martes, 12 de junio de 2012

Inevitable Atracción Cap8

Aquí les traigo el octavo capi, el cual espero que sea de su agrado.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
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INEVITABLE ATRACCIÓN
By Tsukisaku
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DECISIONES
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El resto de la semana pasó sin ni un sólo contratiempo más; ya que Sakura tenia sus turnos por las mañanas y Sasuke por las tardes, así que no se cruzaron en ni un instante, lo que representaba un gran alivio para la chica ya que se sentía incapaz de rechazarlo por mucho tiempo.
Estaba totalmente decidida a que no se involucraría de nuevo con el Uchiha, cosa que parecía una misión imposible, ya que se sentía sumamente atraída a él. En esos tres días que no lo había visto, sentía una angustia terrible además de una necesidad de estar cerca de él, tanto que llegó a planear no ir a la escuela para poder verlo… pero al final su vocecilla interior la convencía de que aquello era estúpido y reaccionaba.
El sábado por la tarde ya se encontraba frente al centro comercial, aún faltaban como quince minutos para que su turno iniciara, por lo tanto había decidido no entrar, necesitaba mentalizarse y darse fuerzas. Observaba a lo lejos el automóvil negro del Uchiha, sabía que él estaba dentro y que en cuanto lo viera, las ganas de besarlo la inundarían.
Tomó grandes bocanadas de aire buscando que su corazón dejara de latir desbocadamente y que sus mejillas dejaran de arder. Quitó la vista del coche y la fijó en el lado contrario, entrecerró los ojos al ver que el chico de cabellos rojizos se aproximaba rápidamente.
Eso era bueno, ya que a pesar de que le había salvado la vida, aún no sabía su nombre. Así que espero a que el chico estuviera cerca para hablar con él.

—Hola —lo saludó con una sonrisa. El chico se detuvo y la observó con un rostro que reflejaba desinterés.
—Hola —musitó con frialdad.
—Bueno, yo… quería darte las gracias por lo del otro día y pedirte una disculpa por el regaño y presentarme oficialmente. Me llamo Sakura ¿Y tú? —habló tan torpemente que quizá el chico pensaría que estaba loca.
—Gaara —contestó luego de un silencio que a Sakura le pareció muy incomodo—. Y supongo que acepto tu disculpa, ahora me voy porque mi turno está por comenzar —la chica miró de reojo su reloj de mano y asintió.
—Si, yo también entro —así que camino a un lado del chico, el cual no dijo nada más, puesto que la joven Haruno le parecía de lo más extraña.
Atravesaron el lobby y se adentraron al pasillo que los llevaría a la gerencia, el chico tocó el timbre del intercomunicador y esperaron.
—Hola fea —saludó el recién llegado.
—Hola Sai —contestó con una sonrisa—. Mira, te presento a Gaara, el chico del que te hablé —dijo señalando levemente al pelirrojo, el cual la miró de soslayo con una mirada indescifrable.
—Hola —saludó Sai con una de sus típicas sonrisas.
—Hmph.
¡¿Quién? —se escuchó que preguntaron del otro lado del intercomunicador.
—Sakura —contestó la chica. Se escuchó un ruido y la puerta se abrió; los tres entraron rápidamente y en ese instante la puerta que daba a la oficina de los gerentes se abrió y dejó ver al azabache, el cual al ver a Sakura con esos dos chicos, frunció el ceño.
La dueña de la melena rosada sintió como un escalofrío la recorría por completo, al tiempo en que su corazón comenzaba a latir rápidamente. Ninguno dijo nada y los recién llegados se encaminaron a los vestidores para ponerse su uniforme.
Sasuke salió de la gerencia y se encaminó al lobby, se sentía muy enojado. No sólo no había visto a la chica de ojos jade en tres días, si no que además cuando la vuelve a ver, ella llega con dos chicos. ¡Esto es ridículo! Me estoy obsesionando demasiado con ella.
No estaba seguro que pasaba con él. Jamás había sentido celos de esa manera por nadie, ni mucho menos había dado explicaciones por nada… ¿Por qué con Sakura es diferente?
En ese instante su móvil comenzó a sonar, lo sacó de su saco y observó la pantalla.
—¿Qué pasó Karin? —preguntó aún con malhumor.
¿Es mal momento? —cuestionó la chica con precaución, pues de sobra sabía que si el Uchiha menor estaba enojado, lo mejor era no molestarlo.
—Hmph… no ¿Qué pasa?
Quiero saber si podemos ver una película en la noche ¿puedes? —el azabache lo pensó unos segundos.
—Como quieras —murmuró al tiempo en que observaba como Sakura aparecía por el pasillo seguida de Sai.
¡Bien! Estaré ahí como a las diez… Nos vemos —y cortó la llamada. De repente una pregunta cruzó sus pensamientos ¿Sakura se pondría celosa de verlo con Karin?, Sonrió de lado y se encaminó a la gerencia.
—o—o—o—
El turno de Sakura estaba demasiado pesado, el cine estaba demasiado concurrido, tanto que ni siquiera tenía tiempo de pensar en nada. Se paseaba de un lado para otro en su pequeña área de dos por dos; atendía a los clientes y limpiaba, siempre trataba de mantener todo en absoluto orden.
Cerca de las diez de la noche, la concurrencia disminuyó considerablemente; por lo tanto comenzó a preparar todo para que después su cierre no se le hiciera tan pesado.
—¿Me preparas un café americano por favor? —le preguntó Temari al tiempo en que se recargaba sobre la barra.
—Claro —contestó. Se giró hacia la cafetera y le preparó el café. Una vez listo, se lo entregó y le cobró—. ¿Te toca cerrar? —le preguntó con cuidado.
—Si —soltó un suspiro—, Neji y yo cerramos hoy —al escuchar eso, Sakura soltó un pequeño suspiro, se sentía aliviada de saber que Sasuke no se quedaría hasta tarde.
—Hola Temari —saludó una persona detrás de la rubia. Ambas giraron su cabeza y se toparon con una esbelta mujer de cabellos rojos.
—Hola Karin ¿Qué te trae por aquí? —contestó la rubia con amabilidad. Mientras que Sakura la observaba en silencio, dentro de su interior la culpabilidad la invadía.
—Sasuke y yo veremos una película —explicó con una sonrisa—. Hola —saludó a la joven de ojos jade.
—Hola —le dijo tratando de sonreír.
— Bueno, iré a avisarle al jefe que estás aquí, nos veremos más tarde —se despidió y regresó a la gerencia.
—Gracias —le dijo la pelirroja—, ¿Y qué tal todo? —le preguntó a la joven Haruno.
—Bien —murmuró al tiempo en que la incomodidad la invadía. ¿A caso hay algo peor que platicar con la esposa del hombre que te trae loca?, ¡Mierda!
—Me alegra, ¿Y no te parece un trabajo pesado? —la pelirroja parecía no querer abandonar la conversación.
—Pues… no mucho —murmuró fingiendo una sonrisa.
—¿Y tienes novio? —al instante Sakura sintió como la ansiedad la invadía, ¿Por qué tenía que preguntar eso?, ¡Maldito seas Uchiha!
—No.
—Es una pena, eres una chica muy linda —le dijo sonriente.
—G… Gracias —¿Por qué tenía que ser tan amable?
—Con qué distrayendo a mis empleadas… —comentó de repente Sasuke al tiempo en que se paraba a un costado de la pelirroja. Sakura frunció el ceño y se giró para adentrarse a la bodega que se hallaba detrás de la dulcería. Se acercó al gran fregadero, abrió el grifo y se echó agua en la cara con las manos.
¡Maldito Uchiha!, ¡¿Por qué tiene que interesarme tanto? Se echó agua una vez más en el rostro y cerró el grifo.
—¿Celosa? —le preguntó al oído aquella voz que conocía de sobra, al tiempo en que su cintura era aprisionada por unos fuertes brazos.
—¡¿Qué crees que haces?, ¡Alguien puede vernos! —le dijo tratando de no alzar mucho la voz e intentando zafarse del agarre.
—Hmph —giró a la chica y le plantó un beso rápido en los labios.
—¡¿Acaso estás loco? —preguntó al tiempo en que se separaba de él—. ¡Eres un… maldito!, ¿Olvidas que tú esposa está allá afuera?
—Ya te dije que no le importa, ¿Si quieres vamos y le decimos…? —Sakura no creía lo que escuchaba. No dijo nada más y salió nuevamente a su área, prefería estar a la vista de todos ya que así el Uchiha no se atrevería a acosarla. El azabache salió detrás de ella con una pequeña sonrisa, sabía que ella no podría resistirse a él por mucho tiempo.
—o—o—o—
La noche pasó velozmente, los nervios de Sakura estaban de punta. Si las cosas continuaban así, terminaría volviéndose loca de remate ó al menos mucho más de lo que ya estaba.
Trató de ignorar que en cualquier momento aparecería Sasuke con Karin, era un poco más de la media noche, así que se apresuró a contar lo que le faltaba para poder escabullirse a la gerencia sin tener que verlos.
Durante las casi dos horas que duró la película que la pelirroja lo obligó a ver, se la pasó pensando en la dueña de la melena rosada. Le resultaba muy divertido verla celosa, definitivamente sentía algo más por esa chica de lo que él admitía. Siempre que se enrollaba con una mujer, nunca le prestaba más atención de la debida ¿Por qué con ella era diferente?
Esta claro que desde el primer instante en que la vi las cosas fueron diferentes… desde ese momento he hecho cosas que Jamás me creí capaz de hacer; como dar explicaciones ó ponerme celoso ó preocuparme por ella, ó ¡peor aún! Arriesgarme a que alguien nos descubra. Hmph.
—¡Sasuke! —lo llamó la pelirroja al tiempo en que le pegaba con el codo en el estomago. Al instante el azabache reaccionó fulminándola con la mirada.
—¿Por qué me pegas? —gruñó molesto.
—No te quejes, te llamé como cinco veces y parecías estar en la luna. La película terminó hace casi diez minutos —le explicó con tranquilidad—, ¿En qué tanto piensas? —le preguntó ajustando sus gafas para observarlo mejor.
—En nada —mintió al tiempo en que se ponía de pie.
—Ja —se burló mientras lo seguía—. Te conozco muy bien, no por nada soy tú mejor amiga y tú esposa —se río ante lo último. Se aferró al brazo del chico y lo observó inquisitivamente mientras caminaban hacia el lobby—. Dime —pidió.
—Hmph —sabía que debía contarle, pero no le parecía el mejor momento.
—Es por una mujer… ¿cierto? —aseguró con una sonrisa, el Uchiha la observó de soslayo—. ¡A sí que es eso! —exclamó alejándose de él.
—Karin —la interrumpió antes de que la pelirroja se pusiera a gritar en ese lugar.
—Bien —bufó haciendo una mueca.
Le pidió que lo esperara en su auto, en tanto él iba a la gerencia por su computadora portátil. Caminó con tranquilidad recordando la expresión de la pelirroja; realmente la chica lo conocía muy bien, no necesitó decir algo para que ella supiera que pensaba en una mujer.
Sonrió con de medio lado. Realmente lo que le había dicho a Sakura no era una mentira; Karin nunca había sido nada más que una amiga para él. Entró rápidamente por sus cosas y volvió a salir; cuando cerró la puerta de la gerencia le pareció ver que Sakura caminaba atrás, así que decidió esperarla detrás de la puerta de la sala que estaba a un lado.
Segundos después apareció la joven Haruno, sólo que ella no se percató de la presencia del azabache hasta que sintió como alguien la jalaba del brazo y la introducía a la sala cerrando la puerta tras de sí.
—¿Pero qué…? —no terminó de preguntar debido a que unos fríos y finos labios se posaron sobre los de ella, mientras sentía como su espalda chocaba con la pared.
Al instante reconoció al dueño de esos labios que se movían con insistencia sobre los de ella. Sasuke… Yo no debo… trató de no corresponder y de alejarse del chico, pero la fuerza que ejercía el Uchiha era demasiada, así que inevitablemente… ¡A la mierda!... terminó cediendo.
Llevó sus manos alrededor del cuello para enredar sus dedos en ese rebelde cabello color azabache, en tanto él se aferraba aún más a su cintura, colando una de sus manos por debajo de la polera.
Sus labios seguían moviéndose de manera intensa, definitivamente era algo a lo que ambos ya se habían vuelto adictos. Les parecía como si llevaran años sin besarse; sus lenguas se rozaban magistralmente… todo parecía haber desaparecido a su alrededor. Segundos después la falta de aire logró separarlos ligeramente, y en el momento en el que el aire llegó a sus pulmones, Sakura pareció reaccionar.
—Esto no está bien —murmuró sin verlo a los ojos—. Tú tienes una esposa y yo no… —Sasuke la calló con otro beso.
—Molesta —murmuró rozando sus labios con los de ella—. Si lo que te inquieta es que yo esté casado, pues me divorcio y ya —explicó de la manera más tranquila del mundo, como si estuviera hablando de cualquier tontería.
—Sasuke —lo separó de sí y lo miró a los ojos—, lo dices como si fueras a cambiar de camisa, las cosas no son tan fáciles, ¿A caso no te importan los sentimientos de Karin? —preguntó con el ceño fruncido.
—Ella no siente nada por mí y eso ya te lo había dicho —contestó con un poco de fastidio.
—¿Cómo puedes ser tan frío? —el Uchiha tomó una gran bocanada de aire.
—Karin sólo es mi a-m-i-g-a —le dijo haciendo especial énfasis en la última palabra. Sakura estaba atónita, ¿Cómo podía hablar así de su esposa?, ¿A caso era verdad todo lo que él le contó la última vez que estuvieron juntos?, ¿Era verdad que su matrimonio era una mentira?
—No me importa lo que digas, esto no volverá a repetirse — e soltó del agarre y salió a toda velocidad de la sala con el corazón latiéndole a toda prisa.
El Uchiha le pegó a la pared tratando de sacar su frustración. La situación comenzaba a desesperarlo en demasía; nunca una mujer se le había resistido tanto, normalmente a las chicas no les importaba que él estuviese casado.
—Esto no termina aquí —murmuró para sí.
Salió del cine y se subió a su auto, la pelirroja no le dijo nada. El camino estuvo en silencio, ambos tenían sus mentes en lugares totalmente diferentes. Rápidamente llegaron al departamento que compartían juntos, Karin se dejó caer en el sofá, sabía que el silencio de Sasuke sólo significaba que quería decirle algo importante, así que espero.
—Creo que es hora —le dijo el azabache con tranquilidad.
—Vaya… ¿Seguro? —no necesito más, para saber a que se refería el chico.
—Si —ambos se miraban a los ojos.
—Bien —contestó levantando los hombros—. Cuando quieras querido —le dijo con una sonrisa—, pero me contarás los detalles, eh —pidió.
—Hmph —ambos se encaminaron a sus habitaciones y no dijeron nada más. A pesar de que compartían el mismo departamento cada uno tenía su habitación, siempre vivieron así, jamás cambiaron su estilo de vida por el hecho de estar casados. Tal y como Sasuke le dijo a Sakura… era prácticamente imposible que entre Karin y él hubiera algo más.
—o—o—o—
A la mañana siguiente, Sakura se levantó cerca de las diez de la mañana. Durante las siguientes dos horas, se la pasó haciendo un par de trabajos que tenía pendientes para la escuela; deseaba terminar puesto que por la tarde tenía un compromiso al cual no podía faltar, y más tarde tenía su turno en el cine.
Cerca de las dos de la tarde, terminó todos sus deberes, así que se dio una ducha para alistarse para su cita. Se puso una falda y una blusa de tirantes negra, ya que hacía un poco de calor; tomó sus cosas y salió prácticamente corriendo hacia el parque.
Aún no componía su choche y la verdad es que le estaba resultando bastante pesado, tener que caminar a todos lados, sobre todo cuando hacía un calor infernal como ese.
—Hola, siento la demora —saludó con una sonrisa.
—Hola fea —la saludó el chico de cabellos negros con una sonrisa. Se habían quedado de ver en el parque para acudir a una exposición de arte que estaba ahí cerca, era como una especie de cita. La verdad es que a Sakura le gustaba Sai, se le hacía una persona amable, sonriente, divertido y muchas cosas más, le agradaba pasar tiempo con él. Por eso mismo estaba decidida a intentar algo con él, necesitaba sacarse a Sasuke de la cabeza y quien mejor que su amigo Sai, para ayudarla.
Sabía que no estaba bien que lo utilizara de esa manera, pero no tenía opción, necesitaba que alguien le ayudara a olvidarse del Uchiha. Lo único malo es que siempre que estaba con él era inevitable compararlo en todos los aspectos; por que a pesar de que Sai era muy lindo… no era Sasuke; no era frío, ni engreído, ni arrogante, ni manipulador, ni sexy… ni todas esas cosas que a Sakura le gustaban del Uchiha. Muy masoquista pero inevitable.
Las horas se pasaron volando y pronto llegó la hora de encaminarse al cine. Ambos se habían divertido bastante, cada que miraban una pintura ó una escultura, Sai le comentaba lo que más le gustaba y Sakura hacía bromas sobre la interpretación que el chico hacía.
Cuando llegaron al cine, aún faltaban treinta minutos para que su turno iniciara, así que caminaron por la plaza para comprarse un helado. Una vez que los compraron se sentaron en una de las bancas que se hallaban frente a la taquilla; observaban a sus amigos y conversaban sobre lo que les tocaría hacer cuando estuvieran dentro.
—Gracias por acompañarme hoy —comentó el chico viéndola fijamente.
—Gracias a ti, por invitarme. Me divertí mucho —le dijo para después tomar un bocado de su helado. El chico sonrió al verla—. ¿Qué?
—Tienes un poco de helado aquí —dijo llevando su mano hacía su mejilla izquierda. La joven Haruno se sonrojó al contacto, se quedaron mirándose fijamente, hasta que sintió como alguien la taladraba con la mirada, observó de soslayo hacía el centro del lobby y rápidamente identifico la figura de Sasuke. Las manos comenzaron a sudarle y el corazón a latirle rápidamente, ¿Por qué se ponía así? De repente se sintió como si lo estuviera engañando. ¡No seas estúpida Sakura… él tiene una esposa! Se gritó mentalmente.
Clavó sus ojos nuevamente en Sai y le sonrió, el chico comenzó a cercarse a ella lentamente, contuvo la respiración al ver lo que se proponía el chico. Pero antes de que sus labios llegaran a rozarse un fuerte ruido los separó de golpe, giraron sus rostros y observaron un gran bote de basura que estaba en el suelo.
Sakura buscó con la mirada a Sasuke y no lo vio, ¿A caso él…? ¡No, que va! Seguro que alguien pasó y lo tiró sin querer ¿cierto?... ¡¿Pero qué estoy haciendo? ¡¿De verdad estoy dispuesta a cambiar a Sasuke por Sai?
¡¿Qué hago kami?
Continuará…
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