viernes, 8 de junio de 2012

MQUO Cap1

¡Hola! Pues aquí les traigo una nueva historia que espero les guste. Aclaro que es un incesto, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…

Aclaraciones: AU.

La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.

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Advertencia: Esta historia es un incesto y al ser rating "M", significa que habrá lemon, así que si a alguien le desagrada, le advierto que mejor se abstenga de leer. Sobre advertencia, no hay engaño.
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MÁS QUE UNA OBSESIÓN
By Tsukisaku
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DE NUEVO JUNTOS
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¡Realmente es una mierda!

De todas las cosas que pudieron sucederme, esta es la peor de todas... ¿Por qué tiene que venir ella a vivir conmigo?

Mi vida nunca ha sido complicada; trabajar, comer y tener sexo con diferentes mujeres. Esos son los componentes necesarios para subsistir.

¿Por qué ellos creen que ella estará bien conmigo?

Jamás tengo tiempo para nada que no sean mis tres componentes básicos. Durante el día me la paso metido en la empresa; después de todo, no puedo permitir que el patrimonio familiar se pierda. Y por las noches, me voy a des estresar con cualquier mujer.

¿Por qué ella no se va con Itachi?

¡Claro! Él vive en New York y yo en Japón… ¡Mierda!


Observé el reloj de mi móvil una vez más… faltaban cinco minutos para que llegaran. Terminé lo que quedaba de mi cerveza de un sorbo y me encaminé a la cocina; estaba de muy mal humor y necesitaba despejarme un poco, así que tiré la botella vacía y tomé una nueva de la nevera para tomarme el frío líquido.

Justo cuando me terminé aquella amarga bebida, el timbre de la casa se escuchó, así que a regañadientes me acerqué a la puerta para abrirla… Y ahí estaban: Mi hermana con una sonrisa, su esposo con una estúpida expresión de tranquilidad y ella… mi sobrina.

—Hola hermanito —saludó mi hermana con una sonrisa en los labios. Se acercó a mí y me abrazó rápidamente, pues sabía perfectamente lo que yo odiaba las demostraciones de cariño.

—Mikoto —fue lo único que me limité a decirle en forma de saludo. Ella es mi hermana mayor por doce años; muy parecida a mi madre en todos los aspectos, prácticamente una perfecta replica de ella—. Fujitaka —murmuré al tiempo en que movía la cabeza en señal de saludo a mi cuñado. Fujitaka Haruno, el único hombre capaz de amar y soportar a mi hermana como nadie en el mundo. Y por último estaba ella—. Sakura —saludé a la chica frente a mí. Una molesta adolescente de tan sólo dieciséis años… estatura media, piel blanca, cabello de un extraño color rosado que extrañamente le luce muy bien y unos ojos color jade muy brillantes y hermosos.

—Hola… tío —murmuró ella con un leve rubor en sus mejillas. Sonreí con arrogancia, me fascinaba el efecto que mi sola presencia tenía sobre ella.

—Hmph.

—Te agradecemos mucho que nos hagas este gran favor hermanito —comentó Mikoto. Era realmente una mierda, ¿Qué estaba pensando cuando me pidió que cuidara de mi sobrina por unos meses?

Mikoto era una reconocida violinista y Fujitaka un pianista; ambos se presentaban juntos por el mundo y ofrecían conciertos en compañía de famosas sinfónicas. Normalmente radican en Japón, pero ahora que iniciaran su gira, no pudieron dejar a su hija con Itachi como hacían siempre.

Itachi es mi otro hermano, mayor que yo por seis años. Él también radicaba aquí, hasta que decidimos abrir otra sucursal de la empresa en New York, por lo tanto se vio en la necesidad de mudarse.

—Hmph —no tenía nada que decir.

—No te preocupes que Sakura no interferirá mucho en tu vida diaria —me dijo al tiempo en que sonreía nuevamente—. Te aseguro que no te dará problemas, es una jovencita muy bien portada.

—Te lo agradecemos infinitamente —agregó Fujitaka—. Bueno… pues es hora de irnos, si no queremos perder el avión.

—Cierto —continuó mi hermana—; Sakura, pórtate bien y cuídate mucho, recuerda obedecer a tú tío en todo lo que diga —al escuchar eso no pude evitar imaginarme un par de cosas en las cuales ella podía ser muy obediente.

—Si, mamá —respondió al tiempo en que abrazaba a su madre—, cuídense mucho y espero noticias suyas.

Luego de las despedidas aburridas e incomodas. Tomé dos de las maletas de Sakura, dejándole sólo la pequeña, y la guié al piso de arriba para mostrarle su habitación. Me detuve en la primera puerta de la izquierda y la abrí.

—Este será tú dormitorio —le dije fríamente—, el mío es el del fondo, la puerta de en medio es el baño y esta comunicado con ambas habitaciones.

—Gracias —murmuró aún sin verme. Dejé las maletas en la entrada y cerré la puerta al salir.

¿Por qué me la confiaban a mí?

Bajé a la sala y me dejé caer en uno de los sofás. En mis veinticuatro años de edad, nunca una mujer me había atraído tanto como lo hacía ella.


Desde que recuerdo, siempre me pareció molestamente linda. Mis padres la adoraban porque era su primer nieta; sonriente al igual que su madre y hermosa de una manera natural.

Al principio la odie porque toda la atención que yo recibía se esfumó cuando ella nació. Con el paso de los años me fui enfocando en otras cosas; jamás le presté más atención de la debida. Cuando cumplí dieciséis años, mi hermana decidió dejar a su hija de ocho años en nuestra casa por un fin de semana… esa fue la primera ocasión en la que la observé con detenimiento, realmente era una niña muy hermosa.

Las ganas de tocarla me invadían a cada momento, ¿Cómo podía yo sentir algo como eso?... así que para evitar cometer una estupidez me alejaba de ella, a pesar de que la niña parecía tener un molesto interés en pasar tiempo conmigo.

En una ocasión me encontraba viendo televisión en la sala; ella se había ido con mi madre al cine, por lo tanto, yo podía disfrutar de la soledad y el silencio de mi casa por un par de horas. Un rato después escuché como se abría la puerta principal, y segundos después apareció mi sobrina con mi madre.

¡Tío! —gritó al tiempo en que sin que lo previera; saltaba en cima de mi cuerpo y me abrazaba.

Sakura… no… —no logré decir nada más, ya que mi madre me interrumpió.

No encontramos boletos para la película que Sakura quería ver; así que decidimos regresar. Estaré en la cocina haciendo el pastel favorito de mi pequeña niña.

¡Chocolate! —gritó nuevamente la pequeña que aún me abrazaba con fuerza. En un instante, mi madre desapareció de la estancia y me quede sólo, con ella sobre mis piernas—. Te quiero mucho tío —murmuró en mi oído. Al instante mi piel se tensó por completo; ¿Por qué ella tenía ese efecto en mí?, mis manos, que hasta el momento habían permanecido quietas a los costados, cobraron vida e inesperadamente se situaron alrededor de la pequeña cintura.

Podía sentir mis manos arder con el simple contacto. Segundos después, deslicé una de ellas hacía abajo, pasando suavemente sobre su pequeña falda y continué bajando hasta toparme con sus piernas… su piel era tan suave y firme… un escalofrío me recorrió por completo ¿Qué era lo que estaba haciendo?, así que al instante la separé de mí.

Suficiente, sabes que no me gustan las demostraciones de afecto —gruñí al tiempo en que me ponía de pie y salía de ahí.

Durante los siguientes dos años, procuraba evitar cualquier tipo de contacto con ella. Siempre que iba a quedarse a casa, yo me quedaba en la de alguien más; así procuraba alejar esos pensamientos que me invadían cada que ella estaba cerca de mí.

Una semana después de que cumpliera los dieciocho; mis padres sufrieron un accidente que les costó la vida. Esa fue la única ocasión en la que no pude alejarme de la casa, ella parecía devastada por la noticia. Parecía tan indefensa y frágil… con tan sólo diez años de edad.

Un par de días después, la cercanía comenzaba a afectarme de una manera frustrante. Deseaba abrazarla y estar con ella, pero sabía que no era lo correcto. Por lo tanto; tomé la decisión de mudarme, y así estar alejado de ella.

La noche previa a mi cambio… me encontraba en la cocina tomando un poco de agua. Realmente no tenía nada de sueño, tenía muchas cosas en las cuales pensar. Itachi se quedaría viviendo en esta casa, mientras que yo acababa de comprar otra más pequeña a media hora de aquí. Podía parecer estúpido, pero yo deseaba mi espacio y vivir mi vida a mi manera… además sabía que cuando mi hermana tuviera que viajar de nuevo, necesitaría dejar a su hija a cago de alguien, y ¿Quién mejor que mi hermano mayor para eso?

Dejé el vaso sobre el lavaplatos, cuando sentí como alguien entraba a la cocina, miré de soslayo y me percaté de que Sakura se acercaba a la nevera, seguramente tampoco podía dormir. No pude evitar girarme por completo para observarla mejor. Llevaba puesto un pequeño short color rosa claro y una polera de tirantes de igual color, su cabello estaba un poco revuelto y parecía tener sus mejillas rojas.

Me quedé en silencio observándola de manera descarada… nunca la había visto así. Su cuerpo aún era el de una niña, pero ya mostraba indicios de estarse desarrollando muy bien. De repente sentí como sus orbes jades se posaban sobre mí.

¿Sucede algo malo? —preguntó con un poco de timidez. Eso bastó para sacarme de mis pensamientos.

¿No deberías estar dormida? —decidí responderle con otra pregunta.

Es que… no tenía mucho sueño… extraño mucho a… —su voz se quebró totalmente.

Te acompañaré a tu habitación —murmuré al tiempo en que me acercaba a ella y la envolvía con uno de mis brazos.

Caminamos por el pasillo hacia las escaleras y segundos después llegamos a su cuarto, el cual estaba frente al que era de mis padres. Abrí la puerta y la acompañé hasta su cama, para hacer que se recostara.

No me dejes… —murmuró ahogando un sollozo. ¿Qué debía hacer? ¡Maldita sea! ¿Por qué no me daba la vuelta y salía de ahí? ¿Por qué mis piernas se negaban a obedecerme? ¡Mierda!

Me senté a su lado e involuntariamente mi mano se posó sobre su cabello rosado.

Duerme —sonó más como una orden, pero en el fondo ese era el objetivo. Ella cerró los ojos y se acurrucó un poco más cerca de mí. Me mantuve observándola por un rato hasta que logró quedarse verdaderamente dormida. Lucía tan tranquila… y hermosa. Sus mejillas aún estaban un poco coloradas, sus labios rojos se veían tan suaves, que parecía que me estaban invitando a probarlos… ¡No! ¡Yo no debía estar pensando eso!... pero justo antes de que yo lograra acatar alguna orden coherente de mi cerebro, mis labios ya se encontraban sobre los de ella.

Era un roce simple, pero dulce. Me maldije internamente, me separé de ella y salí rápidamente de aquella habitación. ¡¿Qué mierda pasaba por mi mente para hacer algo como eso?


—Tío —su voz logró que volviera a la realidad, abrí los ojos y me topé con ella, la cual estaba parada frente a mí. Realmente se había puesto muy hermosa; su cuerpo estaba muy desarrollado. Moví la cabeza para hacerle entender que prosiguiera—. Yo… bueno… quedé en salir con una de mis amigas y… sólo quería avisarte.

—¿A dónde irás? —pregunté frunciendo el ceño.

—Al centro comercial —me puse de pie y ella pareció entender mis intensiones—. No es necesario que me lleves… mi madre me dejó el coche, para que no tuvieras que llevarme a ningún lugar —agregó rápidamente ruborizada. ¿Así que mi hermana le dejó su coche?

—Hmph… eres demasiado joven para conducir, así que te llevaré yo —le dije fríamente al tiempo en que caminaba hacia la puerta.

—¡No es necesario! —exclamó—. ¡Ya no soy una niña, además, si mi madre creyera que soy joven para conducir, no me hubiera dejado el auto! —me giré y clavé mis ojos sobre los de ella ¿Dónde había quedado su timidez?

—Mientras estés en mi casa, se hace lo que yo digo —gruñí con notable molestia. Su expresión se endureció un poco.

—No soy una niña —bufó cruzándose de brazos.

—Eso no me importa —me giré nuevamente y salí de la casa para subir a mi auto. ¿Por qué me tomaba tantas molestias? Si deseaba que ella no interfiriera en mi vida, no debía preocuparme que saliera sola.

¡Maldita sea! Esto sólo me confirma que mi obsesión por ella sigue intacta.

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¡¿Por qué a mí? ¡¿Por qué a mí, kami?

Nunca en mi vida me había preocupado algo, tanto como ahora. No era el hecho de que mis padres se fueran de gira por algunos meses; tampoco que tendría que mudarme durante su ausencia.

Lo que me mataba, era el hecho de que me mudaría con ¡él!... ¡Kami, ayúdame! ¿Por qué justamente con él?

Normalmente cuando mis padres debían irse de gira, ya que eran concertistas reconocidos. Siempre me quedaba con mi tío Itachi en la vieja casa de sus padres; jamás me molestó estar en esa casa, puesto que ahí pase momentos realmente inolvidables.

Es una pena que Itachi ahora viva en New York… eso me deja totalmente a su merced.

—Mamá —me quejé nuevamente—. Aún estamos a tiempo de cambiar de rumbo… yo sé que la mamá de Ino no tienen ningún inconveniente en que yo me quede con ella.

—Sakura. Ya discutimos esto muchas veces, no sería bueno abusar de la amabilidad de la familia Yamanaka.—hizo una pequeña pausa—. Además no te quedarás con un extraño, Sasuke es mi hermano.

—Lo sé —murmuré con la mirada triste.

¡Vaya si no lo sabía yo!


Desde que tengo memoria, siempre he sentido algo muy fuerte por él. Cuando era niña, creía que era admiración, él parecía ser una persona muy fuerte y reservada… tan enigmática.

Siempre que mi mamá me dejaba en casa de mi abuela; me encantaba pasar el tiempo cerca de él, a pesar de que nunca me prestara demasiada atención.

Conforme fueron pasando los años, mi fijación hacia el era más fuerte, tanto que me asustaba a mi misma ¿Cómo era posible que una niña se sintiera atraída por su propio tío?

Cuando mis abuelos fallecieron, me sentí muy devastada, ellos eran como mis padres. En ese entonces yo sólo tenía diez años; deseaba ser fuerte y no llorar, pero no podía. Necesitaba que alguien me consolara… necesitaba que él me consolara. Quería que me abrazara y secara mis lágrimas, que me dijera que siempre estaría cerca de mí.

Yo era una niña, pero no era tonta. Sabía que él era guapo, tenía dinero y que quizá pronto encontraría a una mujer que lo alejaría de mí. La sola idea de no volver a pasar tiempo cerca de él, me angustiaba en demasía, la ansiedad era demasiada.

Dos días después de la gran pérdida; él nos comunicó que acababa de comprar una casa y que se mudaría ahí. Mi madre y mi tío trataron de hacerlo cambiar de parecer, pero él alego que deseaba ser libre y hacer su vida a parte.

Gracias a esa noticia, me era muy difícil dormir. Si antes me era difícil verlo, ahora lo sería más… pero claro, a él no le interesaba pasar tiempo con una chiquilla como yo.

Pasada la media noche, bajé a la cocina para tomar un poco de leche. Entré a la cocina y mis ojos se abrieron como platos, al tiempo en que mi pequeño corazón latía rápidamente.

Ahí frente a mí, estaba él… llevaba tan sólo un pantalón como pijama, y el torso al descubierto. Me moví a toda prisa hacia la nevera y saqué la leche, me serví un poco en un vaso y me bebí el contenido rápidamente… guardé nuevamente el envase de leche y me giré para verlo.

Estaba de pie frente a mí, observándome de una manera muy intimidante. Un rubor invadió mis mejillas, era como tener a una estrella de televisión frente a mí.

¿Sucede algo malo? —le pregunté luego de un rato de incomodo silencio.

¿No deberías estar dormida? —me preguntó inquisitivamente. Al instante el motivo de mi desvelo me invadió totalmente y mis ojos se llenaron de lágrimas.

Es que… no tenía mucho sueño… extraño mucho a… —no terminé de decir nada, ya que pequeñas gotas saladas comenzaron a brotar de mis ojos.

Te acompañaré a tu habitación —me dijo al tiempo en que me envolvía con uno de sus brazos, y me guiaba fuera de la cocina. Por primera vez en mucho tiempo me sentía protegida, era ridículo, pero no deseaba que se alejara de mí. Llegamos a mi habitación y me acompañó hasta mi cama.

No me dejes… —murmuré ahogando un sollozo. Pensé que quizá ignoraría mi pedido, pero no fue así. Se sentó a mi lado y posó una de sus manos sobre mi cabeza.

Duerme —me ordenó y cerré mis ojos al momento. Me sentía tan tranquila y tan segura, que no quería dormir, pero lamentablemente el cansancio me venció y me perdí en el mundo de los sueños.

Luego de eso no logré pasar tiempo con él. Sólo lo veíamos una vez al año… conforme avanzaba el tiempo, mi ansiedad por saber de él era insoportable. Tanto que cuando cumplí quince años, tomé la decisión de no volver a pensar en él nunca más y tratar de concentrarme en otras cosas, ó en otros chicos.

Era totalmente ridículo el pensar que él se fijaría en mí. Era una idea totalmente estúpida. ¿Qué clase de enferma era yo para ilusionarse con un hombre de mí familia?


—¡Llegamos! —exclamó mi madre sacándome de mis pensamientos—. ¡Vamos y no pongas esa cara! —me bajé del auto y murmuré un par de maldiciones. Mi padre sacó mis maletas del auto y nos encaminamos a la entrada principal. Mamá tocó el timbre y esperamos… segundos después abrió la puerta y lo vi nuevamente.

Estaba más atractivo que nunca. Era más alto que yo, su piel era tan blanca como la recordaba, sus ojos negros lucían hermosos, así como su cabello azabache, el cual siempre llevaba peinado de manera rebelde.

Sentí como mi corazón comenzaba a golpetear rápidamente al tiempo en que mis mejillas se cubrían de rubor.

—Hola hermanito —saludó mi madre con alegría.

—Mikoto, Fujitaka —los saludó con su ya tan característico tono de voz—. Sakura —al instante sentí como si mi estomago estuviera siendo invadido por miles de mariposas.

—Hola… tío —murmuré sin verlo a los ojos.

—Hmph.

—Te agradecemos mucho que nos hagas este gran favor hermanito —comentó Mikoto.

—Hmph.

—No te preocupes, que Sakura no interferirá mucho en tu vida diaria —le dijo al tiempo en que le sonreía nuevamente—. Te aseguro que no te dará problemas, es una jovencita muy bien portada.

—Te lo agradecemos infinitamente —agregó mi padre—. Bueno… pues es hora de irnos, si no queremos perder el avión —¡Oh no!

—Cierto —continuó mi madre—. Sakura, pórtate bien y cuídate mucho, recuerda obedecer a tú tío en todo lo que diga —me dijo al tiempo en que me abrazaba con fuerza. Un escalofrío me recorrió por completo.

—Si, mamá. Cuídense mucho y espero noticias suyas — les dije tratando de sonreír—. Nos veremos pronto papá —le dije abrazándolo con fuerza.

—Te quiero —me dijo antes de que me dieran un último beso en la frente, para después retirarse del lugar. Me giré y noté como él tomaba las maletas más pesadas y se encaminaba a las escaleras.

Cerré la puerta, cargué mi pequeña valija y lo seguí. Era la primera vez que estaba en aquella casa, así que no pude evitar sentirme un poco más que nerviosa. Al llegar a la planta alta se detuvo frente a la primera puerta del lado izquierdo, dejó las maletas dentro. El lugar era bastante amplio; había una cama matrimonial, un escritorio del lado izquierdo al lado de una puerta, un armario del lado derecho y un pequeño mueble con un gran espejo.

—Este será tú dormitorio —me dijo fríamente—. El mío es el del fondo, la puerta de en medio es el baño y esta comunicado con ambas habitaciones.

—Gracias —contesté sin verlo, segundos después salió y cerró la puerta tras de si. Solté un gran suspiro, estos meses serían los más difíciles de toda mi vida. ¿Por qué tenían que dejarme bajo el mismo techo que él?

¿Por qué él tenía que tener ese efecto sobre mí?

Acomodé un poco mis cosas antes de bajar nuevamente. Había quedado con Ino de ir al centro comercial, por suerte mi madre me dejó el auto, así no tendría que pedirle que me llevara.

Bajé las escaleras con cuidado, al llegar a la planta baja lo vi. Se encontraba sentado en el sofá con los ojos cerrados, mordí mi labio al verlo así. Lucía tan dolorosamente atractivo… mi corazón comenzó a latir desbocadamente. Tomé una gran bocanada de aire y me acerqué a él.

—Tío —murmuré tratando de sonar natural. Al instante sus ojos negros se clavaron sobre mí—. Yo… bueno… quedé en salir con una de mis amigas y… sólo quería avisarte.

—¿A dónde irás? —preguntó frunciendo el ceño.

—Al centro comercial —le dije; al instante se puso de pie. ¡Oh no! ¡¿No me digan que planea llevarme?—. No es necesario que me lleves… mi madre me dejó el coche, para que no tuvieras que llevarme a ningún lugar —agregué rápidamente ruborizada. ¡Malditas reacciones!

—Hmph… eres demasiado joven para conducir, así que te llevaré yo —¿Demasiado joven? ¡Yo ya no soy una chiquilla!

—¡No es necesario! —casi grité—. ¡Ya no soy una niña! Además, si mi madre creyera que soy joven para conducir, no me hubiera dejado el auto — al instante se giró y volvió a mirarme de manera fría e intimidante. Tragué con pesadez, no sabía a que atenerme.

—Mientras estés en mi casa, se hace lo que yo digo —musitó con evidente enojo. ¡¿Quién se cree para decirme eso? ¡Él no me conoce!

—No soy una niña —bufé cruzándose de brazos.

—Eso no me importa —se giró y salió de la casa. ¡Kuso! ¡Maldita sea la hora en la que mi traicionero corazón permitió dejarlo entrar!

El trayecto al centro comercial estuvo sumido en un sepulcral silencio. ¡Esto era totalmente ridículo! ¡Yo conocía esta ciudad igual que él!

Pero a pesar de estar furiosa por su actitud… una parte de mí estaba feliz de que él se preocupara por mí.

Una vez que llegamos, aparcó frente a la entrada principal y me bajé con rapidez. Pero antes de lograr avanzar más de un metro, me tomó de la muñeca y me acorraló entre el auto y su cuerpo, sentí como mis mejillas ardían ante la cercanía.

—No me gustan tus caprichos —gruñó viéndome fijamente—. Además, es la última vez que sales vestida de esa manera.

—¿Qué? —pregunté confundida. ¿Qué tiene mi manera de vestir?—. En primer lugar no soy caprichosa y en segundo lugar, mi madre es la que compra mi ropa ¿Qué tiene de malo?

—Pareces una… —se detuvo de repente. Prácticamente no lo conozco… pero definitivamente, su comportamiento no parece normal—. Simplemente no me gusta y ya estás advertida. Y algo más… no me digas tío, mi nombre es Sasuke —me soltó y se alejó un poco de mí.

—¡Sakura! —escuché que alguien me gritaba. Levanté la mirada y divisé a mi mejor amiga. Una rubia de ojos azules de mi edad—. Me alegra que llegaras… ¿Quién es él?

—Uchiha Sasuke —lo escuché decir.

—El otro tío de Sakura —comentó con una sonrisa—. Yo soy Ino Yamanaka.

—Hmph… no quiero que llegues tarde —dijo sin cambiar su tono de voz. Ni si quiera me molesté en mirarlo, sabía de sobra que sus ojos estaban sobre mí.

—Como sea —murmuré para después jalar a Ino y alejarme de él.

—¡Vaya frentona, tus tíos están como quieren! —exclamó mientras caminábamos.

—Si tú lo dices —murmuré sin prestarle demasiada atención. De sobra sabía eso… Itachi y Sasuke eran muy atractivos. Sólo que él único que me interesaba era él.

—Debe tener a muchas mujeres detrás de él —ese comentario no me agradó en lo más mínimo. ¿Por qué me molestaba?... era obvio que Ino tenía razón. ¿Quién en su sano juicio no se fijaría en alguien como Sasuke? Es guapo, rico, seductor… es el sueño de toda mujer. No importa que sea frío, serio ó grosero, es perfecto.

¡Shannaro! Esto sólo me confirma que mi obsesión por él sigue intacta.

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¡Seis horas! ¡Seis horas fuera y ni una sola llamada!

¡¿Qué se esta pensando?

La ansiedad que estaba sintiendo en estos momentos era definitivamente indescriptible. ¿Por qué me importaba a que hora llegara? Después de todo no soy su padre para preocuparme. ¡Kuso!

La casa permanecía oscura; observé el reloj nuevamente: las diez de la noche. ¿Dónde mierda está?

En ese instante un auto se estacionaba frente a la casa, me acerqué a la ventana y observé como un tipo se bajaba del lado del conductor, para abrir la puerta del copiloto.

Sakura bajó del auto y le sonrió ¿Quién es él? ¿A caso tiene novio?, sentí como una ira crecía dentro de mí… ¿Por qué me molesta tanto?... cerré los puños y una nueva oleada de ira me invadió, cuando observé como ese tipo le daba un beso en la mejilla.

¡Mierda!

Saqué mi móvil y marqué un número… intercambié un par de palabras y corté la llamada. Cerré la cortina y me alejé hacía la planta alta. Segundos después escuché como entraba a la casa y se aproximaba a su habitación… abrió la puerta y la cerró tras de sí.

—¿Me puedes decir qué horas de llegar son estás? —le pregunté en su oído. Sentí como su cuerpo se tensaba por completo—. Creí haberte dicho que no llegaras tarde.

—Lo siento —murmuró sin mover un solo músculo. Al estar parado detrás de ella, sentía su aroma invadirme… cerezos.

Coloqué mi mano derecha en su cintura y me acerqué un poco más a su oído —Que sea la última vez que ese tipo viene por aquí… —la solté y salí de ahí. ¿Qué mierda pasa por mi cabeza? ¿Por qué mi cuerpo siempre actúa por cuenta propia?

—o—o—o—

¿A caso el mundo se había vuelto loco ó la única loca era yo?

En el instante en el que sentí su cuerpo detrás del mío, no pude evitar el rubor que invadió mis mejillas. En ese momento pensé que mi corazón se saldría de su lugar, sobre todo cuando sentí su fría mano en mi cintura y su aliento en mi oído. Miles de corrientes eléctricas azotaron mi cuerpo.

¿Qué era lo que pretendía? ¿A caso él…? ¡Jamás!

¡La única que está mal de la cabeza soy yo!

Obligué a mis piernas a moverse y me apresuré a cambiarme de ropa y alistarme para dormir. Una hora después, la casa permanecía en total oscuridad… pero no en total silencio.

El coraje y la furia que sentía en estos momentos, eran únicos. Hacía exactamente media hora que escuché como un auto aparcaba frente a la casa y alguien entraba a la casa.

Para ser más precisos… ella. Una tipa alta de cabellos rojizos, fue lo único que logré ver por la ventana.

Lo siguiente que escuché fue una serie de ruidos extraños en la habitación de al lado.

Ah… Sasuke-kun… sigue así… Ah.

¿A caso esos eran unos gemidos?

Oh si… así Sasuke… Ah.

Me tapé los oídos con la almohada y cerré furiosa los ojos ¡Maldita sea! ¡Kami-sama, haz que se calle!

Pequeñas gotas saladas comenzaron a brotar de mis ojos… dolía mucho. ¡¿Por qué tengo que sufrir de esta manera? ¡Shannaro!

Ah Sasuke… si, Sasuke…

—Maldita —murmuré.

¡Maldita seas Sakura Haruno por haberte enamorado de tú tío… Sasuke Uchiha!

Continuará…

1 comentario:

  1. Hola soy Atori! Bueno como uno de mis fics favoritos tuyos, y como no recuerdo muchas cosas me he decidido volver a leerlo desde el principio, porque creo que me faltó uno o dos capítulos de no leerlos.
    Aunque todavía no llegué al último capítulo, te animo a que lo actualices pronto.

    'Atori'

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