearlo. Delicioso—. Nunca había probado el chocolate, pero éste se ha convertido en mi favorito —las mejillas de la joven Haruno se tiñeron de un rojo intenso.
—De… debo irme — e escabulló de la bodega y llegó corriendo a su área.
—¿Por qué tardaste tanto? —le preguntó su compañero.
Luego de que logró reponerse de su anterior "encuentro"… Sakura se preparó para su segundo "cierre", debía repetir la acción del día anterior. Guardar todo, limpiar y contar; esa sería su rutina por un buen tiempo.
Observó unos segundos a sus compañeros de la dulcería, ellos si que la tenían difícil. Lavar las palomeras, no era nada sencillo.
Una vez que terminó con su conteo; se encaminó a la gerencia a capturarlo, justo como había hecho el día anterior. Estaba parada frente a la puerta esperando a que le abrieran, cuando de golpe se abrió la puerta. Se topó con un chico que no reconocía, lo que era extraño porque era bastante atractivo.
Un joven más alto que ella, de cabellos rojizos, ojos aguamarina, de piel blanca… No está mal
Ninguno dijo nada, el chico se apartó y la dejo entrar, para después salir él. Por el radio que cargaba y un par de accesorios más; se dio cuenta de que se trataba de un proyeccionista. Aquellos que están encargados del área de proyección; quizá el área más importante del cine. Ya que ellos se dedican a armar y desarmar las películas y a acomodarlas en los proyectores.
Se adentró a la gerencia y divisó únicamente al Uchiha, un escalofrío la recorrió por completo. Tomó una bocanada de aire y se introdujo a la oficina; se sentó frente al otro ordenador y comenzó a capturar los datos.
Por suerte esta vez había logrado terminar más temprano que la noche anterior; pero lo mejor de todo era que al día siguiente tendría su descanso, así no había necesidad de madrugar. Lo malo es que tenía clase en la universidad por la tarde.
Efectivamente; uno de los principales requisitos para laborar en un lugar como ese, era que estuvieran estudiando. La dueña de los ojos jade estudiaba la carrera de diseño gráfico, cursaba el segundo semestre y le encantaba. Deseaba poder poner una pequeña agencia publicitaria.
Una vez que terminó, guardó todo y miró el reloj. Apenas pasaban de las doce, sonrió levemente y se dispuso a salir, cuando la voz de cierto azabache la detuvo.
—¿Terminaste?
—Si —contestó cortantemente; lo que más deseaba era salir de ahí.
—Bien… te veré mañana —le dijo clavando sus orbes negros sobre ella.
—Claro —ironizó, para después salir de la oficina y encaminarse a los vestidores. Una vez lista salió rápidamente, no deseaba que el Uchiha la siguiera ó algo por el estilo.
—o—o—o—
El lunes transcurría de manera normal y aburrida. Se había levantado temprano para realizar un par de pendientes en su departamento, luego se vio obligado a hacer una visita que le robo varias horas. Detestaba hacer eso, pero era su obligación.
Una vez que se vio libre; se dio una ducha y se encaminó hacia la Todai… aparcó cerca de la entrada, bajó del auto y se recargó en el mismo. Eran cerca de las nueve de la noche y esperaba a cierta persona.
Mientras esperaba, recordaba todo lo que le había pasado con Sakura, definitivamente las relaciones secretas y prohibidas eran de lo mejor. Un pequeño timbre resonó en el Instituto y varias personas comenzaron a salir, pronto entre la multitud apareció la persona a la que buscaba, así que clavó su mirada en ella y espero a ser visto.
Segundos después, la chica lo divisó y se acercó a él con una cara de pocos amigos.
—¿Qué haces aquí? —preguntó de mala gana.
—Hmph… vine por ti —respondió con una sonrisa cargada de arrogancia.
—¿Cómo supiste dónde…?
—Yo lo se todo —la chica rodó los ojos ¿Es qué nunca la dejaría tranquila?—. Sube, Sakura.
—No, ¿Por qué mejor no me dejas tranquila? —dijo con el ceño fruncido—. Ya estoy harta de que siempre me utilices y luego me botes.
—Si lo dices por lo de la primer vez...
—Por esa y todas las demás, ¿Quién te crees que soy?, ¿Cómo te atreviste a usarme y luego dejarme abandonada? —lo interrumpió muy molesta.
—Haber, creo que estás confundida, la noche que nos conocimos, no pasó nada entre nosotros —explicó seriamente.
—¿Qué?
—Sólo fueron unos besos; además ya te dije que no fue mi intención dejarte, me vi obligado —Sakura lo miró a los ojos, Sasuke parecía estar diciendo la verdad.
—¿Eso significa que tú y yo... no… lo… hicimos? —murmuró comenzando a avergonzarse.
—No, jamás me hubiera aprovechado de tu estado —la joven Haruno abrió los ojos desmesuradamente ¿Eso quería decir…?
Quizá después de todo, Sasuke si esté interesado en ella…
Continuará…

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