viernes, 1 de marzo de 2013

IJ Cap11

¡Hola! Aquí les traigo el capítulo once.

Los personajes de Naruto no me pertenecen, ya saben… son de Masashi Kishimoto…
En este capitulo, tanto Sakura como Sasuke narrarán, espero y no sea confuso.
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IRREMEDIABLEMENTE JUNTOS
By Tsukisaku
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ME GUSTA
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Sus manos se enroscaron en mi cabello y me jaló más a ella. Nunca había sentido algo así, sus labios eran magníficamente deliciosos y anhelaba poder probar mucho más que eso. La empujé por la habitación hasta que nos topamos con el borde de su cama y ambos caímos sobre ella. Sakura sonrió con diversión y se impulsó para quedar sobre mí. Volvió a besarme, pero ésta vez de una manera más intensa, mis manos viajaron hacia su cadera y las deslicé por su espalda para acariciarla. Colé los dedos debajo de su blusa y en respuesta ella se restregó contra cierta parte de mi anatomía, mi corazón dio un vuelco, sabía que pronto las cosas se saldrían de control y no habría retorno…

La alarma comenzó a sonar y estrellé mi mano contra la parte superior para hacerla callar. Llevaba más de una hora despierto y me hallaba en un estado de estrés máximo, no sabía porque había vuelto a besar a la molestia esa, ni porque me agradó saber que el tal Sasori no era su novio. Fue como si al saber la noticia, algo dentro de mí diese un vuelco emocionado. ¿Por qué me emocionaba exactamente?, ¿O realmente es que ya perdí el juicio?... Seguramente pasar tanto tiempo en compañía de ella me está afectando al cerebro y por eso pienso –y hago– las cosas que hasta ahora he hecho. Como besarla, o defenderla, o besarla…
¡Pero si te encantó!, esa voz dentro de mí gritó y bufé.
Decidí levantarme y apresurarme para ir a clases, necesitaba aclarar un par de cosas con ella antes de que todo se tornara más confuso. ¡Quién lo diría!, Sasuke Uchiha se siente confundido, ¡y todo por una chica!

En cuanto entré al baño, me di cuenta que ella ya se había duchado, las paredes aún parecían estar cubiertas de vapor e inevitablemente, fruncí el ceño. Usualmente solía yo bañarme primero, me asomé a su cuarto y estaba completamente vacío. ¿Se había ido ya?, me asomé a la sala y nada, todo vacío. Azoté la puerta y me encerré en el baño.
Así que la señorita decidió irse antes para no tener que verme, que predecible es.
Me apresuré a arreglarme, para después salir casi corriendo a la universidad. Durante el trayecto me detuve varias veces y me regañé mentalmente por apresurarme tanto, ¿Por qué corría exactamente?, ¿Desde cuando soy yo el que tiene que buscar a las mujeres?... apreté los puños con fuerza y nuevamente ya me hallaba de mal humor. Cuando llegué al aula que compartíamos, ella aún no estaba ahí, ¿Dónde diablos se había metido? Me dejé caer sobre mi asiento y bufé, estaba harto de buscarla, como si fuese la gran cosa.
Poco a poco todos comenzaron a llegar al aula y mi humor fue empeorando, ¿es que realmente ella no planeaba aparecer nunca?, los minutos siguieron transcurriendo y nada. ¡Ella no aparecía!, en punto de las ocho el profesor ingresó al aula y Sakura entró detrás de él, casi corriendo. La seguí con la mirada, pero ella ni se dignó a mirarme. Tomó asiento del otro lado del salón y clavó la vista al frente.
¡Hmph!

El resto del día pasó exactamente igual, yo trataba de pillarla antes de clase y ella llegaba por otra de las puertas, o intentaba salirme igual de aprisa para alcanzarla y no lo lograba, ella conocía mucho mejor la escuela y sabía como escabullirse sin dejar huella. Antes del último descanso, me adelanté a los casilleros y la arrinconé.
—¿Puedo saber qué te pasa? —gruñí por lo bajo, al tiempo en que ella pegaba su cuerpo a la superficie metálica.
—Espacio vital, ¿sabes lo que es eso? —murmuró nerviosa y sonrojada. Retrocedí un paso y esperé a que contestara a mi pregunta—. No me pasa nada, ¿Por qué lo dices?
—Ya lo sabes, no me tomes por idiota —bufé—, me estás evitando.
—No es verdad —dijo, antes de que se girara para cerrar la puerta de su casillero—, lo que pasa es que hoy tengo muchas cosas que hacer y tengo el tiempo medido, lo siento.
Me empujó y corrió fuera del edificio. Era oficial, me estaba evitando.
Guardé un par de libros en mi locker y caminé fuera del edificio, estaba demasiado estresado, necesitaba un cigarrillo. Caminé al estacionamiento y tomé uno de la guantera de mi coche, no solía fumar, pero siempre cargaba con un paquete por si acaso. Lo encendí y dejé que el humo me relajara.
—¡Teme!, ¿Qué crees que haces? —la ruidosa voz de Naruto me aturdió al instante y dos segundos después, mi cigarro había desaparecido de mis dedos.
—¿Qué demonios te pasa? —gruñí fulminándolo con la mirada.
—Hace mucho acordaste dejar éste asqueroso vicio —dijo al tiempo en que lo tiraba al piso, para después aplastarlo con su pie.
¿Es qué no podía tener un momento de tranquilidad a solas?
—No eres mi padre, no tengo porque darte explicaciones.
—Soy tu amigo y me preocupo por ti dattebayo —contestó—, ¿Qué te pasa que te tiene tan estresado?
—Hmph —no sabía si contarle o no, así que opté por cambiarle el tema—. Necesito algo de acción…
—Pues intentaré arreglar algo para mañana, es sábado y sales temprano del bar, ¿no? —asentí y respiré profundamente—. Pero eso no explica que es lo que te tiene tan estresado.
¿Es que no podía meterse en sus asuntos y dejarme tranquilo?
Apreté el puente de mi nariz y tomé una gran bocanada de aire.
—Besé a Sakura —dije rápidamente, esperaba que su pequeño cerebro no alcanzara a captar la magnitud de mis palabras. Sus ojos se clavaron en los míos y se abrieron desmesuradamente.
—¿Que hiciste qué? —gritó sin creerlo.
Cerré los ojos y tranquilicé mis ganas de ahorcarlo por escandaloso.

—o—o—o—

—¡Dime que estás de broma! —el fuerte grito me hizo cerrar los ojos.
—¿Quieres un micrófono para que todo el mundo se entere? —farfullé de mal humor.
—Lo siento —dijo Ino. Enfoqué la mirada en mis amigas y todas estaban atónitas.
No era para menos, durante varias semanas escucharon como me quejaba de Sasuke y su habilidad para hacerme rabiar, de lo mucho que odiaba tener que compartir dormitorio con alguien tan borde como él y de lo desagradable que me resultaba, así que no me sorprendía su reacción, ya que yo estaba de la misma forma.
—No puedo creerlo —murmuró Tenten—, creí que lo odiabas, ¿qué cambió?
—No sé —lloriqueé, era la misma pregunta que me hacía a cada momento—. Quizá todo es por la gran cantidad de tiempo que pasamos juntos, o tal vez porque me defendió de la manera más increíble de Sasori…
—O quizá es porque siempre te ha gustado, pero tenías miedo de admitirlo —completó Ino orgullosa. Le lancé una mala mirada y ensanchó su sonrisa.
—¡Es eso!, ¿no lo ves? —continuó Tenten—, tenías miedo de admitir que te gusta, porque si lo hacías, podías enamorarte y… tienes miedo de salir herida.
—No es eso… —bufé.
—Yo también creo que es así Sakura-Chan —Hinata me miró con ternura y tapé mi cara con mis manos.
¡Él no puede gustarme!
—¡No! —negué una vez más.
No te engañes… completó esa molesta voz mía. Él te gusta, o quizá más que eso…
¡No, no, no!
—De nada sirve negar lo evidente frentona —volví a mirar a Ino y suspiré.
—No puede ser eso, yo no… él no… ¡algo aquí está mal!, porque no me creo que esté interesado en mí.
—Yo creo que si —añadió Tenten—, y en lugar de estarlo evitando, deberías de hablar con él.
Todas asintieron y gemí, no quería tener que enfrentarlo.
Un rato más tarde, en cuanto me vi libre de las clases, me encaminé al parque más cercano, quería tener un rato para mí y pensar. Me adentré por uno de los senderos menos transitados y una vez que estuve cerca del gran lago, me dejé caer debajo de uno de los grandes árboles.
Cerré los ojos y lo primero que se proyectó en mi mente, fue la imagen de Sasuke. ¡Qué me estaba pasando!, él no puede gustarme realmente, digo es prácticamente un extraño para mí. Compartimos muchas cosas, pero ni siquiera hemos tenido una charla real, o una conversación que no implique gritos, insultos o amenazas. Admito que es atractivo, más de lo que estoy dispuesta a admitir jamás, pero no me parece motivo suficiente para decir que me gusta… ¿o si?
Y luego él, un día me trata como su esclava y al siguiente me defiende. ¿Será que él esté interesado en mí?, o quizá solo sea de esos que se dedican a ir besando a cuanta mujer se les pone enfrente. Si ese fuese el caso, ¿Por qué yo?, ¿Encuentra divertido de burlarse de alguien como yo?
¡Shannaro!, me dará migraña como siga pensando en lo mismo.
Solté un gran suspiro y justo en ese instante sentí como alguien se sentaba a un lado de mí, abrí los ojos y pegué un gran brinco al ver de quien se trataba.
—¿Cómo me encontraste? —pregunté sorprendida. Él movió los hombros para restarle importancia y evité su potente mirada. Mi corazón latía frenéticamente, pero aún no descifraba si era por el susto o por el simple hecho de verlo.
—Eres demasiado molesta, ¿lo sabes? —dijo secamente—, ¿Hasta cuando dejarás de esconderte de mí?
—No me escondía, yo sólo… —tomé un segundo para pensar que decir—, deseaba pensar sobre lo sucedido.
—Exageras demasiado las cosas.
—¡No exagero! —bufé—, no es algo que yo vaya haciendo usualmente y… es que yo…
—Sólo fueron unos besos, no fue como si…
—¡Ya lo sé! —le dije estresada nuevamente—, pero tu y yo somos casi desconocidos y no quiero que las cosas se pongan más raras entre nosotros ¿sabes?
—Hmph, comprendo de que hablas.
Lo miré por el rabillo del ojo y parecía hablar en serio. Quizá él tampoco vaya haciendo cosas así y así como llegó el pensamiento, lo deseché. ¡Claro que lo hace! Y no sólo eso, si no que hasta se acuesta con ellas. Una ola de furia me inundó y apreté los puños con fuerza. ¿Así que era eso lo que él buscaba?
—No tendré sexo contigo —gruñí fulminándolo con la mirada.
—¿Qué? —preguntó en un intento de parecer confundido—, ¿Crees que lo hice por eso?
—¿Ah, no? —su expresión parecía honesta, así que me permití darle el beneficio de la duda.
—Si quisiera tenerte en mi cama, hace mucho lo estarías —dijo fríamente—, no me complicaría la vida tratando de sorprenderte o algo así… lo que pasó, solo pasó.
Evité su mirada otra vez y mordí mi labio.
¿Eso qué significaba?, ¿Qué iba en serio conmigo?, quise reír ante mis pensamientos absurdos. Sasuke no podía estar interesado realmente en mí, ¿o si?
El silencio se instaló por unos minutos, pero no era uno de esos silencios incómodos, si no todo lo contrario. Era como si el simple hecho de estar juntos, hablara por si solo y era extraño.
Repentinamente se puso de pie y volví a mirarlo.
—Vamos —pidió, casi en un tono de orden y fruncí el ceño. Me puse de pie y lo seguí en silencio hasta que llegamos a su auto.
—¿A dónde…?
—A comer —contestó antes e abrirme la puerta del copiloto, me acomodé y esperé a que él hiciese lo propio.
En cuanto puso el auto en marcha, se giró a otra avenida que no llevaba a Rakuen, así que iríamos a otro sitio, pero a dónde era la pregunta. Durante veinte minutos, condujo por calles aledañas y me dediqué a mirar por donde nos dirigíamos, no solía vagar mucho por la ciudad, así que no estaba muy segura hacia donde íbamos. Pasamos un montón de casas y establecimientos antes de que aparcara frente a un restaurante. Tenía el aspecto de no ser muy lujoso, pero si estábamos allí, era porque seguro él ya lo conocía.
—¿Vienes muy seguido? —pregunté al tiempo en que ingresábamos al local. Era muy modesto, pero limpio y el aroma a comida que me llegaba, olía bien.
—Es mi lugar favorito —contestó y sonreí maravillada. Él me estaba compartiendo uno de sus lugares favoritos, ¡a mí!
Mi corazón brincó emocionado y lo dejé, porque la sensación era bonita y realmente tenía ganas de averiguar si esto era algo más, o sólo cosa de un rato.
Entramos y tomamos asiento en una de las mesas que se hallaba cerca de una de las ventanas. Una mujer de edad mayor se nos acercó y nos dejó un par de menús, mi estomago se removió hambriento y rápidamente busqué algo que pedir; Sasuke pidió la comida del día y yo lo imité, sonaba delicioso el asado que allí decía, pedimos un par de sodas para acompañar y esperamos.
Me sentía ligeramente ansiosa, todo esto era –definitivamente– nuevo para mí. Claro que había salido con chicos, pero nunca había tenido una confusión como la que ahora tenía y tampoco pensé jamás fijarme en alguien que fuese tan frío y… bipolar.
—¿Puedo preguntar algo? —murmuré mientras jugueteaba con el mantel.
—Ya lo estás haciendo —entrecerré los ojos e ignoré las ganas de soltarle un comentario igual de sarcástico.
—¿Por qué me… besaste?
—No es un pecado, ¿o si? —contestó evitando mirarme—, además hasta donde sé, tu…
—Ya lo sé —bufé inquieta y sonrojada. Era duro escucharlo decir que yo había tomado la iniciativa, mi corazón se inquietaba y mi estomago parecía dispuesto a no dejarme tranquila. ¿Eso que sentía eran las tan “populares” mariposas?, por que eran molestas.
Nos dejaron las bebidas sobre la mesa y enseguida tomé la mía para darle un gran sorbo, no había notado que estaba sedienta.
—¿Siempre has vivido en la ciudad? —levanté la vista en cuanto las palabras salieron de su boca y me sorprendí, ¿él realmente se estaba interesando en mi vida?
—Ah… no —me aclaré la garganta—, llegué aquí cuando entré a la universidad, soy de un lugar más pequeño, está a unas horas de distancia —expliqué y me sentí rara—. ¿Puedo preguntar qué te trajo a ti hasta acá?
—Necesitaba un cambio… supongo.
Respiré profundamente y no supe que más preguntar, me sentía extraña cuestionándolo, sobre todo cuando él siempre soltaba respuestas tan crípticas. La señora nos trajo nuestros platos de comida, y comenzamos a comer, el silencio era soportable y agradable, la verdad es que me sentía cómoda.
—¿Y cómo es que estás en el tema de las carreras? —preguntó sin mirarme.
—Por mi hermano —respondí después de darle un sorbo a mi soda—, desde que éramos pequeños solíamos jugar en los coches improvisados que construía y conforme fue creciendo, fuimos adentrándonos de verdad en eso. Luego le agarré el amor a la adrenalina que se siente y con unos trucos que aprendí de él, más la ayuda de… —tosí—, Sasori, pude mejorar bastante y aquí me tienes.
Esbozó una pequeña sonrisa y continuó comiendo.
—¿Y… tú?
—Igual que tú —contestó y rodé los ojos—, no hay nada mejor para liberarse que las correr.
Comencé a contarle pequeñas historias de mi hermano y de cómo él solía dejarme ganar, hasta que me convertí en un verdadero peligro para él. También le conté que mis padres lo desaprobaban, por eso lo guardaba como mi más oscuro secreto. Él asentía ocasionalmente y con eso me daba por bien servida, preguntó un par de cosas más y me contestó otro par. Al término de casi dos horas, había logrado conocerlo un poco más de lo que jamás llegué a saber de él. Agradecía infinitamente que estuviese siendo honesto, y lo más importante, que estuviese realmente escuchándome. Eso mostraba cierto interés y me agradaba.
Cuando estuvimos de vuelta en el dormitorio, me acerqué a él y le di un beso en su mejilla. Instantáneamente mi corazón aceleró su paso y las “mariposas” hicieron que mi estomago se inquietara. Casi podía apostar a que también estaba sonrojada y eso me ponía nerviosa.
Quizá es momento de aceptar que Sasuke Uchiha me gusta… y me gusta de verdad.

—o—o—o—
Observé el reloj de mi caja registradora y respiré profundamente. Faltaban treinta minutos para que nuestro turno terminara y no podía estar más feliz. Esto de trabajar aún era un fastidio, yo estaba para que me sirvieran, no para servir. Lo que lo hacía más llevadero, era que Sakura estaba aquí y de alguna forma eso volvía todo menos tedioso.
Sé lo cursi que eso suena, pero es como lo siento.
Desde aquella vez en que salimos a comer, todo se volvió más tranquilo. Ya no discutíamos como antes y si lo hacíamos, era más por juego que por odio. Los silencios con ella eran disfrutables, se sentía una gran paz, lo que era raro porque jamás había sentido algo como eso. Había decidido que no lucharía más y dejaría que las cosas siguieran su curso, estaba dispuesto a averiguar que era lo que verdaderamente pasaba y a afrontar las consecuencias. Ella era diferente para mí y eso estaba cambiando todo.
—Sasuke —me giré en cuanto escuché su voz y esperé a que dijese algo más—, ¿Qué te parece si cuando termine nuestro turno, nos quedamos con mis amigos a tomar unos tragos?
Asentí y regresé a lo que estaba haciendo.
Prefería no pensar mucho en las cosas o terminaría saboteándolo todo.
En cuanto pasó la media hora, ambos nos alistamos y nos sentamos en una de las mesas donde estaba el dobe con su novia y los demás amigos de la molestia. Kiba nos trajo un par de cervezas y le di un sorbo a la mía, ¿Qué mejor relajante que un poco de alcohol?
El bullicio era demasiado, pero aún así lo disfruté. Extrañaba las grandes fiestas a las que era invitado en Yokohama y aunque esto no era para nada parecido, era mejor que quedarse encerrado en casa.
—Anda, baila conmigo —la amiga rubia de Sakura le gritó a su novio, quien parecía dispuesto a todo, menos a bailar con ella—, no seas un aguafiestas Gaara.
—Después, ahora no.
—¡Ash, siempre dices eso! —todos parecían divertidos, yo sólo me limité a observar.
—Yo bailaré contigo cerda, deja de agobiar al pobre de Gaara —Sakura intervino y se puso de pie sonriente, su amiga la siguió a la pequeña pista de baile y comenzaron a contonearse.
Mis ojos no paraban de verla y no sabía exactamente porque. Cada maldito movimiento que hacía, yo lo capturaba y lejos de molestarme, algo dentro de mí se removía maravillado. Sakura agitó su cabello y me pareció la cosa más sensual que hubiese visto.
¡Pero que estoy diciendo!, estoy perdiendo el juicio.
—Teme, deja de babear —la voz de Naruto se escuchó demasiado cerca de mi oído y me alejé para fulminarlo con la mirada.
—¡Que dices Idiota! —le di un golpe en su cabeza.
—Te falta poco para devorarte a Sakura-Chan con la mirada —murmuró y después me golpeó en el brazo. Lo miré con los ojos entrecerrados y quise golpearlo otra vez.
—No digas idioteces.
Murmuró algo más pero evité escucharlo y me enfoqué en darle otro sorbo a mi cerveza, no podía tomar mucho esa noche ya que Naruto me había dicho que tendríamos acción y ya solo estábamos esperando la llamada clave. Intenté mantener los ojos en el piso o en cualquier otro lugar, pero de manera involuntaria regresaban a ella y era molesto.
¡Comenzaba a fastidiarme de tanta cursilería!
Un par de canciones después y antes de que perdiera el juicio por completo, el dobe me dijo que la hora había llegado, me pasó la dirección por mensaje de texto y me preparé para salir, estaba por esfumarme, cuando se me vino a la mente una idea. Tomé mi teléfono y escribí un mensaje rápido, repentinamente me parecía un buen plan que Sakura viniese conmigo, así podía quedarse el dobe con su novia y nadie sospecharía nada.
En cuanto lo leyó asintió y se despidió de sus amigos, yo me escabullí antes que ella y la esperé en el auto a que saliera. Una vez que estuvimos juntos, conduje en silencio al lugar del encuentro. Ella me agradeció por invitarla y su expresión me recordó a un niño pequeño que recibe el mejor regalo en navidad.
Cuando llegamos el punto, me estacioné y Pain nos interceptó, nos ofreció correr para él, pero únicamente Sakura aceptó, yo la verdad no me sentía con ganas de tener un jefe al mando. La acompañé al auto que siempre le asignaban, porque estaba seguro de que el idiota de su ex amigo, se le acercaría para molestarla y eso si que no lo permitiría.
—Pero mira quien decidió aparecer —Sasori se nos acercó, pero únicamente tenía la vista fija en ella, quien lo ignoró por completo—. Sakura —intentó tomarla del brazo y antes de lograrlo, ella se alejó de él.
—¿No te quedó claro la última vez?, dije que me dejes tranquila.
—¿Por eso traes a tu perro faldero? —ésta vez me miró y le lancé una mirada envenenada. Ya le enseñaría yo un par de cosas.
—¡Basta Sasori! —le advirtió—, no quiero problemas, mejor vete.
Sakura me tomó del brazo y me tranquilicé ligeramente.
—Bien, ya será después —le dijo antes de irse.
—Sobre mi cadáver —gruñí por lo bajo, aunque solo ella alcanzó a escucharme.
—Ignóralo, por favor ¿si?
No dije nada, pero claro que no lo ignoraría, él no se volvería a acercar a ella si yo podía evitarlo.
Sakura se acomodó y preparó para la primer carrera, le dije que tuviese cuidado y me acomodé en una posición donde yo pudiese verla bien.
Desde el inicio de la carrera hasta el final, no despegué mis ojos de ella y vigilé cada una de sus maniobras como si yo mismo estuviese en ese coche. Sakura era la primera chica que lograba deslumbrarme al correr, algo similar al orgullo me inundaba al verla, era como felicidad. Las carreras eran algo nato para ella, así como para mí y eso me fascinaba. Cuando llegó a la meta solté el aire que había estado conteniendo y la observé sonreír ampliamente, era hermosa.
¡Un momento!, ¿hermosa?
¿Qué pasa conmigo?
¿Para qué te engañas más?... una voz dentro de mí resonó. Ella te gusta, ¡acéptalo!
No me gusta, ¿o si?
Sólo sé que pasar el tiempo con ella no es un desperdicio, que verla correr es excitante, que tiene unos labios deliciosos y que baila de una manera exquisita… ¡Diablos!
Sakura me gusta… ¿Quién lo diría?
Continuará…
¡Hola!
¿Qué les ha parecido?
Espero que el chap fuese de su agrado.
Ojalá me regalen un comentario y me hagan saber si les ha gustado el capi :)

Por cierto, subí un nuevo fic SasuSaku por si quieren pasar a leerlo, se llama:
“Tu voz, mi adicción”
(Está en FF.net)

Cuídense y nos estamos leyendo.
¡Sayo!
Tsukisaku
<--CAPITULO 10                    CAPITULO 12 -->

2 comentarios:

  1. sube conti por favor este fic es genial he leído muchos fics que tu escribes aquí en tu blog y están geniales uno de mis favoritos es mi perdición eres tu
    no tardes en subir conti onegai :3
    saludos...
    cdt....

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  2. sonrió como boba cada vez que leo tu historia bueno en las partes cursis y me encanta extrañaba como tus historias me hacian sentir, pronto leere el otro cap.. gracias por llenarme de alegria y no se emocionarme con tus historias.. leere todasss y en especial si son de sasusaku *-*..

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