viernes, 8 de junio de 2012

MQUO Cap2

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
.
MÁS QUE UNA OBSESIÓN
By Tsukisaku
.
LOCURAS
.
Los días pasaban volando y la situación era la misma. Él… no me permitía salir sola. Por las mañanas me dejaba en el instituto y por las tardes pasaba por mí, me dejaba en la casa y se volvía a largar. Me tenía prohibido salir por las tardes; y la única vez que lo intenté, me pilló y me armó un numerito que jamás olvidaré.
Me trata como si fuera una niña pequeña de diez años y no una adolescente de casi diecisiete. ¡Lo odio!
Pero lo peor no es eso… ¡No señor!... lo peor de todo, es el hecho de que todas las noches trae a la casa a una zorra diferente, ¡Y yo no puedo decir nada! Sólo me queda escuchar sus asquerosos gemidos.
¡Han sido los peores cinco días de mi vida!

Por suerte hoy es viernes, y todos los viernes me quedo a dormir con la cerda en su casa. Y lo mejor de todo es que mi mamá se aseguró de comunicárselo, por lo tanto, no le quedó más remedio que cerrar su bocota y tragarse sus replicas.
Terminé de cepillar mi cabello, tomé mis cosas y me apresuré a la cocina. Tomé una gran bocanada de aire y entré a la estancia; dejé mi mochila en la silla y me acerqué a la nevera para servirme un poco de jugo. Evitaba por todos los medios mirarlo… pero al final no logré resistirme tanto; me senté frente a él con mi vaso de jugo y clavé mis ojos sobre su cuerpo.
¡Lucía tan podidamente apuesto! ¿Cómo lo lograba?
Su sola presencia lograba ponerme nerviosa, haciendo que mi corazón latiera desbocado y que un rubor invadiera mis mejillas. Siempre era lo mismo, por suerte él parecía no notarlo, lo que me alegraba porque así no pensaría cosas raras de mí.
Terminé mi jugo y me puse de pie, dejé mi vaso en el lava trastes y tomé mis cosas. Él pareció captar mis intenciones, así que se puso de pie y se encaminó a la salida en total silencio. Normalmente no decía nada, pero desde hace dos días, decía mucho menos… creo que lo que mi madre le dijo lo molestó demasiado, tanto que ahora ni si quiera me mira de manera directa.
Salimos de la casa y se subió al auto, creo que sus modales también se perdieron en el proceso. Abrí la puerta del copiloto y me senté de mala gana; durante el camino el silencio comenzaba a tornarse incomodo. Un rato después llegamos a la escuela y aparcó el automóvil frente a la entrada, estaba por abrir la puerta para bajarme, cuando sentí como su mano me retenía del brazo con fuerza.
—Quiero que te comportes, no creas que porque no estarás en mi casa esta noche, ya te mandas sola —me dijo con frialdad. ¿Eso que significaba?
—¿Por quién me tomas? —le dije girando mi cabeza y clavando mis ojos sobre los de él—. ¿A caso crees que soy como alguna de tus "amiguitas nocturnas"? —no dijo nada y me sentí victoriosa—. Haré lo que se me de la gana, ¡No eres mi padre! —me solté de su agarre y salí del auto dando un portazo.
Caminé con rapidez y me perdí entre los demás estudiantes. Si no lo conociera, pensaría que está celoso… ¡Ja! ¡Como si eso fuera posible!... Como si yo tuviera tanta suerte. ¿Por qué no puedo sacarlo de mi mente? Ó mejor dicho: ¿Por qué no puedo sacarlo de mi corazón?
Lo que yo daría por…
—¡Frentona! —gritó mi amiga, cortando justo a tiempo mis estúpidos pensamientos—. ¿Lista para esta noche? —la miré de soslayo.
—Siempre, ¿Qué es lo que haremos? —esperaba que hiciéramos algo divertido, para poder disfrutar mi única noche fuera de mi prisión.
—¡Iremos a bailar! —exclamó con alegría—. Mi madre dijo que no hay problema… así que… ¡Hoy es día de fiesta! —sonreí con diversión, a veces mi amiga sacaba a relucir su locura.
—¡Que bien! Realmente me hace falta despejarme —comenté aún sonriendo. Ino continuó parloteando sobre lo que haríamos esta noche y sobre a quienes invitaría. Dejé de prestarle atención por un rato, pues no pude evitar pensar en lo que él haría ahora que yo no estaría en casa.
¡Eso me recordó algo! Saqué mi móvil y marqué el número de mi madre. Necesitaba que me diera su permiso para salir hoy en la noche; ella ya sabía que cuando me quedaba a dormir con la cerda, a veces salíamos a bailar. Nunca le ha molestado, pero como ahora no está, si mi tío se llega a enterar… es capaz de castigarme ó algo así, así que lo mejor es tomar mis precauciones.
Tal y como lo supuse, mi mamá no tiene inconvenientes en que salga, ¡Si! Es genial. Creo que esta noche será muy interesante.
—o—o—o—
Debo admitir que los primeros cinco días han estado llenos de absoluta tensión. El sólo hecho de saber que ella está a unos pasos de mí, no me facilita las cosas… Si yo intentara algo ¿Creería que soy un monstruo?... ¡Pero que estoy pensando! ¡Soy un maldito enfermo!
Debido a eso, ahora hago lo que nunca; llevo a las mujeres a mi casa para tener sexo con ellas ahí. Normalmente siempre soy yo el que va a con ellas, ya sea a su casa ó a un hotel; y eso no es siempre, cuando lo hago es los viernes y los fines de semana.
Pero ahora que ella está en la casa… no encuentro una mejor manera para liberar mis tensiones. Al estar en la casa, tan cerca, he llegado a imaginar que estoy sólo con ella.
¿Qué es lo que pasa conmigo? ¿A caso estoy perdiendo la razón?
Mi carácter se ha endurecido más de lo normal; no le permito salir por las tardes, prefiero tener la certeza de que está sola en la casa, a imaginar que está en compañía de aquel tipo de la última vez. Me hierve la sangre de pensar que pueda estar con otro.
Se que no debería comportarme tan posesivamente, pero no puedo evitarlo, simplemente la situación me sobrepasa. Tanto que el martes por la tarde hice algo que nunca en mi vida había hecho.
Como ya le había dicho a ella, yo iría todos los días a su escuela para llevarla de regreso a casa. Y aunque la idea no le agradó en lo más mínimo, no le quedó más remedio que resignarse. Ese día me salí de la oficina más temprano, así que llegué a su escuela un poco antes de que fuera la hora de la salida… aparqué el auto un poco lejos y me mantuve observando, estaba por encender la radio cuando divisé a unos cuantos que salían de la escuela.
Afiné mi vista y divisé entre la multitud unos cabellos rosados, Sakura caminaba con otros más, pero eso no fue lo que me molestó. Lo que me enfureció fue el hecho de que el mismo perdedor de la vez pasada, ¡llevaba un brazo alrededor de los hombros de mi sobrina!
Me bajé del auto y me acerqué en silencio, ninguno de los presentes se dio cuenta de mi presencia.
¡Muero por ver esa película! —exclamó alguien. ¿Así que va al cine? ¿Con el permiso de quién?
Sakura —gruñí con furia. Al instante varios pares de ojos se posaron sobre mí.
Tío —murmuró con nerviosismo—. ¿Qué haces aquí? —¡Vaya pregunta!
¿A dónde crees que vas? —le pregunté sin cambiar un poco mi tono de voz, al tiempo en que fulminaba con la mirada al tipo que aún la abrazaba. El cual al notar mi mirada asesina, retiró su brazo rápidamente.
Al… cine… Yo te iba a… —trató de explicarme, pero no la dejé.
No me interesa, Sabes que no te mandas sola, así que vámonos —me acerqué a ella y la tomé de la muñeca. La guié al auto y la metí al lugar del copiloto.
¡¿Cómo te atreviste a hacerme eso? —gritó enojada—. ¡Y delante de mis amigos!
¡Me importan una mierda tus amigos! —gruñí con furia—. ¡Que parte de no puedes salir ¿No te quedó claro? —puse el auto en marcha y me encaminé a la casa.
¡Shannaro! ¡Ya no soy una niña!
Pues te comportas como una —murmuré observándola de soslayo.
Aún no comprendo como es que hice algo así. Si mi padre me hubiera hecho algo igual, lo hubiera odiado de por vida… lo único bueno, es que yo no soy su padre.
¡Pero lo peor no fue eso!
Si no que al día siguiente, mi hermana llamó a la casa por la noche para avisarme que Sakura tenía permiso para salir los viernes por la noche, me informó que cada semana se quedaba a dormir en la casa de la familia Yamanaka y podía llegar hasta el sábado por la tarde.
No pude decirle nada, ni si quera oponerme, porque se vería muy sospechoso y obsesivo. Tuve que morderme la lengua y tragarme mi enojo para no decir nada… justo en esos momentos me dí cuenta que mi obsesión por ella estaba fuera de lugar, sobrepasa todos los límites y si no lo hace, estoy muy cerca de hacerlo.
Y aunque no me gustara, hoy era viernes, lo que significaba que no tendría poder sobre Sakura por un día completo. Me levanté muy temprano, me duché, me arreglé y me senté en la cocina a tomar algo de café.
Un rato después bajó ella, durante los pocos minutos que estuvo en la cocina, no la miré ni una sola vez. Cuando terminó de beber su jugo, se puso de pie así que yo la imité; salimos de la casa y me subí al auto. Necesitaba mantenerme alejado de ella lo más posible; el trayecto estuvo en total silencio… estaba muy enojado ¿Qué haría esa noche? ¿Estaría solo con su amiga de siempre?
Rápidamente llegamos a su Instituto, tomó sus cosas y cuando estaba a punto de salir del auto, la tomé del brazo.
—Quiero que te comportes, no creas que porque no estarás en mi casa esta noche, ya te mandas sola —le dije fríamente. Aunque había querido evitarlo, no lo logré.
—¿Por quién me tomas? —dijo encarándome—. ¿A caso crees que soy como alguna de tus "amiguitas nocturnas"? —eso me desencajó totalmente, tanto que no tuve palabras para responderle algo que valiera la pena—. Haré lo que se me de la gana, ¡No eres mi padre! —se deshizo de mi agarre y salió dando un portazo. Observé como se perdía entre la multitud y opté por desaparecer yo también ¿Qué es lo que pasaba conmigo?
¿Por qué me dijo eso? ¿Podrían ser… celos? ¡No! Seguramente piensa que soy un obsesivo ó un adicto al sexo. Dudo mucho que se sienta atraída por mí… aunque, si así es, ¿Por qué se pone nerviosa y se sonroja, cada que está cerca de mí?
Ella cree que no me doy cuenta, pero es tan evidente… ¡kuso! Ó es eso ó cada vez estoy más loco.
Por fortuna tenía demasiado trabajo en la oficina como para pensar en cosas tontas, asistí a un par de juntas y me encargué de supervisar un par de proyectos, además de revisar unos contratos.
Más avanzada la tarde, recibí una llamada de Itachi para confirmar un par de precios y unas cuantas cifras. Todo iba bien, hasta que decidió burlarse de mi "situación".
—¿Y qué tal te va con Sakura? —preguntó con cierto tono de burla.
—Hmph.
—Espero que te comportes bien y no le hagas tus acostumbrados desplantes, ella es una persona muy sensible —¡Como si no lo supiera ya!—. ¡Ah! Y no le vayas a dar malos ejemplos he… no quiero que quede traumada.
—¿Terminaste? —pregunté cortantemente.
—Si, hablamos luego… adiós —y cortó la llamada. Itachi es un imbécil.
Un par de horas más tarde terminé con el trabajo del día. Un tipo de ansiedad me invadía un poco, así que decidí salir a tomar un par de copas, quizá el alcohol me ayudaría a calmarme. Sopesé mis posibilidades y opté por llamarle al único amigo que tengo; Naruto Uzumaki, un tipo al que conozco desde que éramos niños.
No me costó mucho trabajo convencerlo para salir puesto que a él le fascina salir a divertirse; a veces pienso que su energía es inagotable… quedé en pasar a su casa en un rato más ya que primero deseaba hacer algo.
Estuve conduciendo cerca de veinte minutos, tenía que asegurarme que Sakura permanecía en donde debía. No debía importarme, pero por más que me repetía una y otra vez esas palabras, no lograba que la orden le llegara totalmente a mi cerebro. ¿Por qué no puedo sacarla de mi cabeza?
¡Maldita y estúpida obsesión!
Aparqué el automóvil a dos casas de distancia de la Yamanaka, mantuve encendido el motor, era un sonido apenas perceptible, pero ahí estaba. Observé la casa; la mayoría de las luces estaban encendidas, pero no se lograba detectar nada inusual.
Hmph, realmente es estúpido estar aquí. Estaba a punto de poner en movimiento el coche, cuando la puerta se abrió y salieron varias personas, afiné mi vista y logré distinguir a cuatro mujeres y dos chicos. Me parece que de todos sólo se me hacen familiares Sakura, su amiga Yamanaka, otra castaña, y el pelirrojo… pero los otros dos… ¿Quiénes son? Una rubia alta y un moreno. Todos se despidieron de la señora Yamanaka, la cual estaba en la puerta y subieron a una camioneta ¿A dónde se supone que van? Justo hasta ese momento me dí cuenta en la manera en la que iban vestidos, ¿Pero qué…? Sentí como la furia crecía dentro de mí.
Necesitaba saber a dónde se dirigían, así que sin que lo notaran, comencé a seguirlos de manera muy hábil. Un rato después se detuvieron en un gran establecimiento llamado Rakuen, ¿Qué demonios es Rakuen?… ¿No me digan que es un centro nocturno? ¡Sakura no tiene edad para…! ¡Mierda!
Me estacioné en un lugar donde no lograran verme, saqué mi móvil y telefoneé de nuevo a Naruto, le indiqué el lugar donde lo esperaba y corté la llamada. No podía moverme ahí, necesitaba estar atento por si decidían cambiar de lugar.
Por fortuna el dobe no tardó mucho en llegar, así que ambos nos adentramos a aquel ruidoso lugar y nos encaminamos a la barra.
—¡Vaya Teme! ¡No sabía que te gustaran este tipo de lugares! —gritó con euforia, yo sólo le dedique una mala mirada.
—Dobe —murmuré. Mientras bebía y fingía que escuchaba todo lo que él decía, escaneaba rápidamente todo el lugar para localizarla. Casi al instante la localicé, se encontraba en el primer desnivel que estaba cerca del escenario, ahí se encontraban los chicos con los que había venido más otros tres tipos.
—¡Eh teme! ¿Me estás escuchando? —una mano pasó frente a mis ojos.
—Si —mentí mirándolo de soslayo.
—¿De verdad? —preguntó incrédulo—. No lo creo… te dije que si me regalabas tú convertible negro y ¡acabas de decir que si dattebayo! —¿Qué?, giré mi cabeza y el torpe rubio se retorcía de la risa.
—Hmph.
—¿Qué tanto miras? —acercó su cabeza a la mía y trató de fijar la vista en la misma dirección que yo—. No veo nada raro… chicas, chicos, personas bailando, Sakura-Chan, un tipo que parece loco, más chicas, y… —lo miré de soslayo y me alejé de él, a veces me pregunto: ¿Por qué somos amigos?—. ¡Sakura-Chan! —exclamó luego de un rato.
—Usuratonkachi —me terminé mi cerveza y pedí una más.
—¿No crees que eres algo sobre protector? ¿Por qué estamos vigilando a tú sobrina? —me cuestionó al tiempo que formaba una mueca.
—No la vigilo —mentí nuevamente—; Sólo es una tonta casualidad —por la manera en la que me observó, supuse que no me había creído una sola palabra.
—¡Ja! A otro con ese cuento —exclamó con una sonrisa—, si no quieres decirme, no lo hagas, pero no me mientas —tomó su cerveza y se la bebió por completo.
Al menos no me siguió cuestionando. Fijé mi vista nuevamente en la misma dirección y me mantuve observando cada uno de sus movimientos… en ocasiones sonreía, bebía, bailaba con sus amigas y con esos perdedores.
No sé exactamente cuanto tiempo llevábamos ahí, ni cuanto había tomado, ni si quiera recuerdo en que momento Naruto se puso a bailar con ese grupo de chicas.
Lo que si sabía es cuantas canciones había bailado Sakura con aquel perdedor de la vez pasada… diez. Once con la de ahorita, entrecerré los ojos, ¿Era necesario que ella se moviera de esa manera tan… sexy? ¿Y qué ese maldito la pegara a su cuerpo? ¿Y qué sus manos…? Mi ira se incrementaba a cada segundo con rapidez, ¿Cómo se atrevía a restregársele de esa manera? ¡Peor aún! ¿Por qué permitía que él la tocara de esa forma?
Lentamente comencé a avanzar entre la multitud, como un león que caza a su presa sin ser visto, un paso lento pero lleno de determinación, otro más y otro más… hasta que me detuve de golpe.
¡No podía ser cierto lo que mis ojos estaban viendo! ¡Ese tipo es hombre muerto!
—o—o—o—
La tarde se pasó velozmente. Ino invitó a Tenten a arreglarse con nosotras, así que fue una experiencia bastante interesante, estuvimos seleccionando lo que usaríamos para ir a Rakuen… es el local con mejor ambiente que hemos visitado.
Cerca de las ocho de la noche llegaron Temari y sus hermanos: Gaara y Kankuro. Siempre que salíamos a bailar, Gaara llevaba a sus hermanos mayores para acompañarnos, ya que de otra manera, no nos dejarían salir. Por suerte ambos son muy divertidos y no nos prohíben nada.
Diez minutos más tarde nos despedimos de la madre de Ino y nos subimos a la camioneta de Kankuro; una vez que llegamos a nuestro destino, Sai, Kiba y Shikamaru ya nos esperaban.
Entramos al lugar y nos guiaron a una mesa en el primer desnivel del lado del escenario, pedimos unos tragos y comenzamos a charlar de trivialidades. Bebimos dos rondas seguidas, antes de que Ino arrastrara a Gaara a bailar. Sentía un poco de pena por el pobre, pero supongo que es el precio a pagar por ser su novio; justamente igual que Shikamaru con Temari. Al parecer a ella no le importa la diferencia de edad, lo que es genial porque los prejuicios por ese motivo son estúpidos.
EL hermano mayor de Gaara, se separó de nosotros para ir a bailar con una chica; Tenten bailaba en ratos conmigo y en momentos con Kiba… así como yo con Sai.
Él me agradaba bastante, es un gran pintor y muy divertido… lo único malo es que está enamorado de mí y yo de él no. No es que sea feo ni nada, pero mi corazón siempre ha estado muy lejos… ¡Lo hice de nuevo! ¿Por qué siempre tengo que acabar pensando en él? ¿Qué estará haciendo en estos momentos? ¿Estará con alguna de sus "amiguitas"?
¡Puff! ¡Mejor no pensar en ello!
Cuatro copas más tarde, decidí seguir bailando con Sai. Ahora que lo analizo mejor, él es muy parecido a… mi tío… cabellos negros, ojos de igual color, piel blanca; bueno, quizá no tan parecido. La piel de él es pálida, pero no como la leche -que es el caso de Sai-; sus cabellos son rebeldes y largos, y los de Sai son cortos y aburridos; el cuerpo de él está mucho mejor formado que el de Sai; y… ¡lo hice de nuevo! ¡Mierda!
Mientras bailaba con él, giré mi cuerpo y dejé que Sai me abrazara y pegara su cuerpo a mi espalda… fue entonces cuando lo vi, ¡¿Qué hace Sasuke aquí? Me tensé por un par de segundos antes de continuar observándolo. Él me observaba fijamente, pero como yo no lo veía a los ojos, dudo mucho que se de cuenta de que lo observo.
¿A caso me esta siguiendo? ¡Ja, no seas ilusa Sakura! Entonces… ¿viene con alguna chica?
Busqué con la mirada, y al único que logré ver, fue a Naruto bailando con unas chicas. ¿Sasuke vino con Naruto? ¿Por qué? Dudo mucho que a él le guste frecuentar estos lugares.
¿Será posible que si venga por mí? Me mordí el labio y volví a girar mi cuerpo… Sólo había una forma de averiguarlo.
La canción cambió a una un poco más adecuada a mis planes, ¡perfecta! Comencé a moverme un poco más sensual, pegaba mi cuerpo al de Sai de manera sugerente… sabía que si Sasuke estaba ahí para vigilarme, esto lo volvería loco. Y aunque cabía la posibilidad de que me ignorara, decidí jugar todas mis cartas.
La melodía avanzaba y opté por hacer un movimiento final… subí mis brazos a la altura de su cuello y me aferré de su camisa, para después jalarlo de golpe y posar mis labios sobre los suyos.
Curiosamente en ese momento imaginé -como siempre- ¿Cómo se sentiría besarlo a él? Desafortunadamente eso era algo que yo sólo experimentaba en sueños.
El rocé a penas si se estaba concretando, cuando sentí como unos fuertes brazos me tomaban por la cintura y me separaban de golpe de Sai.
¿Pero qué…?
Continuará…
.
<-- CAPITULO 1                    CAPITULO 3 -->
INDICE

No hay comentarios:

Publicar un comentario