jueves, 21 de junio de 2012

MPET Cap5

Aquí les dejo el quinto capi, que espero les guste. Aclaro que es lemon, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU y lemon.
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MI PERDICIÓN ERES TÚ
By Tsukisaku
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LA REALIDAD ES…
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Durante todo el viernes mi mente se la pasó divagando, los nervios me estaban comiendo viva; sabía que debía llamar al desconocido y la ansiedad me mataba.
En cuanto llegué de la universidad, me encerré en mi habitación y me puse a arreglar la pequeña maleta que me llevaría a Konoha.
Pasadas las seis de la tarde, ya estaba arreglada y lista para llamarlo. Tomé el móvil y respiré profundamente… apreté la tecla de marcación rápida y esperé…
¿Si? —en cuanto escuché su voz, mi corazón amenazó con salirse de mi pecho.
—Estoy lista… para otra sesión de… estudio —dije tratando de sonar segura.
Hmph. Te veré ahí en una hora —me dijo y cortó la llamada. En cuanto escuché el sonido de la línea, solté el aire que había estado conteniendo.
Respiré profundamente un par de veces más, guardé el aparato, tomé mis cosas y me encaminé a la planta baja.
En cuanto llegué al pie de la escalera, me topé con Karin.
—Te buscan en la entrada —me dijo con una gran sonrisa en el rostro. ¿Quién podría buscarme?
—¿Quién? —pregunté confundida.
—Un chico de mi clase que dice ser tú amigo —contestó antes de desaparecer escaleras arriba. Eso me confundió aún más; caminé a la entrada principal y abrí la puerta… mis ojos se abrieron como platos al ver a Sai de pie frente a mí.
—¿Qué haces aquí? —pregunté más que sorprendida… atónita, diría yo.
—Hola feita —me saludó con una sonrisa—. Estaba cerca de aquí… así que decidí pasar a saludarte —¡No!, ¡Esto no puede estar pasando!, ¿Cómo decirle que no tengo tiempo para él?
—Pues yo… —antes de decir algo, me interrumpió.
—¿Te apetece salir a caminar un rato? —preguntó. ¿Y ahora qué hago?, No puedo decirle que no, porque eso significaría decirle a donde voy. Pero tampoco puedo decirle que si, porque para eso tendría que cancelarle a él.
¿Qué hago Kamisama?

—Claro —murmuré—. Sólo déjame ir por algo y ahora vengo —cerré la puerta y caminé a la sala. Le pegué a la pared con fuerza para descargar un poco de mi frustración y tomé una gran bocanada de aire.
Saqué el móvil y con todo el dolor de mi corazón, volví a marcar.
¿Si? —por el tono de su voz, puedo apostar a que se imagina el motivo de la llamada.
—Lo siento mucho, pero acaba de surgirme un gran improvisto y no puedo verte ahora —expliqué rápidamente; al instante escuché un gruñido.
¿Qué clase de improvisto? —preguntó con furia.
—Uno muy… personal —le dije tratando de hacerle ver que nada de eso le importaba.
Esto me lo cobraré doble —amenazó antes de cortar la llamada. Por algún extraño motivo, su advertencia me asustó más de lo debido.
Guardé el móvil y me dispuse a salir.
Sai y yo caminamos hacía el parque más cercano y nos sentamos en una de las bancas. Tenía los nervios a flor de piel, no sólo por el hecho de estar ahí con él, donde cualquiera de mis hermanas kunoichis podía vernos; sino porque además, estábamos cerca de la fraternidad Tokubetsu.
—Pareces inquieta —comentó Sai tratando de tomarme de la mano. Retiré la mano y clavé mi vista en el piso.
—Lo estoy —confesé—. Hay algo que debo decirte —inicié, era hora de decirle parte de la verdad.
—¿Qué pasa? —preguntó.
—Tú sabes que la hermandad Kunoichi es la mejor, la más estricta y la más exclusiva —comencé—. Y que si yo no formara parte de ella, no podría costear mis estudios… —tomé una gran bocanada de aire.
—Ajá.
—Bueno… para formar parte de la hermandad, hay reglas que debo cumplir, si es que quiero quedarme —¡Vamos Sakura, díselo!—. Y… una de ellas es… —las manos comenzaron a sudarme debido al nerviosismo.
—¿Qué?
—Durante el primer año, no puedo tener… novio —murmuré aún sin verlo. Pude sentir como se tensó al escuchar eso.
—¿Estás terminando conmigo? —preguntó muy serio.
—¡No! —me apresuré a contestar, levanté la cabeza y lo miré—. Yo… sólo quiero que sepas, que ese es el motivo por el cual no he dejado que me acompañes a la casa.
—Por eso odio todo ese asunto de las fraternidades —farfulló molesto.
—Yo solo quiero pedirte que guardes el secreto —pedí—. Sé que Karin es compañera tuya y… —me mordí el labio, no sabía como decirle esto.
—No te preocupes, no le he dicho nada —me dijo. Suspiré con alivio.
—Te prometo que en cuanto terminé el primer año, todo será como antes —le dije tratando de creérmelo yo misma.
—Claro —murmuró. El silencio se instaló entre nosotros, me sentía sumamente terrible por hacerle esto, pero… no me quedaba de otra.
La fría brisa golpeó mi rostro y movió las hojas de los árboles.
—Y… ¿Aún me acompañarás mañana? —preguntó luego de un rato.
—No me lo perdería por nada del mundo —contesté con una pequeña sonrisa.
—Me alegra —me dijo—. Al fin conocerás al resto de mi familia —sonreí. Sabía cuan delicado era ese tema para él.
Otro motivo más, para no dejarlo solo.
—o—o—o—
¡Esto no me puede estar pasando!
Apreté mis puños con fuerza y golpeé la pared del estadio con fuerza.
Sé que no tiene porque darme detalles de su vida personal, pero me enfurece no saber nada de ella. ¿Cuál es la emergencia?
Me subía a mi auto y lo puse en marcha, lo que más me hacía falta era distraerme. El día iba tan bien, y ahora… estoy destinado a estar solo esta noche.
Aunque quizá la porrista de la vez pasada, esté dispuesta a pasar un buen rato. Pisé el acelerador y me encaminé a la fraternidad, seguro que el dobe y los demás ya tienen el lugar lleno de alcohol y mujeres.
Estaba por llegar a la zona de la universidad, cuando me detuve de golpe, antes de girar hacía la calle que me llevaría a Tokubetsu.
¿Qué pasaría si me presento en la hermandad Kunoichi?, ¿eso quebrantaría alguna regla?
Lo sopesé por un par de minutos, y decidí no hacerlo. Sasuke Uchiha no es el tipo de hombre que busca a una mujer. Ya vendrá ella a rogarme por sexo.
Sonreí y me puse en marcha nuevamente. Pasé por el parque que está cerca de la universidad y volví a detenerme.
Así que ese era su improvisto.
¿Qué será él de ella?, ¿serán amigos ó algo más?
Apagué al auto y me quedé en la oscuridad de la noche. Ella no se va a burlar de mí.
Estuvieron un rato más conversando antes de ponerse de pie. Ella le sonrió y él la abrazó. Cada uno de mis músculos se tensó, al ver como depositaba un corto beso en sus labios.
¡Ese maldito bastardo!
Se separaron y cada uno tomó un camino diferente. Encendí el auto y lo puse en marcha, ya me encargaría de hacerlo pagar por esto.
—o—o—o—
Me despedí de Sai y me encaminé de regreso a la casa. Me sentía la peor persona del mundo, no solo lo herí, si no que además, no le dije toda la verdad.
Caminé un par de calles y me detuve, por algún motivo sentía que alguien me seguía. Miré para todos lados y nada… solo se acercaba un coche color negro, pero como tenía los cristales polarizados no veía al conductor. Continué con mi camino y antes de cruzar la calle, el auto negro se detuvo frente a mí y la puerta del copiloto se abrió.
—Sube —me ordenó una voz que yo conocía muy bien. Mi corazón golpeteó con fuerza y sin si quiera pensarlo, me subí al auto.
Deseaba poder preguntarle como es que me había encontrado, pero decidí no hacerlo. ¿Y si me vio con Sai?, ¡Oh no!
Giró un par de calles y se estacionó en algo que parecía ser un callejón oscuro y nada transitado. Un atisbo de miedo me recorrió por completo.
Lo escuché quitarse el cinturón de seguridad, me tomó del brazo y me acercó a él para atrapar mis labios en un beso sumamente demandante. Al instante todo mi cuerpo reaccionó con intensidad, sentía como si me hubiesen prendido fuego.
Correspondí de la misma forma y me pegué más a él, al tiempo en que enredaba mis manos en su cabello. No podría dejar de besarlo, la necesidad de sentirlo más y más cerca, era mucho mayor.
Mientras devoraba mis labios se fue colocando sobre mí; echó mi asiento hacía atrás para que quedara recostada y sin dejar de besarme, coló sus manos por debajo de mi polera. La falta de aire logró que nos separáramos y sin perder tiempo comenzó a succionar mi cuello.
Parecía tan necesitado como yo…
Moví mis manos y al igual que él, acaricié su perfecto torso… segundos después, me deshice de su playera y deposité cortos besos por su pecho. Un gemido escapó de mi boca en cuanto una de sus manos estrujó uno de mis senos.
Me despojó de la polera y la lanzó a algún lugar del coche, para después hacer lo mismo con el sostén. En cuanto su boca comenzó a succionar uno de mis senos, me olvidé de todo. No me importaba que estuviésemos en su coche, ó en la calle, nada importaba ya. Lo único que deseaba era sentirlo dentro de mí.
Llevé las manos al borde de su pantalón y -casi con desesperación- lo desabroché, lo bajé lo más que pude y me mordí el labio inferior. Otro gemido más escapó de mi boca; sin dejar de lamer, morder y succionar mis senos, desabrochó mi pantalón y lo bajó con todo y bragas.
Tomé su rostro entre mis manos y volví a atrapar sus labios en un ardiente beso. Su mano comenzó a frotar mi sexo con urgencia, mordí su labio inferior al tiempo en que -de manera torpe- mis manos intentaban deshacerse de su boxer.
Alejó sus manos de mí y la ausencia me golpeó con fuerza; mi corazón latía desbocadamente, mi sexo palpitaba con frenesí debido a la excitación… todo mi cuerpo me pedía a gritos que me hiciera suya.
Sacó un condón de no sé donde, se lo colocó y volvió a posicionarse sobre mí. Enredé mis manos en su cintura en tanto él me penetraba de una sola estocada; y hasta entonces, me sentí completa.
—o—o—o—
Sentía burbujear el placer, la pasión y la ira dentro de mí; estaba realmente molesto por haberla visto con ese bastardo. Deseaba dejarle en claro que era mía y no la compartiría con nadie.
Apreté con fuerza su cintura en tanto devoraba su cuello. Cada estocada estaba cargada de todo lo que sentía, sus gemidos me llenaban y me hacían sentir sumamente orgulloso.
Me pregunto si cuando está conmigo piensa en él… Hmph, otro motivo más para partirle la cara a ese mal nacido. Estrujé sus senos con fuerza y necesidad, mientras la penetraba con más fuerza.
Apretó mi trasero con fuerza y un gruñido escapó de mi boca. ¡Esta mujer me vuelve loco!
Me besó una vez más, estaba a punto de llegar y lo sabía. Mi pene fue apretado en su interior al tiempo en que yo mordía -ahora- su labio inferior, lo mordí con tal fuerza que logré hacerla sangrar. Instantes después, alcancé el clímax y ahogué un gemido en su boca.
Escuchaba su respiración entre cortada, su pecho subía y bajaba rápidamente… sonreí, él jamás la haría sentir como yo. Aún sin soltarme, jaló con una de sus manos mi cabello y me besó nuevamente… su lengua se movía exquisitamente dentro de mi boca.
Acaricié su trasero y ahogo un gemido.
El oxigeno estaba comenzando a faltarnos, y antes de que nos separáramos, mordió mi labio con fuerza y lo hizo sangrar. Sonreí, sabía que se desquitaría.
Me separé de ella y sus ojos color jade me miraron de manera intensa, sonreí y pasé mi lengua por mis labios. Salí de ella y me tumbé en mi asiento para comenzar a vestirme.
Ella hizo lo mismo y luego de un rato, ambos estuvimos listos para salir de ahí.
—No tenías porque ser tan rudo —se quejó observando su reflejo en el espejo retrovisor.
—Hmph… mira quien lo dice —bufé al tiempo en que ponía el auto en marcha.
—Idiota —murmuró cruzando los brazos.
La dejé en la calle en la que la encontré y le murmuré un "Te veré pronto".
Ni si quiera se imaginaba lo que le esperaba.
—o—o—o—
Cerré la puerta con fuerza y me dejé caer sobre la cama.
—Ese idiota —mascullé pasando mis dedos por mis labios. Mañana que Sai me vea, ¿Qué le voy a decir?
Aunque debo reconocer que fue tan… intenso y excitante… que me volvió loca en segundos. En cuanto él me toca, toda la cordura desaparece de mí y es remplazada por deseo y desesperación.
Él se ha convertido en mi perdición…
En cuanto el sol comenzó a salir; me levanté, me duché y me preparé para salir. Había quedado de ver a Sai a unas calles de aquí, así que debía darme prisa. Tomé mi pequeña maleta y salí de la casa rápidamente.
Un par de calles más tarde, divisé el auto de Sai. Me subí y dejé la maleta en el asiento trasero.
—Hola —lo saludé.
—Hola… ¿Qué te pasó en el labio? —me preguntó antes de besarme. ¡Mierda!
—Es que… me mordí —mentí descaradamente. Sai arqueó una ceja y luego de pensarlo unos segundos, depositó un corto beso en mi mejilla.
Puso el auto en marcha y nos encaminamos a Konoha.
Durante el trayecto nos mantuvimos conversando sobre su familia. Yo no conocía a nadie, puesto que jamás se había dado la oportunidad. Yo lo conocí en la preparatoria, pero como era un internado, jamás existió la necesidad de ir a la casa del otro.
Mis padres habían invertido todos sus ahorros en una buena preparatoria, con la esperanza de que en el futuro, fuera aceptada en la mejor universidad de Tokio. Y a pesar de que no los veo muy seguido, ya que viven en Kyoto, ellos si saben sobre la existencia de Sai.
Él por otro lado; después de que salimos de la preparatoria, se fue a vivir a un pequeño departamento que sus padres le regalaron. Según entiendo, es porque no deseaba unirse a ninguna fraternidad ni quedarse recluido en los dormitorios de la universidad.
Hasta donde sé, sus padres viven en Konoha al igual que el resto de su familia, en un barrio sumamente exclusivo.
Unas horas después, aparcó el coche frente a una casa de tamaños descomunales. Nos bajamos y me guió al interior de la misma, todo estaba decorado artísticamente, todo parecía ser fino y valioso.
Nos recibió una empleada domestica, que le informó que sus padres no estaban pero que habían avisado que nos verían en la fiesta, que sería en un par de horas.
Subimos las enormes escaleras de marfil hasta el segundo piso, y me llevó a una de las habitaciones.
—Está será tuya —me dijo mientras dejaba mi maleta sobre una silla—. La mía está al lado, te veré en un rato —me besó fugazmente y salió cerrando la puerta tras de sí.
Solté un gran suspiro.
No podía sentirme más incomoda.
Abrí mi maleta y saqué mis cosas. Debía comenzar a arreglarme. Tomé mi neceser, una toalla y me encerré en el baño.
Casi dos horas después, ya estaba lista. La fiesta sería en la casa de al lado, por suerte no estaba lejos, en cuanto llegamos observé otra gran mansión. Todo el jardín estaba decorado con flores muy lindas y luces que le daban un toque muy romántico.
Atravesamos la gran casa y salimos al jardín trasero, que estaba aún más decorado que la entrada. El lugar estaba repleto de personas, al fondo había un pequeño escenario improvisado donde tocaba una pequeña orquesta, meseros se paseaban con charolas en sus manos ofreciendo bebidas a todo el mundo.
—Ahí están mis tíos —me dijo. Me tomó de la mano y me guió a uno de los extremos—. Hola tío — aludó a un hombre alto, bastante atractivo y de cabellos plateados.
—Hola Sai, es un gusto tenerte en casa —le dijo estrechando su mano con fuerza. A su lado se encontraba una mujer alta de cabellos negros y ojos rojizos.
—Quiero presentarles a Sakura —les dijo acercándome un poco más—. Ellos son mis tíos: Kurenai y Kakashi —me dijo.
—Es un gusto conocerlos —les dije esbozando una sonrisa.
—El gusto es todo nuestro, muchas gracias por acompañar a Sai —me dijo la mujer.
—Ahí estás —dijo otra mujer que se acercó a nosotros.
—Hola madre —la saludó mi novio, antes de darle un beso en la frente—. Mira, quiero presentarte a alguien —le dijo. Otro hombre se acercó y se colocó a un lado de la mujer.
—Sai —lo saludó secamente.
—Padre —lo saludó—. Ella es Sakura — les dijo—, y ellos son mis padres…
—o—o—o—
Estaba totalmente fastidiado, no tenía la más mínima de las ganas de estar ahí, pero no me quedaba de otra. Mi madre siempre se queja de que nunca me ve, así que me obligó a asistir a esta estúpida reunión.
Crucé el umbral y el idiota de mi hermano se acercó a mí.
—Veo que decidiste venir —me dijo con cierto tono de burla.
—Hmph… al igual que tú —bufé mientras continuaba con mi camino.
—¿Qué tal Tokubetsu? preguntó siguiéndome el paso.
—Ya lo sabes —contesté fríamente.
—Hmph… si, es algo que se disfruta bastante —me dijo. Claro que se disfruta.
Observé el lugar y fruncí el ceño. —¿Él también estará aquí? —le pregunté a Itachi.
—Si te refieres a nuestro hermano… si —contestó.
—Ese idiota no es mi hermano —bufé.
Caminamos hasta donde estaban mis padres, y entonces la vi. Ella estaba con ellos y el bastardo ese… fruncí el ceño y apreté los puños con fuerza.
Lucía devastadoramente hermosa. Llevaba un vestido rosa pálido strapless, que le llegaba a las rodillas; el cabello lo llevaba suelto y peinado con algunos rizos, y sus labios se veían más rojos de lo normal.
—Buenas noches — aludamos Itachi y yo. Todo el mundo posó sus ojos sobre nosotros. Sus orbes jade se abrieron desmesuradamente debido a la sorpresa. Sonreí.
Mis tíos y mis padres nos saludaron.
—Buenas noches —le dijo mi hermano mayor—. Mi nombre es Uchiha Itachi —ella trató de sonreírle, pero no lo logró.
—Uchiha Sasuke —la saludé sin borrar la sonrisa de mi rostro.
—Haruno Sakura —murmuró al tiempo en que estrechaba mi mano.
—Sakura —le dijo el idiota—. Ellos son mis… hermanos el terror recorrió su rostro en cuanto se dio cuenta de lo obvio.
Hmph… si el idiota de Sai planea quedarse con ella, es demasiado tarde.
Ella es mía, totalmente mi perdición…
Continuará…

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