viernes, 8 de junio de 2012

MQUO Cap7


Aquí les dejo el séptimo capi. Aclaro que es un incesto, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…

Aclaraciones: AU y lemon.

La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MÁS QUE UNA OBSESIÓN
By Tsukisaku
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TOTALMENTE UNIDOS
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Nuestros labios se rozaban de manera excelsa, ¡Kamisama!, ¡Era mucho mejor de lo que recordaba!

Aún no puedo creer que Sasuke me estuviese besando de está manera, y mucho menos que yo me aya atrevido a confesarle mi obsesión por él… aunque en realidad es más que eso.

¡Lo amo con locura!

Y no me importa lo que la gente piense de mí. No me interesa nada, más que estar con él…

Mi corazón golpeteaba con fuerza, el oxígeno comenzaba a faltarnos… y por estúpido que pareciera, no quería separarme de él, ni si quiera para respirar. Unos segundos después, me separé a regañadientes un par de milímetros para poder respirar. Hasta entonces me dí cuenta que tenía los ojos cerrados y que mis manos estaban aferradas a algo con mucha fuerza; las moví un poco y pequeñas hebras se deslizaron por mis dedos, sonreí, su cabello era mucho más sedoso de lo que imaginaba.

Por el beso que acaba de darme, imagino que él siente lo mismo por mí, pero… necesito escucharlo.


—Dímelo —pedí, tomando nuevos mechones de cabello entre mis manos.

—Hmph —abrí los ojos y lo primero que vi, fue una sonrisa cargada de arrogancia. Mordí mi labio inferior al verlo, ¡Kami, ¿Por qué tiene que ser tan malditamente sexy?

—Eres… bien correspondida, Sakura —tan sólo me bastó escuchar eso, para lanzarme a devorar sus labios.

Mi lengua se abrió paso al interior de su boca, en tanto sus manos se aferraban a mi cintura. Succioné su lengua con fuerza y soltó un gruñido, eso me recordó el día que lo escuché en la ducha. Sus manos comenzaron a colarse por debajo de la blusa y en cuanto su fría y fina piel tocó la mía, una descarga eléctrica me recorrió totalmente.

Necesitaba más… mucho más de él.

En cuanto nos separamos por la falta de aire, sus labios se deslizaron lentamente a mi cuello, en tanto yo bajaba mis manos para deshacerme de su molesta camisa.

Jamás había sentido tanta excitación en mi vida, era como si todo mi ser estuviese ardiendo en llamas y únicamente el cuerpo de Sasuke fuera capaz de mitigar ese ardor.

Casi de forma desesperada, terminé de desabotonar su camisa e inmediatamente deslicé mis manos por su fría piel… ¡Uff! Tan perfecto como siempre imaginé. Sus dientes mordisquearon mi cuello y su lengua saboreó mi piel…

Sasuke —gemí llena de excitación. Logré deshacerme de su camisa y llevé mis labios a su piel.

No me importaba nada, sólo deseaba sentirlo, y sentirlo dentro de mí. Sé que esto es: enfermo, demente y antinatural; pero aún así, no me importa irme al mismo infierno, con tal de estar con él… siempre.

—o—o—o—

¡Esto es lo más delicioso del mundo!

Sus besos y sus caricias, son mucho mejores de lo que alguna vez mi loca mente llegó a imaginar. Incluso más que la ocasión en que probé sus labios por primera vez; ahora que las cosas están un poco más claras, lo único que quiero es sentirla debajo de mí, sentir su cuerpo agitarse debido a mis caricias y a mis besos.

Le quité la blusa rápidamente y la boté al piso; atrapé sus rosados e hinchados labios una vez más, en tanto mis manos se deshacían del molesto sostén. En cuanto se lo quité también, sus pezones rozaron mí torso, regalándome una placentera caricia.

Mi miembro comenzó a palpitar más aprisa, sobre todo, cuando Sakura logró desabrochar mi pantalón e hizo que se deslizara por mis piernas. Lo lancé lejos e hice lo mismo con el de ella… la desesperación que tenía por hundirme dentro de ella, me estaba matando.

Coloqué mis manos en su trasero y la levanté, haciendo que enrollara sus piernas alrededor de mi cintura. Su boca abandonó mis labios y se ocupó de mordisquear y lamer mi cuello… la excitación aumentó en el momento en el que mi boca succionó uno de sus senos.

Sasuke —gimió en mi oído, para después morder el lóbulo con fuerza.

La guié hasta la cama y la deposité sobre el colchón, quedando yo sobre ella sin llegar a aplastarla.

Luego de darle una pequeña mordida a su pezón, me moví un poco para atrapar el otro entre mis dientes. Sakura soltó un gemido más y aferró sus manos en mi cabeza.

Hmph… la hora se acercaba.

Deslicé mi mano derecha por su estomago y su vientre, hasta llegar a su intimidad… rocé sus bragas y noté que estaba sumamente húmeda, sonreí y le arranqué la prenda con desesperación.

Justo en ese momento una idea cruzó mi mente… ¿Sakura aún sería virgen?

Titubeé a la hora de rozar su sexo con mi mano, ¿Y si ya no lo es?, un chispazo de ira me golpeó con fuerza… alejé mi boca de su seno y me separé ligeramente para observarla.

Su pecho subía y bajaba rápidamente, debido a la excitación; sus labios estaban hinchados y rojos… y su cabello despeinado. Abrió los ojos y me miró con un toque de confusión.

—¿Sucede… algo malo? —preguntó con un atisbo de preocupación. Entrecerré los ojos y la observé fijamente.

—¿Eres virgen? —ni si quiera sabía porque preguntaba eso. Total, ¿Qué más daba si no lo era?, yo tampoco lo soy.

Bajó la vista y el rubor en sus mejillas aumentó; no sabía si esa reacción era buena ó no. La posibilidad de que otro hombre la hubiese tocado antes, era grande. Otro golpe de ira me golpeó… mataría al maldito que se atrevió a hundirse en ella antes que yo.

—Yo… —titubeó—. ¿Te molesta que lo sea? —preguntó con un hilo de voz. Ahora una ola de tranquilidad me invadió, ¡Hmph, es todo lo que necesitaba escuchar!

—Me fascina que lo seas —le dije antes de besarla con fiereza. Volví a rozar su sexo con mi mano e introduje un dedo, un gemido se ahogó en nuestras bocas y mi excitación aumentó.

Introduje un dedo más y un gemido aún mayor salió de su boca; me dediqué a mordisquear su cuello en tanto mis dedos se movían dentro de ella. Unos segundos después añadí un tercer dedo y continué dándole placer…

Ah —gimió. Mordí su piel y aceleré los movimientos… segundos después, enterró sus uñas en mi espalda al tiempo en que un fuerte gemido inundaba la habitación.

Saqué mis dedos y noté que estaba lo suficientemente húmeda, para recibirme.

¡Mierda!...

—Ahora vuelvo —le dije antes de ponerme de pie y -casi- correr a mi cuarto. Tomé un puñado de condones de mi cómoda y regresé, deshaciéndome del boxer en el camino.

Me puse un condón y me coloqué sobre ella… al instante me abrazó con fuerza y devoró mis labios. Coloqué mi pene en su entrada y comencé a penetrarla lentamente.

¡Kamisama!

¡Es realmente estrecha!

Una descarga eléctrica me recorrió por completo. Me hundí en ella por completo, llevándome su virginidad. Mordió mi cuello en señal del dolor que estaba sintiendo y sus manos aferraron mi cabello con fuerza; me quedé quieto unos segundos para esperar que el dolor se disipara un poco.

Continúa —pidió besando mi cuello; deslizó sus manos hasta mi trasero y presionó levemente para que iniciara las estocadas.

Sonreí… pasé mi lengua por su cuello y bajé hasta atrapar uno de sus pezones. Sus manos subieron a mi espalda en tanto enrollaba sus piernas en mi cintura. Comencé a moverme; salí y entre varias veces… conforme pasaba el tiempo, aumentaba la velocidad.

Las sensaciones que estaba sintiendo eran únicas, jamás sentí ó experimenté cosa igual.

Un par de embestidas más tarde, sus paredes se contrajeron apretando de manera deliciosa mi pene; ambos llegamos al éxtasis. Sakura gritó mi nombre, en tanto yo dejaba salir un gemido.

Me dejé caer sobre ella con los ojos cerrados; mi corazón latía rápidamente debido a la actividad física que acababa de realizar… aunque siento que es más que eso.

He amado a esta mujer toda mi vida, y ahora que por fin es únicamente mía; me siento… feliz.

Sé que esto es: loco, obsesivo y enfermo; pero aún así, no me importa arder en el mismo infierno, con tal de estar con ella… siempre.

—o—o—o—

¡Soy tan feliz!

Me siento llena y plena.

Por fin, el hombre al que amo me hizo suya… ahora puedo decir que le pertenezco en cuerpo y alma.

Al principio temí que mi cuerpo no le agradara; yo sé que él ha estado con mujeres más desarrolladas y experimentadas que yo, pero en cuanto él se hundió en mí… toda duda desapareció.

Aún podía sentir su miembro palpitar dentro de mí; acaricié su espalda y solté un suspiro. Deseaba gritarle que lo amaba y que quería pasar el resto de mi vida con él. Pero preferí no decir nada más.

Un minuto después, se irguió un poco y salió de mi interior, un profundo sentimiento de vacío me golpeó. Se quitó el condón y lo tiró en el cesto que se encuentra a un costado de la cama, para después acostarse a mi lado y abrazarme con fuerza.

Hundí la cabeza en su cuello y aspiré su aroma. Los parpados comenzaban a pesarme, estaba cansada, hambrienta y desvelada; pero no tenía ánimos de moverme de mi posición, así que me relajé para dormir un poco.

Parpadeé un par de veces antes de mantener abiertos los ojos. La habitación estaba ligeramente iluminada por la luz de la luna, observé el reloj de pared y vi que casi eran las ocho de la noche. Ahogué un bostezo y me giré sobre mi misma. Sasuke tenía los ojos cerrados, y por su tranquila respiración, parece que duerme.

Acaricié su rostro y solté un pequeño suspiro, se veía tan endemoniadamente sexy dormido, que podía pasarme días observándolo y jamás me cansaría. Lamentablemente mi estomago gruñó por la falta de comida, así que me zafé de su agarre sin despertarlo y me puse de pie.

Traté de buscar con la mirada mi ropa interior, pero sólo encontré el sostén cerca de la puerta. Entonces recordé que Sasuke rompió mis bragas, un fuerte sonrojo cubrió mis mejillas. Caminé al armario y saqué otra muda de ropa interior y mi pijama; tomé el neceser y me metí al baño.

Luego de una ducha rápida, me vestí y salí por el cuarto de Sasuke a la cocina. Abrí la nevera y nada llamó mi atención; tomé un paquete de galletas de la despensa y me dispuse a hablar por teléfono para pedir una pizza.

Mientras esperaba, me senté en el sofá y encendí el televisor. Mordí otra galleta y el teléfono comenzó a sonar.

—¿Diga? —pregunté.

¡Frentona! —el grito de Ino casi me deja sorda—. ¡¿Dónde demonios has estado?, ¿Y porque no contestabas tú móvil? —me mordí el labio y dudé un par de segundos.

—No grites cerda —le dije sin alzar la voz—. He estado aquí en la casa y si no contesté antes, fue porque estaba dormida —expliqué tratando de sonar convincente.

¡Ah!, pensé que te había pasado algo malo —me dijo rápidamente—. Llamé como cien veces al móvil y a la casa y nada —¿llamó?, ¡Vaya, no escuché nada!

—Lo siento —murmuré.

Oye, ¿estás sola?, ¿Quieres salir esta noche con nosotros? —la sola idea de alejarme de él ahora, me disgustó.

—No estoy sola —solté de golpe—. Mi… tío, está dormido ahora, así que prefiero no despertarlo y quedarme en casa —le dije—. No deseo provocar su furia —agregué.

Que mala suerte —bufó—. Bueno, te veré mañana. Que descanses —y cortó la llamada.

Bufé, era la primera vez en muchos años, que no deseaba ver a mi amiga.

Un rato más tarde, el timbre sonó y me encaminé a abrir la puerta, por suerte siempre había un poco de dinero en la cocina, por lo tanto no necesité subir a buscar.

Pagué las pizzas, cerré la puerta y dejé las cajas en la mesita de la sala. Caminé a la cocina y abrí la nevera para tomar un par de sodas… en ese instante un par de manos se aferraron a mi cintura y un fuerte cuerpo se pegó a mi espalda.

—¿Quién era? —preguntó después de depositar un corto beso en mi cuello. Cerré la nevera y me giré para verlo.

—El repartidor de pizza —contesté esbozando una sonrisa—. ¿Tienes hambre? —pregunté acariciando levemente sus brazos.

—Si… pero no precisamente de pizza —contestó para después besar mis labios. Gemí en cuanto introdujo su lengua en mi boca, ¡sus besos me volvían loca!, estaba por enrollar mis brazos en su cuello, cuando las frías latas en mis manos me recordaron el hambre que tenía.

A regañadientes me separé de él y sonreí.

—¿Podemos comer algo? —sonrió de lado y asintió. Caminamos a la sala y nos sentamos en el sofá; mientras él destapaba las cajas, yo me entretuve observando cada parte de su cuerpo.

Únicamente llevaba el boxer puesto, y he de decir que con el solo hecho de verlo, ya me estaba excitando nuevamente.

Me ofreció un trozo de pizza y comencé a comer, ¡demonios!, si que tenía hambre. Ahora que recuerdo, no comía desde ayer en el almuerzo.

Cerré los ojos y me dediqué a disfrutar la comida.

Hmph —estaba por terminarme mi segundo trozo, cuando el sonido "marca Uchiha", inundó la habitación.

—¿Qué pasa? —pregunté abriendo los ojos, Sasuke me observaba con los ojos entrecerrados.

—o—o—o—

—Deja de hacer eso —pedí fríamente.

—¿Qué? —preguntó confundida.

—Parece que estás a punto de tener un orgasmo con esa pizza —musité de mala gana. La verdad es que desde que la vi probar el primer bocado, comencé a excitarme; me atrevo a decir que me sentí celoso de esa pizza.

Sakura solo atinó a reír.

—¿Crees que es gracioso? —pregunté de mala gana.

—Pues… —bajó la vista y al parecer notó mi creciente erección, ya que se sonrojó fuertemente.

Era completamente su culpa.

Nunca ninguna mujer me había excitado tan rápidamente como ella lo hacía, y mucho menos me hacía sentir cosas tan tontas y estúpidas como: los celos.

¡Hmph!

—Molesta —murmuré dejando el trozo de pan sobre la caja nuevamente.

Sakura se acercó lentamente hasta quedar sentada a horcadas sobre mí, pasó sus manos alrededor de mi cuello y pegó su frente a la mía. La envolví con fuerza y dejé que mis pulmones se llenaran de su perfume… cerezos.

—Solo tuya —murmuró rozando mis labios con delicadeza.

—Hmph —acorté la nula distancia y la besé. Por primera vez, el beso era lento; únicamente disfrutando de los labios del otro.

Nos separamos por la falta de aire y me abrazó con fuerza. Me relajé y la erección disminuyó, no necesitaba nada más para sentirme bien, únicamente estar con ella.

Hay muchas cosas de las cuales hablar, pero por ahora solo prefiero disfrutar…

… y amarla como nadie más podrá hacerlo.

Por que Sakura ha sido, es y siempre será… totalmente mía.

Continuará…
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