jueves, 21 de junio de 2012

MPET Cap16

Aquí les dejo el capitulo dieciséis, que espero les guste. Aclaro que es lemon, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU y lemon.
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MI PERDICIÓN ERES TÚ
By Tsukisaku
EXPERIMENTANDO
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Solté un suspiro y volví a mirar el reloj de la pantalla. Sasuke se estaba retrasando y eso me estaba poniendo demasiado ansiosa. ¿En qué momento me convertí en una loca desesperada?, únicamente habían transcurrido cinco horas desde que estuve con él y ya me moría de ganas de verlo. Aunque lamentablemente eso es lo único que haré: verlo; porque justo ahora estoy en la casa de mis padres, en Yokohama. Como mañana sábado, es el cumpleaños de mi madre, no me quedó de otra más que venir y Sasuke no pudo acompañarme porque tenía un partido de hockey hoy por la tarde.
Hace poco más de un mes que somos novios y es genial. Claro que sería perfecto que pudiéramos hacer pública nuestra relación, pero aún no es tiempo. Después de que hablarlo detenidamente, llegamos al acuerdo de que lo mejor será esperar hasta el fin de éste semestre, para lo cual aún faltan como tres semanas. Y ya después podremos salir libremente, sin tener que estarnos cuidando. Mientras tanto, seguimos encontrándonos de manera clandestina en todos los lugares que se nos ocurren. La sensación de adrenalina es magnífica.  

El ruido de una llamada entrante llamó mi atención y sonreí. Rápidamente la acepté y la video llamada inició. Era la primera vez que nos comunicábamos a través de una web cam y era extraño. Su hermoso rostro apareció en el pequeño cuadrito y mi sonrisa se ensanchó. Lucía extremadamente atractivo; su cabello parecía estar húmedo, quizá porque acababa de tomar una ducha, sus ojos brillaban y me miraba con cierto toque de diversión; y sus labios… ¡que injusta es la vida!
—¿Terminaste de analizarme? —preguntó con arrogancia. Borré mi sonrisa y lo fulminé con la mirada.
—Ególatra —bufé—. Además, estoy en todo el derecho de mirarte y si no te parece, pues ya puedes largarte.
—Hmph —me miró fijamente y todo mi cuerpo se erizó. Es increíble que a pesar de estar distanciados, logre tener ese efecto en mis emociones—. Creo que te hace falta un buen orgasmo para liberar el estrés.
Sus palabras lograron que las mejillas me ardieran. Juro que si lo tuviera cerca, ya le hubiese dado un buen golpe en las costillas. Lo miré feo e intenté ignorar el golpeteo de mi corazón.
—Seguramente lo dices porque a ti, si que te hace falta —comenté. El soltó uno de sus característicos monosílabos y me dispuse a cambiar el tema; después de todo, no me parece que hablar de sexo, estando tan lejos, sea lo indicado—. Y ¿Qué tal el partido?
—Ganamos —respondió con arrogancia. Rodé los ojos y esperé a que dijera algo más, pero eso no pasó. En ocasiones olvido que mi novio, es la persona más… ¿reservada?, de éste planeta.
—¿Sólo eso? —pregunté atónita—. ¿No me contarás detalles del juego o alguna otra cosa parecida?
—Pides demasiado —bufó—. Me gusta hablar contigo, pero justo ahora, necesito algo más que… charlar.
La manera en la que lo dijo, logró que mi cuerpo estallara en llamas. Comienzo a pensar que el sexo está siendo demasiado importante en nuestra relación, digo, no es que me queje, pero deberíamos poder hablar fluidamente de todo y no solo estar de calientes. Creo que me he vuelto una ninfómana… no. Es más que eso, soy adicta a él.
—¿Quieres jugar cartas? —sugerí con diversión. El arqueó una ceja y me miró como si estuviera loca.
—Quiero poseerte —aclaró—. Quiero besarte, tocarte y hacerte las cosas más perversas del mundo, deseo escuchar tus gemidos y sentir tu cuerpo vibrar debajo del mío.
Aclaré mi garganta y mordí mi labio. Mi centro ya palpitaba fuertemente y todo mi cuerpo comenzaba a ansiar esas caricias. Las cuales no llegarían tan fácilmente, ya que nos encontrábamos a kilómetros de distancia.
—Sasuke —murmuré—. No hagas esto, porque yo…
—Déjame ver cómo te acaricias para mí —ordenó de la manera más jodidamente sexy de éste mundo. El aire abandonó mis pulmones. Podía hacerlo, después de todo, estoy encerrada en mi vieja habitación y… realmente lo necesito.
—Ya verás de lo que te pierdes —sentencié. Únicamente vestía una blusa de tirantes y un pequeño short, así que sería sencillo tocarme.
Me despojé de la blusa y coloqué la mano derecha en uno de mis senos, para después comenzar a estrujarlo, mantuve la mirada fija en Sasuke y no me costó nada imaginar que realmente era él, quien me estaba tocando. Mis pezones comenzaron a ponerse duros y mi centro ya palpitaba, demandando atención. Deslicé la mano que tenía libre por mi estomago de manera lenta, hasta que la colé por mi short, para poder tocar mi clítoris. Una descarga eléctrica me recorrió y continué frotándome.
—Ahora, introduce un dedo en tu interior —ordenó con la voz ronca. Mis ojos luchaban por cerrarse, gracias al placer que estaba recibiendo, pero mordí mi labio y me obligué a mantener mis orbes fijos en Sasuke.
Obedecí su orden y gemí. Estaba bastante mojada y eso me causaba escalofríos, realmente uno nunca sabe todo lo que es capaz de hacer por amor. Y es magnífico. Introduje un segundo dedo y volví a gemir.
—Pellizca con más fuerza tus pezones —gruñó. Moví mi mano a mi otro seno e hice lo que pidió, mi corazón se agitó aún más y aceleré los movimientos de mi mano.
—Mierda —mascullé. Realmente me hacía falta sentirlo dentro de mí; definitivamente no se compara en lo más mínimo—. Sasuke… necesito…
Un nuevo gemido hizo que me callara, pero por alguna extraña razón, él pareció comprender lo que yo quería. Con un rápido movimiento liberó su erección y pasé mi lengua por mis labios. Sin decir una sola palabra, comenzó a acariciarse. Nunca lo había visto darse placer a sí mismo y era… ¿realmente existe alguna palabra para describirlo?
—Más rápido —supliqué. Su vista aún seguía fija en mí y eso me excitaba aún más. De un segundo a otro, sentí como si él me estuviese tocando; recordé como se sienten sus manos acariciándome, sus besos, su lengua rozando la mía y era… indescriptible. Mis manos aceleraron sus movimientos y luché contra los impulsos que tenía de gritar como loca.
—Lo que daría, por poder pasar mi lengua por tu pene, justo ahora —gemí. El sonrió ligeramente, al igual que yo.
—Libérate para mí —gruñó. Tragué saliva y entrecerré los ojos, mis paredes vaginales comenzaban a apretar mis dedos y era fiel signo de que estaba por correrme. Mordí mi labio, pellizqué mi pezón y unos segundos después, exploté. Mi pecho subía y bajaba, abrí la boca para intentar recuperar el ritmo normal de mi respiración y afiné la vista. Sasuke eyaculó en ese instante y sonreí.
—Definitivamente, estás loco por hacerme hacer esto —le dije—. Pero estuvo entretenido… realmente te necesito.
—También yo —aceptó, lo cual me sorprendió. Sasuke casi no suele tener esos momentos de aceptación sentimental, pero cuando los tiene, me parece que son de lo más lindos y profundos, como cuando dijo que me amaba por primera vez.
Miré la hora en el reloj y solté un suspiro.
—Será mejor que me vaya a dormir… —murmuré—. Mi madre desea que hagamos las compras muy temprano, así que debo madrugar —le dije al tiempo en que me colocaba la blusa nuevamente.
—Hmph.
Le mandé un beso y le dije cuanto lo extrañaría, antes de apagar la computadora. Volví a darme una ducha rápida, me vestí y me acosté, para caer rendida en los brazos de Morfeo. Esperaba soñar con Sasuke, como todas las noches.

—o—o—

Ahogué un bostezo y le di un gran sorbo al café que acababa de comprar, no era ni lo más remotamente parecido al que solía beber, pero realmente necesitaba algo de cafeína en mi organismo. Estaba bastante agotado por el entrenamiento y el partido del día anterior, además de la desvelada que había tenido. Ese encuentro virtual con Sakura, sólo me dejó más ansioso y necesitado que antes. Nunca en la vida pensé que me pondría así por una mujer y ahora… me doy pena. Es una mierda el no poder estar con otra mujer para liberar mis ansias, porque en el instante en que si quiera lo pienso, aparece Sakura en mi cabeza y todo se arruina. Hmph. El único consuelo, es que ella se siente igual que yo.
Salí al exterior del ruidoso aeropuerto y tomé un taxi. Soy consciente de que no debería estar haciendo lo que hago, pero me importa una mierda. Sakura es mi novia y estoy en mi completo derecho de ir a buscarla hasta el fin del mundo si es necesario. Después de todo, estamos en Yokohama, no en Tokio; por lo tanto, si alguien sabe de nuestro noviazgo, no pasará nada. Eso y que no concibo la idea de no saber de qué personas estará rodeada estos días. Me enfurece el imaginarla con otros chicos.
Unos quince minutos más tarde, el taxi aparcó delante de una casa de dos pisos, de fachada color beige. Pagué por el viaje, tomé la pequeña maleta que llevaba y me planté delante de la entrada principal. Eran cerca de las cuatro de la tarde, así que Sakura ya debería estar en casa. Presioné el timbré y esperé; unos segundos después apareció una mujer de cabellos rosados, bastante parecida a Sakura, pero con otro color de ojos.
—¿Lo puedo ayudar en algo? —preguntó la mujer, quien se limpiaba las manos en su delantal.
—Busco a Sakura, ¿podría…? —mi pregunta se quedó en el aire, ya que la mujer me interrumpió.
—¡Seguramente te invitó a mi cena de cumpleaños! —exclamó sonriente y me invitó a pasar—. Mi hija está en el comedor con Daisuke.
¿Con… quién?
La sangre comenzó a hervirme; cuando llegamos al dichoso comedor, hallé a Sakura en compañía del tal Daisuke, un tipo como de nuestra edad, de cabellos castaños y ojos azules. Ambos parecían estar de lo más a gusto y eso solo logró que mi expresión se ensombreciera aún más.
—Mira quien llegó —dijo la madre de Sakura, al instante ambos giraron los rostros y enfocaron su mirada en mí.
—¿Sasuke? —preguntó atónita, dejó los cubiertos que sostenía sobre la mesa y se encaminó hacia mí—. ¿Por qué no me dijiste que vendrías?
Me mantuve en silencio y mordí mi lengua, ella realmente no deseaba hacerme hablar en estos momentos.
—¿Quién es éste? —preguntó el tipo. ¿Cómo que… éste? Apreté los puños con fuerza y lo fulminé con la mirada.
—¡Daisuke!, no seas grosero con el amigo de Sakura —lo reprendió la señora Haruno. El chico bufó y levantó las manos como en señal de rendición.
—Escuchen, él es Sasuke —les dijo bastante nerviosa. Después me miró—. Ya conoces a mi madre: Amy, y ese de allá es Daisuke, mi…
—Soy su novio —completó con una sonrisa el maldito. Mi corazón se detuvo y la sangre intentó quemar mis venas.
—¡No es cierto! —gritó Sakura—. Él es el idiota que va a recibir la golpiza de su vida, si sigue inventando cosas raras.
Volví a respirar más tranquilo. Realmente no estaba de ánimo como para soportar estúpidas bromas.
—Amargada —se quejó el castaño.
—Idiota —le contestó, antes de tomarme del brazo y arrastrarme hacia algún otro lugar de la casa. Subimos las escaleras, atravesamos un pequeño pasillo y nos metió al interior de –la que supuse– sería su habitación. En cuanto cerró la puerta, se lanzó a besarme, pero al instante la alejé de mi cuerpo.
—¿Qué te pasa? —preguntó confundida.
—¿Quién mierda es ese sujeto? —bramé. ¿De verdad ella espera que la bese como si nada, después de lo que vi?, Sakura soltó un gran suspiro y rodó los ojos.
—Cierto, no te lo dije —comenzó—, ese idiota es mi primo, mis tíos viven en la casa de al lado.
La observé fijamente y me sentí bastante mejor, era imposible que me mintiera sobre algo como eso.
—Más te vale.
—Es lindo que estés celoso, pero me conoces y sabes que nunca te engañaría —me dijo volviendo a enredar sus brazos alrededor de mi cuello.
—Lo mismo digo y sin embargo, casi le arrancas la cabeza a mi compañera de laboratorio —comenté con un ligero toque de diversión. Sakura se sonrojó y rodó los ojos. Eso había sido algo divertido, porque nunca la había visto tan celosa como ese día y todo porque vio que Ayami me entregaba su mitad de la tarea resuelta.
—Pues es que me pareció que estaba insinuándose a ti —murmuró al tiempo en que mordía su labio. Negué con la cabeza; lo que ella vio era un mero acto de cortesía, ni si quiera estaba tan cerca de mí. Pero claro, la celosa de mi novia vio cosas donde no las hay y la aventó casi a un metro de mí. Lo divertido fue, que casi enseguida apareció el novio de la chica y Sakura ya no sabía como disculparse por su error.
—Hmph.
La tomé por la cintura y atrapé sus labios entre los míos. Había extrañado demasiado tenerla así y sentir el calor de su cuerpo. Acaricié su lengua con la mía y acaricié su espalda, ella enredó sus dedos en mi cabello y pegó más su cuerpo al mío. Demonios, si que la había extrañado; y únicamente habían transcurrido veinticuatro horas.
—Será mejor que regresemos a la sala —susurró después de que nos separáramos, debido a la falta de oxígeno—, o el idiota inoportuno, vendrá en nuestra búsqueda.
—Ya lo odio —mascullé.
—De cierta manera, yo también —me dijo separándose de mí completamente—. Sólo una cosa más… mis padres ya saben que terminé con Sai y que eres mi novio, pero… no saben que eres su hermano, así que…
—No diré nada.
Me dio un corto beso en los labios y salimos de la habitación. Realmente yo tampoco tenía ganas de que el bastardo de mi hermano saliera en alguna conversación, así que estaba más que de acuerdo en no mencionar mi apellido.
Estaba bastante frustrado, además de irritado y con ganas de asesinar al primo de Sakura. Me era increíble creer que ya fuese domingo por la mañana, y que en todo ese tiempo, me hubiera sido impedido pasar tiempo a solas con mi novia. En cambio tuve que soportarlo a él y a su perorata interminable; si yo creía que el dobe era el más molesto del mundo, admito que estaba en un error. Pero eso no es lo que más me molesta, si no el hecho de que tuve que compartir habitación con el sujeto y todo gracias a que los padres de Sakura se negaron a dejarme usar su sofá como cama provisional, con el cuento de que no querían que me “perdiera” hasta la habitación de su hija, o viceversa. La única parte buena, es que ya estábamos por abordar el avión que nos llevaría de regreso a Tokio. Lo cual era mejor, que conducir por cuatro horas.
Estábamos sentados en la pequeña sala de abordaje, en espera de que nos dijesen que ya podíamos ingresar al avión. Sakura tenía su cabeza recostada en mi hombro y acariciaba mi mano. Apreté los dientes, realmente necesitaba hacerla mía, o sufriría algo por tener que abstenerme tanto. La puerta se abrió y nos pusimos de pie, para después formarnos y esperar a que nos recogieran los pases de abordaje. Es un vuelo matutino, así que no hay tantas personas… esbocé una pequeña sonrisa, me parece que es bueno probar cosas nuevas.
¿Qué tan bueno será tener sexo en un avión?
Hmph. Espero que sea algo realmente excitante.

Una vez que tomamos asiento en nuestros respectivos lugares, observé a mi alrededor, estábamos casi hasta atrás y justo como dije, no había muchas personas. Decidí esperar a verificar, cuando las puertas fueron selladas y las azafatas comenzaron a dar las instrucciones de precaución, sonreí. Únicamente había dos parejas –relativamente– cerca de nosotros, una estaba dos asientos adelante, pero del lado contrario y la otra estaba hasta el fondo. Les envidié sus asientos, pero no importa, se trabaja con lo que se tiene. Las azafatas terminaron sus discursos y el piloto dio los datos esenciales del vuelo: su nombre, los pies de altura en la que estaríamos, la hora estimada en la que estaríamos aterrizando y algo por el estilo. Nos colocamos los cinturones de seguridad y nos preparamos para despegar. Mi corazón golpeteaba de emoción, unos minutos más y podría llevar a cabo lo que tanto deseaba.
Una vez que el aviso de los cinturones se apagó, me despojé del mío y Sakura hizo lo mismo. La miré de soslayo y maldije el pantalón que vestía, no era impedimento, pero si me complicaría un tanto las cosas. Mantuve la vista al frente para cerciorarme de que nadie se acercaba, y deslicé mi mano a su pierna, la acaricié ligeramente, antes de llevar mi mano directamente a su centro. Sakura colocó su mano sobre la mía e intentó quitarla.
—¿Qué crees que haces? —murmuró con fingida molestia. La ignoré y antes de que pudiera evitarlo, desabroché su pantalón y colé la mano al interior de sus bragas. Ella ahogó un gemido y sonreí. Amaba tocarla—. No, Sasuke…
Hice presión y dejó de hablar, la miré por el rabillo del ojo y observé como llevaba una de sus manos a su boca para morderla. Sus mejillas ya estaban completamente rojas y su respiración ya se había vuelto errática. Mi mano comenzó a recibir sus fluidos y eso me excitó aún más, el bulto en mis pantalones ya estaba comenzando a crecer.
—Por favor —susurró. Sabía que ya no me decía exactamente que me detuviera, así que la masajeé con más fuerza, hasta que introduje dos dedos de golpe en su interior, mi mano ya estaba completamente mojada y eso me hizo sonreír. Sakura intentó no gemir, y solo se limitó a hacer pequeños ruidos, que intentaba cubrir con ambas manos.
A lo lejos, divisé a una de las azafatas, traía el carrito con bebidas y estaba comenzando a ofrecerlas. Faltaba mucho para que llegara a nosotros, así que no me preocupó. Agilicé los movimientos de mi mano, logrando que Sakura se removiera inquieta en su asiento; pellizqué su clítoris un par de veces, antes de introducir un tercer dedo y casi inmediatamente, explotó. Retiré mi mano y la limpié con una de las servilletas que llevaba en mi chamarra. Ella se recostó sobre su asiento con los ojos cerrados e intentó recuperar el aire que le faltaba.
—¿Les ofrezco algo de beber? —preguntó la mujer. Pedí dos vasos con jugo e inmediatamente le tendí uno a Sakura, la cual se bebió todo de golpe. Yo imité su acción y se los entregué a la chica antes de que se fuera.
—Ahora verás —murmuró Sakura cerca de mi oído, mordió el lóbulo de mi oreja y esperó hasta que la empleada se alejara nuevamente al frente.
Inmediatamente bajó el cierre de mi pantalón y liberó mi palpitante erección, mordí mi labio e intenté no gruñir. Mi corazón dio un vuelco en cuanto vi como se inclinaba Sakura y engullía mi pene. Aferré la mano izquierda al asiento y la otra en su cabeza, fijé mi vista al frente y luché contra mí mismo, para no emitir sonido alguno. Mierda, era como realmente me hubiese encantado estar hace dos noches, en lugar de hacerlo con mi mano. Su boca siempre hacía un excelente trabajo. Su lengua se enredó en toda la extensión, succionó y acarició, mordí mi lengua y acerqué más su cabeza. Estaba realmente excitado, tanto que ya ni siquiera estaba respirando con normalidad, necesitaba hacerla mía y lo ansiaba ya. Después de que explotara en su boca, volvió a acomodarse en su asiento y se acercó a besarme. Acomodé mi pantalón y la obligué a seguirme a los baños que estaban hasta el fondo; antes de entrar nos aseguramos que nadie nos viera ingresar al mismo y por fin, me dispuse a hacerla mía.

—o—o—

¡Shannaro!

Nunca lo había hecho en un avión y era realmente excitante. Definitivamente dejaré de pensar que ya no puedo sobre pasar los límites, porque últimamente, eso ya no es así. Incluso creo que tengo un par de ideas locas en mente.
Dejé que Sasuke devorara mi cuello, en tanto yo acariciaba su torso, por debajo de su playera. Ambos desabrochamos los pantalones del otro y los bajamos lo suficiente para poder amarnos libremente. Sasuke subió mi sostén y dejó libres mis senos para poder saborearlos. Era una pena que no pudiésemos quitarnos la ropa por completo, pero al menos no impedía que nos acariciáramos el uno al otro. En un segundo me penetró con fuerza y no pude evitar gemir, Sasuke alejó sus manos de mí para quitarse la chamarra que vestía y la extendió sobre el pequeño lavamanos que había, para después elevarme y colocarme sobre ella. Agradecí su excelente idea y continuó con lo que hacía, no podía enrollar mis piernas en su cintura, pero al menos podía tocar su trasero con mis manos. Besé su cuello, en tanto el hacía lo propio con el mío. Sentirlo dentro de mí se sentía tan bien, que era como si me estuvieran proporcionando el mejor de los manjares.
Lo jalé para volver a besarlo, en tanto sentía como estrujaba mis senos con una de sus manos. Amaba todo lo que él me hacía y todo lo que lograba hacerme sentir. Realmente soy adicta a él y a todo lo que Sasuke representa: sus celos, su carácter frío, su nula habilidad para mantener conversaciones, su sentido de posesividad, su manera de hacerme el amor, su forma de expresar sus sentimientos… y sobre todo, su atractivo. Puedo ser un arrogante ególatra, pero él es perfecto. Y me ama. Solté un suspiro y mordí su labio, aceleró sus movimientos y unos segundos después, ambos explotamos. Volví a besarlo con tal pasión, que no me importó el que ya casi no tuviera aire para seguir viva. Lo había extrañado demasiado.
Una vez que volvimos a vestirnos y que nos lavamos las manos, tomé su chamarra y salimos del baño. Era toda una suerte que nadie nos hubiese visto, o moriría de vergüenza. Nos acomodamos en nuestros asientos y justo en ese momento, reapareció la azafata, nos ofreció algo de comer y lo acepté gustosa, la verdad es que eso de tener relaciones con montones de adrenalina, si que abre el apetito.
Puede que haya bastantes cosas que arreglar aún, pero por ahora, nada de eso me interesa. Lo único que ocupa mi mente es Sasuke… y las ganas locas de comer.
Continuará…
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