jueves, 21 de junio de 2012

MPET Cap15

Aquí les dejo el capitulo quince, que espero les guste. Aclaro que es lemon, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU y lemon.
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MI PERDICIÓN ERES TÚ
By Tsukisaku
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AL DESCUBIERTO
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—¿Tú que crees? —preguntó con una sexy sonrisa. Y lo siguiente que supe, fue que estaba siendo empujado al interior del cuarto de limpieza que estaba detrás de mí. Sakura cerró la puerta a tientas, ya que todo estaba oscuro y continuó besándome con fiereza. Me encantaba ese lado suyo, cuando se desinhibe es completamente magnifica.
Nos separamos por la falta de aire y me despojé de los aditamentos de mi uniforme, para dejarlos tirados cerca de la puerta. Intuí que ella hacía lo mismo con su ropa, así que después de un minuto, la atraje a mí y la besé. Mis ojos ya estaban más acostumbrados a la penumbra, por lo tanto logré ver con más claridad lo que estaba en nuestro entorno. Había un viejo escritorio, un estante y muchos artículos de limpieza. No me parecía algo muy higiénico para colocar su cuerpo desnudo, pero se me ocurría una excelente idea.

Pasé mis manos por su exquisito cuerpo y corroboré que únicamente le quedaban las bragas, acaricié su trasero y ella gimió. Liberé sus labios y proseguí a su cuello, chupé y lamí cuanto pude, mientras una de mis manos se colaba por sus bragas y acariciaba su centro. Sakura gimió mi nombre y sentí como pasaba su boca por mi pecho. Sus manos acariciaron mi espalda y mi trasero, hasta que una de ellas, bajó mi boxer y acarició mi erección. Gruñí de placer y bajé sus bragas, estábamos tan excitados y ardientes, que parecía que nos hallábamos dentro de un sauna. Coloqué mis manos en su cintura y la elevé haciendo que enroscara sus piernas en mi cintura, nuestros sexos se rozaron y gemimos, tenía demasiadas ganas de hundirme en ella, pero aún no era el tiempo. Bajé mi boca hasta que logré atrapar una de sus deliciosas redondeces, Sakura enredó sus manos en mí cabello y dejó que pequeños gemidos escaparan de su boca. Rápidamente guié mi boca hacia su otro pezón y lo devoré. Me parecía increíble cuan deliciosa podía llegar a resultarme, no importaba cuantas veces la hiciese mía, siempre deseaba más de ella, mucho más.
Ella jaló mi cabello con más fuerza y atrapó mis labios entre sus dientes, mordió y succionó de manera salvaje, lo que me excitó de manera dolorosa. Mis brazos dolían un poco debido al desgaste del partido, así que me separé de ella y la volví a dejar en el piso.
—Coloca ahí los anterazos.
Le señalé el viejo escritorio, ella asintió, se giró y colocó los brazos como le dije. Me coloqué justo detrás de su cuerpo, el cual estaba completamente perlado de sudor, acaricié su trasero y sus muslos, para después inclinarme un poco y tomar sus piernas y elevarlas, en estos casos, la posición de la carretilla es la más ardiente. Volví a acomodarme entre sus piernas y sin previo aviso, me hundí en su interior, la estocada fue rápida y fuerte, tanto que Sakura soltó un pequeño grito de placer.
—No grites tanto, a menos que quieras que nos pillen —murmuré.
—No puedo evitarlo, me vuelves loca —gimió.
Esbocé una sonrisa y continué embistiéndola, su centro me recibía de manera exquisita y me hacía querer más de ella. Aún no comprendía lo que Sakura poseía para volverme así, pero en definitiva era algo que no deseaba perder nunca. Ella intentaba no gemir tan fuerte y casi podía visualizarla mordiendo su labio, pasé mi lengua por mis labios y aceleré el ritmo. Pequeñas gotas de sudor escurrían por mi cuerpo, proporcionándome un cosquilleo, un mechón de cabello se pegó en mi frente y cerré los ojos. Casi llegábamos, su centro comenzó a estrujar mi pene logrando que gruñera de placer, dos estocadas más y exploté, Sakura se unió a mí y soltó un gran suspiro. Abrí la boca para recuperar el aire que mis pulmones necesitaban y bajé sus piernas con delicadeza, ella se giró y me abrazó. Retiré los mechones rosados de su rostro y me incliné para besarla, el roce era suave y dulce, probablemente en parte se debía a que estaba totalmente agotado, pero también porque sentía una gran necesidad de demostrarle cuanto me importaba.
La quería y mucho.
—Será mejor que regrese, antes de que comiencen a buscarme por todos lados —murmuró después de que nos separamos.
La solté y a tientas buscó su ropa, para después vestirse, hice lo mismo, pero sin colocarme las protecciones del uniforme. Esperaba llegar a las duchas y meterme directamente al agua. Una vez que estuvimos listos, la besé por última vez y salimos de aquel oscuro cuarto.
—Te llamaré más tarde —le dije antes de caminar en dirección contraria. Ella asintió sonriente y se esfumó, probablemente sus amigas la estarán esperando.
Cuando me adentré a los vestidores, el resto del equipo aún no llegaba, así que me metí al agua, para darme una relajante ducha. Casi enseguida el ruido de pasos y gritos llegó a mí, así que me apresuré.
—¡Teme! ¿Por qué no te quedaste a festejas dattebayo? —gritó en cuanto me vio en las duchas.
—Seguramente tiene una cita —comentó Gaara mientras se deshacía de su uniforme—, porque apuesto a que su chica también está aquí, ¿o me equivoco?
—Hmph.
Cerré el grifo y envolví la toalla en mi cintura.
—Es algo que no esperábamos —comentó Neji seriamente—, y creo que debemos tener una junta ahora mismo, así que apresúrense y vamos al lugar de siempre.
Rodé los ojos. Nadie discutió eso, así que se apresuraron a ducharse. Supongo que tendré que escuchar lo que tiene que decir.
Hmph.
—o—o—o—
Después de la maravillosa sesión de sexo con mi novio, me puse a buscar a las chicas, las cuales deben estar como locas buscándome. Caminé por el pasillo principal y las hallé en la fuente de sodas, estaban formadas en la fila y conversaban animadamente.
—Hola.
—¿Dónde has estado? —preguntó Ino.
—Fui al baño pero, con tanta gente, me desubiqué un poco —murmuré no muy segura de si debía seguir mintiéndoles o no.
—Si, claro —bufó con sarcasmo.
—¿Quieres una soda? —preguntó Tenten—, porque pareces demasiado acalorada.
Me sonrojé y asentí.
Después que pagáramos las bebidas, caminamos hacia el exterior del pequeño estadio, las chicas sugirieron que fuésemos a comer a un local que estaba cerca, así que eso hicimos. Mientras caminábamos, volvieron a preguntarme sobre los asientos y no supe que decirles. Era obvio que sospechaban algo, pero no sabía si debía decirles o no.
—Bien —me rendí luego de un rato de insistentes e incómodas preguntas—. Mi… chico, los apartó para mí.
—¡Lo sabía! —exclamó Ino con una sonrisa triunfal—. Aunque, no nos has dicho como se llama.
—Sasuke —admití. Después de todo, ellas me habían confiado ciertas cosas, ¿Por qué no debía hacer lo mismo?
—Y creo que estás enamorada ¿no? —continuó la castaña—. Y no trates de negarlo, porque tu sonrojo te ha delatado, además, todas estamos igual.
—Así parece —murmuró Hinata.
Continuamos caminando y me desconecté de la conversación. ¿Qué pensaran Hana y Temari cuando se enteren de la situación?, al menos ya sé que yo tengo un ultimátum. Mi relación con Sasuke debe permanecer en secreto, al menos hasta que pueda justificarla de otra manera delante de Sai, que es el único externo directamente involucrado. En cambio ellas, pueden tener una relación con sus chicos pública, aunque si las cosas no salen bien, se arriesgan a futuras peleas y… quizá eso no les guste a las líderes.
Estábamos por llegar al restaurante, cuando un ruido llamó nuestra atención, todas guardamos silencio y nos acercamos al callejón que estaba a un costado, bueno, la única que no lo hizo fue Hinata. Nos quedamos calladas y escuchamos otro ruido que parecía un ¿gemido?
Ino asomó su cabeza y esbozó una sonrisa, nos hizo una seña, así que Tenten y yo echamos una mirada también. Estaba algo oscuro, pero a pesar de eso se veía.
—Es Karin —susurró Tenten. Traté de ver al chico y casi me voy de espaldas al ver que se trataba de Sai, abrí la boca pero no salió ni un solo sonido.
—Vámonos antes de que alguien nos vea —dijo Ino. Las tres regresamos con Hinata y nos adentramos al local. Yo estaba algo impresionada, nunca imaginé que a Sai pudiese llegar a gustarle Karin. Sabía que eran compañeros de clase pero…
—¿Te pasa algo? —me preguntó Hinata. Negué con la cabeza y tomé el menú para ver lo que pediría.
Justo después que terminamos de ordenar la comida, entró Karin con Sai, ellos aún no nos veían, pero estaba segura de que lo harían. Las chicas comenzaron a susurrar entre ellas, seguramente tratando de adivinar el tipo de relación que estarían manteniendo aquellos dos. Ellos tomaron asiento en una de las mesas del otro extremo y comenzaron a conversar animadamente, mantuve la mirada fija en Sai e intenté comprender lo que pasaba. No es que estuviese celosa, pero me sorprendía mucho verlo tan… a gusto. Normalmente no le era tan fácil hacer amistades y mucho menos…
Creo que mi mirada era demasiado intensa, porque llegó el momento en el que él giró el rostro y palideció al verme. ¿No parecía molesta o si?, unos segundos después, Karin también me miró pero aparté la mirada. Intenté concentrarme en la conversación de las chicas, pero antes de que lo lograra, la pelirroja se situó delante de nuestra mesa.
—Hola, no esperaba verlas por aquí.
—Tampoco nosotras —le dijo Ino.
—No vayan a pensar que ese chico es mí novio —dijo rápidamente—, es sólo un amigo con el que me enrollo de vez en cuando desde hace un par de meses.
¿Un par de meses?
Sai era mi novio hace un par de meses.
—No te preocupes, nosotras no pensábamos decir nada —aseguró Tenten.
—No te molestes con el Sakura —me dijo.
—¿Por qué habría de hacerlo? —pregunté fríamente.
—Pues como es un viejo amigo tuyo… y quizá te contaba todo… —explicó con tranquilidad—. Yo le dije que era mejor guardar el secreto y él aceptó.
—No te preocupes, no me afecta.
No estoy segura que más dijo antes de irse, porque la verdad es que estaba en una especie de shock. Me parecía increíble creer que Sai me hubiese engañado de la manera en la que lo hizo, digo, yo sé porque lo hice… ¿pero él? ¿Cuál es su excusa?
En ese instante mi móvil me avisó que acababa de recibir un mensaje de texto, así que lo saqué del bolsillo de mi falda y observé la pantalla. Bufé y lo abrí para leerlo.
"Sé lo que piensas y te lo explicaré, lo juro. Te veo en una hora en el parque de siempre."
Será interesante escuchar lo que tiene para decir.
—o—o—o—
Aparcamos los autos y estábamos por adentrarnos al lugar, cuando Neji hizo que nos detuviéramos, para después señalarnos cierta parte del interior. Hmph. Las chicas estaban ahí. Se quedó en silencio unos segundos y después hizo una llamada rápida. Cuando terminó, lo seguimos al interior, aunque en el camino nos topamos con el bastardo de Sai y la pelirroja. Pasamos de largo y nos adentramos a una habitación que era algo así como un sitio privado, una especie de comedor privado donde a veces solíamos comer. Tomamos asiento y el camarero nos entregó unas cervezas rápidamente.
—Bueno, ahora que estamos los seis aquí —comenzó Shino, quien era el otro "líder" de la fraternidad—, quiero que honestamente me digan: ¿Cuál es su relación actual con su respectiva Kunoichi?
—Soy conciente de que varias de las reglas se han roto —continuó Neji—, pero necesitamos analizar la gravedad de la situación, no podemos hacer nada que pueda romper el tratado y revelar los secretos de ambas casas.
Todos permanecimos en silencio, supongo que porque nadie deseaba revelar sus sentimientos.
—¿Y bien? —insistió Shino—. Solo respóndanme esto: ¿desean una relación más allá de la que ya poseen con esas chicas?
Algunos asintieron y otros solo elevaron los hombros. Yo permanecí fuera del tema, porque yo ya tenía una relación con mi chica.
Un par de minutos más tarde, alguien llamó a la puerta, Neji atendió y aparecieron todas las chicas, seguidas de sus líderes. Esto era nuevo. Las chicas parecían sorprendidas, así como nosotros.
—Tomen asiento —les dijo Shino. Cada una asintió y se acomodó delante de su respectiva pareja.
—Es increíble —murmuró Temari—, ¿Cuál es el motivo de ésta reunión?
—Ciertas reglas se han roto —explicó Neji.
—No son las más importantes, pero siguen siendo importantes —prosiguió Shino.
—Puedo adivinar cuales —comentó Hana Inuzuka.
Todo el mundo se observó entre sí y no dijo nada.
—Se han involucrado emocionalmente —comentó Temari—, y ahora desean algo más, ¿es así?
—Por mi parte, lo es —admitió Neji. La castaña que estaba delante de él, le sonrió.
—No puedo creerlo —murmuró Hana—. ¿Todos los hombres opinan lo mismo?
—Eso parece —contestó Shino.
—Pongamos las cosas en claro —dijo fríamente Temari—. Las chicas no tienen una norma que diga que no pueden iniciar una relación con sus dannas, pero todos sabemos porque es recomendable no hacerlo. Todos buscamos evitar pleitos y cosas por el estilo que ponga en riesgo el convenio entre ambas casas.
—Si todos creen que eso no pasará, adelante —continuó Hana—. Solo recuerden que aquel que se atreva a revelar, aunque sea por error, el secreto principal…
—Deseará no haberlo hecho nunca —completó Shino.
—Y esto va principalmente para ti, Karin —le dijo Hana—. Te hemos visto últimamente con aquel chico… y él menos que nadie debe saber nada, ¿comprendes?
La pelirroja asintió.
—Lo mismo para Uchiha y Haruno —agregó Temari—, y ustedes saben exactamente el porque.
Hmph.
La verdad era que me importaba una mierda lo que dijesen sobre las estúpidas reglas, odiaba tener que ocultar mi relación con Sakura, solo porque fue novia del bastardo de Sai. Lo único que hacía que no dijese nada, era el hecho de saber que Sakura necesitaba su beca y el prestigio que las Kunoichis le ofrecían.
Cuando la reunión finalizó, todos tomamos rumbos diferentes. Imagino que los chicos irían a festejar con sus parejas, y de hecho deseba poder hacer algo parecido, pero Sakura me salió con que debía ver a Sai. Me molesté al principio, pero cuando me explicó la situación, opté por dejarla ir, lo que menos deseaba era que se acumularan los problemas.
Me subí a mi auto y lo puse en marcha, cuando recibí un mensaje de Tayuya, donde me citaba en un bar que estaba cerca. Lo sopesé y decidí ir, a pesar de que tenía mucho sueño, una cerveza más no me haría daño. Cuando llegué al bar, la encontré sentada en la barra con un shot en su mano. Me situé a su lado y pedí una cerveza.
—Me alegra que no tardaras —me dijo antes de beberse el shot.
—¿Qué quieres? —pregunté. Me entregaron mi bebida y le di un sorbo.
—Pues de hecho, planeaba burlarme por teléfono de ti, pero decidí que sería mejor hacerlo personalmente, ya que así puedo ver tú cara de idiota enamorado.
Fruncí el ceño y la fulminé con la mirada.
¿Ahora si serás mi novia, o qué? —comentó tratando de imitar mi voz. Casi escupo la cerveza, pero logré controlarme—. ¡Lleva tú nombre grabado por todas partes! —gritó antes de echarse a reír.
—Hmph.
—Eres tan poco romántico —prosiguió—, eso parecía más una orden que una petición decente.
Me terminé mi cerveza y la ignoré. Es tan típico de ella burlarse de mí.
—Pero es divertido saber que si estás enamorado de la chica —comentó al tiempo en que me golpeaba la espalda. Tsk, puede ser tan brusca y entrometida, como nadie más.
—No lo estoy —bufé automáticamente.
—¿Por qué te sigues negando a admitir lo obvio, Uchiha?
Rodé los ojos.
—¿Quieres saber, cómo lo sé? —preguntó mirándome fijamente.
—Ilumíname.
—Si no lo estuvieras; no le habrías pedido que fuese tu novia, o no te habrías preocupado por investigarla, o por conservarla como pareja —explicó—. Al principio pensé que si era por venganza, pero después… noté que estaba equivocada. Tú la amas.
—Me voy —me puse de pie y saqué un billete para después dejarlo sobre la barra. Odiaba tener que pensar en todo eso del amor, claro que sentía algo por ella, es más, podía admitir que la quiero, pero… ¿amor?
Salí del bar y Tayuya me alcanzó.
—No huyas de tus sentimientos —me dijo—. Sabes que tengo razón Sasuke, y deberías aceptarlo y ser feliz… te lo mereces.
—Si, como sea.
Me subí a mi auto y me encaminé a la fraternidad, tenía muchas ganas de dormir y de no pensar en más temas cursis.
¿Enamorado?
Hmph.
—o—o—o—
Cuando arribé al parque, Sai ya me esperaba sentado en una de las bancas, caminé hasta él y me senté a su lado. No sabía exactamente que esperar de esa conversación, pero sabía que debía cuidar muy bien lo que diría. El sol comenzaba a ocultarse en el horizonte y el viento soplaba de manera leve. Observé el pasto por un rato en espera de que él dijese algo.
—Perdóname.
—¿Qué tengo que perdonarte?
—La última vez que hablamos, te dije que no deseaba engañarte, pero… —hizo una pequeña pausa antes de continuar.
—Ya lo habías hecho, ¿no? ¿con Karin?
—Perdóname, sé que fui un traidor y que tú no te merecías eso.
—Estás perdonado —le dije—. Si me molesta que me engañaras, pero creo que ya no me afecta como debería, porque ya no estoy enamorada de ti.
—Lo sé.
—¿Te gusta ella?
—No, si me gusta alguien, pero no es precisamente ella —me explicó—. Lo de nosotros es meramente físico, además, creo que a elle le gusta otro que aparentemente no le hace mucho caso.
—Oh.
Guardamos silencio por un rato más, la verdad no tenía mucho que decirle aún. Sabía que en algún momento debía decirle de mi relación con Sasuke, pero ahora no era lo más apropiado. Primero debíamos dejar pasar un poco de tiempo, algo que justificara una verdadera relación.
Será difícil, pero espero que todo salga bien.
—Entonces, ¿seguimos siendo amigos? —preguntó.
—Claro.
—Bien.
Definitivamente había sido un día muy raro, pero productivo. Estaba completamente agotada y necesitaba dormir; me despedí de Sai y caminé de regreso a la casa. Aún era relativamente temprano, pero después de la desvelada de la noche anterior, nadie me juzgaría por dormirme antes.
En cuanto llegué a la casa, subí con pesadez las escaleras y entré a mi habitación.
—¿Qué tal te fue?
—¿Sasuke? —pregunté con el corazón latiendo a toda velocidad. Me había dado un susto de muerte y él ahí, acostado en mi cama, tan tranquilo—. ¿Cómo entraste aquí?
—Por la ventana.
Rodé los ojos y le coloqué el pestillo a la puerta. Me quité los zapatos y me recosté junto a él.
—Estoy demasiado agotada como para hacer algo —murmuré. Él me abrazó y me besó dulcemente en los labios.
—También yo, solo vine a dormir con mi novia.
—Genial.
Cerré los ojos y dejé que su aroma me embriagara.
—Sakura —me llamó en un murmullo.
—¿Si?
—Con respecto a lo que me dijiste ayer —comenzó—. Yo también… te amo.
Continuará…
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1 comentario:

  1. Awwwwwwww genial ya los dos se han dicho lo mismo siii!!!!

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