viernes, 8 de junio de 2012

MQUO Cap17

Aquí les dejo el capi diecisiete. Aclaro que es un incesto, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…

Aclaraciones: AU.

La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MÁS QUE UNA OBSESIÓN
By Tsukisaku

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UNA PESADILLA MUY VÍVIDA
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Mi corazón latía a toda velocidad y podía sentir mi sangre recorrer mis venas como lava ardiente. Me sentía vivo de nuevo; sabía que ella no se podría resistir a mí y a sus sentimientos, sé que Sakura me ama y nada de lo que diga o haga, me hará pensar lo contrario.

En cuanto observé como abandonaba el patio, supe que esa era mi oportunidad de aclarar las cosas. La seguí al estudio musical de sus padres y ahí la arrinconé, ella no logró resistirse y cedió ante mí. Sus deliciosos labios me dieron la bienvenida, así como su cuerpo. Cada ínfima parte de su ser gritaba, cuan ansiosa había estado por no tenerme y eso inflaba en demasía mi ego. Sin perder un segundo más, me hundí en ella y le demostré cuanto la había extrañado, me aseguré de dejarle claro que era mía y de nadie más. Desafortunadamente, nuestra pequeña burbuja se vio rota, cuando su padre la llamó. Acomodamos nuestra ropa y nos encaminamos a la puerta, antes de que Sakura la abriera, la besé y susurré en su oído que ya no se escaparía de mí.


Cuando salimos, nos topamos con Fujitaka inmediatamente, sus ojos se clavaron en ambos y algo en su mirada no me agradó.

—¡Ahí están! —bufó.

—Lo siento, le enseñaba a tío Sasuke…algo —respondió Sakura intentando no dejar que sus nervios se asomaran.

—Como sea, mira quien vino a verte —murmuró evadiendo el tema. Un segundo después, apareció mi hermano.

—¡Tío Itachi! —exclamó mi sobrina con efusividad, antes de lanzarse a sus brazos. Metí mis manos en los bolcillos de mi pantalón y los observé en completo silencio, intenté no mirarlos demasiado, pero mi parte sobreprotectora ya estaba emergiendo.

—Muchas felicidades —le dijo mi hermano separándose de ella—. Eres un año más hermosa.

Rodé los ojos y escuché a Sakura soltar una risita.

—Me alegra mucho que estés aquí, tío.

—No podía fallarle a mi sobrina favorita —contestó al tiempo en que pasaba sus ojos a mí—. Sasuke —dijo a modo de saludo.

—Itachi —respondí secamente.

—¿Por qué no regresamos a la fiesta? —preguntó el padre de Sakura. Todos asentimos y nos pusimos en marcha. Una vez que estuvimos en el patio, Naruto me abordó y me bombardeó con preguntas que me negué a contestar. Tomé el whisky que alguien me ofreció y comencé a beberlo. Sakura se hallaba con Itachi y sus amigos, conversando amenamente, mientras que yo estaba aquí como un idiota siendo ignorado.

—Alguien debería controlar mejor sus celos, dattebayo —murmuró el dobe cerca de mi oído.

—No sé de que hablas —bufé antes de terminarme de un sorbo mi whisky.

—Si tus ojos fueran dagas, ya hubieses matado y enterrado a Itachi hace un buen rato —se burló y lo fulminé con la mirada. Es cierto que estaba un tanto molesto, pero no tenía porque venir y burlarse en mi cara. Volví a mirar de soslayo al idiota de mi hermano con mi sobrina y sentí otra oleada de coraje, Sakura parecía estar muy feliz de estar con Itachi y eso me estaba volviendo loco. Ella debería estar conmigo y no con él.

—Me voy —bufé. El dobe me miró raro y negó con la cabeza mientras una estúpida sonrisa adornaba su rostro.

—Como quieras, teme, ésta vez no te detendré —me dijo con diversión.

—Idiota —le dije antes de abandonar el lugar. No me ocupé de despedirme de nadie más, la verdad es que no estaba de humor para tolerar algún tipo de discurso de cualquiera de mis hermanos. Necesitaba alejarme de todo y pensar.

En cuanto salí, me subí a mi auto y me puse en marcha. Una vez que estuve lo suficientemente alejado, solté el aire de golpe. Habían pasado demasiadas cosas y no estaba muy seguro de lo que se vendría ahora. No tuve oportunidad de hablar mucho con Sakura, gracias a que apareció Itachi, maldito inoportuno. Apreté con fuerza el volante y pisé el acelerador, necesito enfocar mi mente en algo más, o me explotará la cabeza.


En cuanto el molesto ruido del despertador se hizo presente, lo apagué y me levanté de la cama. Debía alistarme para ir a la oficina, aún hay varios pendientes que requieren de mi completa atención y que me servirán para distraerme. La mayor parte de la noche me la pasé rememorando lo sucedido con Sakura; sus labios contra los míos, sus manos recorriéndome con ansias, sus gemidos, su aroma, sus palabras, todo. Y hubiese podido sacar más provecho, si el idiota de Itachi no hubiese aparecido.

Me metí a la ducha y esbocé una ligera sonrisa. Quizá pueda arreglar algo para tenerla conmigo hoy, después de todo, ella siempre sale de su casa los sábados. Hmph. Me apresuré a bañarme, para después llamarla por teléfono. Tecleé los números con rapidez y esperé a que contestara, pero eso no pasó, corté la comunicación frustrado y desistí de intentarlo de nuevo. Puede que aún esté dormida, después de todo, debió dormirse bastante tarde. Dejé el móvil sobre la cama y me dediqué a vestirme; una vez que estuve listo, tomé mis cosas y salí de ahí.

No tengo ninguna duda de que accederá verme, así que podré disfrutarla todo lo que me plazca. Le recordaré que es completamente mía, que solo yo la conozco a la perfección y que nadie más tendrá el privilegio de hacerla gemir, como lo hago yo.

El camino a la oficina se me hizo demasiado corto, gracias a que mantuve mi mente muy ocupada. Aparqué el coche y saqué mi móvil para intentar hablar con Sakura, cuando la llamada estaba por cortarse, su voz se escuchó.

¿Sabes la hora que es? —preguntó con molestia.

—Las ocho de la mañana —respondí sabiendo lo que ella replicaría.

A ti te encantará madrugar, pero a mí no, sobre todo cuando no hay escuela… ¿Qué es tan urgente, que no puede esperar hasta dentro de unas horas?

—Ésta noche serás mía —solté al tiempo en que me adentraba al ascensor.

Pero yo…

—Hmph, a tú amiga no le importará… ¿o acaso no quieres verme? —le dije antes de que comenzara con uno de sus sermones.

Si —contestó antes de soltar un suspiro—. Bien, veré que hago…

—Más tarde te mandaré un mensaje, para indicarte el lugar y la hora —avisé fríamente—. No me falles.

Corté la llamada en cuanto se abrieron las puertas del elevador. Mi secretaria se puso de pie y me tendió un par de documentos.

—Necesita firmarlos —anunció—. En un momento les llevaré café para que puedan conversar tranquilamente —entrecerré los ojos y esperé a que me aclarara lo que acababa de decir—. Su hermano y su cuñado están aquí.

—Hmph.

Ingresé a la oficina y observé a los antes mencionados, sentados en los lugares frente a mi escritorio. Caminé hasta mi lugar y dejé mis cosas a un costado de mi sofá.

—Buenos días para ti también, hermanito —murmuró Itachi, lo ignoré y tomé asiento.

—¿A qué debo la visita? —pregunté.

—Simples negocios —contestó Fujitaka.



—o—o—o—



¿Quién se cree para cortar la llamada así sin más?



Dejé molesta el teléfono a un costado de mi almohada y bufé. Su falta de tacto me volverá loca e histérica. Tomé mis cobijas y me tapé la boca para ahogar un grito, ¿No puede ser un poco más… amable?



Ésta noche serás mía. Sus palabras hicieron eco en mi cabeza y mi corazón dio un vuelco. Cerré los ojos y recordé lo sucedido la noche anterior, yo no había planeado que pasara, estaba completamente decidida a olvidarlo y alejarme de su vida, pero en cuanto acercó su cuerpo al mío… simplemente no pude contenerme y mandé todo al demonio. ¿Quién puede resistirse a él?, solté un suspiro y sonreí. Me sentía nuevamente completa y feliz, ahora si estoy segura que nadie logrará derrumbar lo que Sasuke y yo tenemos.

Con esos pensamientos, volví a caer rendida en los brazos de Morfeo. Cuando volví a abrir los ojos, ya pasaba del medio día, tomé mi teléfono y me dispuse a llamar a la cerda, necesitaba que me cubriera con mi salida de ésta noche. Antes de que lograra marcarle, me llegó un mensaje de Sasuke, sonreí y lo abrí para leerlo rápidamente.

“Lo de hoy ya no será, tengo demasiado trabajo y estaré hasta muy tarde.”

¿Y ya? ¿Eso es todo?, ni un “te llamo más tarde” o “te buscaré cuando termine”, ¿ni un: te amo?

Suspiré frustrada y me puse de pie. Si estará hasta tarde, quizá signifique que desea que yo vaya para la oficina, digo, después de todo la idea es que estemos juntos. Sonreí y le llamé a Ino, le expliqué que vería a Sasuke y que necesitaba que me cubriera, ella aceptó y quedó en pasar por mí a las siete, como de costumbre, solo para que mis padres no sospecharan.

Después de que me duchara y arreglara, bajé a la cocina a buscar algo de comida, mi estomago ya estaba pidiendo agritos algo de alimento.

—Vaya, por un momento pensé que dormirías todo el día —comentó mi madre con diversión. Me sonrojé y negué con la cabeza.

—Lo siento, pero es que me es difícil reponer el sueño perdido —le dije al tiempo en que buscaba algo en la nevera. Tomé un yogurt y me dispuse a buscar unas galletas o un panecillo.

—Que será cuando tengas mi edad —dijo tendiéndome un vaso con jugo de naranja.

—¿Y papá? —pregunté. Mi mamá terminó de colocar algo dentro del horno y me dijo que había salido a revisar algunos contratos —¿Se irán de nuevo? —pregunté con un deje de tristeza.

—Si, cariño —contestó, se acomodó a un lado de mí y acarició mi cabello—. Sabemos que es pronto, pero… se abrieron nuevas fechas para hacer una gira en europa.

—Oh.

Le di un mordisco a mi galleta y le regalé una sonrisa. Me ponía triste saber que mis padres debían irse nuevamente, pero me alegraba mucho el saber que seguramente me tendría que quedar con Sasuke y eso era genial.

—Eso no es todo —dijo—. Como sabemos que no querías estar con Sasuke la primera vez, tu padre hizo unos arreglos para que te aceptaran en el internado que está a las afueras de la ciudad. Ese que se llama: Kunoichis Hall, y así ya no tendrás que quedarte con mi hermano.

Al escuchar eso, casi me atraganto con la galleta. ¿Me mandarán a dónde?, mi corazón se detuvo y el pánico se adueñó de mí.

—¡No, mamá no pueden mandarme a un internado! —grité—. ¿Qué pasará con mi escuela y con mis amigos, con Ino?, ¡Me niego a que me recluyan en ese lugar!

—Cálmate, Sakura —dijo colocando su mano sobre la mía, me relajé levemente, pero no me tranquilicé. No puedo permitir que me manden a ese lugar, eso significaría dejar de ver a Sasuke y no quiero eso—. ¿Por qué te pones así?, tus amigos podrán visitarte y además, estarás segura en ese lugar.

—¿Y si me quedo en casa de Ino?

—No, ya discutimos antes eso y no pasará.

—Entonces me quedaré con tío Sasuke, después de todo, no fue tan malo vivir con él —supliqué casi al borde del llanto. Mi madre me abrazó y soltó un gran suspiro.

—Pensé que él no te agradaba.

—Ahora si.

—Supongo que entonces está bien, lo hablaré con tu padre y cancelaremos lo del internado.

Un gran alivio me inundó y le agradecí infinitamente, la sola idea de no verlo más me aterró a tal punto, que si verdaderamente lo llego a perder, no sé qué será de mí.


Justo a las siete de la noche, Ino llegó a la casa, me despedí de mis padres y salí junto con la cerda, nos montamos al coche que mi madre me había prestado y nos pusimos en marcha al centro nocturno que siempre frecuentábamos.

—Cualquier cosa, me avisas —me dijo antes de que se bajara del auto.

—Si, cerda —repetí por milésima vez—. Todo estará bien.

Me abrazó y se bajó, dejándome sola. Sonreí y me puse en marcha hacia la empresa, esperaba que Itachi no estuviese ahí o enserio me vería en graves problemas. En cuanto aparqué, tomé una gran bocanada de aire y me adentré al ascensor, retoqué mi brillo labial y alisé mi falda. Mi corazón latía a toda velocidad y mi estomago se removía ansioso, solté un gran suspiro y coloqué una sonrisa en mis labios. Cuando las puertas se abrieron, caminé por la estancia que estaba en penumbras y tomé una nueva bocanada de aire, me detuve frente a la gran puerta y la abrí sin llamar antes.

Gran error.

Mis ojos se abrieron desmesuradamente y mi sonrisa se borró al instante. Mi corazón dejó de latir y de pronto sentí como si todo mi cuerpo estuviese cayendo por un gran y enorme vacío. Lo que mis ojos están viendo… es una pesadilla, ¿verdad?, algo como esto no está pasando. ¡No puede estar pasando!

Ignoro en qué momento dejé caer mi bolso, pero eso pasó y ahora tengo un par de ojos sobre mí. Y ninguno de los dos parece estar inmutado por mi presencia.

—Sabes que estás interrumpiendo algo, ¿no? —dijo su molesta e irritante voz—. ¿Por qué no vas a casa a jugar con tus muñecas o algo?

Fruncí el ceño y luche contra el nudo que comenzaba a formarse en mi garganta.

—Vete —dijo fríamente—, Karin.

La pelirroja hizo una mohín, antes de tomar su bolso.

—Te estaré esperando… Sasuke-Kun —le dijo, antes de besarlo en la comisura de los labios. Se giró y pasó a un lado de mí.

—Quita esa cara —me dijo Sasuke antes de girarse y caminar a su pequeño mini bar, se sirvió un trago y le dio un sorbo.

—Esto debe ser una broma de mal gusto —murmuré pasando una mano por mi rostro—. Te acabo de ver, metiéndole la lengua a la garganta a esa tipa, y lo único que se te ocurre decir es: ¿“quita es cara”?

—Hmph. No tengo porque darte explicaciones, te dije que no podíamos vernos, ¿Qué mierda haces aquí?

¿Escuché bien?

Sentí que los ojos me estaban ardiendo y mi corazón latía a toda velocidad. Miré a Sasuke como si nunca en mi vida lo hubiese visto, ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué me estaba haciendo esto?

—Se supone que tú y yo…

—Seré sincero contigo —dijo secamente—. Karin llegó a mí con una oferta bastante interesante, y no pienso desperdiciar la oportunidad. Es cierto que hemos pasado divertidos momentos sexuales, pero nada más. No pienses ni por un segundo que deseo atar mi vida a una adolescente caprichosa y molesta.

—Eso es mentira —repliqué—. Estás intentando desquitarte conmigo por lo que te hice, ¿no es así?

Sus ojos no demostraban ni una sola emoción, parecían dos pedazos de hielo que estaban dentro de un congelador. La sonrisa que adornó sus labios, era una llena de completa burla, no era para nada de amor o de ternura.

—¿Sabes por qué me molestó que me dejaras antes? —preguntó sin borrar su estúpida sonrisa—. Porque mi orgullo estaba herido, ¿Qué clase de chiquilla se atreve a terminar con alguien como yo?, vamos Sakura, no seas ingenua.

—Pero tú… ayer…

—Únicamente intentaba dejarte en claro, que las cosas se hacen cuando y como yo lo ordeno —agregó velozmente—. Fue divertido jugar con tu cuerpo, pero ya me cansé, ahora necesito algo mucho mejor.

Mi respiración comenzó a dificultarse y luché conmigo misma para no desmoronarme en un instante como ese. No puedo creerlo, Sasuke… me… ¿utilizó?, mi corazón redujo sus palpitaciones y sentí como un líquido hirviente burbujeaba en mi pecho. La primer lágrima se deslizó por mi mejilla y el nudo comenzó a quemar mi garganta, como si tuviese una braza ardiente ahí mismo.

—No puedo… creerlo —murmuré casi sin nada de voz. Llevé una de mis manos a mi pecho y luché por respirar.

—No deberías llorar —dijo con fastidio, al tiempo en que se acercaba a mí—. No perdiste nada… salvo tu preciada inocencia, pero a cambio ganaste mucha experiencia.

—Eres un…

Sus dedos acariciaron mis labios y mi cuerpo comenzó a hormiguear. Quité su mano y retrocedí.

—¿Ahora desprecias mis caricias? —se burló—. Si estás aquí es porque deseas que te llene de placer, ¿no?

—Maldito —farfullé fulminándolo con la mirada.

—Furiosa luces más sexy —dijo volviendo a acercarse a mí. Retrocedí a cada paso que el avanzaba y sentí una oleada de temor recorrerme. Tenía miedo, furia, tristeza y… decepción.

—No me toques —advertí. Rápidamente me vi acorralada a la pared, Sasuke cerró la puerta de su despacho con una mano y con la otra sujetó mi cabello con rudeza.

—Yo te toco, lo que se me da la gana —gruñó—. Soy tú tío, así que me debes un poco de respeto.

Y antes de siquiera darme tiempo a replicar, me besó, pero no fue como algún otro beso que hubiese sentido antes. Este era lleno de lujuria y fiereza, estaba siendo demasiado rudo y me estaba asustando. El hombre que estaba delante de mí no era mí Sasuke, era como un completo extraño. Sus manos comenzaron a subir por debajo de mi falda y sus dientes a morder mis labios, me removí intentando que me soltara, pero su agarre se hacía más fuerte.

—Suel… ta… me —pedí. Sus ojos estaban clavados en los míos y nada había cambiado, eran dos cubos de hielo. Mordí su labio con fuerza y se alejó de mí—. No puedo creer todo lo que me has hecho, no quiero saber nada de ti, nunca más.

Me giré y salí corriendo, para cuando llegué a mi auto, todo mi cuerpo temblaba y las lágrimas no dejaban de brotar de mis ojos. La noche se había convertido en la peor de mis pesadillas y lo peor era que no podía solo despertar, no había escapatoria para mí. Este dolor, es el pago por haberme involucrado con un hombre que jamás fue para mí.

¡Maldita seas Sakura Haruno, por haberte enamorado de tú tío… Sasuke Uchiha!


—Mamá, Papá —dije situándome delante de ellos. Ambos enfocaron sus ojos en mí y se pusieron de pie.

—¿Qué te pasó? —preguntó mi madre preocupada—. ¿Por qué estuviste llorando?

—Estoy bien, es solo que… le conté a Ino lo del internado —murmuré mintiendo descaradamente—. Y bueno, decidí que iré.

Ambos me abrazaron y las lágrimas volvieron a brotar, me sentía terriblemente mal por mentirles. Pero no podía decirle a mi madre, que su hermano acababa de destrozar mi corazón en miles de pedazos y que la culpa era mía por haber cedido con tanta facilidad a sus estúpidos y malditos encantos. Ahora si es definitivo, olvidaré a ese maldito bastardo y mi estadía en ese internado será la mejor ayuda.

No importa si tengo que levantar un muro a su alrededor, o si tengo que congelarlo de por vida, o si tengo que alejarme de todas las personas, pero mi corazón no volverá a sufrir. Ya no seré la estúpida adolescente de la que cualquiera se pueda burlar, ya no dejaré que nadie crea que puede aprovecharse de mí. La Sakura ilusa, tonta y débil… acaba de morir y todo gracias a un tipo llamado: Uchiha Sasuke.



—o—o—o—



—¿Firmaste? —preguntó Itachi, asentí y le entregué los documentos—. Bien, esto es lo mejor y tu ingenio será bien aprovechado.

—Lo sé.

Me puse de pie y me serví un nuevo trago de whisky, el cual me bebí de un solo trago. Miré la puerta y recordé lo que acababa de pasar, puede que se me haya pasado un poco la mano, pero la sutileza jamás ha sido mi fuerte. Las consecuencias de los actos siempre son como deben ser.

—¿Listo?

—Hmph.
Dejé el vaso sobre el mueble y salí de la oficina acompañado por mi hermano, listo para comenzar desde cero.

Continuará…
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