miércoles, 13 de junio de 2012

¿Primos? Cap7

Pues aquí les traigo el séptimo capitulo.
Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben, son de Masashi Kishimoto.

¿PRIMOS?
By Tsukisaku
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¡VAYA NOCHE!
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El plan que habían ideado no podía fallarles, no es que no confiarán en sus novias, pero la salida era algo sospechosa y más valía ver lo que tramaban. Así que en cuanto los chicos se enteraron de ello, decidieron ponerse de acuerdo, el Uchiha se ofreció a ayudarlos alegando que debía ver que nadie se aprovechara de su "prima". A ninguno le pareció raro, ya que Neji cuidaba mucho de Hinata, así que pensaron que sería lo mismo. ¡Claro!
Mientras conducía de manera veloz, el sonido de un móvil se escuchó, así que el pelirrojo lo observó, era un mensaje de texto que le indicaba la ubicación de las chicas.
—Están en un nuevo local a diez minutos de aquí —decía mientras continuaba leyendo—. Y se llama, AoHana —frunció el ceño.
—El nombre es extraño —murmuró el Uchiha, en tanto giraba en una calle.
Unos minutos después, aparcaron cerca a un local que parecía ser un bar ó algo así, bajaron del auto y se aproximaron a sus amigos.
—¿Y bien? —preguntó el pelirrojo.
—Pues hasta ahora, de todos los que han entrado, el noventa por ciento son chicos —explicó el Hyuga con mucha seriedad.
—Si, y algunas mujeres, entre ellas las chicas —añadió el rubio con aparente tristeza.
—Hmph, pues andando, pero con mucho cuidado —comentó Sasuke fríamente, todos asintieron y se encaminaron al local.

Mientras tanto dentro del bar, las chicas se encontraban sentadas en una pequeña mesa que estaba cerca del escenario, esperando a que les sirvieran sus bebidas y a que el grupo que se presentaría, comenzará a tocar.
Ellas amaban a ese grupo, y en cuanto la rubia se enteró de que se presentarían en la inauguración del AoHana decidieron ir, aún sabiendo que ese local era, bueno, eso no importaba. Además tenían un plan en conjunto, ellas no eran tontas, y sabían de sobra que los celos de sus novios los llevarían a seguirlas ó algo parecido, y sería divertido ver sus expresiones al pillarlos en ese lugar.
Una vez que les sirvieron sus bebidas, brindaron por lo que sucedería esa noche.
—¡Estoy muy emocionada! —exclamó la rubia.
—¡Si, es una suerte que encontráramos lugar cerca del escenario! —añadió la castaña con una gran sonrisa.
—¡Si!, y ¿De verdad creen que los chicos aparecerán por aquí? —comentó la joven de cabellos rosados.
—¡Pero claro! ¿Acaso no los conoces? —le dijo Ino haciendo una mueca.
—Pobres —murmuró Hinata con un ligero rubor en sus mejillas.
—Bueno, pues si es así, ellos se lo van a buscar —comentó Tenten—. ¿Y tú amigo si vendrá? —le preguntó a la rubia.
—¡Claro! Ya sabes, como acaba de llegar de Estados Unidos, deseaba salir junto con sus acompañantes ¡Y este es el lugar perfecto! —comentó emocionada.
Casi enseguida de ello, cuatro chicos se acercaron a ellas. Los cuatro bastante apuestos, luego de las presentaciones, tomaron asiento en los lugares disponibles y pidieron unas bebidas.
Se encontraban conversando animadamente durante un rato, antes de que el grupo invitado saliera y comenzará a tocar.
—¡El lugar está lleno, dattebayo! —exclamó el rubio mientras se escurrían hacia el interior del lugar.
—Hmph.
—Lo más extraño es que haya muchos hombres aquí —comentó Neji.
—¿Cómo se les ocurre venir a un lugar así? —comentó furioso el pelirrojo.
Se acercaron a la barra y trataron de encontrar a las chicas, los cuatro no se percataban de varias miradas que se posaban sobre ellos, varios los observaban de forma curiosa y lujuriosa.
De repente el rubio se sintió observado de más, así que giro su rostro y se topó con un chico que lo miraba de manera ¿Coqueta? ¿Acaso ese tipo le estaba coqueteando, a él?
—Las encontré —les dijo Gaara viendo con furia a los chicos que las acompañaban.
—¿Dónde? —preguntaron al unísono el joven Hyuga y el Uchiha. El pelirrojo les señaló el lugar, y al instante sintieron ganas de golpear a los tipos.
—Chicos —murmuró el rubio con nerviosismo, pero ninguno le prestaba atención—, chicos —volvió a decir un poco más alto, pero nada. Sus acompañantes pensaban en la mejor manera de golpear a los sujetos que se habían atrevido a acercarse a sus novias—. ¡Trío de temes! —gritó captando su atención.
—¿Qué? —gruñeron los chicos.
—No se han dado cuenta como nos miran los chicos de este lugar —ninguno comprendió lo que el rubio decía, hasta que giraron sus rostros y se toparon con varias miradas muy extrañas sobre ellos.
Normalmente no les afectaría, ya que siempre las chicas los observaban igual, pero ahora no eran mujeres, ¡Sino chicos!
Decidieron alejarse de ahí, pero justo cuando intentaron hacerlo, varios chicos les impidieron el paso. Sus caras eran dignas de un poema, así que sin llamar mucho la atención, optaron por esquivarlos de manera magistral y llegar hasta las chicas.
Se pararon a un lado de ellas sin decir una sola palabra, las chicas ni si quiera los habían notado, ya que toda su atención estaba en el grupo de rock que estaba tocando. Más sin en cambio, los chicos que estaban con ellas, si que los notaron.
—Hola, siento decirles que ya tenemos pareja —les dijo un chico muy atractivo de cabellos azules. Todos fruncieron el ceño.
—Lo sabemos —gruñó el pelirrojo.
—¿Acaso pensaron que podrían robarnos a nuestras parejas? —cuestionó el Hyuga mordazmente. Justo al escuchar eso, las chicas voltearon y los observaron con los ojos abiertos como platos.
—¿Pero qué hacen aquí? —preguntó la rubia.
—Espera Ino —la interrumpió su amigo—. ¿Cómo que sus parejas? —le preguntó a los chicos—. Nosotros llegamos juntos —al parecer había un gran malentendido.
—Mira hijo de… —antes de que el pelirrojo terminará su frase, la rubia lo interrumpió.
—¡Gaara! —gritó seriamente—. ¡Creo que ustedes están confundidos!
—No lo creo —contestó el Uchiha viendo fijamente a la Sakura.
Las chicas sabían lo que ahí pasaba, y tenían tantas ganas de reír, pero prefrieron no hacerlo.
—Ustedes se vienen con nosotros —les dijo el Hyuga a las chicas.
—¡Claro que no! —contestó Tenten fríamente. El rubio era el único que se mantenía serio y callado.
—¡Vamos, Sakura! —le ordenó el azabache.
—¡No!, ¡Nosotras les avisamos que era una noche de chicas! —se defendió.
—¿Para estar con ellos? —preguntó furioso Neji.
—Si — contestaron todas.
—Creo que aquí hay un malentendido —intervino el mismo chico—. Nosotros no…
—¡Tú no te metas! —le dijo Sasuke—. ¡A menos que quieras que te rompa la cara! —Sakura abrió los ojos como platos.
—¡Sasuke! —soltó un suspiro—. Vamos a fuera —le dijo poniéndose de pie. Las chicas se miraron entre si, y todas la imitaron.
—Perdón Kenosuke —le dijo Ino a su amigo, quien sólo le sonrió.
Una vez que todos estuvieron fuera, las chicas explotaron contra ellos.
—¿Cómo se atreven a seguirnos? —gritó la rubia muy molesta.
— mph.
—¡Es increíble que trataran así a los chicos! —exclamó con furia la castaña.
—¿Y todavía los defienden? —le preguntó Neji con el ceño fruncido.
—¡Ya basta! —gritó Naruto—. Con gritos no arreglaremos nada.
—Naruto tiene razón, si quieren una explicación, yo se las daré —agregó Hinata.
—No Hinata, no les debemos explicaciones a estos idiotas celosos —le dijo la rubia.
—Ino —musitó Sakura, quitándole la palabra a la rubia—. Nosotras sólo venimos a la inauguración de este bar, para ver a un grupo y a hacerles compañía a los amigos de Ino que acaban de llegar a Estados Unidos —explicó seriamente—. Y por si no lo saben, ¡Nosotras no ligábamos con nadie!, ¡Ya que éste es un bar gay! —todos los chicos abrieron los ojos muy sorprendidos, ahora entendían porque los hombres los devoraban con la mirada. Y sin que pudieran evitarlo, un ligero rubor apareció en sus mejillas.
—¡Son unos…! —añadió la rubia muy molesta—. ¡idiotas celosos!
—Vámonos chicas —les dijo la castaña. Todas asintieron y comenzaron a caminar hacia el automóvil de la rubia.
Los cuatro chicos se quedaron de pie sin saber que hacer, habían actuado como unos tontos. ¿Pero como iban a saber que el AoHana, era un bar…? Se sentían mal, lo más seguro era que las chicas no los perdonasen tan rápido. Y mucho menos tomando en cuenta el numerito que habían armado.
Y ellos que creían que se divertirían esa noche, deseaban espiarlas y darles algún susto ó hacerles una broma, pero salió todo lo contrario.
—¿Y ahora qué? —preguntó el rubio.
—Lo mejor será esperar a mañana —comentó el pelirrojo.
Mientras tanto las chicas se dirigían a la casa de la Yamanaka, lejos de estar molestas, estaban muy divertidas, a excepción de Hinata, la cual sentía pena por su novio.
—Espero que eso les sirva de lección, y así dejen de espiarnos —comentó entre risas la oji-azul.
—Sus caras eran dignas de fotografiar —añadió Tenten.
—Ahora a hacerlos sufrir —volvió a decir la rubia—. Aunque no comprendo, ¿Por qué Sasuke estaba con ellos? —al instante la dueña de la melena rosada se puso un poco nerviosa.
—Es verdad —continuó la castaña—. Se comportó como un novio celoso.
—Tal vez sólo estaba preocupado por Sakura —intervino la Hyuga.
—No me lo pareció —dijo Ino—. Además no tiene porque, Sakura es solterita y puede salir con quien ella quiera —la Haruno se mantenía en silencio, puesto que no sabía que decir, ya que los celos de su "primo" eran más que evidentes.
—¿Ó a caso hay algo que no nos has dicho Sakura? —la cuestiono Tenten.
—Es sólo su imaginación —les dijo cortantemente—. Entre Sasuke y yo no hay nada —mintió, aunque no les pareció muy convincente, pero la única que lo notó más fue Hinata, ya que ella estaba sentada atrás con la Sakura y pudo notar como se sonrojó al decir eso.
Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, en la mansión Haruno. Mikoto Uchiha se encontraba conversando con su cuñada sobre cosa triviales. Hasta que el sonido del teléfono las distrajo a ambas.
Amy contestó y le cedió la llamada a la mujer de cabellos negros—. Es para ti —le dijo tendiéndole el aparato.
—¿Quién es? —le preguntó mientras tomaba el pequeño artefacto.
—Tú abogado, creo —la señora Uchiha se puso de pie y se alejó un poco.
—¿Diga?
¿Mikoto Uchiha? —preguntó la voz de un hombre.
—Si, ¿Quién habla?
Soy el abogado encargado de su caso, hablaba para decirle que los papeles de la herencia están listos, sólo necesita firmar un par de documentos y todo quedará arreglado —explicó tranquilamente. Mikoto estaba muy atenta a lo que escuchaba, aunque la voz del sujeto le era extrañamente familiar.
—De acuerdo ¿Y cuándo será eso? —preguntó con interés.
Mañana pasaré por su casa para llevarle los documentos.
—Gracias… por cierto, ¿Cuál es su nombre? —la voz cada vez se le hacia más familiar.
¿Acaso ya te olvidaste de mi? —Mikoto abrió los ojos desmesuradamente, ¡No podía ser cierto!
—Yo… lo veré mañana —dijo y sin más cortó la comunicación.
—¿Y bien? ¿Qué te dijo? —le preguntó Amy con curiosidad.
—Que los documentos están listos, pero lo raro es que no… —antes de que continuara hablando, Fujitaka entró en la estancia.
—¿Qué es raro? —preguntó el señor Haruno.
—Es que acaba de hablar el abogado, pero no es el que tú me habías dicho —le dijo un tanto nerviosa.
—Lo que sucede es que Yamato le pasó el caso a otro de sus colegas que es experto en esa área, además, según me dijo, parecía muy interesado en el caso.
—¿Y quién es? —le preguntó Amy a su marido.
—Pues… — antes de que dijera algo, alguien más lo interrumpió.
—Mamá —dijo el azabache—. Saldré un rato, nos veremos —se despidió el Uchiha mayor.
—Cuídate hijo —le dijo Mikoto al tiempo en el que sentía que el corazón se le saldría del corazón.
Al parecer ese misterioso abogado, era alguien conocido por Mikoto, y muy importante.
Las chicas habían concordado en pasar la noche en casa de la rubia, por lo tanto ahora todas se encontraban en la habitación de la rubia. Durante un par de horas se la pasaron conversando de diferentes cosas, hasta que entrada la noche se quedaron dormidas, a excepción de Sakura, sentía muy feo de mentirles a sus amigas.
Quería compartir con ellas esa felicidad que estaba sintiendo, pero no podía, temía que ellas no lo comprendieran.
Se levantó de la cama y se encaminó a la cocina por un vaso con agua.
—¿No puedes dormir? —le preguntó la joven de cabellos azulados.
—¡Me asustaste Hinata! —le dijo llevándose una mano al corazón.
—Lo siento —le dijo apenada.
—No te preocupes, yo bajé por un vaso con agua —explicó con una sonrisa.
—Sakura, ¿Puedo preguntarte algo? —le dijo con mucha timidez.
—Claro ¿Qué sucede? —le dijo al tiempo en que se sentaba en una de las sillas de la cocina, al igual que su amiga.
—Pues verás —la verdad no sabía como preguntárselo—, sabes que puedes confiar en mí, y yo, bueno…
—Vamos, dime lo que sea.
—¿Te... te  gusta… Sasuke? —preguntó casi en un murmullo, al tiempo en que se sonrojaba fuertemente, al igual que Sakura.
—¡Pero que cosas dices! —exclamó tratando de que no se notara su nerviosismo—. ¿Por qué dices eso?
—Pues es que cuando íbamos en el auto, y las chicas te molestaban, yo vi como te sonrojaste, justo como ahora —al escuchar eso Sakura se sonrojó aún más.
—Creo que has pasado mucho tiempo con Ino —fue lo único que atinó a responder.
—Lo siento, creo que no debí preguntarte eso —susurró la Hyuga mientras agachaba su cabeza.
—Escucha Hinata, tú eres de mis mejores amigas y no puedo mentirte —le dijo luego de un rato de silencio—. Sasuke, me gusta —murmuró.
—¿Qué? —preguntó la oji-perla levantando la vista nuevamente—. ¿De verdad?
—Si, es algo que no pude evitar, se que está mal y eso, pero es lo que siento —explicó con un deje de tristeza.
—Sakura yo te comprendo, y no te preocupes que yo no te juzgo —le dijo poniendo una mano en su hombro—. Creo que es lindo, además se nota que él también siente algo por ti —la Haruno sonrió levemente—. Y comprendo que no se lo digas a Ino, gracias por confiar en mí.
—Gracias por comprenderme —ambas sonrieron y se abrazaron.
Ahora Sakura se sentía un poco más tranquila, porque así al menos, ahora ya podía contar con Hinata. No es que no confiara en sus demás amigas, pero ellas eran un tanto especiales y muy poco discretas, así que tal vez por ahora, era mejor que no se enteraran de nada.
Mientras tanto, los chicos se habían ido a sus respectivas casas, igual ya no podían hacer nada.
En cuanto Sasuke llegó a la mansión Haruno, se dirigió a su habitación, no sin antes entrar al cuarto de su "prima". Al ver que no estaba decidió marcarle al móvil, pero nadie le contestó.
¡Kuso! ¿Estará molesta? Se preguntaba mientras se cambiaba de ropa. ¿Cómo es que no se les ocurrió interpretar el nombre del dichoso bar?
La vergüenza que pasaron todos fue olímpica, aún recordaba las miradas de todos esos chicos. Ahora comprendía porque cuando llegaron a la mesa de las chicas, aquel sujeto les dijo: "Ya tenemos pareja", no se refería a las chicas, si no a ellos mismos.
¡Eso debía ser un secreto entre ellos!, ¡Habían hecho el ridículo de su vida!
Luego de unas horas de no poder conciliar el sueño, decidió volver a marcarle y luego de unos segundos, la chica contestó.
—¿Sasuke? ¿Acaso no sabes que hora es? —preguntó en un murmullo.
—Hmph, Sólo quería saber donde estas —cuestionó fríamente.
—En casa de Ino, hablamos mañana ¿si? Ahora quiero dormir —le dijo rápidamente.
—¿Estás molesta?
—¿Cómo estarlo?, si el ver tú expresión fue más que suficiente —le dijo seguido de una risita.
—Hmph —un pequeño rubor invadió nuevamente sus mejillas, ¿Cuántas veces más le sucedería aquello?
—Hablamos mañana, que descanses —le dijo y luego cortó la comunicación.
—Mujeres —murmuró para si el azabache, para luego dejar el móvil en la cómoda y cerrar los ojos.
¡Pero que nochecita!
Continuará…
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