jueves, 21 de junio de 2012

MPET Cap8

Aquí les dejo el octavo capi, que espero les guste. Aclaro que es lemon, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU y lemon.
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MI PERDICIÓN ERES TÚ
By Tsukisaku
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VERDADES A MEDIAS
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¡Maldita sea, maldita sea, maldita sea!
Mi corazón martillaba mi pecho con fuerza y todo mi cuerpo me gritaba que me lanzara a besarlo. ¿Por qué me hace esto?, ¿A caso disfruta viéndome sufrir ó sólo lo hace para ser mejor que Sai?
Solté un pequeño suspiro y sin abrir los ojos escondí mi cabeza en la curvatura de su cuello. Dejé que mis pulmones se llenaran de su delicioso aroma, él recargó su cabeza en mi hombro y pegó su cuerpo más a mí.
—¿Por qué? —pregunté casi en un murmullo.
—¿Hmph?
—¿Por qué me haces esto? —volví a preguntar temerosa por la respuesta que recibiría.
—Porque eres mía —dijo fríamente. ¡De nuevo esa estúpida frase!
—¡No soy un objeto! exclamé separándome de él y encarándolo—. Además tú también tienes novia y yo no te digo que la dejes ó que no te le acerques —solté sin pensar lo que decía.
—Hmph. Tayuya no es mi novia, es solo una amiga… y aunque lo fuera, la que está rompiendo una regla eres tú y no yo —me dijo mordazmente. Apreté los puños con fuerza, ¡Shannaro!, el muy maldito tiene razón.
—¿Por qué te interesa tanto? —pregunté luego de un rato de silencio.
—Porque yo nunca comparto lo que es mío —me dijo antes de salir de la habitación. Me dejé caer en la cama; estaba irritada, frustrada y muy molesta. ¿Por qué se empeña en decir que soy suya cuando tiene a alguien más?

Solté el aire de golpe y coloqué mi cabeza entre mis manos. Por ridículo que parezca, muy en el fondo hay una parte de mí que se siente halagada cada que él dice esas palabras, ¡No puedo creer que me esté sintiendo así!
Respiré profundamente y decidí regresar al comedor, después de todo no podía fallarle -aún más- a Sai. En cuanto ingresé a la estancia mis ojos buscaron a Sasuke "disimuladamente", él ya estaba de vuelta en su lugar, con Tayuya a su lado; en cuanto Sai me vio se puso de pie y me preguntó si me encontraba bien.
—¿De verdad te encuentras bien? —me preguntó Mikoto con amabilidad.
—Si, es solo que debí morderme sin querer y me abrí una antigua herida —expliqué evitando a toda costa mirar a Sasuke.
—Bueno… Sai nos estaba contando sobre lo bien que llevan su relación —volvió a decir con una sonrisa. A partir de ese momento, solo me limité a asentir y a contestar con pequeños monosílabos. La verdad no me sentía nada a gusto en ese lugar, deseaba poder salir huyendo y no voltear atrás jamás.
¿En qué momento mi vida se convirtió en este caos?
—o—o—o—
Regresé al comedor y me acomodé de nuevo en mi lugar; le lancé una mirada envenenada al bastardo y fijé la vista en mi comida. El apetito se me acababa de esfumar, estaba realmente furioso y lo peor de todo es que no debería estarlo.
—Uchiha —me llamó Tayuya en voz baja. La miré de soslayo y esperé a que dijera algo—. ¿Por qué de mal humor?
—Hmph. No lo estoy… es mi carácter natural —contesté casi automáticamente.
—Mientes — bufó—; sé que normalmente eres un maldito gruñón, pero hoy luces más enfadado.
—Hmph —antes de que lograra decir algo; Sakura apareció nuevamente en el comedor.
Durante el resto de tiempo que duró el desayuno; ella no dijo nada, se notaba su incomodidad a miles de kilómetros. El imbécil la tomaba de la mano y le sonreía como idiota a cada minuto, eso comenzaba a enfermarme y a enfurecerme aún más. Y justo antes de que hiciera una estupidez, Sai le dijo a mi madre que ya debían irse.
—¿Y no pueden quedarse un poco más? —preguntó mi madre con un toque de tristeza.
—Lo siento mamá, pero aún tenemos tarea por realizar —contestó el bastardo—. Pero prometo venir más seguido.
—Bueno, espero que eso sea cierto —le dijo Mikoto—. Sakura, realmente fue un gusto conocerte.
—Igualmente señora Uchiha —murmuró sonriendo débilmente. Todos nos pusimos de pie y nos encaminamos a la salida; cuando llegamos a la entrada principal observé como dos de los empleados ya habían subido su equipaje al auto de Sai.
Le dediqué una última mirada a Sakura antes de que se subiera al lugar del copiloto, por una milésima de segundo nuestras miradas se toparon y sonreí al ver como fruncía el ceño. Aunque ella lo niegue, puedo apostar a que está muy celosa de Tayuya.
El auto desapareció y todo el mundo regresó al interior de la casa. Me encaminé a mi habitación para terminar de acomodar mis cosas y la pelirroja me siguió en silencio.
En cuanto cerró la puerta tras de si, la escuché tomar una gran bocanada de aire.
—Haber Uchiha, ¡confiesa la verdad! —exclamó con un toque de fastidio en la voz. Nisi quiera me giré a verla y continué guardando mis cosas.
—No sé de que hablas —dije fríamente.
—No puedo creer que esto esté pasando de nuevo —masculló.
—¿Hmph?
—¡No te hagas el idiota! —me dijo—. Te gusta la novia de Sai, ¿no es así?
—No.
—¡Sabes que a mí no me engañas! —la escuché pasear por la habitación—. Me di cuenta de cómo la devorabas con los ojos… y… ¡oh diablos! —terminé de cerrar la maleta, cuando su grito me hizo girarme a verla.
Tayuya estaba parada al otro extremo de la cama, y observaba fijamente algo que -aparentemente- se hallaba en el piso.
—¡¿Tuviste sexo con ella Uchiha? —gritó. ¡Mierda!
—o—o—o—
En el instante en el que el auto salió de la propiedad Uchiha, sentí que el aire regresó a mis pulmones. Tenía varias emociones encontradas y eso me confundía.
—Creo que no fue tan buena idea venir —me dijo Sai luego de un rato de incomodo silencio.
—No digas eso, realmente fue… interesante —le dije con un poco de culpabilidad.
—¿De verdad?, es que parecías muy incomoda y… —si él supiera a que se debía mi incomodidad.
—Únicamente estaba un poco nerviosa, no todos los días conoces a los padres de tú novio y a sus hermanos —murmuré con la vista fija en la ventanilla.
—Eso creo —murmuró con la vista fija en la carretera.
—Oye y… ¿Qué son de tú familia: Kin y Tayuya? —pregunté con fingida indiferencia. Aunque no quisiera, una parte de mi deseaba saber algo más de esa pelirroja.
—Pues son las hijas de los mejores amigos de mis padres; actualmente Kin es novia de Itachi y Tayuya es la mejor amiga de Sasuke —me explicó. Sentí un alivio al escuchar eso, aunque… ¿de verdad serían solo amigos?—. Ó al menos eso creo, la verdad es que no me interesa lo que pasa en la vida de ese Idiota —bufó con el ceño fruncido.
Arqueé una ceja y lo observé detenidamente, ¿es mi imaginación ó Sai parece odiar a Sasuke, tanto como Sasuke a él?
—No quiero sonar entrometida, pero… —comencé tratando de sonar tranquila—. ¿Por qué hablas de tú hermano con tanto rencor? —Sai soltó un pequeño suspiro y me miró de soslayo con el ceño fruncido.
—Desde que nací, Sasuke ha sido todo menos un hermano para mí — bufó—. Se ha encargado de hacerme la vida imposible, especialmente desde hace casi cuatro años… —lo observé apretar el volante con fuerza. Parecía que estaba furioso por algo, decidí no indagar más por el momento así que cambié de tema.
—No es necesario que me lo cuentes ahora, puede ser en otra ocasión —le dije rápidamente. En ese momento, el móvil emitió un ligero sonido. Al instante mi corazón dio un vuelco, llevé mi mano al interior de mi pequeña bolsa y extraje el aparato, lo abrí y leí el mensaje.
"Quiero que termines con ese bastardo hoy mismo… no olvides las reglas."
¡¿Pero quién se cree este maldito?... apreté el móvil con fuerza y pasé mis ojos por esas líneas una y otra vez.
—¿Pasa algo? —la voz de Sai logró que saliera de mis pensamientos.
—No —bufé tratando de contener la ira que me ocasionaba Sasuke.
—Pues parece que deseas romper en miles de pedazos ese móvil —me dijo. Al instante fijé la vista en mis manos y me di cuenta de que efectivamente, estaba apretujando el aparato con mucha fuerza—. Por cierto, ¿Por qué tienes dos móviles? —el aire se me escapó de golpe y traté de pensar en una respuesta que fuese efectiva y sonara a la verdad.
¿Y si le digo que me lo acabo de comprar?, ¡Eso es estúpido!, ¡Si apenas puedo pagar uno… ¿Cómo voy a poder con dos?
¿Y si le digo que me lo encontré tirado en la calle?, ¡No, eso es demasiado ridículo!, además mi suerte no es precisamente la mejor de este mundo como para encontrarme cosas por ahí.
¿Y si le digo que me lo encargó una amiga?, ¡Eso es ridículo!, porque entonces ¿Por qué tendría que estar revisando sus mensajes?
¡Shannaro!, ¿Por qué no se me ocurre algo bueno?
—Pues… —comencé—. Me lo dieron en la hermandad —murmuré sin levantar la vista. Después de todo era la verdad. Por favor Kamisama, que no me pregunte nada más, ¡Por favor!
—Si, creo que Karin mencionó algo una vez… —se quedó callado un par de segundos, como tratando de recordar algo—. Fue muy raro, porque un día recibió una llamada muy rápida y después se esfumó murmurando algo sobre… ¿comer donas? —al escuchar eso casi se detiene mi corazón. Tendré que hablar con esa pelirroja muy seriamente.
—No sé que sería —murmuré al tiempo en que encendía la radio para poner algo de música y así relajar el ambiente.
—o—o—o—
—¿Qué? —pregunté. Observé como Tayuya clavaba sus ojos en mí y arqueaba una ceja.
—¿Por qué mejor no me confiesas la verdad? —me dijo fríamente—. La evidencia está en contra tuya —dijo señalando una parte del piso. Me acerqué lentamente y observé lo que ella veía… ¡Hmph!, las bragas de Sakura se encontraban justo al pie de mi cama. Debió dejarlas caer por accidente.
—Eso no es nada —le dije restándole importancia. Después de todo podían ser de cualquiera.
—¿Por qué me lo sigues negando? —me preguntó—. Sé que eres un maldito bastardo que se acuesta con todas las mujeres que quiere, y que jamás logran ser importantes para ti. Te conozco mejor de lo que crees y sé que la novia de Sai te gusta…
—Hmph.
Me giré y continué alistando mi maleta. Cada que la escuchaba decir: "la novia de Sai" me daban ganas de golpear algo; y lo peor de todo es que Tayuya no me dejará tranquilo hasta que no admita lo que ella está diciendo.
¡Mierda!
—Ella no me interesa —escupí fríamente. Guardé mi cepillo de dientes y cerré la maleta, lo mejor era que me diera prisa para poder salir de este lugar lo antes posible.
—A mí no me engañas Uchiha —me dijo al tiempo en que se acercaba a mí. Tomé la maleta y la observé sin ningún tipo de emoción—. ¿Te da miedo admitirlo?
—¿Podrías dejar de decir estupideces? —mascullé. Ella sabía cuanto odiaba hablar de cosas de este tipo.
—No es necesario que me lo niegues Sasuke —volvió a insistir al tiempo en que se cruzaba de brazos.
—¡Dije que ya basta! —dije elevando el tono de mi voz. La fulminé con la mirada y ella no se intimidó ni un poco.
—¡Bien!, si no quieres contarme, está bien —me dijo caminando hacia la puerta. — Sólo una cosa — se detuvo antes de abrir la puerta—. No es bueno que la utilices a ella para vengarte de tú hermano… y lo sabes —y sin más cerró la puerta.
Solté la maleta y le pegué con el pie al sofá. ¡Maldita sea!, ¡¿Por qué tenía que recordarme lo que pasó hace cuatro años?
Sentí como la ira comenzaba a burbujear rápidamente, mi respiración comenzó a entrecortarse debido a la furia. Me giré rápidamente y le di un puñetazo a la pared.
—Maldito bastardo —mascullé—. Me vengaré de ti, no importa que seas mi hermano… —tomé mis cosas y salí de la habitación rápidamente. Me urgía regresar a la ciudad, tanta naturaleza comenzaba a asfixiarme y a asquearme.
Caminé rápidamente por los grandes pasillos y salí sin si quiera despedirme de mis padres. Sé que mi madre se sentirá ofendida, pero no puedo con esta ira que me carcome.
Llegué a mi auto y lo abrí para después aventar la maleta en el asiento trasero. Cerré la portezuela y me monté en el lugar del conductor. Introduje la llave y un segundo después, el rugido del motor inundó el lugar. Le di una rápida ojeada a la casa y salí de la propiedad; necesitaba conducir y despejar mi mente.
El conducir a toda velocidad siempre lograba relajarme un poco, al igual que una buena sesión de sexo. Aceleré la velocidad… creo que eso es exactamente lo que necesito.
—o—o—o—
En cuanto divisé mi calle, sentí un gran alivio. Nunca había sido tan difícil estar encerrada en un auto con Sai.
—Déjame en la siguiente esquina por favor —pedí al tiempo en que le bajaba el volumen a la música. El asintió y se orilló dejando el auto en marcha, así que le dí un beso rápido en los labios y me bajé para tomar mi maleta de la cajuela.
Me despedí con la mano y me alejé camino a la casa. Unos minutos más tarde ya me encontraba en mi habitación, fue muy bueno no encontrarme a ninguna de las chicas, me parece que todas están fuera.
Desempaqué mi ropa y me dispuse a darme una buena ducha; después de todo lo que pasó durante el día, la necesitaba. Aún no puedo creer que Sai y Sasuke sean hermanos… y lo peor de todo, ¡que se odien!
Me desvestí y coloqué la ropa sucia en el canasto. Abrí el grifo y el agua comenzó a caer; una vez que estuvo menos fría, dejé que las tibias gotas resbalaran por todo mi cuerpo. Solté un gran suspiro. Mi vida estaba hecha un caos total; Sasuke me está pidiendo que deje a Sai y sé que debo dejarlo, pero… no quiero herirlo.
¡¿Qué hago Kamisama?
¿De verdad sería capaz Sasuke, de decirle la verdad a Sai?
Bueno, si es capaz de engañar a su novia conmigo…
Aunque Sai dijo que únicamente eran amigos, y él dijo lo mismo… ¿será verdad?... ¡¿Y a mí eso que me importa?
Parpadeé al sentir como apretaba los puños con fuerza, ¿Por qué me molesta tanto que tenga novia?, no puede ser que él…
No, no, no, no y no. ¡Él no puede estarme interesando más de lo debido!, es más, ¡Él no debería interesarme para nada! Es sólo sexo sin compromisos. Aunque la mitad de las reglas principales ya se hubiesen ido a la basura. Pero es que de solo recordar como conversaban tan animadamente y lo bien que parecían pasarla juntos, me dan ganar de golpear a alguien.
"Me excita verte celosa"
Las palabras que me dijo por la mañana llegaron a mí de golpe. Solté un pequeño suspiro y me di a la tarea de bañarme. Estaba enjabonando mis senos, cuando rocé mi pezón y un escalofrío me recorrió por completo. El agua continuó cayendo y el jabón desapareció… solté la esponja y casi sin poner atención en lo que hacía, llevé nuevamente mi mano derecha a mi seno izquierdo.
Cerré los ojos y recordé como Sasuke los tocaba. Jamás me había dado placer a mi misma, pero creo que nunca es tarde para aprender ¿o si?
Pellizqué levemente mi pezón y otro escalofrío me recorrió, la sensación era bastante placentera, así que llevé mi otra mano a mi seno libre. Los estrujé un poco más y un gemido luchó por escapar de mis labios.
Entonces sin dejar de jugar con uno de mis pezones, deslicé la mano derecha hacía mi estomago. El agua caliente en mezcla con mis caricias, me estaba excitando de sobre manera; sobre todo al pensar que podría ser Sasuke el que me estuviese tocando. En cuanto llegué a mi sexo un gemido escapó de mi boca, recargué mi espalda en la fría pared y continué acariciándome… mi respiración se estaba acelerando, mordí mi labio con fuerza e introduje un dedo en mí, otro fuerte gemido se me escapó.
Estaba realmente húmeda y el solo hecho de mantener la imagen de Sasuke en mí, me excitaba aún más. Mi dedo entró y salió de mi interior regalándome pequeñas descargas de placer, mordí mi labio aún con más fuerza e introduje un segundo dedo. Estrujé mi pezón con mucha más rudeza y la sensación me fascinó... esto era realmente nuevo, placentero y desconocido para mí. Mi cuerpo pedía más placer y no estaba segura de poder proporcionárselo yo sola.
Aceleré el movimiento de ambas manos; una estrujaba mis senos y la otra bombeaba mi sexo. Los gemidos eran cada vez más, la respiración comenzaba a faltarme… entreabrí los ojos y un par de pozos negros me observaron con un brillo de excitación mayor. Jadeé ante la perfecta visión de Sasuke. El brillo en sus ojos me ordenó que continuara, así que así lo hice… y un par de segundos después, una sacudida me golpeó.
Mi pecho subía y bajaba y mi cuerpo parecía querer derretirse en ese instante. Parpadeé y observé a mi alrededor; estaba completamente sola. El agua aún caía sobre mi cuerpo caliente, solo que el líquido estaba -casi- completamente frío. Cerré el grifo y tomé una toalla para secarme, ¡Kamisama! Esto fue realmente… intenso e interesante.
Salí del baño y observé el reloj, eran a penas las cinco de la tarde. Caminé a mi armario y tomé ropa limpia, me vestí y cepillé mi cabello. Un bostezo escapó de mi boca, tallé mis ojos y decidí que lo mejor sería dormir por un rato, después de todo… casi no había dormido la noche anterior.
Dejé mi cuerpo cansado caer sobre la cama, me tapé con una manta y cerré los ojos. Esperaba poder soñar algo lindo, quizá con… cierto azabache arrogante.
—o—o—o—
¡Mierda!
¡¿Por qué demonios no me contesta?
Dejé el móvil en el escritorio y tomé una gran bocanada de aire para tratar de calmarme. Necesitaba una buena sesión de sexo, ¡y la necesitaba ahora mismo!
¿Qué demonios estará haciendo Sakura, cómo para no contestar el teléfono?, espero que no esté con Sai… y si está con él, espero que sea para mandarlo al infierno.
Si al menos tuviera el número de su móvil real.
¡¿Pero qué estoy pensando? ¿Desde cuándo Uchiha Sasuke le ruega a una mujer por sexo?... solo basta con que truene los dedos y tengo a muchas mujeres a mis pies.
Hmph.
Tomé mi chamarra y salí de la casa dispuesto a encontrar a la afortunada que tendría la oportunidad de estar conmigo. Ya me encargaría después de hacer pagar a Sakura por esto.
Me subí a mi coche y me decidí a conducir a un bar de por ahí. Avancé unas cuantas calles y pasé por el campus de la universidad; el letrero de "Sub. Dirección escolar" llegó a mis ojos y entonces una idea cruzó mi mente. Giré el volante y me adentré al edificio número uno, necesitaba una pequeña información.
Caminé por los largos pasillos hasta el segundo piso y me detuve frente a la puerta que tenía como letrero: "Archivo Escolar". Abrí la puerta y me topé con una mujer bastante joven, sonreí, esto sería muy fácil.
—Buenas tardes, puedo… —su voz se descompuso en cuanto me vio—. Ayudarle en… algo.
—En mucho —le dije tratando de no sonar tan frío. Ahora más que nunca necesitaba de todo mi poder de convencimiento—. Verás —comencé—; necesito el archivo de una alumna de primer ingreso —su rostro se tornó un tanto sorprendido y alarmado a la vez.
—Lamento mucho decirle que… no puedo ayudarlo con… eso. Son políticas de la escuela.
—Háblame de tú —le dije logrando que se sonrojara fuertemente—. Realmente necesito conocer esa información, y si tú pudieses ayudarme… —le dije al tiempo en que me recargaba sobre el mostrador.
—Pues… —la observé titubear unos segundos y sonreí ante mi inminente victoria—. Bien, pero esto tendrá que ser un secreto —me dijo después de soltar un suspiro.
—Hmph. Es un hecho.
—¿Cuál es el nombre? —me preguntó al tiempo en que abría un archivo de búsqueda en el ordenador.
—Haruno Sakura —respondí. Observé como hacía una mueca y tecleaba el nombre, presionó la tecla búsqueda rápida y esperamos a que apareciera. Casi un minuto después, apareció el nombre con letras azules. Dio un clic sobre él y se abrió un archivo de texto, donde aparecía una foto pequeña de ella y toda su información.
—¿Buscas algo en especifico? —me preguntó.
—Imprímelo —le dije sin ninguna frase de cortesía, necesitaba leer lo que esa hoja decía y lo necesitaba ahora. Ella pareció no notar mi tono de mandato y obedeció. Unos segundos después me entregó la hoja.
—Esto jamás paso, ¿si? —me pidió con un tono suave de voz.
—Hmph —le regalé una especie de sonrisa y me giré para salir de ahí. Caminé rápidamente y regresé a mi auto, todo había sido sumamente fácil.
Conduje de regreso a la fraternidad y estacioné el coche. Entré a la casa y tomé una cerveza de la nevera antes de entrar a mi habitación. Una vez solo, me senté en el escritorio, encendí la pequeña lámpara, destapé la cerveza para darle un sorbo y comencé a leer.
Nombre: Haruno Sakura.
Edad: 18 años.
Padres: Amy y Fujitaka Haruno.
Carrera en curso: Arquitectura, primer semestre.
Estatus escolar: Becada.
¿Becada?, eso quiere decir que no tiene dinero… ¿Por eso está en esa hermandad?
Continuará…

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