viernes, 30 de noviembre de 2012

TTE Cap6


¡Hola! Aquí les traigo el sexto capi, que espero les guste.
Los personajes de Twilight no me pertenecen, ya saben… son de S. Meyer…
Aclaraciones: AU.
En esta ocasión, tanto Bella como Edward, serán los narradores.
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TEMPTING THE ENEMY
By Tsukisaku
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PARA GANAR, HAY QUE SACRIFICAR
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Edward Pov.
Sonreí, por fin estaba obteniendo lo que deseaba: a Isabella. Mordí el lóbulo de su oreja y la empujé hacia atrás, quería recargar su cuerpo contra el barandal de la escalera y así poder besarla con mayor fuerza. Nos separamos debido a la falta de aire y la observé sonreír, enredó sus manos en el cuello de mi camisa y nos giró para que fuese yo el que quedaba con la cintura contra el barandal. Humedecí mis labios con la lengua y le sonreí de la manera en la que le gustaba, ella volvió a besarme e intentó tomar el control del feroz movimiento. ¡Mierda, la perra sabía lo que hacía!, coloqué mis manos en su firme trasero y la restregué contra mí, ella ahogó un gemido y con la mano que tenía libre, se libró de mi agarre.
—Ahora si sabrás quien soy yo Cullen —y antes de que siquiera pudiera analizar sus palabras, aplicó fuerza sobre la mano que aún apretaba el cuello de mi camisa y me empujó hacia atrás. Abrí los ojos desmesuradamente, así como la boca. Mi cabeza, así como el resto de mi cuerpo se precipitó hacia atrás, intenté sostenerme del barandal pero era demasiado tarde, ella ya remató con un golpe en mi estomago, y sin otro remedio me vi cayendo hacia el piso. ¿Podría salir vivo de esa? Me giré para intentar meter las manos, pero de nada sirvió, mi cuerpo dio de lleno contra la fría baldosa.

Parpadeé confundido y la luz lastimó mis ojos, levanté la cabeza y me topé con unos zapatos pequeños a mi izquierda.
—¡Que mierda! —grité.
—¡Levántate pedazo de idiota, tenemos que hablar! —respiré profundamente y me tallé los ojos con la mano derecha, para después jalar mi cabello. ¿Alice?, ¿Qué rayos?, miré a mi alrededor y parecía estar en mi habitación. ¿Todo había sido un sueño?
—¿Qué quieres Alice?, ¡largo! —la enana me había tirado de mi cama, la fulminé con la mirada y me acosté nuevamente sobre mi cama.
—Es la una de la tarde Edward y me escucharás ya sea que quieras o que no —anunció con esa voz tan chirriantemente molesta.
—Para ser tan chiquita, eres de lo más irritante —gruñí centrando la vista en ella nuevamente—. Lo que sea que quieras, dilo ya.
—Quiero que te disculpes con Bella por lo que sea que le hayas hecho ayer—exigió y solté un “¡Ja!” como respuesta—. Es enserio Edward —se acercó a la cama y me golpeó el brazo con fuerza, me removí y antes de que le lanzara una maldición, prosiguió:—. Te juro que te desconozco. Ya no eres para nada mi dulce hermano, ese que anteponía a todos, incluso a si mismo, antes de provocarle algún tipo de dolor o malestar a Bella o a su familia. ¿Hasta cuando piensas seguir así?, ¿A  caso crees que mis padres disfrutan de ver como echas a perder tu vida?, ¿Crees que así conseguirás ir a Julliard el siguiente verano, o es que incluso ya olvidaste que ese siempre ha sido tu sueño?
Rodé los ojos y apreté los dientes. El mismo sermón de siempre, la misma palabrería absurda de toda la vida. ¿Qué si yo ya no deseaba ir a Julliard?, claro que lo deseaba, pero no estaba seguro de poder entrar al siguiente año. Primero quería viajar y tomar un año sabático lejos de ésta familia de locos. Estoy completamente hastiado de tener que ser el niño perfecto, cuando decidí cambiar lo hice porque ya no podía seguir cumpliendo las expectativas de todos los demás, anhelaba poder cumplir sólo mis expectativas y mis sueños. Ser libre.
—Yo sé que tu amabas a Bella, ¿Qué pasó con eso Edward? —su pregunta me pescó desprevenido y borré toda expresión de mi rostro—. Debes reaccionar, ese nuevo mundo tuyo no te dejará nada bueno y perderás a Bella definitivamente.
—Si ya dijiste todas las mierdas que querías, ya puedes largarte de una buena vez —farfullé furioso.
—Ojalá que cuando abras los ojos, no sea tarde —sentenció antes de girarse y desaparecer de mi habitación.
Recosté la cabeza sobre la almohada y suspiré. No quería –ni tenía– porque hacerle caso a todo lo que los demás decían.
Tienen razón y lo sabes… me congelé. Llevaba años sin escuchar esa molesta voz interna, muchos le llamaban conciencia, yo le decía piedra en el cerebro. No tengo ánimos de escuchar sermones de mí mismo tampoco. ¿Qué es lo que todo el mundo le encuentra de malo a mi estilo de vida?
No te hace feliz, ¡reacciona de una vez!... fruncí el ceño. ¿Cómo me quito ésta maldita piedra del cerebro?
Claro que soy feliz. Tengo a cuanta mujer se me pone de frente, tengo amigos, popularidad y… Una vida vacía, eso no es felicidad.
—¡Que te calles! —gruñí para mí mismo.
Suspiré.
Basta de tanta basura psicológica. Cambio de tema. Lo único que quiero es a Isabella en mi cama nuevamente, ese es mi objetivo y nada más. Hasta ahora he puesto en marcha cada uno de mis planes y nada parece salir como deseo, siempre encuentra la manera de darme la vuelta o dejarme lastimado de alguna forma. ¿Qué es lo que ella quiere de mí?, ah claro, que la deje sola, pero eso no pasará. Alguien dijo alguna vez que hay que sacrificar lo que te hace feliz, por algo que te hace más feliz, ¿no? Bueno, cambiaré un poco para lograr mi objetivo y cuando eso pase, volveré a botarla y a ser como soy. Es un plan a prueba de fallas.
Sonreí. Isabella-perra-Swan, ahora si cederás ante mí.

—o—o—o—
Pov Bella.
Podía sentir mi cara arder, como si tuviese una braza ardiente sobre mi rostro. Gemí y me giré a la derecha, antes de comenzar a parpadear perezosamente. Todo a mi vista estaba demasiado claro, así que deduje que había amanecido. Estiré mi mano para tomar el móvil y mirar la hora, apenas pasaban de las nueve de la mañana.
—Es sábado, así que puedo flojear un poco más—murmuré antes de aclararme la garganta. Tallé mis ojos y volví a ver la pantalla del teléfono. Tenía varias llamadas perdidas y mensajes de Jasper, Emmett, Jacob e incluso de Alice. Suspiré, seguro que después de mi salida imprevista de ayer, todos se quedaron preocupados. Les mandé un mensaje en cadena para hacerles saber que estaba bien y apagué el móvil, no deseaba comenzar a recibir llamadas. Lo que menos quería era que comenzaran a cuestionarme, ya tenía suficiente –y un dolor de cabeza– que me recordaba lo idiota que había sido.
Se supone que todo el objetivo de mi plan se basa en que Edward debe caer en mis redes y verse humillado, rogar perdón… no yo. ¿Qué es lo que he hecho mal?, hasta ahora le he provocado e incluso he dejado que sienta que tiene el control en algunas situaciones, pero nada más, siempre termino rechazándole por miedo. A éstas alturas ya no debería tener miedo de las consecuencias, o algo así. Claro que no quiero salir lastimada, pero me aterra que algo salga mal como ayer y las viejas heridas se vean abiertas una vez más. ¿Qué más debo cambiar? Solo tengo tres semanas más antes de que la graduación llegue y aún no hago nada significable.
Suspiré.
Muy bien, supongo que es hora de comenzar a ceder, si lo que el patán de Edward quiere es tenerme, me tendrá, pero bajo ciertas condiciones que lo aniquilarán en el proceso. Sonreí. Luego de eso, me iré a la Universidad de Columbia a estudiar literatura y seré libre de mi pasado.
Un par de golpes resonaron en mi puerta y ahogué un bostezo.
—Soy yo, ¿puedo pasar? —la voz de Tanya llegó a mi.
—Claro.
—Hola, ¿Cómo estás?, ayer… —me incorporé y recargué la espalda en una de las almohadas, al tiempo en que ella tomaba asiento a un costado de mí.
—Estoy bien —mentí y ella me lanzó una de esas miradas de “no te creo”—.Bueno ya, la verdad es que ese idiota logró sacarme de mis casillas y… no lo soporté. Demasiados recuerdos y…
—Bella, ¿Y si mejor olvidas todo el tema de la venganza? —parecía preocupada y bajé la mirada.
—No puedo, él debe pagar por todo —dije fríamente—. Todo irá bien, no te preocupes ¿ok?
La verdad no estaba segura de eso. De hecho, casi podía apostar a que yo corría el riesgo de salir herida, pero la herida que él cargaría sería mayor y eso era lo único que me importaba. Edward debía sufrir.
—No, Bella. Creo que todo esto hará que te pierdas y no quiero que te vuelvas fría como él. Mejor ya déjalo, que se destruya él solo si desea, pero que no te lleve entre las patas.
—No lo hará. Yo tengo mis metas fijas y te aseguro que yo no deseo ser como él, todo irá bien. Cederé un poco en su terreno y después de hacerlo caer, no lo volveré a ver.
—Tan terca como siempre —bufó—. Espero que todo salga bien. Ya sabes que te quiero y que estaré contigo siempre.
—Gracias Tanya, lo sé —la abracé con fuerza y rogué porque todo saliera como debiera.
—o—
La mañana del lunes pasó sin ningún contratiempo y era raro, casi espeluznante me atrevería a decir, porque no me topé con Edward o su sequito de idiotas para nada. Y durante el almuerzo él fue el único en no aparecer, casi podía apostar a que estaba enrollándose con alguien como era su maña y eso me enfureció. Jasper y Emmett se la pasaron preguntándome sobre lo que Edward me había hecho en la fiesta y ambos estaban ofreciendo sus puños para molerlo a golpes. Les agradecí el gesto, pero ésta era mi batalla no suya. Los tranquilicé diciéndoles que todo estaría bien y que si llegaba a necesitar ayuda, se los pediría.
Cuando llegó la hora de ir al laboratorio, me preparé mentalmente para la batalla que seguro se armaría. En cuanto entré por la puerta, lo vi, estaba sentado en su sitio y parecía leer algo. Fruncí el ceño y me acomodé en mi sitio, una vez ahí me di cuenta que había alejado su silla de la mía y ni siquiera me miraba. ¿Qué estaba tramando? Yo lo conocía y sabía que lo que yo le hice en la fiesta solo había lastimado su ego, estaba demasiado segura de que él deseaba vengarse de mí, no que se alejaría por completo de mí. Comenzaba a tratarme como si no existiera y era raro viniendo de él. Coloqué mis libros sobre el pupitre y el profesor llegó enseguida. Comenzó con su clase y comenzó a repartir diferentes temas que trabajaríamos por parejas. Cullen tomó la hoja que nos tocaba y la partió por la mitad, para después garabatear algo en ambas.
Deslizó uno de los trozos hacía mi y lo tomé. ¿Cullen acababa de repartir el trabajo entre los dos?, leí lo que su letra había escrito y era mi nombre, con algunos datos más como: mapa conceptual y resumen. No me atreví a mirarlo y comencé a trabajar. Aún no me podía creer que Edward decidiese trabajar por iguales en equipo, era como… en los viejos tiempos. Él y yo teníamos ese sistema, y hasta el último segundo jamás nos falló. Solíamos juntarnos en su casa o la mía, para intercambiar apuntes y organizarlo todo en una sola carpeta. Cuando éramos un equipo, un todo. Respiré profundamente y alejé el pensamiento. No es momento de sentimentalismos Bella, hay que trabajar.
Durante la hora nos mantuvimos en completo silencio, leyendo y escribiendo en nuestras respectivas libretas. Por un momento me olvidé de todo lo demás, era lindo trabajar sin tener que estarme cuidando o estar con la guardia arriba todo el tiempo. En cuanto sonó el timbre, comencé a guardar mis cosas, varios comenzaban a salir; Edward pasó frente a mí y salió también. Sin pensarlo siquiera posé la mirada en su vacío lugar y un trozo de hoja llamó mi atención, lo tomé y leí: “Trabajaremos en mi casa a las cuatro, no llegues tarde”
Fruncí el ceño. Todo esto está rayando en lo espeluznante, ¿Qué carajos trama ese Cullen?
Lo que sea no puede ser bueno, murmuró mi voz interior y le di la razón. El Edward que trabajaba en equipo y dejaba notas había muerto hacia años. ¡Un momento!, eso me dio una idea y sonreí.
Prepárate Edward, no sabes la que te espera.
—o—o—o—
Pov Edward.
Azoté los libros contra la mesa del comedor, para después jalarme el cabello con la mano derecha. ¡Estaba frustrado y enojado! Había olvidado lo frustrante que es ser… normal, como diría mi familia. Sólo fue una hora, ¡una jodida hora! Y sentía como el corazón me latía desbocadamente, las manos me sudaban y tuve que morderme la lengua todo el tiempo. Las palabras llegaban a mi mente, pero no podía expresarlas, debía comportarme y todo por el bien de mi grandioso plan. ¡Nadie sabía lo estresante que eso me estaba resultando!
Hacer tareas, estudiar y portarse bien, vaya, hacer lo que todo el mundo espera de mí, ya no formaba parte de mí y ¡que jodidamente difícil ha resultado! Aunque he de confesar que estar al lado de Bella sin pelear se siente bien, casi como si el tiempo no hubiese pasado. ¿Qué mierdas estoy pensando?, definitivamente estoy perdiendo el juicio, porque de ninguna manera puedo extrañar algo de mi antigua vida. No te engañes, esa es tu verdadera vida intento de niño malo… fruncí el ceño. ¡No me jodas ahora!, volví a jalar mi cabello y gemí, esperaba no perderme en el proceso.
El timbre resonó y corrí para abrir la puerta, Isabella parecía ligeramente nerviosa, a pesar de lo que ella dijera, la conocía muy bien y sé que ella suele enterrar las uñas en lo que tenga cerca para aligerar la sensación –en éste caso su libro–, o también suele morderse el labio justo como… ahora. Sonreí de lado.
—Pasa —le dije haciéndome a un costado, para después cerrar la puerta—, creo que lo mejor es que trabajemos en…
—No iré a tu habitación bajo ningún concepto —farfulló con cierto deje de molestia.
—De hecho, iba a decir al comedor —le hice la seña de que caminara primero y noté como se sorprendía al ver mis libros sobre la mesa. Parecía confundida y recelosa. Bien, ¡Toma esa Swan!
Tomé asiento y abrí mi carpeta para mostrarle mis notas.
—Ten —le dije pasándoselas—, puedes revisarlas mientras yo leo lo que escribiste, así cuando estemos de acuerdo, lo pasamos en limpio todo.
Ella las tomó con el ceño fruncido y me pasó sus notas, comenzó a leer y abrió los ojos con sorpresa, yo hice lo mismo y dejé de prestarle atención. La tensión comenzaba a subir, lo sabía y me gustaba.
—¡Bella, hija! —mi madre apareció en la estancia con una gran sonrisa y sentí una ligera punzada en el corazón. Hacía mucho que una de esas sonrisas no estaba dirigida a mí y una parte mía parecía extrañarlas. ¿Cómo es que no me había dado cuenta de ello?
Lo dicho, estoy perdiendo el juicio.
—Hola Esme —saludó ella sonriente, se levantó para darle un ligero abrazo. Continuaron parloteando y me forcé a ignorarlas, decidí que lo mejor era seguir leyendo y pasar de la escenita cursi—. Me da gusto que estén haciendo tarea juntos, como antes —levanté la mirada y me sentí incómodo. ¡Nada es como antes! ¿Por qué no deja de desear esa basura?
Isabella se tensó ligeramente y le cambió el tema diciendo que esperaba obtener buenas notas en la tarea. Mi madre dijo que nos traería algo de beber y se esfumó por un par de minutos, antes de regresar con dos vasos con limonada, los tendió delante de nosotros sonriente.
—Gracias Esme —murmuró la sonriente Isabella.
—Muchas gracias mamá —dije al tiempo en que tomaba el vaso y le daba un trago. Sentí dos pares de ojos sorprendidos sobre mí y arqueé una ceja—. ¿Qué, es crimen dar las gracias?
—No, claro que no hijo —contestó mi mamá mientras colocaba una mano sobre mis hombros, me sonrió y casi le sonreí de regreso—. Los dejo, para que sigan con su tarea.
Me soltó e inmediatamente mi hombro extrañó el roce. Le di otro sorbo a la bebida y decidí ignorar el sentimiento.
—De acuerdo, ¿Qué tramas?  —soltó Swan una vez que estuvimos solos. Dejé el vaso sobre la mesa y la miré a los ojos.
—No se de que hablas.
—Pff, ¡por favor! —bufó rodando los ojos—. Haces la tarea, creas un plan de estudios, no me has insultado, ni te has cruzado en mi camino; das las gracias a tu madre, ¿Qué tramas? Porque el idiota que conozco ya no hace nada de esto —dijo seriamente y sonreí—. ¿A caso éste es otro intento tuyo por llevarme a tu cama?
—Si te quisiera allí, ahora mismo lo estarías —contesté como si nada. Regresé la vista al cuaderno y Bella azotó su mano contra el para impedir que yo siguiera leyendo.
—Sin juegos Cullen, nadie se merece lo que haces —gruñó—. Vi el rostro de Esme, hace mucho que no te portabas así con ella y vi el brillo en sus ojos, te extraña. No puedes ir jugando con todos sólo por un capricho. Ella no se lo merece y lo sabes.
Guardé silencio y la fulminé con la mirada, yo más que nadie sabía que ni ella ni mi padre se lo merecían. No necesitaba que Swan también me saliera con su discurso de mierda.
—¿Entonces quieres que no le de las gracias y que me la pase discutiendo con todo el mundo? —pregunté retándola con la mirada.
—No —gruñó luego de un minuto—. Pero sé que no estás siendo honesto, te estás burlando y no lo permitiré, así que dime lo que en realidad tramas.
—Quiero una noche contigo —murmuré acercando mi rostro al de ella. Su mirada se ensombreció por un par de segundos, antes de soltar un suspiro.
—Bien.
¿Qué?, ¿sólo así? Y fue mi turno de fruncir el ceño.
—¿Bien? —bufé regresando a mi posición anterior.
—Si —asintió—, con una condición.
Ya me lo imaginaba, ahora me soltará alguna cosa imposible y mi perfecto plan me habrá dado una patada.
—¿Qué es…? —pregunté no muy seguro. ¿Desde cuando mi seguridad flaqueaba?
—Quiero que traigas al viejo Edward Cullen —comenzó—. El real, el de antes. Ese que era amable con sus padres, que amaba pasar tiempo con sus hermanos, que hacia su tarea, que tocaba el piano… ese que era mi mejor amigo.
¿Qué?
Toda mi expresión se desencajó y jalé mi cabello –por no sé que numero de vez– durante el día, si seguía así, me quedaría calvo. Isabella me estaba pidiendo que volviese a ser ese al que alguna vez rechacé. El ñoño que adoraba pasar tiempo a su lado, ese que podía pasar horas tocando el piano en su presencia y jamás se cansaba. Ese que era un don nadie y era ignorado por las chicas. ¡Vamos, tu odias ya toda esa clase de atención!... de nuevo esa voz. Me apreté el puente de la nariz y respiré profundamente, es verdad que ahora hay muchas cosas que me fastidian de mi actual estilo de vida, pero… ¿Puedo volver a ser el de antes?
Tan sólo hoy he estado con la furia a flor de piel, fingir ser el niño bueno es estresante para mí y ella espera que cambie de manera definitiva, ¿así como así?
—Si lo haces de corazón —rompió el silencio nuevamente—, yo te daré lo que deseas.
—¿Por cuánto tiempo? —pregunté ahogadamente.
—Esa no es la pregunta correcta, Cullen —bufó—. Yo podría decirte que sea para siempre, pero dudo que aceptes, así que lo dejaremos así: Si al término del curso escolar has logrado traer de regreso al antiguo tú, una noche antes de la graduación te daré lo que tanto deseas. Pero quiero que sea de verdad, no trucos, no mentiras, no artimañas; si no, no hay trato.
Medité sus palabras y cerré los ojos por un momento. ¿De verdad me estaba pidiendo eso?, una mejor pregunta era ¿realmente la deseo tanto como para hacer ese sacrificio? Si no me importó antes herirla…
—¿Por qué está tan segura que ahora lo haré? —pregunté aún sin abrir los ojos.
—Porque es la única manera en la que lograrás tu objetivo —contestó fríamente—. Te importa demasiado restaurar tu lastimado ego, que no te importará sacrificar algo para obtener esa noche que tanto deseas, soy tu maldito trofeo ¿no es así?
Sonreí y abrí los ojos, ella tenía un punto importante.
—Lo haré —le dije casi sintiéndome victorioso. Le tendí la mano y ella estrechó la suya con la mía.
—Tenemos un trato —afirmó esbozando una sonrisa. Ni siquiera sabía que me estaba poniendo en bandeja de plata su cuerpo. Una vez que la hiciese mía nuevamente, nada me detendría para mandar todo a la mierda nuevamente.
Estoy a punto de ganarte Isabella, me parece que estás perdida.
Continuará…
¡Hola!
Aún sigo viva jaja ¿Qué les ha parecido el chap? :D
Espero que no me odien por tardar tanto, pero es que la inspiración me abandonó –literalmente– y no lograba coordinar una sola idea u_u Además mi vida es estresante en varios sentidos, ya me comprenden.
Ojalá que me puedan dejar un comentario, para que me hagan saber si les ha gustado. No es necesario que estén registradas para dejar uno ;D
Gracias por leer. Cuídense y nos estamos leyendo.
¡Sayo!
Tsukisaku

<-- CAPITULO 5                    CAPITULO 7 -->

6 comentarios:

  1. Hola!!!
    Q bueno q volviste!!! No sabes las ganas q tenia de leer este cap. Lo esperaba desde hace mucho tiempo y en verdad espero q no vuelvas a tardar tanto con los siguientes.
    Tambien quiero agradecerte por avisar en ff, yo te sigo alli y por eso supe de este nuevo cap aunq tambien te sigo por aqui.
    Cuidate!!!

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  2. encontre tu blog por fanfiction y lei los 6 capitulos de un tiron y quiero leer mas esta genial el fic =) me enganche altiro en la historia ojala que actualices pronto
    Cariños

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  3. Creo que mi coment no se guardó, pero lo repito, me encantó el fic, desde hace tiempo que lo sigo, pero hace mil que no actualizabas, volverás a actualizar alguna vez? espero de verdad que sí, en fin. Espero que nos leamos pronto, saludos! Bye :)
    mi mail es anitabelencr@gmail.com por si alguna vez quieres hablar :)

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  4. me encanto es buenisima la historia porfa actualiza pronto y has sufrir a edward .si?

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  5. Que bien que volviste e estado esperando a que continuaras esta historia me encanto ds una de mis favoritas

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  6. me gusto muuucho la historia y porfa! sube pronto el capitulo qeu sigue

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