jueves, 21 de junio de 2012

MPET Cap6

Aquí les dejo el sexto capi, que espero les guste. Aclaro que es lemon, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MI PERDICIÓN ERES TÚ
By Tsukisaku
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LA REALIDAD ES… CRUELMENTE PLACENTERA
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Realmente me sentía muy incomoda, mi cuerpo estaba presente en aquel lugar, pero mi mente divagaba. Fue entonces cuando escuché su voz…
—Buenas noches —mis cinco sentidos regresaron a mi de golpe y clavé mis orbes en él. ¡No podía ser cierto!, ¡Esto tiene que ser una alucinación, una mala jugada de mi mente!
¡Por favor, díganme que él no está de pie frente a mí!
Todo el mundo ahí comenzó a saludar a los recién llegados. El otro sujeto que llegó, era muy parecido al desconocido, sólo que era más alto, con el cabello largo atado en coleta baja y unas ojeras muy pronunciadas. Bastante atractivo, debería decir.
—Buenas noches —me dijo el sujeto alto—. Mi nombre es Uchiha Itachi —traté de sonreír, pero por algún motivo no podía. El corazón me latía rápidamente y la respiración comenzaba a faltarme. Posé mi mirada nuevamente en él y casi me desmayo, en cuanto esbozó una pequeña sonrisa. ¡Oh, no!

—Uchiha Sasuke —me dijo ofreciéndome su mano. La observé casi con terror; no podía tocarlo, si lo hacía, seguramente haría algo tonto. ¡Cálmate! Me grité varias veces. Tomé una gran bocanada de aire y estiré mi mano.
—Haruno Sakura —le dije estrechando su mano. El roce fue mínimo, pero pude sentir como una corriente eléctrica me atravesaba por completo.
—Sakura —dijo Sai—. Ellos son mis… hermanos —¡¿Qué ellos son sus qué?
¡Oh, no!... no, no, no.
Sentía como la cabeza me daba miles de vueltas, ¡esto no podía estarme sucediendo!
¡Tenía que ser un sueño!... Más bien, ¡una pesadilla!
¡Él no puede ser su hermano, Shannaro!
—¿Te encuentras bien? —me preguntó el que respondía al nombre de Itachi.
—Parece que viste un fantasma —me dijo él. Las mariposas en mi estomago comenzaron a revolotear con más fuerza.
—¿Sakura? —me llamó con preocupación Sai.
—Estoy bien, es sólo que me mareé de pronto —murmuré llevando mi mano a mi frente—. Creo que necesito ir al tocador —dije antes de girarme y caminar de regreso a la casa. No sabía a donde exactamente dirigirme, pero debía salir de ahí y tomar un gran respiro.
Entré a la casa y le pregunté a uno de los meseros por el baño. Crucé el gran pasillo y entré al pequeño cuarto, cerrando la puerta tras de mí.
—No puedo creerlo —murmuré. Las piernas me temblaban, la necesidad derrumbarme en el piso me llamaba a gritos. Me tambaleé al lavamanos y abrí el grifo para tomar un poco de agua entre mis manos y mojarme el rostro.
El agua fría me refrescó un poco, mojé nuevamente mis manos y cerré el grifo. Coloqué mis manos en mi nuca al tiempo en que tomaba una gran bocanada de aire.
¿Por qué Kamisama?, ¡¿Por qué precisamente tenía que ser de su familia?
Durante todo mi noviazgo con Sai, él jamás mencionó que tuviese dos hermanos. Y mucho menos que uno de ellos estudiaba en la misma universidad que nosotros.
—¿Sakura? —alguien tocaba la puerta. Tomé un trozo de papel y me sequé el rostro—. ¿Estás bien? —solté un suspiro, debo ser la peor persona del mundo. Caminé a la puerta y la abrí.
—Estoy bien —mentí—. Es solo que me impresionó saber que tienes dos hermanos —y en parte era verdad.
—Bueno… no es algo que realmente me agrade presumir —me dijo con un deje de tristeza—. La verdad es que es una historia un poco larga y deprimente… —murmuró.
—Puedes contarme lo que sea —le dije viéndolo fijamente a los ojos.
—Mañana cuando estemos de regreso, ¿te parece? —asentí y traté de sonreír. El se acercó y besó mi mejilla—. Será mejor regresar ó pensaran que te has puesto peor.
Me tomó de la mano y me guió al jardín nuevamente.
Tontamente lo primero que hice fue buscarlo con la mirada, sabía que no debía hacerlo, pero mi cuerpo lo buscaba involuntariamente.
Sasuke… al menos ahora, ya sé su nombre.
Él se encontraba de pie junto a su hermano mayor y sus padres. Tenía las manos en los bolsillos y debo decir que lucía más sexy que nunca, mordí mi labio y un atisbo de dolor me recordó que tenía una cortada ó mordida, en el labio, al igual que… él.
—¿Cómo te encuentras? —me preguntó Mikoto con dulzura.
—Bien, gracias —contesté evitando mirarlo a toda costa. Sai me ofreció una copa de champaña y le di un gran trago con gusto. No acostumbraba tomar, pero la ocasión lo ameritaba totalmente.
—Así que estudias en la Todai… —comenzó Fugaku—. ¿Qué estudias? —el tono de su voz era autoritario y frío. Por algún motivo pienso que es algo que sus hijos heredaron de él.
—Arquitectura —contesté muy segura.
—¡Que casualidad! —exclamó Mikoto—. Sasuke estudia lo mismo —casi me atraganto al escuchar eso.
—¿Y formas parte de alguna hermandad ó vives en los dormitorios de la escuela? —preguntó Fugaku, al instante palidecí.
¡¿Acaso Kami me odia?
—o—o—o—
Esto no podía ir mejor.
Normalmente mi padre hace las mejores preguntas, pero esta vez, se está luciendo.
Sonreí al ver su rostro, parecía que estaba por desmayarse.
—Pues… —comenzó—. Formo parte de la hermandad Kunoichi —contestó cortésmente. Le dí un sorbo a mi copa y me mantuve inexpresivamente.
—Es la mejor —aseguró mi padre—. Te felicito jovencita —ella trató de sonreír y le dio otro sorbo a su bebida.
—Gracias —murmuró con un ligero sonrojo.
Mis padres se disculparon y se retiraron para continuar saludando a los invitados.
El idiota de Sai la tomó de la mano y la sangre comenzó a hervirme. Entrecerré los ojos y me acabé el contenido de mi copa.
Me sentía realmente furioso, no deseaba que ese bastardo tocara nuevamente a Sakura.
Hmph… al menos ahora sé su nombre.
—Si nos disculpan, Sasuke y yo debemos arreglar un par de asuntos —dijo de repente Itachi sacándome de mis cavilaciones.
—Hmph —no dije nada y lo seguí a uno de los extremos del jardín—. ¿Qué? —mascullé fríamente.
—Hmph… así que ella es tú chica —aseguró con una sonrisa en los labios. Arqueé una ceja y lo miré fijamente—. Por favor, no me trates de ingenuo. Te conozco y las miradas que le das, no son precisamente de amistad —entrecerré los ojos y me quedé en silencio.
No me sorprende en lo más mínimo que lo haya descubierto, después de todo, él también estuvo en la Tokubetsu y sabe lo que pasa con las Kunoichis.
—Además traen la misma cortada en el labio —continuó.
—Hmph.
—No te diré que ya no estés con ella… sólo ten cuidado —me dijo seriamente.
—¿A qué te refieres? —pregunté fríamente.
—En la fraternidad hay reglas que tú sabes que se deben seguir; y así como nosotros, las Kunoichis también las tienen… y aunque ella esté rompiendo una de las principales, no te olvides que Sai es de la familia —fruncí el ceño.
—¿Qué regla está rompiendo? —exigí saber.
—La de no tener novio el primer año —contestó antes de girarse y dejarme solo.
Muy interesante.
Clavé mi vista en ella nuevamente y sonreí.
¿Por qué tener cuidado?... cuando me encanta el peligro.
Un par de minutos después, una de mis molestas primas jaló a Sai para bailar con él. En ese momento me acerqué lentamente a ella y me situé a su lado.
—¿Disfrutando de la fiesta con tú noviecito? —pregunté fríamente.
—No en realidad —contestó seriamente.
—¿Hace cuanto que son novios? —no sabía realmente porque le preguntaba todo eso, pero… necesitaba saber.
—¿No se supone que no debes meterte en mi vida privada? —preguntó aún con la vista al frente.
—Hmph… ¿Y no se supone que tú no debes tener novio? —contraataqué. Ella se tensó y guardó silencio por un momento.
—No debes decírselo a nadie… por favor —pidió. Sonreí.
—Te veo en la segunda puerta del lado derecho de la planta alta en diez minutos… no faltes —le dije antes de dejarla sola nuevamente.
Me situé del otro lado del lugar y la observé a lo lejos. Mi cerebro comenzaba a maquilar miles de ideas; ¿así que ella no puede tener novio?... Hmph.
Entonces es mi deber hacer que cumpla esa regla.
—o—o—o—
¡¿Por qué a mí?
Ahora si creo que me desmayaré. Él lo sabe… ¿Cómo pudo saberlo?
¡No puedo creerlo!
Me tiene totalmente en sus manos y no puedo hacer nada para evitarlo. Sabe que estoy quebrantando una de las principales leyes de la hermandad, y lo peor es que si se lo dice a alguien, me echaran de la casa y adiós a la universidad.
Además está esa estúpida regla de que no puedo negarme.
Traté de tranquilizarme. Me terminé el líquido burbujeante de mi copa y tomé una gran bocanada de aire. En cuanto Sai regresó a mi lado le dije que debía hacer una llamada muy importante, le aseguré que todo estaba bien y le pedí que me esperara ahí.
Una vez que lo convencí de no seguirme, caminé al interior de la casa y subí las escaleras. Segunda puerta del lado derecho...
A cada paso que daba, el corazón me latía desenfrenadamente… llegué al segundo piso y giré a la derecha.
Una puerta, un par de metros me alejaba de mi destino; el corazón martilló mi pecho con más fuerza.
Me detuve y coloqué la mano en el picaporte, estaba por girarlo cuando la puerta se abrió de golpe; una mano tomó la mía con fuerza y me jaló al interior cerrando la puerta tras de mí con seguro.
Debido al ajetreo cerré los ojos… lo siguiente que supe es que mi espalda chocaba contra una fría pared y un cuerpo -que conocía bastante bien- estaba frente a mí.
Podía sentir el calor de su cuerpo chocar contra el mío. Abrí los ojos y me topé con sus hermosos pozos negros.
Las palabras se negaban a salir de mi boca, estaba totalmente paralizada frente a él.
Sin decir una sola palabra, acercó su rostro al mío y atrapó mis labios en un demandante beso. No podía resistirme, todo mi cuerpo lo llamaba a gritos, cada poro de mi piel lo deseaba.
Me había vuelto totalmente adicta a él… cada que estaba cerca de su cuerpo, era mi perdición.
Mi lengua rozaba la suya con ferocidad, enredé mis manos en su cabello al tiempo en que pegaba mi cuerpo al de él.
Todo lo demás pareció tan lejano y tan insignificante que nada más importó.
Una de sus manos comenzó a subir por debajo de mi vestido, sentía que mi piel ardía en deseo… nos separamos por la falta de aire y continuó depositando cortos besos sobre mis labios.
Eso se sentía tan bien… realmente me gustaría estar así con él, por siempre.
Un rayo de cordura me atravesó y la culpabilidad me inundó.
—Espera… —murmuré—. No podemos hacer esto… no es el momento y mucho menos el lugar… —se separó levemente de mí y me miró fijamente.
—Recuerda que eres mía —me dijo con un tono de voz que helaría a cualquiera.
—Pero, Sai…
—Ese bastardo me importa una mierda —eso si que me molestó, ¿Cómo se atrevía a hablar así de su hermano?
—Él no se merece esto —le dije separándolo de mi. Me tomó ambas manos con fuerza y las estrelló en la pared tras de mi.
—Tú eres mía —repitió—. Y de una vez te advierto, que si dejas que te ponga una mano encima… encontraré la manera de dejárselo en claro —amenazó fríamente.
Mis ojos se llenaron de lágrimas, ¿Cómo podía ser tan…?
—Te veré más tarde —me dijo antes de salir del baño. Pequeñas gotas saladas brotaron de mis ojos, me dejé caer sobre el suelo y me abracé con fuerza.
¿Por qué?, ¿Por qué?, ¿Por qué?
¡¿Por qué me pasa esto?
Sequé mis lágrimas y regresé al jardín.
El resto de la noche me la pasé ausente, Sai me preguntaba si me sentía bien y yo le respondía que me dolía mucho la cabeza. Me sentía fatal por mentirle y todo eso, pero no podía estar en mi papel de novia feliz, cuando tenía un par de ojos negros observando y analizando cada uno de mis movimientos.
Era horrible lo que le hacía a Sai, él no se merecía nada de esto. Pero no podía tirar todo por la borda, en especial por alguien de quien ni siquiera estoy segura de seguir enamorada.
Sai puede ser lindo, romántico, tierno, amable, dulce y muchas cosas más; y pude haber estado muy enamorada de él. Pero desde que conocí a Sasuke, eso ya no es así… creo que mi corazón encontró a alguien más.
Cerca de la media noche, el evento finalizó y regresé con Sai a su casa. Todo mi cuerpo estaba inquieto, sabía que él también estaría ahí y que buscaría la manera de pasar la noche conmigo; pero lo peor no es eso… si no que muy en el fondo, yo también deseo pasar la noche con él.
¡Shannaro!
Todo esto es cruelmente placentero…
—o—o—o—
¡Maldición!
Debo hallar la manera de que Sakura deje al mal nacido de Sai; ese perdedor no volverá a tocarla nunca más, ella es mía.
Luego de nuestro pequeño encuentro en el baño, regresé al jardín; tomé una copa de champaña y me quedé parado en un rincón del lugar. Odiaba las reuniones familiares, y si ella no estuviese aquí ya me hubiera ido.
Un par de minutos después, ella regresó al lado del imbécil y le dijo algo que no escuché. Durante toda la velada me la pasé observándola, deseaba asegurarme de que efectivamente no dejaría que Sai la tocara.
Cuando la molesta reunión terminó, me salí antes de que las molestas despedidas iniciaran; Itachi caminó conmigo de regreso a la casa y me advirtió una vez más que tuviera cuidado. No me dijo nada nuevo; sé perfectamente que lo que hacen las fraternidades es secreto y que debemos seguir las reglas.
Sé que Sai no puede saber nada de lo que está pasando… aunque con mucho gusto se lo diría, todo por ver su expresión de idiota.
¿Qué pensaría si se entera de que yo hago gemir a su noviecita muy seguido?
¡Hmph!
Entramos a la casa y me encaminé a mi habitación, ó al menos, la que había sido mía de niño. Entré y me quité el saco para aventarlo en el pequeño sofá, desanudé la corbata y la tiré en la cama.
Me pregunto en cual habitación se quedará ella…
Me quité la camisa y la dejé en la cama, al igual que el pantalón. Revolví mi cabello y sonreí ante una de mis ocurrencias; caminé a la salida y me dispuse a averiguar donde pasaría la noche Sakura.
Abrí la puerta de la habitación de Sai y solo estaba su maleta. Bien, al menos no dormirá con él; abrí la puerta contigua y encontré ropa de mujer sobre la cama… la habitación olía a cerezo, así que esa debía ser la suya. Entré y cerré la puerta tras de mi, me acosté en la cama y esperé a que Sakura ingresara.
Unos cinco minutos después escuché voces en el pasillo, así que puse atención.
—De verdad Sai, hoy no —murmuró ella con cansancio. Sonreí.
—Bien… tú salud es primero —le dijo aquel perdedor.
—Gracias —contestó. Escuché como giraban la perilla y abrían ligeramente la puerta; la figura de Sakura se dejó ver levemente, en cuanto ella me vio ahogó un grito y cerró la puerta nuevamente.
—¿Pasa algo? —le preguntó Sai y mi sonrisa se ensanchó.
—No… nada… es solo que… mejor aquí nos despedimos, no quiero que alguien de tú familia nos vea y piense cosas raras —le dijo llena de nervios.
—Bueno, que descanses feita —le dijo y luego silencio. ¿La estaría besando?, con solo imaginarlo, la sangre comenzó a hervirme—. Te veré mañana —le dijo y luego escuché pasos, que me indicaron que se alejaba. Diez segundos más tarde, Sakura entró y cerró la puerta con seguro tras de si.
—Creí que tenías tu propia habitación —me dijo con notable molestia viéndome fijamente.
—Y yo creí haberte dicho que no lo dejaras ponerte una mano encima —le dije al tiempo en que me ponía de pie.
—No me ha tocado —aseguró con el ceño fruncido.
—¿Y lo de ahorita? —pregunté molesto.
—Fue un simple beso en la mejilla —contestó al tiempo en que cruzaba los brazos.
—Hmph —fingiré que le creo.
Caminé a ella y la besé con rudeza; trató de resistirse, pero como siempre… terminó cediendo.
—Te veo en la última habitación de este pasillo en diez minutos… es hora de estudiar un poco —le dije sonriendo de lado.
—No, ¿Qué pasará si alguien nos ve? —replicó aún molesta.
—Si lo prefieres puedo hacerte gemir aquí —bufé frunciendo el ceño. Su rostro palideció con la sola idea.
—Bien… ahí estaré —me dijo girando el rostro y cerrando los ojos.
—Hmph —caminé a la puerta y salí sin hacer ruido.
En definitiva esto será sumamente placentero…
Continuará…

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1 comentario:

  1. "¿Por qué tener cuidado?... cuando me encanta el peligro."

    Mierda, definitivamente la mejor frase. Gracias por subir tus fics, me encantan.

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