jueves, 21 de junio de 2012

¿Primos? Cap11

Pues aquí les traigo el capitulo once.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben, son de Masashi Kishimoto.

¿PRIMOS?
By Tsukisaku
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A PUNTO DE EXPLOTAR
Eran cerca de las siete de la noche y ni rastro de Sakura, el Uchiha menor comenzaba a desesperarse. Había intentado llamarle a su celular y nada, ni rastro de ella ¿Le habrá pasado algo? Se preguntaba con insistencia. Aunque no lo demostrara estaba muy preocupado por ella, después de todo la dueña de la melena rosada no se había sentido muy bien. Justo cuando estaba a punto de intentar llamar de nuevo, su móvil comenzó a sonar y sin si quiera mirar quien era contestó.
—¿Sakura? —preguntó rápidamente.
—No, soy Ino, ¿Qué acaso ella no está contigo? —comentó la chica al otro lado de la línea.
—No, desapareció luego de la escuela —informó de manera cortante—. ¿Tú no sabes dónde pudo haber ido?
Ni idea, la verdad es que… —se detuvo un momento—. Creo que cada año en esta fecha desaparece de manera misteriosa, pero no te preocupes, seguro que ya no tarda en llegar.
—Hmph.
Bueno, en cuanto llegue, se vienen a la casa ¿si? —y sin más cortó la comunicación.

¿Dónde estás Sakura?
-o-
La joven Haruno se encontraba sentada al pie de un gran árbol, el paisaje que tenía enfrente era realmente maravilloso. Ese lugar le encantaba porque era tan tranquilo y pacifico, además de hermoso, que la hacía sentir muy segura.
Ella conoció ese lugar desde que tenía diez años, una vez había ido con sus padres a un lugar muy cercano y se perdió. Y mientras trataba de manera desesperada de encontrar el camino de regreso, se topó con un pelirrojo de su edad cerca de aquel lugar tan hermoso, y este la ayudó a regresar con sus padres.
Durante todo el trayecto entabló una amistad con aquel chico y se enteró que sus abuelos trabajaban cerca de la ciudad. A pesar de que no se veían mucho, su amistad creció mucho y cuando por fin ella aprendió a conducir, se transportaba a aquella cabaña de la cual nadie sabía.
En el jardín trasero había un lago muy hermoso, muchos árboles y todo tipo de vegetación. A Sakura le encantaba ir ahí a pensar ó a relajarse, en especial cuando tenía un problema, justo como ahora.
¿Qué voy a hacer? No quiero regresar con Sai, pero si no lo hago, le va a contar a todos nuestros secreto, y entonces, ¡Esto no puede estar pasándome!, ¿Qué hago? ¿Le digo a Sasuke ó…? ¡No! Si le digo algo a Sasuke es capaz de hacer algo peor,
—¿Quieres compañía? —le preguntó de repente un chico, que al tiempo se sentaba junto a ella.
—Sasori —murmuró tratando de esbozar una sonrisa.
—Toma —le dijo entregándole un emparedado—. Mi abuela dice que no has comido nada y te hará daño.
—Gracias —dijo al tiempo en que tomaba la comida.
—¿Me dirás lo que te sucede? —le preguntó el chico, luego de un gran silencio.
—Pues —soltó un suspiro—. Estoy haciendo algo horrible, y si mi familia se entera, no sé que puede pasar —su voz denotaba mucha tristeza.
—¿Qué puede ser tan horrible?, Yo no te creo capaz de hacer algo malo.
—Tengo novio —murmuró.
—¿Y?
—Es… es mi primo —murmuró—. Yo, me enamoré como una tonta de él.
—¿Temes por el que dirán? —Sakura lo miró con sorpresa, ella no imaginó escuchar eso de él—. El amor no es algo que se deba ocultar.
—Lo sé…
—No debes preocuparte tanto, lo que tenga que suceder, pasará, además sabes que cuentas conmigo.
—Gracias Sasori —contestó esbozando una pequeña sonrisa—. ¿Qué hora es? —preguntó al tiempo en que sacaba su móvil para ver la hora—. ¡Pasan de las seis!, seguro que están preocupados por mí.
—¿Quieres que te acompañe?
—No, llegaré rápido —justo en ese momento su móvil comenzó a sonar—.  ¿Si?
¿Haruno Sakura? —le preguntó una mujer al otro lado de la línea.
—Si, ¿Quién habla? —preguntó arqueando una ceja.
Le habló del laboratorio para avisarle que sus resultados están listos, ¿Desea venir ahora por ellos ó se los mandamos a su casa?
—Ahora voy, gracias —y cortó la llamada—. Es hora de irme, muchas gracias por la compañía —dijo al tiempo en que se ponía de pie, pero otro mareo más se hizo presente y logró que se tambaleara un poco.
—¿Estás bien? —le preguntó el pelirrojo al tiempo en que la sostenía con fuerza.
—Me duele un poco la cabeza —contestó al tiempo en que llevaba su mano a su frente.
—Será mejor que yo te lleve a casa, vamos.
Debido a que la chica no podía conducir, Sasori la llevó a su casa en su camioneta, por lo tanto el auto de la chica se quedaría en la cabaña. Antes de que llegaran a la casa de la Haruno, pasaron al laboratorio por los resultados.
Una vez con el sobre en sus manos, la dueña de los ojos jade lo abrió y comenzó a leer, ¡Esto no puede ser cierto!, las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, ¿Y ahora, qué voy a hacer?
-o-
El reloj marcaba las ocho de la noche en punto, y ni rastro de la chica. El azabache estaba a punto de salir y buscar a la chica ¿Dónde demonios se había metido?, abrió la puerta de la entrada y antes de mover un solo de sus músculos, divisó una vieja camioneta que se acercaba a la entrada y aparcaba frente a la casa.
Rápidamente identifico a Sakura en el asiento del copiloto, así que se acercó a ella y la ayudó a bajar.
—¿Dónde habías estado? —le preguntó con el ceño fruncido—. ¿Y tú quién eres? —dijo fulminando con la mirada al pelirrojo.
—Sasuke, no seas grosero —lo reprendió la chica—. Él es Sasori y es uno de mis mejores amigos —se detuvo un momento—. Sasori, él es Sasuke mi… primo —ambos chicos se sorprendieron al escuchar eso.
—Un gusto conocerte —le dijo el pelirrojo.
—Hmph.
—Lo que pasa es que me sentí mal y mi amigo se ofreció a traerme de vuelta —explicó al tiempo en que se bajaba de la camioneta—. Gracias por traerme y nos veremos pronto.
—Cuidate preciosa —el Uchiha gruñó al escuchar eso.
Una vez que estuvieron dentro de la casa, Sasuke acompañó a la chica a su habitación. Le parecía que ella estaba más rara de lo normal y no sabía que pensar.
—¿Con que soy tú primo, no? —cuestionó una vez que cerró la puerta tras de sí.
—Eso eres —murmuró la chica al tiempo en que se encaminaba al baño.
—Sabes que no me refiero a eso —bufó el malhumorado chico.
—¿Qué querías que le dijera?, ¡Hay mira te presento a mi novio! —musitó con ironía—. ¿Estás loco?, Para todo el mundo tú sólo eres mi primo y nada más, ahora si me disculpas, quiero estar sola —le dijo seriamente al tiempo en que se encerraba en el baño. El Uchiha salió de la habitación dando un portazo ¿Qué demonios le pasaba a Sakura?
Un rato más tarde, la chica se dejó caer en su cama, no tenía nada de ganas de festejar, pero debía ir con sus amigos ó no se lo perdonarían nunca. Así que muy a su pesar, se arregló y salió de su habitación. Al llegar a la entrada se encontró al azabache que ya la esperaba en el recibidor, salieron de la casa en un rotundo silencio.
Poco antes de que llegaran a la casa de la Yamanaka, el azabache aparcó su auto y se giró para ver a la dueña de los cabellos rosados.
—¿Por qué nos detuvimos? —preguntó.
—Quiero darte tu regalo de cumpleaños, te lo iba a dar esta tarde, pero desapareciste —contestó al tiempo en que sacaba una pequeña cajita de su bolsillo.
—No debiste —murmuró al tiempo en que el chico le entregaba la cajita. Lentamente la abrió y se topó con una hermosa cadena de oro que tenía un pequeño dije en forma de corazón con la palabra Cerezo grabada al frente y atrás una inscripción que decía Con amor, S.U.—. Es hermoso.
—No es mucho, pero espero que te guste —la chica se lanzó a sus brazos y lo abrazó con fuerza.
—Muchas gracias Sasuke.
-o-
Las siguientes dos semanas estuvieron llenas de tensión para la joven de cabellos rosados, por un lado estaban sus malestares, y por otro lado la constante presión que Sai ejercía sobre ella, diciéndole que el Uchiha no la quería y que únicamente se estaba aprovechando de ella y cosas por el estilo. Incluso llegó a decirle que Sasuke tenía una relación con Karin, esto último si logró alterar más de la cuenta a la Haruno, ya que la pelirroja siempre estaba acechando al azabache y tanta cercanía la ponía a dudar.
Era viernes y se encontraban en clase de economía. Su profesor les acababa de encomendar una tarea muy importante, debía realizar un estudio socioeconómico sobre una vida en familia. Así que para obtener las parejas, llevó a cabo un pequeño sorteo, colocó los nombres de todos escritos en papeles dentro de una pequeña cajita, y luego de revolverlos, hizo que cada uno de los alumnos tomará uno diferente.
—A uno de ustedes les tocará un papel en blanco, ya que son impares, por lo tanto esa persona trabajara sólo —les explicó el maestro. Cada uno tomó un papel y comenzaron a decir de manera ordenada sus nombres al profesor.
A la hora del descanso, todos se encontraban en la cafetería conversando sobre su trabajo que tendrían que realizar.
—¡Es un fastidio! —se quejó la rubia—. ¿Porqué tengo que trabajar con Tenten? ¿Por qué no me tocó un chico?
—Pues digo lo mismo, la verdad es que no me hace gracia tener que fingir ser tu pareja para un trabajo —se quejó la castaña. Ya que su trabajo consistía en realizar el estudio de mercado, pero como pareja ó matrimonio—. Yo quería estar con Neji.
—¿Querías a un chico? —preguntó Gaara con el ceño fruncido.
—Me refería a ti chiquito —contestó rápidamente Ino, fingiendo inocencia.
—Hmph.
—Yo no me quejo, a mi me tocó estar con mi Hinata-Chan dattebayo —agregó el rubio con una gran sonrisa en el rostro.
—Sólo espero que le ayudes con el trabajo —musitó Neji con seriedad.
—¿Qué significa eso? —preguntó frunciendo el ceño. Al tiempo en que todos reían por lo bajo.
—Es una lastima que no podamos cambiar —murmuró la rubia.
—No deberían quejarse, creo que a otros les fue peor que a ustedes —comentó Hinata con tranquilidad.
—Eso es cierto, tan sólo mira a Sasuke, le tocó con Karin —dijo Tenten con horror. Al instante Sakura soltó un pequeño gruñido. Para su desgracia, a su novio le había tocado estar con Karin y a ella, sola.
¿Por qué la vida era tan injusta?
—Sasuke-Kun —esa voz, ¿Acaso la habían invocado ó qué?, ahí a un lado de ellos se encontraba la pelirroja—. ¿A qué hora te espero en mi casa para hacer el trabajo? —le preguntó al tiempo en que se le insinuaba.
—Saliendo de la escuela, pero no será en tú casa, si no en la mía —la joven de cabellos rosados, sintió unas ganas profundas de golpear a alguien.
—Esta bien —murmuró la pelirroja, antes de irse.
—e compadezco Sakura, mira que tener que ver a Karin hasta en tú casa —comentó la rubia.
El trayecto a la mansión Haruno fue terrible. Ya que la aprovechada de Karin, no permitió que Sakura se sentara en el lugar del copiloto, así que no le quedó de otra, más que sentarse atrás y escuchar todas las cosas que le decía a Sasuke. ¿Por qué era tan…? ¡Por Kami! Si que era insistente esa chica.
Una vez que estuvieron en la casa, Sakura se encerró en su habitación y no salió para nada, no tenía nada de ganas de seguir soportando a la chica de anteojos. Aunque luego de una hora, los nervios y la curiosidad por saber que es lo que estaban haciendo, pudo más que ella. Así que decidió investigar un poco, bajó a la sala y nada, buscó en el comedor, el jardín, la biblioteca y nada ¿Dónde estaban?
¿En su habitación? Pensó con una creciente ira, ¡Lo mato!, se encaminó al segundo piso, y antes de llegar y abrir la puerta, alguien más llegaba.
—¿También buscas a Sasuke? —le preguntó Mikoto, al tiempo en que se acercaba a ella.
—Si, es que, necesito que me preste un libro para mi trabajo —mintió fingiendo una sonrisa.
—Oh, yo lo buscó para que ya bajen a comer —ambas se acercaron a la puerta y la abrieron sin siquiera tocar antes. Ambas se quedaron con los ojos abiertos como platos.
-o-
Durante la última semana, Sasuke había estado bastante pensativo. La actitud de Sakura le parecía muy rara, pero sobre todo, lo que más le preocupaba era que ella seguía con sus malestares y él no sabía a que se debían. El día que le preguntó sobre los resultados de los análisis, ella sólo atinó a decirle que no era nada y desde entonces evitaba el tema.
Pero no sólo era eso, si no que además, cada que deseaba estar con ella, Sakura se negaba. Siempre inventaba pretextos, eso sin contar que cada vez más la veía cerca de Sai y eso lo hacía sentirse enfermo.
Y para colmo, ahora tenía que soportar a la pelirroja para hacer un trabajo. Por suerte se le ocurrió que lo hicieran en su casa, si no, seguro que Karin hubiese intentado abusar de él.
En cuanto llegaron a la mansión, el azabache trató de hablar con Sakura, pero esta se encerró en su habitación y se lo impidió totalmente. Así que no le quedo otro remedio que esperar hasta más tarde.
No supo exactamente en que momento accedió a trabajar en su habitación con Karin, pero ahí estaban. Todo iba bien, él se mantenía en silencio en tanto ella parloteaba y se le insinuaba. Luego de casi una hora de estar trabajando en su proyecto, la pelirroja se puso de pie y se quitó la blusa del uniforme escolar, quedando sólo con una diminuta polera de tirantes.
—¿No tienes calor Sasuke-Kun?—preguntó tratando de que su voz sonara seductora.
—No —ni si quiera se molestó en mirar a la chica. Lo siguiente que sintió, fue como la chica se sentaba en sus piernas al tiempo en que enredaba sus manos en su cabello—. ¿Qué crees que haces? —más no obtuvo respuesta, en lugar de eso, sintió como unos labios se posaban sobre los de él de manera demandante. Y antes de poder hacer cualquier cosa, lo siguiente que supo es que alguien lo estaba regañando.
—¿Qué está pasando aquí? —preguntó Mikoto fríamente. Al instante Sasuke quitó a la pelirroja de sí y observó a las personas que estaban en la puerta.
—Esto no es lo que parece —clavó sus ojos sobre su "prima" la cual tenía los ojos llorosos, era evidente que las lágrimas luchaban por salir.
—Será mejor que bajen a comer —le dijo su mamá, al tiempo en que salía de la habitación. Sakura se adelantó y bajó corriendo hacia la cocina, luchaba por que las lágrimas no salieran de sus ojos. Sasuke la siguió y trató de alcanzarla, más su madre se lo impidió, ya que lo detuvo para darle una charla sobre lo que no debía hacer.
La pelirroja se quedó sola en la habitación, se acomodó la ropa y salió del cuarto, pero antes de bajar, decidió irrumpir en otra de las habitaciones. Entró sigilosamente y comenzó a ver si encontraba algo interesante, ella odiaba con todas sus fuerzas a la dueña de los cabellos rosados, porque siempre era superior en todo, hasta Sasuke la defendía y parecía tener una relación muy estrecha con ella y Karin no lograba soportarlo.
Se acercó al escritorio de la chica y pasó su mano por los papeles que ahí había, hojas en blanco, trabajos viejos, escritos aburridos y, ¿Un sobre de un laboratorio?
—Sakura —la llamó al tiempo en que la agarraba del brazo.
—Déjame, no me toques —dijo fríamente al tiempo en que se deshacía del agarre—. Porque no te largas con Karin y me dejas sola —salió de la cocina y caminó hacia la sala, seguida del chico.
—Escúchame, entre ella y yo no pasó nada —trató de explicar, pero la chica no lo dejaba.
—¡No me interesa! Mis ojos no mienten —pequeñas lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos.
—No seas terca, comprende que entre ella y yo no pasó nada —gruñó comenzando a molestarse.
¿En qué momento la situación se volvió tan tensa?
—¡Eres un maldito traidor! —gritó al tiempo en que le daba una bofetada —. ¡No quiero escucharte! ¡Te odio! —los cambios de humor que estaba experimentando la estaban volviendo loca.
En ese momento ni si quiera le interesaba que su familia estuviera en la casa, y que alguien pudiera escucharlos.
—¡Comprende!, ¡No es lo que parece! —gritó molesto. Se acercó a la chica y la aprisionó de la cintura.
—¡Suéltame!, ¡Déjame! —gritaba tratando de zafarse del agarre sin mucho éxito.
—Guarda silencio ¿ó quieres que nos escuchen?
—Pues aléjate de mí —musitó molesta—. No quiero que estés cerca de mí —antes de que siguiera hablando, el azabache atrapó sus labios, intentó no corresponder y alejarse del chico, pero no podía.
—Comprende —murmuró el chico aún rozando sus labios.
—Yo —y sus labios se unieron una vez más en otro beso, y por más que no lo quisiera, en un abrir y cerrar de ojos, ya se encontraba correspondiendo de la misma manera.
—¿Qué está pasando aquí? —se escuchó un grito por toda la casa. Al instante la parejita se separó y observaron a las personas que se encontraban frente a ellos—. ¿Qué creen que están haciendo?
Continuará…

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