viernes, 8 de junio de 2012

MQUO Cap4


Aquí les dejo el cuarto capi. Aclaro que es un incesto, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…

Aclaraciones: AU y lime.

La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.

MÁS QUE UNA OBSESIÓN
By Tsukisaku
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¡ADIÓS AL AUTOCONTROL!
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¡Oh por Kami!

¡Esto no podía estar pasando!

Luego de la discusión con mi tío me quedé sopesando todo lo que cambiaría de ahora en adelante, un rato después decidí que lo mejor sería acostarme a dormir, ó al menos a descansar, ya que no me quedaba nada más por hacer. Me cambié de ropa, me puse mi pijama negra, tomé mi neceser y abrí la puerta del baño sin si quiera detenerme a pensar en que podría estar ocupado por él.

Al instante abrí mis ojos como platos. ¡Oh él estaba ahí! ¡Y de que forma!

¡Sasuke se encontraba totalmente desnudo ante mis ojos!

Me mordí mi labio al verlo, inevitablemente mis ojos escanearon cada parte de su anatomía. Su piel se veía tan suave y firme, cubierta por diminutas gotas de agua que resbalaban por todo su cuerpo. Por más que deseara salir de ahí corriendo, mis piernas se negaban a moverse. Él estaba de espaldas, así que no podía verme.


Un segundo después, cerró el grifo de agua, tomó la toalla y se giró mientras se la colocaba en la cintura. En cuanto reparé en esa parte de su anatomía, sentí mis mejillas arder al tiempo en que un fuerte ruido resonaba en el baño.

El neceser se me había resbalado de las manos y ahora yacía en el piso. Debido al ruido, sus ojos negros se clavaron sobre mí. ¡No puede ser!

Al principio me observó con el ceño fruncido, pero dos segundos después una pequeña sonrisa surcó sus labios.

¡Maldita sea! ¿Por qué se ríe? ¿A caso cree que es divertido?

Ahora pensará que soy una pervertida de lo peor.

Cada parte de mi cuerpo vibraba con intensidad, mi corazón latía tan aprisa que pensé que se saldría de mi cuerpo. ¡Vamos muévete! Me gritaba, pero mi cuerpo seguía sin querer moverse.

Él salió de la bañera y se acercó hacía mí lentamente, mordí mi labio con más fuerza. ¡Que no se acerque más! Si lo hace, mi autocontrol se irá por la borda.

Se plantó frente a mí y continuó viéndome a los ojos.

—¿A caso no te enseñaron que se toca antes de entrar? —me preguntó con cierto tono de diversión. ¿Eso significaba que no le molesta ni le incomoda que lo haya visto desnudo?, pude sentir como el color de mis mejillas aumentaba considerablemente.

—Yo… —¡Vamos habla!—. Lo siento mucho —bajé la vista y salí de ahí rápidamente cerrando la puerta tras de mí.

¡Oh genial Sakura! ¡Eso fue estúpido, infantil y tonto! Ahora no sólo creerá que soy una niña, si no además, una muy loca y pervertida.

—o—o—o—

¡Contrólate! Me gritaba una y otra vez.

Debía hacerlo si no quería que se esfumara el poco autocontrol que me quedaba. ¿En qué pensaba ella para entrar vestida así, al baño?

Me salí de la bañera y caminé hacía ella. Casi podía tocar esa piel tan tersa que estaba a tan sólo unos pasos de mí. ¡Mierda! Lo que yo daría por poder besarla y hacerla mía en este preciso instante.

—¿A caso no te enseñaron que se toca antes de entrar? —le pregunté sin acercarme más de lo debido, ya que debía controlarme.

—Yo… lo siento mucho —murmuró bajando la vista, para después salir de ahí. Solté el aire de golpe, ¿Qué es lo que pasa conmigo?

Me metí a mi habitación y caminé al armario para vestirme. Quizá tenga que darle una pequeña reprimenda por haberme espiado en el baño… Hmph.

Saqué un pantalón corto negro y me acosté en la cama, luego de apagar la luz. Aún es muy temprano, pero mejor así.

Cubrí mi rostro con la almohada, bufé frustrado y decidí arrojarla a un costado. Al parecer el haber dormido por la tarde me quitó el sueño, ¡Kuso!, observé el reloj… la una de la madrugada. Bufé de nuevo y me puse de pie, quizá si veo un poco de televisión me de sueño.

Bajé a la sala y me dejé caer en el sofá. Tomé el control y comencé a cambiar una y otra vez de canal, ¿Qué hay de bueno a la una de la mañana? ¡Nada!... apreté el botón con más velocidad y no me topaba con nada interesante. Cien canales después, encontré una película bastante sugerente… suspiré frustrado y apagué el televisor.

En ese momento la presencia de alguien más me hizo reaccionar… Sakura se encontraba al pie de la escalera, con esa diminuta pijama negra, que ahora me encanta.

—¿Qué haces despierta? —le pregunté al tiempo en que me ponía de pie.

—Vine por un vaso de agua —contestó pasando de largo a la cocina. Aún parecía molesta por la discusión de ayer.

Me quedé observándola fijamente. Y los deseos de poseerla ahí mismo me invadieron nuevamente.

Caminé a la cocina y me recargué en el marco de la puerta, ella se terminó el agua y dejó el vaso en el lavaplatos. Se mojó las manos y las colocó en su cuello… pequeñas gotas de agua resbalaron hacía su pecho.

—¿Qué? —me preguntó fríamente. No dije nada y seguí observándola, no podía resistir más, necesitaba toarla. Ella caminó hacía mí, ó a la salida, pero le impedí el paso con mi brazo—. ¿Qué te pasa? —esa era una gran pregunta, ¿Qué me pasaba? ¿Acaso quería ir a prisión ó algo parecido?

Una vez más no le respondí; en lugar de eso, bajé mi mano y la coloqué en su cintura. Al instante ella me miró con los ojos abiertos como platos.

—¡¿Pero qué haces? —trató de quitar mi mano de su cintura, pero sólo logro que la acercara más a mí—. ¡Suéltame! —la mano libre viajo a su nuca, para evitar que se moviera más.

La acorralé en la pared y pegué mí frente a la suya. —Suéltame —murmuró. La tenía justo donde quería. Moví mi mano de su cintura y la subí lentamente por su estomago hasta llegar a uno de sus senos, lo apreté con fuerza y ella soltó un sollozo—. ¿Por qué me haces esto? —podía sentir su cuerpo temblar. Eso me recordó aquella noche en Rakuen.

Ahora estoy seguro de que piensa que soy un monstruo. Pasé mi lengua por su labios, el sabor era único a pesar de que se mezclaba con lo salado de sus lágrimas. En ese momento ya nada me importaba, necesitaba tenerla, ansiaba poseerla. Los pantalones comenzaron a volverse más apretados, mi erección comenzaba a hacerse notar.

—Para —rogó. ¡No podía detenerme!, a pesar de que estaba conciente de que debía hacerlo. Mi mano continuaba explorando su cuerpo… ya no podía parar, le mordí el labio para poder introducir mi lengua, su sabor era exquisito.

Justo cuando estaba por comenzar a besar su cuello, mi móvil comenzó a sonar. ¡Kuso!

Abrí los ojos y todo estaba oscuro. ¿Qué mierda…?

Afiné la vista y me di cuenta de que seguía acostado en mi cama, ¡Un maldito sueño!... tiré la almohada que aparentemente estaba abrazando, y estiré mi mano para tomar el móvil; observé la pantalla y rodé los ojos. Apagué el molesto sonido, no estaba de humor para Karin, además, ahora debía tomar una ducha de agua bien fría.

Esta obsesión va a terminar por volverme loco.

—o—o—o—

Los rayos del sol me dieron de lleno en el rostro, así que opté por levantarme, a penas eran las siete de la mañana, pero ya no podía dormir.

Pasé una nochecita pésima. Luego de la gran vergüenza que experimenté en el baño, todas mis ganas de dormir se esfumaron por completo.

La imagen de él desnudo a escasos centímetros de mí se clavó en mi mente con tal fuerza, que dudo mucho que alguna vez logre olvidarlo. Ahí vamos de nuevo…

Mejor será darme un baño. Tomé mi toalla y me metí a la ducha; mi neceser se encontraba sobre el lavamanos. Abrí el grifo de la ducha y esperé a que se templara el agua, mientras me quitaba la ropa.

Comprobé con mi mano la temperatura del agua y me coloqué debajo de ella. El agua caliente comenzó a recorrer mi cuerpo rápidamente, me enjaboné el cabello, el cuerpo, y me enjuagué, estaba por terminar cuando la imagen de Sasuke desnudo bajo el agua, me golpeó nuevamente. Lo que yo daría por poder besarlo y tocarlo.

Mi cuerpo reaccionó ante la sugerente imagen que se dibujaba en mi mente. Traté de imaginar lo que sería tenerlo aquí conmigo, ahora. Sus manos recorriendo cada centímetro de mi piel, brindándome el placer que tanto me hace falta.

Sasuke —murmuré. Cerré los ojos al tiempo en que mi mano derecha se colocaba sobre uno de mis senos. Dejé que mi mente volara… imaginé que su mano era la mía. Deslicé la otra mano lentamente por mi estomago, un suspiro se escapó de mi boca, el agua caliente en mezcla con las caricias estaba excitándome de manera increíble. Bajé aún más la mano hasta colocarla en mi intimidad, al primer roce arqueé mi espalda, un escalofrío me recorrió por completo. Continué estrujando mis senos y acariciando mi intimidad, mientras lo imaginaba diciendo mi nombre. Repasaba una y otra vez su cuerpo cerca del mío, su aliento en mi cuello, su perfecta anatomía… mordí mi labio para tratar de silenciar los pequeños gemidos que se me escapaban. Mi cuerpo lo anhelaba tanto que quizá no podría resistir mucho más al estar cerca de él. Un par de caricias más y un último gemido escapó de mi boca; abrí los ojos y sonreí… estaba más que obsesionada.

El agua ya estaba más fría que tibia, así que cerré el grifo y me enrollé la toalla. Debía apresurarme puesto que desde hoy comenzarían a cambiar las cosas y ansiaba poner en marcha mi plan.

Bajé las escaleras y me congelé en el último escalón. Sasuke se encontraba en el sofá viendo televisión, ¿A caso no tiene otra cosa que hacer un domingo a las ocho de la mañana?

—¿Qué haces despierta? —me preguntó fríamente, ¿Qué acaso es pecado ó qué?, apagó el televisor y se puso de pie.

—Vine a desayunar —le dije pasando a la cocina sin verlo. Me acerqué a la nevera y saqué el jugo. Me serví un vaso y le di un gran trago; podía sentir una mirada que me penetraba, mi piel se erizo al recordar lo que había hecho hace un rato en la ducha.

—¿Qué? —le pregunté sosteniendo su mirada de la manera más fría que pude. Él no contestó, sólo se quedo mirándome desde la puerta de la cocina. Rodé los ojos y me concentré en buscar algo para desayunar.

Saqué el cereal, la leche, y un tazón. No estaba de humor para algo más; estaba por sentarme cuando la voz de Sasuke resonó en la estancia.

—¿Qué pretendes? —me preguntó sin despegar sus ojos de mí. Arqueé una ceja y lo miré sin comprender.

—No sé de que hablas —su expresión se endureció.

—No estoy para jueguitos —por más que lo intenté, no pude evitar reír.

—Sabes tío… si deseas decir algo, debes ser más directo —al parecer mi sonrisa lo enfureció aún más.

—¿Por qué estás vestida así? Creí haberte dicho… —¿Así que se refería a mi vestimenta? Sonreí aún más.

—Haber —lo interrumpí—; para empezar yo me visto como se me da la gana, y ni tú ni nadie me va impedir eso —hice una pequeña pausa—. Y en segundo lugar, puedes estar "tranquilo" porque no planeo salir —entrecerró sus ojos y me miró de arriba hacia abajo una vez más.

¿Le gustará como luzco?

Tampoco era para tanto; sólo llevaba un short corto y ajustado blanco, y una polera de tirantes rosa claro.

—No puedes pasearte así por la casa —todo rastro de sonrisa se borró de mi rostro. ¡¿Qué?

—¿Por qué? —gruñí con el ceño fruncido. Él no dijo nada, eso no tenía sentido, ¿Ni en la casa puedo vestir así? ¿No será qué…?—. ¿Te pongo nervioso? —pregunté acercándome a él.

Observé como se tensó, ¿Sería posible? ¿De verdad él se ponía nervioso de verme así?... sonreí levemente.

—Hmph.

—o—o—o—

Definitivamente el destino se empeña en hacerme perder el control.

Luego de mi sueño… no logré conciliar el sueño, así que me levanté a las seis de la mañana a tomar café y a ver un poco de televisión. Encontré un documental sobre las diferentes culturas del mundo, así que me dediqué a ver eso.

Un par de horas más tarde apareció Sakura, clavé mis ojos en ella y mi corazón se aceleró. Vestía casi una ropa muy parecida a su pijama, sólo que de color blanco.

—¿Qué haces despierta? —apagué el televisor y me puse de pie.

—Vine a desayunar —me dijo mientras pasaba de largo a la cocina. Por un instante mi sueño me golpeó bruscamente. La seguí a la cocina y la observé servirse jugo y darle un gran trago; por algún motivo la escena era tan parecida, que me excitaba.

—¿Qué? —me preguntó viéndome fijamente. En ese instante reparé en su vestimenta y me enfurecí, ¡¿Planea salir así?

—¿Qué pretendes? —le dije fríamente. Ella arqueó una ceja, parecía confundida.

—No sé de que hablas —apreté las manos con fuerza.

—No estoy para jueguitos —me miró atónita y luego se hecho a reír. ¡¿Por qué demonios se ríe?

—Sabes tío… si deseas decir algo, debes ser más directo —Tío… comienzo a odiar esa maldita palabra.

—¿Por qué estás vestida así? Creí haberte dicho…

—Haber —me interrumpió rápidamente—; para empezar yo me visto como se me da la gana, y ni tú ni nadie me va impedir eso. Y en segundo lugar, puedes estar "tranquilo" porque no planeo salir —entrecerré los ojos y la devoré con la mirada una vez más. Ignoré su amenaza y me concentré en la última parte; si no planea salir ¿Por qué viste así?, no me molesta, todo lo contrario. Pero no puede estar así enfrente de mí, no a menos que quiera que termine sobre de ella.

—No puedes pasearte así por la casa —la advertencia estaba hecha. Su sonrisa se borró de sus labios.

—¿Por qué? —no podía decirle la verdad, pero algo debía decirle—. ¿Te pongo nervioso? —preguntó acercándose a mí. ¿Qué? ¿Sigo soñando?, ¿ella de verdad...?, mi cuerpo se tensó por completo.

—Hmph —una nueva sonrisa surcó sus labios. Se detuvo justo frente a mí, mi respiración se aceleró un poco.

—¿Es eso… Sasuke? —la excitación aumento. Mi nombre sonaba tan bien en sus labios… estaba por perder el control, ¡No podía permitirlo!

—No juegues con fuego… ó te quemarás —murmuré sin moverme. Para ella es sólo un juego, pero para mí no lo es. ¿Qué haría si intercambiamos los papeles?—. Vístete como quieres, me da igual —le dije antes de salir de la cocina. Aún no sé como es que logré contenerme, pero lo hice, aunque sospecho que será la última vez que pueda hacerlo.

Me senté en el sofá y encendí el televisor nuevamente, necesitaba distraerme ó enloquecería.

Un rato después, escuché un pequeño grito seguido de un fuerte ruido. Me puse de pie y caminé a la cocina, ¿Pero que mierda? ¡Mi cocina se inundaba!

—Maldita sea —mascullé entre dientes. Observé como Sakura intentaba detener la fuga de agua, me apresuré al fregadero y cerré la llave de paso que se encuentra debajo. El agua dejó de brotar de manera estrepitosa, y maldije una vez más al observar mi ropa mojada.

Me puse de pie dispuesto a reñir a Sakura por el desperfecto ocasionado; pero me congelé al verla.

Estaba totalmente mojada y debido a que su ropa era blanca, ahora estaba toda traslucida… sus pezones estaban erectos por lo frío del agua y ¡yo podía verlos!

¡Adiós a mi autocontrol!

—o—o—o—

¡Maldito!

En cuanto me dijo que me vistiera como quisiera, me enfurecí. Y yo que pensé que lo ponía nervioso.

Me senté en la silla y desayuné sin mucho ánimo, una vez que terminé, ordené la cocina y me dispuse a lavar los trastes.

Abrí el grifo y al instante tronó algo disparando la llave fuera de su sitio; el agua comenzó a brotar a chorros, ahogué un grito e intente detener la casada de agua pero me era imposible, la presión era demasiada.

No sé exactamente en que momento entró Sasuke a la cocina, sólo sé que de repente el agua cesó de salir. Miré mi ropa y estaba toda mojada, ¡genial! Ahora tendré que cambiarme de nuevo y encima de todo soportar el regaño del siglo.

Sasuke se puso de pie y cerré los ojos en espera de los gritos. Los segundos transcurrían y nada pasaba, ni un sólo sonido. ¿Qué espera? Comienzo a tener frío y no quiero enfermarme, ¿espera una disculpa?

—Lo siento… fue un accidente —murmuré sin abrir los ojos.

—Tendrás que pagar por la tubería —susurró en mi oído. ¡¿En qué momento se acercó tanto?

Tragué saliva en el momento en que sentí sus manos rodear mi cintura, mi corazón se aceleró nuevamente.

—¿Cómo me pagarás? —me preguntó ¿sensualmente?, creo que mi mente me está jugando una mala pasada. Esto no… mordí mi labio con fuerza, ¿Esa era su lengua en mi cuello?—. ¿Y bien?... ¿Dónde quedó toda tú determinación de hace un rato… Sakura? —mis piernas flaquearon.

¿Esto es real? él está… ¿insinuándoseme?

Abrí los ojos y me topé con su pecho. Estaba todo mojado, tanto que su camiseta se le pegaba al cuerpo adhiriéndose muy bien a sus músculos.

Coloqué una de mis manos en su pecho y una nueva electricidad me recorrió.

—Aún sigue aquí… Sasuke —murmuré pegando mi cuerpo al de él.

¡Adiós a mi autocontrol!

Continuará…
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<--CAPITULO 3                    CAPITULO 5 -->

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