viernes, 8 de junio de 2012

MQUO Cap13

Aquí les dejo el capi trece. Aclaro que es un incesto, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MÁS QUE UNA OBSESIÓN
By Tsukisaku
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QUE PASE LO QUE TENGA QUE PASAR
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Existen situaciones en las que una persona se deja segar por el deseo, y eso le trae consecuencias de las que más tarde, llega a arrepentirse. Aún no estoy seguro de si eso es mí caso, o no, pero admito que últimamente no pienso con claridad. El hecho de querer estar con Sakura, de hacerla mía, todo el tiempo… ha logrado que me ciegue tanto, que no perciba los pequeños detalles que dejo escapar.
Primero lo de la oficina y ahora esto. Jamás conté con que Naruto nos estaría vigilando, me parece que lo subestime un poco, al parecer no es tan idiota como supuse.
—Pensé que confiabas en mi Sasuke —dijo el rubio—, pudiste decirme la verdad en la oficina y no lo hiciste.
Lo observé fijamente a los ojos y le ordené a Sakura que nos dejara solos, esto era algo que debía arreglar a solas.
—Sígueme —le dije, al tiempo en que me encaminaba al patio trasero, estaba bastante alejado y era demasiado noche como para que alguien nos escuchara. Naruto caminó detrás de mí y justo cuando nos alejamos lo suficiente, lo encaré y el me golpeó en la quijada.
—Eres un maldito —masculló, lo fulminé con la mirada y antes de lograr decirle algo, o de regresarle el golpe, volvió a pegarme en el rostro, pero esta vez logrando que cayera al piso—. ¡Maldita sea, ella es tú sobrina!, comparten el adn, es hija de tú hermana. ¿Qué pasa contigo?
Me levanté rápidamente y lo golpeé en la boca. ¿Quién mierda se cree para pegarme?

—Esto no es asunto tuyo —siseé. Miré como un hilillo de sangre resbalaba por su labio y me preparé para pegarle de nuevo.
—Lo es —respondió pasando su mano por su barbilla—. Por que eres mi amigo.
—Hmph.
—Cuando pasó lo de la oficina, intenté no pensar eso de ti, por eso es que le busqué otra explicación más lógica. Pero algo me decía que solo me engañaba, entonces todo comenzó a tener sentido; tus celos obsesivos, la sobreprotección, todo. Y no me dijiste nada.
—No eres nadie para que te rinda explicaciones.
En un movimiento rápido, Naruto me tomó por el cuello y me estampó contra uno de los árboles. Me miró con furia, y le regresé la mirada.
—¿Por qué precisamente ella?, ¿Por qué tú sobrina? —me cuestionó.
—Por que la amo.
El dobe aflojó su agarre y dejó caer sus manos. Me miró como si le hubiese dicho que los cerdos volaban, ó que había un duende detrás de él.
—¿Qué? —preguntó incrédulo—. ¿Enamorado?, ¿Tú?, ¿De una niña de dieciséis años?
—Hmph. No sabes nada —bufé.
—De verdad intento comprender Sasuke, porque somos amigos y porque te conozco de toda la vida.
—Lo creas o no, lo que siento por Sakura es real —comencé—. Y siempre ha sido así; juro que intenté alejarme, pero esto fue más fuerte…
—Ella también te quiere, ¿no es así? —asentí—. Lo imaginé.
—¿Qué?
—Eres un bastardo y todo eso, pero no te creo capaz de obligar a alguien a estar contigo, mucho menos si se trata de tú sobrina. Por eso es que imagino que Sakura te corresponde, si no, no aceptaría estar contigo.
—Hmph.
Tiene lógica, y me sorprende. En definitiva Naruto no es como siempre pensé.
—¿Cuánto más durará esta locura? —preguntó luego de un rato de silencio.
—No es una locura.
—¿No? —preguntó con sarcasmo—. ¿Entonces qué harán?, ¿Se casarán y tendrán hijos?, ¡por favor!
Apreté los puños con fuerza y los dientes. Sé cual es su punto y me enfurece.
—¿Piensas que Mikoto y Fujitaka aceptarán su relación?
—No necesitas decirme lo que ya sé.
—¿Cuándo dejaste de pensar con claridad? —me preguntó—. ¿Sabes que pasará cuando Itachi se entere?, mejor aún, dime:¿Crees que una adolescente deseé enfrentar todo lo que se vendrá, solo por ti?
—Cállate.
—¡Vamos Sasuke, dímelo!
—¿No crees que ya sé todo esto? —gruñí molesto—. Toda mi vida he pensado lo mismo, sé lo que pasará si alguien se entera, y también sé las consecuencias… pero ya no me importa nada, la amo y quiero estar con ella. No me interesa si tengo que luchar contra todos, o dejar la empresa, nada cambia lo que siento y nadie me separará de ella.
—¿Seguro que no es una obsesión?
—Es más que eso.
Naruto soltó un gran suspiro y luego comenzó a reír.
—¿Y ahora porque mierda te ríes?
—Me preguntaba ¿Quién de los dos está más loco? —comentó entre risas—. Si tú por hacerle al incestuoso y depravador de menores… ó yo por aceptarlo y guardar tú secreto.
Arqueé una ceja y lo miré confundido, ¿De verdad me apoyará con todo esto?... Es oficial, Naruto está más loco que una cabra.
—No me mires así —se defendió—. Antes que cualquier otra cosa, eres mi mejor amigo, y jamás te daría la espalda en una situación como esta. Creo que tendrás suficiente con lo que se avecina 'ttebayo.
—Hmph.
—Solo una cosa más… —pidió—. Por favor, nunca de los nucas, hagan eso cerca de mí… ¡Me traumaría de por vida, dattebayo!
—Idiota —le dije mientras le pegaba en el estómago.
Creo que es un alivio poder contar con él, al menos, no representa una amenaza para mi secreto. Por lo demás, ya me preocuparé después.
—o—o—o—
¡Shannaro!
Juro que hubiese enloquecido, si Sasuke no me ha mandado un mensaje para avisarme que todo estaba bien. Después de que los dejé solos, temí lo peor. Ya me podía ver recluida en un internado, el susto que me llevé fue demasiado.
Me la pasé pensando en lo que pasaría si la verdad se llegaba a saber, ¿Qué dirían mis padres, tío Itachi y mis amigos?, ¿me odiarían, me despreciarían?... sé que no está bien, pero mi amor por Sasuke es demasiado. Lo amo tanto, que no me importaría morir por él.
Es justo lo que toda mi vida soñé.
Pero lo que me pasó, me hizo pensar. ¿Cuánto más deberemos guardar el secreto?, a mí me encantaría poder decírselo a todos y dejar de esconderme. Yo quiero pasear con él, besarlo en público, abrazarlo y tomarlo de la mano, sin que todos nos critiquen o nos miren con desprecio.
Quizá sea imposible, pero es lo que yo quiero.
A la mañana siguiente, nos levantamos temprano y nos fuimos de ahí. En esta ocasión, Naruto ayudó a Sasuke para convencer a esa zorra y su familia, de que debíamos quedarnos en un hotel, lo cual me alegró muchísimo. La tal Karin no tuvo de otra más que aceptar, así que nos encaminamos al centro para acomodarnos en dos habitaciones. Después de eso, Sasuke y Naruto, tuvieron que viajar con Kabuto para revisar los terrenos y ver cosas del trabajo.
Mientras que Hinata y yo estuvimos paseando y visitando tiendas. Estaba de buen humor, así que le compré un obsequio a la cerda y otro a mis padres. Los extrañaba muchísimo, por suerte, logré hablar con ellos y contarle de mi pequeño viaje, aunque omitiendo ciertos detalles. Además estaba feliz, porque Naruto había decidido guardar el secreto, y eso significaba que nos apoyaba de cierta forma.
Después de unas horas, los chicos regresaron y dijeron que estaban libres, afortunadamente Kabuto recibió el aviso de que debía hacer un viaje de negocios a China y sus hermanos lo acompañarían. Lo que me alegró muchísimo, ya que así, podía dejar de preocuparme porque la zorra esa, decidiese hacerle una visita a mi Sasuke.
Una vez que estuvimos en el hotel, Naruto alegó que deseba pasar la noche con su novia, así que eso nos dejó a Sasuke y a mí, en una habitación. Ambos sonreímos, porque eso significaba que podíamos estar juntos sin que nadie nos dijese algo.
Bien, quizá no había transcurrido tanto tiempo, desde que eso pasó; pero para nosotros era muy importante disfrutar al máximo cada momento. Y en cuanto nos vimos solos en ese cuarto, nos fundimos en un beso que hizo que mis pulmones se quedaran sin aire. Y que logró que termináramos desnudos, sobre la cama, gimiendo.
Luego de que nos dimos un baño, Sasuke le avisó a Naruto que saldríamos solos para que ellos también pudiesen pasar tiempo juntos y sin interrupciones. Eso me alegró de sobre manera, era la primera vez que saldríamos como una pareja normal, sin tener que ocultarnos.
Tomamos un taxi que nos llevó a las afueras de la ciudad, donde había una especia de festividad, ya que las calles estaban adornadas con luces de todos colores y había una gran variedad de puestos. Una vez que Sasuke pagó el viaje, entrelazó sus dedos con los míos y eso me provocó un delicioso escalofrío. Me parecía increíble que un acto tan censillo y simple como ese, me emocionara de sobre manera.
Caminamos lentamente y observé que ahí, había muchas parejas. Sonreí y apreté la mano de Sasuke, continuamos caminando, y llegamos a un puesto donde vendían unos panes rellenos al vapor. Compramos un par y comimos tranquilamente, mientras hacía eso, escuché la conversación que sostenía una pareja que estaba cerca y algo dentro de mí se removió inquieto.
Ellos hablaban sobre una fiesta que estaban organizando con sus amigos, y cosas de ese tipo. Entonces comprendí algo, ellos tienen amigos en común, van a fiestas, salen juntos siempre, porque gritan su amor a los cuatro vientos. Yo jamás tendré algo como eso, porque tengo que estar siempre escondida. Sé que amo a Sasuke, con todo mi corazón; pero no puedo evitar entristecerme por lo que vendrá.
Mis padres volverán y regresaré a vivir con ellos; entonces ya no podré estar tanto tiempo con Sasuke. Y después, en un año más, iré a la universidad y no sé si él seguirá aquí para mí.
—¿Te pasa algo? —me preguntó Sasuke, mientras pasaba sus dedos por mis mejillas. Hasta ese momento me di cuenta que estaba llorando.
—Yo… —sollocé y él me abrazó. Cerré los ojos y traté de tranquilizarme, no debía pensar en eso, no ahora.
Entonces sentí como Sasuke comenzaba a caminar y me guiaba a algún lugar, lejos de todas las personas. Me separé de él y noté que nos hallábamos dentro del pequeño bosque, que estaba a los alrededores de la festividad. Hizo que nos sentáramos en un tronco viejo que estaba ahí, y me abrazó por los hombros.
—Ahora si, dime lo que sucede —pidió.
—Nada, es solo… una tontería.
—¿Una tontería te hizo llorar? —preguntó incrédulo.
—Bueno… —comencé con la vista fija en el pasto—. Pensé en lo que pasará con nosotros después.
Sasuke pareció comprender y no dijo nada.
—¿Crees que podamos estar juntos? —pregunté en un murmullo. El me apretó contra su pecho y me abrazó.
—Haremos todo lo posible, para que así sea.
Sus palabras me reconfortaron un poco, pero no del todo. Ni él sabía lo que pasaría con nosotros, y eso me entristecía levemente. Por eso es mejor disfrutar cada momento, que desperdiciar el tiempo pensando en el futuro.
Que pase lo que tenga que pasar.
—o—o—o—
Cerca de la media noche, regresamos al hotel. Estaba algo agotado por todo lo que estaba pasando, pero era más cosa mental, que física. Aunque no quisiera, mi cerebro pensaba una y otra vez lo que el dobe me había dicho, esas preguntas que me atormentaban y me irritaban. Y ahora sé, que Sakura se pregunta lo mismo que yo. ¿Podremos estar juntos?
El no saber la respuesta me pone de mal humor, es una mierda no poder tener el control sobre las cosas.
Cuando entramos a la habitación, me dejé caer sobre la cama y cerré los ojos. ¿Qué debo hacer?, las cosas están relativamente bien, pero no siempre será así. ¿Qué le diré a mi hermana?, "Estoy enamorado de tú hija, y deseo casarme con ella" ¡Hmph!
—No pienses tanto, o se te quemará el cerebro —me dijo Sakura mientras deslizaba sus dedos por mi frente—. ¿Sabes?, creo que en lugar de desperdiciar el tiempo pensando en lo que pasará… podemos aprovecharlo de otra forma.
Abrí los ojos y me topé con esa sonrisa que tanto me gustaba. Se acomodó sobre mí y comenzó a besarme de manera lenta, amo sus labios, son dulces, suaves, finos y lo mejor de todo, amoldan perfectamente con los míos.
La abracé por la cintura y profundicé el roce, introduciendo mi lengua en su boca. Ahogó un pequeño gemido y enredó sus dedos en mi cabello. Mi pene comenzó a palpitar y pensé en las palabras que Sakura acababa de decir: Es mucho mejor disfrutar del momento, que pensar en lo que de cualquier manera, sucederá.
Y eso hice, disfrute de lo que más me gusta: ella.
De sus besos, sus caricias, su cuerpo, sus gemidos, todo. Me fascinaba hundirme en ella y demostrarle cuanto la amaba. Acaricié cada parte de su cuerpo, mordí, lamí, succione, hasta el cansancio. Después de todo, no estaba seguro de cuanto tiempo más podríamos continuar con esto.
La hice llegar al éxtasis más de una vez, siempre ocupándome de grabar cada gesto, cada sonido y cada palabra que me decía, en mi memoria. Estoy seguro que pase lo que pase, estas cosas serán las que siempre prevalecerán dentro de mí.
En situaciones como esta son en las que dejamos de ser: tío y sobrina… para ser: hombre y mujer. Sasuke y Sakura.
A la mañana siguiente, nos levantamos cerca de las nueve de la mañana y nos alistamos para ir al aeropuerto. El fin de semana había terminado, de una manera diferente a lo que imaginé, pero no por eso peor. El dobe aún continuaba observándonos de manera curiosa, pero creo que es porque no termina de creerse lo que está sucediendo.
El viaje transcurrió tranquilamente, y cerca del medio día, ya nos hallábamos en la casa. Sakura me avisó que iría a ver a su amiga y que pasaría un rato con ella, no objeté nada y la dejé ir, después de todo, también debe disfrutar de las cosas de su edad. Mientras tanto, yo me puse a acomodar mis cosas y a descansar un poco. Aunque no lo deseara, debía pensar en alguna estrategia para poder seguir con Sakura, no me iba a esperar a que las cosas se me salieran de las manos y me tomaran desprevenido. Siempre es bueno tener un as bajo la manga.
—o—o—o—
En cuanto llegué a la casa de la cerda, su madre me indicó que aún continuaba dormida, pero que podía despertarla. Le agradecí a la señora Yamanaka y subí corriendo las escaleras, entré al cuarto y me topé a la cerda, enroscada en sus cobijas. Abrí las ventanas y encendí el reproductor de música, una melodía movida comenzó a sonar y comencé a cantar.
—¿Quieres dejar de aullar como gato? —gruñó sacando la cabeza de las mantas.
—Es hora de que te levantes, quiero que vayamos al centro comercial —le dije algo ansiosa.
—Debes estar muerta de aburrimiento —bufó sentándose sobre la cama—. ¿Qué tal el viaje?
—Estuvo… interesante —fue la mejor palabra que se me ocurrió para describirlo.
—Lo que significa: aburrido —dijo sonriendo—. Bien, me daré una ducha y ya me contarás lo que pasó.
Ahogó un bostezo y se levantó de manera perezosa. Mientra se iba al baño, me senté sobre el pequeño sofá y me quedé cantando. Necesitaba sacar todas las preocupaciones de mi mente y no pensar en nada más. Nunca pensé que esto de las relaciones prohibidas fuese tan complicado… aunque debe serlo, si no, no serían prohibidas.
Casi una hora después, la cerda terminó de arreglarse y salimos de su casa. Mientras conducía, le conté sobre lo que había pasado en el viaje, claro que omitiendo casi todos los grandes detalles. Odiaba mentirle a mi mejor amiga, pero… la situación así lo amerita.
Le conté sobre Suigetsu, el bar al que fuimos, lo aburrido de la cena, lo zorra que es Karin, y otras cosas más.
—¡En menos de un mes es tú cumpleaños! —exclamó alegre—. Tendremos que hacer una fiesta en grande, como siempre.
—Supongo.
Había olvidado mi cumpleaños, estoy a tres semanas de cumplir diecisiete años, lo que me dice que mis padres están por volver. Ellos prometieron estar aquí, antes de ese día, genial.
—¿Qué te pasa? —preguntó Ino mientras aparcaba en el centro comercial—. ¿A caso no te alegra la fiesta?
—Si, pero…
—¿Estás así por un chico? —preguntó confundida, luego de observarme fijamente por un largo rato. Fruncí el ceño y negué con la cabeza—. No me digas que es por Sai.
—¿Qué?, ¡No!
—No trates de mentirme Sakura, te conozco de toda la vida y sé cuando un chico te pone mal… —me dijo—. Tenías una mirada parecida, cuando éramos niñas y tú tío Sasuke, se mudó lejos y no lo volviste a ver.
Me atraganté con la saliva y desvié la mirada, ¿Cómo es que la cerda recuerda esas cosas?
—No es eso…
—Sabes que puedes contarme lo que sea, ¿no?
Bajé la vista y sopesé la idea de contarle lo que pasaba. ¿Se molestaría conmigo?, ¿Dejará de ser mi amiga?, ¿Le causaré asco?
Creo que vale la pena intentarlo, Ino es mi amiga y además, ahora que Naruto lo sabe…
—¿Qué opinas del incesto? —le pregunté volviendo a clavar mis ojos en los suyos.
—¿Qué?, ¿Incesto? —me dio una mirada rápida y pareció meditar—. No sé, ¿Qué tiene eso que ver contigo?
—Pues…
—Espera —me cortó—. ¿Te gusta alguien de tú familia? —asentí débilmente—. ¡Oh, por Kamisama!, Dime que no es tú padre.
—¡No!
—Menos mal —murmuró soltando un suspiro—. ¿Entonces?
Me mordí el labio y tomé una gran bocanada de aire.
—Sasuke.
—¡¿Te gusta tu tío Sasuke? —gritó sorprendida.
—No grites cerda —mascullé girando a todos lados, para ver si alguien no nos observaba.
—Lo siento, pero es que… te gusta Sasuke.
—Ajá.
—Creo que no te culpo, ya quisiera tener yo un tío así de bueno —comentó como si hablase del clima—. Sería capaz de muchas cosas…
—¿Hasta de involucrarte con él? —pregunté mordiendo mi labio.
—Si hasta… —se detuvo al comprender mis palabras—. ¡¿Qué hiciste qué?
Cerré los ojos y recé para que no se fuese a desmayar o algo. Ahora tendría que sufrir la ira de mi amiga.
Continuará…
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