jueves, 21 de junio de 2012

MPET Cap10

Aquí les dejo el décimo capi, que espero les guste. Aclaro que es lemon, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MI PERDICIÓN ERES TÚ
By Tsukisaku
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INMINENTE VERDAD
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Después de haber visto lo que vi en ese callejón, me subí a mi auto con una pequeña sonrisa. Es lógico que algunos hábitos nunca cambien, y eso me alegró aún más la tarde.
Conduje rápidamente a la biblioteca del campus, no me agradaba la idea de tener que ser el asesor de alguien, pero de cualquier manera se lo debía a Gaara. En cuanto llegué al edificio, aparqué el auto y me encaminé al interior. Todo estaba completamente solitario y silencioso, le di un vistazo al lugar y únicamente había un par de personas. Me acerqué a la encargada y le indiqué que estaba ahí para una sesión de estudio que el profesor Yakushi, programó. La mujer preguntó mi nombre, le di el de Gaara.
—Tercer piso, cubículo ocho… —leyó en una lista—. La señorita Haruno ya está ahí.
—Gracias.
Me giré y caminé a las escaleras. ¿Dijo Haruno?, ¿Será posible que sea Sakura?... sonreí ante la gran posibilidad. En cuanto llegué, la observé sentada frente a mí, con los ojos cerrados.
—¿No deberías estar adelantando el proyecto? —pregunté situándome frente a ella.
—¿Tú?, ¿Qué haces aquí? —preguntó sorprendida al tiempo en que se sentaba bien.
—Hmph. Seré tú asesor, ya que Gaara está algo… ocupado —sonreí ante lo que se me estaba ocurriendo. Ella desvió la mirada y decidí acercarme.
—¿Has avanzado algo? —pregunté situándome ahora, justo detrás de ella. Todo su cuerpo se tensó.
—Algo —murmuró con un ligero rubor adornando sus mejillas. Coloqué mi cabeza a la altura de la de ella y observé la pantalla de la computadora.
Debo admitir que el proyecto está bastante bien organizado, su idea no es nada mala. La observé de soslayo y me di cuenta de lo tensa que estaba; seguramente lo que le dije ayer por la noche le afecto mucho más de lo que creí.

—No está mal —murmuré. Me alejé un poco y deposité un corto beso en su cuello—. Espero que la llamada de ayer no afecte nuestra… relación —susurré en su oído para después morder el lóbulo de su oreja.
—Será mejor… trabajar en el… proyecto —me dijo. Sonreí, sabía que estaba excitada y necesitada tanto como yo.
—Hmph —la jalé de un brazo y la obligué a ponerse de pie, para a sí, poder sentarme yo. Después la acomodé sobre mis piernas, a pesar de que ella se quejó, no pudo resistirse por mucho tiempo en cuanto mis manos comenzaron a acariciarla.
Tenía bastante tiempo que no me enrollaba con nadie en una biblioteca y me parece que es muy excitante. Colé mi mano derecha a su centro, en tanto la otra se ocupaba de masajear sus senos y mi boca mordisqueaba su cuello. Y luego de unos minutos, no logró contenerse y comenzó a acariciarme, logrando excitarme -aún- más.
Una vez que ella llegó al orgasmo, se giró y me besó con fiereza. Cuando el aire comenzó a faltarnos, se separó ligeramente y me miró a los ojos llorosos.
—Te agradezco esto —me dijo antes de ponerse de pie—. Pero yo no soy la zorra de nadie, y como no hubo una llamada de por medio… me voy —dijo mientras guardaba sus cosas en su pequeña mochila. Me levanté y la sujeté de la muñeca para impedir que se fuera.
—No irás a ningún lado —gruñí con el ceño fruncido. Sakura logró soltarse y me fulminó con la mirada.
—Lo siento mucho Uchiha, pero si ayer estuviste con otra, ¿Por qué no vas y la buscas? —masculló antes de girarse y salir del cubículo.
Por primera vez en mucho tiempo no tuve una reacción inmediata; solo me quedé ahí… parado sin hacer ni decir nada. Jamás una chica me había despreciado y mucho menos por… ¿celos?
¿Eso era posible?, ¿Ella sentirá algo por mí?
Me acomodé el pantalón y salí corriendo para alcanzarla, esto aún no había terminado. Bajé las escaleras y disminuí la velocidad, cuando la vi atravesando la puerta principal. Diez segundos después, la alcancé y la tomé nuevamente del brazo.
Sakura me encaró y noté que pequeñas lágrimas rodaban por sus mejillas, todo mi cuerpo se desarmó al verla así. Nunca me había importado ver llorar a una mujer, a excepción de mi madre, pero al verla a ella… sentí una pequeña opresión en el corazón y unas enormes ganas de abrazarla y protegerla.
—o—o—o—
¿Qué pasa conmigo?, ¿Por qué mierda me interesa tanto?
Sentía como mi corazón continuaba desmoronándose dentro de mí, me sentía terriblemente mal. Toda yo era un conflicto, porque mi cuerpo llamaba a gritos a Sasuke, pero mi mente deseaba odiarlo y desaparecer del lugar.
Aún no comprendo de donde saqué toda esa fuerza de voluntad para alejarme de él, pero lo hice. Le dejé muy en claro que yo no era su zorra personal -aunque lo pareciese- y que se buscara a otra. Traté de que no sonara como una reclamación por celos, pero no lo logré... y eso me hizo detestarme.
En cuanto salí del cubículo en el que nos encontrábamos, las rebeldes lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos. ¡Es increíble que esté llorando por él!
¡Soy una tonta!... pero soy una tonta que está enamorada de él.
No sé en que momento pasó, ni cuando me di cuenta. Lo único de lo que soy consiente, es que Sasuke es el único que logra sacar lo mejor y lo peor de mí. Todas y cada una de aquellas partes ocultas, que no pensé que tenía. Es algo que jamás sentí ni experimenté con Sai, es simple y sencillamente… único.
Caminé fuera de la biblioteca y antes de que lograra alejarme más de un metro, una mano me tomó del brazo y detuvo mi paso. Me giré y me encontré con los orbes oscuros de Sasuke mirarme con intensidad.
—¿Ahora qué quieres Uchiha? —bufé molesta, para después limpiarme los restos de lágrimas.
—Perdón —murmuró apartando la mirada. Arqueé una ceja, ¿de verdad ese de ahí era Sasuke?
—¿Qué?
—Lo que te dije ayer fue mentira, yo estaba molesto por… otra cosa —me dijo sin cambiar su tono de voz. ¿Fue mentira?
—¿Por qué estabas molesto? —pregunté un poco más tranquila.
—Hmph. No importa, ya pasó —me dijo volviendo a fijar su vista en mí. Me mordí el labio inquieta.
—Bien —respondí—. Te perdonaré, solo si me ayudas con mi proyecto.
—Hecho —respondió formando una pequeña sonrisa.
—Pero ya no entraré a la biblioteca —dije rápidamente. Después de lo que pasó ahí, dudo mucho volver a ver el lugar de la misma manera—. Mejor vamos a… comer algo, y ahí me ayudas.
—Hmph —asintió y después me guió a su convertible negro.
Mi corazón nuevamente latía con un poco de emoción, muy en el fondo de mí, algo me decía que Sasuke se interesaba -aunque sea un poco- en mí, y eso me alegraba.
Mientras conducía, pensé en Sai, yo deseaba que me contara lo que pasó entre ellos hace cuatro años… pero canceló nuestra cita de hoy a última hora. ¿Será que si se lo pregunto a Sasuke, me cuente la verdad?
Alejé esos pensamientos, en cuanto llegamos a un pequeño restaurante. Me ayudó a bajar y nos encaminamos al interior, por suerte parecía estar algo deshabitado, así que logramos sentarnos en una mesa de uno de los rincones. Saqué la pequeña computadora y mi libreta de notas; le entregué la libreta y encendí la lap.
Y antes de que lograra explicarle algo, el mesero llegó a pedir nuestra orden. Lo observé y me di cuenta de que era uno de mis compañeros de clase, uno con en el que realmente me llevaba bien.
—Hola Sasori —lo saludé sonriente.
—Hola hermosa —me dijo con una pequeña sonrisa—. Es bueno verte por aquí.
—No sabía que aquí era donde trabajabas —comenté.
—Ahora ya lo sabes… —comentó pícaramente.
—Hmph. Trae dos cafés y lárgate —le dijo fríamente Sasuke. Lo fulminé con la mirada y me di cuenta de que realmente estaba molesto. ¿Por qué le molesta que yo salude a un amigo?
—¿Tú quién eres? —le preguntó el pelirrojo despectivamente.
—Él es mi… —antes de que lograra decir algo, el Uchiha me interrumpió.
—Soy su novio, ahora lárgate —al escuchar eso me quedé sin palabras. Ni si quiera me di cuenta en que momento Sasori nos dejó solos.
—¿Novio? —repetí atónita—. Tú no eres mí novio.
—Aún —contestó dejándome en shock—. Recuerda que eres mía, y que solo estoy esperando a que termines la relación que tienes con el bastardo de Sai —dijo acercándose a mi rostro.
—Será mejor trabajar en el proyecto —dije alejándolo de mí.
Lo observé sonreír y eso me desencajó totalmente, ¿Qué es lo que pasa con él?, ¿a caso es bipolar?... ¿realmente estaría celoso?
Traté de enfocarme en el proyecto y en nada más, pero me estaba costando trabajo.
—o—o—o—
¿De dónde mierda conoce Sakura a ese pelirrojo?
¡Mierda!, desde que la conozco me he estado comportando como un idiota. Ella me hace experimentar cosas que nunca pensé sentir, ¿Por qué me molesta que le sonría a otro?, si además de todo no es nada mío, es únicamente mi alumna y ya.
—¿Qué te parece? —me preguntó después de que terminó de explicar su idea.
—Bien —murmuré. Realmente ella era buena en la arquitectura, estoy seguro de que el proyecto saldrá perfectamente.
Le hice un par de observaciones y anotó todo en su pequeña libreta; era la primera vez en mucho tiempo que hablaba con una chica, ó mejor dicho, que pasaba tiempo con ella haciendo algo que no implicara la palabra sexo. Y me sentía bien.
Debo reconocer que hace mucho tiempo no me sentía así, no desde hace cuatro años. La sangre comenzó a hervirme, así que pagué la cuenta y salimos del lugar.
—¿Estás bien? —me preguntó Sakura, una vez que me acomodé en el lugar del conductor.
—Hmph —sentí su mirada sobre mí, así que la observé de soslayo.
—¿Puedo preguntarte algo? —asentí y regresé la vista a la carretera—. ¿Por qué odias a Sai?
Apreté el volante con fuerza y fruncí el ceño. Odiaba hablar de ese tema, es más, nunca he hablado con nadie de eso.
—Lo siento, si no quieres no me digas —me dijo avergonzada. Continué conduciendo en silencio.
¿Debería contarle?
Durante todo el camino a la hermandad, me la pasé pensando y meditándolo. Sakura merece saber que clase de mal nacido tiene por "novio", ella necesita saber que ese bastardo no es como ella piensa.
Aparqué el coche frente a la hermandad Kunoichi y quité los seguros para que pudiese bajarse.
—Gracias por la ayuda me dijo antes de abrir la puerta.
—Hmph.
Sakura se bajó y cerró la puerta, coloqué los seguros y me alejé del lugar. Prácticamente en un abrir y cerrar de ojos, llegué a la fraternidad, así que entré directo a la cocina para tomar una cerveza.
Cuando entré, todos se encontraban conversando sobre idioteces como siempre, abrí la nevera y tomé un par de cervezas. Abrí una y me bebí rápidamente el contenido.
—¿Cómo te fue? —me preguntó Gaara.
—Bien —dije antes de darle otro gran sorbo a mi bebida.
—¿Y cómo es la chica? —preguntó—. Porque tengo asesorías toda la semana y…
—Ni se te ocurra acercarte a ella —lo corté al notar por donde iban sus palabras. La sola idea de imaginar a otro con Sakura, me enferma—. Yo me haré cargo —gruñí. Todos comenzaron a reír.
—Vaya teme, ¿desde cuándo eres tan egoísta con las mujeres dattebayo? —me dijo el dobe con sorna.
—Desde que esa chica es mía —respondí al tiempo en que dejaba el envase vació en el bote de basura. Tomé la otra y la abrí. Todos parecieron captar así que no dijeron nada más.
—Bien, es bueno que la cuides y la atiendas —dijo Kiba—. O si no, te pasará lo que le pasa a Suigetsu —dijo riendo.
—Hmph. ¿la viste? —le pregunté a Gaara.
—Si, con un tipo detrás de la pizzería —contestó y yo sonreí.
—¡Va!, ella puede hacer lo que quiera, mientras me siga cumpliendo… —dijo Suigetsu, logrando que todos se volvieran a reír.
Me terminé la cerveza y me encaminé a mí habitación, busqué la hoja donde venían los datos de Sakura y guardé el número de su móvil en el mío. Después entré a los mensajes y le escribí uno, una vez que se mandó, me dispuse a dormir.
La hora de la verdad estaba por llegar.
—o—o—o—
Observé como se alejaba el coche de Sasuke, y una oleada de culpa me invadió. No debí preguntarle algo como eso. Ahora veo que no solo Sai se pone mal, si no también Sasuke.
¿Qué fue lo que pasó?
Entré a la casa y me encontré a las chicas en la sala conversando, las saludé y antes de poder zafarme de ellas, Ino me invitó a unirme a su conversación, solté un pequeño suspiro y me senté con ellas. Por más que traté de prestarles atención, todos mis pensamientos estaban en otra parte. La curiosidad me estaba matando, realmente necesitaba saber que es lo que había pasado entre los hermanos Uchiha.
Luego de un rato, mi móvil sonó anunciándome que me acababa de llegar un mensaje. Abrí el teléfono y el nombre de Sai apareció en la pantalla, leí el texto y se disculpaba una vez más por no haber podido acudir a nuestra cita, pero decía que me compensaría mañana después de clases.
Estaba por contestarle, cuando otro mensaje llegó, solo que esta vez era de un número desconocido. Fruncí el ceño y abrí el texto para leerlo.
"Si quieres saber la verdad, te espero mañana después de clases frente al edificio principal… S.U."
Mi corazón dio un vuelco al leer las iniciales S.U. ¿Cómo consiguió mi número?... me mordí el labio y me disculpé con las chicas para encaminare a mi habitación. Sasuke realmente estaba dispuesto a contarme y eso me alegraba. Así que decidí escribirle a Sai, diciéndole que no podía a esa hora, y que mejor lo dejábamos para más tarde.
Durante toda la noche no logré conciliar el sueño, y en las clases apenas pude concentrarme. Estaba demasiado intrigada por lo que estaba por pasar, realmente tenía curiosidad por saber la verdad.
En cuanto la campaña que anunciaba el final de clases, sonó, me encaminé al edificio principal. Cuando llegué, Sasuke ya me esperaba ahí dentro de su coche. Me acomodé en el asiento del copiloto y lo saludé.
—¿Cómo conseguiste mi número? —pregunté mientras él conducía hacía algún lugar.
—Hmph. Tengo mis contactos.
—Bien. Debo decirte algo… —comencé—. El otro móvil sufrió un ligero accidente, así que… ya no funciona —admití avergonzada.
—¿Qué le pasó? —preguntó viéndome de soslayo. Un ligero rubor cubrió mis mejillas.
—Se rompió en muchos pedazos —contesté.
—Hmph.
Un rato después, aparcó cerca de un pequeño bar, caminamos al interior y nos sentamos en uno de los extremos de la barra. Él pidió una cerveza y yo una soda. Mientras nos entregaban nuestras bebidas, Sasuke estaba sumido en sus pensamientos, me mordí el labio y esperé.
—Aquí tienen —dijo el encargado al tiempo en que dejaba los dos tarros sobre la barra. Sasuke tomó el de él y le dio un gran trago.
—Bien, antes que nada… ¿él te ha dicho algo? —rápidamente comprendí su pregunta.
—Sólo que su relación nunca fue buena y que… empeoró hace cuatro años —contesté con la mirada fija en él. Lo observé apretar el tarro con fuerza y fruncir el ceño.
—Seguro se hizo la víctima —bufó. Tomó una gran bocanada de aire y se dispuso a hablar—. Admito que él jamás me agradó. Desde que nació sentí que toda la atención se centró en él y a mí me dejaban de lado, Itachi era el único que trataba de pasar más tiempo conmigo. Siempre los ojos estaban fijos en Sai, porque era el más pequeño, y en Itachi porque es el prodigio. Toda la vida me la pasé solo, y tratando de ser mejor que los demás para obtener un poco de atención —le dio otro trago a su cerveza.
Yo lo observé en silencio y sentí mi corazón oprimirse ante su tristeza.
—Mi madre era la única que procuraba tratarnos igual a los tres, pero mi padre no. Por eso yo jamás me acerqué a ese bastardo, siempre fui frío y despectivo con él —hizo una pequeña pausa—. Cuando estaba en el último año de la preparatoria, conocí a una chica por la cual sentí algo más que una simple amistad. Hasta ese entonces sentí que por fin tenía algo que era solo mío, algo que ese idiota no podía presumir como suyo. Ella fue mi novia casi un año, todo iba bien ó eso pensaba. Pero en mi cumpleaños número dieciocho, la encontré con mi hermano de quince… en su cama, en mí casa.
¡¿Qué?
Lo que estaba escuchando me parecía demasiado increíble, Sai no es el tipo de chico que hace eso… ¿o si?
—Esa noche pasó un poco de todo. Mis padres nunca lo supieron porque estaban de viaje, solo se enteraron: Itachi y Tayuya. Como comprenderás, ese mal nacido no es precisamente mi persona favorita —dijo antes de terminarse su cerveza—. Cuando hablé con ella, me dijo que Sai siempre la había asediado y que inevitablemente, terminó cediendo. Hmph. ¡que estupidez!
—Yo… —murmuré—. Lo siento mucho Sasuke —le dije antes de abrazarlo con fuerza—. Ahora comprendo muchas cosas.
—Hmph. Él no te merece, porque algunos hábitos, nunca cambian —me dijo separándome de él y limpiando mis lágrimas con sus dedos.
¿Eso qué significaba?, ¿A caso Sasuke sabe algo que yo no?
—o—o—o—
Pedí otra cerveza y traté de tranquilizar la furia que sentía. Tan solo el hecho de pensar que ese bastardo siga siendo novio de Sakura, me enferma.
Pero sé que ella no lo terminará por esto, primero querrá saber la versión de Sai. Hmph. Si ella supiera.
El encargado me entregó mi segundo tarro de cerveza y le di un gran trago. Le di un rápido vistazo al lugar y me topé con algo que jamás creí volver a ver. Del otro lado del lugar, en una de las mesas del fondo se hallaba Sai, pero no estaba solo… estaba con ella.
Apreté mis puños con fuerza y me puse de pie.
—¿Sasuke? —preguntó Sakura con nerviosismo.
—Ese maldito —mascullé antes de caminar hacía la mesa donde estaban. Sentí las pequeñas manos de Sakura jalar mi camiseta, pero no logró detenerme.
—¿A dónde…? —su pregunta se quedó en el aire, en cuanto vio lo mismo que mis ojos estaban viendo.
Se estaban besando.
—Siento interrumpir su idilio —comencé mordazmente. Ambos posaron sus ojos sobre mí y el bastardo sobre mi acompañante.
—Sasuke —murmuró la chica de cabellos castaños.
—Sakura, quiero presentarte a mi ex novia: Rin —le dije—. Al bastardo de tu novio ya lo conoces, así que no hace falta presentártelo.
Continuará…

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