martes, 12 de junio de 2012

Inevitable Atracción Cap6

Aquí les traigo el sexto capi, el cual espero que sea de su agrado.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
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INEVITABLE ATRACCIÓN
By Tsukisaku
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EVITANDO LO INEVITABLE
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¡Eso no podía ser cierto!
¡Esa mujer de cabellos rojizos no podía ser la esposa de Sasuke!
Sakura se había quedado en estado de shock, realmente era como si su mente aún no procesara lo que acababa de escuchar. La rubia abrió los ojos desmesuradamente y fijó su vista -con cierto disimulo- sobre su amiga, realmente no sabía como reaccionaría.
Ella dijo que es su esposa, Karin es su esposa, ¡Sasuke es esposo de Karin!, ¡Sasuke está casado!... ¡¿Cómo es posible que Sasuke esté casado?... sentía como la ira la invadía rápidamente. Fijó su vista hacía el Uchiha, el cual seguía sin querer mirarla. ¡Pero que estúpida fui! ¡¿Cómo pude imaginar que alguien como él sería soltero? ¡Peor aún! ¡¿Cómo pude si quiera pensar, que alguien como él de verdad estaba interesado en mí?, apretó sus puños con fuerza al tiempo en que su respiración comenzaba a agitarse.
—Fue un gusto conocerte —dijo rápidamente la rubia—, nosotras los dejamos solos… adiós —jaló a sus amigas y se alejó bastante de la pareja; la pelirroja parecía confundida, pero aún así no dijo nada más.
—¿No crees que fuiste un poco descortés? —le preguntó Tenten a la rubia una vez que estuvieron del otro lado de la estancia.
—No —le dijo cortantemente—. ¿Sakura? —la llamó con un poco de preocupación.
—No puede ser —murmuró aún sin reaccionar del todo—, necesito otro trago —la castaña observó a sus amigas con el ceño fruncido.
—De acuerdo, ahora mismo me dicen: ¿Qué es lo que sucede?, ¿Por qué actúan así? —preguntó cruzando los brazos a la altura de su pecho.
—Es algo muy complicado — contestó Ino—, te lo diremos mañana ¿si?
Mientras tanto, el Uchiha menor observaba de soslayo a Sakura. Sabía de antemano que esa noticia no era algo que pudiera ocultar por mucho tiempo, y tampoco le podía recriminar a Karin por comunicarlo, ya que era su esposa. Ó al menos delante de la ley y del mundo lo era; aunque realmente no llevaran una vida de casados.
Y ahora ¿Qué se supone que debía hacer?

Normalmente le daba igual que las personas se enteraran que era casado. Pero en esta ocasión, por algún motivo, era diferente. Sasuke Uchiha siempre había sido el típico sujeto que gozaba de tener aventuras con mujeres hermosas; no importaba si eran otras gerentes ó empleadas suyas. Él siempre estaba dispuesto a pasar la noche ó un momento fugaz de pasión, con toda clase de chicas.
Pero desde que conoció a la dueña de los ojos jade; las cosas habían dado un giro inesperado, ya que curiosamente era la única chica con la que no había tenido nada más allá de unos besos y caricias. Ni si quiera cuando la tuvo a su completa merced la noche en que se conocieron, fue capaz de sobre pasar los besos. Por algún motivo inexplicable, ella le resultaba diferente y eso lo molestaba profundamente ¿Qué es lo que ella tenía que lo ponía así? ¿En qué momento se convirtió en una molestia para él?
La observó una vez más, todo en ella le encantaba; sus ojos, sus labios, su cuerpo, su cabello, su aroma… ¡todo!
Un rato después de fingir que escuchaba lo que la pelirroja le decía; sus músculos se tensaron por completo al observar como Sakura bailaba con un chico de una manera demasiado sensual. El sujeto tenía sus manos alrededor de la cintura de la chica, en tanto ella le daba la espalda y movía su cuerpo de una manera muy provocadora.
La ira comenzó a invadirlo por completo ¿Con qué derecho ese chico se atrevía a tocarla de esa manera? Cerró los puños hasta que sus nudillos comenzaron a ponerse blancos… deseaba partirle la cara a ese tipo y alejarlo de Sakura.
¡¿Pero qué estaba pensando? Él no podía hacer algo así… es más; ni si quiera sabía por que le molestaba tanto verla con otro. A caso estaba… ¿celoso? ¡Jamás! Sasuke Uchiha no podía sentir celos, y menos por algo así.
Pese a que trataba de convencerse a sí mismo de que no eran celos, la furia que sentía era muy real. Por lo tanto, decidió que era hora de salir de aquella casa.
Mientras que Sakura; luego de la no muy grata noticia. Decidió que no valía la pena amargarse la noche, ni amargársela a sus amigas por una estupidez. Así que decidió despejar su mente y olvidarse de todo. Luego de haberse tomado unos cuantos tragos de tequila; comenzó a bailar con un chico que le agradaba bastante. Era alto, de cabello corto color negro, ojos de igual color y piel blanca como la leche… su nombre era Sai y era uno de sus nuevos amigos; el chico estaba a cargo de los accesos del cine, así que por las mañanas cuando no había mucha gente, acostumbraban conversar bastante.
Luego de un rato; el alcohol que acababa de consumir comenzaba a hacer estragos en su cuerpo. La tristeza que en un principio creyó sentir ya se había desvanecido… ahora se sentía feliz. La canción que bailaba era bastante sensual, así que inconcientemente pegó su cuerpo al de Sai y se dejó llevar por la música. Tenía los ojos cerrados; pero aún así podía sentir una mirada muy penetrante sobre ella. Abrió los ojos un poco y observó de soslayo al Uchiha… ¿Por qué me mira de esa manera? Su corazón comenzó a latir rápidamente al tiempo en que sus mejillas eran invadidas por un ligero rubor. ¡Maldita sea! ¿Por qué logra tener estos efectos sobre mí? Lo que estaba sintiendo en esos momentos comenzaba a atormentarla nuevamente… y antes de poder si quiera pensar algo más. Observó como el azabache se giraba y se encaminaba hacia la salida rápidamente; Parecía molesto ¿Pero porqué? A caso estaría… ¿celoso?... ¡Eso es tonto! ¡Si yo sólo era un juego para él! ¡No puede estar celoso! Lo más seguro es que este molesto de que su mentira se le vino abajo.
—o—o—o—
El reloj marcaba exactamente las siete de la mañana en punto; en el cine ya se encontraban los cinco gerentes y unos cuantos de los chicos. El Uchiha se encontraba en su oficina arreglando un par de papeles que le hacían falta para la junta… una vez que los tuvo completos, se encaminó al lobby para que todos pasaran a la sala donde se llevaría a cabo la junta.
Cinco minutos habían pasado y aún faltaban varias personas por llegar… definitivamente estaba muy molesto. Mientras Neji revisaba que todos estuvieran presentes; Sasuke permanecía con el ceño fruncido y con la vista fija en la entrada de la sala número doce… unos segundos después; varios chicos hicieron acto de presencia, y entre ellos la joven Haruno. En ni un solo instante apartó la vista de ella, estaba muy molesto por lo sucedido la noche anterior.
—¿Me pueden explicar porqué hasta ahorita? —preguntó Neji fríamente. Los recién llegados se miraron entre sí y murmuraron un par de cosas que nadie comprendió bien.
—Es la última vez que llegan tarde —agregó Temari—, Porque la siguiente vez, se les sancionara —todos permanecieron callados. Realmente la chica era bastante intimidante.
—Sólo fueron cinco minutos —se quejó alguien.
—Aún no comprenden que es parte de su trabajo y que ya no son unos niños, ahora tienen una responsabilidad —contestó nuevamente el joven Hyuga.
Todo el mundo guardo silencio y no dijo nada más. La junta transcurrió de manera rápida, explicaron los puntos más importantes del mes, algunos objetivos que se debían cumplir, las cosas que debían mejorar y sobre todo, explicaron el reglamento paso por paso.
Durante las casi dos horas que duró toda la explicación; Sakura trató de evitar por todos los medios el mirar a Sasuke. La verdad es que, aunque ella no quisiera mirarlo y deseara odiarlo con todas sus fuerzas, no podía. Sus ojos parecían actuar por su cuenta, siempre que fijaba su vista en sus manos, en el piso ó en otro lado, sus ojos instintivamente regresaban al azabache.
Una vez que la junta se dio por finalizada; todo el mundo salió con rapidez. Algunos debían trabajar y otros deseaban irse a dormir para reponer fuerzas… en el momento en el que Sakura pasó al lado del Uchiha sintió unas enormes ganas de golpearlo por haberla engañado; pero al mismo tiempo, las ganas de tener algún tipo de roce con él la invadieron.
Sasuke no estaba mejor que ella; la verdad es que se sentía muy molesto con ella por haber dejado que otro chico la tocara, pero al mismo tiempo se repetía que eso a él no debía importarle. En cuanto la joven de ojos jade pasó a su lado… decidió cerrar los ojos para evitar atraparla en sus brazos. Lo único que debía hacer era olvidarse de ella, después de todo solo era una más de su amplia lista... ó al menos eso pensaba.
Al medio día; Sasuke se reunió con Naruto para conversar sobre algunos pendientes que Itachi le había encomendado. Luego de que terminaran; decidieron ir a comer algo… entre una cosa y otra, el rubio le preguntó sobre la fiesta de la noche anterior. Una vez que le contó como habían sucedido las cosas, el rubio soltó una carcajada que puso de mal humor al azabache.
—Quieres callarte —gruñó con enfado y con los ojos entrecerrados.
—¡Te dije que algo saldría mal! —exclamó tratando de reprimir su risa—. Desde el primer momento te dije que jugar con alguien como ella no era lo adecuado… y ya vez.
—Hmph.
—¿Y ahora que piensas hacer? —le preguntó un poco más serio. Sasuke se mantuvo en silencio—. ¿A caso no piensas darle alguna explicación?
—No tengo porque —bufó con enfado.
—¡Definitivamente eres un bastardo teme! —exclamó negando con la cabeza.
—Hmph… además ella no es ninguna santa —las palabras escaparon de su boca casi sin pensarlo. El rubio lo observó con detenimiento.
—¿A qué te refieres? —preguntó con el ceño fruncido.
—A que ella se enreda con otros; por lo tanto, no creo que yo haya sido el único —contestó con fingida indiferencia.
—Dudo mucho que Sakura-Chan sea de ese tipo de mujeres… además ¿Tú cómo lo sabes?
—Porque ayer se puso a insinuársele a un tipo enfrente de mí —gruñó apretando sus puños con fuerza. El joven Uzumaki volvió a reír de manera exagerada.
—¡¿Sólo por eso? —trató de disminuir su risa—. ¡¿Y qué esperabas que hiciera luego de que se enteró que eras casado?... la verdad es que creo que estás celoso.
—Jamás —musitó de manera fría y cortante.
—Lo que digas… —dijo con sarcasmo—. Pero creo que deberías hablar con ella.
—Hmph —no tenía nada de ganas de seguir hablando del tema. Aunque una parte de él concordaba con las palabras de su rubio amigo.
El resto del día pasó de manera rápida y agitada. El cine estuvo bastante concurrido; así que todos andaban de un lado para otro. Y como todos los domingos, Chouji le entregó a Sakura la lista de lo que debía contar, al instante un escalofrío la recorrió por completo al saber lo que eso significaba.
Normalmente el único que siempre estaba en la oficina a la hora de capturar el conteo, era Sasuke. No deseaba pasar tiempo a solas con él, a pesar de que sabía que no intentaría nada, pero es que el solo hecho de tenerlo a menos de un metro de ella, alteraba sus nervios.
Optó por retrasarlo lo más posible; se entretuvo limpiando con detenimiento toda su área, y a la hora de contar; contó todo como cinco veces con tal de no terminar con rapidez. Lo que era irónico tomando en cuenta que mientras más rápido terminara, más aprisa saldría de aquel lugar y se alejaría de su jefe.
Una vez que terminó, optó por dejar de evitar lo inevitable. Se encaminó a la gerencia y esperó a que le abrieran; aún no entraba y sus manos ya habían comenzado a sudarle, los nervios se estaban apropiando de ella.
Tranquila Sakura… sólo es el bastardo de tú jefe
Respiró profundamente y entró decidida a la oficina; donde para su fortuna estaba Shikamaru únicamente.
Le sonrió y le explicó que debía capturar su conteo; el joven Nara asintió con la cabeza y continuó con lo que hacía. Sakura capturó todo rápidamente, lo guardo y se dispuso a salir, estaba feliz porque no había tenido que enfrentar al Uchiha.
—Oye —la llamó el moreno antes de que saliera de la oficina—, necesito que también cuentes lo que hay en la bodega y lo anotes en esta hoja.
—¿Es sólo lo de mi área? —preguntó tomando la hoja entre sus manos, el moreno asintió. Soltó un suspiro y se encaminó a la bodega… ¿Por qué no me lo dijo antes?
Entró a la habitación y se dio cuenta de que la luz estaba encendida; el lugar era bastante grande como para saber si había otra persona. Así que decidió acercarse al anaquel donde estaba todo el producto de la cafetería y comenzó a contar rápidamente; un par de minutos después un ruido llamó su atención y decidió asomarse al pasillo de al lado para ver si había alguien.
Sus ojos se abrieron desmesuradamente; el Uchiha se encontraba casi al final de ese pasillo, al parecer contaba ó revisaba algo. La joven Haruno decidió dar dos pasos hacía atrás y continuó con lo que hacía… claro que ahora ya no se podía concentrar bien, pues el sólo hecho de saber que Sasuke estaba a unos pasos de ella la ponían nerviosa.
El azabache terminó de revisar el producto que acababa de llegar y se encaminó a la salida. En cuanto se acercaba al final del pasillo, divisó una melena rosada… Mierda… decidió no darle importancia y continuó con su camino. Pero una vez que se encontró a menos de un metro de ella; las ganas de tocarla y besarla aparecieron nuevamente. Trató de ignorar el impulso y se apresuró a salir de aquel reducido lugar… pero justo cuando pasaba detrás de la chica, una de sus manos rozó con la cadera de ella.
Al contacto Sakura se tensó por completo, un simple roce bastó para que su piel se erizara por completo. Está casado, está casado, está casado, se repetía mentalmente; y antes de que su traicionero cuerpo actuara por cuenta propia, decidió moverse al lado contrario, dándole a entender al azabache que no la tocara.
Ante aquel brusco movimiento por parte de la chica; Sasuke no tuvo más remedio que salir del lugar. ¿Qué es lo que me sucede?... jamás había sentido la necesidad de tocar a una chica, tanto como le sucedía al estar cerca de Sakura.
Diez minutos después; Sakura terminó con el encargo de Shikamaru, así que le entregó la hoja y se apresuró a cambiarse. Una vez que se encontró fuera de la instalación soltó un suspiro; alejarse de aquel hombre le iba a resultar demasiado complicado y difícil.
—o—o—o—
El lunes estuvo demasiado tranquilo para la chica de ojos jade. Por la mañana se levantó hasta muy tarde, luego se ocupó de terminar un trabajo que tenía pendiente para la universidad, y cerca de las tres, comenzó a prepararse para ir a clases.
Cerca de las nueve de la noche las clases terminaron así que se apresuró a la salida, estaba realmente agotada y tenía muchas ganas de dormir. Ese día no llevaba su auto, pues se había descompuesto… comenzaba a considerar la posibilidad de venderlo y comprar uno menos viejo.
El cielo lucía lleno de nubes grises, a pesar de que era de noche. Pronto comenzaría a llover, así que caminó hacia la salida rápidamente con la esperanza de poder encontrar un taxi. Se despidió de sus amigos y salieron de la Todai… pero justo antes de que lograra avanzar, alguien la sostuvo del brazo, giró su rostro y se topó con unos preciosos ojos negros que la miraban con intensidad.
—¿Qué haces aquí? —preguntó al tiempo en que se soltaba del agarre.
—Hmph… vine por ti —respondió con seriedad—, debemos hablar.
—¿Sobre qué? —le dijo al tiempo en que comenzaba a alejarse de él—. ¿Sobre cómo me utilizaste? Ó ¿Sobre tú esposa?
—Sakura —gruñó al tiempo en que la tomaba nuevamente del brazo y la recargaba en su auto, el cual estaba estacionado frente a la escuela.
—¡Suéltame!, ¡¿Cuándo pensabas decírmelo? —gritó con el ceño fruncido—. Pero que tonta soy… ¡Claro que no pensabas decírmelo!
—Si lo iba a hacer —se detuvo un momento. Realmente le resultaba muy molesto el tener que dar explicaciones, pero aún así intentaría hacerlo—. Karin es mi esposa sólo por… un error.
—Claro —bufó con sarcasmo.
—Ella no me ama y yo no la amo ¿comprendes? —Sakura entrecerró los ojos.
—¿Te crees que soy estúpida? —su corazón latía rápidamente, pues a pesar de que estaba sumamente furiosa con él, la cercanía con su cuerpo lograba excitarla de sobre manera—. Será mejor que me dejes tranquila —finalizó comenzando a alejarse nuevamente del azabache.
—Es la verdad —dijo de manera fría, al tiempo en que la volvía a aprisionar contra su automóvil.
—¡Nadie se casa sólo por un error! —le dijo nuevamente viéndolo a los ojos—. Así que mejor aléjate de mí —musitó tratando de sonar fría.
—Me vas a escuchar, quieras ó no —le dijo fríamente, para después abrir la puerta del copiloto y obligarla a sentarse en el asiento. Y antes de que Sakura pudiese hacer algo para escapar de sus garras; el automóvil color negro ya se alejaba a gran velocidad hacia un lugar enteramente desconocido para ella.
¡Nadie se casa sólo por un error!... ó… ¿si?
Continuará…
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