viernes, 8 de junio de 2012

MQUO Cap14

Aquí les dejo el capi catorce. Aclaro que es un incesto, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MÁS QUE UNA OBSESIÓN
By Tsukisaku
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FUE LINDO MIENTRAS DURÓ
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Saqué del horno la comida y la dejé sobre la mesa para que se enfriara un poco, eran casi las cinco de la tarde, así que ya tenía bastante hambre. Tomé un plato, cuando el ruido de una puerta azotándose llegó a mis oídos, fruncí el ceño y dejé lo que hacía para caminar escaleras arriba. En cuanto llegué a la habitación de Sakura, intenté abrir la puerta pero estaba cerrada, así que opté por entrar desde mi cuarto.
El lugar estaba algo oscuro, pero logré distinguir a Sakura, sentada en un rincón de la estancia. Abrazaba sus rodillas con fuerza y tenía el rostro entre sus piernas, ¿A caso estaba llorando?
—Sakura —la llamé y solo se escuchó un fuerte sollozo. Me tensé por completo, ¿Qué pasó para que ella se pusiese así?
Me acerqué y me puse a su altura para abrazarla, lo cual logró que sus sollozos se incrementaran.
—¿Qué te pasa?
—Ino… —sollozó al tiempo en que levantaba su rostro—, y yo… peleamos.
Acaricié sus mejillas y retiré los rastros de lágrimas, parecía estar devastada, pero no podía imaginar el motivo.
—¿Por qué?
—Una tontería… —murmuró limpiando sus lágrimas ella misma—. Me llamó estúpida, pero ya sabes lo sensible que soy.
Trató de sonreír y se soltó de mi agarre para ponerse de pie, la imité y arqueé una ceja. Presiento que no me está diciendo algo.
—¿Segura que solo es por eso?
—Si, no me prestes mucha atención, esto nos pasa con frecuencia.
La observé unos minutos, mientras ella encendía la luz y comenzaba a buscar una muda de ropa para cambiarse, ahora ya no parecía estar tan triste, pero casi puedo jurar a que me oculta algo.
—La comida está lista por si…
—No tengo hambre —me interrumpió—, de hecho, tengo más sueño que otra cosa. Eso por no mencionar que tengo mucha tarea, así que creo que estaré aquí el resto de la tarde —explicó antes de encerrarse en el baño.
¿Qué mierda fue todo esto?

Salí de ahí y regresé a la cocina, de repente ya no tenía hambre, así que me senté en el sofá con una cerveza en mano y me dediqué a pensar.
—o—o—o—
Dejé que el agua caliente recorriera mi cuerpo, necesitaba relajarme y despejar mi mente. La tarde había sido un total desastre, por no decir otra cosa. Después de que Ino salió de su asombro, no dijo nada, únicamente se dedicó a observarme. Fueron los cinco minutos más largos de toda mi vida, no sabía lo que pasaba por su mente y eso me estaba aniquilando. Y cuando por fin se decidió hablar, su tono de voz me dejó helada, era frío, distante y despectivo.
Debí imaginarlo —comenzó—. Ahora comprendo tantas cosas… su sobreprotección, tu repentino cambio hacia él, todo.
Ino…
Sakura —me interrumpió—. Eres tan estúpida y tan ingenua, ¿Cómo pudiste involucrarte con tú tío?, ¿Sabes lo que dirán tus padres?, ¡Kami!, ¡Mikoto morirá ante tal noticia, ¿de verdad quieres eso?, eres idiota ¿o solo te haces?
Las lágrimas ya recorrían mis mejillas. Cada palabra, era como una daga filosa en el corazón.
Lo sé, pero yo lo amo.
¿Interpones al hombre que jamás estuvo para ti, a tus padres?, ¿tus amigos?, ¿tú vida? —me cuestionó fríamente—. No puedo creerlo. Eres más estúpida de lo que creí si crees que tendrás algún tipo de vida con él… me has decepcionado.
Y tras decir eso, me dejó sola. Con todas esas verdades quemándome. Claro que ya sabía todo eso, y precisamente por ese motivo, dolía y mucho. Sé que cuando mis padres lleguen a enterarse, querrán morir de decepción, o de tristeza. Y desencadenará un caos en la familia Uchiha; tío Itachi no querrá saber nada de Sasuke, ni tampoco de mí. Mis amigos me odiarán y me despreciaran, por ser la maldita sucia que se enredó con su tío. No podré tener una vida normal, no tendremos amigos en común, ni una casa para nosotros, ni la aprobación de nadie, ni nos casaremos, ¡Nada!
Recargué mi espalda en la fría pared y me dejé caer hasta quedar sentada en el piso. El agua continuaba cayendo con fuerza y lograba que mis lágrimas se perdieran. Si mi mejor amiga reaccionó así, ¿Qué puedo esperar de los demás?, ¿Y de mi familia?
No puedo someternos a eso.
Y no lo haré.
—o—o—o—
Solté un suspiro y recargué la cabeza contra el respaldo de mi asiento. Era jueves y estaba completamente agotado, tanto física, como emocionalmente. Había sido una semana raramente estresante; no solo en la oficina, si no además, en la casa. Desde el domingo, Sakura comenzó a comportarse de una manera demasiado distante y extraña. Se la pasa encerrada en su habitación alegando que está en semana de exámenes y que tiene mucho que estudiar, a penas si me deja besarla y siempre que intento acariciarla, huye de mí con cualquier estúpido pretexto. No comprendo que mierda le sucede, pero hoy tendrá que decírmelo, porque sinceramente ya no lo soporto.
Afiné la vista y me di cuenta que una multitud de estudiantes comenzaban a salir del Instituto; me enderecé y esperé a ver salir a Sakura con su acostumbrado grupo de amigos. Unos minutos más tarde, la melena rosada apareció en mi campo de visión, pero caminaba completamente sola y parecía estar ausente de todo. Toqué la bocina del auto para que me viese, y al instante pegó un brinco, parecía más asustada, que feliz de verme. Dio un vistazo rápido hacia atrás y apresuró su paso hacia el auto.
—¿Qué haces aquí? —preguntó después de abrir la puerta. Se acomodó en el asiento del copiloto y cerró la portezuela con más fuerza de la necesaria.
—El auto de tus padres hoy no circula, así que…
—Pude regresar en taxi —bufó molesta, interrumpiéndome. Estaba por replicar algo, cuando noté como apretaba los puños fuertemente—. Vámonos ya.
Sakura parecía ver a alguien con mucho interés, así que traté de ver lo que ella observaba y me topé con su amiga, la rubia. Tenía la vista fija en nosotros, o al menos, en mí y parecía querer matarme con sus ojos.
Puse en marcha el auto y salimos rápidamente de ahí; mientras conducía hacia la casa, le pregunté si deseaba pasar a comer algo y me respondió secamente que tenía mucho que estudiar, lo cual me molestó.
En cuanto llegamos a la casa, ella se apresuró a abrir la puerta, pero se lo impedí.
—Espera.
—¿Qué? —preguntó de mala gana.
—Ahora mismo me vas a explicar, ¿Por qué mierda te comportas así?
—¿Así, cómo?
—Tan distante. No dejas que te bese, todo te molesta, ¿Qué te sucede?
—Lo siento, pero tengo demasiado que estudiar y lo último que deseo es pensar en tener sexo contigo.
—Sakura —comencé nuevamente, tratando de calmarme—. ¿Acaso le contaste a tú amiga lo de nosotros?
Observé como se tensaba ligeramente.
—No, ¿Por qué?
—Porque pareces estar mal desde la última vez que saliste con ella, y además, hoy parecía declararme su odio abiertamente.
—¿Sabes?, no todo en este mundo gira alrededor de ti —masculló, para después bajar del auto y adentrarse a la casa. Pensé en seguirla, pero me recordé a mi mismo, que debía regresar a la oficina porque tenía una junta muy importante.
Le di un fuerte golpe al volante y me esfumé de ahí.
Después de la junta de consejo, me acosté sobre el sofá y traté de relajarme. Por primera vez en mucho tiempo no tenía idea de lo que sucedía con Sakura, y eso me estresaba. ¿Cómo se supone que arreglaremos esto, si se niega a hablar?
—¿Cansado? —preguntó el dobe, escuché como se sentaba en una de las sillas y soltaba un suspiro—. ¿Me dirás que te pasa, dattebayo?
Lo sopesé un par de segundos y accedí, después de todo, si había decidido apoyarme con esto, es porque es mi amigo. Así que le conté las actitudes extrañas de Sakura, y la pequeña discusión de esa tarde.
—Pues, todo parece indicar que si se lo contó a su amiga —comentó—, y quizá ella no reaccionó tan bien como Sakura-Chan esperaba.
—No debió decirle —bufé.
—Trata de entenderla teme —me dijo—, ella debe querer tener a alguien a quien contarle todo lo que pasa entre ustedes, ya sabes, tener una buena amiga con quien compartir su felicidad.
—Hmph.
—Ya sabes, es joven y son actos propios de su edad —me explicó—. Y si su mejor amiga la rechazó, eso debe haberla afectado mucho más de lo que esperaba.
—Eso pensé.
¡Mierda!
Había esperado estar equivocado. Pero si es como nos imaginamos, entonces Sakura debe estar replanteándose nuestra relación, y eso no me gusta para nada. Ella no puede dejarme, no después de todo lo que nos costó estar juntos.
En cuanto terminamos de hablar, me encaminé de regreso a la casa, ahora si que no se escaparía de mí. Aclararemos las cosas de una buena vez. Cuando arribé a la casa, todo estaba completamente oscuro, pero el auto estaba ahí, así que Sakura debía estar en su habitación. Llegué al piso de arriba y abrí la puerta con sumo cuidado, la tenue luz de una lámpara, iluminaba el lugar. Me adentré y observé que Sakura se había quedado dormida en su escritorio, tenía la cabeza sobre sus libros y parecía estar agotada.
La tomé en brazos y la recosté en la cama, cuando la dejé, ella soltó un suspiro y murmuró mi nombre. Mi corazón dio un vuelco y me recosté junto a ella, la abracé por la cintura y la pegué a mi cuerpo. Lucía tan tranquila cuando dormía, que podía pasarme la noche entera observándola y no me cansaría. Deposité un corto beso en sus labios y ella soltó otro suspiro.
Sakura parecía tan feliz conmigo, que me es imposible aceptar que ella desee terminar con lo nuestro. Espero equivocarme, aunque sea algo casi imposible.
Cerré los ojos y poco a poco, me dejé vencer por el sueño.
—o—o—o—
El molesto ruido de la alarma se filtró a mis sueños y gruñí, estiré la mano y lo apagué. Hoy tengo examen de física y de algebra. ¡Odio esas materias!
Traté de moverme, pero algo me lo impidió. Abrí los ojos y miré hacia mi cintura, solo para toparme con dos manos que conocía bastante bien. ¿Pero, qué hace aquí?, me solté y me puse de pie. Mi corazón latía desbocadamente y probablemente si permanecía un segundo más ahí, terminaría haciendo algo de lo que me arrepentiría. Me observé y caí en la cuenta de que llevaba la ropa puesta, lo miré a él y parecía estar completamente vestido. Traté de recordar y no acudió nada a mi mente; lo último que sé es que estaba estudiando y… debí quedarme dormida.
Caminé a mi armario y saqué mi ropa limpia, para después encerrarme en el baño. Debía apresurarme porque tengo el examen de física en la primer hora, y espero poder estudiar antes, un poco más. Terminé de enjuagar mi cabello, cuando sentí como un par de manos se deslizaban por mi vientre.
¡Mierda, olvidé cerrar la puerta de su habitación!
—¿Qué haces?
—Besar a mi novia —murmuró antes de pegar su cuerpo desnudo con el mío, y atrapar mis labios con su deliciosa boca.
Todo mi cuerpo comenzó a temblar debido a la excitación y me regañé mentalmente. ¡Es increíble lo que logra con un simple beso!
Mi centro ya estaba completamente húmedo, y palpitaba de manera dolorosa. Lentamente llevé mis manos a sus brazos y sentí como una daga se clavaba en mi corazón, ¡Kami, de verdad amo a este hombre, quizá más de lo que esté permitido!
La decisión ya está tomada y no puedo retractarme. Nadie merece sufrir las consecuencias de esta relación.
Las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos y él ni si quiera lo notó, se separó de mí y continuó besando mi cuello. Lo abracé con fuerza y gemí al sentir su erección rozar mi vientre. Me levantó y enredé mis piernas en su cintura, recargó mi espalda contra la fría pared y un segundo después, me embistió con fuerza. El agua caliente aún caía sobre nosotros y las gotas saladas, resbalaron con más fuerza por mis mejillas. Cada estocada, significaba un doloroso adiós, uno del que él, aún no es conciente, pero que es inevitable.
Enterré mis uñas en su espalda y mordí mi labio, estaba por llegar al éxtasis, ese nirvana que solo Sasuke era capaz de hacerme tocar. Él mordió uno de mis pezones y explotó dentro de mí, logrando que explotara también. Sin salirse de mí, volvió a besarme con dulzura, me permitió saborear esos labios que por años anhelé probar.
El agua ya estaba más fría que caliente, así que me colocó en el piso y permitió que terminara de bañarme.
En cuanto salí de la ducha, él volvió a meterse, por lo tanto, me apresuré a arreglarme. Y una vez que estuve lista, tomé mis cosas y me esfumé de la casa. Tenía mucho que pensar.
Cuando estuve en la escuela, hice lo mismo que había estado haciendo toda la semana, me senté en mi sitio y saqué mis notas para estudiar. Ya no hablaba con mis amigos, porque Ino siempre estaba con ellos y yo deseba evitar los momentos incómodos. Todos me preguntaban lo que pasaba entre nosotras, y nunca contestaba nada, no deseaba contradecir cualquier cosa que ella les hubiese comentado.
Desde el domingo intenté hablar con ella, pero se negó todas y cada una de las veces. Y cuando estaba lejos de mí, solo se limitaba a observarme con decepción. Lo que me hacía sentir terriblemente mal, porque eso solo es una pequeña prueba de lo que me esperaba toda la vida, si decido continuar con ésta locura, y no únicamente a mí, si no también a Sasuke. Porque el hecho de que Naruto "aceptara" lo nuestro, no significa que los demás también lo harán.
Él no sabe que feo se siente.
Pero claro, yo solo tengo dieciséis años y él ya tiene veinticuatro, ¿Cómo sabrá lo que siento?
—Sakura —me llamó Tenten, levanté la cabeza y traté de sonreírle—. ¿Cuánto más estarán así?
—No sé…
—Sea cual sea el motivo por el cual se enojaron, déjame decirte que no es razón suficiente para que te alejes de nosotros —me dijo sentándose junto a mí. Era la hora del almuerzo y en lugar de estar con ellos en el comedor, estaba sentada en una de las jardineras—. También somos tus amigos.
—Lo sé, pero… no quiero incomodar a Ino, ni a nadie.
—Si tú hiciste algo que le molestó, lo cual me parece increíble, déjame decirte que ella solo necesita tiempo para pensar, no te estreses tanto ¿si?
—Gracias Tenten.
El resto del día pasó rápidamente, los exámenes finalizaron y me sentí libre. Una cosa menos en la cual pensar. Me encaminé de regreso a la casa, y me sentí rara, era la segunda vez que no me quedaría con la cerda y eso era extraño.
En cuanto llegué, me cambié el uniforme y me dispuse a buscar algo de comida. En eso estaba, cuando mi móvil comenzó a sonar, observé la pantalla y mi corazón dio un vuelco al ver que se trataba de mi madre. Atendí rápidamente y conforme nuestra charla avanzaba, me sentía mal, y más decidida a llevar a cabo lo que planeaba.
Cuando terminamos de hablar, regresé a mi habitación y comencé a empacar todas mis cosas. Esa noche regresaba a casa.
Cerca de las seis de la tarde, ya tenía todo listo para regresar a mi casa. Esta vez, Sasuke no impediría que eso pasara. Bajé todas mis maletas al recibidor y justo en ese preciso instante, él apareció.
—¿Qué es esto?
—Mis cosas —contesté secamente—. Me voy.
Su rostro se tornó de diferentes tonalidades y pareció enfurecerse al instante.
—No te irás a ningún lado.
—Si, lo haré —él tomó una gran bocanada de aire, supongo que intentando tranquilizarse y me miró directo a los ojos.
—Ahora mismo me vas a explicar el motivo de tú comportamiento —dijo fríamente—, y quiero la verdad.
Mi corazón se oprimió, pero decidí hablar.
—Ya no quiero estar contigo —mentí.
—¿Qué?
—Lo que escuchaste.
—Ésta mañana que gemías en el baño, no parecías opinar lo mismo —gruñó no muy convencido.
—No digo que no seamos sexualmente compatibles —comenté luchando por no sonrojarme—; pero somos familia, soy tú sobrina, y aunque no nos guste aceptarlo, lo nuestro no tiene futuro.
—Eso no te importó antes.
—Pero me importa ahora —aseguré—. No le haré esto a mi familia, así que… te dejo libre para que te busques a alguien más.
—No te dejaré, tú eres mía.
—No soy de nadie —farfullé—. Además te aseguro que eres completamente sustituible.
—No lo permitiré —gruñó furioso. Me sentía fatal de verlo así, pero es lo mejor para todos—. Nunca hallarás a nadie mejor que yo.
—Tengo dieciséis años —respondí—. Tengo toda una vida por delante, como para atarme a ti.
—Sakura…
Estaba por comenzar toda una batalla campal, cuando el timbre de la casa sonó, él se quedó en silencio y parecía debatirse entre lo que debía hacer. Mi corazón se oprimía a cada segundo que pasaba, odiaba tener que decirle todo eso, porque la mayor parte eran mentiras. Claro que sabía que no existía nadie en el mundo que se comparara a Sasuke, pero debía intentar alejarme de él, por el bien de ambos.
El timbre volvió a resonar y me mordí la lengua para no llorar. Él se movió y abrió de mala gana, pero se quedó en shock al ver a quien estaba en la entrada.
—¡Hermanito! —saludó mi madre efusivamente—. ¡Hija!
Corrí hacía mis padres y los abracé con fuerza, mi padre acarició mi espalda y pequeñas gotas saladas comenzaron a resbalar por mis mejillas. Ellos parecían estar tan felices y… ¿Quién soy yo para arruinar su felicidad?
—Los esperaba en un par de semanas más —escuché hablar a Sasuke.
—Lo sé —contestó mi madre—, pero se adelantaron un par de fechas, así que volvimos para estar con Sakura.
—Gracias por cuidarla —continuó mi padre—, te debemos una.
—Hmph.
—Bueno, es hora de irnos —comentó mi madre—. Suponemos que deseas estar solo, así que nos vamos.
Me separé de ellos y limpié mis lágrimas. Mi padre tomó mis cosas y las llevó al auto, mi madre se despidió de Sasuke y se encaminó al auto. Tomé la última de mis maletas y me giré para despedirme de mi tío.
—Gracias por todo —murmuré sin verlo realmente—, y perdóname por lo que te acabo de decir, pero sabes que es la verdad.
Me giré y salí de ese lugar.
El corazón dolía, dolía demasiado, pero había un bien mucho mayor tras mi decisión, solo esperaba que Sasuke supiese comprenderlo. Me subí al auto y observé por última vez la casa.
Nuevas lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas.
Fue lindo mientras duró.
Continuará…
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