viernes, 8 de junio de 2012

MQUO Cap11

Aquí les dejo el capi once. Aclaro que es un incesto, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MÁS QUE UNA OBSESIÓN
By Tsukisaku
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CELOS
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—Teme —comenzó el dobe—. ¿Qué pasó aquí ayer? —preguntó sin dejar de ver la evidencia—. ¿Qué no se supone que Sakura-Chan y tú estaban aquí… solos?
¡Mierda!
Lo observé de soslayo y guardé silencio esperando que dijese algo más; estaba prácticamente seguro de que descubriría la verdad. Naruto se llevó una mano a su mentón y pareció cavilar un momento.
—Eres un maldito desgraciado —me dijo seriamente.
Respiré profundamente y me decidí a hablar. De todas las situaciones en las que pensé que podría decirle la verdad a mi amigo, jamás imaginé que fuera en estas condiciones. ¿En qué momento me volví un descuidado?
—¡¿Cómo te atreviste a tener sexo en esta oficina? —gritó fulminándome con la mirada—. ¡¿Y con Sakura-Chan en el mismo edificio?, eres un maldito.
Permanecí en silencio y cavilé lo que el dobe me estaba diciendo. ¿Así que el cree que estuve con alguien más?, una pequeña sonrisa se asomó por mis labios.
—Hmph. Ella ya se había ido —mentí descaradamente. El dobe relajó su postura y esbozó una pequeña sonrisa.
—¡Menos mal!, por un momento pensé que lo hiciste con Sakura-Chan cerca 'ttebayo —solté un pequeño e inaudible suspiro—. ¿Y quién fue tú victima esta vez? —preguntó con ese tono pervertido e insoportable que tiene.
—Nadie que te importe.
—¡Vamos teme! —suplicó—, no seas tan egoísta.
—Hmph.
Tomé un par de documentos que necesitaba y nos encaminamos a la sala de juntas, mientras la empleada terminaba de limpiar mi oficina. Esta experiencia me dejó dos cosas en claro. Número uno, vigilar que los condones estén en el bote de basura y no dejar nunca rastros que nos delaten. Y número dos, Naruto es más idiota de lo que pensé ó al menos, eso quiero creer. Porque si el supiera algo, me lo diría… ¿verdad?

Dejé mis cosas en la sala de juntas y tomé el teléfono para llamar a Itachi. Aún debía darle el informe de la junta de ayer por la noche, y debía terminar de corroborar algunas de las cláusulas más importantes del contrato que se firmaría el viernes con los Yakushi.
El dobe estuvo conmigo, mientras le indicaba los ajustes que se harían y me informaba sobre los proyectos que estaban en marcha. Una hora más tarde, regresé a mi oficina y me senté en mi sofá, encendí el ordenador y me puse a realizar unos cálculos.
—Aquí te dejo el reporte de la construcción en suna —me dijo el dobe al tiempo en que me entregaba un sobre—. Parece que ya casi todo está listo, solo falta hacer una visita para supervisar y ya.
—Hmph. Entonces ve por la tarde.
—Bien. Oye, ¿ya está la reservación para el viaje a Yokohama?
Levanté la vista de los documentos que estaba leyendo y negué con la cabeza.
—Aún no, pero ahora le digo a Shizune que haga las reservaciones, ¿llevarás a Hinata contigo?
—¡Por supuesto dattebayo! —exclamó sonriente. Tomé el teléfono y le marqué a mi secretaria.
—¿Si, señor Uchiha? —preguntó amablemente.
—Necesito que compres cuatro boletos de avión, para salir este viernes a Yokohama.
—Enseguida —contestó y corté la comunicación.
—¿Cuatro? —preguntó el rubio ligeramente confundido. Algo bastante normal en él.
—Dijiste que llevarías a Hinata, ¿no?
—Si, pero ¿no deberían ser tres boletos?
—Sakura también vendrá —le dije regresando la vista a los documentos.
—¡Por Kamisama teme! —exclamó—. Tratas a Sakura-Chan como si fuera tú pequeña hija de tres años, no creo que si la dejas sola por un fin de semana se vaya a morir ó algo.
—Es mi… sobrina, y no voy a dejar que haga su santa voluntad —contesté fríamente mientras lo fulminaba con la mirada.
—Estás peor que un novio celoso 'ttebayo… —murmuró antes de levantarse y salir de la oficina.
¿Novio celoso?, ¿yo?
Hmph.
—o—o—o—
Cerré la puerta de mi casillero y caminé hacía la salida, donde sabía que la cerda me estaba esperando. Aún teníamos que terminar de preparar la exposición, que presentaríamos el viernes en la clase de literatura. En cuanto me vio, sonrió y me hizo señas para que me apresurara.
Le mostré la lengua como niña pequeña y caminé junto a ella a la biblioteca. Mi humor estaba excelentemente bien, hasta ahora no hay nada que me ponga en otro estado diferente. Las cosas están bien con Sasuke, él cual ahora es mi ¿novio?, me hace el amor divinamente, ya puedo conducir de nuevo mi coche y además, este viernes saldremos de viaje. No importa que sea una cena de negocios, lo que me importa es que estaré con él.
—¿Podrías bajarte de tú nube? —me preguntó Ino. La miré de soslayo y arqueé una ceja.
—¿Qué?
—Lo mismo digo —murmuró—, te estoy preguntando algo, y tú ni si quiera me prestas atención. Te la has pasado todo el día sonriendo como tonta, ¿Pasó algo que no me has dicho aún? —preguntó pícaramente.
—No. Sólo que ya tengo mi auto y eso me… emociona mucho.
—Eso es verdad. No importa que tú tío sea sumamente sexy, es todo un controlador amargado —al instante fruncí el ceño.
—No digas eso de él, es así porque me quiere —le dije un tanto irritada. Me molestaba que hablara mal de Sasuke, pero sobre todo que hiciera sus comentarios sobre lo sexy que es… me pone muy… celosa.
—¡Perdón! —exclamó al tiempo en que entrábamos al edificio de la biblioteca—. ¿Desde cuándo te has vuelto su defensora?
—Desde que nuestra relación… mejoró —murmuré. ¡Y vaya que ha mejorado!
—Vale, comprendo —me dijo mientras mostrábamos las credenciales a la encargada—. Cambiando de tema… ¿Qué te parece si el viernes después de clases, vamos a comprar algo lindo para ir a bailar?
¡Oh, no!
—Ino… —comencé lentamente—. verás, este fin de semana no podré ir a bailar ni quedarme en tú casa.
—¿Por qué?, Ya sabes que desde que nos conocemos, siempre te quedas en mi casa los sábados —me dijo mientras nos deteníamos a mitad de uno de los pasillos.
—Lo sé. Pero es que iré a Yokohama, a una cena de negocios con mi tío… y regresaremos el domingo —admití con un poco de pena por mi amiga, pero feliz por dentro.
—¿Sasuke te llevará a Yokohama a una cena de negocios? —preguntó y yo asentí—. ¡Es increíble que se niegue a dejarte sola nuevamente!, ¿Qué tienes?, ¿Cinco años?
—Cerda. Yo quiero ir —dije más seria—; no creo que sea aburrido y hace mucho que no salgo, no es un crimen ¿o si?
—Creo que no —admitió luego de un corto silencio—, pero te voy a extrañar frentona…
—Y yo cerda.
Le sonreí y continuamos caminando, en busca de los libros de literatura. Aunque si que necesitaba comprar algún vestido para usar esa noche, así que cuando terminamos de hacer la tarea. Llamé por teléfono a Sasuke y le dije que iría de compras con Ino al centro comercial, y que aprovecharía para comparar los víveres que nos hacen falta. El aceptó y me dijo que me cuidara.
Observé el reloj cuando llegamos al centro comercial y eran las seis. Nos apresuramos a visitar las tiendas de vestidos, había muchos y muy bonitos, así que nos tardamos un buen rato tratando de elegir uno.
Estaba muy atenta viendo un aparador, cuando Ino llegó y me jaló del brazo para hacerme entrar a una tienda que estaba a un lado.
—Acabo de ver el vestido perfecto para ti, frentona —dijo emocionada. Me llevó hasta uno de los maniquíes y abrí los ojos sorprendida.
—Es verdad, es hermoso.
Era un vestido negro tipo strapless, que era ajustado de la parte de arriba y con un poco de vuelo en la falda. Y tenía una pequeña cinta rosa pálido a la altura del pecho.
Ino llamó a una dependienta y le pidió que nos mostrara uno de mi talla, para que me lo pudiese probar. La mujer nos sonrió y asintió, segundos después me entregó uno y me indicó donde estaban los probadores. La cerda -prácticamente- me empujó para que me lo midiera, me encerré en el pequeño cuarto y comencé a quitarme la ropa.
Cuando terminé de cerrar la cremallera del vestido, salí para que Ino me diese su opinión.
—¿Y bien?
—¡Vaya!, luces realmente bien —exclamó atónita. Me sonrojé debido al cumplido y me giré para observarme en el enorme espejo que ahí se hallaba.
¡Woha!
El escote era bastante pronunciado y hacía que mis pechos lucieran un tanto más apreciables; la parte de arriba se ajustaba bastante bien y la cinta rosada, quedaba justo debajo de mis senos. La parte de abajo tenía más vuelo y llegaba justo arriba de mis rodillas.
Sonreí y quedé sumamente satisfecha.
—Ahora solo faltan unos zapatos negros y ¡listo! —exclamó Ino emocionada. Solté un pequeño suspiro y me metí al vestidor, para cambiarme la ropa. Seguro que Sasuke quedará complacido con mi vestimenta.
Luego de pagar el vestido y los zapatos que la cerda escogió por mí, nos encaminamos a comer algo, y luego a hacer las compras. Durante todo el rato, se la pasó diciéndome que debía tomar fotos de todo, para que ella las viera.
Una vez que la dejé en su casa, me encaminé a la mía. Ya eran más de las ocho y seguro que Sasuke ya está en casa. En cuanto aparqué el auto, él salió para ayudarme con las bolsas, me preguntó como me había ido y que si me había divertido.
Me pareció que lo hacía más por celos, pero igual me encantó que se preocupara por mi bienestar. En cuanto cerró la puerta de la entrada, soltó las bolsas y me acorraló contra la pared para besarme con fiereza. Al instante solté lo que traía en manos y enredé mis manos en su cabello.
¡De verdad que amaba sus besos!
Estuvimos besándonos por un largo rato, hasta que el aire nos hizo falta. Nos separamos y volvimos a tomar las bolsas para llevarlas a la cocina. Mientras él acomodaba las cosas en la nevera y la despensa, yo subí a mi cuarto a guardar mi vestido y a cambiarme el uniforme.
Cuando bajé, Sasuke me recibió de nuevo con un apasionado beso, que inevitablemente fue subiendo de tono. Sus manos viajaron y deleitaron mi cuerpo, de una manera exquisita y abrasadora. Logrando que inevitablemente termináramos desnudos en uno de los sofás. Me hizo tocar el cielo dos veces, ¡y de que manera!, cada beso, cada caricia, cada estocada, todo me elevaba al séptimo cielo.
Jamás me cansaría de hacer el amor con él.
Los siguientes dos días pasaron de manera veloz. El viernes todo salió perfectamente, la exposición fue todo un éxito, la profesora nos sacó una nota perfecta. Estaba sumamente emocionada, el vuelo salía a las cinco de la tarde, así que tenía el tiempo justo para llegar ala casa y cambiarme de ropa.
Cuando llegué, Sasuke ya me esperaba, le entregué mi maleta y me dejó sola para que me cambiara. Ya que si estaba cerca, seguramente terminaría sobre mí y eso nos retrasaría mucho. Una vez que estuve lista, tomé mi móvil, mi chamarra y salí del cuarto. Bajé las escaleras rápido y salí de la casa.
En el camino al aeropuerto, me explicó como eran las personas a las que visitaríamos y que nos quedaríamos en un hotel que estaba sumamente cerca de la casa de los Yakushi. También me dijo que por fin conocería a la novia de Naruto y lo que pasó el día después de nuestro encuentro en su oficina.
¿Cómo es que se nos pasó un detalle tan importante?, debo admitir que me sentía ligeramente nerviosa. Yo sé que Naruto puede ser algo despistado e ingenuo, pero no es idiota. Y quizá trate de preguntarme lo que pasó ese día, por suerte ya sé que responderle, pero… me siento mal por tener que mentirle, después de todo es una buena persona y el mejor amigo de Sasuke. Quizá si se lo decimos, no lo tome tan mal.
Cuando llegamos al aeropuerto, bajamos el equipaje y pagó la permanencia del auto en el estacionamiento. Caminamos hacía donde se registraban los pasajeros y el equipaje, y minutos después nos topamos con Naruto y una joven muy bonita, cerca de la sala de abordaje.
—Hola Sakura-Chan —me saludó sonriente.
—Hola Naruto —respondí esbozando una sonrisa.
—Quiero presentarte a mi novia: Hinata Hyuga —dijo pasándole un brazo por los hombros, la chica se sonrojó y me sonrió tímidamente. Era una chica como de mi estatura, delgada, de piel blanca, cabello azulado y unos ojos perlados muy brillantes.
—Mucho gusto —le dije.
—Y ella es Sakura Haruno, la sobrina de este teme —dijo dándole un golpe en el pecho a Sasuke con su mano libre. Es mi imaginación, ¿o dijo la palabra sobrina, de manera extraña?
—Me alegra conocerte Sakura —dijo—. Me puedes decir Hinata.
Le sonreí y estreché su mano.
—Es hora de abordar —dijo Sasuke guiándonos a la sala de abordaje. Todos entregamos nuestros pases de abordaje y atravesamos el pasillo que nos llevaría a la puerta del avión.
A todos nos tocó en la misma fila, solo que a Sasuke y a mí, a la derecha. Y a Hinata y Naruto, a la izquierda. De repente me sentí algo nerviosa, no por el hecho de tener que volar, si no porque me parece que Naruto me observa de una manera bastante… inquisitiva.
Quizá solo sea mi imaginación, y esté siendo paranoica. Pero es que me cuesta mucho trabajo creer que no se dio cuenta de lo obvio, ¿Qué tan ingenuo puede ser?
El vuelo no duró mucho, y durante todo ese tiempo me la pasé sumida en mis pensamientos. Necesitaba relajarme y dejar toda la paranoia para otra ocasión. Cuando bajamos del avión, fuimos a recoger el equipaje. Naruto se acercó a conversar con Sasuke, en tanto yo hacía lo mismo con Hinata. Me parecía una chica sumamente dulce y tierna, y debe tener una gran paciencia, si soporta toda la hiperactividad de su novio.
Una vez con las maletas en mano, salimos a la gran estancia. Y antes de si quiera poder parpadear, una pelirroja -que conocía bastante bien- se lanzó a los brazos de Sasuke sin previo aviso.
—Suéltame, Karin —le dijo Sasuke mientras se deshacía de su abrazo. Al instante fruncí el ceño y apreté mi maleta con fuerza, ¡¿Quién se cree esa loca para abrazar así a mí… tío?
—¡Es que estoy tan feliz de verte! —exclamó. Rodé los ojos, menuda zorra.
Sasuke me miró y sintió el odio que estaba sintiendo por la pelirroja, y antes de que yo me abalanzara a matar a esa zorra, decidió hablar y hacer las presentaciones pertinentes. Me obligué a respirar y a calmarme, después de todo no se vería bien que yo intentara hacerle algo a esa tipa, sobre todo porque para el mundo soy la sobrina de Sasuke.
Una enorme camioneta nos llevó a la propiedad de los Yakushi, al parecer la zorra decidió que nos hospedaríamos en su mansión y no en el hotel que teníamos planeado. Lo bueno es que Sasuke únicamente aceptó por esa noche, y le dijo que el sábado por la mañana todos iríamos a quedarnos al hotel.
—No sabía que traerías a tú sobrina… —murmuró mientras caminábamos por los pasillos de la casa—. Y solo tengo dos recamaras listas.
—Lo mejor será que nos vayamos al hotel —dijo Sasuke.
—De ninguna manera. Naruto y su novia, pueden quedarse en una recamara. Tú sobrina en otra, y tú… conmigo —le dijo seductoramente.
¡Shannaro!, ¡Ahora si la mato!
—Sakura y yo podemos quedarnos juntas, y Naruto se quedará con Sasuke —dijo Hinata, antes de que yo -ahora si- matara a la pelirroja.
—Magnifica idea —dijo Sasuke observándome de soslayo.
—Extrañaré a mi Hinata-Chan, dattebayo —chilló el rubio. Y yo a mi Sasuke… agregué mentalmente. Pero al menos así, estaré segura de que esa tipa no se meterá a su habitación a mitad de la noche.
¡Shannaro!
Esto de los celos me está matando.
—o—o—o—
Terminé de ducharme y salí del baño para arreglarme, aún podía escuchar los quejidos del dobe, diciendo que deseaba pasar la noche con su novia. ¡Hmph!, pienso lo mismo que él, pero no puedo decir que deseo pasar la noche con mí… sobrina.
—Deja de quejarte —le dije fríamente al tiempo en que sacaba de la maleta mi traje negro.
—Amargado —bufó antes de meterse al baño. Sonreí, parecía un niño pequeño.
Faltaba una hora para la cena y todos debíamos estar listos. Quité la toalla y me coloqué los boxers, busqué mi camisa, la corbata y los dejé sobre el traje, en la cama.
Algo me estaba incomodando y no estaba seguro de lo que era. Quizá si debí dejar que Sakura se quedara en casa con su amiga Yamanaka, aunque si no le decía que estaba invitada, seguramente me hubiese hecho un drama.
Ya no sé que es peor. Si que esté aquí, intentando no sacarle los ojos a Karin. O que se quedará allá, muerta de celos.
Terminé de colocarme la camisa y el pantalón, cuando el dobe salió del baño. Se puso a parlotear sobre el contrato, mientras se vestía. Bien. Debo mantener la mente fría, este contrato con los Yakushi es sumamente importante, y nada debe arruinarlo.
Cerca de las siete, una de las sirvientas nos avisó que todo estaba listo en el salón principal y que nos estaban esperando. El dobe y yo terminamos de acomodarnos la corbata y bajamos a la estancia. Ahí se hallaban Karin, Kabuto y otro chico al cual no conocía.
—Buenas noches Uchiha —me saludó Kabuto estrechando mi mano—. Uzumaki —le dijo estrechando la de él.
—Buenas noches —saludamos ambos. Karin de inmediato se pegó a mi brazo derecho y me sentí hastiado.
—Les presento a mi hermano menor: Suigetsu Yakushi —nos dijo Kabuto. Lo observé bien, y me di cuenta que era más o menos de la edad de Sakura, quizá solo un año más grande. Y eso si que no me gustaba.
—Un gusto.
Asentí con la cabeza. El sonido de unos tacones llamó nuestra atención, todos giramos para posar la vista en la escalera y me topé con la imagen más hermosa que he visto en toda mí vida.
Sakura estaba… perfecta.
Ese vestido le quedaba divinamente. Tenía un escote bastante pronunciado, que dejaba ver parte de sus pechos, logrando que la boca se me hiciera agua. El vestido le llegaba un poco arriba de las rodillas, y me dejaba ver sus piernas perfectamente torneadas. Lucía un poco de maquillaje y llevaba el cabello suelto, pero adornado con una cinta negra.
¡Kamisama!
Las ganas de poseerla ahí mismo, me golpearon con fuerza.
—¡Están hermosas dattebayo! —exclamó Naruto, seguido de un ligero silbido. Su novia se sonrojó fuertemente y Sakura ligeramente.
—Gracias —contestaron ambas. Clavé los ojos en los jades de Sakura, y traté de transmitirle todo lo que estaba sintiendo, de verdad que deseaba poseerla.
—Quiero presentarles a Kabuto Yakushi, el dueño de esta propiedad. —dije señalando levemente al sujeto de anteojos—. Y él es su hermano menor: Suigetsu.
—Mucho gusto —contestaron nuevamente ambas.
—El placer es todo mío señoritas —les dijo amablemente.
—Ella es Hinata Hyuga, la novia de Naruto —le dije, señalando a la dueña de los ojos perlados, la cual volvió a sonrojarse con fuerza—. Y ella es mí… sobrina. Sakura Haruno.
—Es todo un placer conocerte —le dijo Suigetsu a Sakura al tiempo en que depositaba un corto beso en la mano derecha de ella. Lo cual logró que la sangre me hirviera de sobre manera.
—Igualmente —murmuró sonrojada. El chico se giró para observarme y me sonrió.
—Creo que me encantaría decirte tío.
Me tensé completamente al escuchar eso. ¡¿Qué mierda significa eso?, este mal nacido no me dirá así, ni en un millón de años. ¡Ni en esta vida, ni en ninguna otra!
¡Primero lo mato!
Lo fulminé con la mirada y sentí ganas de golpearlo.
—Mejor ándate con cuidado —le dijo el dobe—. Porque Sasuke cuida mucho a su sobrina, como a su vida misma, así que… si no quieres morir joven…
Hmph. El dobe tenía razón, y le agradecí mucho que interviniera, porque esto de los celos es tan nuevo para mí, que no logro controlar mis impulsos.
Mierda.
Esto de los celos, terminará matándome de un disgusto.
Continuará…
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