viernes, 8 de junio de 2012

MQUO Cap12

Aquí les dejo el capi doce. Aclaro que es un incesto, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU y lemon.
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
MÁS QUE UNA OBSESIÓN
By Tsukisaku
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NUEVAS EXPERIENCIAS
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Algo en el tono de voz de Naruto no me agradó para nada. "Mejor ándate con cuidado, porque Sasuke cuida mucho a su sobrina, como a su vida misma, así que… si no quieres morir joven…"
Comienzo a creer que si sabe lo que está pasando, y eso de cierta manera me inquieta un poco, quizá si debamos decirle.
—La señorita vale el riesgo —contestó ese chico de ojos púrpuras. Contuve la respiración, estaba completamente segura de que a estas alturas, Sasuke ya estaría furioso y con ganas de matarlo de verdad, así que me vi en la obligación de hacer algo, antes de que eso pasara.
—Cuanto lo siento, pero no eres mi tipo —le dije con mucha sinceridad—. Además, estoy divinamente con mí… novio.
No estaba completamente segura de porque le dije eso, pero esperaba que me dejara de molestar, por el bien de mis nervios y los de Sasuke. Todo el mundo puso una cara de póker que me hubiese encantado fotografiar, el único que atinó a sonreír fue mi tío.
—Más claro ni el agua —le dijo su hermano mayor—, así que mejor deja de agobiarla.
—Pasemos al comedor —indicó la zorra, al tiempo en que jalaba del brazo a Sasuke, quien únicamente se dejó llevar.
Atravesamos un gran pasillo, el cual estaba decorado de manera elegante, y llegamos al comedor. Era un lugar demasiado amplio, con una gran mesa de caoba y muchísimas sillas a su alrededor, unas veinte de cada lado, me parece. Observé con atención el lugar y me di cuenta que un extremo únicamente había cinco lugares, y del otro lado, otros dos.
¿Por qué los lugares estaban separados?

—Los jóvenes irán aquí, para que no se aburran con nuestra conversación —dijo el señor Yakushi, respondiendo a mi pregunta. Al instante fruncí el ceño, ¿Por qué teníamos que estar lejos de ellos?
—No creo que sea necesario —intervino Sasuke—, mi sobrina está acostumbrada a las conversaciones de negocios.
—Vamos teme, Sakura-Chan estará mejor con un chico de su edad —intervino Naruto. Sasuke lo fulminó con la mirada y yo me mordí la lengua para no decir nada.
—Anda Sasuke-Kun —le dijo Karin -casi- arrastrándolo hasta el otro lado del lugar.
¡Shannaro, de verdad odio a esa tipa!
Me senté de mala gana en el lugar que me correspondía y bufé por lo bajo, pensé que esto sería mucho más… interesante. ¡Y lo peor de todo!, Sasuke no hace nada por quitarse a esa tipa de encima.
Durante toda la cena, me la pase en absoluto silencio. Prácticamente ni probé bocado, la furia que sentía, no me lo permitía.
—¿Te encuentras bien? —me preguntó el chico que estaba a mi lado. Lo miré de soslayo y le sonreí levemente.
—Claro —mentí.
—A veces esto de estar en estas cenas, es todo un fastidio —comenzó—. ¿Por qué no vamos a bailar al centro?
¿Ese chico me estaba invitando a salir?
—Como amigos —agregó.
Observé a Sasuke y me di cuenta que ni si quiera nos estaba prestando atención, estaba más entretenido con aquella zorra. Yo podría estar enrollándome con el chico este, y ¡él ni en cuenta!
Apreté la falda de mi vestido con mis manos y traté de controlar la ira. ¿Para qué deseaba que viniera, si ni me presta atención?
—¿Sabes qué? —farfullé—, es una gran idea.
—Perfecto.
Se puso de pie y me indicó que lo siguiera hasta el otro extremo de la mesa, al instante, todos nos observaron curiosos. Traté de no mirar a mi tío, y esperé a que el chico hablara.
—No deseamos interrumpir, así que invité a la señorita a bailar y aceptó.
—Bien, pero no lleguen tan tarde —contestó Kabuto.
—¿Y exactamente, quién te dio permiso de salir? —me preguntó Sasuke fríamente. Posé mis ojos en él y noté que estaba furioso.
—No exageres tío, ustedes están muy… entretenidos —dije entre dientes—, y no quiero causarles distracción.
Y sin darle tiempo a decir algo más, me giré y salí de la estancia con Suigetsu. Subimos a cambiarnos de ropa y luego nos iríamos juntos, ahora más que nunca deseaba un par de tragos, para olvidarme de todo esto.
—o—o—o—
Apreté los dientes con fuerza y traté de calmarme.
Un par de horas más, y todo esto terminaría. No soportaba tener a Karin acosándome a cada instante, y lo peor de todo, era que Sakura estaba sola con aquel tipo.
Durante la cena, conversamos con Kabuto sobre las principales cláusulas del contrato, que anteriormente ya le habíamos mandado por fax. Estábamos por pasar el despacho, cuando Sakura y el tal Suigetsu, caminaron hacia donde estábamos.
—No deseamos interrumpir, así que invité a la señorita a bailar y aceptó.
¡¿Qué?
—Bien, pero no lleguen tan tarde —contestó Kabuto.
—¿Y exactamente, quién te dio permiso de salir? —le dije a Sakura fríamente. Ella no saldrá con este… tipo.
—No exageres tío, ustedes están muy… entretenidos, y no quiero causarles distracción —me dijo seriamente.
Y antes de que lograra decirle algo más, desapareció de la estancia. Apreté los puños con fuerza y me puse de pie, si ella cree que se irá así por que si, está muy equivocada.
—Iré por el contrato —avisé, para después salir de la estancia.
Sentía como la sangre burbujeaba con fuerza dentro de mí, estaba más que molesto por todo esto. ¿Cómo es que Sakura aceptó salir con ese chiquillo?
Subí las escaleras -prácticamente- corriendo y atravesé el pasillo para llegar a la habitación de Sakura y Hinata. Abrí la puerta y entré sin hacer ruido, le di una ojeada al lugar y al no encontrarla, supuse que la hallaría en el baño.
Una vez que estuve frente al baño, hallé la puerta del baño abierta, así que supuse que estaría bien entrar sin llamar antes. Asomé la cabeza y la hallé de pie frente al lavamanos únicamente usando su ropa interior, al instante mi pene comenzó a palpitar y a ponerse duro. Me adentré y cerré la puerta, ella posó sus orbes jades sobre mí a través del espejo y frunció el ceño.
—¿Qué crees que haces? —preguntó molesta.
—Saldrás sin el permiso de tú tío… y eso está muy mal —contesté al tiempo en que me acercaba a ella y la atrapaba entre mi cuerpo, y el lavamanos.
—Pues mi tío está muy ocupado con esa zorra, así que ¿Qué más da?
—Me encantas celosa —murmuré en su oído al tiempo en que acariciaba sus senos por encima de la tela.
Froté mi creciente erección en su trasero y ella ahogó un gemido. Observé como cerró sus ojos y sus manos se aferraban al lavamanos. Comencé a devorar su cuello, a frotarla y a acariciarla con efusividad.
—Sasuke…
Estaba excitado, ¡mierda, necesitaba hundirme en ella!
Desabroché mi pantalón y lo bajé junto con el boxer, coloqué mi mano derecha en su centro y sonreí al ver lo húmeda que se encontraba. Le arranqué las bragas y la hice inclinarse levemente, para después penetrarla de una sola estocada. Sakura soltó un pequeño gemido y la observé a través del espejo, morder su labio inferior con fuerza.
—Te has portado tan mal… Sakura.
Le dije mientras entraba y salía de ella con desesperación.
La ira y el deseo mezclados, producen una excitación diferente y apasionada, que me encantaba. Continué estrujando sus senos, acariciando su clítoris y saboreando su cuello, las estocadas eran fuertes y casi salvajes, tanto que temí que me odiara por esto.
—Lo sé… castígame.
Sonreí y mordí su cuello; y unos minutos más tarde, me derramé dentro de ella y un segundo después, me alcanzó en el éxtasis. Salí de su interior y se giró para besarme con desesperación, succionó mi lengua y mordió mis labios, casi como si se le fuese la vida en ello.
—Me encantas —me dijo en un suspiro—. Quizá deba seguir portándome mal…
Observé sus el brillo de sus ojos y sonreí.
—Será mejor apresurarnos.
Nos separamos y acomodé mi ropa rápidamente, en tanto ella se quejaba por que una vez más, había roto sus bragas. En cuanto estuve listo, salí de su dormitorio, no sin antes advertirle que se portara bien y que no hiciera nada malo. Ya era bastante difícil que saldría con ese adolescente, como para además, quebrarme el cerebro a cada instante, preguntándome lo que estaría haciendo.
Saqué de mi maleta el contrato, me coloqué un poco de loción, lavé mis manos y regresé al comedor, donde todos seguían conversando sobre trivialidades. Sakura y Suigetsu pasaron a despedirse y prometieron volver temprano; me obligué a no pensar en el tema y a concentrarme en el contrato.
Cerca de las diez de la noche, todo estaba listo, por fin teníamos asegurado ese negocio de millones, y yo podría relajarme un poco. Karin intentó que festejáramos en un bar, pero me negué alegando tener un fuerte dolor de cabeza. El dobe se quejó de mí y trató de convencerme, pero no lo logró.
Realmente no podía salir por ahí, y no quedarme a esperar a Sakura. Kabuto sugirió que bebiéramos un poco de champaña en una de las estancias, y accedí de mala gana, ya que Itachi siempre decía que brindar después de un contrato, demostraba la buena disposición de ambas partes.
No presté la más mínima atención a lo que decían, y en cuanto me terminé el líquido burbujeante, me disculpé para encerrarme en mi habitación. Me quité el traje y lo guardé en la maleta, tomé una toalla y me metí al baño, necesitaba relajarme y no pensar en nada.
Estaba inquieto y deseoso, anhelaba estar con Sakura, hacerla mía y escucharla gemir mi nombre. ¿Cuándo me volví así?, creo que frenarme por años me afectó de sobre manera.
—o—o—o—
Durante las casi cuatro horas que estuve lejos de Sasuke, no logré controlar las ansias que tenía de estar con él. Esa última sesión de sexo fue… indescriptible. Estuvo llena de pasión, deseo, ira, entrega y adrenalina. Me parece que hacerlo en un lugar donde cualquiera te puede encontrar, le dio un toque sumamente interesante.
Mi mente divagó tanto, que no le presté la más mínima atención a Suigetsu, y en el fondo me sentí mal por él. Cerca de la media noche, regresamos a la casa, le agradecí y me encerré en el dormitorio sin hacer mucho ruido. Todo estaba en completa oscuridad y a juzgar por la respiración tranquila de Hinata, llevaba un buen rato dormida.
Tomé un par de cosas de mi maleta y me metí al baño para cambiarme. Estaba muerta de cansancio y deseaba dormir, así que en cuanto salí del baño, me acomodé del lado libre de la cama y me quedé profundamente dormida.
Las ganas de beber agua, me despertaron a mitad de mi sueño. Observé la hora en el pequeño reloj que reposaba sobre la pared y me di cuenta de que a penas eran las tres de la mañana, no llevaba ni tres horas dormida y ya tenía ganas de beber algo. Me puse de pie y busqué alguna jarra con agua por la habitación ó algo, pero no hallé nada.
Bufé, tendría que bajar hasta la cocina.
Salí sin hacer nada de ruido y caminé a través de la oscuridad con mucho cuidado, no deseaba que alguien se despertara por mi culpa. Bajé las escaleras en silencio y busqué la cocina cerca del comedor. Cuando la encontré, entré y me acerqué a uno de los estantes para tomar un vaso y poder servirme agua.
—¿Problemas para dormir?
Pegué un pequeño brinco y casi dejo caer el vaso de mis manos, me giré y observé a Sasuke cerca de la entrada.
—Me asustaste —me quejé llevando una mano a mi corazón—. ¿Planeas que me de un paro cardiaco?
—Hmph.
Se acercó a mí y sentí como mi corazón aceleraba su paso, lo miré y me di cuenta de que únicamente vestía su boxer. Tragué saliva y mordí mi labio inferior, era jodidamente sexy.
Retrocedí hasta que mi cuerpo chocó contra la encimera, él sonrió de lado y me atrapó ahí.
—Alguien puede vernos —le recordé.
—Todos están dormidos —me dijo antes de eliminar la escasa distancia que nos separaba, y atrapar mis labios entre sus dientes.
¡Sus besos me vuelven loca!
Estiré la mano con la que sostenía el vaso y lo dejé sobre algún lugar, para después enredar mis dedos en su sedoso cabello oscuro. Pegó su cuerpo más a mí, y noté su erección rozar mi vientre bajo, gemí dentro de nuestro beso y me restregué ansiosa.
Sabía que eso no deberíamos de estarlo haciendo ahí, pero el riesgo de que alguien nos pillara era demasiado excitante. Bajé mis manos y acaricié su perfecto torso desnudo, mis mejillas ardían y mi corazón amenazaba con salirse de su lugar, el torrente de emociones que Sasuke me brinda, son indescriptibles.
Nos separamos por la falta de aire y le sonreí, me despojé de la polera y dejé que mis senos quedaran expuestos. Él sonrió de lado y comenzó a masajearlos con desesperación, mis pezones se endurecían a su tacto y eso me encantaba. Volví a besarlo, en tanto mis manos se deshacían de su molesto boxer, lo sentí moverse y supe que estaba lanzando la prenda a un costado. Deslicé mis manos por su espalda, hasta que logré acariciar su bien formado trasero. Entonces sentí como acariciaba con sus dedos mi clítoris, y solté un gemido, estaba tan húmeda que su piel se deslizaba con facilidad sobre mi centro.
Rompí el beso y dejé que me bajara el pequeño short que llevaba, pasó su lengua por sus labios, al notar que no vestía bragas. Y no es que planeara tener sexo en la cocina, es solo que pensé que sería útil, y vaya que lo fue.
Me tomó por la cadera y me levantó para colocarme sobre la encimera, abrí mis piernas y dejé que se colocara entre mí, su erección rozó mi entrada y ambos gemimos. Lo jalé del cabello para besarlo y en ese instante, el se hundió en mí de un solo golpe, mordí su labio en respuesta y enredé mis piernas en su cadera.
¡Shannaro, esto era lo mejor!
Saboreé y succioné, sus labios y su lengua, jamás me cansaría de él. Sasuke rompió el beso para bajar su boca y succionar uno de mis senos, lo hizo de una manera tan deliciosa que mordí mi labio para no gritar. Estaba segura de que si estuviésemos solos en nuestra casa, estaría gritando de placer como loca.
Aferré mis manos a su espalda y sentí como aceleraba sus movimientos, mordió mi pezón y solté un pequeño grito, él se separó y me miró con reprobación. ¿Qué esperaba? Me es difícil controlar los sonidos que salen de mi boca, ante semejante placer.
Enterré mi cabeza entre su cuello y él hizo lo mismo, besé su deliciosa piel, así como él lamió la mía. Mi cuerpo comenzó a contraerse y supe que estaba a nada de alcanzar el orgasmo, Sasuke apretó mi trasero para hundirse más en mí y un par de segundos después, explotamos. Mordí su cuello para ahogar mi grito, y él imitó mi acción.
Tomé grandes bocanadas de aire para recuperar la respiración, nuestros pechos subían y bajaban con rapidez. Sasuke salió de mi interior y me bajó de la encimera, me pasó mi pijama y me vestí a toda velocidad. Una vez que estuvimos "vestidos", lo besé y salimos de la cocina para regresar a nuestras habitaciones.
Atravesamos el gran pasillo y pasamos por varias de las estancias, pero cuando estábamos por llegar a las escaleras, alguien nos interceptó.
—¿No pueden dormir? —preguntó.
Ambos giramos el rostro a la derecha, y ahí se hallaba Naruto, recargado en una de las paredes de la sala. Mi corazón dio un vuelco al tiempo en que mi corazón se aceleraba nuevamente.
—Lo sabes —murmuró Sasuke seriamente.
—Naruto… —traté de decir algo, pero mi tío me interrumpió.
—Pensé que confiabas en mi Sasuke —dijo el rubio—, pudiste decirme la verdad en la oficina y no lo hiciste.
—Sakura —me dijo—; ve a tú dormitorio, Naruto y yo tenemos que hablar.
—Pero…
—Obedece —me ordenó.
Asentí y continué con mi camino, de repente sentía el estomago revuelto. Estaba asustada, la incertidumbre de no saber lo que pasará, me come viva.
¿Qué hará Naruto?, ¿Nos acusará con mis padres, con Itachi?
¿Nos odiará?
Entré a la habitación, y me dejé caer sobre el piso. No quiero que esto se termine, si me llegan a separar de Sasuke… no lo podré soportar.
Continuará…
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<--CAPITULO 11                    CAPITULO 13 -->
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