jueves, 21 de junio de 2012

MPET Cap9

Aquí les dejo el noveno capi, que espero les guste. Aclaro que es lemon, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU y lemon.
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MI PERDICIÓN ERES TÚ
By Tsukisaku
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UN MAL DÍA LO TIENE CUALQUIERA
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Abrí los ojos pesadamente, la habitación estaba completamente oscura; tallé mis ojos con una mano y parpadeé para tratar de ver la hora que era. Por la oscuridad en la que estoy sumida, creo que pasan de las nueve de la noche. Me senté sobre el colchón y estiré la mano izquierda para encender la pequeña lámpara que se encuentra sobre mi pequeño buró.
En cuanto una tenue iluminación me dejó ver el reloj, me di cuenta de que ya pasaban de las diez de la noche. Un fuerte bostezo escapó de mi boca y me levanté para ir al baño. No había avanzado ni tres pasos, cuando un pequeño parpadeo color rojo llamó mi atención. Me acerqué al escritorio y noté que el móvil brillaba; lo tomé y observé la pantalla.
¡Tres llamadas perdidas!
Eso es nuevo, ya que conociéndolo… seguramente jamás llama más de una vez. Mi corazón aceleró su paso y sopesé mis opciones por un instante. Si no le llamo, seguramente me reportara y me botarán de la hermandad. Pero si le llamo, me interrogara sobre mi relación con Sai y eso… me asusta.
Tomé una gran bocanada de aire y apreté el número de marcación rápida. Llevé el móvil a mi oído y esperé a escuchar su voz. Doce segundos después, se cortó la llamada, ¿Por qué no contesta, si tanta era su insistencia?
Fruncí el ceño y volví a intentarlo. Espere y unos segundos más tarde la llamada volvió a cortarse. ¡Shannaro!, ¿Por qué no atiende?... ¿Será que desea hacerme pagar por no haber contestado hace un rato?

Una última vez. Volví a presionar la tecla de marcado rápido y esperé. Transcurrieron diez segundos, la llamada estaba por cortarse cuando escuché que atendían.
¿Qué? —rugió. Algo me decía que su humor no era precisamente el mejor del mundo.
—Yo… siento no haber contestado hace rato, pero yo estaba… —traté de que mi voz no delatara mi inminente nerviosismo. Deseaba poder explicarle para que no se enfadara más.
Hmph. No me interesa —me cortó con una voz que helaría a cualquiera—. Me da igual si estabas revolcándote con el bastardo de tú novio ó no. Y no te preocupes, que ya tengo a una zorra que me haga el trabajo —y sin más cortó la llamada.
Me quedé helada ante sus hirientes palabras. ¡¿Cómo se atrevía a hablarme de esa forma?
—¡Maldito! —grité al tiempo en que arrojaba el móvil contra la pared. Ni si quiera me importó que se rompiera en varias partes. Gruesas gotas saladas brotaban de mis ojos. Mi corazón parecía haberse detenido, mis pulmones se negaban a admitir el paso del aire.
¡Mierda, dolía mucho!
Aunque exactamente no sé que me duele más. Si el que me dijera que ya está con otra, ó que me hubiese dado a entender que solo soy una zorra para él.
Mi cabeza comenzó a dar vueltas, me quedé congelada por unos segundos. No sabía porque me estaba doliendo tanto el corazón, sentía como si le hubiesen hecho una cortada muy profunda. Abrí la boca para tomar grandes bocanadas de aire y así poder llenar mis pulmones a la fuerza.
—No lloraré —mascullé al tiempo en que limpiaba de golpe la humedad que dejaban mis lágrimas al caer. Pasé mis manos una y otra vez hasta que mis mejillas quedaron secas y rojas.
Ese maldito no me humillará más.
—o—o—o—
Estaba realmente confundido, toda la información que acababa de leer me tenía sin palabras.
En un principio, cuando conocí a Sakura, pensé que por estar en esa hermandad provenía de una familia adinerada. Pero ahora que sé que no es así, pienso que quizá solo esté con el bastardo de mi hermano por el dinero de mi familia.
Por eso debe estar negándose a dejarlo. Hmph. Supongo que tener un novio rico es el sueño de todas las pobres; pero si cree que obtendrá algo de mi familia… está muy equivocada.
Dejé las hojas en el escritorio y me acosté a dormir. Con todo el coraje que sentía, salir a divertirme era lo último que se me apetecía en estos momentos. Me quité la ropa hasta quedarme únicamente en boxer y me acosté en la cama. Por más que lo deseara, no podía sacarla de mi cabeza, hay muchas cosas en todo este asunto que me molestan de sobre manera.
No sé exactamente cuanto tiempo pasó ó si logré quedarme dormido en algún momento; pero lo siguiente que supe, fue que el móvil estaba sonando. Decidí ignorar el molesto ruido, no deseaba en lo más mínimo hablar con ella. El sonido se detuvo pero a los dos segundos volvió a sonar, y luego que la llamada se cortó, el móvil, volvió a sonar.
El estúpido ruido comenzaba a sacarme de mis casillas, así que decidí atender la maldita llamada.
—¿Qué? —mascullé con toda la ira que sentía.
Yo… siento no haber contestado hace rato, pero yo estaba… —comenzó a explicar algo nerviosa. Rodé los ojos y me imaginé su posible contestación, así que la corté de golpe.
—Hmph. No me interesa. Me da igual si estabas revolcándote con el bastardo de tú novio ó no. Y no te preocupes, que ya tengo a una zorra que me haga el trabajo —y sin más corté la llamada y apagué el maldito aparato. Lo boté en algún lugar de la habitación y volví a cerrar los ojos.
No sé exactamente porque le dije esas palabras, pero no logré contenerme. No comprendo que es lo que me está molestando; si el hecho de imaginarla con Sai, ó el pensar que únicamente es una interesada que está tras el dinero de la familia Uchiha.
Hmph, pero ya me encargaré de averiguarlo.
A la mañana siguiente me levanté temprano, me duché y alisté mis cosas para encaminarme a mis clases. Casi no había podido dormir pensando en ella, y esto me estaba provocando un humor de mierda. Bajé a la cocina y tomé un jugo de la nevera, no tenía ganas de probar bocado. Estaba por salir de la cocina, cuando me topé con Neji, pasé de él pero una idea cruzó mi mente, así que me giré y lo llamé:
—Necesito un favor —le dije fría y secamente. Hyuga me miró mientras tomaba una taza para servirse café.
—¿Qué clase de favor? —preguntó.
—Tú eres el que tiene mayor contacto con las líderes Kunoichi —comencé—. Así que necesito que me consigas la mayor información sobre mí… estudiante —Hyuga me observó de soslayo y soltó un bufido.
—Imposible —bufó—. Son las reglas —me dijo tajantemente.
—Pero es urgente —contesté con la ira a punto de estallar.
—¿Qué es urgente Uchiha?, Yo no puedo conseguir la información que buscas porque eso quebraría el contrato —explicó fríamente.
—Ella es la novia del bastardo de mi hermano —gruñí.
—No es motivo suficiente —negó con la cabeza—. Pero veré que puedo hacer, aunque eso no explica para que deseas información de ella.
—Hmph. Espero tú llamada —le dije ignorando su comentario y saliendo de la estancia.
Salí de la casa y me subí a mi auto para encaminarme al campus; en un abrir y cerrar de ojos ya me encontraba frente a mi edificio, así que bajé del coche y subí al cuarto piso al aula de diseño contemporáneo.
Como siempre, la mayoría de las chicas se me insinuaron en cuanto me vieron. Pero lejos de hacerme sentir bien, solo incrementaban la furia que sentía.
Definitivamente hoy no es un buen día…
—o—o—o—
Salí de la casa temprano para caminar hasta el campus, la verdad es que pasé la noche más terrible de toda mi vida. Lloré hasta cansarme, y lo peor de todo, es que eso no me sirvió para disipar la furia que sentía. ¡Shannaro!
Mientras caminaba, traté de enfocar mis pensamientos en algo diferente, pero me era imposible. Aún me pregunto: ¿Por qué me trató así?, ¿acaso todo esto es porque sigo siendo novia de su hermano?
Solté un suspiro y continué caminando, desearía poder olvidarme de todo par ano sufrir más. Unos diez minutos después, llegué a mi edificio y subí las escaleras para llegar al segundo piso. Entré a mi aula y me senté a esperar que el profesor de Historia de la arquitectura, apareciera.
Mientras esperaba a que la clase diera inicio, otras preguntas invadieron mi mente, ¿Qué habrá pasado entre Sai y Sasuke hace cuatro años?... sentía mucha curiosidad por saberlo. Saqué mi teléfono y le escribí un mensaje a Sai para citarlo después de las clases, esperaba poder sacarle un poco de información. Quizá el motivo del enojo de Sasuke esté en esa historia.
Guardé el móvil en el momento en el que el profesor entró al aula. El resto de las clases avanzó con rapidez, por lo menos lograba centrar mi atención en las materias. Ahora más que nunca necesitaba pensar en la escuela y en nada más.
La última clase del día llegó y el profesor comenzó a explicarnos algunos conceptos y nos encargó una serie de proyectos, los cuales dijo que se realizarían en equipo y que valdrían el cincuenta por ciento de la calificación final.
Todo parecía marchar a la perfección en cuanto dijo algo que no me agradó para nada.
—Tendrán la oportunidad de ser asesorados por un alumno que ya esté en su último año —mi corazón dio un vuelco ante eso. ¿Qué posibilidad existía de que Sasuke fuese mi asesor?
La sola idea me heló la sangre. Ahora que sabía que él estudiaba lo mismo que yo y que sabía que estaba en último año… la posibilidad de que me tocase él, era existente.
—Aquí tengo los nombres de los alumnos —dijo el profesor mostrando una pequeña cajita transparente llena de papelitos—. Ustedes tomaran un papel, me dirán el nombre que les tocó, yo lo anotaré en la lista y les diré a que hora se verán en la biblioteca —finalizó al tiempo en que se acercaba al primer alumno de la primera fila.
Fruncí en ceño, ¿y qué tal que su nombre le tocaba a alguien más?, ¿y si le toca una chica?... ¡¿pero qué estoy diciendo?, eso no tiene porque importarme, después de todo, aún sigo molesta con ese idiota.
Recargué mi mentón en mi mano derecha y seguí con la mirada al profesor, aunque no lo deseara estaba bastante atenta para saber si a otra persona le salía el apellido Uchiha. Casi diez minutos después, llegó mi turno, así que tragué saliva y le rogué a Kamisama que se apiadara de mí.
Metí mi temblorosa mano en el contenedor y removí mi mano entre los papeles restantes, me mordí el labio y tomé uno. Lo acerqué a mis ojos y lo desdoblé lentamente.
¡No puede ser!
—¿Y bien? —preguntó el profesor listo para anotar el nombre de mi asesor. Le dije el nombre y dejé caer mi cabeza sobre el pupitre.
Definitivamente hoy no es mi día…
—o—o—o—
En cuanto las clases terminaron, me encaminé al entrenamiento. Creo que al fin podré descargar parte de la furia que me está consumiendo; golpear a otras personas por deporte definitivamente ayuda a liberarme del estrés.
Llegué a los vestidores y varios de los que ya habían llegado me saludaron. Me cambié de ropa, tomé los patines y caminé a la pista. Como de costumbre, Gai nos puso a entrenar como locos, a veces me pregunto si ese tipo tuvo una infancia normal. Estuvimos jugando por dos horas, creando nuevas jugadas y nuevas tácticas. Golpeé un par de veces al dobe y eso definitivamente me hizo sentir mucho mejor.
Cerca de las cinco de la tarde terminamos de entrenar, así que nos bañamos y salimos a tomar un trago al bar que solemos frecuentar. Durante el trayecto, el dobe se quejó por mi agresividad y no sé cuantas cosas más… pero como siempre, lo ignoré.
Llegamos y nos sentamos en la mesa de siempre. Pedimos una pizza y unas cervezas para todos; mientras esperábamos, Neji sacó una hoja de su chamarra y me la entregó. La tomé y me recargué en el respaldo de la silla para poder leer mejor.
—No fue fácil, pero Inuzuka me debía un favor… así que no preguntó —me dijo por lo bajo—. Pero es lo último que obtendrás —advirtió antes de regresar su atención a otra cosa. Por suerte ninguno de los otros nos prestaba mucha atención, así que pude desdoblar la hoja y leer.
Estaba impresionado. Esta hoja contenía más información de la que esperaba. Tenía su fecha de nacimiento, nombres de sus padres, ingresos de los mismos. Información académica y promedio. Actividades que Sakura realizaba allá y el motivo por el cual las Kunoichis la aceptaron en la casa.
Sonreí.
Su nivel económico no es tan bajo, pero imagino que Sakura desea no darles molestias a sus padres. Bien.
El mesero nos entregó las cervezas y la pizza y nos dejó solos. Guardé la hoja en mi bolsillo y me dispuse a comer, mi humor mejoró considerablemente, así que ahora si que tenía ganas de un poco de sexo.
—Debo irme —anunció Gaara al tiempo en que se terminaba su cerveza—. Me llaman con urgencia —comentó haciendo reír a unos cuantos—. Por cierto Sasuke, necesito que me cubras con lo de hoy… no podré llegar.
—Hmph. ¿Y yo porqué? —bufé frunciendo el ceño.
—Recuerda que me debes un favor —me dijo y sin más se giró para salir del bar. Bufé. Tomé mi cerveza y le di un trago cuando mi móvil sonó, lo saqué y vi que era un mensaje de Gaara.
"Por cierto, ya deberías estar ahí", Mierda. Adiós a mi sesión de sexo.
Me puse de pie y le dije al dobe que pagara mi parte. Caminé al estacionamiento, y abrí la puerta de mi auto, estaba por subirme cuando algo llamó mi atención. Volví a cerrar la puerta y me acerqué al callejón aledaño, todo estaba medio oscuro puesto que ya estaba atardeciendo, asomé la cabeza y noté que allí había una parejita.
Hmph.
Estaba por girarme, pero algo más llamó mi atención… la chica, yo la conozco. Entrecerré los ojos y distinguí algo que me hizo sonreír.
—Interesante —murmuré al tiempo en que regresaba a mi auto.
Definitivamente algunas cosas nunca cambian.
—o—o—o—
Observé el reloj una vez más y bufé.
Llevaba casi treinta minutos esperando al idiota de mi asesor y ni sus luces. La biblioteca estaba casi vacía, y yo me encontraba en el cubículo que el profesor nos asigno.
Recargué mi cabeza en mi mano izquierda y cerré los ojos. Creo que estoy un tanto decepcionada, porque no me tocó el Uchiha, si no otro tipo que -por cierto- es muy impuntual. Lo que me parece extraño es que jamás escuché que mencionaran su nombre…
—¿No deberías estar adelantando el proyecto? —preguntó de repente. Abrí los ojos y me incorporé de golpe.
—¿Tú?, ¿Qué haces aquí? —pregunté con los ojos abiertos como platos.
—Hmph. Seré tú asesor, ya que… Gaara está algo… ocupado —una sonrisa ladina surcó sus labios, y no pude evitar excitarme ante tal gesto.
Desvié mi mirada de él y la posé sobre la pantalla de mi laptop, no deseaba que viera el poder que su mirada y su estúpida sonrisa, tienen en mí. Las palabras que me dijo la noche anterior llegaron a mí como rayo, y sentí una nueva punzada en el corazón.
—¿Has avanzado algo? —preguntó acercándose a mí. Apreté los dientes y sentí su delicioso aroma llegar a mis fosas nasales, observé su reflejo por la pantalla y supe que estaba justo detrás de mí.
—Algo —murmuré incapaz de moverme. Su mera presencia derribaba todas mis defensas, ahora lo único que acudía a mi mente eran las ganas de besarlo. Se acercó y observó fijamente la pantalla de la computadora y mis anotaciones, me tensé por completo al sentir su cabeza justo a un lado de la mía.
¡Shannaro!, ¡Lo hace apropósito!
—No está mal —murmuró. Miré de soslayo como se alejaba y entonces me tensé aún más al sentir su boca en mí cuello—. Espero que la llamada de ayer no afecte nuestra… relación —susurró en mi oído antes de morder el lóbulo de mi oreja. Traté de decir algo, pero en definitiva estaba demasiado excitada. Me obligué a respirar y traté de mantener la mente fría.
—Será mejor… trabajar en el… proyecto —dije lo más claro que pude.
—Hmph —se paró a un costado de mí y me obligó a levantarme.
—¿Qué haces? —pregunté al ver que se sentaba en mi silla.
—Trabajar en el proyecto —contestó y lo siguiente que supe fue que me tenía sentada sobre sus piernas. Mi rostro ardía, y no solo mi rostro, si no todo mi cuerpo.
—Prefiero sentarme en otra silla —susurré cerrando los ojos.
—¿A caso no estás a gusto? —preguntó antes de depositar un corto beso en mi cuello.
—Yo… —¿Qué debía decirle?, "si estoy más que a gusto"… ¡Kuso!
Inesperadamente una de sus manos se coló por debajo de mi polera y acarició mi estomago, toda mi piel se erizó al contacto. Su mano continuó subiendo hasta estrujar uno de mis senos; en tanto la otra ya había desabotonado mi pantalón y se colaba por debajo de mis bragas. Un gemido escapó de mi boca.
—Esto no… alguien podría… —mi respiración estaba bastante entrecortada. Apostaba lo que fuese a que estaba muy mojada.
—Hmph. Nadie nos verá… el lugar está muerto —susurró al tiempo en que pellizcaba levemente mi clítoris. Otro gemido luchó por escapar de mi boca, así que para callarme, decidí morderme el labio.
Sasuke continuó acariciándome e introdujo dos dedos de golpe, coloqué mi mano izquierda en su pierna y la otra sobre la mano que estaba dentro de mi pantalón. Sus labios continuaron besando y mordisqueando mi cuello, y su otra mano estrujaba mis senos con fuerza.
¡Kuso!
¡Nunca en la vida pensé que podría hacer algo así en la biblioteca!... y me gusta.
Sus dedos entraron y bombearon mi interior exquisitamente, haciéndome llegar al orgasmo. Podía sentir su erección rozar mi trasero, parecía inquieta por ser liberada y atendida. Saboreé mis labios y me giré lo justo para atrapar sus labios.
A partir de ese momento, supe que esto recién iniciaba.
Continuará…

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