viernes, 8 de junio de 2012

MQUO Cap15

Aquí les dejo el capi quince. Aclaro que es un incesto, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…

Aclaraciones: AU.

La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.

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MÁS QUE UNA OBSESIÓN
By Tsukisaku
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¿UN CLAVO SACA OTRO CLAVO?
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La molesta luz del sol daba de lleno en mi rostro, así que gruñí y me tapé con una de mis manos. La cabeza me dolía, tanto, que parecía que alguien me enterraba un cuchillo con cada palpitación que daba; sentía el estomago revuelto y todo mi cuerpo parecía estar adolorido, justo como si me hubiesen golpeado hasta cansarse. Trataba de dejar la mente en blanco, pero no podía, el maldito dolor me lo impedía. Gruñí de nuevo y solté el aire de golpe, todo el lugar estaba en silencio, así que con un poco de relajación, lograría dormir nuevamente. En eso estaba, cundo el molesto ruido del teléfono resonó por toda la casa. Maldición. Una nueva oleada de dolor golpeó mi cabeza.

Mierda —mascullé de mala gana. Tenía la boca completamente seca y casi podía intuir que mis labios estaban de la misma manera. Llevé ambas manos a mi cabeza e intenté masajear mi sien, pero el maldito ruido del teléfono no ayudaba a calmar mi dolor. Abrí los ojos y tomé una gran bocanada de aire antes de sentarme con calma; al instante sentí como si todo estuviese dando vueltas, mi corazón latía con frenesí y mis pulmones parecían reclamar por la falta de aire. Acomodé mi cuerpo en el sofá y busqué con la mirada el aparato del infierno, pero nada, no estaba a la vista, así que antes de gastar energías buscándolo decidí dejar la contestadora.


¡Sasuke, ¿Por qué mierda no contestas el teléfono dattebayo?, no puedes estar aislado toda la vida, más tarde iré a verte y si no me abres la puerta, juro que la derribaré 'ttebayo!

¡Estúpido!

¿A caso no tiene alguien más a quien molestar?

Tomé la botella de whisky –prácticamente– vacía y bebí el resto de su contenido en menos de un minuto, la garganta me quemaba, pero no importaba, al menos ya no la sentía seca. Dejé el envase vacío sobre la mesa de la sala y me puse de pie, necesitaba algo más para intentar saciar mi sed… o mis penas. Caminé lentamente a la cocina y saqué de la nevera la otra botella que había dejado ahí, la abrí lo más rápido que pude y le di un gran trago. Estaba ligeramente frío y raspaba mi garganta, lo cual me producía una deliciosa sensación de bienestar.

Era mil veces sufrir y tolerar una resaca, que un estúpido y maldito dolor en el corazón.

Regresé al sofá y me tumbé nuevamente, la cabeza volvió a martillarme con tanta intensidad, que pensé que explotaría. Bien, quizá hasta prefiero la muerte antes que seguir aquí sentado, sufriendo, como si fuese un niño pequeño. Le di otro nuevo trago al whisky y cerré los ojos mientras el líquido resbalaba por mi garganta, intenté no pensar en nada. No tenía ganas de mirar, porque cada que abría los ojos veía algo que me recordaba a ella. Aunque, cada que cerraba los parpados, entonces la miraba a ella; sus ojos, sus labios, su cabello, su piel, todo. ¡Maldición, lo estoy haciendo de nuevo!

¡No debo pensar en ella, no más!

Continué bebiendo un poco más y bajé la botella, para dejarla sobre una de mis piernas. Aún podía sentir el sol quemar mi rostro, así que me puse de pie y me tambaleé hasta la ventana para cerrar las persianas, una vez que todo estuvo oscuro, regresé al sofá y me dejé caer en él. El whisky estaba surtiendo efecto, así que ya ni si quiera sabía si la cabeza aún me dolía o no, volví a beber de el líquido mágico y entonces todo mi cuerpo pareció relajarse por sí solo. Cerré los ojos y me recosté por completo, necesitaba dormir en un lugar donde ella no hubiese estado, y obviamente eso no era ni mi cama, ni la suya. Anhelaba poder olvidar; ya no recordar la maldita y enferma obsesión que me llevó a enamorarme de mi sobrina, cada palabra, cada gesto, cada gemido, cada sueño, cada roce… ¡todo!

—o—o—o—

—¿Estás bien?

Parpadeé un par de veces y enfoqué la vista en mi madre, la cual parecía estar un tanto preocupada por mí.

—Si, es solo que… aún me afecta —murmuré—, tenía mucho tiempo sin discutir con Ino.

—Todo se resolverá hija, solo dale un poco de tiempo. Lo que sea que haya pasado, no puede ser tan grave ¿o si?

Le sonreí levemente y negué con la cabeza. Por supuesto que era grave, mucho más de lo que mi madre jamás llegará a imaginar, pero no podía decírselo, no amenos que deseara verla sufrir. Dejé que me abrazara y reprimí mis terribles ganas de llorar, habían pasado casi dos días desde que regresé a mí legitima casa y me sentía horriblemente mal. Extrañaba mucho a Sasuke; su cuerpo junto al mío, sus caricias, sus palabras, sus celos, todo. Claro que no era sustituible, de hecho, es el único hombre del mundo que quizá no sea reemplazable, pero por el bien de todos, debo olvidarlo e intentar seguir con mí vida aunque justo ahora parezca una misión imposible. Al menos mis padres están conmigo y no me siento tan sola. Me habían contado sobre sus conciertos y sobre los sitios que había visitado, parecía interesante eso de viajar, ojala y yo pudiese irme lejos para olvidar.

El timbre de la casa resonó por todo el lugar y me despegué de mi madre, le dije que atendería yo, así que ella se quedó ensayando con su violín un poco más. De camino a la entrada me topé a mi padre, quien se hallaba en la cocina preparando su especialidad, le sonreí y me dejó ir a atender a las visitas. Coloqué mi mano en la perilla y tomé una gran bocanada de aire, no esperábamos a nadie, así que la posibilidad de que fuese él, era demasiada alta. Abrí la puerta y me quedé congelada.

—Ino —murmuré.

—Hola —dijo esbozando una pequeña sonrisa—, Mikoto le avisó a mi madre que estaban aquí, así que... decidí venir a hablar contigo.

—Claro —contesté—, pasa.

Me hice a un costado y ella ingresó a la casa, cerré la puerta y nos encaminamos hacia las escaleras, mi padre sacó la cabeza de la cocina y saludó a Ino, quien le regresó una gran sonrisa. Subimos en silencio, hasta que llegamos a mi habitación, cerré la puerta tras de mí y esperé a que ella dijese algo. Ino se acomodó en el pequeño sofá que estaba del lado derecho de mi cama y me hizo una seña para que me acercara, por lo tanto me situé junto a ella. Ambas parecíamos tener la vista fija en nuestras manos, así que me concentré en lo que sea que fuese a decir.

—Perdóname —dijo. Levanté el rostro y me topé con sus ojos azules, parecía estar triste y avergonzada realmente—. Yo… no debí juzgarte, ni decirte todas esas cosas, fue horrible de mi parte, porque somos amigas y debí apoyarte incondicionalmente.

Le sonreí al tiempo en que mis ojos se llenaban de lágrimas.

—Está bien, Ino —solté un pequeño suspiro—. Creo que si hubiese sido a la inversa, yo también habría reaccionado así. Te entiendo.

—Sé que si, pero igual no está bien —me dijo—. No creí que llegaría toparme con una situación parecida, así que no supe como reaccionar, de verdad lo siento Sakura.

—No te preocupes, yo no te guardo rencor por nada —le dije—. Después de todo, lo que dijiste es verdad.

La primera lágrima resbaló por mí mejilla y mi corazón se oprimió, odiaba llorar, pero en situaciones como ésta, de verdad que me era imposible. En momentos pensaba que llegaría a deshidratarme de tanto llorar, pero eso aún no pasaba. Ino me abrazó y el nudo en mi garganta se incrementó, estaba triste, deprimida y sin ganas de nada, más que de llorar. Un sollozo escapó de mi boca y dejé que las lágrimas brotaran libremente de mis ojos, Ino se quedó quieta y sin decir nada, justo lo que necesitaba.

—No llores —sollozó—, de verdad no quise lastimarte.

—No es por eso —dije entre sollozos. Me separé y traté de calmarme, limpié mis lágrimas con mis manos y ella hizo lo mismo—. Terminé mi relación con… ya sabes, y estoy mal, porque lo amo y lo extraño.

—Kami, no debí decirte todo eso —murmuró—. ¿Es culpa mía, no?

—No —negué con la cabeza, mientras nuevas lágrimas brotaban por mis orbes—. Lo que tú me dijiste solo sirvió para que reafirmara lo que ya sabía; la verdad es que una relación así no tiene futuro. No puedo pensar solo en vivir algo de felicidad, si eso hará infeliz a toda mi familia, sencillamente no puedo.

—No sé que decirte —murmuró al tiempo en que me abrazaba nuevamente—. Lo único que puedo asegurarte, es que tienes todo mi apoyo; sea lo que sea que decidas, yo estaré ahí para ti.

—Gracias… cerda.

—De nada… frentona.

Nos quedamos así un poco más, hasta que me sentí mejor. La verdad es que había extrañado mucho a mí amiga; estando con ella, no importa que tan mal me sienta, siempre logro olvidarme un poco de todos los problemas. Y es justo lo que necesito… olvidar. Olvidarme de todo.

—o—o—o—

¡Sasuke! —escuché que alguien me llamaba, pero no tenía nada de ganas de moverme. El ruido del timbre taladraba mis oídos, así como los gritos y los fuertes golpes que estaba dando ese idiota en mi puerta—. ¡Abre la puerta dattebayo!

Pasé mis manos por mi rostro y gruñí, ese maldito ruido del infierno me estaba matando, ¿no podía largarse de una buena vez?

¡Juro que tiraré la puerta si no abres Uchiha!

—Maldito entrometido —farfullé al tiempo en que me ponía de pie. Toda la habitación pareció dar vueltas y mi cabeza estuvo a punto de explotar, masajeé mis sienes y caminé con pereza a la entrada. Los ruidos y los gritos no cesaban, y casi puedo apostar a que toda la manzana ha escuchado a éste idiota gritar. Abrí la puerta de mala gana y entrecerré los ojos debido a la luz que aún había fuera.

—¿Qué mierda quieres? —pregunté furioso. Me giré y lo dejé ahí, aunque dos segundos después, lo escuché cerrar la puerta y seguirme a la sala. Me dejé caer en el sofá y tomé la botella para después beberme lo que quedaba.

—No puedes seguir así, teme —me dijo al tiempo en que me arrebataba la botella vacía—. ¡Mírate! ¡Pareces un vagabundo!, y la verdad es que solo llevas dos días aquí encerrado.

—Hmph —bufé—. ¿Y a ti que mierda te importa?

—Eres mi amigo —me dijo—; y no puedo permitir que sigas así, tienes que superarlo.

Cerré los ojos y dejé de escuchar el sermón del buen amigo, la verdad es que mi cabeza no tenía ánimos de soportarlo, estaba a nada de explotar en miles de pedazos.

—Cállate —gruñí—, me duele la cabeza.

—Después de todo lo que has bebido no me sorprende —bufó antes de encaminarse a la cocina. Mantuve mi mente alejada de todo, por los minutos que él tardó en regresar y después sentí como se sentaba a mi izquierda—. Tómate esto, te ayudará con la fuerte resaca que debes tener.

Abrí los ojos y miré fijamente el vaso que me entregaba, el contenido era algo rojo y no parecía para nada algo bueno, o de buen sabor.

—¿Qué es eso? —mascullé aún con la voz un tanto pastosa.

—Bebe y no preguntes —contestó. Me entregó el vaso y dos pastillas. Seguro que hice una gran mueca de asco, pero igual me tomé lo que me entregaba, después de todo, si moría envenenado para mí mucho mejor. Al primer sorbo sentí ganas de vomitar, pero de cualquier forma me lo terminé y dos segundos después, ya estaba corriendo al baño.

Cuando terminé de vomitar, la cabeza me dio vueltas, estaba completamente mareado. Observé mi rostro en el espejo y me maldije, ¿Qué pasa conmigo? ¿Por qué tengo que actuar de ésta manera tan infantil e inmadura?

Mi rostro estaba mucho más pálido de lo normal, tenía unas grandes ojeras, mis ojos estaban rojos y los labios parecían estar más secos que nada. Bajé la vista y me di cuenta que aún llevaba la misma ropa de hace dos días; estaba tan ocupado compadeciéndome de mi maldita suerte, que ni si quiera tuve tiempo de bañarme. Naruto tiene razón, parezco un vagabundo. Hmph.

Abrí el grifo de la ducha y me quité la ropa, para después meterme bajo el chorro de agua. Cerré los ojos y permití que mi cuerpo se relajara, la cabeza aún me dolía, pero ya no tanto. Enjaboné mi cabello y lo enjuagué con sumo cuidado, me sentía débil, como si en cualquier instante me fuese a desmayar. Menuda mierda, seguramente es porque no he comido nada. Comencé a tallar mi cuerpo con la esponja y traté de no pensar en nada, aunque parecía una misión imposible, ahora recuerdo porque no había entrado al baño… éste fue el último lugar donde hicimos el amor antes de que ella se marchara.

Mi corazón se oprimió y alejé esos pensamientos de mí; terminé de enjuagarme y cerré el grifo, envolví mi cintura con la toalla y me encaminé a la habitación. Abrí el armario, saqué unos boxers, una camiseta y unas bermudas, y me vestí. Pasé mi lengua por mis labios y sentí la garganta seca, necesitaba agua, mucha agua, así que bajé a la cocina.

—¿Mejor? —me preguntó el dobe en cuanto entré.

—Hmph.

Saqué de la nevera una botella de agua y la abrí, para después beberla, mi garganta aceptó gustosa el líquido y me sentí un tanto mejor.

—¿Te veré mañana en la oficina?

Asentí sin dejar de beber.

—Bien, pues entonces me voy —dijo mientras cerraba la nevera—. Lo mejor será que te acuestes a dormir teme, aunque si tienes hambre, acabo de dejar un estofado que Hinata-Chan mandó para ti.

Asentí nuevamente y dejé la botella vacía sobre la mesa, mi estomago no tenía ganas de comer nada, así que preferí tomar otra botella de agua. Seguí al dobe a la entrada y al pasar por la sala, noté como había ordenado un poco mi desastre. Hmph, supongo que debería agradecérselo, pero no lo haré, el debe saber que lo estoy. Abrió la puerta y se giró para mirarme por un par de segundos, esbozó una estúpida sonrisa y después desapareció. Tanta alegría de su parte, me asquea.

Subí las escaleras y regresé a mi habitación, dejé la botella sobre la pequeña mesa a un costado de la cama y me acosté, el colchón se amoldó a mi cuerpo, cerré los ojos y me quedé dormido casi inmediatamente.

—o—o—o—

Las siguientes dos semanas pasaron lenta y tortuosamente, mi dolor había disminuido un poco, o quizá solo había estado lo suficientemente distraída, como para sentir pena y tristeza. Ino me convenció de hacer una fiesta para mi cumpleaños, así que me la pasé siendo arrastrada de un lugar a otro en los preparativos. A mi madre le agradó la idea, así que organizó parte de las cosas que necesitaríamos para adornar la casa, ya que la fiesta sería en el jardín trasero, el cual era lo bastante grande como para admitir a todo mi instituto.

Aún lloraba, no podía evitarlo; porque cada una de las noches me removía inquieta en mi cama, buscando el calor de alguien que ya no ésta a mí lado. Sabía que lo había dañado con mi decisión, pero también era conciente de que lo mejor era estar separados, y no importaba cuanto doliera, así debía ser. Varias veces sentí la necesidad de buscarlo, pero me arrepentía al instante, no me podía permitir el ser débil. Y la única vez que mi debilidad ganó, Naruto me explicó lo mal que la estaba pasando Sasuke y me hizo ver que no podía jugar con él. Dijo que debía definir lo que quería y luchar por ello, sin importar que, antes de lastimarlo más. Él tenía razón, mi decisión ya estaba tomada, así que tenía que respetarla.

Precisamente por eso me permití acceder a una de las ideas de Ino; muchas veces escuché una frase que decía: un clavo saca otro clavo. Aún ignoro si eso sea verdad o no, pero si no lo intento con todas mis fuerzas, jamás lo sabré. Una parte de mí me repetía que si eso de verdad funcionara, ya habría olvidado a Sasuke desde hace años, pero la otra parte piensa que quizá ahora que ya no es una obsesión, pueda lograrlo.

—¿Lista, frentona? —la pregunta de Ino me hizo regresar a la realidad. Parpadeé y asentí. Justo hoy era el gran día, o la gran noche, depende de cómo se vea—. En un rato más comenzarán a llegar los invitados, es una suerte que tú cumpleaños fuese en viernes, así todos pueden estar aquí.

—Eso creo.

Ella parecía estar más emocionada que yo, observé el reloj y eran exactamente las siete de la noche. Tomé una gran bocanada de aire y me encaminé a la entrada principal, Ino caminaba a mi lado y me daba una serie de tips que me servirían mucho. El corazón me latía con frenesí y las manos me sudaban ligeramente, aún no sabía si él vendría, pero la sola idea me ponía un tanto histérica. Unos minutos más tarde, llegó el novio de la cerda: Gaara, con sus hermanos y su primo.

—¡Feliz cumpleaños Sakura! —exclamó Temari al tiempo en que me daba un fuerte abrazo.

—Gracias.

Kankuro imitó la acción de su hermana, al igual que Gaara.

—Muchas felicidades —me dijo su primo con una sonrisa.

—Gracias, es bueno verte de nuevo —le dije antes de que me abrazara. Akasuna no Sasori, es el primo de los hermanos Sabaku, el tiene la edad de Temari, lo que significa que es más grande que nosotros por tres años, y justo lo conocí hace un par de años en una de las fiestas de Kankuro.

—Para mi es todo un placer —murmuró antes de depositar un corto beso en mi mejilla, lo que logró que me sonrojara levemente, lo que no había pasado hace mucho.

Los guié al jardín, y una vez ahí, Ino me susurró al oído que él era un excelente partido para mí. Admito que es muy atractivo, pero… no es él.

¡Por Kamisama! ¡Claro que no es él, si fuese él, sería mi tío!

¡Shannaro, Sakura! ¡Debes olvidarlo! ¿Qué tan difícil es comprender eso?

¡Mierda!

Quizá la cerda tenga razón, debo volver a ser la Sakura divertida, así que intentaré no pensar en nada triste. Debo retomar mi vida y de la mejor manera.

Unos treinta minutos después, casi todo el mundo había llegado, la música sonaba bastante fuerte y comenzaba a divertirme, mis padres estaban en el interior de la casa, supervisando ciertos detalles. Varios de los invitados eran amigos suyos, así que no estarían aburridos, por suerte no eran tan mayores como para quejarse de la música moderna y nada clásica. Me tomé una de las bebidas especiales que mi padre preparaba, las cuales contenían un poco de alcohol, y me puse a bailar con mis amigas. Tenten decía que estaba feliz de ver a la vieja Sakura otra vez, también baile con Sai, con Kiba, incluso con Kankuro. Aunque después de ellos, el siguiente rato me lo pasé con Sasori, es bueno bailando y haciéndome sonreír.

Quizá esa frase de: un clavo saca otro clavo, pueda funcionarme.

—Siento mucho no haberte traído un regalo —me dijo mientras bailábamos una de mis canciones favoritas.

—No te preocupes, lo más importante es que estás aquí —le dije esbozando una sonrisa. Él acarició mi mejilla y me miró fijamente a los ojos.

—Eres muy linda, Sakura —murmuró acercando su rostro al mío. Cerré los ojos ante el nerviosismo que comenzaba a sentir—. No te haré daño.

Solté un pequeño suspiro y él depositó un corto beso en la comisura de mis labios. Un escalofrío me recorrió y abrí nuevamente los ojos.

—Lo sé.

Continuamos bailando, aunque sin saber exactamente el porque, me sentía aún más nerviosa y ansiosa que antes.

—o—o—o—

—¡Uchiha! —gritó el dobe logrando que despegara los ojos de los documentos que estaba revisando. Le mandé una mirada envenenada y esperé a que dijese algo—. ¿Por qué no me prestas atención 'ttebayo?

—Estoy ocupado, ¿Qué quieres?

El dobe me arrebató los documentos de las manos y luego me golpeó con ellos en la cabeza. Lo que logró que mi expresión se ensombreciera.

—¿Por qué mierda me pegas?

—¡No me estás escuchando! —replicó—. ¿Qué pasa contigo? ¿Hasta cuando seguirás así?

Bufé.

—No sé de que hablas —murmuré al tiempo en que ordenaba los papeles que él había desordenado. ¿No comprende que tengo mucho trabajo?

—Conmigo no te hagas el duro Uchiha —farfulló—, sé que lo estás pasando mal, pero ese no es motivo para que seas tan extremista.

Lo fulminé con la mirada, tratando de advertirle que no tocara el tema.

—Primero te hundes en el alcohol y la depresión —inició, a pesar de mis advertencias—, y ahora pareces un loco adicto al trabajo. Parece que vives aquí, no te veo salir con nadie y te niegas a hablar del tema.

—Te lo advierto —gruñí.

—¿Hasta cuando aceptarás el hecho de que debes seguir con tú vida? —preguntó ignorando mis advertencias—. Comprende que si ella tomó esa decisión es por algo, es joven y tiene miedo de…

—¡Basta! —grité golpeando mi escritorio con fuerza—. No quiero hablar de eso.

—¿Por qué quieres guardarte todo? —preguntó secamente—. ¡Somos amigos, maldita sea y no puedo permitir que te hundas solo porque ella te dejó!

Me puse de pie y le di la espalda. Maldita sea, ¿Por qué tiene que recordarme algo que ya sé muy bien?

—Estoy perfectamente —bufé.

—Claro, por eso llevas dos semanas recluido en la oficina—soltó con sarcasmo—. Vamos Sasuke, si la quieres, búscala y habla con ella para que aclare tus dudas. Al menos así, si de verdad no quiere estar contigo, dejarás de creer que en cualquier instante, ella entrará por esa puerta y te implorará perdón.

—Yo no espero eso —bufé encarándolo—. Ya dejó muy claro que no quiere estar conmigo, ¿para qué voy a buscarla?

—Para que las cosas queden cerradas definitivamente —contestó—, recuerda que son familia y tus hermanos no son idiotas, si las cosas no son como antes, quizá se pueden dar cuenta.

—Hmph, idioteces.

—Por ejemplo hoy —dijo más relajado—, ¿Por qué sigues aquí, si sabes que es su cumpleaños?

Me mordí la lengua y no le respondí como debía. ¿Qué esperaba? ¿Qué fuese como si nada a su fiesta?, creo que si la veo justo ahora, no podré contenerme y querré besarla y…

—Mikoto esperará verte ahí —me recordó.

—Mierda.

Después de sopesarlo un rato, dejé los pendientes para luego y accedí a asistir a la dichosa fiesta. Mientras conducía, no podía evitar que mi corazón latiese con más intensidad, odio admitir que estoy ansioso por verla y que me muero por hablar con ella para hacerla entrar en razón. Claro que comprendo todos sus motivos, o al menos, imagino cuales son, pero no puede ser tan sacrificada ¿no comprende que nosotros debemos estar juntos? Ya sé que mis hermanos no estarán de acuerdo, pero tampoco tienen porque estarlo, cuando ella sea mayor de edad ya no tendremos porque escondernos. Justo ahora solo tengo algo seguro, si Sakura ya no quiere cambiar su decisión, ya no volveré a buscarla nunca más.

Aparqué mi coche y bajé del mismo, para esperar a que el dobe llegara. Un par de minutos más tarde, arribó con Hinata como compañía, se bajaron del auto y nos encaminamos a la entrada principal. Desde ahí podía escuchar la música y el bullicio, tomé una gran bocanada de aire y traté de parecer indiferente.

—¡Hermanito! —Mikoto me abrazó y después me regaló una gran sonrisa—. Estaba a punto de ir por ti.

—Hmph, tenía mucho trabajo.

Naruto me empujó para saludar a mi hermana y a su esposo, les presentó a Hinata y parlotearon algo a lo que no presté mucha atención. Observé en silencio a mi hermana y recordé a mi madre, eran tan parecidas, siempre tan amables y sonrientes. ¿Qué dirá Mikoto si se entera de que amo a su hija? ¿me odiará?

Hmph. Quizá mi hermana no se merezca ese dolor.

—Sakura se alegrará de verlos —dijo mientras nos guiaba al jardín trasero. La música se incrementaba a cada paso que dábamos, através de los grandes ventanales podía ver a la multitud de personas que se hallaban ahí. Muchos bailaban, otros platicaban y otros parecían solo disfrutar. Busqué con la mirada a Sakura, pero nada, me era difícil localizarla.

Luego de unos segundos, hallé a su amiga la rubia, al parecer ya son amigas nuevamente. Puede que eso sea algo a mi favor, si su mejor amiga ya no la juzga, tal vez ahora podamos estar juntos otra vez. Pasé mis ojos por ésa área y no lograba hallarla, únicamente veía a otra de sus amigas, a un castaño y a un pelirrojo que parecía estar ocupado con alguna chiquilla.

Entrecerré los ojos y divisé un mechón rosado, ¿esa era Sakura?

Ambos se giraron levemente y pude identificarla, el pelirrojo retiró su asquerosa mano de la mejilla de ella, para después colocar ambas en su cintura. La sangre comenzó a hervirme y sin darme cuenta, ya tenía apretados los puños con fuerza. ¿Cómo se atrevía a tocarla de esa manera? ¡Lo mataré!

¿Por qué ella se deja tocar de esa forma?

Eres perfectamente sustituible… sus palabras llegaron a mí y me enfurecí aún más. ¿Así que eso hacía? ¿Sustituirme?

Continué observándola y la observé cantar, parecía estar feliz, ya que sonreía.

Right now you're the only thing that's making any sense to me… (ahora mismo tu eres lo único que tiene algún sentido para mi)
And I don't give a damn what they say, what they think… (Y me importa una mierda lo que digan o lo que piensen)
Cause you're the only one that's on my mind…
(Porque eres el único al que tengo en mi cabeza)

Estaba por dar un paso, cuando un ligero dolor en el brazo, me regresó a la realidad. Giré mi rostro y me topé con la mirada seria de Naruto.

—¿Por qué me pegas?

—No hagas una estupidez, teme —me advirtió.

Salimos al jardín y me quedé de pie cerca de la entrada, observándola. La maldita canción finalizó y ella comenzó a hablar con ese mal nacido, le sonreía y eso me molestaba. No parece estar nada triste; creo que el único idiota soy yo. Mikoto me jaló del brazo y nos llevó hasta donde estaba su hija.

—Sakura —la llamó—. ¡Mira quien llegó!

Ella posó sus orbes jades en nosotros y su sonrisa, se borró automáticamente, parecía como si hubiese visto un fantasma. Se mordió el labio y entonces sonreí con autosuficiencia, me parece que quizá no todo está perdido. Talvez si fue buena idea venir, después de todo.

Continuará…
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<--CAPITULO 14                    CAPITULO 16 -->
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