viernes, 8 de junio de 2012

MQUO Cap10


Aquí les dejo el décimo capi. Aclaro que es un incesto, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…

Aclaraciones: AU y lemon.

La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MÁS QUE UNA OBSESIÓN
By Tsukisaku
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PERDIENDO EL CONTROL
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Mordí mi labio con fuerza y esperé a que dijese algo, pero lo único que hizo fue acorralarme entre la pared y sus brazos, antes de devorar mis labios. Todo mi cuerpo reaccionó inmediatamente, su actitud de hombre malo me excita de sobre manera. Llevó sus manos a mis muslos y comenzó a subirlas hasta posicionarlas en mi trasero, en tanto yo enredaba mis dedos en su cabello rebelde.

—Te he dicho que no salgas con este tipo de faldas —susurró contra mis labios, para después llevarlos a mi cuello—. Pero por hoy no me quejo —gruñó antes de darle una fuerte palmada a mi trasero. Mordí mi labio nuevamente y llevé mis manos a su camisa, deseaba poder tocar y besar su hermosa piel.

En un rápido movimiento me jaló hasta su silla y se sentó dejándome a horcadas sobre él. Le sonreí y continué desabrochando su camisa, y en cuanto logré abrirla por completo, llevé mi boca a su pecho para besarlo. Él llevó sus manos al borde de mi blusa y me la quitó rápidamente, al igual que el sostén. Su boca rápidamente atrapó uno de mis pezones, un suave gemido escapó de mis labios, arqueé la espalda y enredé mis manos en su cabello para acercarlo más a mí. Sus manos acariciaron mi espalda y después mis muslos, cambió su boca hacía mi otro pezón al tiempo en que una de sus manos se adentraba más en mi falda y buscaba deshacerse de mis bragas.


Lo escuché gruñir y sonreí, pero antes de poder si quiera de su frustración, sentí como las arrancaba para tirarlas al suelo. Me mordí el labio ante lo delicioso de la sensación y lo jalé del cabello para besarlo con fuerza, enredé mi lengua con la suya de manera deliciosa.

¡Shannaro, realmente me vuelve loca!

Un gemido murió en nuestras bocas, cuando sentí como acariciaba mi centro. Estaba tan húmeda y tan excitada que lo necesitaba urgentemente dentro de mí. Bajé mis manos y las llevé a su pantalón para desabrocharlo y así poder liberar su erección; nos separamos debido a la falta de aire, estaba por acariciar su miembro, cuando me separó de él y me sonrió. Se puso de pie y me sentó en donde él había estado; como el pequeño sofá era reclinable, me acomodé de tal forma que le daba libre acceso a cualquier parte de mi cuerpo.

Sasuke se puso de rodillas delante de mí y jaló el pequeño sofá hacia él para quedar con el rostro entre mis húmedas piernas. Me mordí el labio con fuerza y sentí mi respiración acelerarse, cerré los ojos y nuevamente hundí mis dedos en su suave cabello. Su lengua se introdujo en mi sexo y un gemido salió de mi boca, ¡Es la sensación más placentera que he sentido jamás!

Su húmeda y calida lengua acariciaba mi centro de manera magistral, y justo cuando pensaba que las sensaciones no podían incrementarse, una de sus manos comenzó a masajear mi clítoris, en tanto la otra acariciaba mis senos. Mordí mi labio con más fuerza para evitar que mis gemidos llegaran a escucharse fuera de la oficina, aún no sabía si había alguien más cerca y me preocupaba levemente que nos descubrieran… aunque he de admitir que la sensación de estar en peligro es aún más excitante. Era una suerte que la música aún esté escuchándose, si no, alguien ya me hubiese escuchado.

Sentí como cada parte de mi cuerpo comenzaba a retraerse, estaba a punto de llegar al éxtasis total. La lengua de Sasuke entraba y salía saboreándome, pero antes de poder tocar el cielo, él se alejó. Abrí los ojos y lo observé con el ceño fruncido.

—¿Cómo llegaste a casa? —preguntó con una pequeña sonrisa en los labios. Gemí ante su falta de consideración.

Sasuke —gemí. Necesitaba que terminara lo que había iniciado.

—Contesta —ordenó. ¡Maldito Uchiha!

—En… taxi —respondí—. ¡Ahora termina de una maldita vez! —grité. Lo observé sonreír antes de que volviera a introducir su lengua en mi cavidad. Y segundos después mi orgasmo llegó y me relajé completamente.

—o—o—o—

En cuanto la sentí llegar, mi sonrisa se ensanchó. Admito que fui un poco malo al dejarla así para obtener la información que necesitaba, pero como ya dije, no hay imposibles para Sasuke Uchiha.

Continué besando sus muslos y su centro, bajé la mano que estaba en sus senos para poder liberar mi dolorosa erección. Ahora lo único que necesitaba era hacerla mía por completo; estaba por ponerme de pie cuando un fuerte ruido llamó nuestra atención.

—¡Teme, ¿sigues ahí? —gritó el idiota de Naruto golpeando la puerta de la oficina con fuerza. Observé a Sakura quien me observó con terror, observé hacia un costado y localicé su polera, estiré mi mano para tomarla y se la lancé.

—Vístete y deshazte de él —le dije. Ella asintió y se colocó la blusa para después bajarle el volumen a la música.

—¿Qué pasa Naruto? —la escuché preguntar sin moverse de la silla. Y entonces escuché la puerta abrirse.

¡Maldito dobe, juro que lo mataré por interrumpirnos!

¡¿Por qué mierda regresó a la oficina?

—Ah, eres tú Sakura-Chan —lo escuché exclamar—. ¿Sabes dónde está el teme?

—No lo sé, pensé que aún seguían en su junta —respondió un tanto nerviosa. Rodé los ojos, esperaba que el usuratonkachi no se diese cuenta de ello y del aroma a sexo. Fijé mi vista en su centro y observé como se humedecía nuevamente, entrecerré los ojos.

Así que la situación la está excitando… sonreí de lado y enterré mi cabeza entre sus piernas nuevamente.

—No, la junta terminó hace como diez minutos —respondió—. Pero regresé para pedirle que me preste su coche porque dejé las llaves del mío dentro —explicó soltando una risita nerviosa. Rodé los ojos, típico del idiota.

Pero que ni crea que yo le prestaré mi preciado automóvil.

—Pues no sé donde… —se detuvo al sentir mi lengua saborear su centro—. está.

Y yo que pensé que estar debajo de mi escritorio era humillante, pero ahora veo que es sumamente… delicioso.

—¡Debe estar quitándose el estrés en el baño dattebayo! —dijo soltando una carcajada. Gruñí ante su estupidez, ¡ahora si que lo mato!

—Pues… —murmuró Sakura—. Ten —la escuché lanzarle algo. ¿Ese sonido era de llaves?

—¡Mil gracias Sakura-Chan! —gritó. ¿Por qué le está dando las gracias?, ¡no se atrevió a prestarle mi coche ¿o si?

—No me agradezcas —le dijo casi sin voz.

—Me despides del teme, adiós —y la puerta se cerró. Seguro que el imbécil está tan feliz que ya no regresa.

Empujé el pequeño sofá y me puse de pie.

—¿Se puede saber porque mierda le prestaste mi auto? —gruñí furioso.

—Tú me dijiste que me deshiciera de él, ¿o querías que nos descubriera? —bufó frunciendo el ceño.

—Hmph.

Posé mis ojos sobre Sakura y me di cuenta que me observaba con demasiado interés, aunque no era precisamente una parte de mi rostro. Y mi ego se infló hasta las nubes.

—¿Te gusta lo que ves? —pregunté con sorna.

Mi erección estaba justo a centímetros de su rostro y ella parecía querer devorarlo.

—Arrogante —bufó poniéndose de pie. Pero casi al instante la volví a dejar sentada.

—Adelante Sakurapruébalo —le dije acercando mi pene a su boca. Ella se relamió los labios y se acercó para pasar su lengua por la punta.

¡Mierda!

La sensación es jodidamente buena. Coloqué ambas manos en su cabeza y la incité a que continuara; ella introdujo casi todo mi pene dentro de su boca y un gemido escapó de mi boca. ¡Kuso, estaba totalmente a su merced!

Sakura continuó succionando mi pene y enredando su lengua en él, yo estaba a punto de llagar y lo sabía. Esperaba poder contenerme para no vaciarme en su boca, pero para como estaban las cosas, comenzaba a dudarlo.

—¿Te gusta? —preguntó lamiendo únicamente la punta.

—Mierda, si —gruñí.

—¿Ya me dirás porque odias la canción que escuchaba esta mañana? —preguntó separándose de mí. Su tibio aliento chocaba contra mi miembro excitándolo aún más.

—Te estás vengando? —pregunté con la respiración demasiado irregular.

—Para nada, solo quiero saber —murmuró dando una pequeña lamida a mi punta. Mis vellos se erizaron y traté de que terminara el trabajo, pero ella se negó.

—Hmph. Esa era la canción que estaba… —comencé a explicar enfurecido—. cuando besaste al mal nacido ese, en Rakuen la noche que te seguí.

—¿Así que eran celos? —preguntó—. Que sexy eres celoso —murmuró antes de volver a atrapar mi erección dentro de su boca. Gemí y cerré los ojos. Maldita sea, me sentía como un idiota por haberle dicho eso, pero tal y como estaban las cosas, ella me tenía en sus manos.

Continuó succionando y lamiendo, hasta que el orgasmo llegó a mí. Me derramé dentro de su boca y me separé para lograr recuperar la respiración.

—o—o—o—

Sentía mis mejillas arder, llevé una de mis manos a mi pecho y traté de recuperar la respiración que me faltaba. El hecho de saber que Sasuke estaba celoso, me hizo sentir una gran emoción dentro de mi pecho, era como si me confirmara una vez más lo mucho que me amaba.

Lo observé y me puse de pie, esto aún no terminaba. Y ahora si que estaríamos libres de interrupciones; llevé mis manos al borde de mi polera y me la quité dejando nuevamente mis pechos desnudos al descubierto. Al instante Sasuke posó sus ojos negros sobre mí, le sonreí y me mordí el labio al ver como sus orbes ónice se tornaban rojizos debido al deseo.

Me acerqué para abrazarlo y en cuanto mis pezones tocaron su pecho, una descarga eléctrica me erizó hasta el más pequeño de mis bellos. Sus labios atraparon los míos y nos besamos con necesidad, me encantaba poder saborear su lengua y cada parte de él, todo era simplemente perfecto. Sus manos se posaron en mi trasero y me cargó para dejarme sobre el escritorio, su creciente erección rozaba mi vientre bajo y eso me hacía ansiar sentirlo dentro de mí.

Se separó para buscar algo en uno de los cajones de su escritorio, cuando localizó lo que buscaba, supe que se trataba de un condón. Lo abrió y se lo colocó para después penetrarme con fuerza. Enterré mis uñas en su espalda y volví a besarlo, mientras él acariciaba con sus manos cada parte de mi piel. Sus estocadas eran fuertes y desesperadas, enredé mis piernas en su cintura para atraerlo más a mí y gemimos ante la deliciosa sensación. Me fascina saber que deseaba esto tanto como yo.

Cada caricia, cada beso, cada embestida, todo nos dejaba en claro cuan necesitados estábamos el uno del otro y cuanto nos amábamos. Definitivamente el habernos reprimido por años, únicamente logró que ahora nos necesitemos tanto como el aire para respirar. Y lo mejor de todo es que no pienso alejarme de Sasuke, por nada del mundo.

Mis paredes vaginales comenzaron a contraerse, y segundos después, ambos alcanzamos el orgasmo. Lo abracé con fuerza y lo besé con suavidad.

Nos quedamos así por unos minutos, y después nos separamos para acomodarnos la ropa y salir de la oficina. Eran casi las nueve de la noche y yo tenía mucha hambre, pero desafortunadamente no podíamos ir a cenar a ningún lado, ya que yo no llevaba bragas.

—Haber si la próxima vez controlas un poquito tus impulsos, y no arrancas como desesperado mi ropa interior —le dije con el ceño fruncido mientras estábamos en el ascensor.

—Hmph. No prometo nada —me dijo sonriendo de lado. Bufé, a este paso me quedaré sin bragas.

—Bueno, entonces tendré que aprender a caminar por el mundo sin usar bragas —le dije saliendo del elevador. Lo escuché gruñir.

—No te atrevas —me ordenó fríamente. Sonreí y continué caminando. Hacer que Sasuke se ponga celoso es tan sencillo.

Salimos a la calle y nos dispusimos a tomar un taxi, escuché a Sasuke refunfuñar por no tener su preciado coche, pero entonces aproveché para recriminarle lo de la prohibición de conducir. Estaba tan frustrado y molesto, que terminó accediendo a que yo condujera mi coche a la escuela todos los días.

Admito que es malo no poder estar con él en el transcurso a la escuela, pero de verdad necesito que me de un poco más de libertad, no soy una pequeña niña a la cual deba vigilar a cada momento.

En el camino a casa, Sasuke se mantuvo en silencio casi todo el tiempo, mucho más de lo normal, lo cual me indica que algo malo pasa… ó quizá solo esté un poco cansado por tanto trabajo.

Unos minutos más tarde el taxi se estacionó frente a la casa, así que luego de pagar, nos metimos a la casa y casi instantáneamente me lancé al teléfono para pedir algo de comida china. Lo que me recuerda que debemos hacer las compras, porque la nevera está más que vacía. Sasuke se sentó aun lado de mí en el sofá, cerró los ojos y recargó la cabeza en el respaldo.

—¿Pasa algo? —le pregunté después de que colgué el teléfono.

—No —rodé los ojos. Su don de la conversación está al tope, sarcásticamente -claro-.

—Desde que salimos de la empresa estás muy serio —comencé—. Dime que rayos te pasa —exigí frunciendo el ceño.

—Hmph. ¿Sabías que eres muy molesta? —me dijo al tiempo en que se enderezaba ligeramente—. Sólo estoy estresado por algunos pendientes de la oficina.

—¿Así que soy molesta? —pregunté indignada. Estaba por decir algo más, pero mi móvil comenzó a sonar, así que decidí atender la llamada.

Estuve conversando con Ino cerca de diez minutos, ya que debíamos preparar una presentación para una de nuestras clases, en equipo. En cuanto Sasuke notó que era mi amiga, no interfirió ni una sola vez en mi llamada. Le expliqué nuevamente a Ino los puntos que debía investigar, para que mañana después de clases lo preparáramos juntas en la biblioteca y nos fuese más sencillo terminar.

La comida llegó casi después de que corté la llamada con la cerda; colocamos todo en la pequeña mesa de la sala y nos sentamos a comer mientras veíamos una película. Al principio no estaba nada mal, pero como veinte minutos después, comenzaron a pasar escenas demasiado… explicitas e intensas, entre la pareja principal.

Sentía mi rostro arder y mi corazón latir rápidamente, y de pronto las ganas de continuar comiendo, desaparecieron. Dejé mi cajita sobre la mesa y me crucé de brazos, observé de soslayo a Sasuke y el parecía bastante complacido con lo que veía.

¡No puedo creerlo!

De repente una de las escenas me recordó lo que habíamos hecho en su oficina y mi sexo comenzó a palpitar, me mordí el labio y crucé las piernas. ¡Shannaro!, ¡tengo que pensar en otra cosa!

Mi corazón aceleró su paso, podía sentir la excitación crecer más y más. La humedad comenzó a brotar, apreté los dientes y traté de pensar en otra cosa.

—¿Estás bien, Sakura? —preguntó cerca de mi oído.

¡Mierda!, ¡El muy maldito lo hace a propósito!

—o—o—o—

Le di un gran trago a mi cerveza y sonreí. Desde el primer instante en el que apareció una escena erótica en la película, supe que Sakura reaccionaría ante ella. Y la respuesta llegó casi diez minutos después; sus mejillas estaban totalmente rojas y tenía tanto las manos como las piernas cruzadas.

La observé de soslayo y comprobé que se mordía con fuerza el labio, y casi enseguida el olor de su sexo comenzó a llegar a mí. Estaba más que excitada y podía apostar a que estaba muy mojada. Mi miembro comenzó a reaccionar ante la sola idea, así que me acerqué a ella.

—¿Estás bien, Sakura? —le pregunté al oído. Todo su cuerpo se tensó y sonreí.

—Hmph —colé mi mano derecha por debajo de su falda y la deslicé lentamente hasta rozar su centro. Sakura cerró los ojos y se relajó, logré colocar mi mano en su intimidad y corroboré lo mojada que estaba.

—Sasuke —gimió cuando sintió como jugaban mis dedos con su clítoris. Se giró y se lanzó a devorar mis labios, mordió mi labio inferior e introdujo su lengua en mi boca. Bajé mis manos a mi pantalón, y me dispuse a desabrocharlo para liberar mi erección; en tanto ella se colocaba a horcadas sobre mí.

El molesto ruido del teléfono inundó la estancia, ¡¿Quién mierda llama por teléfono? Ambos gruñimos, pero ninguno se movió para contestar. Liberé mi miembro y me alegré de que Sakura aún estuviese sin bragas, le subí la falda y coloqué mi pene en su entrada.

La contestadota se activó y la voz de la persona que había estado llamando se escuchó.

¡Hola Sasuke-Kun, soy Karin. Solo llamaba para recordarte que te esperaré ansiosa este viernes aquí en mi casa!... te juro que será la noche más inolvidable de nuestras vidas.

Ambos nos quedamos quietos sin mover un solo músculo. Sakura se puso rápidamente de pie y se bajó la falda.

—¿Así que era eso lo que te preocupaba? —preguntó fulminándome con la mirada—. ¡¿Verás a esa zorra este viernes? —gritó al tiempo en que apretaba los puños con fuerza.

—Es una cena de negocios —le dije tratando de tranquilizarla—, y no es precisamente con ella, es con su familia. Además el dobe también estará ahí —Sakura entrecerró sus ojos y bufó.

—¿Y por eso dice que será la noche "mas inolvidable de sus vidas"?, ¡Hay por favor! —gritó, para después llevar una mano a su frente.

—Sakura… —comencé a hablar—. Antes de que te hagas algún molesto drama en tú cabeza, déjame decirte que tú también estás invitada —expliqué al tiempo en que me ponía de pie y me acomodaba el pantalón.

Ella posó sus orbes jades en mí y relajó un poco su postura.

—¿Si? —preguntó con duda.

—Si —aseguré—, es una cena de negocios, a la que también quiero que me acompañes porque es en Yokohama —me observó por unos segundos y luego pareció relajarse por completo.

—Bien —murmuró antes de acercarse para abrazarme. Enterró su cabeza en mi pecho y acaricié su espalda—; será mejor que me vaya a dormir, ya se me fueron las ganas de hacer cualquier otra cosa —dijo separándose de mí.

Y antes de que pudiese si quiera quejarme, Sakura ya se encontraba escaleras arriba.

—Hmph.

Observé mi entrepierna y mi erección aún permanecía ahí, rodé los ojos y solté un pequeño suspiro, ahora debía darme una ducha de agua helada.


A la mañana siguiente, me tocó ir a la empresa en un taxi y de bastante mal humor. Odiaba no tener conmigo mi preciado convertible negro, pero claro, Sakura tenía que prestárselo al idiota de Naruto.

En cuanto llegué a la empresa, le pagué al taxi y me apresuré al estacionamiento. Necesitaba saber en que estado se encontraba mi coche; por suerte, mi auto ya se encontraba ahí y en muy buen estado. Hmph. Así no tendré que matar al dobe, aunque tampoco es una mala idea.

Caminé al elevador y me subí para llegar al último piso. Mientras subía, las imágenes de la noche anterior regresaron a mi mente; Sakura es tan deliciosa que nunca me cansaré de ella.

En cuanto las puertas del ascensor se abrieron, me topé con el dobe, el cual se encontraba saliendo de su oficina.

—¡Teme! —gritó al tiempo en que se acercaba a mí. Cerré los ojos y continué caminando.

—Mis llaves —ordené estirando mi mano.

—¡Huy que genio 'ttebayo! —exclamó entregándome las llaves del coche.

—Hmph.

—¡Muchas gracias por dejar que me llevara tu auto!, de no haber sido por ti, no hubiese llegado a tiempo para comer el delicioso ramen que Hinata-Chan hizo para mí me dijo pasando un brazo por mis hombros.

—Más te vale que no hayas ensuciado los asientos, o te mataré —amenacé mientras alejaba su brazo de mí.

—No te preocupes amargado, todo está bien —aseguró con una estúpida sonrisa. Rodé los ojos y abrí la puerta de la oficina.

El ambiente aún tenía un ligero aroma a sexo, lo cual hizo que una sonrisa se formara en mis labios. La mujer que hace la limpieza, y que se supone debería estar haciendo su trabajo, se encontraba observando fijamente el piso a un costado de mi asiento, y con la cara sumamente roja.

—¿Pasa algo? —le pregunté molesto de que únicamente estuviese perdiendo el tiempo.

—Lo siento mucho señor Uchiha —dijo rápidamente—, iré a buscar algo para limpiar esa… cosa —y salió -prácticamente- corriendo de la oficina.

—¿Qué le pasa dattebayo? —murmuró el dobe. Ambos nos acercamos a mi pequeño sofá y mis ojos se abrieron desmesuradamente al ver lo que ahí había.

El sofá tenía una mancha blanquecina, que sé exactamente de que lugar provino. Pero no solo eso; además a un costado del sofá, se hallaba otra pequeña mancha parecida y el… condón.

¡Mierda!

¡¿Cómo no me di cuenta de eso ayer?

Estoy casi seguro de que el condón había terminado en el bote de basura y no en el piso. ¡Kuso!

—Teme —comenzó el dobe—. ¿Qué pasó aquí ayer? —preguntó sin dejar de ver la evidencia—. ¿Qué no se supone que Sakura-Chan y tú estaban aquí… solos?

¡Mierda!

Lo observé de soslayo y guardé silencio esperando que dijese algo más; estaba prácticamente seguro de que descubriría la verdad. Naruto se llevó una mano a su mentón y pareció cavilar un momento.

—Eres un maldito desgraciado —me dijo seriamente.

Respiré profundamente y me decidí a hablar.


Continuará…
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