jueves, 21 de junio de 2012

MPET Cap14

Aquí les dejo el capitulo catorce, que espero les guste. Aclaro que es lemon, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU y lemon.
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MI PERDICIÓN ERES TÚ
By Tsukisaku
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PEQUEÑOS DESCUBRIMIENTOS
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—Sakura, ¿Serás mi novia, no? —sonreí ante su nuevo intento de declaración.
—¿Eso es lo mejor que puedes hacer? — me burlé.
—Hmph.
Es divertido hacerlo desatinar.
Gemí cuando volvió a besarme de manera ruda, sus manos me acariciaban por todas partes y parecía sumamente ansioso. Todo mi cuerpo estaba en espera de averiguar cual es su posición favorita, mi sexo palpitaba ansioso y mis fluidos, lo demostraban. Sasuke tomó un condón y se lo colocó, para después tomar con cada una de sus manos, una de mis piernas. Las acarició con suavidad, para después pasarlas por sus hombros, logrando que mis rodillas quedaran sobre sus hombros. Gemí con fuerza cuando nuestros sexos rozaron, él abrió ligeramente las piernas y colocó sus manos en mi cintura para ayudar a acomodarme.
—Sujétate de mis brazos —murmuró al tiempo en que me penetraba. Mi espalda chocó con sus muslos y mordí mi labio con fuerza, la fricción que se estaba creando, era deliciosa. Me sujeté de sus brazos y el aferró su agarré en mi cintura, para después comenzar a moverme sobre su erección, las estocadas eran deliciosas. No importaba que estuviese haciendo un poco de contorción, su pene entraba y salía con rapidez de mi estrechez. Enterré mis uñas en sus brazos y no logré ahogar ni uno solo de mis gemidos.

Y justo cuando pensé que no podía sentir más, Sasuke se inclinó un poco sobre mí y atrapó uno de mis senos en su boca. Lo succionó y mordió con fuerza, tanto que sentí ganas de regalarle una maldita medalla, ¡Kami!, su boca es toda una maestra en el arte de chupar.
Le ayudé a mover mi cuerpo, y unas estocadas más tarde, explotamos de manera única. Solté sus brazos y dejé que mi espalda chocara contra sus muslos, mi pecho subía y bajaba, tratando de llenar mis pulmones de aire. Sentí como él se recargaba completamente en la almohada y soltaba un suspiro. No encontraba una palabra para describir lo que estaba sintiendo, pero en definitiva eran solo cosas buenas.
Bajé mis piernas con mucho esfuerzo y me recosté sobre él, mis senos se aplastaron contra su torso, logrando que una fuerte descarga eléctrica me recorriera. Besé su cuello y mordí el lóbulo de su oreja.
—Eso ha sido… —murmuré.
—Lo sé —me dijo—. ¿Ya eres mi novia?
Sonreí.
—No, aún me hago la difícil.
—Hmph.
Salió de mí y se acostó a mi derecha, se quitó el condón y lo tiró en el cesto que estaba cerca. Me abrazó por la cintura y pegó su pecho al mío.
—Estoy demasiado agotado, ya aclararemos ciertos puntos mañana.
—Descansa… —murmuré depositando un corto beso en sus labios—, mi no novio.
Lo abracé y cerré los ojos, la música aún sonaba tenuemente y eso me relajó mucho. Mi corazón latía con tranquilidad y me sentía feliz, estaba en completa paz, algo totalmente nuevo. El hecho de estar así, en los brazos de Sasuke, me brinda ese sentimiento de seguridad que siempre quise sentir.
Solté un pequeño suspiro y me acurruqué más cerca de él, por su respiración tranquila, noté que ya se había quedado dormido.
—Te amo —susurré contra su pecho. Sabía que no me escuchaba, pero necesitaba admitirlo en voz alta. Solté otro pequeño suspiro y me dejé vencer por el sueño, ya habría tiempo de hacérselo saber.
—o—o—o—
La luz dio de llenó en mi rostro y gruñí. Mi cuerpo se encontraba extrañamente relajado y me sentía… alegre. ¿Feliz?, ¿Hace cuanto que no me sentía así?, creo que es una palabra que hace mucho no utilizaba para describirme.
Feliz.
Abrí los ojos con pereza y enfoqué algo rosado. Parpadeé y moví las manos, las cuales se deslizaron por algo suave. Sakura. Ella se hallaba dormida entre mis brazos, no la veía bien, pero sentía sus pezones rozar parte de mi torso. Acaricié su espalda y esbocé media sonrisa; era la primera vez que despertaba al lado de una mujer, normalmente siempre que tenía sexo, terminaba y me iba del lugar. Pero ahora era diferente, estaba con la mujer más deliciosa, sexy y molesta de este mundo. Y me encanta.
Respiré con profundidad y el aroma a cereza me inundó. Dulcemente apetecible. Deslicé mis manos por su fina piel, hasta llegar a su trasero. Bien formado y firme. Recordé la mordida que me dio, así que la pellizqué a modo de venganza.
—¡Eh! —se quejó removiéndose entre mis brazos—. ¿Puedo saber, qué me haces?
—Nada.
Sus orbes jades brillaron y me fulminaron, en respuesta la besé y la pegué más a mi cuerpo.
—Buenos días a ti también —bufó luego de que nos separamos—. ¿Qué hora es?
La solté y busqué un reloj cerca, pero no había ninguno. Ella se levantó y rebuscó entre sus cosas, un par de segundos después observó la pantalla de su móvil y abrió sus ojos como platos.
—¡La una de la tarde! —gritó. Me incorporé de golpe.
—¡¿Qué? —me levanté y comencé a vestirme rápidamente—. Mierda, tendría que estar en el entrenamiento desde hace un rato, se supone que mi partido es en dos horas.
—¿Cómo es que dormimos tanto? —la escuché preguntar, al tiempo en que se movía por la habitación.
Mierda. Seguramente Gai me matará en cuanto pueda, él no perdona las faltas a los entrenamientos.
Terminé de vestirme, y observé como Sakura guardaba todo lo que había utilizado en una bolsa.
—¿Te falta algo?
—No te preocupes por mí, tú vete a entrenar, yo me iré en un taxi.
—¿Irás al partido?
—Claro.
Dejó lo que hacía para acercarse a mí y depositar un beso en mis labios, me separé a regañadientes y me precipité a la salida. Debía darme prisa, o me sancionarían peor por llegar tan tarde.
Cuarenta minutos más tarde, llegué a la pista, todos ya habían terminado de entrenar y ahora estaban recibiendo instrucciones de Gai. En cuanto me vieron, me fulminaron con la mirada.
—Uchiha, gracias por privilegiarnos con tú visita —comentó el entrenador.
—Hmph, se me presentó algo importante.
—¡Nada es más importante que los entrenamientos! —gritó—. ¡¿Dónde está tú sentido de responsabilidad?
Preferí guardar silencio y tomé asiento en una de las bancas. Gai continuó recordándonos algunas de las jugadas más importantes, como por veinte minutos más, para después dejarnos un rato libre. Faltaba cerca de una hora para que el partido comenzara y todos debían estar lo más descansados, que se pudiera.
—¿Qué fue eso tan importante que se te presentó, teme? —me preguntó el dobe con una estúpida mueca en el rostro.
—Nada que te importe —bufé.
—Así que estabas con tú chica —continuó Kiba con una sonrisa burlona—, supongo que el sexo es una buena excusa para faltar al entrenamiento.
—Esperamos ganar Uchiha —bufó Neji—, y si no lo hacemos, te golpearemos.
—Hmph.
—Tú eres el menos indicado para decir eso Neji —comentó Gaara—, te recuerdo que tú también llegaste tarde.
—Si, pero al menos llegué —se defendió.
—¡Cierto! —exclamó el dobe—. ¿Dónde pasaste la noche 'ttebayo?
—Hmph.
Me alivié al ver que ya no era el centro del interrogatorio.
—¡No es justo! —se quejó Kiba—. Todos tienen noches movidas de sexo, menos yo.
—¿Y quién dice que yo estaba teniendo sexo? —preguntó el Hyuga haciendo una mueca.
—Tienes cara de idiota complacido —le dijo Kiba, todos reímos por lo bajo—; exactamente justo igual que: Sasuke, Gaara y Naruto.
Borré la sonrisa en el acto y lo fulminé con la mirada. ¿Me llamó idiota?
—Cuida tú boca imbécil —gruñó el pelirrojo—, no querrás morir justo ahora.
—Bien —dijo levantando las manos a modo de rendición—. Pero saben a lo que me refería.
—Hmph.
—Yo no sé dattebayo —murmuró el dobe—, pero si sé que el teme Hyuga, tiene cara de satisfacción.
Rodé los ojos, usuratonkachi.
—¿Por qué no se meten en sus asuntos? —gruñó Neji.
El resto de la hora se pasó rápidamente, me di una ducha y me coloqué el uniforme, estábamos por salir a la pista y eso me excitaba. Una victoria más se aproximaba.
—o—o—o—
Me dejé caer sobre la cama y solté un gran suspiro; estaba agotada, pero muy feliz. La noche había salido muchísimo mejor de lo que planeé, y eso me tenía en un estado de completa satisfacción.
No únicamente me deleité acariciando y tocando, cada parte del cuerpo de Sasuke, si no además, recibí una genial sesión de sexo. Me hizo tocar el cielo de una manera tan… perfecta, que me daban ganas de ponerme a cantar.
¡Shannaro!
¿Pero, qué cosas estoy pensando?, ¿Cantar?
Kamisama, creo que me he vuelto una adicta al sexo. ¿o me habré vuelto una adicta a Sasuke?... vaya dilema.
—¡Sakura! —alguien gritó del otro lado de la puerta, al tiempo en que golpeaba con fuerza.
—Está abierto —indiqué con pereza. Al instante apareció Ino, seguida de Tenten y Hinata.
—Vaya, te acabas de bañar —comentó Ino mientras se sentaba en un costado de mi cama, en tanto las otras dos lo hacían en el pequeño sofá—, eso nos dice que tuviste una noche agitada…
—Eso y que no llegó a dormir —continuó la castaña. Me sonrojé al instante y no dije nada, únicamente me limité a sentarme.
—Pero, tú tampoco llegaste a dormir… Tenten —añadió Hinata levemente tranquila.
—¡Hinata! —gritó la aludida con la cara roja como un farolillo.
—Eso no interesa —intervino la rubia—, yo quiero saber, ¿Qué tal salió lo del masaje?, porque, ¿por eso no llegaron, no?
Carraspeé y caminé a mi armario para sacar una falda, ya que solo llevaba la polera y las bragas.
—A mí me fue muy bien —comenzó Tenten—, Neji quedó encantado con el masaje.
—¿Cómo es que sabes su nombre? —pregunté al tiempo en que me ponía la falda.
—Bueno… es solo que… —se detuvo un momento y se volvió a sonrojar—, a él le gusta que diga su nombre mientras… ya saben.
Ino soltó una carcajada y la fulminé con la mirada.
—Debes admitir que eso es sumamente ardiente —me dijo la rubia—, yo hice lo mismo con Gaara.
¿Por qué ese nombre me suena?
—¿Sabaku No Gaara? —le pregunté.
—¿Cómo lo sabes?
—Estudia lo mismo que yo —contesté, no muy segura de si debía darle esa información o no.
—Lo sabía —admitió—. La verdad es que… hemos infringido algunas de las reglas.
Ninguna dijo nada, aunque no sabía exactamente porque. Al menos yo, no tenía nada que reclamarle o recriminarle.
—Es que de verdad no sé como esperan que nos enrollemos con alguien por un año, sin siquiera tener ganas de conocerlo más —explicó—, sobre todo cuando ese alguien está sumamente sexy.
—Opino lo mismo que Ino —prosiguió Tenten—. Neji es… justo lo que siempre busqué en un chico.
—Yo… —murmuró Hinata—, creo que estoy… enamorada.
Continué arreglándome, mientras ellas bombardeaban a la pobre de Hinata con preguntas sobre su chico. Esbocé una sonrisa y me sentí mucho más tranquila de no ser la única que cayó rendida ante los encantos de su danna.
Observé el reloj y me di cuenta que faltaban veinte minutos para las tres. Bien, aún tengo algo de tiempo.
—¿Irás a algún lado? —preguntó la rubia.
—A un juego de jockey —respondí mientras sacaba el móvil de mi bolso.
—Pues gracias por invitarnos, eh —murmuró haciéndose la ofendida. Rodé los ojos. ¿Sería buena idea llevarlas conmigo?
—¿Quieren ir?
Las tres asintieron y se pusieron de pie. Salimos de la casa y nos montamos al auto rojo de Ino, era una suerte no tener que ponernos a buscar un taxi, o de lo contrario llegaríamos tarde a la pista.
Justamente eran las tres, cuando arribamos, así que nos bajamos del auto y caminamos con rapidez por los pasillos. Había muchas personas, lo que significa que es un partido importante, o al menos, clásico. Llegamos a la mitad de las gradas y observé hacia abajo, todo parecía estar lleno. Giré mi cabeza a la derecha y estaba igual.
—Sakura —me llamó Tenten.
—¿Si?
—Creo que esos lugares están reservados para ti —comentó. ¿Qué?, miré hacia donde apuntaba con la mano, y divisé cinco lugares vacíos en la parte de abajo, muy cerca de la banca del equipo. Pero eso no era todo, además, tenía hojas blancas, con letras bien grandes en color negro, que decían mi nombre.
—¿Por qué crees eso? —preguntó Ino con sarcasmo. Me sonrojé y mordí mi labio, ya me encargaré de hacer pagar a Sasuke por esto. Aunque no seré tan dura, después de todo, apartó lugares para mí y eso es lindo.
Bajamos las escaleras y quitamos las hojas, sobraba un lugar, pero no importaba. Pasé mis ojos por todo el estadio y estaba repleto, las personas agitaban banderines de colores de sus equipos y coreaban porras.
Ino me golpeó en el brazo y me exigió que le contara el porque de los lugares con mi nombre, pero solo me limité a decirle que conocía a alguien del equipo. Justamente un par de segundos después, apareció un grupo de chicos con unos trajes donde predominaba el color azul. No reconocí a nadie, puesto que llevaban sus cascos, o como sea que se llamen, y eso impedía que los viera con claridad. Y un minuto después, entró otro grupo de chicos, pero en ellos predominaba el color negro. ¿Dónde se supone que está Sasuke?
Los que vestían negro, se acomodaron del otro lado de la pista, justo frente a nosotras, mientras que los de azul, se situaron a un metro de nosotras. Decidí mirar con atención a los de azul, por si identificaba a Sasuke, pero nada… ninguno me parecía familiar. El partido inició y los jugadores que estaban en la pista, comenzaron a moverse de un lado para otro. Nunca había asistido a un partido de hockey, así que no comprendí nada sobre posiciones y esas cosas, solo sabía de que los equipos buscaban anotar en la portería del otro y ya.
Debo decir que conforme pasaban los minutos, los puntos finales iban muy parejos, pero para mi desgracia aún no estaba muy segura de a que equipo debía apoyar. En momentos me sentía observada, pero cuando buscaba con la mirada, no hallaba a nadie en particular. A los veinte minutos, sonó una alarma y el tiempo se detuvo, al parecer estábamos en algún tiempo de descanso.
Los del equipo de color azul, se quitaron los cascos, y ahí no estaba Sasuke. Entonces automáticamente pasé mis ojos al equipo contrario y lo vi, tenía sus ojos clavados en mí y una pequeña sonrisa adornaba sus labios. A pesar de estar agotado, lucía tan fresco como la mañana, solo se veía un poco húmedo su cabello, debido al sudor, pero aún así… estaba sexy. Le sonreí por un segundo, antes que el grito de Ino me dejara sorda.
—¡Ese es Gaara! —seguí su mano, e identifiqué a un pelirrojo sumamente atractivo que estaba cerca de Sasuke.
—¡Y ese es Neji! —dijo Tenten—. Aquel de cabellos castaños.
—¿Neji?, ¿Mi primo, Neji? —preguntó Hinata. Todas clavamos los ojos en ella, logrando que se sonrojara levemente.
—¡¿Es tú primo? —gritó la castaña—, ¿Cómo es que no lo sabía?
—Pensé que… se trataba de otro con el mismo… nombre —admitió apenada.
—Vaya coincidencia —murmuró Ino, al tiempo en que regresaba la vista a su pelirrojo.
—¿Hinata?, ¿Estás bien? —escuché que preguntaba Tenten. Volví a observarla y tenía el rostro completamente rojo.
—¿Sucede algo? —le pregunté.
—Na… Naruto… Kun… —murmuró con la vista fija del otro lado del hielo. Traté de ver lo que veía y me topé con un rubio muy sonriente, que le decía algo a Sasuke, quien continuaba observándome.
¿Por qué ya no me sorprende que las "dannas", estén en el mismo equipo?
—o—o—o—
Antes de que el partido diese inicio, se me ocurrió una gran idea, la cual solo serviría si Sakura decidía hacer acto de presencia. Me encaminé a la oficina del entrenador, y ahí hallé a su pupilo más molestamente raro: Rock Lee. Y lo digo, porque es como su mini clon, su sobre hiperactividad, es irritante. Así que le pedí -u ordené-, que imprimiera unas letras, para apartarle unos lugares a mi novia, además de un favor extra.
En cuanto salimos a la pista, mis ojos viajaron hacia donde se suponía, debía estar. Mi corazón aceleró levemente su paso y sonreí de lado al verla, parecía estar buscándome con la mirada, pero como no sabía que ella estaba en el lado del equipo contrario, no tenía idea de donde hallarme. Le di un rápido vistazo a su entorno y verifiqué que no estaba sola, tres chicas parecían estar con ella, lo que me tranquilizó un poco, ya que así no me preocuparía tanto porque un idiota quisiese acercársele. Pero… ¿Por qué esas chicas se me hacen familiares?, supongo que si están con Sakura, es porque son sus amigas de la hermandad. Lo que significa que si son Kunoichis, también tienen una danna, y eso quiere decir que probablemente, reconocerán a los idiotas que tengo por amigos.
Interesante.
Regresé mi atención a lo que parloteaba Gai y a los dos minutos, los primeros seis, tomamos posición en la pista. El partido comenzó perfectamente, los idiotas del equipo contrario no lograban superarnos, a pesar de que aseguraban que si. Podían ser rudos, pero nosotros lo somos más. Al final del primer lapso de veinte minutos, el marcador estaba a nuestro favor por casi el doble de puntos, lo cual me llenaba de satisfacción. Todos regresamos a la banca y nos quitamos los cascos; mi cuerpo estaba ligeramente adolorido y sudado, pero aún soportaría lo que faltaba.
—¡No está mal dattebayo! —gritó el dobe mientras me golpeaba ligeramente el brazo—. Los dejaremos comiendo hielo.
—Como siempre —contesté sin quitar la vista de Sakura.
—¿Qué es lo que ves con tanta insistencia? —preguntó acercando su cabeza a la mía, lo empuje y lo escuché murmurar una maldición—. Esa de ahí…
—¿Qué?
Lo miré de soslayo y tenía los ojos abiertos como platos. Su rostro se tornó de varias tonalidades, y creo que también hizo varias muecas, hasta que al final, terminó riendo como el idiota que es.
—Hinata-Chan —me dijo—, ¡es ella!
Fruncí el ceño y sentí pena por él, ahora brincaba como niño pequeño, y eso es vergonzoso.
—Compórtate —gruñí y dejó de moverse con tanta desesperación.
—Creo que las reglas se están yendo a la mierda 'ttebayo.
Rodé los ojos.
¿Hasta ahora se da cuenta de eso?
—Hmph.
Regresé la vista a Sakura y me veía de nueva cuenta. Parecía haberse dado cuenta de lo mismo que yo: las reglas están más infringidas que otra cosa.
El resto del encuentro había avanzado de manera difusa, por unos instantes, el equipo contrario nos sobrepasaba, pero lográbamos darles la voltereta. Justo ahora estaba por terminar el tercer bloque de veinte minutos, lo que significaba que el partido está por llegar a su fin. Yo, como siempre, estaba "recuperando energías", como decía Gai, para después salir en los últimos dos minutos a ganar el partido.
Cuando se notificó el cambio, me coloqué de nueva cuenta en la pista y retomé mi posición. El puck comenzó a deslizarse por el hielo y me moví hacia el lugar estratégico, sujeté con fuerza el stick y lo levanté levemente para golpearlo, cuando sentí como alguien se me acercaba, me moví de lugar, pero otros dos me envistieron juntos y terminé estampado en la barrera protectora. El árbitro lo marcó como falta y expulsó al bastardo que me golpeo.
El partido reanudó y aunque me sentía ligeramente adolorido, estaba más furioso y ansioso por ganar. Así que le mandé el puck al dobe, y con ayuda de Gaara, logró anotar como en dos ocasiones, justo lo que nos dio la victoria. El silbato anunció el fin del encuentro y todo el mundo comenzó a gritar, me quité el casco y miré a Sakura, quien me sonreía. Entonces le indiqué que levantara la vista y sus ojos se abrieron desmesuradamente.
—¡Buen juego teme! —gritó el dobe eufóricamente.
—¡Creo que para festejar, necesito una buena sesión de sexo! —agregó Gaara.
—Solo tendrás que cruzar la pista —le dijo Neji. El pelirrojo giró el rostro y sonrió de lado.
—Genial.
—¿Qué es eso dattebayo? —preguntó el dobe, logrando que todos los demás del equipo giraran los rostros hacia nuestro lado de las gradas.
Yo no necesité girarme para saber a lo que se referían, y tampoco diría nada, únicamente me limité a observar a Sakura, quien ¿lloraba?
Hmph. ¡¿Quién entiende a las mujeres?
¿A caso no era esto lo que tanto quería?
—o—o—o—
—¿Estás viendo lo mismo que yo? —me preguntó Ino al oído.
¿Qué si lo veía?
¡Shannaro, claro que si!
Cuando Sasuke me indicó que levantara la cabeza, jamás me imaginé ver algo como eso. Algo tan… tan… él.
Supongo que debo darle créditos por eso. Estaba tan emocionada, que no sé exactamente en que instante mis ojos comenzaron a derramar lágrimas, mi corazón latía frenéticamente y todo el ruido parecía haber sido aislado. Clavé mis ojos en Sasuke y le sonreí, seguramente como la idiota enamorada que soy, y asentí con la cabeza. Y juro que de haber podido, me hubiese lanzado por la pista de hielo, para besarlo como nunca en la vida. Él sonrió de esa manera que tanto me excita y encanta, para después mover su cabeza de lado, señalando hacía uno de los costados. Una descarga eléctrica me recorrió y supe a lo que se refería, y no podía estar más de acuerdo con él. La mejor manera de cellar algo como eso, es un beso, aunque tomando en cuenta que esto involucra a Sasuke, y a mis hormonas alborotadas, terminará siendo más que solo un beso.
—Las veo afuera —le dije a Ino antes de caminar hacia el pasillo. Llegué al pequeño túnel que intercomunicaba todo el lugar, y antes de desaparecer por ahí, me giré de nueva cuenta para ver el cartel que estaba colgado justo hasta arriba, del otro lado de las gradas.
"¿Ahora si serás mi novia, o qué?"
Me mordí el labio y corrí por el túnel, unos metros adelante, me topé con Sasuke, quien me esperaba recargado en una puerta. En cuanto me detuve, estampé su cuerpo sobre la puerta y lo besé.
—Hmph, ¿Eso fue un si? —preguntó a modo de burla, cuando nos separamos ligeramente.
Sonreí.
¿Se verá muy mal si lo meto en ese cuarto para responder a su pregunta?
Continuará…

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