jueves, 21 de junio de 2012

MPET Cap11

Aquí les dejo el capitulo once, que espero les guste. Aclaro que es lemon, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MI PERDICIÓN ERES TÚ
By Tsukisaku
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RINDIENDO EXPLICACIONES
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Tenía los ojos bien abiertos y sencillamente no creía lo que estaba viendo, todo mi cuerpo estaba en shock, incluso podía jurar que mi corazón se detuvo por algunos segundos. De verdad ese que estaba besando a otra era… ¿Sai?, ¿Mi novio Sai?, ¿aquel al que yo creía el mejor novio?
Apreté mis dientes con fuerza al mismo tiempo que mis puños. Ni si quiera fui conciente en el momento en el que Sasuke comenzó a hablar, ó en el que Sai posó sus ojos sobre mí y su mirada de terror se hizo presente. Pero en cuanto escuché mi nombre, cada parte de mi cuerpo empezó a responder.
—Sakura, quiero presentarte a mi ex novia: Rin. Al bastardo de tu novio ya lo conoces, así que no hace falta presentártelo.
¡¿Qué ella es su qué?
Sentí como si me hubiesen dado una fuerte bofetada, todo mi cuerpo reaccionó al instante y mis ideas volvieron a brotar con rapidez. El corazón reanudó sus latidos e incluso los incrementó, no podía creer lo que Sasuke acababa de decir, y mucho menos lo que mis ojos habían visto. Enfoqué nuevamente la vista y me topé con la mirada de Sai, un mar de sensaciones me inundaron, pero definitivamente lo que más resaltaba era la ira, la decepción y las ganas de golpearlo, ¡¿Cómo se atrevió a engañarme?
Digo, no es que yo no lo esté engañando, pero teóricamente lo mío es por causas de fuerza mayor, pero ¿Y él?, ¿Cuál es su motivo?

Observé a la chica que estaba a un lado de él y la odié al instante, no solo porque estaba con Sai, si no por todo el daño que le causó a Sasuke en el pasado. Rápidamente un nudo se formó en mi garganta, así como mis ojos se llenaban de lágrimas, aún no sabía si eran debido al coraje ó a la tristeza, pero ahí estaban y no me permitiría llorar delante de ellos. Por lo tanto, obligué a mis pies a moverse y salí a toda velocidad del bar, ni si quiera me importó dejar mis cosas en la barra ó abandonar a Sasuke, aunque de cualquier forma intuyo que no me necesita para nada.
En cuanto mis pies tocaron la acera, corrí lo más rápido que pude y dejé que las lágrimas salieran de mis ojos.
¡Shannaro!
El frío viento chocaba contra mi cara y me dificultaba un poco la respiración, mi corazón golpeaba mi pecho con todas sus fuerzas. El mar de emociones que sentía en mi interior, luchaban por salir al mismo tiempo y eso me enfurecía aún más. Empujé a un par de personas que se atravesaron en mi camino, y ni si quiera me importó que me dijeran de cosas, lo único que tenía en mente era correr para tranquilizarme un poco.
Unos minutos más tarde; me detuve al llegar a la orilla de un pequeño lago, que se encuentra en el parque. Limpié bruscamente mis mejillas y tomé una gran bocanada de aire, la fría brisa acarició mi rostro y meció los mechones sueltos de mi cabellera. Me dediqué a recuperar el aire que me faltaba y sentí como, poco a poco, todo volvía a la calma.
¿Por qué Sai hizo algo como eso?, ¡Ese maldito…!
—Siento mucho lo que viste, Sakura… —escuchar su voz, logró que me tensara por completo y que la furia volviera a mí—. Te juro que no fue algo que yo buscara, de hecho, ella me besó sin previo aviso.
Me giré para encararlo y lo fulminé con la mirada. ¡¿Se piensa que le voy a creer eso?
—Es la verdad —me dijo con su -característica- tranquilidad.
—No te creo —mi voz sonó fría y dura.
Yo sé que no debería reaccionar de esta manera, ya que mi amor por Sai ya no es como solía ser; pero lo que me tiene mal es el engaño y la mentira. ¿Por qué si ya no quería estar conmigo, no me lo dijo?... Quizá yo tampoco lo hice, pero fue porque pensé que él no se lo merecía, pero ahora…
—No había visto a Rin desde hace cuatro años, pero hoy me llamó para decirme que estaba en la ciudad y que deseaba verme y…
—¡¿Cómo pudiste enrollarte de nuevo con la ex novia de tú hermano? —grité sin poder aguantarme un segundo más. Su expresión se ensombreció y cruzó los brazos.
—Por lo que veo, ese idiota ya te contó su "versión de los hechos", donde seguramente se hizo la víctima, ¿no? —fruncí el ceño ante su respuesta.
—¿Qué se supone que significa eso?
—Las cosas no son como él te dijo —respondió seriamente. Lo miré a los ojos y supe que estaba molesto, o quizá, indignado—. ¿Quieres saber lo que pasó?, Bien, yo te lo diré.
Por más que quisiera negarme a escucharlo, la curiosidad siempre puede más que yo, así que me limité a cruzar los brazos a la altura de mi pecho.
—Desde que yo nací, Sasuke se declaró mi enemigo natural. No poseo ni un solo recuerdo, donde él sea amable ó algo por el estilo. Para mí, él era algo así como mi modelo a seguir, ya que era al que más veía, porque Itachi -casi- nunca estaba en casa. Y siempre eran los mismos desplantes y los mismos insultos, mi madre decía que era porque "pasaba un mal día"… pero toda mi vida ha sido un mal día para él —posó su mirada sobre el pequeño lago y sentí como se me oprimía el corazón. Por lo que veo, no solo Sasuke la pasaba mal…
—Hasta que llegó el momento, en el que decidí dejar de tratar de ganar su aprobación y me enfoqué en mis cosas. Por esa época, Sasuke comenzó a salir con Rin; jamás le presté más atención de la debida, ya que para mí era como si él no existiera. Pero cierto día, ella llegó a la casa y no había nadie, yo le dije que podía quedarse a esperarlo sola, pero me pidió que le hiciese compañía… y pues, comenzamos a platicar y a conocernos mejor. Luego de un rato, me pareció una buena persona y nos hicimos amigos. Unos meses más tarde, llegó el cumpleaños de Sasuke y organizó una fiesta en la casa, yo como siempre estaba excluido así que me recluí en mi habitación; pero un par de horas después, apareció Rin. No sé exactamente como pasó, pero lo siguiente que supe fue que ella trataba de besarme; le expliqué que ella era la novia de mi hermano y que no podíamos hacer eso. Rin alegó sentir algo muy fuerte por mí… y… se lanzó a besarme, caímos en la cama y entonces, Sasuke apareció —se detuvo un momento y volvió a fijar su vista en mí.
—Por supuesto que no me dejó explicarle nada, solo se dedicó a insultarme y a decir que yo siempre trataba de robarle lo que era suyo. ¡Ja!, como si de verdad me interesara quitarle algo. Precisamente por eso, tomé la firme decisión de ingresar al internado y alejarme de todo —tomó una gran bocanada de aire y se acercó a mí—. Y yo te juro que desde ese día, no la había vuelto a ver hasta hoy.
Tomó mis manos entre las suyas y clavó sus ojos negros en mis orbes jades. No parecía estar mintiendo y toda la ira que sentía con él, se esfumó. Ahora sé que no solo Sasuke sufrió, si no también Sai; y eso me hizo sentir sumamente mal, porque eso significa que la única que miente soy yo.
¿Y ahora qué hago?
—o—o—o—
Apreté mis puños con fuerza y me obligué a mi mismo a respirar para intentar calmar la furia que crecía en mí. Clavé los ojos en los de ella, como hacía mucho no lo hacía, y entonces todo el odio, el dolor y el sufrimiento que una vez sentí, volvieron. Rin sostuvo mi mirada y pude notar un ligero atisbo de tristeza en sus ojos castaños.
Estaba por decir algo más, cuando sentí como Sakura se giraba y salía del bar. Intenté seguirla, pero el bastardo fue más rápido que yo y salió tras ella.
—Sasuke, yo… —la voz de Rin me regresó a la realidad. La observé de soslayo una vez más y me giré para tomar mis cosas y pagar la cuenta; lo que menos deseaba en este momento era hablar con esa traidora.
En cuanto llegué a la barra, tomé el pequeño bolso de Sakura y mi chamarra, saqué la cartera y coloqué un billete sobre la superficie. Estaba por girarme para salir, cuando ella me interceptó, intenté esquivarla pero se movía al mismo tiempo que yo.
—Necesito que me escuches —pidió al tiempo en que ponía ambas manos sobre mi pecho.
—No me toques —rugí dando un paso hacía atrás.
—No lo haré, pero aún así, me escucharás.
La fulminé con la mirada y la empujé ligeramente para dirigirme al exterior.
¿Quién mierda se cree ella para darme ordenes? ¡Hmph!
Saqué las llaves del auto y retiré la alarma, para después abrir la puerta del conductor y poner dentro las cosas. Necesitaba encontrar a Sakura y saber si se encontraba bien; me senté en el asiento del conductor y cerré la puerta. Pero antes de si quiera lograr colocar los seguros, Rin ya se hallaba acomodándose en el lugar del copiloto.
—Sal del auto —ordené fríamente.
—¡No lo haré! —dijo levantando el tono de su voz—. Dije que me escucharías y eso harás.
¿Cuáles eran mis opciones?
¡Mierda!
Le di un fuerte golpe al volante con mis manos y un segundo después, encendí el auto. Si ella quería hablar, ¡bien!, pero no obtendrá nada de mi atención. Sentí como se puso el cinturón de seguridad y tomaba una fuerte bocanada de aire. Salí del aparcamiento y aceleré la velocidad, esperaba correr con un poco de suerte y hallar a Sakura cerca.
—Sasuke —la escuché iniciar—. Sé que me odias y que te causé mucho daño, y de verdad lo siento, tú no te merecías lo que yo te hice y te pido perdón por ello.
Aceleré más la velocidad y apreté el volante con fuerza. ¿Por qué se empeñaba en hacerme recordar?
—Pero quiero que sepas que yo jamás te engañé con Sai, lo que tú viste aquella noche fue… solo un beso y nada más. Juro que fue la única vez que pasó.
—Hmph —¿A caso me cree idiota?
—Y no fue culpa de Sai, fue mi culpa… yo… me enamoré de ambos. Esa noche intenté que algo pasara con él, pero me rechazó… solo que yo lo obligué y…
—¡Claro! —ironicé—. Ahora el bastardo es un santo.
—¡Él no es como tú crees que es!
—Hmph. Lo que digas, no me interesa… yo solo sé lo que veo. Así que por favor, baja del auto y no me molestes más —le dije fríamente al tiempo en que frenaba en una esquina.
—Pero...
—¡Que te largues, maldita sea! —gruñí molesto. Sentí que me observó una vez más, antes de quitarse el cinturón y salir del auto. ¿Qué era lo que esperaba?, ¿Qué yo la perdonara y que regresara con ella ó qué?
Aceleré y me alejé de de ese lugar. Estaba más que molesto, pero no precisamente por haber visto al bastardo con Rin, o por que ella trató de hacerme creer que todo era su culpa. Si no por el hecho de saber que Sakura sigue siendo novia de Sai y que ese idiota la engaña con quien menos se lo imagina.
¡De verdad deseo molerlo a golpes!
Me moví por las calles más cercanas y no logré hallar a Sakura, así que disminuí un poco la velocidad y saqué el móvil para llamarla. En cuanto dio el primer timbrazo, escuché una música proveniente del asiento trasero. ¡Hmph, su teléfono estaba en su bolso!
¿Y ahora qué?
—o—o—o—
—Sai, yo… —retiré mis manos de las de él y me alejé un paso—. Sabes que odio las mentiras y…
—Lo sé, Sakura —me interrumpió sin volver a acercarse a mí—. Únicamente hay una cosa más que me falta por decirte, pero antes de eso quiero preguntarte algo. ¿Sasuke ha intentado algo contigo?
Al escuchar eso me tensé por completo, ¿A qué se refiere con eso?, ¿A caso sabe algo de…?
—No, ¿Por qué? —respondí con mucha cautela. Esperaba que la mentira no se notara, o si no, estaría perdida.
—Porque él me amenazó diciéndome que ya llegaría su turno de vengarse… —murmuró con la vista fija en mí—. Y pues, como hoy estaban juntos…
—Pero eso es porque un profesor de mi clase, lo puso como mi tutor en un proyecto —respondí. ¿A caso Sai está insinuando que Sasuke desea utilizarme para su venganza?
—Ya veo… —murmuró. Permaneció en silencio unos segundos que se me hicieron eternos, el viento sopló con fuerza y movió mi cabello nuevamente, lo retiré con una de mis manos y esperé a que el chico frente a mí, dijese algo más—. Sakura, mi intención nunca ha sido causarte ningún tipo de daño, así como sé que tú tampoco me dañarías jamás. Eres una persona muy especial e importante en mí vida…
—¿Pero? —pregunté viéndolo fijamente a los ojos.
—Lo mejor es que nuestra relación termine aquí —dijo con plena seguridad. Mi rostro se desencajó por completo, eso si que no me lo esperaba. Y por absurdo que suene, sentí como una enorme tranquilidad me inundaba—. No quiero que Sasuke te use para vengarse de mí, y tú te mereces a alguien mucho mejor que yo. Además, creo que… me gusta alguien más.
—Oh.
Realmente no tenía palabras, nada venía a mi mente.
—Te digo esto, porque espero que podamos seguir siendo amigos. No me gustaría engañarte con alguien más, ni mentirte, así que prefiero que las cosas finalicen ahora.
—Si es lo que quieres… —murmuré sin saber que contestar. Una vez más, me sentía la peor persona del mundo. Porque no solo le mentí a Sai durante todos estos meses, si no que además, lo engañé con su hermano. No quiero ni pensar que dirá, si se llega a enterar de lo mío con Sasuke.
—Perdóname.
—No te preocupes. Si te soy sincera, creo que desde que entramos a la universidad… las cosas no han sido las mismas entre nosotros.
Tomé una gran bocanada de aire y le sonreí débilmente. El lado bueno de todo este embrollo, es que ya no tengo novio y ya no estoy rompiendo una de las reglas de la hermandad. Así que Sasuke ya no tiene nada con que amenazarme, lo cual me lleva a preguntarme, ¿El único interés de Sasuke conmigo es el sexo?
Luego de que intercambiáramos un par de palabras más, Sai se ofreció a acompañarme de regreso a la casa, así que accedí. Como hacía algo de frío, se quitó su chamarra y me la colocó en los hombros, agradecí el gesto, ya que -aparentemente- mis cosas se quedaron en el auto de Sasuke.
Cuando llegamos a la casa, se plantó frente a mí y me volvió a pedir perdón. Lo cual me incomodó y me irritó de sobremanera, ¡¿Por qué continúa pidiendo disculpas, si la que debería hacerlo soy yo?
Me quité su chamarra y se la regresé con una débil sonrisa, se acercó a mí y depositó un corto beso en mí mejilla, muy seca de la comisura de mis labios, logrando que me sonrojara levemente y me incomodara… de nuevo. Un escalofrío me recorrió por completo y por una fracción de segundo, me sentí observada.
Nos despedimos y me metí a la casa; deseaba poder llegar a mi habitación y darme una larga ducha relajante, pero antes de que si quiera lograra avanzar más de tres pasos, la voz de Temari me detuvo. Giré el rostro a mi derecha y me di cuenta de que se hallaba en compañía de Hana, y ambas lucían un tanto serias.
—¿Pasa algo? —pregunté acercándome a ellas.
—Necesitamos conversar contigo, en el despacho… ahora —respondió la rubia sin borrar esa expresión intimidante de su rostro. Asentí y las seguí en silencio hacía el despacho. El cual se hallaba al final del pasillo a la izquierda, justo a un costado de la enorme sala.
Entramos al oscuro lugar y Hana se acercó al escritorio para encender la lámpara que ahí se hallaba. Era un especio tan lujoso y bien decorado, como el resto de la casa. Tenía estantes con libros, dos enormes sofás de cuero negro, cuadros hermosos y costosos en las paredes y un enorme escritorio de caoba con una lámpara, un teléfono, una computadora y varios artículos más.
—Siéntate —me indicó Temari al tiempo en que señalaba uno de los dos sofás. Obedecí sin rechistar y coloqué ambas manos sobre mis piernas, de repente me sentía nerviosa, como si me fuesen a regañar por algo que hice. Ellas tomaron asiento en el sofá contiguo y me observaron fijamente por un minuto, hasta que se decidieron a hablar.
—Deseamos hacerte un par de preguntas —comenzó Hana—. Y esperamos que respondas honestamente.
Me limité a asentir y esperé a que hablaran de nuevo.
—¿Es verdad que eres novia de Uchiha Sai? —preguntó nuevamente Hana sin miramientos. Al escuchar eso me quedé de piedra, ¿Cómo se habían enterado de eso?
Era su novia —respondí con un hilo de voz. De repente mi corazón latía desbocadamente y sentía que algo malo estaba por venir.
—¿Segura? —preguntó Temari fríamente.
—Así es —aseguré.
—¿Y cuál es tú relación con Uchiha Sasuke? —preguntó la joven Inuzuka con la vista fija en mí.
—Pues ustedes lo saben… él es mí… danna —respondí con cautela, ya que no sabía exactamente a donde querían llegar con todo esto.
—Ese es el asunto Haruno —me dijo Temari—. Tú no deberías saber quién es Uchiha Sasuke…
—¿Recuerdas las reglas? —completó Hana.
¡Oh, no!, Definitivamente esto no me traerá nada bueno…
—o—o—o—
Suspiré con frustración y decidí regresar a la fraternidad. Ya tendría la oportunidad de regresarle sus cosas después, así que manejé rápidamente hacía el campus.
Llegué a la avenida principal y decidí desviarme solo un poco, quizá si la espero a una calle de la hermandad, pueda saber lo que pasó con el bastardo y ella. Así que en cuanto estuve donde deseaba, aparqué el auto y lo apagué, dejando únicamente el radio encendido.
Recliné un poco mi asiento y me dispuse a esperar a que Sakura apareciera. Esperaba que ya hubiese mandado a volar al mal nacido, y que con eso, ella por fin pudiese ser completamente mía.
Pasaron cerca de veinte minutos y ya comenzaba a desesperarme, pero antes de lograr soltar alguna maldición, la vi acercarse a la casa. Apreté mis puños con fuerza en cuanto me di cuenta de que no venía sola… ¡¿Por qué mierda viene con el bastardo?
Entrecerré los ojos y logré ver que parecían muy divertidos, y no solo eso, ella traía la chamarra de él puesta. La ira comenzó a burbujear en mi interior, apagué el radio y me dispuse a bajar, cuando observé como Sakura le regresaba su chamarra y le sonreía.
Hmph.
Ese idiota le sonrió de regresó y eliminó la escasa distancia que los separaba. Todo mi cuerpo se congeló ante lo que estaba viendo, ¡¿Por qué Sakura se dejó besar por Sai?
¡¿Qué mierda pasa?
Apreté los dientes con fuerza, tanto que sentí como rechinaban. Ese mal nacido… juro que lo mataré. Le di un fuerte golpe al tablero y continué observando como se despedían, un par de segundos después, Sakura se metió a la casa y el perdedor se giró para salir de ahí.
Respiré fuertemente una y otra vez. Necesitaba calmarme y pensar en lo que haría ahora, pero antes de si quiera lograr pensar en algo, el sonido de mi móvil me sacó de mis cavilaciones.
—¿Qué? —rugí sin si quiera haber mirado la pantalla.
—¿De mal humor? —se burló esa voz tan conocida para mí.
—¿Qué mierda quieres?
—Hablar contigo Uchiha, así que mueve tú trasero a mí departamento… ahora —exigió—. Y sin replicar nada ó yo misma iré y te traeré a punta de golpes.
—Hmph. Maldita sea Tayuya, no eres mi madre, ¿Qué quieres?
—No te lo diré, hasta que no estés aquí… ¡así que muévete! —gritó antes de cortar la llamada.
Bufé.
¿En qué momento decidí hacerme su amigo?
Encendí el auto y me encaminé rápidamente hacía el otro extremo de la ciudad. ¿Qué será tan importante que no me lo puede decir por teléfono?
Hmph. Presiento que no será nada bueno.
Continuará…
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