viernes, 8 de junio de 2012

MQUO Cap8

Aquí les dejo el octavo capi. Aclaro que es un incesto, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU y lemon.
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MÁS QUE UNA OBSESIÓN
By Tsukisaku
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SIN INTERRUPCIONES
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Mi corazón latía de una manera desenfrenada y es que estaba más que feliz. Me separé de Sasuke y regresé a mi antigua posición, estiré mi mano para tomar otro trozo de pizza y le di una mordida.
—Prueba —le dije tendiéndole el trozo que sostenía en mi mano. Entrecerró los ojos y le dio una pequeña mordida.
Bebí un poco de soda y mordí nuevamente la pizza, ¡Kamisama, está deliciosa!, ¿será que la pizza sabe mejor después del sexo?
La mirada penetrante de Sasuke volvió a perforar cada uno de mis sentidos, lo miré y sonreí al recordar sus celos. ¡Es tan lindo!, pero ¿Quién se pone celoso por una pizza?
—Lo siento; pero es que no he comido desde ayer y no puedo evitar disfrutar mi comida —le dije una vez que terminé mi bocado.
—¿Por qué no comiste? —preguntó seriamente.
—Creo que me sentía deprimida —murmuré—. No habías llamado y yo… —el rubor invadió mis mejillas con fuerza.
—Hmph —levanté la mirada y lo observé sonreír. ¡Por Kami, su sonrisa es hermosa!, son tan contadas las veces que sonríe, que creo que cada una es única y perfecta.
Continuamos comiendo un poco más, hasta que el teléfono de la casa comenzó a sonar. Ninguno de los dos se movió para contestar; al menos yo deseaba que nada interfiriera en nuestra burbuja, y quizá el pensaba lo mismo.
El teléfono continuó sonando, tapé la caja de la pizza y Sasuke me ayudó a llevar todo a la cocina. Una vez que guardamos todo, envolvió sus fuertes brazos en mi cintura y me acercó a él para besarme; correspondí gustosa, pues sus besos me volvían loca.

El molesto ruido dejó de escucharse, pero a los cinco segundos… volvió a resonar.
¡¿Quién tanto llama?, ¿Qué es tan urgente que no puede esperar hasta mañana?
… ¡¿Y si son mis padres?
El pánico me golpeó en un segundo.
—Kuso —farfulló Sasuke al tiempo en que se separaba de mí para atender la llamada. Supongo que él, al igual que yo, llegó a su límite de paciencia.
Lo seguí en silencio mientras pedía que no fueran mis padres.
—¿Si? —preguntó de mala gana. Lo observé hacer una mueca de enfado mayor al tiempo en que se separaba el auricular del oído—. Hmph, estábamos dormidos —le dijo a quien sea que estuviese del otro lado de la línea—. ¡No seas imbécil dobe! —hasta entonces supe que hablaba con Naruto, ya que a nadie más le hablaba así—. No puedo… Estoy cansado… No sé… ¡Hmph! —lo escuché contestar luego de cortos espacios de tiempo, antes de cortar la llamada.
—¿Todo en orden? —pregunté al tiempo en que lo guiaba al sofá para sentarme a horcadas sobre él.
—Si, solo era el idiota de Naruto que llamaba para molestar —me dijo mientras me abrazaba con fuerza. Sonreí antes de rozar mis labios con los suyos…
—o—o—o—
¡¿Quién mierda llama con tanta insistencia?
Estaba a punto de iniciar algo importante, cuando el molesto ruido del teléfono, no dejó de resonar por toda la casa. En un principio planeé no contestar, pero después de sopesarlo mejor, decidí hacerlo… ¿Qué tal si era Mikoto?
—¿Si? —contesté de mala gana.
¡Teme! —el fuerte grito solo logró empeorar mi humor y hacer que me despegara el aparato del oído, ¿acaso planea dejarme sordo?—. ¡Te estuve llamando toda la tarde dattebayo y ni tus luces, ¿se puede saber donde has estado? —rodé los ojos, ¿a caso se creía mi jefe?
—Hmph, estábamos dormidos — ontesté secamente.
¿Estábamos, quienes? —preguntó y yo guardé silencio—. ¿No me digas que te llevaste a una de tus conquistas a tú casa de nuevo? —no dije nada—. ¡No me digas que te refieres a Sakura-Chan, ¿acaso le hiciste algo? —¡ja!, si él supiera.
—¡No seas imbécil dobe! — bufé.
¡Era broma! —me dijo—. Ahora que sé que estás vivo 'ttebayo, ¿te gustaría salir a tomar un par de tragos esta noche?
—No puedo —contesté rápidamente. La verdad es que no me apetecía dejar a Sakura justo ahora que estamos… ocupándonos en algo productivo.
¡Ah, teme! —se quejó—. No me vayas a salir con el cuento de que no puedes dejar sola a Sakura-Chan. ¡Serán solo un par de cervezas!
—Estoy cansado —¿acaso no me dejaría tranquilo?
¿Entonces mañana? —insistió.
—No sé —mi tono de voz se endureció.
¡Pero que amargado! —exclamó—. Creo que te hace falta pasar un rato con Karin… si tú quieres puedo llamarla y…
—¡Hmph! —antes de que continuara diciendo estupideces, corté la llamada. Ese idiota era tan inoportuno… respiré profundamente con los ojos cerrados y antes de moverme de mi sitio. Unas pequeñas manos se posaron en mi torso, para después empujarme levemente para que cayera en el sofá. Sonreí y abrí los ojos al tiempo en que Sakura se sentaba a horcadas sobre mí.
—¿Todo en orden? —preguntó en tanto yo la abrazaba con fuerza.
—Si, solo era el idiota de Naruto que llamaba para molestar —bufé. Sus labios se curvaron en una sonrisa. Me fascinaba verla sonreír, me acerqué a ella y rocé sus labios.
Aún tenían un ligero sabor a condimentos. pasé mi lengua por su labio inferior, y en el momento en el que intentaba explorar su cavidad, el teléfono comenzó a sonar de nuevo.
—Maldita sea — bufé.
—Yo contesto, quizá si es Naruto, deje de molestar —me dijo tomando el teléfono.
¡Juro que si es el dobe, es hombre muerto!
—¿Diga? —contestó con una sonrisa. Y tres segundos después, su cara se llenó de seriedad absoluta, y quizá hasta podría decir que ¿nerviosismo?
—Si, estoy bien… —murmuró al tiempo en que se levantaba y se alejaba un poco. Eso si que me descolocó.
—¿Quién es? —pregunté entrecerrando los ojos. Me hizo una seña con la mano, dándome a entender que no era nada importante.
—Si, aunque no debiste molestarte —dijo aún más nerviosa.
No es Naruto… es el idiota de las flores. Mi cuerpo se tensó por completo y toda la ira inundó mi ser. Me acerqué a Sakura e intenté quitarle el teléfono, pero ella me lo impidió.
¿Así que se moría por hablar con él?
¡Maldito adolescente hijo de…!
Si continuaba ahí, seguramente terminaría haciendo algo estúpido, inmaduro y de lo que me arrepentiría después; por lo tanto, me giré y desaparecí escaleras arriba. Como odiaba sentirme así. Azoté la puerta de mi habitación y golpeé con fuerza el puño la pared.
¡No permitiré que nadie me arrebate lo que es mío!
—o—o—o—
Mi corazón latía con fuerza y el sudor en mis manos incrementó, en el momento en el que supe que no era Naruto llamando, si no Sai. Quizá después de todo no debí contestar.
—¿Diga?
Hola feita, ¡hasta que te encuentro!, comenzaba a preocuparme… ¿estás bien? —me dijo con un ligero tono de alivio.
—Si, estoy bien… —contesté al tiempo en que me ponía de pie y me alejaba un poco de Sasuke. Sabía que no lo engañaría, pero esperaba que no se diera cuenta de que hablaba con Sai.
—¿Quién es? —preguntó entrecerrando los ojos. ¡Kuso!, creo que se ha dado cuenta. Le resté importancia.
Es bueno saberlo… ¿recibiste mis flores? —preguntó con suma curiosidad.
—Si, aunque no debiste molestarte —murmuré.
¿Por qué no?, tú te mereces eso y mucho más —me dijo. Clavé los ojos en Sasuke y lo observé acercarse a mí a pasos agigantados.
—¿Es ese mal nacido, no es así?... Dame el teléfono —me ordenó con un tono de voz que helaría a cualquiera. Sai continuó hablando, pero dejé de prestarle atención.
—Permíteme un momento —le dije a Sai, antes de atrapar el aparato con ambas manos y alejarlo de la vista de Sasuke—. No te lo voy a dar. Esta llamada no es importante… por favor, regresa al sofá —murmuré con aparente tranquilidad.
—¡Demonios, Sakura!
—Sólo será un par de minutos… necesito dejarle en claro un par de cosas —volví a susurrar. Pero la expresión del Uchiha únicamente se endureció más. El terror me invadió por unos segundos.
Repentinamente se giró y desapareció escaleras arriba, mis ojos se llenaron de lágrimas… y el ruido de una puerta azotándose, me indicó que acababa que estaba furioso y quizá la noche se acababa de arruinar.
Respiré profundamente y me coloqué el auricular de vuelta.
—Sai —comencé fríamente—. Siento mucho que las cosas se malinterpretaran, pero yo solamente te aprecio como amigo. Y dudo mucho que pueda pasar algo más entre nosotros… por favor, discúlpame —le dije seriamente, sin darle oportunidad de dudar de mis palabras. Él no dijo nada y corté la llamada.
Una lágrima brotó y escurrió por mi mejilla. ¡No Sakura, no llores! Me reprendí. Lo que debo hacer es hablar con Sasuke y tratar de hacerlo entender.
Subí lentamente y me situé frente a su puerta. Me debatí entre llamar antes de entrar y pasar sin avisar… opté por entrar sin tocar; lo encontré de pie frente a su ventana y con los brazos cruzados.
—Sasuke —murmuré cerrando la puerta tras de mi. Él no se movió ni un solo centímetro, y tampoco dijo nada.
Me quedé de pie frente a la puerta, deseaba acercarme y abrazarlo, pero, presentía que no sería tan fácil. Todas las frases que venían a mi mente, no eran precisamente de disculpa… aunque, ¿Por qué debo disculparme, si no hice nada malo?
—¿Estás molesto? —volví a preguntar estúpidamente. ¡Es obvio que está molesto!, su silencio comenzó a irritarme, ¿Por qué no decía nada?—. Pero que estúpida, claro que estás molesto —solté con amargura. Y él siguió sin moverse ni decir nada.
Guardé silencio un par de minutos en tanto aclaraba mis ideas.
—Pues no tienes porque estarlo —comencé con un poco de irritación—. Yo únicamente deseaba dejarle en claro a Sai que no quiero nada con él… pero como veo que eso no te interesa… da igual —completé antes de girarme y salir de su habitación.
Me sentía realmente tonta, ¿Cómo es que las cosas se arruinaron en una noche?, Sasuke estaba siendo totalmente injusto e infantil.
—o—o—o—
¡Mierda!
Mi cuerpo aún burbujeaba ira por cada poro de mi piel.
Escuché absolutamente todo lo que Sakura dijo, pero no puedo evitar sentirme así. ¿Cómo explicarle que mis celos van más allá de los límites?, esta maldita obsesión me ha quemado por años, tanto que ahora que comienza a ser una realidad… siento que ya no puedo contener mis celos y necesito dejarlos salir.
Una parte de mi comprende y se alegra de que le haya dejado en claro a ese mal nacido, que no quiere nada con él. Pero otra parte -la más dominante- tiene ganas de salir y moler a golpes al primero que se atraviese en mi camino.
La sola idea de perderla me pone mal.
Me quedé observando la oscura calle un rato más; era una noche un tanto quieta y callada. Pasé la mano derecha por mi cabello y solté un -casi inaudible- suspiro.
¿Por qué si mi noche estaba tan bien, se tuvo que arruinar?
Me puse un pantalón de mezclilla y una playera, pues el frío comenzaba a sentirse. Crucé el baño y entré a la habitación de Sakura. Todo estaba oscuro y sin rastro alguno de ella; salí y bajé sin hacer el menor ruido. El ruido de la tetera comenzó a escucharse, al parecer calentaba agua ó algo por el estilo. Recargué mi cuerpo en la pared y respiré profundamente antes de entrar.
Sakura estaba de pie frente a la estufa, servía el líquido caliente en una taza. Afiné la vista y algo llamó mi atención, una gota de agua resbalaba por su mejilla… ¡Oh, no!, ¿Está llorando?, ¿Por mi culpa?
Me acerqué a ella y enredé mis manos en su cintura, al instante su cuerpo se tensó. Recargué mi cabeza en la hendidura de su cuello y respiré profundamente.
—No estaba molesto —murmuré—, solo… celoso —admití casi en un murmullo—. Me vuelve loco la idea de perderte —confesé fríamente.
—Sasuke —murmuró—. No tienes porque preocuparte… ¿crees que después de esperar toda mi vida por ti… te dejaría ir? —mi corazón dio un pequeño brinco de felicidad. En respuesta deposité un corto beso en su cuello.
—Te deseo —le dije antes de girarla y atrapar sus labios en un demandante beso. En tanto nuestras lenguas se rozaban con ferocidad, mis manos ya la estaban acariciando por debajo de su pequeña blusa.
Era totalmente increíble como mi sobrina despertaba este tipo de pasiones en mí, una sola de sus caricias lograba encender un fuego poderoso en mi interior. Enredó sus manos en mi cabello mientras succionaba mi labio inferior con necesidad.
Mi miembro comenzó a palpitar, la erección se estaba haciendo presente y pedía un poco de atención.
Nos separamos debido a la falta de oxígeno y sin perder tiempo, me lancé a devorar su cremoso cuello. Sakura soltó un suspiro y sonreí.
Definitivamente yo sería el único con el privilegio de hacerla gemir.
—o—o—o—
Escuchar a Sasuke decir que me desea, ha sido lo más excitante del mundo.
Sus manos acariciaban mi espalda, derritiéndome a su paso, al igual que su lengua saboreando mi cuello. Colé mis manos por debajo de su camiseta, ¿en qué momento se la puso?... ¡da igual!... y comencé a subirla para deshacerme de la molesta tela. Él levantó los brazos y me ayudó a quitársela, en tanto yo hacía lo mismo con la mía.
Mis senos quedaron expuestos y un ligero sonrojo coloreó mis mejillas. Llevó una de sus manos a uno de ellos, en tanto la otra se aferraba a mi cintura… solté un pequeño gemido al sentir su fría mano, y arqueé levemente la espalda. Coloqué ambas manos en su rostro y lo atraje a mí para besarlo. Sus dientes mordieron mis labios logrando que la excitación creciera; podía sentir como mis bragas se humedecían.
Deslicé mis manos por su perfecto torso, acariciando cada ínfima parte de él. Pasé mis dedos por sus pezones y gruñó de placer, aún me parecía increíble lograr algo así en él.
Me tomó de la cintura y me colocó en la mesa de la cocina. Continuó besando mi cuello en tanto sacaba algo de su pantalón, para después bajárselo por completo. Pasé mis manos por su trasero y solté un suspiro. Sus manos comenzaron a acariciar mis muslos; todo mi cuerpo ardía en deseo, tanto que sentí que me prendería en llamas. Dejó un camino de besos por mi cuello hasta mis senos y atrapó un pezón con sus dientes… un fuerte gemido escapó de mi boca.
Coloqué las manos en su nuca para pegarlo más a mí y cerré los ojos para disfrutar del momento. Su boca succionaba hábilmente mi pezón; pude sentir su lengua y sus dientes darme el mejor de los placeres. Una vez que lamió, succionó y mordisqueó con fuerza ese pecho, continuó con el otro.
Mis gemidos se fueron haciendo más fuertes; ahora si podía asegurar que mis bragas estaban completamente mojadas. Se separó levemente y me recostó sobre la mesa, en ese instante agradecí que la mesa fuese lo suficientemente grande para soportar el peso… instantáneamente después se deshizo de mi short y mis bragas. Aferré las manos a su boxer y traté de bajárselo sin mucho éxito. Sentí su sonrisa chocar contra mi cuello y estiró su mano para hacerlo él mismo; sus manos volvieron a recorrer el contorno de mi cuerpo.
—Eres tan… hermosa —gruñó en mi oído antes de morder y lamer el lóbulo de mi oreja.
—Y tú tan… perfecto —murmuré acariciando su espalda. Sentí su erección rozar mi entrada y un sonoro gemido escapó de mi boca, deseaba tanto sentirlo dentro de mí, sentirme completa… que me restregué, para buscar un mayor contacto.
Sasuke sonrió nuevamente y tomó el condón que había sacado de su pantalón. Se separó un poco para colocárselo, mordí mi labio al ver su erección. ¡Kamisama!, es la cosa más grande que he visto nunca. Y por estúpido que sonara, parecía estar tan ansioso de adentrarse en mí, como yo de sentirlo.
Sasuke me devoró con los ojos, antes de introducirse en mí. Enredé las piernas en su cintura y acaricié su espalda… nuestros labios se volvieron a unir. Saboreé y mordisqueé sus labios hasta quedar un poco satisfecha.
¡Kami, como amaba a este hombre!
En momentos como ese, no me importaba que fuese mi tío, ni que la misma sangre recorriera nuestras venas. Si tenía que arder en el infierno, me alegraba disfrutar todo esto antes.
—Sasuke —gemí. Las estocadas eran fuertes y firmes; su lengua recorrió mis senos nuevamente, me arqueé para darle una mejor accesibilidad.
Nuestros cuerpos estaban totalmente perlados de sudor; el aroma a sexo inundó la estancia; de ahora en adelante, cada que esté en la cocina recordaré este momento.
Las descargas eléctricas aumentaron, mi corazón golpeteaba con fuerza y el aire comenzaba a faltar… estaba por llegar. Enterré mis uñas en su espalda y grité su nombre al tiempo en que el éxtasis me sacudía. Apresuró las envestidas y unos segundos después, él terminó. Dio un corto beso al nacimiento de mis senos y se dejó caer sobre mí, acomodando su cabeza en la curvatura de mi cuello.
Tomé grandes bocanadas de aire tratando de recuperar el oxígeno que me faltaba, deslicé mis manos por su espalda y besé su mejilla.
Me sentía tan plena y tan llena, que las palabras nuevamente sobraban. Me alegra ser la que lo haga gemir y sacudirse de placer.
Salió de mí y se puso de pie. Me senté sobre la mesa y observé como se quitaba el condón que llevaba su semilla, para después tirarlo en el bote de basura. Se acercó y lo abracé con fuerza; mi respiración comenzaba a regularse al igual que la de él.
Besé su cuello, su mentón, la comisura de sus labios y por último sus labios. Era un roce suave que le demostraba cuanto lo amaba y cuan dispuesta estaba a permanecer a su lado.
Acarició mi espalda suavemente, enredé las piernas alrededor de su cintura y sin romper el beso, me cargó para salir de la cocina.
Sonreí… la noche reiniciaba excelentemente bien. Y lo mejor de todo… sin interrupciones.
Continuará…
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