viernes, 8 de junio de 2012

MQUO Cap9

Aquí les dejo el noveno capi. Aclaro que es un incesto, así que cada quien lee bajo su responsabilidad.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
Aclaraciones: AU.
La narración esta en primera persona; pero en esta ocasión tanto Sasuke como Sakura, serán los narradores.
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MÁS QUE UNA OBSESIÓN
By Tsukisaku
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¿ES TAN DIFICÍL… CONTENERSE?
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El molesto ruido de la alarma resonó por todo el lugar, estiré la mano para apagarla y una vez que el infernal ruido cesó, respiré profundamente. La habitación olía a sexo con una mezcla de cerezos y menta; abrí los ojos nuevamente y observé el reloj que se encontraba en la pared… eran las siete de la mañana.
¡Las siete de la mañana!
Me senté en la cama y giré mi rostro para observar a la mujer más deliciosa dormir placidamente. Sonreí ligeramente al recordar lo que hicimos todo el domingo; Sakura se negó a salir de la casa al igual que yo, y aquí estuvimos, haciendo el amor en todos los lugares posibles.
—Sakura —la llamé al tiempo en que pasaba mi mano por su espalda desnuda. Ella se removió y soltó un suspiro—. Despierta que ya es tarde —le dije nuevamente.
—¿Qué hora es? —preguntó ahogando un bostezo.
—Las siete con… tres minutos —le dije observando el reloj de soslayo.
—¡Las siete! —exclamó al tiempo en que se incorporaba. La observé en silencio. Instantáneamente mis ojos se posaron sobre sus bien formados senos; sus pezones estaban ligeramente rojizos, debido a las mordidas que les di—. ¡Voy a llegar tarde a clases! —dijo al tiempo en que trataba de ponerse de pie.
—Relájate un poco —murmuré antes de tomarla de la cintura y colocarla sobre mí. Sus mejillas se tiñeron de carmín.
—Sasuke —murmuró viéndome fijamente. Se acercó y rozó sus labios con los míos; pasé mi lengua por su labio inferior y dejó escapar un suspiro. Su lengua salió en busca de la mía y se introdujo en mi boca… su sabor me encanta, aferré mis manos a su cintura y continué besándola con fiereza.
Unos segundos más tarde, el oxígeno comenzó a hacernos falta, así que nos separamos ligeramente. Su pecho subía y bajaba, y el rubor de sus mejillas estaba más acentuado haciéndola ver más hermosa.

—Vamos —dije. Aunque no me gustara, debía trabajar… era lunes, y los lunes son los días que tengo más trabajo. Itachi llamará para confirmar una infinidad de cosas y no puedo darme el lujo de faltar.
—Bien —farfulló con notable molestia. La dejé bañarse primero, ya que si nos metíamos juntos, seguramente no saldríamos en un buen rato y ya íbamos con retraso.
Ahora que lo pienso bien… aún no lo hacemos en la ducha.
¡Hmph! Abrí la ventana y respiré profundamente. Ya tendremos mucho tiempo para hacerlo en el baño.
Unos minutos más tarde, Sakura tocó la puerta indicándome que el baño estaba desocupado. Tomé mi toalla y me metí para ducharme rápidamente.
Una vez que estuve listo, tomé el portafolio que reposaba sobre el escritorio y guardé un par de documentos, para después encaminarme a la planta baja. En la cocina ya se encontraba Sakura tomando un jugo, me tendió una taza de café y la besé en los labios.
Jamás me cansaría de ella.
—o—o—o—
Me terminé mi jugo y dejé el vaso en el lavaplatos, era bastante tarde y justo hoy tenía un examen muy importante de Algebra, ¡para el que no estudié nada!... claro que no me arrepiento, puesto que mi tiempo lo aproveché de la mejor manera del mundo, pero aún así… no deseo reprobar y defraudar a mis padres.
Caminamos a la entrada principal y observé el reloj rápidamente… las siete con cuarenta minutos. Tomé las llaves del auto de mis padres y abrí la puerta.
—¿A dónde? —preguntó apretando la mano donde llevaba las llaves—. No vas a manejar —aseguró fríamente.
—¿Por qué no? —pregunté arqueando una ceja.
—Yo te llevo —aseguró.
—Ya es muy tarde Sasuke, te retrasarás y… —antes de terminar, me interrumpió.
—No importa —su tono de voz helaría a cualquiera. Solté un suspiro y le dejé las llaves.
—Bien —solté—. Pero si salgo temprano ó no puedes llegar a tiempo por mí… le diré a Sai que me traiga a casa —le dije al tiempo en que me giraba para caminar a su auto. Sabía que era un golpe bajo y que eso lo haría enojar, pero en el fondo me excitaba verlo celoso. Cada que lo veía así, me recordaba lo mucho que lo deseaba.
—Hmph. Si ese mal nacido vuelve a poner un pie en mi casa… lo mato —bufó fríamente.
—Le diré que me deje una calle antes —bufé. Soltó un gruñido y me tomó de la muñeca para girarme y encararme.
—No te atrevas a hacer eso —me amenazó furioso. Me mordí el labio y lo observé fijamente, se veía tan jodidamente sexy que deseaba devorar sus labios ahí mismo. Desafortunadamente estábamos en la calle, y nadie vería bien que el tío y la sobrina estuviesen enrollándose en público—. Sube —me ordenó al tiempo en que abría la puerta del copiloto de su auto negro.
—Tsk —me subí y crucé los brazos. Claro que me encantaba pasar tiempo con él, pero manejar me encantaba y él siempre me lo negaba.
Quizá en la noche encuentre la manera de convencerlo.
Se subió al auto y lo puso en marcha. Encendí la radio y busqué mi emisora favorita, en cuanto la encontré, subí el volumen para escuchar una de mis canciones favoritas.
No había avanzado ni una estrofa, cuando Sasuke apagó el radio de golpe.
—¿Por qué haces eso? —pregunté furiosa.
—No estoy de humor para escuchar ruido —me dijo sin verme. ¿Llamó a mi música… ruido?
—¿Ruido? —repetí atónita—. ¡Es una excelente canción!
—Hmph. Es ruido —repitió despectivamente. Me crucé de brazos nuevamente y fruncí el ceño.
No dije una sola palabra más en el camino. ¿Ruido?, ¡No puedo creer que dijera que es ruido!... ¡Ni mis padres se quejan de mí música!
Aparcó frente a la escuela y abrí la puerta; puse un pie fuera y me tomó del brazo.
—Sakura —me dijo sin cambiar un poco su tono de voz—. Pasaré por ti más tarde.
—No te preocupes, no quiero agobiarte con más "ruido" —me solté de su agarre y me bajé del auto.
Caminé a la entrada de la escuela y la cerda me interceptó.
—Por lo que veo, las cosas siguen mal con tu tío —me dijo caminando conmigo.
—Algo así —bufé—, a veces es tan… bipolar, que me vuelve loca —farfullé.
—Eso parece —me dijo sonriendo—, te perdiste ayer de una gran película —comentó cambiando de tema. Sonreí. Le agradecí cambiar de tema, ahora lo que menos necesitaba era pensar en discusiones tontas y sin sentido.
—o—o—o—
¡Mierda!
Manejé a toda velocidad hasta la empresa. Sentía la ira circular por cada parte de mi cuerpo. ¿Por qué Sakura se empeña en llevarme la contraria?, ¿A caso no puede obedecerme sin rechistar?
¡No!
Siempre tiene que llevarme la contraria, ¡Y encima de todo! Me recuerda a ese imbécil que está tras ella. Y luego está lo de la canción, si ella supiera porque odio esa canción.
¡Mierda!
Aparqué en el lugar de siempre y bajé para encaminarme a la oficina.
Como de costumbre, me encontré al dobe sentado en mi lugar.
—Muévete —le dije fulminándolo con la mirada.
—Buenos días a ti también teme —me dijo al tiempo en que se ponía de pie y le daba la vuelta al escritorio. Dejé mi portafolio en el escritorio y me senté en mi lugar.
—¿Novedades? —le pregunté mientras abría el portafolio y sacaba el contrato firmado con Akatsuki para archivarlo.
—No muchas —comenzó—. Solo que el cheque de Akatsuki pasó y ya está en la cuenta dattebayo… ¡Ah! y que el viaje a Yokohama para cerrar el negocio con los Yakushi es este viernes —¡Tsk! El estúpido viaje.
—Irás tú solo —le dije tajantemente.
—¡Que buena broma teme! —exclamó—. Sabes que esa cena está planeada desde hace meses, y que si deseamos asegurar ese contrato debes asistir en compañía de Karin dattebayo —¿Qué si lo sabía?, ¡Claro que lo sabía maldita sea!
Karin es la hermana menor de Kabuto Yakushi, quien es el accionista mayoritario de la serie de hospitales más importantes en Japón; además de ser un cirujano estrella ó eso dicen.
Y precisamente Karin nos contactó con él, ya que los hospitales "Sello de sanación" construirán dos edificios más. Es un gran negocio, pero tener que soportar los acosos de la pelirroja hasta que el contrato esté firmado, no es algo que me entusiasme.
—Hmph —cerré los ojos y respiré profundamente. Presiento que esa cena me traerá solo problemas.
El resto de la mañana transcurrió rápidamente; el trabajo que hay en la empresa es demasiado como para tener tiempo de aburrirse. El noventa por ciento del tiempo me la pasé al teléfono: concretando citas para cerrar negocios, para confirmar algunos cheques, discutiendo con algunos proveedores, intercambiando información con Itachi… y millones de cosas más.
Terminé de firmar un par de pedidos y observé la hora en el ordenador… ¡las tres de la tarde!, ¡Mierda, Sakura salió del instituto hace casi una hora!
Me levanté, tomé el saco del respaldo de mi silla y me dispuse a salir rumbo a la casa. No había cruzado ni medio pasillo, cuando el dobe me interceptó. Me recordó que no podía irme porque teníamos una junta de accionistas en menos de una hora. ¡Kuso!
Fruncí el ceño y regresé a la oficina, ¡¿Qué diablos pasa conmigo que se me olvidan las cosas?
Me dejé caer en mi sillón y tomé el teléfono para hablar a la casa; marqué el número y esperé a escuchar la voz de mí… sobrina.
—¿Diga? —preguntó fríamente.
—¿Cómo llegaste a casa? —solté de golpe. Necesitaba saber que ese perdedor no la llevó.
No creo que te importe tanto, dado que me dejaste esperándote un buen rato —replicó molesta.
—Responde —gruñí apretando el auricular con fuerza.
Deberías disculparte en lugar de estarme interrogando —bufó.
—Hmph.
¡Ah lo olvidaba!, el gran Sasuke Uchiha nunca se disculpa —cerré los ojos y apreté la mandíbula. ¿Por qué no se limitaba a responder a mi pregunta?
—Si no me lo dices, hallaré la forma de saberlo… y no creo que te agraden mis métodos —advertí con lo poco que me quedaba de paciencia. Sakura se quedó en silencio y un par de segundos después cortó la llamada.
Sakura cortó la llamada… ¡¿Por qué mierda Sakura me colgó?
Llamé varias veces más, pero nunca contestó. Le di un puñetazo al escritorio y sentí ganas de golpear al primero que se me pusiera enfrente. ¿Por qué no respondió mi pregunta?, ¡¿Qué es lo que me oculta?
Y lo pero de todo es que no puedo ir a enfrentarla porque tengo que encabezar la maldita junta, ¡demonios!
Pero ya encontraré la manera de… hacerla hablar y castigarla.
—o—o—o—
Cerré el grifo de la ducha y envolví mi cuerpo con la toalla para después salir del baño. Observé el reloj y ya pasaban de las seis, seguramente él está por llegar.
¡Shannaro!
Debo admitir que aún estoy un poco molesta con Sasuke. ¿Cómo se le ocurre amenazarme y alegar que irá por mí, ¡si me va a dejar esperándolo como tonta!... si ya decía yo que debía conducir el auto de mis padres.
Y luego, cuando creo que se disculpará por dejarme ahí… ¡me cuestiona y me amenaza!, ¿Qué pasa por su cabeza?
Me quité la toalla y me vestí rápidamente.
Pero a pesar de todo, creo que mi comportamiento no es el correcto, creo que estoy actuando demasiado infantil… ¿o no?
Terminé de ponerme la falda y la polera cuando el teléfono comenzó a sonar. Lo tomé y respiré profundamente antes de contestar…
—¿Diga?
¡Hola Sakura-Chan! —la voz de Naruto es inconfundible.
—Hola Naruto, ¿sucede algo? —pregunté cautelosa, puesto que es muy raro que él llame si sabe que Sasuke no está aquí… ¿o no lo sabe?
No mucho —dijo soltando una carcajada—. Es que el teme me pidió que te llamara para pedirte de favor, que trajeras a la empresa unos documentos que se le olvidaron en su escritorio dattebayo —explicó aún sonriente.
—¿Por qué no llamó él? —dije curiosa.
Pues… el teme dice que estás un poco molesta y que si él te llamaba, seguramente cortarías la llamada… así que me pidió que lo hiciera yo 'ttebayo —me dijo—. ¿Puedes traer los documentos? —solté un suspiro.
—Supongo —bufé.
Gracias Sakura-Chan, están en un sobre azul.
—Voy para allá —le dije y cortó la comunicación.
Regresé el auricular a su lugar y me apresuré a buscar el dichoso sobre azul. Por suerte lo encontré sobre su portátil, regresé a mi habitación, tomé una chamarra, mi cartera, el móvil, las llaves y salí rumbo a la constructora.
Y una vez más, debo agradecerle a Sasuke el viajar en taxi.
Casi veinte minutos después, llegué a la gloriosa CyBR Uchiha. Atravesé la recepción y tomé el elevador para llegar al último piso, hacía mucho tiempo que no pisaba ese lugar… prácticamente desde que Itachi se fue a Estados Unidos.
Las puertas se abrieron y caminé al escritorio de la secretaria de Sasuke.
—Hola Sakura —me saludó la mujer con una sonrisa.
—Hola Shizune… le traje unos documentos a mi tío —expliqué amablemente.
—Claro. Me dijo que lo esperaras en su oficina mientras termina la junta —rodé los ojos y fingí una sonrisa. Le entregué el sobre a Shizune y entré a la estancia.
Caminé al asiento principal y me senté detrás del escritorio. Todo estaba en silencio, así que decidí aprovechar el ordenador y hacer mi tarea de investigación.
Me llevó una hora hacerla, observé el reloj y ya eran casi las ocho. Solté un gran suspiro y abrí el reproductor de la música. Estoy aburrida, cansada, con hambre y harta de esperar… no creo que Sasuke se enoje si escucho música mientras espero.
Seleccioné algunas de mis canciones favoritas y las dejé reproducirse, cerré los ojos y comencé a cantar y a moverme ligeramente en mi lugar.
Si me quieres junto a ti, frota bien y ya verás
Como un genio liberado haré tus sueños realidad
Si me quieres junto a ti, gánate mi corazón
Tres deseos te concedo, si me juras tu amor
Abrí los ojos y me topé con la fría y profunda mirada de Sasuke. Me incorporé sin romper el contacto visual, y pegué mi espalda a la pared.
Sentí un escalofrío recorrerme por completo, mordí mi labio y esperé a recibir el regaño… aunque una parte de mí, me dice que no está tan enojado como parece.
¡Kamisama!, hasta enojado luce sexy.
Es tan difícil… contenerse.
—o—o—o—
En cuanto la reunión terminó, salimos de la sala de juntas y le dije al dobe que podía irse. Pasaban de las ocho de la noche, así que la mayoría de los empleados ya se había retirado. El dobe salió prácticamente corriendo olvidando sus cosas en su oficina, porque según él, tenía una cita con Hinata. Pobre Hinata.
Llegué a la puerta de mi oficina y le dije a Shizune que podía irse, tomó sus cosas y salió deseándome una buena noche. Giré la perilla y una canción llegó a mis oídos… entré y cerré la puerta tras de mí.
Sakura se encontraba en mi lugar, tenía los ojos cerrados y se movía al ritmo de la música.
Bailando nos domina la pasión, nuestros impulsos fuera de control
Me quedé mirándola fijamente, lucía tan sensual que comenzó a excitarme. Unos segundos después abrió los ojos y se puso de pie de golpe, sonreí maliciosamente y pasé mi lengua por mis labios al verla con esa falda negra. Me acerqué a ella lentamente y la acorralé entre la pared y mi cuerpo.
Un sonrojo apareció en sus mejillas al tiempo en que me acercaba a sus labios; realmente deseaba devorarla ahí mismo… el bulto en mis pantalones comenzó a crecer.
Hmph.
De cualquier manera ya no hay nadie en el edificio… ¿verdad?
Y es que es tan difícil… Contenerse.
Continuará…
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<--CAPITULO 8                    CAPITULO 10 -->
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